¿QUÉ ES PORNOGRAFÍA?
10 de Septiembre, 2009Hace catorce años se colgó en el Musée d’Orsay de París “El origen del mundo”, un cuadro de Gustave Courbet que llevaba 130 años oculto.
Durante mucho tiempo, de hecho, la tela no había sido reproducida públicamente y había permanecido sin nombre y sin título.
La historia de este cuadro es una metáfora del secreto con el que se trata aquello que se considera pornográfico. En teoría, la ocultación de “El origen del mundo” termina en nuestros días. Cuando fue expuesto en Orsay, incluso el ministro de Cultura francés hizo un discurso de ingreso de la tela en las colecciones nacionales.
Pero la cuestión no debe ser tan fácil de solucionar, porque el mandatario evitó ser fotografiado junto al cuadro…

Aunque la representación explícita de órganos o de actos sexuales se encuentra en todos los tiempos y lugares, parece que el adjetivo “pornográfico” fue definido y difundido en nuestra cultura a finales del siglo XVIII y principios del XIX. De hecho, según los historiadores que defienden esta idea, a partir de ese momento este tipo de representaciones realistas dejan de tener carácter político (ridiculizar a nobles, sacerdotes u otros poderosos) o religioso (exaltar la fecundidad) y pasan a ser únicamente un vehículo para la excitación sexual.
Sin embargo, otros historiadores defienden la idea de que el nacimiento de la pornografía tiene mucho que ver con algo más profundo: el surgimiento de la modernidad y el afán de provocación. Muchos de los autores de novelas y grabados pornográficos eran pintores y novelistas de ideas revolucionarias. La representación explícita de la sexualidad era una forma de ser subversivos. Y su censura tiene mucho que ver con la represión de lo novedoso.
La censura, según estos investigadores, ha ido adaptándose para prohibir la pornografía a los grupos que en ese momento se consideraban susceptibles a las ideas revolucionarias. Los “escabrosos” resultados de las excavaciones de Pompeya y Herculanum fueron confinados en un museo secreto (el Museo Borbónico de Nápoles) cuyo acceso se prohibió a “mujeres, niños y pobres de ambos sexos y de todas las edades”.
Ese mismo criterio elitista se muestra en uno de los primeros intentos legales de definir lo que se debe reprimir como pornográfico. En 1868, en Gran Bretaña, con motivo del “asunto Hicklin”, el juez Corburn propone como criterio para calificar de obscena una obra el que “tenga tendencia a corromper a las personas cuyo espíritu es vulnerable a las influencias morales”.
Esta hipótesis de que la censura de la pornografía va más allá de su carácter sexual explicaría que, hoy en día, los criterios son tan diversos y parecen depender de cuestiones culturales.
Un ejemplo clásico es el análisis de la censura en el hentai japonés. Hasta 1994, la ley de ese país prohibía la representación de vello púbico. La norma se eludió representando personajes que tenían afeitada esa parte del cuerpo. Lo cual acentuó el carácter infantil de esos personajes, que ya de por sí constituía un problema para la censura euroamericana.
Sin embargo, en Japón la ley es muy estricta con la representación de la zoofilia, algo que no está tan mal visto en Occidente…
En cada mundo, pornografía significa una cosa distinta.
Pero hay algo en común: la representación de sexo explícito creada para excitar es, siempre, lo más visto y lo peor visto.