Me fascina el arte que tienen ciertas personas para asustar a los demás. No me refiero a los que provocan recelo porque son capaces de hacer daño (es muy fácil amedrentar cuando la amenaza es real). Hablo de los que nos ponen los pelos de punta sin motivos. Los Acojonadores.
Desde pequeño, mientras sufría las amenazas de matones de clase que conseguían aterrorizarme aunque sabía que eran unos pringados y profesores asustaniños que disfrutaban con el único poder que tenían, he intentado estudiar las tácticas de estos sobrecogedores individuos. Les he visto actuar tanto en la esfera pública como en la privada. He oído a políticos trafiancantes de miedo y he leido de sus métodos en libros como El miedo en Occidente de Jean Delumeau. En terapia, no me ha gustado saber pero he sabido como estos individuos hacían temblar a hijos, padres, profesores, parejas (e, incluso, amigos) sin un solo as bajo la manga, utilizando únicamente su dominio de la Acojonología. Y en mi vida privada, han conseguido que me cague de miedo cuando debería haberme cagado de risa.
He intentado no evitarlos (cuando se debe la vida a la huida, solo nos queda la mitad de nosotros). Y por fin, después de todos estos años de estudio exhaustivo, creo estar en disposición de resumiros el método que utilizan en siete pasos. Allá van:
1) Elijen un tema visceral. Usan nuestro miedo a la muerte o la locura, nuestro miedo a la pobreza o a la soledad… Siempre van directos al corazón.
2) Utilizan fuentes difusas pero creíbles para apoyarse. Nos dicen que alguien o algo nos amenaza y citan continuamente a la masa (“Todo el mundo dice que…“) o a expertos que no conocemos para apoyar sus argumentos.
3) Usan los datos que les convienen para intimidarnos. No suelen mentirnos, pero no nos cuentan nunca toda la verdad. Solo responden a las preguntas que quieren plantearse y nos convencen de que ésas son las únicas importantes.
4) Buscan palabras o imágenes impactantes. Les gusta recurrir a lenguaje que no entendemos y a escenas que se quedan grabadas en nuestra retina aunque nunca hayan ocurrido. Y así, si no nos dan miedo con lo que ocurre, nos asustan con lo que sucederá.
5) Favorecen nuestro sentido de rebaño. Nos convencen de que “nosotros” -nos indican quiénes somos los buenos- estamos siendo amenazados por “ellos” -señalan con el dedo a los malos.
6) Nos crean indefensión. Para eso solo tienen que introducir en nuestras mentes la certeza de que no podemos hacer nada contra lo que se nos viene encima.
7) Se proponen como salvadores. Nos explican por qué ellos nos pueden salvar de los terrores que ellos han inventado. De esta manera, nos quitan las riendas de nuestra vida y nos entregan, a cambio, una adormecedora sensación de seguridad.
(Imagen de Francis Bacon, http://www.youtube.com/watch?v=QhaqwlZxJZI)

En línea con la entrada y con la que nos está cayendo encima…
http://elpais.com/elpais/2012/05/07/opinion/1336404962_591445.html
…Y -éstas- también…
http://www.elpais.com/vineta/?autor=El%20Roto&d_date=20111117&anchor=elpporopivin&k=Roto
¡Muchísimas gracias, pequeño Koldo… !
Nada hubiera resumido mejor mis ideas que esta viñeta. ¡antológica, homérica…! (El hombre tranquilo, claro)
Ésta va por “La dama”…
Ya falta menos para que unos rían y otros lloren y para que unos cuantos se sientan defraudados., una vez más.
Tal vez la democracia sea el mejor de los peores sistemas polítios. Tal vez éste sea, también el mejor de los mundos posibles, según dijo el filósofo.
Tal vez alguno de esos muchachos que por primera vez llegan ante la sagrada urna de las votaciones, dentro de unos pocos años más, sea capaz de encontrar un punto de apoyo y mover un poco el mundo en el que nos ha tocado vivir. Agitarlo para que los que tienen que pensar y pueden arreglarlo lo hagan. Y en ese movimiento desplazar hacia el olvido los rencores, los odios, las guerras y las hambrunas, las injusticias y las avaricias. ¡Qué hermoso es soñar! Lo malo, mi querido Segismundo, es despertar y comprobar que la vida es sueño y los sueños, sueños son… Dormir, soñar, amar, tal vez despertar…
O así… que uds. lo voten bien.
Probando de nuevo…
cansinamente, de nuevo, la abstracción, con exabrupto, que así parece tener autoridad.
Y Erich From, que yo sepa, defendía, entre otras, la libertad política y económica. Pero tan lejos de este capitalismo contemporáneo como de Marte su idea de iniciativa individual y de las relaciones sociales y productivas.
Y, de verdad, a mi también me aburren los cordones con los que atas tus “argumentos”.
De verdad, no te puedes imaginar el hastío que me provoca, a estas alturas, el argumento de “los de tu cuerda”. A mí, por “cuerda”, no me viene nada, pero sí por “cordón”, y por “sanitario”.
Y si tanto, tantísimo, te interesa mi opinión, presunto fervor, respecto al capitalismo, rebusca en este blog, que tengo un comentario al respecto. Y si no te merece la pena el esfuerzo de búsqueda, lee a Erich Fromm, marxista, y que sentía, exactamente, el mismo fervor capitalista que yo misma, de hecho, él me lo enseñó, eso y mi infinita repugnancia por cualquier tipo de totalitarismo y mi pasión por la libertad con responsabilidad del individuo.
¡Qué cansinos, coño, qué infinitamente cansinos, los jodidos argumentos salvíficos y multiusos para ignorantes perdid@s, de la cuerdecita y del cordón!
Sí, Mari Dulce. La respuesta a la Noria me parece una noticia más que positiva, saludable, de responsabilidad. Yo jamás he visto ese programa; lo cierto es que a penas veo televisión.
Me alegra mucho que tenga usted al fin un día tan feliz porque eso si que hace cambiar el mundo de un modo entre abstracto y concreto, no cree?
Porque si hablamos del texto de su entrada -y si exceptuamos el link que nos sugiere sobre la Noria-, no podemos decir que esté cuajado de concreciones sino que, cuando menos, es tan abstracto como otros. Pero olvidaba, señora, que usted parece aún más feliz cuando se siente más lúcida e, incluso, mejor persona que los que no presiente de su cuerda.
Y en ese sentido de la abstracción, dígame, por favor, a estas horas de la película, qué cosa es esa del capitalismo que de modo tan fervoroso bendice? Podría concretar? Disculpe mi ignorancia, se lo ruego.
Para compensar tanto acojone, yo os quito el principal de todos: el fin del mundo.
En este enlace (también de libertaddigital), nos explican que los mayas “sólo” hablaban de un “cambio de era” para el 2012… nada de un fin del mundo.
¡¡¡UUUffffffffff…!!!
Bueno, pues para vuestra tranquilidad (y evitaros el evidente acojone que todos teníamos -hasta ahora-), gracias al enlace que acaba de regalarnos “Mari Dulce”, os dejo yo este otro (del mismo libertaddigital.com):
Tranquilos, que era una mala interpretación: “los mayas no vaticinaron el fin del mundo para el 2012″… “sólo” era un “cambio de era”.
¡¡¡UUUffffff…!!!
No es tan difícil cambiar el mundo, sólo es cuestión de proponérselo, y como yo soy poco amiga de evanescencias y abstracciones, y mucho menos amiga de grandilocuencias tipo “cambiar el mundo”, esto me devuelve la fe y la esperanza en muchas cosas. Y me reafirma en la idea de que el capitalismo, bien manejado por consumidores maduros y conscientes de su poder, no compulsivos que se dejan arrastrar, puede ser una bendición. Idem de este invento llamado INTERNET.
Creo que, al menos por hoy, soy feliz, quiero decir que por hoy intentaré olvidarme de tantas otras cosas. A veces hay que acojonarse, escandalizarse e indignarse por cosas concretas, no por cursis ni vacuas grandilocuencias globalizantes, para actuar en consecuencia, y empezar a cambiar el mundo.
http://www.libertaddigital.com/sociedad/2011-11-11/la-fuga-de-anunciantes-deja-en-un-punto-critico-a-la-noria-1276441049/
Y esto el 11 del 11 del 11, el día que se iba a acabar el mundo. Por eso tampoco creo en esoterismos.
No sé en que estaría pensando y esto pasa por no repasar lo que una escribe. Disculpas: obviamente, no es Sor Juana de los invernaderos (por favor!) sino Sor Juana de los mataderos. Recomendable. En los tétanos del sistema.
Me alegro de volver a prodigarme por estos lares. Sólo hacer una aportación interesante al tema que Luis Muiño retrata con bastante acierto. No puedo remontarme al origen de esa “nueva ciencia” que plantea Luis, porque podríamos estar años y creo que todos sabemos muchos casos en los que ver reflejados esta pseudo-ciencia tan humana.
Creo que es necesaria, porque en todos esos casos que decía, siempre han servido para impulsar a la humanidad a un nuevo estado de mejora. El miedo o la creación de ese miedo es un “bien” necesario. Supongo que todos o casi todos hemos leído en algún momento cualquiera de las novelas distópicas como son 1984, Un mundo Feliz o Farenheit 451. En ellas el tema clave es el control mediante el ejercicio del dicho miedo, pero siempre con la esperanza de la mínima rebelión. Por experiencia puedo decir que los peores “acojonadores” que existen somos nosotros mismos para con nosotros. No hay mayor miedo que el propio, que alimentado por otro externo ,que agrava tu propio temor, termina por oscurecer cualquier posibilidad de solución.
Bajo mi humilde opinión creo que es un tema muy complejo, ya que está presente desde el primer momento en que encendemos la televisión o cualquier otro medio de comunicación que permita saber del mundo. Quizás la postura más correcta ante tal situación de “acojonamiento” sea la de dudar, es la única que considero que puede mantener cuerda a la sociedad. En ella está la posibilidad de seguir avanzando.
Lo cierto es que aparece como muy difícil cambiar el mundo en el que vivimos hacia algo más habitable porque a poco que indaguemos nos encontramos con una maraña de intereses tan tramada que cuando parece romper por un sitio ya viene un especialista a arreglarlo y no importa si para ello se tiene que montar la de dios es Cristo. El caso es que nadie se desmadre demasiado: y por nadie me refiero a los y las de toda la vida, l@s nadie. Que , en última instancia, es de lo que viven.
Ell@s los más “in”,a quienes se trata con reverencia y oropel, especialmente en medios de comunicación y actos planetarios de negocio exclusivo; Est@s que nos aplastan de infinitas maneras sin que se les mueva un pelo, pues, además crean tendencia, no sólo con sus corbatas o sus “blazers”, sino muy especialmente a través de lenguaje que son las hebras que a fin de cuentas nos tejen. Así se habla con palabras-máscara, con ambigüedades o directamente se tergiversan o se prostituyen significados. Aunque se sepa, lo importante es no decir la verdad por muy evidente que sea, ya dejará de serlo.
Pues, claro, angustioso esto, demoledor. Pero peor será rendirse antes de luchar. Y no me refiero a la de las guerras que de ello ni quiero hablar, pues siempre son el gran fracaso de la inteligencia o la victoria de la muerte que es valor que cotiza en el mercado.
Hay una obra maravillosa de Bertolt Brecht, “Sor Juana de los invernaderos”, que me pregunto por qué a nadie del teatro se le ocurre llevarla a escena con lo de actualidad que sigue estando; pero, claro, están las tendencias, la moda en el pensamiento que también tiene sus temporadas.
Es decir la mentira instalada, sistémica. Y tod@s comiendo y bebiendo e ella. Unas veces no tragas, pero otras ni te enteras y tu cabecita va admitiendo cuerpos estraños sin que ni siquiera se encienda alarma alguna.
Es difícil, por eso todos los esfuerzos de resistencia son necesarios. Meditar, vaciar la mente y volver a empezar. Y que el verdadero sentido de las palabras se corresponda con la acción que representan. Pensar. Debatir reflexivamente con los demás, no para tener razón, sino para que con argumentos me haga an cambiar de opinión.
No podemos individualmente cambiar el mundo, pero sí nuestro pequeño mundo que es lo único que puede tener influencia real sobre aquel. Creo que era Wittgenstein quien escribió que para hacer lo realizable no podemos proponernos lo imposible.
Pensar.Conmover los cimientos de nuestro estado de conciencia. Esto es lo que me parece más urgente y necesario, porque está visto que con el que andamos ahora mayoritariamente las cosas no van bien. Quizás deberíamos sentir la Tierra como un organismo vivo: si una de sus partes sufre o se muere, todo el organismo se resentirá.
O la vida que es una fuera increíble que todo lo coloniza está cansada de sus propias criaturas. No sé. Me vienen a la cabeza aquellos versos de Moreno Villa:
Fue la borrasca humana, sin duda, pero tú,
que buscas lo más hondo, sabes que por debajo
mandaban esas fuerzas, ondulantes y oscuras,
que te piden un hijo donde no lo soñabas,
que es pedirte los huesos para futuros hombres.
Si. Mirar en lo más hondo y observar con atención nuestro propio miedo.
Leí en en el libro de Antonio Damasio, “Y el cerebro creó al hombre” (conozco a un tipo fenomenal y peculiar que dice: Qué tristeza, el cerebro), esto sobre el miedo:
“Todo ese esfuerzo,complicado en su orquestación y oneroso en lo que respecta a la cantidad de energía que consume – por eso ser una persona emocional resulta terriblemente cansado- tiende a tener un propósito útil, y a menudo así es. Pero puede no tenerlo. El miedo puede ser sólo una falsa alarma inducida por una cultura retorcida. En esos casos, en lugar de salvarle a uno la vida, el miedo es un factor de estrés, y el estrés que se prolonga en el tiempo, destruye la vida tanto mental como física.
Un “regalito” para ti, doña “Mari Dulce”… y para quien quiera verlo: la postura de la Iglesia Católica Vasca… Incluso está ya suficientemente probado el origen de la propia ETA dentro de esa iglesia y de sus adeptos…
Dos asesinos más muertos de miedo en Afganistán y celebramos los 100 ajusticiamientos. Que la señora marquesa nos invite a un brunch en su oasis de paz.
Como pasear bajo la suave lluvia queda muy cinematográfico pero es pco útil para los catarros y el pelo de las perras, regresamos rapidamente a casita, avivamos la chimenea y abro la última propuesta literaria de mi hijo: “Berlin, ciudad de piedras”, vol. 1, ed. Astiberri. Y despues de haber leído, tambien en forma de novela grafica la vida de Bertrand Russell (“Logicomix”, ed. Sins Entido). Ambas tratan, de forma más o menos directa, el problema del Bien y del Mal, del miedo y de la vida insegura del hombre, de la historia y otras certezas más o menos matemáticas, eticas y morales.
Normalmente no eligo estas lecturas, me dejo aconsejar. Y suele acertar. A veces, por su tematica me vuelvo reacia y descansan los volúmenes una o dos semanas en el aparador, a la espera del día en que, sin demasiada convicción, los tome en mis manos y comienze a leerlos acurrucada en el riconocito de mi sofá.
Hoy el día pedía chimenea y lectura. Y eso hemos hecho, las perras mirarme adormiladas desde su sofá y yo empapárme de buen literatura…
Indagar sobre el miedo desde la comodidad de un sofá y la calidez de las llamas en la chimenea es un lujo que a la mayoría de las gentes que tienen miedo o pasan miedo les está vedado.
Y, os lo digo en serio, me da mucho miedo perder estos momentos de paz. Cada uno teme a su manera, si le dejan elegir. Lo malo es cuando al miedo le ponen cara y te lo venden al por mayor…
Bueno, “Mari Dulce”: ¿cómo van tus clases de noruego…?
Yo, ya sabéis, disfruto con los temas científicos, en general, y de psicología, en particular… Y, mucho más en concreto, con la forma y el estilo de exponerlos y “ponerlos en valor” (como ahora tanto se dice, para casi cualquier cosa) por don Luis Muiño…
¡Vale!
Y, como también disfruto, tanto o más, escuchando las opiniones ajenas, de todo tipo, y cuanto más distintas y distantes (¡je! ahí está -de nuevo- la puñetera frasecita) a las propias, infinitamente mejor; por eso, digo, me encuentro agusto, aquí, dando la brasa, desde hace ya algún tiempo…
Y hay que rendirse a la evidencia: como “psicología eres tú”… Pues me va a acabar pareciendo estupendo que cada uno insista con lo que le dé la gana: al fin y al cabo, de eso -creo- que se trata… ¿o no?
Yo me daría con un canto en los dientes si, seamos los que seamos, contemos lo que contemos, lo hagamos siempre con sinceridad… y desde nuestro “yo”: ni sabemos quiénes somos (¡je! lo decía por los demás; pero -quizá- también por nosotros mismos…) ni, por tanto, haría ninguna falta ni habría ninguna necesidad de que nuestros egos deban brillar ante los demás cuan auténticos púlsares estelares…
De esa forma (creo que, por suerte, así ha sido siempre, hasta ahora) nos viene bien a todos: como “contadores” y como “escuchantes”. ¡Una maravilla!
…Pues yo, a lo mío: el artículo publicado hoy -en La Vanguardia ES- del “jefe”: “El cerebro no(s) engaña”. Sobre cómo procesa la información que le llega desde nuestros distintos órganos sensoriales… y si debemos -o no- fiarnos de él. Y nos habla, como tanto le gusta a él, de procesos adaptativos, evolutivos, destinados a sobrevivir en este valle de lágrimas… Por ejemplo, de las pareidolias e, incluso, de las psicofonías (sí, os aseguro que no me confundo: hablo de don Luis Muiño, no de don Iker, el de “4º Milenio”). Nos habla también de sentimientos, de emociones, de tristezas sin aparente motivo objetivo… Y, de nuevo, de adaptación: “los sentimientos no están hechos para conformarse”.
De la influencia que los demás ejercen sobre nosotros: “confiamos en las etiquetas que los demás ponen a la realidad”. Y, queridos amigos, “al loro” con esta otra: “Aprendemos a detectar el peligro a partir de los avisos ajenos”. ¿Qué os parece? ¿No os suena “peligro” a “miedo”… en alguna medida? ¿No sería ésta -precisamente- una de las causas por las que tan influibles somos a los miedos que vemos en los demás, que les afectan a los demás? ¿No es, por eso, tan fácil, influir y ser influidos por los miedos ajenos? En ello podría ir nuestra supervivencia…
El “precio” a pagar por esta realidad adaptativa, aun a costa de ser engañados (como por la “magia” y los “magos”), nos dice Muiño que tampoco es para tanto, que vale la pena pagarlo, a pesar de todo: “A cambio, aprendemos, por ejemplo, a saber qué es comestible y qué no, a partir de las pautas que nos dan los demás. Y esto último sí que es importante”.
Así que, concluye (perdón por contaros el final, como en las películas de suspense, que es una auténtica putadita), con que: “el cerebro no nos engaña”. Así que, como veis, tiene un final “feliz”: el famoso “il fait se méfier” (hay que desconfiar), que decía Astérix, no debemos aplicarlo a nuestro propio cerebro, auténtica tabla de salvación de nuestra especie.
Mira, Ave, te voy a argumentar lo del victimismo: una víctima de algo real puede ser victimista, es decir, explotar el daño recibido, convertirlo en una forma de vida, para manejar al entorno, y no querer avanzar en el proceso del duelo, al menos de cara al exterior, porque da beneficios.
A las victimas del terrorismo se les ha pedido victimismo, toneladas de victimismo, pero en privado, que no molestaran. Quiero decir, que su dolor íntimo fuera tan intenso e insuperable que les incapacitara para ejercer sus derechos públicos de ciudadanía. Y los han ejercido, y la respuesta que han recibido ha sido: o bien que su tragedia les impedía ser racionales; o bien que exageraban su tragedia para obtener beneficios materiales, y a este último respecto, recuerdo o informo de que un dirigente político tuvo la indecencia de afirmar, refiriéndose a una persona que había sufrido una triple pérdida, y de tres menores directamente emparentados con él, que le había tocado la lotería. En cualquier país civilizado, a ese tiparraco se le habría condenado al ostracismo social perpétuo, pero en éste, de milagro se salvó la víctima fetén, no ya del ostracismo, sino de la mismísima cárcel, porque fue sentado en el banquillo. ¡SÍ, JODER, SÍ! ¿Se levantó este pueblo, INDIGNADO, ante semejante infamia? Pues no. Tan indecente como eso fue el tema. Que aquí no pasó nada, y que ese ciudadano, no esa víctima, se libró por los pelos, de ser condenado por ejercer sus derechos de ciudadanía.
Dicen de las víctimas: “Respetamos su dolor”. ¡Vaya, de bien nacidos sería hacerlo! Pero eso, a muchos, tres leches nos importa. El dolor es algo íntimo, que los demás lo respeten o no es problema de ellos. Las víctimas no tienen como meta que se respete su dolor, quieren, como ciudadanos de un Estado de Derecho, que se cumpla la ley, como su propio nombre indica. Y no lo hacen yendo de víctimas, lo cual sería, sí, VICTIMISMO.
Las víctimas del terrorismo, y con ellos un sector muy importante del pueblo español, lo suficientemente numeroso como para que las autoridades se vieran obligadas a recular, siquiera levemente, han hecho algo imperdonable: dejar su dolor en casa cuando había que hacerse visibles, como contrapeso frente a un poder-apisonadora que pretende utilizar a sus-nuestros muertos como mero factor de regateo, frente a una banda de asesinos que, gracias a las autoridades, han rentabilizado sus asesinatos.
MEMORIA, DIGNIDAD Y JUSTICIA en público. DOLOR, en la medida en la que cada quién lo sienta, en privado, lo respete La Casta Política, y hasta muchos de sus propios conciudadanos, o no.
Las víctimas del terrorismo, por su activismo ciudadano radicalmente apartidista, han sido, durante los últimos ocho años, DESPRECIADOS, VEJADOS, INSULTADOS, DIFAMADOS, ESCUPIDOS y hasta ENCAUSADOS, al tiempo que a los asesinos se les llamaba “gente de paz”, pero lo han sido porque el pueblo español, en una mayoría abrumadora, no ha hecho nada para impedirlo, eso cuando no ha reído la gracia. Inimaginable en cualquier otro país decente, al menos del mundo civilizado. Y se me vienen a la cabeza las víctimas del 11-S, empiezo a hacer comparaciones, y se me ponen los pelos de punta, o se me cae la cara de vergüenza, como española que soy. No nacionalista española, española, porque es lo que soy, sin alharacas, porque lo mismo podria haber sido islandesa, y tan a gusto.
Y esta deshonra debería convertirse, en justicia, en nuestra auténtica Leyenda Negra para los restos.
Premisa 1: Los perros son bonitos.
Premisa 2: El Everest es bonito.
Conclusión: El Everest es un perro.
Este es un ejemplo típico y tópico de una de las formas de la falacia. Y, o muy por el limbo ando, o aquí está pasando algo parecido.
Pues dices Mari Dulce que La dama se sale del tema y la verdad esto si que tiene gracia.
Primero porque el tema de la entrada del sr Muíño se plantea desde su inicio así:
“Me fascina el arte que tienen ciertas personas para asustar a los demás. No me refiero a los que provocan recelo porque son capaces de hacer daño (es muy fácil amedrentar cuando la amenaza es real). Hablo de los que nos ponen los pelos de punta sin motivos. Los Acojonadores.”
Es decir, que tú nos hablas de algo que considero no tiene nada que ver con lo expuesto en el anterior párrafo. Pero no importaría eso, si tú no utilizases el argumento del terrorismo reiteradamente no sé para qué en realidad, a no ser para prender el miedo como se aviva el fuego.
Que yo sepa nadie aquí ha defendido a terroristas ni nada que se le parezca. Pero lo más retorcido es “SUPONER” porque si que los demás no tenemos sentimientos adecuados acerca de las víctimas. Y ya por supuesto otras tantas incapacidades que según tú nos adornan.
Pero, sí, ese trágico asunto te sirve para , como dice La dama, sentirte por encima de los demás.
Porque no argumentas, sólo echas en cara absurdamente. Es otra forma de falacia, sobre todo, cuando se utiliza algo tan doloroso.
Entonces volvemos al principio: cualquier persona o idea que no coincida exactamente con lo que tú piensas, pues vas y la colocas del otro lado. Del otro lado político. Y est@s a parte de no enterarse de lo mal que está todo , suelen jugar al póquer con el mismísimo diablo. Pero qué malos! Y qué desgraciados que no saben distinguir el bien del mal. Así va el país. Típico y tópico.
Y dos precisiones semánticas, por favor:
El victimismo es la tendencia a considerarse víctima o hacerse pasar por tal. Una víctima es quien sufre un daño personalizable por caso fortuito o culpa ajena. El victimista se disfraza por tanto de víctima consciente o inconscientemente simulando una agresión o menoscabo inexistente; y/o responsabilizando erróneamente al entorno o a los demás.
Por cierto, El que cita..,creo que tienes razón, pues incluso en el trabajo diario ves a gente que sólo cumple si siente algún tipo de miedo, hacia sus superiores por ejemplo. Y seguramente que los políticos y los poderes financieros y todos esos lo saben mejor que nadie. Una anécdota de supermercado: se hizo creer a la gente que se iban acabar las existencias de aceite; hubo peleas y se agotó en nada el producto. El miedo nos invade de forma irracional Y se puede hacer magia con él, claro.
Sinceramente creo que la humanidad, en general y con todas las grandes excepciones que existen, vivimos en un estadio bastante infantil. Todavía matamos y nos matan por cosas que valen nada frente a la vida. Y ,sobre todo, a penas sabemos nada de lo que significa la responsabilidad. También pienso que maduraremos en la medida en que desde pequeños nos enseñen a analizar nuestros sentimientos y a usar el sentido crítico. Cuando empecemos a acudir a al facultativo pertinente, no sólo cuando nos duela el intestino. sino también y muy especialmente cuando nos angustien los celos, la envidia, el odio…Porque si somos enfermos emocionales, además de infelices. acabamos siendo carne de cañón.
No sé,
Va, amigo Koldo, no sea tan humilde a estas horas, que ud. es también parte de la diversión. ¡Pringuese y tome partido, buen hombre!
Sí, “Paracuellos” ya es la releche (disculpen la expresióm) No quería yo hacer tanta sangre… Pero me gusta “Barrio” porque una decáda después, los 60, es cuando ésta, que lo es, comenzó a enterarse un poco de lo que es la vida y de entonces acá he ido acumulando recuerdos varios de forma más consciente. Por ejemplo, “Matilde, Perico y Periquín”, patrocinado por Cola-Cao, el del negrito del África tropical… ¡Qué tiempos! Y en este comic hay muchas referencias al Madrid que viví y a los tipos pintorescos con los que me tropecé, que ahora valora más que hace unos cuantos años. Supogo que esto ya es un privilegio que sólo da la edad.
Y, disculpe Mari Dulce, si va al médico le ruego que haga suyas las agradables palabras de Koldo, que no sea para mucho y que se resuelva bien el asunto.
Gracias a los dos y al resto que por aqui aparecen, que esto sigue siendo un lugar hermoso.
¿Qué será de XiMiNo? Y de Pau?
En fin, que la lluvia ha limpiado los malos humos de estos meses anteriores y que algunos ya estámos disfrutando del otoño clásico, el de las lluvias y las hojas amarillas.
Que uds. lo duerman bien y que hagamos buena la frase: Hablando se entiende la gente…
Disculpeme, señora. A mi no me da miedo salir a la calle. ¡Estaría bueno! Sí, me da un poco de repelús lo de ir al médico, por lo de que pueda sacar más de lo que yo quiero para mí y para cualquier otra persona. Y no, no es un punto a mi favor demostrar mi miedo a “eso” que pueda salir. Pero soy humana y sí, si ando preocupada por ello. No puedo evitar mi puntito de cobardía al respecto, y sí, si viene al caso, que los miedos se juntan unos con otros y al final te meterías en la cama y no saldrías ni al baño… Y ya estoy harta de que me metan miedo por todo: por fumar, por engordar, por no votar o por votar, por tener perros grandes y “peligrosos” o por tener una hipoteca que me sobrevivirá… Por reprender a un niño en el aula o por no reprenderle, vaya ud. a saber como pillaré el tráfico y si me descuido hasta una salmonelosis en el asiático.
En fin, ahora voy a leer despacito a Koldo, que me ha pillado de regreso el asunto y ando un poco desordenada.
¡Sí señora! ¡¡Y “Paracuellos”!! Pero, para mi gusto, doña “Mari Dulce”, yo me quedaría con “HOM”… Que, curiosamente, trata sobre los miedos y el dominio de unos sobre los otros…
No sé por qué; pero pienso que el miedo es, en realidad, lo que nos hace enfrentarnos a unos contra los otros; a no aceptarnos a nosotros mismos (en primer lugar, y casi siempre… aunque casi nunca queramos reconocerlo), a no aceptar a los demás como son… Lo que es total y absolutamente independiente de que tengamos -o no- que estar de acuerdo con los otros: es, sencillamente, respetar que no son “nosotros” sino “ellos”; aceptar esa realidad…
…Finalmente -si consigue uno “educarse” lo suficiente-, acaba siendo de las cosas que, incluso, más disfrutas. No existe mayor tontería (demostrada ya científicamente) que pensar que la Tierra es el centro del Universo… que nosotros lo somos. Es verdad que sólo disponemos de ese punto de vista (donde estamos “anclados” irremisiblemente) que es nuestra particular “nave” sideral: el planeta Tierra; pero ya hemos conseguido -sin estar ahí, y mucho antes de haber construido y viajado a la Luna, o llevado cámaras a todos los planetas de nuestro Sistema Solar… y aún más lejos- puntos de vista diametralmente distintos e, incluso, opuestos. (La Física Cuántica no la entienden -casi- ni los propios científicos; pero “funciona”… por ejemplo). Lo que quiero decir es que es posible alejarse y salir de uno mismo, de nuestras propias certezas y convicciones y ver con los ojos del otro -o aproximarnos, al menos- lo que los demás ven… o creen que ven…
Este “El Hábitat…” no sería lo que es (a mi humilde entender) sin discrepancias ni opiniones distintas y hasta contrapuestas, contrarias… Concreto más: sin “Mari Dulce”, sin “La Dama”… Por desgracia, recuerdo a muchos otros (¡sí! incluye el femenino también) que hace ya mucho tiempo que no puedo disfrutar, por su actual ausencia, por su “ruidoso” silencio… ¡Ojalá volviera la diversidad que hubo en el inicio…!
Os deseo a todos un estupendo -aunque lluvioso- fin de semana; que no sea nada lo tuyo de la mano o, siéndolo, que se resuelva sin dificultad…
…Y os pido perdón por meterme en vuestras discusiones… que a mí tanto me encantan (ojo: con todo el respeto; que no quiero hacer “sangre”…) y os invito a disfrutar de las discusiones, algo sano-sanísimo, donde lo haya…
Beisiños
Y yo también voy a tener que ir al médico, señora, con un doble miedo, el de ir al médico en sí mismo y el de salir a la calle, pero no lo utilizo como recurso dialéctico, sobre todo si se sale del tema.
Deseo mucha suerte a ambas, a usted y a mí.
Es curioso, la entrada va del miedo inducido y con una motivación muy concreta: manipular al prójimo.
Y leyendo las últimas entradas de Mari Dulce, perdóneme ud, veo violencia. Así, como método para intentar convencer a los demás, como pedagogía, como retórica.
No creo que nadie de los que aquí somos vaya a hacer de menos a ninguna víctima de cualquier tipo. Es decir, frente a toda injusticia hay una víctima. Y me da igual el lado del que venga la injusticia. Así de claro…
Hasta ahora habíamos mantenido un nivel de respeto bastante alto. Pero yo, oteando desde fuera del diálogo, que dice don Koldo, veo crispación, odio, violencia verbal. Y mira que intento no hacer este tipo de entradas, de reconciliación creo, pero es superior a mis fuerzas.
Yo propongo el respeto como forma de vida. El respeto al otro y sus ideas. La educación como forma de convivencia. La educación que nos hace seres inteligentes y capaces de razonar sin llegar al garrote como método de diálogo. Inteligencia para entender al otro y hacerme entender por él…
En fin, le ruego, querida Mari Dulce, que nos dejemos de poliquiterías y regresemos al purismo de las entradas de Don Luis, que desde que apareció la política en este hábitat parece que lo hemos contaminado un poco bastante.
Y que todos necesitamos un poco de psicoterapia de la del jefe… para relajarnos y no perder los nervios, que bastante tenemos con lo que nos viene de fuera como para hacer enemigos dentro de nuestra casa.
En fin, que me voy a quitar un punto. Me hicieron una biopsia en la mano por un problema de piel. Tal vez eso sea, ahora lo único que me preocupa, el resultado de la semana que viene.
¿Veís? A veces el punto de vista varía por pequeñas cosas así.
Y, perdoneme ud. pero no me gusta que nadie me mire por encima, desde arriba, ni me gusta que alguien se sienta moralmente superior a mí. No, al menos, sin mi permiso. Y menos que alguién me diga ante quién tengo que sentirme inferior… Eso es fomentar el miedo, ¿no?
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Lectura recomendada para este fin de semana (no es imparcial, lo reconozco): “Barrio” de Carlos Giménez, ed. Delibros, un comic despiadado sobre la posguerra. Tal vez podaís entender un poco que es eso del respeto a las ideas ajenas.
Responded a esta mirada, no a mí, ni a “la derecha”, ni a “la caverna”. Responded a esa mirada con su misma valentía y su misma dignidad, o bajad la cabeza para que Ella la pueda miraros desde arriba. Desde la altura moral que le corresponde.
http://youtu.be/ixFjr91mpSI
“Gritad más, que gritáis poco, y mientras gritáis no matáis”. Ernest Lluch.
Un año después fue asesinado.
Suele pasar cuando a la violencia de baja intensidad no se la llama por su nombre: que sigue su evolución natural.
Algun@s no reconoceríais a un verdadero héroe ni, sobre todo, a una verdadera heroína, aunque lo llevara escrito en la frente:
http://www.europapress.es/nacional/noticia-viuda-mugica-declara-proteccion-sostiene-mirada-txapote-20111104114658.html
Algun@s, a los héroes y heroínas los llamáis, a ratos victimistas, a otros ratos intolerantes activo-agresiv@s.
“Me pasé llorando toda una noche. No le comenté nada al forense porque tenía miedo todavía”. Declaró el pobrecito verdugo, aún con carita de miedo.
Categorizo, sí: cuando se trata de distinguir El Bien de El Mal. Lo tengo clarísimo, para esto no matizo.
“A los verdugos se les reconoce fácilmente: tienen cara de miedo”. Jean Paul Sartre, Ilustre Gilipollas.
http://youtu.be/qNzBJwBVl8c
Estupendo comentario, Ave. Te lo apostillo con una de mis citas preferedas. Es de Jean Paul Sartre: “A los verdugos se les reconoce fácilmente: tienen cara de miedo”
Por otra parte, hay un tema que a mi me preocupa y me gustaría plantear. Dudo que se pueda llegar a las masas sin meterle miedo. Por eso aquí están saliendo ejemplos de derecha e izquierda, de arriba y de abajo. A lo mejor es la única forma posible de ganarse al personal. Aquí también voy a meter otra cita, que tengo un cuaderno donde voy guardando las que me gustan. Ésta es de Jean Cocteau: “Dios no habría alcanzado nunca el gran público sin ayuda del Diablo”
Tengo para mi que á veces los más avisados acojonólogos son los más acojonados, me refiero a los que nunca saben que lo son y su “fase de negación dura toda la vida”. Porque no todo el mundo tiene miedo de lo mismo. Hay gente que tiene poder y dinero y ahí están neuróticos por si pierden prebendas y capaces son por mantenerlas de ABSOLUTAMENTE CUALQUIER COSA. Y los hay de derechas y de izquierdas y de todos los centros. Aunque en estos casos lo de las ideologías me da la risa: “Dónde?Cuándo? Por qué? Y, sobre todo: A quién interesa? Artimañas, no siempre, pero bastante.
El miedo es un instinto de supervivencia. No obstante, puede ocurrir que una mala o muy sesgada interpretación cree una respuesta errónea, como hacen los linfocitos T-killer, que destruyen lo que no es dañino, sino necesario. Y ya está manifestándose la enfermedad autoinmune. Y claro esto mismo puede aplicarlo cada uno o cada una según le convenga. Porque esto es lo bueno: que cada cual mire por el cristal que tenga. Y lo malo, que su visión la convierta en categoría universal y si no estás de acuerdo con posiciones tan claras que hacen doler los ojos, pues no sabes por donde pisas. Qué penita y qué jodido! Esto si que me da miedo pues a poco poder que tengan, como andes cerca, te hacen pasar -o lo intentan- seguro. Poniendo más miedo aún y lo que haga falta.
Y, en efecto, esta gente anda por entre los vivos otras tantas veces disimulando. Pero es fácil reconocerlos: el que en una situación de “normalidad” es capaz -`por lo bajini- de tropelías morales máximas y mínimas, qué no será capaz de hacer en caso de conflicto? Aunque, pensándolo bien, que no nos pongan en tal circunstancia porque no sabemos a donde podemos llegar.
Mari Dulce, el que más grita no tiene por eso razón. Me impresiona que a cada entrada del Sr. Muíño le quites una miga política tan partidaria. Saltas como inspirada por un resorte evidente. Lo cierto es que estas entradas funcionan como esas manchas de Rorscharch o como se diga.
Digo yo que analizar la vida desde tanta categoría y tanta certeza no debe ser muy saludable- Porque no te mueves del sitio por mucho que cambies de partido político. Y ,en este sentido, todavía me conmueve más tu tesón y tus ganas de creer.
Mi experiencia política viene desde niña: mi padre, un hombre altruísta de verdad, ensañó a leer GRATIS a mucha gente. les arreglaba papeles y quiso sacarlos para delante con proyectos cooperativistas. Al final sólo les faltó cargárselo. Y sabes, por qué? Porque mi familia no éramos ni caciques ni potentados. Por eso le entregaron cuanto tenían a un degenerado explotador que se quedó con lo que no era suyo.
Mi padre se llevó así muchas frustraciones, pero también alegrías. Porque esas experiencias le ensañaron a comprender la realidad, no a cabrearse con ella.
Personalmente soy bastante realista -ni los políticos ni el pueblo en general- me ofrecen mucha credibilidad. Prefiero analizar detalladamente lo que ocurre, no desde lo que me cuentan los medios, sino desde mucho más abajo: desde mi misma en relación a lo que me rodea.
Y, sí, sí, creo en algo: en que cada acto -el más nimio, el más humilde-que se realiza en el mundo tiene una trascendencia total. Conozco a personas que se pasan la vida protestando por todo y , a la postre, no hacen nada por cambiar nada. Y crean angustia, parálisis. Pero, según tú, o interpreto muy mal, Mari Dulce, si a mi no me da por “estar de los nervios” todo el santo día, pues vivo en el limbo o soy hippy.
Y tengo problema, como todo hijo de vecino, o más. Pero cada día hago algo por no sucumbir a la inercia y. sobre todo, por gozar que para esto hai mucho de gratis.
Protestamos por esto y lo otro, a nivel político, social, económico. Y qué hacemos realmente, de qué modo nos movilizamos?
Y, otra cosa: la nostalgia de un pasado mejor, sobre todo a nivel moral. me deja perpleja. Había convenciones en algunos momentos de la historia ciertamente deseable y que nos hemos cargado erróneamente , pero de ahí a echer de menos sistemas feudales que llegaron hasta nuestros padres y sin posibilidad, si no era por las armas, de transformar…Y se transformaron gracias a hombres y mujeres que , en lugar de resignarse y sólo protestar, comprometieron la vida para que las mujeres votasen o los trabajadores tuvieran mínimos derechos. Los que estamos perdiendo porque el feudalismo global ha vuelto y nosotros entretenidos con las derechas y las izquierdas que sale muy rentable. Y, otra cosa, esos derechos conquistados- nunca lo están de todo y hay que defenderlos siempre- se dieron gracias a personas que se “indignaron”, casi siempre gente de izquierdas y sindicalistas. Hay gente que ni siquiera es capaz de reconocer y agradecer esto, entonces no sé por qué no renuncia a ellos.
Ah, y lo del nacionalismo español, cómo es? Porque si, porque algunos lo sienten así y punto redondo. A mi no me importa nada que tú, Mari Dulce, te preocupes tanto por eso. Pero creo que a ti sí que no nos preocupe demasiado a los demás.
En fin, para rematar, creo que hay aún una revolución posible: la del individuo que afirma la vida. Lo cual. huelga decirlo, no es precisamente decir a todo que sí.
Te doy la enhorabuena, doña “Mari Dulce”: no existe nada más saludable que pensar, opinar; pensar más, cambiar de opinión… y así sucesivamente. “Ser del Madrid” (por ejemplo), lo haga como lo haga, pierda o gane, me parece muy bien… si uno es “socio”. Igual que cuando dices siempre que “este chaval es superdotado”… cuando es tu hijo. En fin, que ser “de derechas” sin estar afiliado al PP (por ejemplo) me parece tan absurdo como ser del Atleti o del Rayo, ahora que no hay socios porque se han convertido en sociedades anónimas, aunque el único accionista se sabe cuál es… Vamos, que cuanto más gane, más se beneficiará “él”… Y estar afiliado a un partido o ser socio de un club de fútbol, me parece tan bien -o tan mal- como declararse católico o ateo: el pensamiento sobra. Uno lo “siente” así… ¡y ya está…!
Hace muy poco salió publicado un trabajo periodístico muy completo en El País Semanal sobre Noruega y los noruegos (“Noruega: el manual de la buena vida”). Merece la pena. Ya puestos a mudarse, “María Dulce”, te recomiendo mucho más Noruega… Ellos -todos- sí se sienten noruegos y “contribuyentes”, a mucha honra.
Aquí ninguno seremos -ni, por supuesto, lo somos ahora- “contribuyentes”: sólo nos da la obligación a pagar impuestos, es decir, sólo somos súbditos de nuestros gobernantes… a pesar de que -cada 4 años- les votemos (o no).
Como no les podemos pedir explicaciones -ni nos las van a dar- de en qué se los gastan, por qué, para qué, a quién, cómo, etc., obviamente, o los noruegos o los españoles somos aliens… porque no nos parecemos -democráticamente- en nada…
…Y, en este tipo de coordenadas, de marco socio-político-económico real, el que quiera ser “de izquierdas” o “de derechas”… pues con su pan se lo coma… y que le aproveche… Porque el choteo que se traen todos los políticos a nuestra costa sería indiferentemente de que fuéramos de un signo u otro.
Hoy, en mi trabajo, me he acordado mucho de vosotros, de Muiño y de esta entrada: he visto claramente el miedo en las expresiones de la gente. Miedo a perder el trabajo. Miedo a que no te lo paguen a fin de mes o te lo retrasen todo lo que les dé la gana a los empresarios. Miedo de los empresarios a no poder pagar las nóminas de su gente ni a sus proveedores de toda la vida. Miedo de los clientes a no poder seguir pagando sus hipotecas, sus préstamos o sus tarjetas de crédito. Miedo, también, a que los bancos nos vayamos todos a la mierda y les dejemos tirados sin sus ahorros de toda la vida, que tanto sacrificio y sudores les han costado reservar para su vejez. Se les ve y se les nota en su expresión, en sus silencios, en los gestos que expresan mientras -muy callados, entre ellos- aguardan la cola -eterna, estos días de primeros de mes- para ser atendidos por ventanilla. En sus comentarios entre sí y con nosotros…
Esta mañana tuve en el despacho a un matrimonio de unos 70 años. Son clientes de la C.A.M., actualmente intervenida por el Banco de España (nacionalizada, vamos). Son titulares -por 6.000 €- de unos “bonos CAM”. En el resguardo que me traían aparece: (1) valoración: 0,395% (2) vencimiento: deuda perpetua. El caso es que no tienen liquidez: deberían cotizar en el Mercado Interno; pero nadie los va a comprar ahora… Y, de cruzarse las compras con las ventas, lo harían al 40%, es decir, que no pueden recuperar su dinero y que, si acaso, conseguirían sólo 2.400 €… Y, encima, les parece que la empleada de la sucursal que les asesoró al invertir y que aún hoy les sigue atendiendo, “es muy maja y agradable y seguro que no tiene la culpa de nada…” ¡No la odian, ni la juran venganza o muerte eterna! Son muy buena gente. Se aguantan. Se conforman. Se adaptarán a su futuro sin contar con esos 6.000 €…
Siempre pensé que el ser humano, como mecanismo o maquinaria o “hardware”, era idéntico a sí mismo desde hace -quizá- 100.000 años. Es decir, que el sapiens-sapiens no ha cambiado; que un recién nacido de aquella época lo ponías en una familia actual y no se distinguiría de los actuales. Y viceversa.
Últimamente, con lo que llevo escuchado y leído sobre epigenética, sobre lo que, poco a poco, se va demostrando y descubriendo sobre epigenética, ya no estaría tan seguro. Me parece a mí que nuestra especie se ha ido modificando genéticamente, generación tras generación y actualmente somos infinitamente más “mansos” y socializados que nuestros iniciales ancestros.
Ahora nos toman el pelo todos. Abusan de nosotros con total desfachatez, se chotean. Y nos dejamos. Agachamos la cabeza y pasamos página. Seguro que nuestros ancestros se hubieran arrojado al cuello de la CAM o al de cualquier político o, incluso, etarra y lo habrían despedazado con sus propias manos. Y, por supuesto, que no les hubiera frenado o achantado la posibilidad de morir en el intento. Ahora llevamos en nuestra base genética un comportamiento mucho más “civilizado”… y mucho más “conveniente” a los que abusan y nos tratan como ganado. Sigo con ese tipo de conspiranoia que no puedo quitármela de la cabeza. Me desconcierta y, aunque no me produce “miedo” exactamente, me hace sentir como cuando vemos por primera vez “Matrix” o “Nivel-13″: como si una supra-realidad nos estuviera vedada, aun estando delante de nuestros propios ojos…
Tengo -creo- una gran suerte: me creo -me siento- un animal más; sólo un tipo de ser vivo distinto a los de mi especie; una especie distinta de otras muchas; pero animal: puro y duro animal. Así que la misma muerte forma parte del ciclo de la vida. Lo sé y lo siento… como cualquier otro animal (estoy seguro de ello)… No soy tan importante como para tenerme muy en cuenta. Cuando desaparezca, pocos me recordarán y, a su vez, esos pocos tampoco durarán eternamente ¿Y pa qué…? La mala gente es la que más miedo me da. Sobre todo cuando “anda entre nosotros”, se “camufla” entre nosotros, se hace pasar por nosotros… Y el mayor de los escalofríos es cuando consigues descubrirles (con mucho trabajo por mi parte… o por pura casualidad), ellos se dan cuenta… y los demás se mantienen al margen… porque no se están enterando de nada… Y a ti te cabe la duda -duda evidente, por cierto- de si no estarás pallá y estás más paranoico que el del “nido del cuco” ése… Siempre -por fas o nefás- acabas igual: desconfiando de ti mismo… de tu cordura… de que tu realidad sea real… Por eso me gusta tanto Millás: él está en su mundo ¡y tan ricamente! Sin dudas ni remordimientos…
Hacía tiempo que no divagaba tanto… ¡Y te quedas tan bien…!
Oportunidade sem igual de vingança histórica. Tenha uma empregada espanhola.
Eu também concordo para ser CONQUISTADA com um doce acento português.
É urgente.
Nada, aquí, practicando.
Pues ahora sí, Mari Dulce. Ahora sí que me parece que estás usando tácticas de acojonóloga. Me avisas que tenga mucho miedo contra algo que no ocurre pero que según tú ocurrirá. Como hacen los religiosos con el infierno o el fin del mundo. Y si no te creo, si digo que lo que tú dices que va a ocurrir no sé si ocurrirá o no así que no tiene sentido tomar medidas, me dices que estoy en fase de negación. Es decir, si no me creo el miedo que me quieres meter es porque me falla mi visión y estoy antontado.
A lo mejor no, Mari Dulce. A lo mejor es que prefiero escuchar a gente como ésta:http://politica.elpais.com/politica/2011/10/30/actualidad/1319993430_663863.html que me da muchos más datos que tú, me cuenta leyes, casos concretos, regimen que están siguiendo, etc. E ignoro el miedo irracional que me quieren meter los de El Mundo e Intereconomía. No porque sean de derechas, sino porque no hay ningún dato ni ejemplo concreto, lo que me hace pensar que me están intentando manipular.
Te digo lo mismo, Mari Dulce. Cúbrete con la manta del miedo que te están vendiendo e ignora la realidad. Te sentirás mucho más cómoda regodeándote en la autocomplacencia y confirmándote a ti misma tus propias tesis. Lo cual es mucho más tranquilizante que intentar ver los datos reales.
¡Vale, vale, tranquilo! (¡Dios mío! ¿Qué has hecho, Mari?) Mira, tiéndete en el primer sofá que tengas a mano, o a culo, casi mejor. Si tienes algo para taparte los ojos, mejor, si no, agarra una manta y te cubres con ella la cabeza, porque además ya empieza a refrescar, y te vendrá bien pa´l cuerpo. Y entonces empiezas a decir muchas veces: “Uuuuuummmmm, uuuuuummmmm…”, y así.
No pasa nada, estás en la fase de Negación, que ya, a estas alturas, deberías haber pasado esa primera fase, pero, tranquilo, la mayoría del personal está en tu misma situación. Yo, por mi parte, ya he atravesado todas, menos una, que me la he saltado a propósito, la de la Negociación, por razones que, si no entiendes ahora, ya entenderás cuando llegues a su inmediatamente anterior, la segunda, la de la Rabia, lo cual no quiere decir que te saltes la tercera, ¡equilicuá!, la de la Negociación…Sí, porque uno puede seguir con la paz espiritual, habías abandonado lo de la negociación por un pequeño enfado, ¿qué te digo?, coincidiendo con el primer atentado tras la tregua definitiva de para siempre, o algo, pero los manuales de psicología te permiten volver a ella, ¡bendito sea Dios y Dios sea bendito!
Te alcanzará la depresión, tarde o temprano, por la fuerza de los hechos, tan fuertes serán los hechos, que ya el socorrido truco del: “Esto no está pasando”, no tendrá la efectividad acostumbrada, ¡qué coño, ya no tendrá efectividad ninguna!
Y ya después, llegaréis a la fase que yo he alcanzado, la de la Aceptación-porque-pá-qué, que la llamo yo, para personalizarla, y pretenderéis hacer lo que yo me propongo hacer, por eso me adelanto: he pedido asilo político en Portugal, antes de la avalancha u huída en masa de este estercolero. Sí, porque los portugueses serán pobres, una mijilla pícaros también, pero se sienten Nación y tienen principios morales u líneas rojas que aquí nos hemos saltao de largo, pero hace ya un rato, y eso da una fortaleza de la leche. No creo que me cueste mucho aprender portugués, además, es un idioma que me encanta, y mientras aprendo, muchos saben español, aunque con unas mínimas señas, podremos entendernos. Y cuando me dé la morriña, que me dará, porque adoro a mi España, la de cuando aún era España, la tengo ahí al lao, y como vendré en plan guiri, por unos días más ná, gozaré de un distanciamiento emocional respecto de la coyuntura que me dará una paz espiritual de la fetén, no de la otra, o sea, no de la vuestra.
Para ayudarte en tu aceptación, me facilitas tu correo electrónico, y ya te mando, con pelín de retraso, informaciones de medios tranquilizadoramente neutros para ti, que van desde los públicos gubernamentales hasta los decididamente escorados a la izquierda. Te mando imágenes de la mega-chupi-”cárcel” de Nanclares de Oca, y de los 25 etarras que, a fecha del 22 agosto pasado disfrutaban de una relajada estancia, según informa Europa Press, tranquilo, ni caverna ni ná. Ahora estoy pendiente del regreso de etarras con delitos de sangre que ESTÁN A PUNTO DE PRESCRIBIR, sí, porque en este estercolero, los asesinatos prescriben, los muertos no, los muertos bien muertos están, pero sus asesinatos prescriben, sobre todo si las autoridades dejan correr el tiempo a lo tonto, sin buscarlos ni ná. Ya, si eso, en su momento, te lo mando también por e-mail, o lo que se haya inventado para entonces.
Eso sí, ya bien instaladita en Portugal, y con la colonia de españoles que nos habremos arrejuntado, formaremos un lobby que presionará a las autoridades lusas para que no se conceda asilo político a los ciudadanos de la Komongüelz Euskalduna de Comunidades Casinacionales y Nacionales del Todo de la Península Ibérica Menos Un Cacho e Islas (Ceuta y Melilla no, porque a esas alturas ya serán marroquíes, total, ¿pá qué?) y que en su defecto, se os facilite un visado por grupos mod. visita-temporal-de-ida-y-vuelta (Porque a esas horas, los griegos, los italianos y España misma, nos habremos cargado la Unión Europea) para que podáis interpretar ante nosotros una performance, como Steve Urkel, o el mismo Zapatero hace unos días, en plan: “¡Ups! ¿Yo he hecho esto? Vale, me responsabilizo de los cinco millones de parados”, que es un consuelo y un alivio oírlo, quieras que no, que por eso digo. Pues vosotros, en grupo, y señalando a Expaña, cantaréis a coro: “¡Ups! ¿Nosotros permitimos eso?”
Pero tú, de momento, sofá y manta, que lo de la carretera y manta me lo pido yo.
De verdad, Mari Dulce, qu e “la derecha quiere crearnos síndrome de indefensión ante peligros que solo se inventan ellos para luego salvarnos de algo que no ocurre” no estaba pensando en ninguno de los contertulios de aquí sino en el tono general de Intereconomía o El Mundo. Por eso hablo de ellos y no me dirijo a ti. Creo que cuando llegan las elecciones todos los partidos se convierten en lo que Luis Muiño llama Acojonólogos. Los de izquierdas resucitan el miedo a la derecha vociferando cosas que van a hacer cuando lleguen al poder y que NO HAN HECHO. Lo pongo en mayúsculas porque es lo importante de lo que intento explicar. Y los de derechas hacen exactamente lo mismo. En el caso de la Eta, lo importante para mí es que todo esto de los chalés de lujo y sacarlos de la cárcel NO HA OCURRIDO. Y creo que hablar constantemente de ello antes de que ocurra es una táctica de Aconólogos porque crea esa indefensión de la que hablaba Luis Muiño y es muy fácil que izquierdas y derechas se propongan como salvadores de un peligro que hasta que ocurra no ha ocurrido. Entiendo la prudencia de los que avisan que eso no debería ocurrir y ahí es donde situo tus propuestas. Pero me mosquean mucho los que hablan dando por hecho que eso ya ha ocurrido.
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David78, te comento sobre mí. Tengo cuarentaytantos, o sea, que me pilló el periodo calentito (Que no álgido, por lo visto) de la Transición. El Bachillerato me lo dieron comunistas, y cuando me tocó votar por primera vez, en el 82, voté al PSOE, luego en la Municipales, voté repetidamente a Tierno Galván, que luego me he enterado de que era, en palabras de correligionarios suyos, una víbora con gafas, pero a mí, y a muchos de mi generación, nos tuvo engañaditos perdidos. Voté a Felipe González en el 82, pero no más, gracias. Una tasa de paro que, aunque ahora no parece pá tanto, era de escándalo, la entrada en la OTAN después de años de estar en contra, la tontada del GAL y otras tontaditas varias sin importancia, como que me desanimaron.
Pasé entonces a votar a piñón fijo a los comunistas, más concretamente a Julio Anguita, cuyas intervenciones parlamentarias recuerdo con deleite. Le dio el infarto, y lo dejó, aunque yo seguí votando a IU, luego ya, cuando empezaron a hacerse estalinistas y han acabado deviniendo en antisistema tirando a golpistas, se me quitó la costumbre. Pero aún me quedaba Anguita como inspiración, siquiera utópica…hasta que se le fue yendo la cabeza, pasando por apoyar a los indignadillos que ahora mismo tienen la santa intención de pasarse por los campanilleros lo que dicte la Junta Electoral y Cristo bendito que bajara del cielo, y pretenden reaposentar sus cansados culos en la Puerta del Sol, y ha acabado desembocando en prologar un libro, o así, de Willy Toledo, que tanta simpatía siente por el preso político, Otegui.
Bien, en las pasadas Generales, voté por primera vez en mi vida al PP, pero sin taparme la nariz ni nada, con sentido nacional, porque, al margen de divergencias ideológicas de segundo orden, yo creí que la defensa de mi nación, es decir, de mis compatriotas, estaba por encima de izquierdas, derechas o extremo-centro.
Bien, pues al poco, Mariano decidió acomodarse al “nuevo escenario”, y se quitó de encima a quienes podrían no estar muy de acuerdo, pero, dado que la cosa pecuniaria es lo que interesa mayormente a los nacionales, resaltar que amenaza con hacer ministro al tío más despilfarrador que hayan conocido los tiempos, un niño de papá consentido, o sea, un perfecto inútil pero que parece algo porque está rodeado de servidores, un esclavo moral y mayordomo a su exclusivo servicio, que le pagamos nosotros. Ése tío es el muso de la izquierda, no le votarían jamás, pero les parece majo.
En las Europeas voté a UPyD, aunque ya por entonces me parecía que eran, básicamente, vascos, y me lo han acabado demostrando pasando olímpicamente de las concentraciones de las víctimas mayoritariamente no vascas, así que, no sé si lo creen de verdad, pero lo cierto es que parece como si consideraran que sus propias víctimas, las vascas, son “especiales”, y no les conviene mezclarse con “las otras”. Además, con su resistencia a acudir a estas concentraciones, han colaborado decisivamente a que el personal considere que éstas son reuniones de gente de derechas. Así que, como comprenderás, tachados.
Yo no soy “la derecha”, yo no soy “Rajoy”, ni siquiera una “negra” suya. Soy una simple ciudadana, conciudadana tuya, compatriota tuya, nada más que eso. Contéstame como a tal. Te lo pido encarecidamente porque, no sé bien de dónde proviene la tara, pero somos un pueblo incapaz de sentirnos “pueblo español” con inquietudes, temores y preocupaciones muy similares, y optamos por situarnos a la derecha o a la izquierda, perdón, por situarnos no, por enfrentarnos ideológicamente, para regocijo de La Casta, porque eso nos convierte en un pueblo débil, desposeído de cualquier capacidad para influir en quienes detentan el poder, en tanto en cuanto artificial e interesadamente dividido.
Con la legalización de Bildu, las localidades vascas y, ¡ojo!, las navarras, gobernadas por ellos, se han convertido en lugares que ríete tú de los feudos de la mafia siciliana. ¿Miedo? Más que nunca, miedo de conciudadanos míos, sometidos a la ley del silencio. ¿Eso no es violencia? ¿Y qué me dices de los casi 300.000 exiliados vascos que se calculan? ¿Podrían volver tranquilamente? ¿Tiene pinta la cosa de poder volver en, por ejemplo, dos años siquiera?
Han excarcelado a etarras para cuidar a sus mamás. Les han dejado salir de la cárcel para hacer etarritas o para ir a su podólogo de confianza, que es que no se fían de otro. Muchos andan escapados, y lo de “en busca y captura” es una manera de hablar, porque ni les buscan ni tienen intención de capturarlos. No sólo les acercan a casita, a los que echan su firmita en una carta estándar de que “Pido perdón y…” “¡Buah, sí, dame el papel, que lo firmo!”, sino que les han construído una cárcel de alto standing, que dan ganas de cometer una tropelía, pero de las gordas, claro, para pasar a residir allí.
Nuestros santos representantes hablan de que “Habrá que tener generosidad con ellos”. ¿Eso qué quiere decir exactamente? Indultos a mogollón, seguramente, no, pero sí excarcelaciones prematuras, aposentación en palacetes a tó lujo, dejar de buscar, ya sin disimulo, a los huídos, y dejar pasar los muchos atentados que siguen sin juzgar.
¿Rajoy? Rajoy, por un pragmatismo mal entendido, o porque es tan vago que para decidirse a mover una pierna tiene antes que pedirle permiso a la otra, se va a encontrar con el siguiente panorama: o traga, y se habrá cometido uno de los más execrables, infames e indignos actos de injusticia, que nos convierte en víctimas propiciatorias y dramáticamente vulnerables para el futuro, como país, digo, como país cobarde, acomodaticio e incapaz de unirse por una causa común; o no traga, y entonces, ¡ay!, nos van a cazar como a conejos, y con la brutalidad de las malas bestias que se sienten engañadas. Y no van a volar La Moncloa, las vamos a pagar todas juntas los Juanes y Juanas Nadie.
Y si quieres contestarme, contéstame a mí, no a “La Derecha”.
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No sé si el comentario anterior me ha salido muy politizado. Lo que quiero trasmitir es que yo confío más en la peña. La solidaridad con las víctimas del terrorismo en España es inmensa y por supuesto que la inmensa mayoría queremos justicia para ellos y la estamos consiguiendo.
Por supuesto, estoy de acuerdo con que los mayores Acojonológos han sido los de ETA y eso no lo vamos a olvidar nunca. Hemos conseguido que no nos metieran miedo y han acabado en la cárcel que es donde tienen que estar.
Pero me preocupa un poco que la derecha acabe metiendo miedo a algo que todavía no ha ocurrido y que no sabemos si va a ocurrir. Solo un grupo muy minoritario defiende ideas como la amnistia a los presos (¿a todos los asesinos o solo a los que ponen excusas ideológicas para matar?) o la idea de que no debe haber vencedores ni vencidos (¿a alguien le preocupa eso cuando se detiene a un violador?). La mayoría de la gente defendemos que los asesinos deben ir a la carcel y ahí es donde están. Entonces ¿Por qué meternos miedo a algo que no ha ocurrido y que muchos creemos que no va a ocurrir?¿No entraría dentro del paso 6 de lo que dice Luis Muiño? Me parece que la derecha quiere crearnos síndrome de indefensión ante peligros que solo se inventan ellos para luego salvarnos de algo que no ocurre. No va a haber indultos pero no será precisamente gracias a Rajoy.
Estoy totalmente de acuerdo contigo, doña “Mari Dulce”.
Según te leía me venía a la cabeza el Circo Romano, con celebraciones que duraban semanas y meses enteros, día y noche, de continuo, donde no había cubos ni arena suficientes para empapar y retirar tanta sangre: despedazados por leones y todo tipo de fieras, gladiadores, etc. O los sacrificios rituales de los mayas… (Seguro que los hubo a lo largo y ancho de la Historia y de los distintos pueblos y civilizaciones). Muerte por doquier. Víctimas a porrillo: o por haber sido capturados en las lejanas guerras periféricas o por “penas de muerte” por vaya usted a saber qué delitos hubieran cometido. Seguro que Los Toros (“Fiesta Nacional”) quedaron como sucedáneo de este tipo de espectáculos. En Roma, en Tenochtitlan, en la clásica picota medieval, no existiría -en absoluto- ese -falso- “barniz” de “humanidad” que, como muy bien dices, ahora todos disimulan bajo la adicción del espectáculo luctuoso-adictivo televisivo.
Yo no sé; supongo que antes y ahora, el mensaje era claro, tanto para los “muertos” que participaban “en” el espectáculo, como para los “vivos” que lo contemplaban: la “suerte” de estar “aquí” (arriba) o “ahí” (abajo) dependía de ti, en función de cómo te comportaras, fueras y vivieras… ¡O no! Porque “los dioses” podían jugártela y, sin comerlo ni beberlo, podías encontrarte con “ellos” (los de abajo)… En fin, que ante tal calidad y cantidad de explícita crueldad y sanguinolencia, no había lugar para mucho matiz ni sutileza: era contundente. Por eso, la vida, de a diario, seguro que se “celebraba” mucho más: no sabías el tiempo que durarías ni cómo…
¿La justicia -las penas, las condenas, los castigos- es un tipo de venganza… legal? No lo sé: seguro que habría opiniones para todo… y, todas, muy bien argumentadas, con buen criterio.
En cualquier caso, deben existir: lo peor, lo que destruye -de inmediato- cualquier posibilidad efectiva de sociedad es la impunidad. Con impunidad, la convivencia resultaría imposible. Porque, una de dos, o existiría una dictadura brutal (impunidad “unidireccional”), imposible de ser prolongada indefinidamente en el tiempo, o sería la ley de la selva.
Así que no hace falta ser de derechas ni de izquierdas: la Ley es necesaria y, con ella (por ella, para ella), las penas, las condenas, los castigos… Independientemente de que cada cual decidiera, a título personal y particular, “perdonar” o no a sus verdugos. Ése sería otro asunto distinto.
El espectáculo televisivo es así y ya deberíamos estar todos acostumbrados. Sustituye al Circo. Y -¡ojo!- debemos reconocernos en él -todos- como espectadores: como bien dices, no me parece que seamos distintos en eso. Seguro que es algo visceral, que tenemos todos. Aunque, como la glotonería, el sexo o el alcohol, supongo que -todos, también- deberíamos identificar y controlar… por nuestro bien.
Lo que me sigue provocando un “asco trascendente” es el tipo de comentarios (sobre ETA y el fin del terrorismo) en el que se asume o presupone que no tendría que haber “ni vencedores ni vencidos”… ¡¡¡Con dos co__nes!!! Es una vergüenza. Un escándalo de los de verdad. ¿Cómo se puede llegar a aceptar semejante falacia? ¿Cómo la Iglesia Católica -vasca, por supuesto, sobre todo- insiste en ello?
Cada víctima (en sentido estricto, las víctimas muertas ya no podrían, por supuesto) podría -a título personal y particular- perdonar a su verdugo… si puede y si quiere… La Ley, el Estado de Derecho, no puede perdonar. Una amnistía equivale a reconocer que no hubo delito (como ocurrió con la llegada de la Democracia con los “delitos” franquistas). Pero ¿un indulto? ¡¡¡Indulto, de qué!!! ¿De haberse regodeado en la amenaza, la chulería más descarada… y la muerte? ¿En tu propia cara? ¿Tus propios vecinos? ¿A cara descubierta, ellos o “los suyos”? ¿A diario? ¿Durante años? ¡¡Como auténtica mafia…!!
Los indultos sólo se pueden otorgar “de parte del pueblo”, es decir, cuando la sociedad sienta que no tuviera mucho sentido (por haberse “superado” el daño) persistir en el castigo; cuando el castigado estuviera realmente arrepentido y pidiera perdón.
En el caso de ETA: cuando -como banda criminal- desapareciera, pidiera perdón, indemnizase a las víctimas y agachara la cabeza, reconociendo la barbaridad de su extorsión, violencia y asesinatos. ¿La política? ¿La independencia? ¡¡¡Qué tendría que ver!!! Eso es “otra” cosa. Absolutamente distinta. Aparte…
Asesino por asesino y víctima por víctima: pidiendo perdón, de rodillas, uno a uno, arrepentidos… reconociendo su error, su locura y su barbarie. Como ejemplo y aviso de navegantes, para el futuro…
¿Todo lo demás? Un error. Un error que serviría de acicate, además, para cualquier otra “causa”… a criterio del asesino de turno, claro está. Como la religión o el aborto… ¡Qué más daría!
Y si el terrorismo no es acojone…
Lo del Cuco es una mierda (con perdón). Una mierda de las de a diario… por desgracia. El pan de cada día. Y han conseguido que el hambre en el mundo, la enfermedad, los terremotos, los incendios y las inundaciones… ¡queden a su misma “altura”! Como un “espectáculo” más, se les ve desde la birrita, las palomitas y el dolor de espalda de ese sofá (inmortalizado por los Simpsons y casi todas las comedias norteamericanas) que ya tiene el “hueco” formado y ahormado a nuestros respectivos traseros… de tantas horas de come y limpia-cocos que lava más limpio que el mejor de los mejores detergentes que -todavía hoy- siguen apareciendo por la “caja tonta”…
(Sí, don Luis, como que sigo “dolido” por el canto a las excelencias del infernal invento catódico… ¡qué le voy a hacer! Rencoroso que es uno…)
Leo que la entrevista a la madre del hijoputa llamado en su ambiente de pobreza, marginación y familias distorsionadas, “El Cuco”, implicado en la, llamémosle, “desaparición” de Marta del Castillo, ha batido records de audiencia televisiva. La han premiado, a la madre del hijoputa, por ser un hijoputa, con 10.000 euracos de ná, y para decir que su niño es un buen niño del copón. Es justo, los productores de la cosa sabían que tendrían tal record de audiencia. Los productores, los publicistas, El Cuco, la madre que parió a El Cuco, y la puta audiencia. ¿Quiénes son más culpables de tanta miseria moral? A repartir a partes iguales, diría yo. Y las justificaciones y los atenuantes, a partes iguales, también.
Quienes exigimos, a lo tonto, ya lo sé, cadena perpetua para estas alimañas somos cavernarios, brutales, vengativos…mala gente con malos sentimientos.
Por el contrario, quienes se sientan en el sofá, con la birrita y las patatas fritas, ante el televisor, para regodearse con el morbillo del tema, como poco, están “sensibilizados”, y seguro que la cadena, no perpetua sino muy miserable, presume de hacer una labor social de, eso, “sensibilización”.
¿Estas personas no querrían ver a los padres de Marta? Pues depende. Si mostraran mucho lagrimeo, mucha lastimita, de esto que los de la birrita pudieran sentirse muy “humanos”, en plan, “¡Hay que ver, pobre gente!”, y tal, y si se les descuelga a ellos mismos una lagrimita entre trago y trago, mejor: “¡Joé, qué sensible soy! ¿Pos no me ha tocao la fibra?”. O eso, o que los padres se liaran a gruñidos, de que si yo los mato, que si les clavo una navaja, que si que me cago en tó lo que se menea, que estos no me conocen a mí. Hay morbo, y de esto de jurar en arameo entre trago y trago, que nos ayuda a eruptar, además. Puede que por eso se hiciera una excepción con el padre de Mari Luz Cortés, porque está implicado en un presunto lío de navajeo, escopeteo, llámenlo X, lo cual parece, sólo parece, ponerle al mismo nivel que el asesino de su hija. Así nos ahorramos el dolor, en principio impotente, que, quizás, nos empujaría a intentar algo, sin garantías de éxito, o sea, arriesgado y tal, y puede que se nos atragantaran las patatas en el gaznate del mismo disgusto y no es plan. El “Algo malo habrá hecho también la víctima”, o “La víctima es tan bruta como el verdugo”, nos mola más. No sufrimos a lo tonto, nos regodeamos, despotricamos y nos quitamos un peso de encima si pensamos que, en el fondo, las víctimas no sufren tanto, y además, si nos muestran siquiera el mínimo lado humano del verdugo, nos evitamos esa sensación de rabia impotente que nos empuje a exigir justicia. Así ya, en el intermedio, aprovechamos para ir a mear, tranquilamente, sin malos rollitos que no corten el chorrito.
Precisamente por eso, las víctimas del terrorismo tienen tan poco éxito entre la masa, así, a mogollón, porque no están solas, bien lo sabe Dios, pero el pueblo español, el pueblo soberano, en plan de quienes podrían hacer cambiar promesas electorales, porque son “populares”, aunque no tuvieran intención de cumplirlas, pero considerarían conveniente cambiarlas, a esa masa, las víctimas del terrorismo les resultan incómodas.
Sí, porque, ni claman venganza a grandes ladridos, por mucho que quieran vendernos la moto de que lo que buscan es eso, venganza; ni lloran a lo tonto, en plan de vender sus lagrimitas al mundo, dando una imagen muy lastimosa de mucha penita, aunque este sábado las hayan derramado a ríos por saberse vencidos, derrotados y humillados por su propia nación y por, me temo, la inmensa mayoría de sus compatriotas, quienes se reparten entre los que, ni se han enterado de lo que pasó el sábado y aquellos a los que les importa una mierda o, eso, les resulta tremendamente perturbador, hasta el punto de que podría haberles sentado mal el tapeo.
Lo perturbador es que son como nosotros, ni más ni menos, gente con nuestras mismas costumbres, nuestras mismas rutinas y nuestra misma cotidianidad, personas a las que, de repente, la vida se les rompió trágicamente. No queremos hacernos a la estremecedora idea de que, del mismo modo que les pasó a ellos, nos podría haber pasado a cualquiera, puro azar. No queremos que “nos metan miedo”, esos fascistas.
Las víctimas piden, con una dignidad y con una serenidad que, a mí, sí que me estremece, JUSTICIA. Y lo tremendo es que no la van a tener, gracias a la inmensa mayoría de mis, cada vez más a mi pesar, compatriotas.
Y esto es lo que hay, y no hay más, repito.
A nosotros, en casa, de pequeños, había 2 series que nos hacían “irnos por las patas abajo”: la de “Historias para no Dormir” y la de “Belfegor: el fantasma del Louvre”. Las echaban de noche… y, se supone, debíamos estar ya todos acostados y dormidos… Pero -¡qué va!-: seguíamos despiertos y (¡desde nuestros cuartos y nuestras camas!) la escuchábamos en la tele del salón… Y nos levantábamos y lo cruzábamos para ir a la cocina (para “ir a por agua”) o al baño (“es que me estoy meando”)… Poco a poco, poco a poco… ¡En fin! Que, al final, nos fueron dejando volver al sofá (todos juntitos y, muchas veces, tapados por la misma manta… ¡hasta las cejas!), eso sí: “cuando se acabe, ¡a la cama!”.
Con la serie de Chicho me pasó que, a poco que fui creciendo y leyendo a Poe (por ejemplo), la fui valorando mucho más que con el mero rotundo impacto del infante al que golpea esa sensación tan fría e inquietante de la inseguridad, paradoja, contradicción o desazón e incomodidad que te consiguen provocar los miedos…
La de “Belfegor” (que nunca jamás vi repuesta ni, por tanto, pude contrastar después) el acojone era total… y absolutamente paralizante: tú no veías la serie “ahí” (en la tele) y tú estabas aquí (en tu sofá)… No: su mirada se te metía por las pupilas y te agarraba y se te alojaba en tus tripas, produciéndote “parálisis permanente” hasta que, a duras penas, conseguías dormirte…
Lo curioso es que ninguno de nosotros podía “pasar” de esos episodios. Como, además, si no recuerdo mal, ambas tenían “2 rombos” (uséase: eran exclusivamente para “mayores”)… ¡Razón de más! No creo que haya mucha diferencia -en adrenalina o vaya usted a saber qué tipo de producción de hormonas- con las sensaciones “extremas” (como se dice ahora) de tirarse en paracaídas o desde un puente y cosas por el estilo… El “subidón” -seguro- era lo que nos “enganchaba”. Como a los drogatas… ¡Y ya desde muy pequeños! ¿Éramos “raritos”…? Pues creo que no: si no recuerdo mal, lo comentábamos en el cole y, ahí, nos seguíamos “haciendo miedo”. En realidad, era un juego: “jugábamos” a “hacernos miedo”. Nada traumático: nos lo pasábamos fenomenal. Primero, en casa, pasándolo y, luego, entre los coleguis, haciéndonos miedo… ¡¡¡UUUhhhhhhh….!!!
En la actualidad lo único que me da miedo, auténtico pánico, es el descubrimiento en personas u organizaciones (o corporaciones) del más despiadado y deshumanizado trato y desprecio como ser vivo, a un semejante o colectivo, por intereses propios, de Poder, de egoísmo y “ansia viva”. Con más o menos matices y grados y momentos, todos nos sentimos personas entre personas… Pero cuando de esa forma fugaz, como de “micro-segundo” (como ocurre con esos gestos delatores que sólo se ven grabados, con cámara lenta), te percatas de esa certeza en alguien de que no nos ve ni nos siente como “semejantes” sino como cosas o mero ganado… ¡¡¡Ufff!!! Se te pone la carne de gallina. Como en las películas (que tanto me gustan) de ciencia ficción, en las que sólo te das cuenta de que son “invasores” alienígenas porque el meñique lo llevan tieso…
Se supone que, a medida que te vas haciendo viejo, se va temiendo más y más al final… a la muerte. No es mi caso. Siempre me pareció normal, “natural”… En fin, ya veremos… De momento, sigue siendo -fundamentalmente- el mismo: la locura, volverse loco… o peor: que tú te vieras “normal” y que “sintieras” que los demás te “siguen la corriente”… “prueba del algodón” (donde las haya) de que debes estar ya -irremisiblemente- “pallá!…
Alguien recuerda la película “la guerra de los botones? La vi cuando era pequeña y la impresión fue tan grande que durante, al menos, un mes, estuve realmente traumatizada sin que nadie se diese cuenta de ello. Sin embargo, todas las horas del día las pasaba bajo el hechizo no deseado de sus imágenes e, incluso, me costaba dormir. Ansiaba que pasase el tiempo rápido con la esperanza de que así llegase el olvido. Y, ciertamente, se fijarían en mi retina apenas unos cuantos fotogramas, lo que de ningún modo se esfumó fue la sensación visceral de miedo. A veces estoy tentada de buscar esa cinta y mirarla de nuevo. Y reconozco que no me doy decidido porque tengo miedo al miedo.
Me parecen igual de interesantes el artículo como los comentarios (que más que comentarios parecen ensayos), gracias por enriquecer la conversación.
Saludos desde Oaxaca, México.
de verdad, Mari Dulce, me das mucho que pensar
Y, se me olvidó decirlo: que el gran problema de nuestro tiempo es que, si bien es cierto que la bondad absoluta no existe, no se quiere admitir que LA MALDAD ABSOLUTA PORQUE SÍ, PORQUE DA GUSTIRRINÍN EN SÍ MISMA, SÍ EXISTE. Y NO SÓLO EXISTE, SINO QUE LE AUGURO UNA LARGA Y FRUCTÍFERA EXISTENCIA HABIDA CUENTA DE LO GENEROSAMENTE RECOMPENSADA QUE RESULTA POR PARTE DE ESTA BUENISTA Y RELATIVISTA MORAL SOCIEDAD…DE MIERDA.
Ser moderadamente buena persona es lo que sí se castiga sin piedad. Y es lo que hay y no hay más.
http://www.elcorreo.com/vizcaya/20111027/mas-actualidad/politica/insensibles-201110271300.html
- La mala noticia: que un cocinerín, que ni falta le hace ser vasco, le basta con ser asturiano, y desde Nueva York, ofreció trabajo a terroristas “arrepentidos” o así.
- La buena noticia, que ha tenido que retractarse, que estas miserias morales ya no sale tan gratis. Que una parte de la ciudadanía, quizás cuantitativamente minoritaria, pero cualitativamente grandiosa, le ha respondido, en los términos tan duros como se merece este individuo, tipo: “Mi hijo está en el paro, no ha matado a nadie, pero puede cargarse al vecino y ponerlo como mérito en el currículum”, o “¿Y si me apunto a ETA, por un día, y al siguiente me borro? ¿Me dará puntos para ser contratado en su restaurante?”
- La mala noticia: que hay gente que considera que “la política” no tiene que ver con la vida real, sino que es cosa de “los políticos”, y así nos la juegan, claro. Y en el bolsillo es en lo que menos gravemente nos perjudican, aunque a la mayoría, sea eso lo único que le duele. ¡Ups!, otra mala noticia colateral añadida.
- La buena noticia: que esto, aún, es una democracia, formalmente, al menos. No todo está perdido, todavía, pero no queda mucho.
- La mala noticia: que hay gente que, no es que no se deje meter miedo, es que se niega a sentirlo, cuando a veces es necesario sentirlo para defenderse de una amenaza real.
- La mala noticia: que la gente, no es que sea insensible al dolor ajeno, sino al miedo, justificado, ajeno. Doblemente justificado: por quienes LES SIGUEN AMENAZANDO Y AGREDIENDO y por quienes miran hacia otro lado, y ahora más que nunca, que al parecer, ha estallado la pazzzzz, y nos hemos quedado…¡taaaaan tranquilotes!
- La mala noticia: todas las malas noticias expuestas, metidas en un único pack.
ROSA PARKS
pues eso
¡Qué rabia no poder acudir a escuchar a don Luis! (¡qué suerte, por tener que estar trabajando…!). Es la 2ª vez que me pasa… ¡A ver si a la 3ª va la vencida!
¡Siempre acabamos con politiqueos…! Me sigo resistiendo. Pero creo que todos estaréis de acuerdo conmigo en que “gobierno socialista = paro y pobreza” lo llevan repitiendo desde que existe el PP desde el primer gobierno con Felipe González… (Para lo de la “corrupción”, por desgracia, todos caben. Incluso los nacionalistas…) Si “amenazar” con el paro (tal y como está -y ha estado históricamente siempre-) no es un acojone, donde los haya… Hace tiempo que “vi la luz”: “la política, para el que come de ella”. A mí (y a todos vosostros) nos cuesta una fortuna… Así que no voy a hacerles el juego ni a la política, ni a los políticos ni a politiqueos de ningún tipo… ¡nunca mais!
…Y volviendo a Muiño… Empezaba diciéndonos cómo le “fascina el arte que tienen ciertas personas para asustar a los demás”, aunque -poco después- reduce al potencial colectivo concretándolo más en: “Hablo de los que nos ponen los pelos de punta sin motivos”. “Sin motivos”… Esto lo reduce (¿o no?) muy considerablemente…
¿Las personas hacemos ese tipo de cosas (mantenemos ese tipo de actitudes) “sin motivos”?
Yo creo que no. Descartemos las veces que podamos hacer daño o amedrentar a alguien sin proponérnoslo, accidentalmente. Se dan muchos casos. Por tu aspecto físico, por tu tono de voz, que parece que puedan predisponer a sentirse agredidos o amedrentados… O por tus desafortunadas palabras que –en ocasiones- se pueden interpretar como amedrentadoras sin proponértelo en absoluto.
Pero, como digo, descartando este tipo de involuntariedades creo que las personas -en muchos casos, a pesar nuestro- siempre tendríamos algún motivo para actuar mediante el amedrentamiento del contrario.
La figura del maestro acojonador, como la del jefe acojonador, como la de tantos otros (incluidos padres, por ejemplo) acojonadores, me resultan semejantes: se trataría de conseguir una obediencia o sumisión similar a la que tendríamos ante un juez o un policía, sin más coerción que las propias Leyes, por ejemplo. “Prefiero que me temáis a que me queráis” (no sé si la frasecita es de Maquiavelo): nos la decía nuestro padre (¡gulp!). “Te voy a meter un parte por escrito que te vas a cagar” (tu jefe, por ejemplo). “Como vuelvas a hablar te echo de la clase… y esta tarde, te la pasarás en el “estudio” (lugar maldito donde los haya, en mi antiguo y acojonador colegio de curas). En fin, algo habitual y hasta “normal”… Se trata de un “nivel” de miedo que, dependiendo de cada individuo (no todos nos lo tomamos igual), estaría dentro de los “umbrales” de acojone medianamente tolerables… por la cuenta que nos tiene.
Los “muiños” sabrán; pero, estoy seguro, que los psicópatas tendrían “motivos” cuando se cargan (física o afectiva o psicológicamente) a alguien. Desde el punto de vista de la víctima, seguramente, no. Es más, desde el punto de vista objetivo, de la lógica y del sentido común, seguramente, tampoco. Pero para este tipo de acojonadores, como digo, tan psicológicamente “especiales”, seguro que sí. Y seguro que, por “niveles” y “ocasiones”, más o menos intensas o puntuales, a todos nos ha dado un punto de psicopatía acojonadora… Por ejemplo, por envidia. Creo que, dejando aparte matices, la mayoría hemos tenido, en algún momento de nuestra vida, “contra” alguna persona en particular, alguna “crisis de envidia”. Y, como yo no soy “muiño”, obviamente, seguro que estoy diciendo una barbaridad; que la psicopatía sea “otra cosa” y que el psicópata, también. Pero ¿qué motivo podría tener nadie contra otro… sólo porque ese otro recibiera más atención o cariño de alguien -un 3º- que nos interesa? (sí, efectivamente, el tipo de envidia más bíblico: Caín contra Abel). Pues, la verdad, se podría darle vueltas y vueltas al coco; pero por más que hiciera autocrítica, jamás sería capaz de encontrar qué podría haber hecho él para tenerle en su contra… Hasta el punto que le resulte tan insoportable… ¡que se lo cargue!
En fin, que la “enfermedad” sicológica se llamará como tenga que llamarse; pero creo que el acojone del abusón de colegio, del trabajo, familiar, etc. no tendría nada que ver con el jerárquico que decía antes. Ese tipo de personas (violadores, por ejemplo, incluidos), ejerce el pánico en el contrario y disfruta destrozándolo: “moobing”, “bulling”, “violencia doméstica”… o como le llamemos. Es la quintaesencia del acojone, del que destroza literalmente al otro. Sin piedad ni misericordia alguna. Al contrario: con auténtico deleite… Y no es que temas por tu vida, es decir, no es que esté poniendo tu vida en peligro y, por eso, te tenga acojonado… Es que, por el contrario (en -por desgracia- muchos casos), lo que quieres es morirte (o que te maten) porque ya no te resulta soportable tu vida… Y el acojonador disfruta… ¡un montón!
Como casi siempre, en todo, en esta vida, seguro que sería cuestión de niveles -de intensidades- o de frecuencias. Soy el mayor de 5 hermanos. Aún recordamos todos cómo se quejaban/lamentaban/chivaban a mi padre de mí: “Papá, papá, luisito nos está haciendo miedo”. Y, estaba (está) claro que les “hacía miedo”. Me pasé toda mi “vida de hermano” ayudándoles a estudiar y explicándoles todo tipo de cosas y materias. Me gustaba un montón: además de servirme de “repaso” escolar, alucinaba viviendo ese “momento ajá” del otro cuando, por fin, “entiende” algo que, hasta entonces, ni él ni nadie había podido explicar. El hermano de turno se quitaba un peso de encima… y el cabreo -consigo mismo- por no poder entenderlo. ¡Una auténtica gozada compartida! Pues bien, con sus miedos yo pretendía hacer algo parecido: llevaba al absurdo el tipo de cosas -de chorradas, casi siempre- que les daba miedo (que, incluso a mí mismo, en algún momento, me lo había dado), no muy diferentes a las que nos han dado miedo a todos los niños en algún momento. Al parecer, mi método con los miedos no tuvo -ni por asomo- el mismo éxito que con las mates, la física… o tantos otros. Para mí era como una broma, un auténtico “guiño” para que se dieran cuenta de lo infundado de sus temores… Pero no. Y todavía se acuerdan…
Mi querida Mari Dulce. Si hemos de indignarnos, hagamoslo bien. Yo, personalmente, solía leer historia, pura y dura. Luego me aburrí, al comprobar que los hombres no cambian… Quiero decir que la derecha siempre ha dicho que la izquierda eran los rojos (el diablo, vamos) y la izquierda ha dicho que la derecha era lo más cerca que se puede estar del infierno (el diablo, vamos)
Dado que no creo ni en Dios ni en el diablo…
La cuestión es que entre todos la mataron y ella sola se murió. Me refiero a la esperanza en un futuro sin miedos, sin amenazas, sin sobresaltos. Pero visto y leído historia, una, cada día más convencida, se declara escéptica y a mucha honra.
Y por hacer algo por mis hijos, me he propuesto pelear por la supresión del senado. Unos cuantos menos a chupar del bote.
No me gusta ni los unos ni los otros. En medio debe haber algo que no sea miedo, me gustaría creer…
Me da asco la política que recorta servicios sociales y ver como unos y otros se van cargando las pocas garantías sociales que se habían concedido cuando las vacas gordas. Ahora, con las ubres vacías, los que se mueren de hambre son los de siempre (averigüe ud. quiénes son los de siempre leyendo un poco de nuestra cercana historia del sg. XIX) y los que tenían el granero bien lleno, las virgenes prudentes, de las que se nos habla en el nuevo testamento, dicen que nanay de compartir. Que cada palo aguante su vela…
Pues eso.
Leo en “La aventura de Pensar”, de F. Savater, en el cápitulo dedicado a Spinoza: “Los tres afectos básicos que componen la estructura afectiva de los hombres son, pues, el deseo, la alegría y la tristeza. En cuanto a las ideas de un bien y un mal absolutos, han sido instituidas en la historia de los pueblos sólo para fomentar la superstición y facilitar a los diferentes poderes políticos el ejercicio de la dominación”
Pues eso…
Solo escribo para dar las gracias a Luis Muiño y a Guillermo Fouce por la estupenda organización de las Jornadas. Fue un gusto además escucharles. A todos nos hicieron pensar y mucho. Creo que gente como ellos cambia el concepto que tenemos de los psicólogos como comecocos. Fue todo lo contrario, fueron unas estupendas Jornadas para pensar sobre cualquiera que nos quiera comer el coco asustándonos con el coco.
Un beso.
Montse
Completamente de acuerdo con el ejemplo, Mari Dulce. No estoy de acuerdo con que la creación de aulas de élite sea una medida que fomenta la enseñanza pública, pero ese es otro tema. Lo que estoy de acuerdo es que el miedo a la derecha que va a intentar usar el PSOE cae absolutamente dentro de esta Acojonología de la que habla Muiño.
Se ve que, o Dios no ha querido hacerme caso, o es que sabe mejor que yo que, si no suelto algo que me INDIGNA, reviento. Voy a enlazar un vídeo del PSOE, decidan ustedes si ven antes el impresionante documento y luego leen mi opinión; o viceversa; o lo ven y pasan de mí; o ni una cosa ni la otra.
http://youtu.be/omssLO5eVgY
Bien, ¿qué veo en él? Mete-miedos, para empezar, basado en previo ruido mete-miedos, ruido, barullo, muy estridente para que los recontrarrazonamientos ni siquiera se escuchen. Frases cortas, impactantes y de fácil retransmisión hasta para un rebaño de borregos, o precisamente por eso. Una vez instalado el run-run en los minúsculos cerebros ovinos, ya se suelta El Miedo.
Pues bien, con todo, no ha sido eso lo que me ha disparado el colesterol, sino, ¿el qué? EL INSUFRIBLE CLASISMO DE SEÑORITINGOS CON “CHACHAS” QUE LLEVAN A SUS PROPIOS NIÑOS A COLEGIOS PRIVADOS. Sí, y que quieren ir de enrollaos, y de amantes de la justicia social y tal, pero les sale raro el resultado porque, a mi juicio, el subconsciente, o como se llame, les traiciona.
Puede que desprecien a su propio personal de servicio doméstico, y puede que el niño del vídeo sea el reflejo de sus propios niños, porque el chavalín, en realidad, es majete, pero deja traslucir, pues eso, un paternalismo y un buenrolleo con la plebe que seguramente ha aprendido de sus mayores.
O sea, ¿ser cuidadora de niños es alguna especie de ocupación humillante, denigrante, indigna? En todo caso, que lo sea, depende, más que nada, de los “señoritos” que te toquen en suerte. Y como, seguramente, han sido “señoritos” de los poco recomendables quienes han hecho este vídeo, así les ha salido, un mojón populista intolerable. Hace poco también sacaron el plumero a pasear a costa de las pasteleras, quiero decir…
Y es que, si quiere cargarse la enseñanza pública, quien ha creado aulas de élite, total y absolutamente públicas, para el alumnado más brillante -la hija de la empleada doméstica del vídeo, por ejemplo, si la sale especialmente lista-, yo ya no sé si es que soy una cebra y aún no me he enterado. Aulas de Excelencia Públicas en la Comunidad de Madrid, tachadas de discriminatorias para con los asnos por el izquierderío populista, por cierto.
No digo que los bancos no metan miedo, de hecho a mí me dan pavor, pero que no son los únicos, oiga.
Pongamos por caso los banqueros.
Nos avisan de lo terrible que sería que nuestras emisiones de deuda tuvieran intereses malos. Saben que es un tema visceral porque se supone que afecta a mi seguridad laboral y todo el rato nos meten miedo pero todoavía no sé por que es tan malo para mí cuando los intereses son altos y por que no es bueno cuando son bajos como ha ocurrido últimamente. Solo hablan de lo malo y así nos meten miedo y pueden recortar todos los gastos sociales. Se proponen como salvadores de un miedo que solo ellos han creado porque dentro de un año nadie sabrá que coño es eso de las emisiones de deuda y sin embargo todos habrán aceptado que se recorte la sanidad y la enseñanza.
De película de “cine negro” (de las de toda la vida):
Llega un “gorila” (de los de manual), acompañado por otros gorilas (a ser posible, con gabardina y sombrero calado e inclinado, hasta las cejas):
- “¿Es usted el propietario de este negocio?”
o – Sí, yo soy.
- “Vengo a proteger su local”
o ¿Mi local? ¡Mi local no necesita protección!
Acto seguido, ametrallan todo el comercio: paredes, techos, mercaderías… y apalean, hasta dejar medio muertos, a todos los empleados. Y así culmina su “demostración”:
- “¿Ve cómo sí necesita protección…?”
Y, obviamente, a partir de entonces, el comerciante deviene en esclavo acojonado… Y para siempre. Y, efectivamente, el “peligro” –aquí- es “real”…
Otro ejemplo, que pareciera totalmente distinto y distante (¡he “metido” la famosa frasecita!), se produce en todos los enfrentamientos deportivos contra la selección de Nueva Zelanda (normalmente, en rugby o fútbol), cuando, antes de empezar, se lían a “interpretar” sus famosas “hakas” (danzas) maoríes… pacojonar al rival y meterles miedo palcuerpo. Exactamente igual que, desde que el ser humano y sus guerras existen, cualquier guerrero intenta antes de entrar en batalla (¿alguno se acuerda del famoso “¡desperta ferro!” que gritaban los almogávares, en la oscuridad de la noche, haciendo salir chispas de sus espadas chocándolas contra las rocas, antes de liarse a acabar con todo bicho viviente?)
Éste último ejemplo iría mucho más en línea con los comentarios de Muiño: su fin, a diferencia del primero, no sólo es conseguir una ventaja (un beneficio, por tanto). Lo que hacen predispone al enemigo –mediante el temor- al bloqueo, a la ineficacia, a mermar o eliminar sus posibilidades de reacción, de oposición y victoria. Eso es, precisamente, lo más fascinante del miedo. Con las famosas “neuronas-espejo” sentimos mejor los sentimientos ajenos. Sin embargo y por el contrario, cuando infundimos miedo lo inhabilitamos a distancia, sin siquiera tocarlo… Sólo con la mirada ¡y el “texto”! En cierto modo, me recuerda sutilmente al tipo de influencia que se consigue con la hipnosis: de alguna forma, “te coge del límbico”… ¡y actúa! Y no sólo funciona… Aquí, además, el acojonador nota, “sabe” que le tiene acojonado… Y, a su vez, el acojonado siente –con terror- que el acojonador se está dando cuenta… Y ello provoca un efecto multiplicador que hunde en el pánico a la víctima y lleva al éxtasis de su poder al verdugo.
Es fascinante porque “creas expectativas”. Exactamente igual que con el famoso y archidemostrado “efecto placebo”. Funciona. Lo peor de todo es que, en cierto modo (o totalmente), la “culpa” es tuya (del acojonado, me refiero): tu colaboración y participación en este juego –tu ayuda- es necesaria. Si tú, a un anuncio de televisión; a todos los anuncios de televisión –entre programa y programa- le quitas el sonido… ¡se quedan en nada! No te producen el habitual efecto de “ansia consumidora”. La imagen es muy importante; pero lo es mucho más el sonido.
Muiño “sólo” nos desvela el “truco”, como con la “magia” y los “magos”: si desvelas el truco, te cargas el espectáculo y el poder de la fascinación de su engaño. (Aprovecho para decir que no sé si faltaría alguno más en su lista; pero estoy de acuerdo con todos los que relaciona). En este caso, parecería que, sólo por ello (sólo con ello), dispondríamos de las herramientas necesarias para evitar ser acojonados por nadie… “nunca mais…”. El método ancestral de muchos pueblos tradicionalmente guerreros siempre fue (en el tiempo y en el espacio), fundamentalmente, el mismo: NO MOSTRAR MIEDO. Dominarlo de tal forma que no les regalemos pista o demostración alguna de su influencia (su victoria, por tanto) sobre nosotros. Como los actores clásicos de la Grecia antigua, con sus máscaras siempre inquietantemente imperturbables o como en el japonés tradicional… No sé si estaréis de acuerdo. ¿Cómo os parecería que podríamos frustrar el triunfo de cualquier acojonador?
Por cierto -¡qué queréis que os diga!- a mí la verdad es que, según iba leyendo la lista de su “método en 7 pasos del acojonador” y a pesar de que, al principio, nos hablaba de niñez, entre familiares y amigos y todo eso… La verdad, digo, es que estos 7 pasos, desde el primero al último, me iban sonando –como “hecho a medida”, específicamente- a políticos y religión… ¡Al Poder, en suma! Sólo funcionan y funcionarán por el acojone y, desde mi humilde opinión, cumplen –arrajatabla- con los 7 pasos. Sobre todo, por el 7º y último paso: “salvador”. De entrada, suena grandilocuente… Como los líderes políticos y religiosos.
Es decir, que, una vez descubiertos los cómo del acojonador y los “cómo-no” del candidato a acojonado… Nos faltaría detectar y definir a los quiénes y a los porqués… Si os apetece. Por cierto, no sólo a quiénes “dan el perfil” (¿por qué c__o les gustará tanto el palabro “target”…?) de acojonadores, sino también de víctimas a convertirse en sus acojonados…
En cuanto a los quiénes, más “altisonantes” (los líderes políticos, religiosos y sectarios, en general), tendrían clarísimo su porqué: dominarnos, manejarnos, dirigirnos y beneficiarse de nosotros y a nuestra costa. Parecen porqués –paraqués- claros y sencillos. (El famoso adagio latino “qui prodest?” fundamental en esto de los acojones –como en los casos de asesinato del teniente Colombo- lo tendríamos resuelto sin problema aparente alguno… ¿O no?)
Y si queremos trabajar con algo más de a diario y nos quedáramos con los de más de andar por casa, aquí –creo yo-, en cierta medida, nos podríamos incluir todos. Nosotros mismos, también. ¿Quién no ha tenido la voluntad cierta –con o sin éxito- de acojonar a un semejante? Con o sin arrepentimiento ulterior. Con o sin deleite ulterior, también, claro está… A la escala que queramos, es verdad… Pero así lo habremos hecho todos alguna vez… incluso varias… o muchas… ¿O no?
…Y no quiero abusar de vuestra paciencia. Espero ansioso a escucharos.
Por cierto, ¿habéis oído hablar alguna vez de “epigenética”, de su demostrada influencia en la domesticación humana de otras especies (por ejemplo)? ¿Os parecería que el miedo insoportable, continuo y generalizado en el tiempo y en colectivos grandes provocarían modificaciones epigenéticas? (Por favor, no me “escuchéis” a mí y haced un esfuerzo: ¡oídlo en la “música” del Punset…!)
El estrés, la ansiedad, el desasosiego y angustia generalizados… ¿no son siempre fruto del miedo? ¿Cuántos miedos -cuantos acojones- no dependen de acojonador externo alguno, sino uno mismo, del propio auto-generado y auto-alimentado por nosotros mismos? ¡Como si se tratara de otra de esas últimas enfermedades autoinmunes que tanto nos están castigando últimamente…! Y es que, ahora… ¡a ver si va a resultar que el peor y más sanguinario acojonador no es sino uno mismo y contra sí mismo…! ¿Qué os parece?
…Por cierto -otra vez- “qui prodest?”…
¿A mayor inseguridad en uno mismo… mayor facilidad de ser acojonados?
Vale, allá voy, ¡total, no tengo nada mejor que hacer…! Lo suyo, jefe, viene a ser como los horóscopos, que viene bien para un roto y para un descosido, no se concreta, todo es muy impreciso y muy abstracto, se dicen cosas buenas y cosas malas, las buenas nos las adjudicamos y las malas se las endilgamos a los demás o decimos que no creemos en los horóscopos. O a lo mejor sólo es mi necesidad vital insatisfecha de ejemplos prácticos…No sé a qué, ni a que tipo de quién se refiere. No sé si yo soy de los especímenes que inoculan miedo o de esos a quienes se lo inoculan y lucha por conseguir una vacuna que lo inmunice. O si, en una misma conversación, o discusión, o bronca, va intercambiando los papeles.
Me pregunto si habla usted de los típicos “cenizos”, así llamados por esos seres, a los que no sé si usted se ha referido, que muy al contrario, te dicen que todo va de puturrú de fua al tiempo que se blindan y megaprotegen a sí mismos, sabiendo la que va a caer, dejando con el culo al aire a los “optimistas” y dejando al que venga atrás, que arree, pero que no nos amarguen la fiesta ahora…los “cenizos”.
Luego está el plan B: que si pasa lo que los “cenizos” vaticinaban, la culpa la han tenido, ¡ups!, los “cenizos” Ingenioso, ¿que no?
Yo, últimamente, me siento, ¿”ceniza”? (¿Existe una voz femenina para esta adjetivación, o la Academia no lo contempla?) A decir verdad, me siento una “ceniza” desde hace casi ocho años, o seguidora de prestigiosos “cenizos”, dejémoslo así, no vaya a ser que parezca que me doy ínfulas de no sé qué. Y se siente mucha impotencia, y cuando, lo que tú sabías que iba a pasar, por ti misma o “soplado” por otros que saben mil veces más que tú, no vaya a parecer que voy de no sé qué, finalmente pasa, no, no produce ninguna satisfacción, y menos cuando ni siquiera nadie te reconoce el poder de predicción. Vale, me desvío, esa es otra historia.
¿Cómo distinguir a alguien positivo, pero basándose en datos extraídos de la realidad, de alguien que está ocultándote lo chungo que está el panorama para quitarse el marrón de encima? Digo más, ¿cómo distinguir a aquel que te inocula miedos ficticios y/o te asusta con amenazas futuras sin base real, al menos inmediata, de ese otro que te está advirtiendo para rectificar antes de que sea demasiado tarde?
¡Ah, jefe, ahí le gano, que tendrá muchos estudios de psicología y cursillos de otros gías, pero yo, para distinguir esto, soy una maestra! La sabiduría en según qué cosas, proviene de experiencias desgraciadas, ¡pues, mira, eso que te llevas por delante!
Yo huelo los diversos “perfiles” a distancia. La persona positiva y animosa admite que, sí, la cosa va maluca, pero hay una luz al final del túnel, te ofrece soluciones, salidas, y si el caso lo requiere, te advierte que la solución hay que pillarla a tiempo, y que no te duermas. Esas personas te hacen mejorar el ánimo. Las otras son las que utilizan las siguientes expresiones recurrentes. “¡Anda, anda, angustias!”, “No me vuelvas loc@” y “No me marees”. Da igual que lleves un ojo en la mano, no es para tanto la cosa, y no me molestes en mi bendita pachorra que disturba mis delicados nervios. De una conversación con alguien así sales más hundido de lo que entraste. Así los distingo yo.
En cuanto a quienes te asustan, de continuo, con cosas que podrían llegar a pasar, porque sí, o sea, no especifican la raíz, la causa originaria, la etiología: te advierten, asustan, amargan, inquietan, hunden en la miseria, o para convertirse en tus salvadores, sí, o para que no dejes de tutelarles y protegerles de todos esos peligros que los amenazan. Lo de tu ojo en la mano no es nada comparado con lo que podría llegar a pasarles a ellos, así que, que te lo vuelvan a colocar y sigue ocupándote de mí.
Sé distinguir los perfiles perfectamente, a quien no sé bien dónde encajar, curiosamente, es a mí misma. A saber, la cosa está chunga, podría haber tenido solución hace algún tiempo, pero los “optimistas” lo impidieron. Ahora, ya, estamos jodidos, y por una buena temporada. ¿En qué categoría encajo? Y a los “ex optimistas”, que son ahora los que más enfurruñaos, ¿dónde los encajamos?
¿Eh?
La conferencia muiña ha debido de ser acojonante. En el buen sentido…
Esta táctica de asustar me parece muy elaborada. Me estaba preguntando si quien se dedica a causar miedo lo hace con una estrategia elaborada o es algo connatural a su manera de ser. Me refiero a la gente normal no a los políticos que pueden estar asesorados en el “cómo se hace”.