Desde hace muchos años, tengo la sospecha de que los valientes ya no resultan útiles a la humanidad. Aunque imagino que habrá audaces que han echado una mano a los demás,
en general veo a los intrépidos más cercanos a los Premios Darwin que a la ayuda humanitaria.
Lo mío son los caguetas. Yo soy de los que congenia más con Falstaff que con Enrique IV. Me siento más cercano a Hank Moody (Californication), Leonard Hofstadter (The big bang theory) o Antoine Batiste (Treme) que a ningún personaje épico que nadie haya creado jamás. En cualquier guerra me acabo poniendo del lado de los desertores;
en cualquier competición termino parándome a hablar con el que ha perdido porque se distrajo en un momento inoportuno.
Mi cariño por los golfos, los hedonistas y los que saben dejar las cosas a medio hacer me proporciona una enorme ventaja: todos los días me encuentro alguien a quien admirar. El mundo está lleno de personas que quieren ser impredecibles y que intentan que nadie las necesite para no ser esclavos de las expectativas ajenas. Hay, por todas partes, individuos amantes del sentido del humor para los cuales el conocimiento de la vida es más importante que la exhibición de la capacidad para etiquetarla.
Y me tropiezo a cada paso con gente humilde a las que les gusta, como a mí, pertenecer al minoritario club de los mediocres y aceptan ir hacia el futuro sin exceder el límite de velocidad de los sesenta minutos por hora.
¿Mis mitos son gente egoísta? Yo no lo creo: pienso que hacen mucho bien al mundo con su suavidad de temperamento, su sincera alegría por los éxitos ajenos, su bondad natural que no parte de ataduras éticas y su forma de trasmitir amor a la vida.
Intuyo que, para muchos, esta apología de la heroicidad escondida pasará por un intento de disimular las carencias de los que no tienen agallas. Mejor así. Estoy seguro de que mis mitos cotidianos son de los que prefieren pasar por cobardes para pasar desapercibidos.
(Imagen de Diane Arbus, http://diane-arbus-photography.com/)

¡Qué ilusión volver a encontrarte!
Pensaba que ya no volverías.
Además, veo que este blog casi se ha convertido en un foro de gente inteligente y dubitativa, que todavía se asombra.
Valor, cobardía, mediocridad…
Es cierto, el momento de los valientes ha pasado y la sociedad los ha vulgarizado hasta introducirlos en el carro, como si fueran dentro del lote.
Supongo que hay que ser uno mismo. No hace falta pretender la originalidad si se está en ella sin necesidad de publicitarla.
Yo me valgo para meterme miedo y no quiero leer los comentarios, que luego me pongo de mal humor y ya tengo cubierto el cupo para los próximos 4 años, Jaimito mediante…
Pero como éstos artículos son reconciliadores con el mundo, yo qué sé…
Difícil no acordarse del pobre Simoncelli leyendo el artículo del Dr. Muiño:
http://www.elmundo.es/elmundo/2011/10/25/baleares/1319527331.html
Retiro lo de oso. Los osos no son más que animales hermosos, fuertes y dignos. Es la costumbre de los cuentos tradicionales, esa que hace de osos, lobos y zorros animales a perseguir. En este caso concreto, debo decir “el monstruo de la sinrazón”.
Ese que mata por una idea. ¡Malditas ideas las que llevan a matar!
Terribles las imágenes de una venganza, donde el asesinado hoy era el asesino ayer. ¿En que se diferencia él, el de la jaima con mujeres soldados, de los que ahora se fotografían con su cadaver ensangrentado como torfeo? No me vengaís con mandangas de legitimidad… Un dictador es lo que es y una jauría de gente rabiosa también es lo que es. ¿Para qué la justicia si la venganza, en caliente, es tan gratificante?
Y vuelve la imagen del oso abatido a tiros y los cazadores de principios de siglo, orgullosos, pisando su maltrecho y muerto cuerpo a sus pies… ¿Qué culpa tiene el oso de ser oso?
Una, escéptica de naturaleza y experiencia, esperaría unos mesecitos antes de cantar victoria. Que el oso no está aún muerto y mucho menos despellejado. Aún tiene garras y dientes…
Hol@,
Ha sido una buena sorpresa encontrarme con la página otra vez movida por Muiño.
Esto siempre nos viene bien a uno@s poc@s del grupo pacifista, hedonista y un poco cagueta, y que no nos importa que aparezcan también de otra condición.
Bsos,
¡¡Histórico, es histórico!!
Un grupo de asesinos ha dejado de matar. Y eso es muy bueno. Sentimentalmente es agridulce, como ocurre siempre con el final de la violencia. Hay alegría porque, por fin, haciendo buenas las palabras de Les Luthiers, Hay Paz. Pero siempre queda la tristeza de los muertos que ya nunca estarán.
En todo caso, cuantas más noticias de éstas mejor. Por eso para mí es estupendo.
” ¡Haya paz! ¡Haya paz! Don Rodrigo,
Relator, que la calma no se pierda, que si seguís discutiendo os vais a ir a la…
¡Haya paz!”
Encontré la cita exacta. Es que estos genios se lo merecen. La cantata del Adelantado Don Rodrigo Diaz de Carreras, adelantado a Colón, claro…
Mejor una sonrisa que una crispación.
Por cierto, ayer me harté de escuchar la palabra “histórico”.
Tantas noticias y tan importantes… ¡Histérico, diría yo!
Si un soldado mata a un niño, ESE soldado es un asesino. Si un soldado salva a un niño, ESE soldado merece honores y reconocimiento.
Si un “colectivo”, profesional, por ejemplo, es denostado, minusvalorado, insultado, injuriado, despreciado, ignorado, escupido, sigue sirviendo, cumple con su obligación porque, además les pagan por ello. Si una persona decente y que sirve por puro amor al arte es denostada, minusvalorada, insultada, injuriada, despreciada, ignorada, escupida, por su enemigos, eso constituye, casi, un motivo de orgullo. Y no se rinde, claro que no se rinde, porque ahí tiene la prueba de que algo está haciendo bien cuando tanto molesta a los contrarios. Hay gente que no se rinde fácilmente, que tiene sus momentos de bajón, pero se vuelve a levantar, y lo hace porque luchar, por una causa, por una persona, por un grupo de personas, le da vida, porque, en realidad, hay una parte importante de egoísmo, y lo necesita.
Pero, eso sí, cuando son los de tu propio “bando” quienes, incomprensiblemente, tanto que no logras asimilarlo porque no lo entiendes, te denostan, minusvaloran, ignoran, insultan, injurian, desprecian, ignoran y escupen…para empezar, y pido perdón por la inusitada agresividad, pondrías en fila india a todos esos psicólogos que te aconsejan RESILIENCIA y les darías una colleja a cada uno de ellos, eso estando de no muy mal humor.
Y para seguir, pues no es que te rindas si lo mandas todo y a todos al carajo, o al maldito infierno, según el humor que tengas ese día, no, es darse cuenta de que ya es inútil, de que, en realidad, asomarte al mundo sólo sirve para que tus morros queden al descubierto y resultes más fácilmente coceable, incluso para quienes, en realidad, te deberían gratitud, así que, ¿pá qué?
Y si eres uno de esos pobres especímenes a los que, por las cosas de la vida, resulta increiblemente sencillo pisotear con garantía absoluta de impunidad y sin temor alguno a represalias, con más razón el replegarse.
Yo soy muy de no rendirme, cierto, y de bajones cíclicos, de los que me recupero, sorprendentemente, también para mí, pero también soy muy de rendirme a la evidencia, al “esto es lo que hay y no hay más y que pá qué”, y a partir de ahí pasar página y no mirar atrás, por muy doloroso que sea, aunque más que doloroso, resulta lacerante, como cuando te rozan un nervio, en ocasiones, yo lo sé muy bien porque, desgraciadamente lo he vivido ya demasiadas veces, muchas más de las que resultan aconsejables.
Pido disculpas por el desahogo público y extemporaneo, pero se trataba, créanmelo, de una urgencia médica, a partir de ahora, sólo le pido a Dios que me dé fuerzas para encender este chisme, como mucho, para jugar online.
Pues van a estrenar una peli llamada “De mayor quiero ser soldado”.
Salga del pantano y vaya al estreno de la mano de Dñª Paz y Fiesta y luego me cuentan… Creo que a Muiño le va a gustar.
Yo esperaré sus comentarios y los de mi hijo, que me parece que la peli es de las “duritas…”
Y si, lo reconozco, a veces las discusiones, según van subiendo su nivel, me van exasperando. Yo entiendo más de dialogos entre iguales, amigos o bichos varios que de discusión, que sí, que pueden ser enriquecedoras, pero no dejo de notar en ello un alto grado de confrontación. Y de ahí a un poco de violencia verbal va un paso, al insulto otro pasito y al garrotazo un poco menos que medio paso… Al menos así es como yo lo veo.
Decía a mis hijas, y se lo sigo diciendo: “A discutir a la calle, o cuando yo no esté delante”. Como ves, el termino “discusión”, para mí tiene un significado más negativo que el tuyo. Por que también lo asocio a eso de “no llegó la sangre al río tras la discusión”
Tu concepto es más dialéctico, más filosófico, el mío más visceral, más cainita. ¡Cuestiones semánticas! ¡Qué difícil es hablar el mismo idioma!
Un buen día, mis amigos. Hoy toca comida asiatica… con dos de mis hijos. Me llenaré de energía zen…
¡Tranquila, “La dama”!
Se trata de una discusión.
“Discutir” (RAE): (1) “Dicho de dos o más personas: Examinar atenta y particularmente una materia” – (2) “Contender y alegar razones contra el parecer de alguien”
Jamás hay que temer tener una discusión. Al contrario. ¡Una maravilla!
Yo busco siempre la discusión. Me entusiasma. Siempre aprendes un montón. Porque ya no se trataría sólo del qué (el teórico motivo de discusión)… Que, de por sí solo, ya sería bastante. Es que, al final, se juntan -también- el quién (conoces mucho mejor a esa otra persona que está discutiendo contigo… ¡otra maravilla!); el tú (te descubres y te reconoces en fallos y errores -que desconocías de ti mismo- o en “asombrosos” cambios de opinión, que ni tú mismo has ido apreciando, con el tiempo… ¡estupendo!) y, además, como guinda de este pastel, siempre que se empieza discutiendo de un tema, acabas “navegando” por otros muchos más que van -irremisiblemente- a ir apareciendo por ese camino… “En 2 palabras: impre-sionante”.
¿Qué, si no, hicieron esas mentes privilegiadas toda su vida en el Café Gijón (por ejemplo)…? Hablando, sí; pero, sobre todo, discutiendo. Discutiendo se entiende la gente. Sólo discutiendo se aprende. Y, como decía arriba, se aprende muchísimo más que la simple “materia” de la discusión. Aprendes la vida y a vivirla… ¡Un “lujo asiático”, vaya…!
Lo que resulta deprimente, pueril, estéril, improductivo y denigrante es ese “otro tipo” de “discusión”, al que -parece ser- estamos todos re-educados y habituados con tanta tele-basura y tanto político bastardo y tanto pseudo-intelectual de pacotilla… Donde se escenifica un “pugilato verbal” a base de testosterona, mala educación y ánimo de “vencer”, insultar y denigrar al “contrario”… Olvidándose -incluso- de cuál fue la “chispa” (el motivo) de esa (falsa) “discusión”… (que, finalmente, ya sería lo de menos).
He entendido perfectamente a “Paz y Fista”. Y ella, también, me ha entendido a mí. Eso se nota. Los dos lo sabemos. Y no nos importa, ni nos molestamos por ello… Todo lo contrario (y perdón por hablar, también, por ti…).
¡Ojo! Y tiene razón… Toda la razón: cualquier hijo de p__a que le quite la vida a un niño, por definición, es un asesino. Sin género de duda. Incuestionablemente. Pero, para ello -por ello-, lo de menos sería la “profesión” del asesino. Resultaría indiferente que fuera barrendero, empleado de banca, carpintero… o soldado.
Y, como quiero seguir pensando y creyendo en la grandeza del ser humano, a pesar de que nuestra especie haya demostrado una crueldad casi sin límites, estoy seguro que (volviendo a lo de los soldados y los ejércitos), salvo excepciones -quiero creer- muy contadas (como, recientemente, el nazismo, Pol Pot y alguno -por fortuna, pocos- más), en ningún ejército del mundo se les da órdenes a sus soldados de “matar niños”. Y el soldado que lo hiciera en una guerra, una de dos: o ha cometido un “error” (sí, ya sé, un jodido e irreparable error) a su pesar, por accidente o de imposible evitación; o, como decía antes, es un asesino -”per se”- que (han existido siempre y seguirán existiendo) usan esa condición, se aprovechan de ella, para disfrutar matando (exactamente igual que el abusador sexual o violador que se hace cura o boy-scout o empleado de guardería para abusar de los niños).
Tengo un problema de “resorte mental/emocional”. Me ocurre con las generalizaciones, con las descalificaciones genéricas o de colectivos. No aguanto que hablen (y denosten, peor aún) de “rojos”/”fachas”, “creyentes”/”ateos”, “homosexuales”/”normales”, etc., etc., en su “condición” de tal. No sé si me explico.
Los andaluces no son vagos ni los catalanes trabajadores. Los gallegos, desconfiados y los gitanos, ladrones. Las alemanas, rubias y guapas y las griegas, feas y con bigote…
¿Y los soldados? Los soldados: ¡¡asesinos!! Pues ¡hala! ¡Va a ser que no!
Y, yo, ya, por mi parte, doy por inaugurado este pantano… digo, por zanjado el tema de los asesinos soldados o los soldados asesinos… De verdad de la buena.
(Y lo he pasado chachi… ¿mesanotao?)
“¡Haya, paz, haya paz! ¡Don Rodrigo, Relator, haya paz!”
(Para los no impuestos en el tema, acudir a la cantata de D. Rodrigo Diez de Vivar (?), de Les Luthiers….)
Yo me siento a veces mal, muy mal. Porque no puedo evitar la muerte de miles de niños al día por el hambre, el abandono y la terrible injusticia social que hay y seguirá habiendo en el mundo.
Y por la explotación sexual y laboral de millones de niñas, niños, mujeres, jóvenes. ¿Sigo?
Hay muchas formas de asesinar y pocas de ayudar.
Ahora, sinceramente, no me parece adecuado la diatriba que os llevaís entre los dos, Koldo y Paz, con la que está cayendo: banqueros apuntándose al paro y sufriendo por que le han quitado sus millones, empresarios pidiendo el regreso de la era exclavista (puestos a pedir), políticos gastándose una pasta gansa, (que no tenemos para subir las pensiones, pero para esto sí), en las próximas elecciones… Un pueblo pidiendo entrar en la ONU y otro machacando de nuevo a los kurdos. Y suma y sigue…
¿No nos cansameros jamás de ser injustos?
¡Lástima de la lluvia radioactiva de Dylan!
Pues entonces yo también sigo insistiendo, Koldo. A ver si consigo explicarme. Insisto en que mucha gente y yo llamamos asesinos a los miembros de un ejército que ha ayudado a otros países a invadir Afganistán y que entre todos han matado a más de cien niños en los últimos diez años. Las cifras son de la OTAN, no mías. E insisto también en que yo nunca llamaría asesinos a las fuerzas de seguridad porque, que yo sepa, no han matado a ningún niño en los últimos diez años. Lo de los niños es que me duele más porque soy madre.
Pero tranquilos. De verdad que yo soy muy sencilla. Seguramente tiene razón Mari Dulce y soy gilipollas. Así que si me explicáis por qué cuando un militar español mata a un niño en Afganistán no hay que llamarle asesino yo lo voy a entender. A lo mejor hasta se convierte en uno de mis heroes, diga lo que diga Luis Muiño.
Pues, yo, también, sigo insistiendo: es verdad que matar siempre será matar… Pero, aún así, me sige repugnando y produciéndome úlcera de estómago decir que “cuando mata un etarra y cuando mata un soldado (supongo que de qué ejército, sería lo de menos…), ambos son asesinos”. Es un silogismo correcto en sí mismo, desde el punto de vista semántico o etimológico o gramaticalmente es un aserto correcto. No digo yo que no. Pero es infame. Las palabras llevan implícitas -inherentes- unas ideas: jamás llamaría asesino a un soldado… por el mero hecho de serlo, de estar entrenado para ello; de llegar a matar a alguien, incluso (ni a un policía o guardia civil, cuando matara a un delincuente asesino). Equiparar a un soldado con un etarra me parece absolutamente abyecto. Exactamente igual que cuando mata un quinqui o un asesino en serie… ¿Qué diferencia habría? (con el etarra, ninguna; con el soldado, “toda”). Es decir, que, a pesar de que el resultado final (matar; un muerto) es el mismo, la causa, el actor -aun matando- no son semejantes. Es un insulto para las víctimas (de ETA o de cualquier dictador déspota y asesino) equiparar a sus familiares asesinados con esos auténticos “txakurras” rabiosos… la mayoría, por cierto, capturados (no asesinados), con todos los “derechos” que le brinda el Estado de Derecho para que les salga casi gratis cada asesinato; con licenciaturas gratis también… y con derecho a una pensión vitalicia…
El ejército matará al que se ha declarado como “enemigo”… alguien con el que se está en “guerra”… que, previamente, así se ha declarado (estar en guerra y contra quién) en el Congreso (o equivalente en otras naciones). Uséase: “el pueblo español (por ejemplo) está en guerra con el pueblo de malilandia”. Es una barbaridad, ya lo sé. Pero así es la civilización, la legalidad… (¡una barbaridad! ¡sí!). Lo que es de una absoluta cobardía es que ETA nos declare la guerra a todo bicho viviente… y, encima, se sientan legitimados y, además, encumbrados y santificados por los seguidores de su locura sectaria. Y choteándose y amenazando a sus familiares, en su vida cotidiana. Antes y después de asesinarles. Chantajeando con la amenaza de muerte como alternativa. En su cara. En su pueblo. En la calle. A cara descubierta. Con chulería y prepotencia. Sin arrepentimiento, vergüenza o culpabilidad alguna. Fascismo puro y duro. Cosa Nostra despiadada y descarada.
“Buscar la paz”, “Víctimas del conflicto”, “Normalización”… ¡¡¡¿Es que estamos todos locos… o gilipuertas, o qué…?!!! Nos lo llaman. Así nos tratan… Y algunos, por desgracia, se lo acaban creyendo y siguéndoles su guión -por falsa “bondad” y ánimo de perdón (supongo que más cristiano, que otra cosa) y de acabar ya con el genocidio indiscriminado y la cotidiana violencia- … como las ovejas van al matadero.
La justicia, con sus penas (incluida la de muerte), está claro que es, en clara medida, una “venganza”. Legal y colectiva; pero venganza, al fin y al cabo. ¿Deberíamos, por tanto, acabar con las penas que castigan a un delincuente? Parece obvio que sería insensato y suicida. Sin policía, no existiría la justicia. La Ley de la Selva haría imposible la vida al más débil. Entre colectivos, pueblos y naciones ocurriría algo parecido… con los ejércitos de por medio. No me gustan. Detesto los ejércitos. Y las patrias. Y las ideologías. Y las religiones… Y, sin embargo, los estoy defendiendo… (a los ejércitos, digo). El problema, como siempre, son los “cómos”, los “para qués”, los “cuándos”, los “por qués”, etc., etc. Y esos, me gustan -en la práctica, históricamente- absolutamente nada: siempre sirvieron para que unos pocos -los poderosos y sus “intereses”- se aprovecharan a costa de la obnubilación y el abuso de las mayorías…
LA GUERRA QUE VENDRÁ
La guerra que vendrá no es la primera.
Hubo otras guerras.
Al final de la última, hubo vencedores y vencidos.
Entre los vencidos, el pueblo llano pasaba hambre.
Entre los vencedores, el pueblo llano la pasó también
(Bertold Brecht)
SEÑORES DE LA GUERRA
Venid señores de la guerra,
vosotros que fabricáis todas las armas,
vosotros que fabricáis mortíferos aviones,
vosotros que fabricáis todas las bombas,
vosotros que os escondéis tras muros,
vosotros que os escondéis tras escritorios,
sólo quiero que sepáis que veo a través de vuestras máscaras.
Vosotros que no habéis hecho nada salvo construir para destruir,
vosotros jugáis con mi mundo como si fuera vuestro juguetito,
vosotros ponéis un arma en mi mano y os quitáis de mi vista,
y os volvéis y corréis lo más lejos cuando las balas vuelan raudas.
Como el Judas de antaño, mentís y engañáis,
una guerra mundial puede ser ganada, queréis que me crea,
pero veo a través de vuestros ojos y veo a través de vuestro cerebro
como veo a través del agua que corre por mi desagüe.
Vosotros ajustáis todos los gatillos para que otros disparen,
luego os apartáis y esperáis cuando las listas de muertos aumentan,
vosotros os escondéis en vuestra mansión
mientras la sangre de los jóvenes se escapa de sus cuerpos y se hunde en el barro.
Vosotros habéis extendido el peor miedo que jamás pueda ser gritado:
miedo a traer hijos a este mundo,
por haber amenazado a mi hijo nonato y sin nombre;
no valéis la sangre que corre por vuestras venas.
Cuánto sé yo para hablar así a destiempo,
puede que digáis que soy joven,
puede que digáis que soy ignorante,
pero hay algo que sé, aunque sea más joven que vosotros,
y es que ni siquiera Jesús jamás perdonaría lo que hacéis.
Permitidme haceros una pregunta,
¿es bueno aquél dinero vuestro?
¿comprará vuestro perdón?
¿creéis que lo haría?
Me parece que descubriréis, cuando vuestra muerte cobre su peaje,
que todo el dinero que hicisteis nunca desempeñará vuestra alma.
Y espero que muráis, y que vuestra muerte vendrá pronto,
seguiré vuestro ataúd en la pálida tarde,
y esperaré mientras sois bajados a vuestro lecho de muerte,
y me quedaré sobre vuestra tumba…
hasta que esté seguro de que estáis muertos
(Bob Dylan)
Bueno. Y yo que pensaba que lo que teníamos los que pasábamos de esas cosas era que llamábamos a las cosas por su nombre y así aclarábamos. Pues vaya encharcado que he hecho.
A ver, intento desenredar. Que yo creo que los que se entrenan para matar son asesinos. Por ejemplo, los de la ETA o los del ejército que ha invadido a Afganistan y ha matado a decenas de víctimas civiles.
Y por supuesto, no creo que los miembros de las fuerzas de seguridad sean asesinos. Tengo un amigo policía, por ejemplo, que se salió del ejército porque el no se veia en Afganistán matando gente. Como policía no tiene problemas porque no les entrenan para matar. LLeva armas, pero les insisten mil veces en que no las usen más que en situaciones extremas y que no disparen a matar. Y por eso la policía no mata gente. El ejército y la ETA sí mata gente. Mata mucha. Y por eso, aunque me llamen gilipollas, que también me lo han llamado amigos vascos, los seguiré considerando asesinos a ambos.
E insisto. Palabras aparte, se os nota el plumero y sois de los míos. No vais a ir nunca a matar gente y es más fácil que nos encontremos en una mani pacifista que en un ejército de cualquier tipo.
Besos a todos
Por cierto, espero que Mari Dulce no se rinda, no es su estilo.
Al hilo de lo que va, estoy leyendo “Elogio de la imperfección”, de Rita Levi-Montalcini. Unas memorias fascinantes de una heroína o casi (¡me cachis, vaya femenino que le han puesto a lo de héroe…! Lo bien que suena en másculino y lo mal que sienta en femenino)
Os recomiendo su lectura, sobre todo a las señoras que por estos lares son. A veces hay que ser mujer, judía y librepensadora en la Italia de Musolini. Se aprenden muchas cosas… A ser premio Nobel de medicina, entre otras cosas…
Bueno, doña “Mari Dulce”, pues si ya te vas a “rendir”… ¡y acabamos de empezar! En fin, que te confieso que sólo a un gilipollas como yo podría no dejarle indiferente…
Por cierto, doña “Paz y Fista”, teniendo en cuenta que “no es un insulto llamar asesino” (puesto que “se entrenan en el manejo de armas… que asesinan”) “a un soldado” (supongo que, por extensión, lo mismo podría decirse de cualquier policía, por ejemplo), aquí tenéis (si pincháis sobre mi nombre) un enlace con la viñeta de hoy de “El Roto”, genio vivo donde los haya…
…Y es que hay momentos en que, por extensión, por “elevación” o por despiste, uno puede tener la falta -ética o intelectual- de reflejos de admitir (como “pulpo”, por “animal de compañía”) que a un soldado o un agente del orden se le pudiera considera un “asesino”… Pero, gracias a mi idolatrado “El Roto”, como os decía, “la luz” vuelve, de nuevo a mi “psiqué”, “sofrosiné”, “apatheia”… o como más pedantemente os complazca: habiendo etarras (por ejemplo), ¿cómo poner a la misma altura –ética, moral, política- a ese tipo de “asesinos ciertos” con la policía? Incluso, por muy independentista vasco que uno fuera (algo que sí que me parece absolutamente lícito y ético… como -casi- cualquier ideología).
Es como si hablaras de “2 bandos” equidistantes (equivalentes… y todos los “equi” que quisieras encontrar) al mafioso napolitano o al ñeta hispano o al delincuente en general, con los agentes del orden. (Pretender -como ellos hacen- el status de “guerra”, como si la de Francia contra Alemania, en la 1ª Guerra Mundial, se tratara, es una auténtica locura delirante). Sí, ya sé que eso de “agente del orden” debe sonarle a alguno como carca, arcaico y cuasifascista; pero hay que recordar que la legitimidad democrática al uso de la fuerza se la dan las leyes; el pueblo soberano, en suma.
Precisamente, ahora, están “buscándose ellos mismos” (para darse a sí mismos algún tipo de legitimación, que ni tienen ni han tenido jamás) la definitiva “paz”, y la “resolución del conflicto” para el País Vasco; porque esos “gudaris” –bajo el chantaje de “otorgarnos” (al ciudadano de a pie y a la Democracia) “la paz”- pretenden ser titulares del derecho a una pensión de jubilación… entre otras muchísimas más peregrinas e “hilarantes” (…si no fuera porque llevan asesinadas a más de 1.000 personas…) exigencias. (No sé si estáis al tanto de la actualidad; pero os aseguro que es cierto: no es la típica tergiversación de cualquier “facha”…). Derecho que –“lógicamente”- tendrían por haber dado su vida en la defensa del “pueblo vasco” (“Euskal Herria”) contra la “opresión” de los Estados Español y Francés (efectivamente, como si de una auténtica “guerra legal” se hubiera tratado).
Por cierto, “gudari” significa “guerrero” en vasco… Los “suyos”, según ellos, auténticos “héroes”. Curiosamente, ni en mi diccionario castellano-batua ni en traductores-web figura una palabra propia en euskara para “héroe”… Si, acaso, “valiente” (“ausart”).
Vamos que, sintiéndolo mucho, no estoy de acuerdo con que un soldado, un ejército, (por definición) sea asesino. Yo también soy pacifista; pero no porque no quiera (sin más) ejércitos o policía o (por extensión) “autoridad”. Soy de los que serían muy felices si no HICIERA FALTA la existencia de una Autoridad, una policía o un ejército. Por desgracia, hacen falta. También sería muy feliz si, existiendo, no tuvieran que “asesinar” a nadie. Por desgracia (de nuevo) ejercer esa autoridad y, para ello, defender su propia vida, no lo puede evitar siempre. Otra “cosa” muy distinta (muy, muy distinta) sería el “uso”, la “oportunidad”, la “discriminación” o la “parcialidad” (ilegalidad, en muchos casos) del que ordena ejercer esa autoridad o del que, en definitiva, la ejecuta… Y contra quién. Pero, como digo, eso ya sería “otra cuestión”…
Es una auténtica secta: se ha asesinado (ellos mismos, a los suyos) al disidente, al que se ha querido salir… Si eso no es una secta mafiosa, asesina, extorsionadora… que venga el mismísimo Arana (fascista y nazi, donde los haya, por cierto) y lo vea.
Curioso: solemos usar el término “héroe” o “heroico” siempre en términos bélicos, guerreros… El Dr. Fleming o Pasteur ¿no han sido un auténticos héroes? …Y eso que no sacrificaron nada, ni se jugaron la vida… Simplemente, salvaron millones de vidas.
En ocasiones interactúo con gilipollas, porque yo también soy, a veces, muy gilipollas, pero nunca emprendo un recontradebate serio con el fin de recontrarrebatir gilipolleces, porque sería como mezclar dos elementos con componentes radicalmente incompatibles.
Asín que, ¿pá qué?, si es tontería.
Con él, llegó el escándalo.
Aquí Radio-Patio… Un poco de vidilla, que dice mi personaje favorito de la serie “La que se avecina”, la políticamente incorrecta viejecita colgada al cigarro permanentemente (no recuero nunca su nombre)
Si ser pacifista es bueno. Lo mío es luchar por los animales, así que seré “animista” o “animalista”…
Si yo lo que digo es que dado que el sistema es como es, o nos lo cargamos y empezamos de nuevo, o nos respetamos como buenamente podamos, dejando a cada uno en su nicho eocológico sin j… a los demás.
Opúsculo de lectura para este fin de semana: “Contra todos los dioses” de A.C. Grayling; Ed. Ariel. ¡Ahí queda otra incoherencia de las mías, sr. Koldo! ¡Me lo leí de un tirón, estando casi totalmente de acuerdo con las tesis propuestas…!
Paz, amor, florecillas silvestres y un buen mordisco del hermano lobo…para este fin de semana revuelto por indignados más o menos mandanguillas y razonables ( o no, vaya ud. a saber)
A ver, a ver, Mari Dulce, que una de buen rollito solo tiene el nombre ¿Qué exabrupto? Los que desfilaban llevaba pistolas y cañones que sirven para matar. Se entrenan por lo tanto para ser asesinos. Llamarles así no es un insulto.
Supongo que habra gente a la que le engañe la dignidad del desfile. Pero yo no creo que haya que cambiar el nombre porque lleven rifles en vez de cuchillos o aviones que tiran bombas en vez de echar veneno al café. Son personas que trabajan de matar gente. Seguro que algunos son bellísimas personas, pero trabajan de matar gente. Y creo que por eso son asesinos igual que los asesinos que los matan a ellos. Por cierto, no entiendo por qué todo el mundo da por hecho que a los pacifistas no nos da pena cuando matan a un soldado de los nuestros. Los pacifistas estamos en contra de las guerras, no de las personas que las hacen.
Lo de compatriotas sí que te reconozco que me da igual porque yo soy ciudadana del mundo y no me da más pena que maten a un señor de Úbeda o San Feliú de Llobregat que a un señor de Kabul.
Y sí, como creo que le pasa a Muiño, mis heroes no son los que se dedican a matar gente. Pero sigo sin ver qué tiene de malo estar en contra de eso.
¡¡Doña “Mari Dulce”!!
¡Eres lo más!
…En este “renacido progre-chiringo”… Y a donde usted vaya y/o estés…
(Sólo para que te chinches: que lo sepas…)
Te mando un beso muy grande, “Paz, amor y mucho flower power” y te deseo un estupendo fin de semana.
(¿Para que te chinches…? ¡No! Con todo mi cariño; señora desconocida…)
Espero que nos des a todos toda esa “caña” de siempre más a menudo.
Disculpas, sólo un momentito. No me atrevía a interrumpir el buen rollito de este renacido progre-chiringo, pero si se mantiene a pesar del exabrupto del tal/la tal Paz y Fista, no pasará nada, supongo, si yo llamo miserables a todos y a todas las y los de su ralea.
Casi cien #100# militares asesinados en la Chupi-Progre Misión de Paz de Afganistán. Mis compatriotas. Tú, probablemente, ni siquiera entiendes ese concepto, o quizás lo consideras, simplemente, fascista.
¡Hala, ya os dejo seguir con lo vuestro! Paz, amor y mucho flower power.
Qué bien! Entre tod@s vamos conociendo los matices de una y otra cosa. Que nada es blanco o negro. Sólo el dogma; vade retro. Lo que no sabemos nunca es a donde podemos llegar. Afortunadamente. Y, por eso, mejor comprender que , a priori, juzgar.
Por cierto, no sé donde leí que la posición más adecuada para el filósofo es la de estar acostado.
Pero ,ya se sabe, cada cual y su circunstancia.
Seríamos más felices, quizás, si tuviésemos el valor de hacer siempre aquello para lo que nos sentimos más dispuestos, ” de ser como somos” sin más. Pero tampoco está mal , no sólo hacer lo que quieres, sino querer lo que haces. Creo que por aquí va la actitud de Koldo. Y la verdad es que siento su energía muy positiva.
Perdona un comentario, Luis: estaría fenomenal tener un sitio para suscribirse a tus posts y que lleguen automáticamente por email o RSS. Gracias y un saludo
Estoy con Luis al cien por cien. No me parece que esté defendiendo la cobardía, sino los efectos positivos para nosotros y los que nos rodean, de aceptarnos amablemente, tal y como somos. Yo por ejemplo, admiro profundamente a las personas que demuestran con sus actos que son capaces de defender sus principios morales asumiendo las consecuencias tantas veces perjudiciales que ello conlleva, pero el saberme mucho más “superviviente” que ellos no me hace malo, sino menos bueno, siempre y cuando, dentro de mis posibilidades, me mantenga siempre del lado que estimo correcto.
Desde este punto de vista, no se trata de atormentarnos (y atormentar a los que nos rodean) por no ser como Aquiles, sino de sentirnos en paz porque sabemos que nunca aceptaríamos el papel de Judas. Y esa es la valentía mínima que me exijo.
Muchas gracias Luis por haber vuelto de nuevo a la e-vida.
¡Jo! ¡Qué guay! ¡De nuevo “vidilla” en “El Hábitat…”! (como diría “La dama”…)
Tienes toda la razón -”Ave”-: “somos fundamentalmente lenguaje”… El lenguaje, efectivamente, es muy poderoso: manipula, tergiversa, oculta o recalca, da por bueno o por malo conceptos apriorísticos induciendo el pensamiento hacia direcciones -y con efectos- subconscientes… Por eso me gusta tanto: es mucho más que pura lógica o raciocinio; ni siquiera expresión de sentimientos o sensaciones… sino de pensamientos; algo muchísimo más complejo. Y como -la mayoría de nosotros- no podemos impedir la empatía tan “en vena” que supone su mecanismo, por eso es tan fácil influir o ser influidos por él: pensamiento a codificación del lenguaje, de salida y, viceversa, de entrada… Al usar código común (incluye, por cierto a la comunicación -”infinita”- no verbal), nos resulta imposible impedir “contaminarnos” por ese pensamiento… que -además- lleva implícita a esa “persona”. De no ser así, la comunicación sería imposible… aún con un mismo código.
En fin, empezaré por lo último, “David78″: según venía esta tarde de trabajar, escuchaba en Radio-5 (por desgracia ya no tenemos a Muiño, que fue donde lo conocí), la siguiente noticia: “cada vez más familias dependen -para sobrevivir- de la pensión del abuelo”… por el paro o la hipoteca o ambas a la vez. Y se oye al nieto (padre de familia, por cierto): “el abuelo tiene 85 años y prefiere -él- no gastar ni agua caliente, para ahorrarse ese coste y poder darnos de comer a todos…” . Por cierto, hablaban de pensiones exiguas de 400 €… o poco más, de las que casi no quedaba para comer ni 60 € mensuales, por lo que hablaban de que Cáritas ya no daba abasto…
…¿Te paracería éste un ejemplo de “mucho bien social”? ¿Te parecería un “héroe” este (cualquier) abuelo…? ¡Yo qué sé…! Efectivamente, son sólo “palabras”… Pero, desde uno de esos “mensaje-yo” de esos que, se supone, debes fomentar, siempre que puedas, te diría: cada día, cuando veo u oigo ese tipo de ejemplos (¿de “heroicidades”?), es, en esos momentos, cuando me siento “elevado” o “transportado” como a otra “dimensión”: me reconcilio con todos esos “bichos tan raros” y tan abundantes que somos el género humano… como tú mismo… Me siento bien. Esos hechos, esas personas, hacen que me sienta bien. Que me sienta bien yo mismo, cuando, por casualidad o aposta, perpetro algo parecido… Y son sensaciones muy placenteras, ésa es la verdad. Supongo (otra vez sacando conclusiones freudianas, uno que no tiene ni idea…) que se parece mucho (por tanto, quizá fuera reticencia infantil) a lo que nos enseñaron -y llegué a sentir- los curas, de niño, en el colegio: “todos los buenos actos debías hacerlos por y para Dios” (¡mon dieu…!). A los 11 ó 12 años ya se me quitó esa tontería… sufriendo una -transitoria y muy bien superada desde entonces- “angustia existencia” que te suponía ese inicial vacío místico de la pérdida de Dios… (¡pa qué acordarse…!)
…Y, en cuanto a lo del trabajo… Te hablo por mí -de nuevo- (trabajo de cara al público): no hay mayor satisfacción que la de atender a los clientes con amor (o con cariño o equivalente, para no ser tan mariconcete), como si te estuvieras dirigiendo a tu madre (si son mayores) o a tu hermano (si son de tu edad) o a un hijo (si son jóvenes); escuchando; con paciencia; poniéndote siempre en su lugar, adaptando tono, lenguaje, gesto… ¡divirtiéndote! ¡Ojo! Y solucionando los problemas que te exponen o ayudándoles en lo que te piden ¡claro está! que, si no, todo lo anterior no serviría para nada. ¡Te quedas como dios! No digo como con un polvo (con perdón a quien pudiera molestarle el ejemplo o la expresión), pero casi (tengo un hermano que decía que eso, precisamente, era lo que sentía cada vez que se tiraba en paracaídas… seguro que nunca podré comprobarlo… aunque sólo fuera por pura vaguería).
No es obligatorio que te guste tu trabajo. No es necesario que te lo paguen bien. Simplemente: te sientes agusto, porque haces que los demás se vayan más satisfechos que cuando llegaron. Porque, durante ese ratito -además-, te lo pasaste bien y le arrancaste una pequeña sonrisa o un gesto de complicidad. Sencillo. Los “muiños” sabrán; pero no me extrañaría que fuera uno de esos fenómenos psicológicos tan froidianos (¿se escribe freudianos?) por el que quieres pensar que tu propio padre te daría unas palmaditas -de aprobación- en tu espalda… Como cuando entregabas buenas notas en casa… (¡qué sé yo…!) Pero el caso es que -te aseguro- que yo lo llevo así… a mi anciana edad… ¿Porque estoy ya mayor? No lo sé. Me gustaría creerme que siempre fui así; pero no me fio ni de mi propia memoria…
Lo que tengo claro, en el trabajo, es que si te pones a pensar en cómo “el capital te roba tu plusvalía” o en cómo se van a forrar los jerifaltes con sus bonus o robando a los clientes; o a tu propio jefe, beneficiándose mucho mejor que tú (y con muchos menos merecimientos y esfuerzo personal), pues como que te amargarías… Irías amargao al curro; amargarías a los demás… El perjudicado serías tú (y a los demás les darías igual…). Es como con el rencor y el odio: el perjudicado -siempre- será el “agraviado”, cuando se la tenga “guardada” y “pendiente”; el ofensor seguro que -incluso- ya ni se acuerde: ni del tema ni -en muchos casos- ni siquiera de ti mismo… Acabas, en suma, “esclavizado” a él… Así que ¿pa qué…?
…Y, por contra, los “vagos y maleantes” (para resumirlo, como en un chiste; pero para que mesentienda) me hacen sentir MUY mal. Porque, encima, es que suelen hacer alarde, nada de pasar desapercibidos. Van de listos… o de listillos, que es igual. Se chotean de ti (por activa o por pasiva), te llaman gil… No sé: hay muchas formas de reunir todas esas buenas cualidades que dice Muiño y recalca “Ave”; pero -en ningún caso- debería ser a costa de nadie ni faltando el respeto a nadie.
Recuerdo el caso del dueño de un pequeño huertecito vecino al terrenillo que tenía un cuñado en Campo Real. Era ya mayor. A veces, cuando aún no le conocía lo suficiente, me preocupaba mucho por él: le veía sentado en una silla, situada enmedio del huerto, con la mente en otra parte… durante muchísimo tiempo seguido. Por lo visto, lo hacía muy a menudo. ¡Era feliz! ¿Perjudicaba a alguien? ¿Era “bueno” para alguien? Pues creo que no: simplemente, disfrutaba… ¿Es un “héroe”? ¿El monje tibetano, lo es? ¿O el monje trapense o el cartujo o el mendigo solitario o el eremita? ¡Qué más daría! Lo que sí es cierto que cuando ves a alguien que ha encontrado “su camino”, “su sitio” en esta vida, te produce satisfacción ajena… y te sirve de acicate para buscar el propio… haya o no resultados al final… porque “al andar, se hace camino”…
Espero que -con todo este rollo- ya te haya contestado, “La dama”…
Sí, es verdad que el texto de Muiño es ambiguo. A mí me gusta lo que escribe por eso, porque no es dogmático como suelen ser los psicólogos, sino que deja espacios abiertos a la reflexión.
Por ejemplo, yo creo que él no afirma nada en contra de los héroes esforzados, como parecen haberle entendido algunos contertulios. Solo dice que le caen simpáticos los tipos como Hank Moody. A mí también, por cierto, soy un fanático de Californication y creo que pocas cosas reflejan tan bien la dificultad de querer ser padre y seguir viviendo. Es una serie realista y a mí eso me encanta, porque me parecen sospechosos todos los productos culturales que le plantean a la gente que la búsqueda de la perfección y el esfuerzo continuo son las únicas formas de conseguir ser ético.
Quizás antes no fuera así. Mi madre es como la de Koldo. Una mujer esforzada que ha luchado mucho en la vida. Y yo creo que su esfuerzo no fue en vano. Pero, Koldo, si nosotros hiciéramos lo mismo ¿seguro que haríamos mucho bien social?¿tú crees que en el 2011 y con la que está cayendo el esfuerzo por dar todo consigue sus frutos?¿a quién beneficiamos intentando hacer siempre todo lo posible en nuestro trabajo, por ejemplo?
Creo que esta entrada de Muíño está muy bien porque su ambigüedad es provocadora. En última instancia, las cualidades que realmente especifica como beneficiosas para el mundo las subscribiríamos tod@s: ” su suavidad de temperamento, su sincera alegría por los éxitos ajenos, su bondad natural que no parte de ataduras éticas y su forma de trasmitir amor a la vida.” Quizás el problema surge por los calificativos utilizados y que , a veces, usamos por prejuicio; de este modo, Muíño, hace hincapié -en el último párrafo parece sugerirlo- en que las apariencias engañan. Y héroes, estoy totalmente de acuerdo con La dama- son la inmensa mayoría que resiste sobreviviendo con dignidad. mucha paciencia e incluso buen humor y aún más amor. Y claro que toda generalización es una falsificación de la realidad.
Pero analizar y opinar entre vari@s es enriquecedor , como tus citas, Koldo, que nos invitan a pensar también en que somos fundamentalmente lenguaje. Y por eso es tan saludable voltearlo como se hacía -y se hace-con algunos colchones.
Un poco de paz, señoras… Que yo no soy nada militarista, pero eso de que todos los que han desfilado hoy (no he tenido el placer de verles, estaba demasiado ocupada mirando a mi perra bajo el precioso sol de octubre) sean asesino, pues que me parece injusto. Que alguna buena persona habrá entre los tropecientos mil pobriños que han desfilado. No me refiero a los de rango superior a cabo chusquero (¿le suena, Koldo?) Pero de ahí para abajo, alguno bueno habrá que ande de uniforme porque es la única manera que encontró para comer todos los días o dar de comer a su mujer y sus hijos. Ando muy alejada de la actualidad en los ejércitos españoles. Desde que la mili dejó de ser obligatoria ya no me ocupé más de ello. Pero ahora que uds. lo comentan… Y alguna madre de algun soldado anónimo, de esos que han muerto en Afganistan, tal vez se merezca nuestro respeto.
No generalicemos, por favor, que conozco yo a un guardia civil de lo más jovencito y molón… y, además, buena persona.
En fin, querido Koldo, que sus frases celébres están muy bien, pero tampoco me aclaro si está a favor del héroe al estilo de Aquiles o del antihéroe al estilo del gualdrapa de la esquina que va dando esquinazo a los golpes de la vida como buenamente puede…
Yo, personalmente, creo que ya con vivir día a día, millones de personas se pueden consierar héroes. Porque la vida no es una cuestión de honor ni de valentía, sino de resistencia. Y resistir en estos tiempos ya es una heroicidad para muchos.
Pues un beso y eso…
Sí, ya sé, ya sé: “hombre refranero, hombre puñetero”. Pero, por esta vez, espero que me lo perdonéis.
…Y es que, ésta es de las pocas entradas de Muiño en la que me he encontrado como perdido e inseguro: me ha parecido -en muchos aspectos- bastante incongruente y contradictoria en sí misma… como si los mensajes se hubieran entremezclado dando una “masa” bastante heterogénea… Como si desde ahora, ya no tuviera claro cuál se supone que debiera ser el concepto de “héroe” o “heroicidad”…
Así que, mejor “recuperar” las fuentes de los más sabios (es la primera vez que utilizo un diccionario de citas…); he vuelto a “resetear” mi “disco duro” y lo he vuelto a “re-grabar” -por encima- otra vez:
“Hay hombres que luchan un día, y son buenos.
“Hay otros que luchan un año, y son mejores.
“Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos.
“Pero hay los que luchan toda la vida… ¡esos son los imprescindibles!”
(Bertolt Brecht)
—
“A veces sucede así en la vida: cuando son los caballos los que han trabajado, es el cochero el que recibe la propina”.
(Daphne du Maurier)
—–
“Cuanto más nos inclina la naturaleza a los placeres, tanto más propensos somos a la licencia que a la decencia”.
(Aristóteles)
—–
“La verdadera valentía consiste en saber sufrir”
(Voltaire)
—-
“La temeridad se esconde bajo el nombre de valor”
(Séneca)
—-
“No es la dificultad la que impide atreverse… Pues, de no atreverse, viene toda dificultad”
(Arthur Schopenhauer)
—–
“Ten audacia y fe en ti mismo. ¡Ay de ti si tienes miedo!”
(Friederich Nietzsche)
—-
“Con la audacia se encubren grandes miedos”
(Lucano)
—–
“El miedo de los demás incrementa la audacia”
(Tito Livio)
—–
“El valor espera; el miedo va a buscar”
(José Bergamín)
—–
“Puede ser un héroe lo mismo el que triunfa que el que sucumbe; pero jamás el que abandona el combate”
(Thomas Carlyle)
En fin, que os pido perdón otra vez y espero que os haya gustado…
…Y, como la cosa va de refranes, éste va por “Ave”, con su comentario sobre lo sospechoso del exhibicionismo de las cualidades propias (que, por cierto, estoy de acuerdo contigo): “dime de qué presumes… y te diré de qué careces”.
En cualquier caso, ¿no son auténticos héroes todos los millones de personas que hay en el mundo, yendo a fichar a su trabajo -todos los días-; un trabajo que, a la inmensa mayoría no sólo no les gusta, sino que es una auténtica explotación? (y -encima- los privilegiados que tengan un trabajo, claro…) ¿O los muchísimos más millones de personas que no tienen nada; que nunca tendrán nada; que se les ha privado -desde su nacimiento- de ninguna oportunidad, casi ni de la mera subsistencia; que ven cómo ellos y sus personas queridas se están muriendo o van a morir… y se levantan cada mañana para enfrentarse a su destino…?
A mi propia madre siempre la tuve como una heroína. A mi padre, también. Se sacrificaron en todo lo egoísta y personal que pudieran haber querido, para sacar adelante a sus 5 hijos… a costa de ellos mismos. Mi padre, ya murió. Mi madre, ahora, con sus 85 años… tiene “dudas razonables” de la locura de habernos tenido a tantos hijos… y de haber perdido y consumido su vida “a lo gil__as”…
Yo no sé si os acordaréis alguno de la serie “Juncal” que protagonizaba Francisco Rabal (ya fallecido). Por lo que nos dice Muiño, quizá fuera este personaje su epítome y paradigma ideal, “alguien a quien admirar”… Gente, como Juncal, ¿”hacen mucho bien al mundo”? No lo tengo nada, pero nada, claro…
…Por eso decía que estoy un poco “desorientado” con esta entrada… Y he echado mano de las “muletas” que da un libro de citas. (¡Nunca mais! Os lo prometo)
Pero entiendo lo que dices. Yo tampoco tengo claro que tenga esa cualidad y no me gustaría que parezca que presumo de ella. Pero ¿sabes qué? en un día como el de hoy, con un montón de personas viendo a asesinos desfilar, tampoco me parece mala cosa echar unas risas y decir que vivan los golfos que pasan de ese heroismo. No sé si yo seré siempre de las pasotas, pero me encantaría serlo.
Pues entonces tengo la impresión de que a pesar de tu intento de ser comedida y equilibrada y entender a la otra parte se te el plumero. Yo creo que tu eres de las mías y que va a ser más fácil que nos veamos en los bares que en un desfile militar
Tienes mucha razón en lo que dices, Paz, En efecto, valorar aquello que constatamos como beneficioso para un@mism@ y para tod@s no puede ser sospechoso sino de actuar, cuando menos, con justicia y agradecimiento.
Lo que me seguirá pareciendo siempre sospechosa es la ostentación de una cualidad personal determinada, como una definición categórica desde la que se juzga el mundo.
Yo misma, que también odio las guerras y detesto toda estructura de poder, me he encontrado a veces defendiendo estas ideas de forma tan vehemente que me pregunto si seré tan pacífica como creo.
Por otra parte, cuando hablo de “justo medio”, de ningún modo estoy diciendo equidistancia. Muy por el contrario, quiero referirme a cierta humildad o serenidad para discernir por mi misma en cada circunstancia quién es o qué es una heroicidad. Y sobre todo, para ser consciente de que, como la mayoría, quizás no sea-tampoco quiero ser- ni heroína ni aprovechada.
¿Sospechoso? No entiendo por que ¿Es sospechoso hacer exhibicionismo de las cosas buenas?¿Dirías eso de sospechoso de alguien que dice que molan los profesores que enseñan bien a los alumnos o las personas que están ahí cuando los amigos los necesitan? Es que yo creo que los que pasan de este supuesto heroismo que la sociedad nos vende son igual de buenos. Por ejemplo los que pasamos de ir a Afganistan a asesinar gente me parece que estamos haciendo algo maravilloso. Y quiero inaugurar un Día de los Cobardes para igualar lo del Día del Ejército. En vez de desfilando, lo celebramos en un bar poniéndonos hasta arriba. Y nada de encontrar el punto medio, que en esto de matar gente no hay medias tintas. Yo creo que o eres de los “valientes” que matan o eres de los “cobardes” que se viene a la taberna ¿Qué te piedes
Creo que lo sospechoso es hacer exhibicionismo de esta u otra cualidad, de tal o cual condición porque ,quizás, ya estamos hablando de la máscara que encubre, consciente o inconscientemente, un determinado tipo de carencia o complejo. Sin olvidar que lo que tomamos por verdad -personal- es, como le oí decir en cierta ocasión a Saramago, la última de las máscaras.
Coincido con Koldo en la valoración positiva de ese “justo medio aristotélico” y que los extremos, si bien son excelentes bancos donde se prueba la vida, no son lo más saludable para ir tirando. Me parece igual egocentrismo el de quien se empeña en parecer a los demás imprescindible como el que no cuenta con los otros para nada. la vida en si ya es bastante impredecible y habitualmente nos pone en situación de ser héroes o “caguetas” según tengamos el día.
Es cierto que la sociedad, en general, institucionaliza o mitifica, según la idiosincrasia de las épocas, determinados arquetipos de heroicidad que , a la postre, resultan epítomes significativos de sus más bajas pasiones. Y tantas veces descolgarse de los hábitos que lleva la corriente es ya un tipo no desdeñable de valentía.
Seguramente la mayoría aspiramos a vivir cada día en el cordial, y no menos responsable, jardín de Epicuro. El problema surge cuando no nos dejan.
Me he levantado con ruido de aviones de esos que tiran bombas que pasan por Vallecas donde vivo. Y es que hoy desfilan los valientes que matan gente en otros paises. Ahi un desfile militar de heroes asesinos. Genial.
Y su post me ha salvado el día. Gracias, Sr. Muiño ¡¡¡¡Vivan los gandules que hoy nos hemos levantado tarde y no hemos ido al desfile!!!!
Cuando la fiesta nacional
Yo me quedo en la cama igual,
Que la música militar
Nunca me pudo levantar.
En el mundo pues no hay mayor pecado
Que el de no seguir al abanderado
Y a la gente no gusta que
Uno tenga su propia fe
Y a la gente no gusta que
Uno tenga su propia fe
Me parece muy acertada la referencia a Treme para ilustrar el post. Soy un fanático de esa serie y yo creo que siguiendo su desarrollo se ve muy bien que los que levantarán al final Nueva Orleans son los cachondos y los que conservan las ganas de vivir porque se lo pasan pipa, como Antoine Batiste. Los idealistas que se pasan el tiempo despotricando contra los demás porque hacen las cosas mal y acumulando mala baba acaban amargados. Y como dice Luis Muiño los amargados no nos sirven para nada a la hora de levantar una situación.
¡¡¡Ha vuelto usted!!!¡¡Qué alegría!!!!
¡Y qué estupendo artículo! Me lo he imprimido para leerlo. Alguna frase ya me la sé.
Estoy harta de que siempre hablen de los productivos como heroes. ¿Por qué es heroe alguien que saca mucho dinero o lo que sea para sí mismo o para otra persona que se aprovecha de él?
Estoy harta de que siempre hablen de los esforzados como heroes. ¿Por qué es heroe alguien que trabaja mucho si todos sabemos que en esta sociedad con tantas máquinas sobra la mitad del trabajo y solo lo hacemos para que alguien se enriquezca?
Estoy harta de que siempre hablen de los supuestos solidarios como heroes. ¿Por qué es heroe alguien que dice buscar el bien colectivo si en una sociedad indidividualista eso es imposible, o esa persona se está aprovechando de su puesto o se aprovechan los demás de él?
Que vivan las cigarras, los heroes de buen caracter, no competitivos, que no van de nada por la vida y que, como dice Muiño, tienen una bondad natural.
Acabo de leerlo en un correo-e que he recibido ahora mismo:
“…el ser humano está dispuesto a sacrificarse trabajando duro cuando la recompensa es atractiva y justifica el esfuerzo; pero cuando [el gobierno] quita ese incentivo, nadie va a hacer el sacrificio necesario para lograr la excelencia. Finalmente, el fracaso será general”. Se trataba de un experimento universitario a cuenta de si el Socialismo funcionó; de si, en definitiva, era un modelo que pudiera funcionar o no. El experimento consistió (según parece… que ¡a saber! si es cierto) en el compromiso, por parte del profesor, de ponerles a todos los alumnos la misma nota: la media del resultado de cada uno de ellos por separado. ¿El resultado final? ¡¡Suspendieron el curso… todos!! Cada vez iban estudiando menos: los buenos estudiantes, porque su esfuerzo ya no les compensaba tanto; los malos, porque, sin esfuerzo, aprobaban (al principio, claro…). Ya digo: no sé si será real (“Universidad de Texas” decía el correo-e) o si, simplemente, se trataba de un ataque más de “los de siempre contra lo mismo de siempre”. Pero parecería tener algo de lógica… Aunque tampoco sería descabellado pensar (“a priori”, que para eso son los experimentos: para constatar las hipótesis, por muy lógicas que pudieran parecer)- que poco a poco, los peores estudiantes -presionados y culpabilizados por la amenaza de cate a todo el colectivo- acabaran esforzándose y logrando mejores resultados (ayudados, incluso, por los listos y más trabajadores) que lo hubieran hecho -de lo que hacían- antes del experimento… ¿O no? En fin…
Acabo de hacer la lista de los epítetos aplicados en esta entrada a los presuntos “héroes”… Así como de los que se aplican (se definen muchos menos) al grupo contrario de “los caguetas”.
A Muiño le encanta el cine. Vamos a ver ¿no estaba ya claro -hasta la saciedad- que “los héroes” son “los buenos” y su contrario -”los malos”-, “los villanos”? Pues aquí se trataría de oponer “héroe” a “gente corriente”… vamos, “normal”… en el sentido de mayoritario, de lo que seríamos (por suerte, por desgracia; voluntaria o involuntariamente) la mayoría de todos nosotros.
Aquí se da, por tanto, un nuevo concepto de “héroe”: el diletante (en su más estricto sentido etimológico), el vividor, el que nos gustaría ser y hacer-de a todos nosotros… como contrario al de la esclavitud –habitual- que tenemos con lo que nos han enseñado a ser, con lo que “debemos” ser todos, con lo que nos exige nuestro ámbito laboral y sentimental… que sería el que enseñamos a nuestros hijos (y vemos por las películas), el que -con total generosidad- llega al extremo de dar su vida por los demás, el que se reconoce en medallas, premios, monumentos…
Una “heroicidad clásica” extrema y continuada ¿no sería -en definitiva- un tipo especial de locura? ¿Como don Quixote? ¿Es posible ser “héroe” siempre?
Y ¿quién no ha sido “héroe” alguna vez en su vida? O, por el contrario, ¿quién no se ha dado permiso a transgredir, de vez en cuando, esa “esclavitud de las expectativas ajenas” que nos cuenta Muiño? Supongo que en esto (como en casi todo) existiría siempre un “justo medio aristotélico”: sin extremos, sin exageraciones… Que sería, incluso, lo más “sano”.
Por otro lado, en esta entrada se agrupan, comparan y asimilan conceptos que, en mi opinión, poco tienen de necesaria relación entre sí ni -necesariamente, tampoco- deberían constituirse en excluyentes del grupo contrario. Por ejemplo: con el sentido del humor, la importancia del conocimiento de la vida sobre la exhibición de la capacidad de etiquetarla, suavidad de temperamento, sincera alegría por los éxitos ajenos, bondad natural (ajena a ataduras éticas), forma de transmitir amor a la vida…
Sin “pringaos” (que queda como mucho más rotundo y claro) los “espabilaos” (idem) no podrían aprovecharse de nada… porque no habría “nada” de qué aprovecharse. Los parásitos sólo tienen éxito a costa -siempre- de los productivos. Si éstos no existieran o desaparecieran, ni existirían ni podrían aparecer aquéllos…
Personalmente, me moriré sin tener claro si el enorme sacrificio que me supuso siempre (en el que siempre me he empeñado) estudiar -primero- y trabajar casi a destajo -desde que me puse a ello, a los 17 años-, ha supuesto todo un fracaso, una auténtica gil__ez, y que lo que debería haber hecho era especializarme en el “dolce far niente”… Cuando he hablado de esto –en alguna ocasión-, siempre se acaba en el mismo “hay que valer”… Se da por hecho de que para ser asesino o ladrón o caradura o “vividor”… ¡hay que valer! Que la mayoría no podríamos hacer cosa distinta a la que estamos ya “predispuestos”… como si de un auténtico “fatus” (de los clásicos de toda la vida) o “sino genético” se tratara. Vamos, como si fuera una de las más auténticas “vocaciones” que se puedan dar: mucho más que ser médico o religioso (por ejemplo), que son de lo más “consensuadas” y aceptadas coloquialmente, de siempre.
Por mi parte –lo confieso- me ponen “del hígado” los escaqueadores, los caraduras, los egoístas, los irresponsables, los impuntuales, los “vampiros anímicos”, los timadores, los ladrones, los aprovechados del infortunio o ignorancia o falta de inteligencia o debilidad ajenos… Los “vagos y maleantes”, en definitiva… ¡Un clásico! Vaya… ¡Quién me lo iba a decir a mí…! ¿Que ellos son más “libres” y yo más “esclavo”…? ¿Que “ellos” son valientes y héroes y los que son como yo “caguetas”? Pues no acabo de entenderlo muy bien –esta vez- en qué sentido podría tener razón Muiño…
En fin: ¿quiénes mejor que “los muiños” podrían saber -con auténtica propiedad- este tipo de “razones”…?
En cuanto a lo de las agallas de los que prefieren pasar por cobardes para pasar desapercibidos… Estoy de acuerdo. Y me viene a la cabeza el famoso son cubano de la “nova trova” que se pone en boca de “los de Fidel”: “al que asome la cabeza, duro con él. Fidel, Fidel, ¡duro con él!” Sí. Seguro que un buen padre de familia, a su pesar, no debería “asomarla”… por el bien de sus hijos.
Hay que reconocer que inclinarse por la mayoría puede ser un acierto. El problema es cuando uno se inclina por el anti-héroe. Entonces es cuando uno demuestra su heroicidad…
¡Es ud. mi héroe, D. Luis! Hay que tener valor para admirar al perdedor, al mediocre, al vulgar, ¡a Leonard…! (¡Penny, Penny, Penny!, otro antihéroe por excelencia).
Es adorar a la abuela de Caperucita, a la mujer del ogro de Pulgarcito, al pobre infeliz de Carpanta.
Me ha hecho reir la entrada, lo que es mucho esta tarde, en la que ando presentándome a senadora sin silla de mi provincia.
Lo de los sesenta minutos por hora, con su permiso, lo voy a usar en algún momento. No hay mejor ejemplo para decir “normalidad” que esta frase en un mundo loco como el nuestro, donde las cifras de record bailan en los telediarios cada dos por tres y por situaciones o actos cada vez más ridículos.
¡Que así sea!
A todo esto….pues…. yo es que no sé qué decir.
Es que últimamente no pienso, casi.
Aunque creo que sí existo.
¿Qué diría Descartes a todo esto?
Que lo piense el Muiño por mí.