INSTRUCCIONES PARA FABRICAR UNA GUERRA
A finales de los años cuarenta del siglo pasado el psicólogo Muzafer Sherif, consiguió fabricar una guerra sin necesidad de religiones, disputas ideológicas o enclaves estratégicos.
Lo siniestro del asunto es que tampoco le costó demasiado conseguirlo.

Sherif se llevó de campamento de verano a un grupo de niños entre once y doce años. Estos chavales no se conocían entre ellos, no eran especialmente problemáticos y no existían diferencias significativas entre ellos en cuanto a ambientes socioculturales y económicos.
Cuando ya habían transcurrido unos días y los niños se conocían entre ellos, Sherif decidió que empezara el espectáculo y dividió a los chavales en dos grupos, los “Águilas” y los “Serpientes”.

En cuanto lo hizo, los dos colectivos empezaron a estructurarse. Los chavales se apresuraron a encontrar un papel en su grupo: líder, gracioso, cimentador, protegido, gracioso,…
Cuando los roles ya estaban establecidos, el ladino psicólogo pasó al siguiente nivel del juego: se dedicó a fomentar la competitividad entre ellos.
Para ello, ideó tareas en las que sólo un grupo pudiera alcanzar el éxito: el inevitable partido de fútbol y el viejo juego de tirar de una cuerda servían muy bien para ese fin. Asumiendo el papel de sheriff en este tipo de tareas, el investigador consiguió crear una guerra entre “Águilas” y “Serpientes”.
La hostilidad entre los dos grupos fue aumentando y pronto empezaron las peleas y los insultos. El psicólogo había conseguido crear un ambiente bélico tan realista que, en poco tiempo, comenzó la quema de banderas, un ritual simbólico que no falta en las disputas nacionalistas. Enfrentando a los dos grupos en juegos competitivos, Sherif logró también otro fenómeno clásico de racismo: los miembros de un grupo no hablaban de los miembros del otro como “Águilas” o “Serpientes”, sino que inventaron epítetos despectivos. Por último, logró un efecto paradójico que también ocurre en los conflictos de la vida real: cuando el psicólogo favorecía a un determinado grupo injustamente, los miembros del otro no reaccionaban contra el causante de la injusticia, sino contra el otro grupo.
Con métodos sencillos y sin necesidad de patrias, razas ni clases sociales, Muzafer Sherif creó una guerra en la que la excusa eran todas estas cuestiones.

La teoría que intentó plasmar Sherif en su experimento era sencilla, pero importante. Según él, los conflictos surgen cuando dos grupos compiten por algo en lo que sólo uno puede ganar. Si un colectivo siente que, para alcanzar su objetivo, tiene que luchar contra otro, nacerá una guerra.
¿Y qué se necesita, entonces, para que una guerra termine? Según Sherif, que se dé el fenómeno contrario: que los grupos crean que es mejor unirse para alcanzar sus objetivos.
Sherif puso manos a la obra y dio un final feliz a su experimento. Unió a los “Águilas” y los “Serpientes” en actividades en las que tuvieran que cooperar para conseguir una meta. Repararon juntos un camión averiado, hicieron un grupo de trabajo común para suministrar agua al campamento, tendieron un puente desde las dos orillas de un río… Eran trabajos en las que unos necesitaban la cooperación de los otros y esto hizo que se unieran.
Sherif aportó ideas para acabar con la tristeza que siempre producen las guerras, aunque se ganen. El duque de Welington sentenció “Nada, excepto una batalla perdida, puede ser tan melancólico como una batalla ganada”.
Al igual que Sherif, éste militar sabía que el camino de la violencia siempre es frustrante.
Porque sólo se puede ser feliz después de alcanzar un objetivo si uno sabe que no ha tenido que dejar muertos por el camino.
17 de Noviembre, 2009 - 4:06 pm
Las imágenes son de Edward Gorey, un ilustrador que me fascina y al que descubrí en una entrevista a Tim Burton. El director decía ser admirador y discípulo de Gorey y se quejaba de que se hablara tan poco de él a pesar de la influencia que había tenido en muchas personas de su generación.
Si os apetece leer sobre el tema, os aconsejo leer a Ignacio Martín Baró. Su posición sobre la fabricación de los conflictos es más compleja que la de Sherif y añade factores. Se cumplieron ayer veinte años de su asesinato y parece un buen momento para leerle.
17 de Noviembre, 2009 - 9:40 pm
Esta vez me ha encantado de principio a fin, formidable rescate de este “experimento”. Claro, contundente y revelador. Muy honrado Sr. Muiño. Saludos.
17 de Noviembre, 2009 - 10:47 pm
Contundente, cierto. Pero con un final feliz que raramente se da en la realidad.
El que gana la guerra es el que se siente feliz…
Luego, con el paso de muchos años, muchos, muchos, a lo mejor alguno de los contendientes se da cuenta del error. Pero en realidad a pocos les importa eso ya.
El mantenimiento de las guerras o su final depende de muchas cosas menos de la más evidente: los muertos no cuentan…, los conflictos no se resuelven. Puede que se acabe el dinero para municones o que ya no haya a quién matar… Puede que se consiga una paz por desgaste o por simple derrota. Pero es evidente que el hermoso concepto de colaboración o cooperación no han sido núnca el fianl de una guerra.
¡Lástima! ¡Sería tan bonito acabar con ellas como en el experimento!
18 de Noviembre, 2009 - 1:10 am
Enhorabuena Luis!
Como siempre un post genial.
18 de Noviembre, 2009 - 12:56 pm
Y yo me pregunto, ¿por qué no se estudia esto en el cole? Es más, ¿por qué no estudian esto los profesores y los padres?
Siempre me he admirado de cuánto se parecen los grupos que más se odian: yo no distinguiría a un palestino de un israelí puestos juntos; y tendría grandes problemas entre un chino y un japonés. Y no me refiero sólo físicamente, también culturalmente.
Y no quiero entrar en rivalidades locales y de más de andar por casa. Que nos caen mal hasta los del barrio de al lado.
En el experimento había un adulto dirigiendo las actividades. Me pregunto qué habría pasado si hubiera desaparecido a la mitad. ¿Se habrían rehecho en un solo grupo? ¿seguirían odiándose?
18 de Noviembre, 2009 - 3:04 pm
¿Sólo con el barrio de al lado? No, la cadena se estrecha más. Se odia al vecino… Siempre parece haber un motivo, un mal gesto, un malentendido… La cuestión es luchar contra alguien.
Cuando me vine a vivir al fin del mapa pensé que no habría problemas de convivencia. Andamos a 100 m del vecino más próximo. Apenas hay gente viviendo de contínuo. Pero me bastó ir a la primera reunión de la ocmunidad para descubrir que me había metido en un nido de víboras… Igualito, igualito que en la ciudad…
Para colmo no me hablo con mi vecino de la izquierda… Y eso que intenté llegar a un acuerdo por un quitame allá esa gallina de la boca de tu perro…
En fin, que el conflicto es necesario en nuestra vida. Es más, sin conflicto no habría avances.
La cuestión es saber manejar esos conflictos, gestionarlos con cierta inteligencia.
Y ya está, ya lo tenemos crudo. Eso de gestionar con intleigencia y racionalidad, como que no… Vamos a lo visceral nos guste o no. Y así nos va…
Un besazo bien visceral…
18 de Noviembre, 2009 - 8:45 pm
Apostillar algo que se me escapó en el anterior post, este planteamiento olvida algo fundamental: el reparto equitativo de roles. No es suficiente entender y aceptar que sumando esfuerzos se consigue más que batallando, el problema surge en la distribución. Aunque el planteamiento es bastante claro, sin tener en cuenta los aspectos que promueven el acuerdo, la tesis estaría incompleta. Pienso (es un decir, claro).
19 de Noviembre, 2009 - 12:43 am
Si no fuera por lo sencillo y evidente que es, te diría: alucinante. Pero lo triste es que eso es lo normal, lo cotidiano; y lo alucinante es lo contrario.
Y me pregunto cuántos milenios precisa el hombre para aprender a vivir en comunidad. Quizá tantos que antes que llegue ya habrá desaparecido.
19 de Noviembre, 2009 - 12:46 am
¡Uf! ¡Aquí sí que hay “tela” que cortar…!
Para empezar, un detallito: en mi cole (años 60) hubo un extraordinario profesor (seglar) al que se le ocurrió dividir (u “organizar”…) la clase en dos equipos. Seguro que dentro de un rato me acordaré; pero no en este momento: a cada uno les puso un nombre tipo “troyanos” vs ” atenienses”… o algo así. Se tiró todo el año haciéndonos “competir”… Aunque la competencia era de sabiduría y conocimiento. Fundamentalmente, Historia. Nos entusiasmaba. Aprendíamos un montón. Había rivalidad; pero disfrutábamos como niños que éramos. (Por cierto, aún recuerdo el programa de la -única- Tv de “Cesta y Puntos”: también me lo pasaba pipa pegado a la tele… y, casi siempre, yo les ganaba… Sí, siempre he sido muy modesto).
En los “scouts”, después, y en los “lobatos”, primero, también nos agrupábamos en “patrullas” y “seisenas”, respectivamente. Y, efectivamente, teníamos nuestra propia “bandera” (los colores eran distintos) y una de las claves del “éxito” era la continua competición entre nosotros. Y, curiosamente, también estaba el “guía” (jefecillo), “subguía” (subjefecillo), y los distintos “especialistas” en distintas materias (equipo de montaña, sanidad…)
En la mili, igual: la 17ª Compañía era “la más chula del Muriano” (teníamos un himno propio y todo…).
En el trabajo, nos hacen competir entre nosotros, en las distintas agrupaciones, y no paran de hacer comparaciones nuestros superiores para sacarnos los colores o ponernos de ejemplo ante los demás…
Vamos, que, me parece a mí, que Muzafer Sherif tampoco inventó nada nuevo… salvo que se realizó por un científico… y para el bien y progreso de las Ciencias Humanas.
Aún recuerdo una de las “lecciones” que más “a fuego” se me quedaron de mis tiempos colegiales: un buen día un cura se puso a abofetear -uno a uno- a casi la mitad de la clase por no responder a su “inocente” pregunta (”¿qué ley se cumple más que la de la gravedad?”). Cuando ya se cansó (para alivio del siguiente que ya estaba preparado para “calentar carrillos”), nos gritó (con auténtica voz de tabernero): ¡¡¡La Ley del Mínimo Esfuerzo!!!
Seguramente, sin rivalidad, sin competencia, la Humanidad -y el ser humano- no habría avanzado o tanto o tan de prisa… Quizá estuviéramos aún sobre las ramas de los árboles, degustando frutas dulces y maduras y pensando sólo en echarnos, a continuación, una buena siesta… Juro que no tengo claro si ese “avance” ha sido bueno o malo… o indiferente…
Estoy con “La dama”: “el que gana la guerra es el que se siente feliz…” Y, me da la impresión, que, salvo honrosas excepciones, la competencia casi nunca es “limpia” o bien entendida… Vamos, que difícilmente, se da sin envidia, estrés, ansiedad, insatisfacción… y malas artes o, pura y dura, muy mala leche… Porque nunca podremos ser los más listos, guapos, altos o poderosos… O, al menos, no siempre. Ni para siempre… Y eso nos obliga a jugar sucio para perpetuarnos en ese dominio… rompiendo las limpias reglas del juego de la competencia…
Odio y desconfío de las “ideas”, los “bandos”, las patrias, las religiones, las “causas” justas… ¡Sí! hasta de las causas ya está uno bastante escarmentado…
Aún recuerdo perfectamente cómo en la Universidad de Madrid (curso 74-75) un chaval barbudo y con mucha labia entusiasmaba al colectivo estudiantil (Universidad de Somosaguas) haciéndonos abandonar la clase y dirigirnos desde el campus hasta Madrid, “secuestrando” el autobús-”A”, atacando la Dictadura y todo eso… Y digo que le recuerdo perfectamente, porque, al pasar por la puerta del cuartel de la Guardia Civil de Ppe. de Vergara (de donde salió Tejero, muy próximo a la casa de mis padres…), le vi “de picoleto” junto con otros guardias… Pertenecía al servicio secreto… y nos panipuló a todos…
TODAS las guerras son MANIPULACIONES. Y, para conseguir que gente normal odie y mate a gente normal, no hay más camino que la manipulación.
Además (”conspiranoias” aparte), estoy seguro que siempre unos pocos generan, controlan y se benefician de las guerras.
Aún estoy esperando que alguien se decida a experimentar con la agresividad y guerras que pudieran perpetrar las mujeres… No sé por qué, pero estoy seguro que ellas no lo tendrían tan claro y que, si fueran ellas las que manejaran el cotarro, habría menos guerras… Seguro que os tengo demasiado idealizadas; pero creo que vosotras os dejaríais manipular menos y os costaría más trabajo pegarle un tipo a un semejante… Digo yo… Es una de mis pequeñas y ocultas esperanzas: que os hagáis cargo del Poder, de una vez, y cambiéis algo este intenso hedor a testosterona por alguna de vuestras fragancias favoritas de lavanda o hierbabuena…
En cualquier caso, siempre nos sentiremos mucho mejor colaborando, en grupo, por conseguir algún fin común que compitiendo, es decir: que lo que yo (o los míos) consiga (o consigamos) sea siempre a costa de infligir sufrimiento o, simpelemente, a costa de otros…
…De nuevo, el jodido concepto de “enemigo”… Eso de que hay que derrotar o eliminar al enemigo… Eso de que siempre hay enemigos… Paranoia colectiva perenne…
19 de Noviembre, 2009 - 3:17 pm
Dos cosillas:
No estoy para nada de acuerdo con eso de que sin competencia (guerra, amenazas…) no hay progreso. Es más, creo que para los avances realmente importantes, es necesario un largo tiempo de paz, prosperidad y sobre todo, estabilidad.
La competencia es un acicate, igual que el miedo o la codicia. Pero no son los únicos. El deseo de vivir mejor, trabajar menos, ayudar a los demás, también son estímulos en los avances.
No sé porqué se dice que sin amenazas la humanidad no hubiera evolucionado. No tiene ninguna base (para mí).
La otra cosa, es la duda que planteaba al final ¿Los niños segurirían enfrentados o llegarían a entenderse de nuevo?
Hace mucho oí a un chaval que decía: la gente no se odia, son los gobiernos los que hacen que se odien. Yo pensé: “qué iluso, ojalá”. Pero quizá tenía un punto de razón. No lo sé.
Bueno, y otra cosilla más: Koldo, esas mujeres de las que hablas han educado a los hombres durante años. Y ni siquiera han conseguido ser respetadas en la mayor parte del planeta.
19 de Noviembre, 2009 - 8:44 pm
Buenas intervenciones, Koldo y Lem… Pero me duele la cabeza y no “hilo” dos ideas juntas.
Contestaré como madre, mujer y educadora a Lem cuando mis “deficiencias femeninas” me lo permitan… Me habéis enamorado los dos (Contradicción femenina, ya se ve)
20 de Noviembre, 2009 - 12:55 am
Al parecer, “Lem”, se está estudiando mucho esa dicotomía entre competición y colaboración. Como siempre, seguro que aquí tampoco va a ser o blanco o negro…
Lo que más me gusta de la competición es su estupendísimo plano lúdico, es decir, tomarse la vida como una carrera de relevos en los que -ahora yo, ahora tú- se alternen los liderazgos en cualquier cosa o en general… deportivamente; sin angustias, complejos de superioridad o culpabilidad; sólo por el puro placer del juego que supone competir… Ganar nunca sería lo importante. Lo importante sería el juego en sí, sentir que se participa y que se está disfrutando en ello mientras tanto. (Sí. Ya sé que produce hilaridad lo que acabo de decir; pero así es como se disfruta… Así es el único modo de disfrutar en una competición. Casi nadie lo vive ya así: siempre acaba siendo -haciendo honor al título de esta última entrada de Muiño- un auténtico “casus belli”… Todo vale con tal de ganar… Y ganar, cada vez más, nunca basta. Ya no es suficiente: además de perder -el otro- tiene que vejársele y machacárse al máximo… Si no, la victoria quedaría “coja”…)
La colaboración es muy satisfactoria, sobre todo, cuando el fin a alcanzar es necesario; pero es más “adulta”; resulta más complicada. Colaborar implica organización. Se necesita, por tanto, algún tipo de liderazgo y de especialización… Todos tienen que ceder y transigir y difícilmente todos se sientan al 100% totalmente satisfechos.
En suma, competir es más “primitivo” y colaborar es más “racional”; pero, estoy seguro, el secreto del éxito (incluido el evolutivo) debe encontrarse más en la armonía de las sinergias que en el caos de la pura competencia. Me da la impresión. Creo que somos lo que somos gracias a que hemos colaborado. Seguro que no hemos tenido más remedio que colaborar… para sobrevivir. Pero sin la colaboración de todos no hubiera sido posible.
¿Os gusta Axtérix y Obélix? ¿Os acordáis de su álbum “La Cizaña”? ¿Verdad que en la vida real siempre tiene que haber algún tipo de “tábano cojonero” que disfrute malmetiendo a unos contra otros…? Pa mí que es una enfermedad…
Pues, del mismo modo, debería tratarse psiquiátrica o psicológicamente a todo aquél que albergara algún tipo de odio… Con “razón” o sin ella:
“¿Caballero, siente usted algún tipo de odio…?”
“Pues no se preocupe: acuda a la consulta de cualquier “muiño”… que, seguro, que será capaz de ayudarle… Y hacerle ver que está usted enfermo. Que tiene tratamiento. Que puede curarse”
El odio, la violencia, el deseo de muerte y desaparición del otro… se ven con toda “naturalidad” hoy día: a ver qué película o serie televisiva -en un 90%- no trata de eso. Pero sin complejos, con “lógica” y orgullo. Es más, el que no siga ese “juego” se queda “fuera”: o es un cobarde o, simplemente, un paria, un auténtico mierda.
Del mismo modo, debería estar tipificado en el Código Penal de toda nación, incluidos los Derechos Universales del Hombre, el gravísimo delito que supone enaltecer el odio; cualquier tipo de odio. Es el mayor y peor veneno social e histórico (lo de “pecado” se lo dejo al que lo prefiera) que ha sufrido y que sufre la Humanidad.
Sin odio no habría guerra alguna. Para matar a un semejante tienes que odiarle. Y tienes, también, que “despojarle” de su condición de “persona”.
Sigo pensando que, desde siempre, han existido manipuladores que, por sí o trabajando para otros, se han beneficiado de inducir odio. Con odio se manipula mejor. Las guerras, efectivamente, siempre las pierden los mismos… Siempre las ganan los mismos.
Aún recuerdo estos párrafos de don León Felipe:
“Entre los vencidos, el pueblo llano pasaba hambre.
Entre los vencedores, el pueblo llano la pasó también”
20 de Noviembre, 2009 - 1:17 pm
Ups
Aclarando conceptos: en primer lugar, no creo que exista nada parecido a una “deficiencia femenina”, pero tampoco una “ventaja femenina”. Creo que somos tan parecidos o diferentes como nos permiten ser. Y para mí, uno de los grandes obstáculos en la lucha contra la discriminación de la mujer, es precisamente esa obstinación en definirnos. Tanto positiva como negativamente. Por eso “salto” hasta en los comentarios que son piropos. No hay secreto femenino para el éxito. No nos ponen un desmagnetizador de 6º sentido durante los exámenes de selectividad.
Y desde luego, ojalá que las mujeres-madres-educadoras fueran tan sensatas como lo demuestra nuestra señora dama. Otra cosa sería. Pero me temo que la mayor parte de madres que conozco (todas no), meditan más en la compra de los zapatos de sus hijas que en la de sus libros.
Y la otra, es que sí aprecio la motivación del juego y el estímulo de ser mejor que los otros. Me temo que pasé muchas horas jugando al mus, futbolín, ajedrez… ejem, en vez de estudiar.
Pero también, por eso sé del fino equilibrio que puede haber entre una tarde de risas, y una bronca descomunal.
Si juego me pongo varias reglas: una de ellas, que no se juega con dinero. Y la apuesta no va más allá de una cerveza o un café. La otra (si me oyen mis excompañeros me matan), es que si la racha está siendo muy buena, me dejo ganar. Con tan sólo una cañita en juego, valoro mejor un buen ambiente que el ego.
Esto hablando de tristes juegos de mesa. No me quiero imaginar lo que puede hacer una competencia mal llevada en un trabajo. Por cierto, no soporto la tensión. Por si no había quedado claro.
Pero vamos, que los piropos no paren ahora, eh.
20 de Noviembre, 2009 - 8:58 pm
Primer apunte:
Tres hijos, educados con los mismos métodos.
Las hijas aprenden del padre y de la madre, por imitación, los comportamientos, actitudes y valores…
El hijo aprende, del padre, por imitación, las actitudes, los valores y las normas… masculinas
La madre se pelea contra el esterotipo e intenta convencer al chico de que no es así. El hijo pone como justificación que “papá lo hace…” y se queda con lo más negativo del padre, lo más cómodo ¡claro! El sofá, el “aquí me las den todas”, el “lugo, más tarde…”
Con el paso del tiempo las hijas han aprendido la lección de la igualdad. Y pelean por ella dentro de sus respectivas parejas.
El hijo pierde dos parejas por no haber aprendido la lección. a las dos por lo mismo…
Curioso, ¿no?
Hay cosas que están aún muy enraizadas en la sociedad.
Bien sabeís que no soy feminista (ni siquiere demasiado femenina, paso olimpicamente de apariencias…) Pero los roles sociales van a tardar generaciones en cambiar. Tal vez mis tataranietos (si los tengo, que lo dudo…) vean la utopía de la igualdad.
Por cierto, se dice que las mujeres, cuando nos ponemos, podemos llegar a ser más crueles que los hombres. Pero, estaréis conmigo, que para que una mujer pierda los estribos ha tendio que “tragar” mucho, mucho más que un hombre.
Además la idea de una mujer cruel, egoísta, sádica… está muy lejos de lo que un hombre puede o quiere aceptar para que sea su madre, su hermana o su mujer. Es mejor alguién dulce, sensible, abnegada, capaz de dar su vida por ellos, dispuesta a sacrificar todo por sus hombres.
Y ahí entramos en la psicología femenina. Por eso, tal vez, sea cierto que los conflictos sería menores y menos sangrientos en un mundo de mujeres. A fin de cuentas, las mujeres sabemos el trabajo y el sufrimiento que cuesta tener y criar un hijo. Perder un hijo por un conflicto es algo que una madre se pensaría mucho antes de mandarlo a la guerra.
La carne de cañón de las guerras ha sido carne que a los generales y politicos les ha importado un bledo. Ellos han recogido la cosecha y la han segado en su benefico. No les ha costado nada hacerlos crecer. Simplemente les han imbuido la idea de patria, bandera, enemigo… lo demás está hecho.
Eso sí, la cruedad de la mujer existe… pero, creo, en proporción 1 a 9 respecto a la del hombre (Estadísticas de presos hombre/mujer en España, por decir algo…)
Y muchas gracias, Lem, por lo de “sensata”. Mi ego pasará un buen fin de semana…
20 de Noviembre, 2009 - 9:46 pm
Somos distintos, “Lem”… Para bien y para mal. Y, es cierto, que las generalizaciones son absurdas e irracionales.
Creo que la única “verdad” es la que parte -sinceramente- de uno mismo… Y, aún así, Muiño sabe que tampoco es posible… a nuestro propio pesar.
Me refiero a que llevo casi un año teniendo como únicas compañeras de trabajo a mujeres. Incluida la jefa. En mis 35 años de currante jamás me había visto en esta tesitura. Y estoy encantado… Sí, ya sé que de lo particular no se puede ir a lo general… al menos, tan alegremente. Y que, seguramente, estoy viviendo una falsa fascinación… Pero no echo de menos la testosterona habitual con la que, consciente o inconscientemente, “engrasamos” las relaciones los tíos en el trabajo…
Te aseguro, “Lem”, que yo ya tampoco aguanto la tensión… En cierto sentido, he quedado ya bastante desquiciado de tanta y tanta sufrida y acumulada a lo largo de mi vida profesional. El “énfasis” lo he visto -y lo he puesto yo mismo- en competir con mis compañeros para hacernos siempre como el “Alfa” del “corral”… En el fondo, pienso que tiene mucho de cultural, de la educación que hemos recibido, del comportamiento que -se supone- debemos adoptar nosotros; pero que, por lo que se va sabiendo e intuyendo de la bioquímica del cerebro y de su poderosísima influencia en el comportamiento (humano y animal, en general), parece que el sistema endocrino en general -hormonal en particular- es decisivo. Y, en eso, hombres y mujeres diferimos llamativamente. Por cierto, hace poco se ha descubierto que las mujeres que realizan labores de dirección y liderazgo segregan mucha más testosterona de lo que sería normal… Supongo que eso mismo ocurriría con los hombres, en esos mismos roles: que se acentuaría… Pero esa agresividad, esa actitud de retar a Dios y al Mundo que aporta la testosterona, me parece condición necesaria (sí, es verdad, aunque no suficiente) para provocar guerras o seguirlas o mantenerlas…
En algún sitio leí (posiblemente fuera escrito por mi “amigo” Millás…) que a una mujer siempre le costaría mucho más cargarse a un semejante: pensaría más -inevitablemente- en que tiene una madre, una esposa o unos hijos… y eso provocaría mucha mayor dificultad en “despersonalizar” al otro… Una vez más, seguro que es una idea cuasi-delirante; pero me gusta pensar que hubiera algo de verdad en ella… Es un punto de vista más poético…
Noto una mayor empatía. Me río muchísimo más. Voy a trabajar con más ganas. Consiguen sorprenderme muy a menudo. Estoy aprendiendo mucho sobre el temperamento y comportamiento femenino… sus puntos de vista tan distintos y -casi siempre- tan impensables a priori… No noto tanto la competencia y, a poco que me fijo, veo que, rápidamente, se crea -con facilidad espontánea- mucha más colaboración… Y seguro que algo tendrá que ver que la tensión sexual que he sufrido de joven ya no la tengo ahora ¡a la cincuentena…! Me siento mucho más relajado y a gusto en la relación por la relación misma…
En cualquier caso, nos olvidamos del sentido común: ¿cómo es posible que nos parezca “anormal” un asesinato y al asesino como un “enfermo” (reconoced que nos pasa a todos en la inmensa mayoría de los casos), o a un error de su comportamiento -por la “incontinencia agresiva”- y, sin embargo, se glorifique a las guerras, las batallas, las victorias e, incluso, las derrotas; sus infinitos muertos, mutilados y heridos…? Psicopatología individual y, sin embargo, no Sociopatología colectiva… ¿A quién podría interesar perpetuar en las aulas, los cines, la literatura, la Historia, la televisión, los juegos, tanta agresividad, tanta gloria, tanta “lógica” sobre fronteras, superioridades -de todo tipo-, guerras, odios -individuales y colectivos-, y desprecio absoluto por los “otros”…? Las cárceles, llenas de individuos que atentan contra individuos… Y ningún general o gobernante por firmar la invasión de Iraq… (!?) (Salvo los derrotados o perdedores, claro está…) ¡Ojo! Y el desertor… ¡¡¡a la cárcel… o al paredón…!!!
¿Cómo podemos entender que, en la actualidad, las grandes potencias mundiales dispongan de miles -millares, sí- de bombas nucleares? ¿Y no estamos locos? ¿Qué es pues “locura”? ¿No es de locos aceptar -simplemente- la posibilidad -en sí- de una guerra? ¿Matarse unos a otros no es de locos…? Desviar -gastar- unos ingentes recursos en armas y ejércitos, cuando millones de seres humanos siguen muriendo de hambre y enfermedad… ¿no es una locura? ¿Y por qué han conseguido “despistarnos” en “eso” y, sin embargo, el asesino de “Fago” o Jack el Destripador nos han tenido a todos fascinados y asqueados simultáneamente?
Hacen falta terapias. Intensivas. Continuas. Casi, casi, desde la cuna. Y, a falta de éstas, al menos, renunciar a la gloria de las guerras y las batallas, de su “lógica”; desde ya. Y a sus victorias… Que, al menos, nos provoque a todos, instantáneamente, NÁUSEA… Que nos bloquee como si de cualquier reflejo condicionado se tratara… Pero, estoy seguro (y por desgracia), que eso no lo veremos ninguno… ¡Nunca!
Las masas son muchos individuos… ¡que obviedad! Pero todos sabemos que nuestro comportamiento es radicalmente distinto formando parte de “masas” que actuando individualmente. Y “masas” son, al fin y al cabo, las naciones. “Nación” es singular; pero implica “masas”. Y “Religión”. E “Ideología”. Y “Causa”. Y, así, hasta llegar la “Familia”… A todos se nos manipula. Como individuos y como colectivo. La Razón -las “razones”- siempre sucumben ante las “tripas”… Al menos, casi siempre; para casi todos.
¿Y esa sensación de poder que tienen los gobernantes cuando consiguen que vayan a morir -y a matar- sus gobernados en las guerras…? Con esa felicidad, con esa convicción… ¿Habrá sensación mayor y mejor para cualquier megalómano…?
20 de Noviembre, 2009 - 10:33 pm
Jo…. cuántas cosas estoy aprendiendo con la CO-LA-BO-RA-CIÓN de todas las propuestas, jeje.
No recuerdo en qué libro leí un comportamiento que me llamó la atención, creo que era en uno de Marlo Morgan, “Las voces del desierto” . Explicaba la conducta de unos aborígenes australianos . Cuando unos europeos les propusieron un “juego” a estos aborígenes, creo que competir para hacer algo, ellos no le encontraron la gracia al juego, dijeron: si sólo gana uno ¿dónde está la diversión? Ellos preferían actividades donde todos hicieran algo por ejemplo Tipo puzle donde la pieza que tenía cada cual era importante para formar la figura colectiva.
Saludos
Merce
21 de Noviembre, 2009 - 12:00 am
Muy bueno!!!
Saludos des Cuernavaca!!
21 de Noviembre, 2009 - 3:27 am
Hola Luis,
es muy interesante el tema de la guerra.
Te recomiendo si no lo conoces, un libro del Dr Emmanuel Lasker, “Lucha” (”Struggle” en inglés, aunque creo que el original es en alemán, probablemente “Kampf”?). Este hombre, gran filósofo y campeón del mundo de ajedrez, fue el primero que aplicó ampliamente la psicología en el ámbito del ajedrez.
Bueno, al lío. En ese libro hace un análisis de la lucha como conflicto. Es un poco denso pero muy recomendable.
Y ahora estoy leyendo “España invertebrada”, de Ortega y Gasset, donde cada página es un pozo de sabiduría. Trata sobre el tema de la situación española a principios del siglo XX, pero todo lo que he leído es más que vigente hoy día. Comienza con una visión global de los conflictos, haciendo historia y llegando hasta nuestros (sus) días. Las reflexiones del por qué de las guerras, cómo y por qué sucedieron, porqué hubo o no adhesion popular, porqué el nacionalismo español y por qué el auge del particularismo (sostiene que un grupo necesita un futuro, un proyecto, y que no puede vivir del pasado – en España tras la decadencia del imperio se vivió del pasado y no había proyecto español que ilusionara a sus gente, así que el caldo de cultivo para que otros subgrupos se ilusionaran con sus propios proyectos estaba ahí…), etc.
También me ha recordado el artículo, aunque las distancias son abismales, a la película “Battle Royale” de Kitano…
Un abrazo y enhorabuena por tus artículos,
Xmariachi
21 de Noviembre, 2009 - 2:09 pm
Golda Meir e Indira Gandi eran mujeres o así parecía, querida Dama; y prefiero no explicar lo muy malnacidas que llegaron a ser. Eso sí, en sus países de origen las adoran.
La primera, por lo menos, tuvo la valentía de reconocer que los judíos israelitas habían robado la tierra y asesinado a sus propietarios, bastante ufana, por cierto. De la otra queda una guerra de religión y de independencia inconclusa, con bombas atómicas para aderezarla, tan cruel e inhumana como cualquiera.
Los catalanes del norte, (los del sur de Francia y a los que les gusta llamarse así) odian a los del sur; o sea: los del norte de Catalunya -ya sé que parece un lío, pero es que nosotros somos así- Y los catalanes del Ampurdán, los susodichos del sur, odian a los del norte a los que despectivamente les llaman gabachos.
Dicen que todo viene desde la Guerra Gran, una que en las escuelas españolas no se estudia, quizá por lo vergonzosa que fue, al ser abandonada Catalunya a su suerte.
Lo cierto es que, como dice Lem, los vecinos son los que más se odian y los que menos deberían hacerlo.
Los catalanes del norte y del sur nunca se habían enfrentado, hasta el día que se les impuso una frontera, producto del reparto del territorio catalán entre el gobierno francés y el rey español.
Apenas tardaron medio siglo en tirarse los trastos.
24 de Noviembre, 2009 - 3:20 pm
Que alegría encontrar todos tus “habitats” aquí colgados. Ya había empezado a recortarlos y a coleccionarlos… Llevo leyéndolos desde hace un año y todas las semanas lo espero con curiosidad porque son temas interesantes narrados para todos los públicos. Gracias por compartirlos.
25 de Noviembre, 2009 - 11:15 pm
Me pregunto por qué entre los muchos no hay al menos uno que se lo cuestione y se repite lo del pastor y las ovejas cuando en este caso pastor y ovejas son humanos.
26 de Noviembre, 2009 - 12:01 am
Porque o estás con ellos o estás “fuera”, “Oda”. Al discrepante se le elimina. Con tanto -o más- odio y determinación que al enemigo… Como al traidor…
Y todos necesitamos el “cariño” del grupo y nos produce instintivo rechazo -por el dolor que conlleva- “salirnos del tiesto”…
Y todos notamos el “subidón” de rechazo al “diferente”… instintivamente.
Los grupos, está ya sobradamente contrastado, funcionan distinto a los individuos. Cuando “somos” grupo dejamos de de ser “individuo”… Y ahí está la gloria y lo heroico de discrepar, de querer mantenerse “uno mismo”, de soportar esa sospecha de “estar equivocado”, que tantas veces se hace insoportable… haciéndonos dudar, transigir, y “reconocerlo”… por mucho “eppur si muove” que, a regañadientes, murmuremos para nuestros adentros…
Si la asertividad fuera una asignatura desde la infancia… Si nadie glorificara matar o morir… Si aprendiéramos mucho más y mejor a colaborar y a ayudar que a medrar sólo para nosotros… aun a costa de los otros…
…Si, por fin, saliera de las farmacéuticas ese famoso “soma” que nos hiciera felices, que eliminara la agresividad y el egoísmo y potenciara el amor, la ayuda mutua y la empatía… ¿podríamos considerarnos, entonces, “humanos”…? ¿La “humanidad” no consiste en ser así de animales y de borregos…?
¡Pues hala! ¡A la tarea! A reconocernos y a saber soportarnos como somos… y a “suavizar” -lo más que podamos- ser humanos; por ser -presuntamente- los más “conscientes” del Planeta de nuestra intrínseca naturaleza…
¿O no?
27 de Noviembre, 2009 - 1:51 pm
Me pregunto porque en el instituto no nos enseñan las cosas realmente útiles como estas!. Nos enseñan a ganar dinero. Yo no quiero ganar dinero, yo quiero ser feliz!.
Bueno quizás todo esto este motivado porque estoy en evaluaciones. jajaja.
Saludos, me encanta el blog.
27 de Noviembre, 2009 - 3:43 pm
Nacho, léete el libro “El secreto” y luego te lees “Un mundo feliz”. O al revés, quiero decir que puedes invertir el orden. Y entonces tal vez llegues a la conclusión de que actualmente estamos inmersos en la “hipnopedia” más pura y dura de todos los tiempos desde que Adán y Eva pisaron tierra. Pero una vez aceptado esto, ganarás dinero y serás feliz. Jajaja. ¿O ya los has leído?
Que tengas unas buenas evaluaciones.
27 de Noviembre, 2009 - 11:57 pm
Luis, aunque este tema ronda la competitividad como elemento de creación de guerras, a veces creo que es buena…a veces creo que es mala…a veces que necesaria… a veces que innecesaria….Tengo un poco de dificultad con ella. Me encantaría que algún día…ampliaras tu análisis…siempre esclarecedor.
28 de Noviembre, 2009 - 9:42 pm
Sinceramente, Nacho, saltate “El secreto” y vete a Huxley directamente… Y de paso te pasas por Orwel y su “Granja”. No hablan de felicidad, pero se aprende mucho de conflictos con ellos.
Tal vez la felicidad sea un proceso y no un fin. Un estado de ánimo y no una meta.
En este mundo nuestro, digan lo que digan, el dinero no te dará la felicidad, pero ayuda…
Eso sí, si no lo andes buscando para comprarte la felicidad, que es lo que nos venden los que de verdad creen que la felicidad se compra (miles de artículos son posibles portadores de la felicidad)
Por cierto, ¿a como iría un kilo de felicidad en el mercado?
¡Qué gran negocio sería…!
Pero entonces los pobres no podrían comprarla. Y yo estoy segura de que hay más pobres felices que ricos. Teniendo en cuenta la proporción de ricos y de pobres, es lógico ¿no?
Y felicidades por asomarte y leer. Dice mucho a tu favor.
29 de Noviembre, 2009 - 10:02 pm
Pues me ha gustado un montón el término “hipnopedia” que acaba de compartir con nosotros “Ana”…
La felicidad, “La dama”, hace ya mucho tiempo que nos la vienen vendiendo… y nosotros comprándola. Me refiero a la posesión de objetos o bienes “imprescindibles”, que “deben” dártela… sin lugar a dudas…
A esos apabullantes sofás… que te dan masajes electrónicos hasta en los talones. A esos hidromasajes con distintas temperaturas, presiones y focalización de los múltiples chorros. A esos pedazos de pantalla de plasma de formato de campo de fúltol. A esos móviles táctiles que hacen de todo… incluso llamar por teléfono. A esos “sourround” que convierten tu salón en un auténtico cine. Al 4×4 con GPS, calefactor de asientos, “full equip”… ¡Ah! Y al crucero por el Caribe, por supuesto…
Todo ello, además, al alcance del crédito asfixiante y generalizado para toda la clase media…
El que no tenga todo eso… ¡será un auténtico desgraciao! Absolutamente invalidado para intuir siquiera la auténtica felicidad.
…Y el soma… Siempre hubo borrachines o borrachuzos; pero la destrucción total que suponen las actuales drogadicciones… Incluida la televisión… que ni el propio Orwell intuyó (siempre hablaba de la Prensa)
30 de Noviembre, 2009 - 11:46 pm
Pues yo debo ser muy desgraciada. No tengo baño de burbujas, sino duchas rápidas por las mañanas, Mi tele no es de plasma sino una auténtica plasta. El Caribe me pilla muy lejos, mi móvil hace fotos, por que ya no los hay sin cámara y dada la calidad de los artefactos, duran unos dos años a lo sumo. No debo ser nada feliz, por que no tengo airea acondicionado y mi 4×4 no lleva GPRS ni llamada sin manos… Y si lo tengo es por mero sentido común, dados los andurriales por los que me muevo. Y rasco las heladas nocturas a mano y caliento el asiento con los restos de calor que me quedan de la cálida cama… Eso sí, me permito una chimenea siempre caliente, un edredón plumifero y un perrillo que me da más compañía que calor.
Tal vez la felicidad sea algo más pequeño, más simple.
Una vieja leyenda árabe dice que Dios pensó donde guardar la llave de la felicidad para que el hombre no la encontrara con demasiada facilidad. Y decidió guardarla en su interior, el único lugar donde el hombre raramente mira.
Por eso y por otras cosas, me repatean tanto las publicidades que nos venden la felicidad. Si pusieran tanto empeño en vendernos la paz como lo hacen con otras cosas (bancos, coches, deportes, ocio y objetos) estoy segura de que en poco tiempo los conflictos se acabaría antes…
Pero la paz es una utopía y la guerra una realidad con un gran rendimiento económico.
Así están las cosas…
1 de Diciembre, 2009 - 10:57 am
Bueno bueno. Vamos a distinguir entre tecnópatas y tecnología.
En primer lugar, yo eso de que el fin último del ser humano es la felicidad, no lo comparto. Si fuera así, nos drogaríamos todos, moriríamos jóvenes, y dejaríamos cadáveres bonitos y cerebros fundidos. Pero tampoco creo que la vida deba ser un camino de sufrimiento y agonía.
Creo que la tecnología nos ayuda mucho a vivir mejor. Me parece increíble que el Caribe esté al alcance de casi cualquiera (yo tendré que esperar), y que pueda oir música de un grupo de nueva zelanda del que jamás hubiera oído hablar.
Lo que pasa, es que la gente usa la tecnología como elemento de diferenciación, igual que antes usaba las joyas. ¿Eres más feliz por tener un pedrusco en el dedo? Depende de la envidia que puedas causar.
La mayor parte de la gente que conozco, tiene móviles de última generación que no saben usar. Y cambian la tele de tubo por la de plasma, aunque se vean igual.
El problema no es la tecnología, el problema es la competitividad. Nos hacen comprar cosas aprovechando nuestro deseo de ser mejores que los demás (o al menos aparentarlo). No al revés.
1 de Diciembre, 2009 - 8:09 pm
¡Qué curioso, “Ana”…!
Así son las cosas de la memoria… de mi memoria en particular… Me gustaba el término “hipnopedia” que usaste antes y no sabía por qué… Pensaba que era porque me recordaban a Satie y sus “hipnóticas” “gymnopédies”…
Pero no: hoy acabo de buscarla y (re)descubrir, con gran asombro por mi parte, que se trataba de Huxley y su estupendo “Un Mundo Feliz”… Como “aprender durmiendo”… Era el modo de aprender, en general; pero, también, en el que se “creaban verdades” a base de repetir y repetir mensajes durante el sueño.
Y me parece, ahora, mucho más genial tu comentario… Porque, efectivamente, parece desprenderse de ciertos recientes estudios científicos que el tipo de onda cerebral que emitimos mientras “consumimos” televisión es muy similar al de ciertas fases del sueño… Y parece evidente qué tipo de “mensajes” se reciben cuando [eso creemos] “desconectamos” viendo la tele… ¡Vamos! Que tienes toda la razón: absolutamente todo lo contrario… Efectivamente.
Lo que más rabia me da es que, con lo mucho que me gustó “Un Mundo…” y la de veces que la leí… Que no me acordara de ese “detalle”… Pa mí que el señorito Azheirmer ya está empezando a hacer sus estragos en mi senil cabeza…
Creo, “Lem”, que tienes razón con el “cambio de factores” que apuntas. Al menos, es igual de factible que al revés…
…Y nuestro amigo “el aprendiz” me parece genial en sus dudas… Casi, casi, tan “gallego” como el propio Muiño.
Reconozco, “Pau”, que tienes toda la razón: hay tantas cabronas como cabrones (supongo); pero sigo sin tener totalmente claro una hipótesis de “feminidad autónoma”… Me refiero a mujeres que ostentaran responsabilidades y poder y que no se limitaran, simplemente, a emular el habitual “modo” masculino, es decir, que no sólo se las “permitiera” “mandar” si -y sólo si- lo hicieran como sus antecesores masculinos ancestrales… Que es, precisamente, lo que, me da la impresión, ha estado sucediendo hasta ahora… ¿Habría -en realidad- otro modo “femenido” de mandar? ¿Sería éste menos “belicoso”…? Sí, ya sé que muchos nos tronchamos de risa… Pero ¿habría algo razonablemente posible en esta posibilidad…?
“La dama”, deja entrever algo de esto… Pero, como siempre, sin dogmatismos… sólo intuitivamente… Y a mí no me extrañaría que fuera posible: a más feminidad gobernante, menos guerras… ¿Por qué sería tan absurdo sólo pensarlo?
1 de Diciembre, 2009 - 9:06 pm
Por que el mundo es de los hombres, mi querido Koldo.
Las mujeres sólo fabricamos hijos para el sistema. Y el sistema dejó, hace miles de años, de ser un matriarcado. Concretamente cuando el hombre aprendió como se producía el proceso de la fecundación… Tal vez no fue Eva la que mordió primero la manzana…
Y, cierto, hablo desde la intuición, argumento poco científico, como el sentido común…
¡Lástima no ser más inteligente y tener un par de doctorados para poder argumentar mis intuiciones con datos y citas…! Entonces sería más creible.
Eso y mi Alzeimer (ya somos dos) que me impide recordar tantas y tantas cosas que he leído y he olvidado…
Yo también leí con pasión a Huxley…
2 de Diciembre, 2009 - 7:07 am
Querida “La dama”: estoy seguro que no por mucho argumentar y citar se convence más temprano… ni siquiera mejor. La prueba la tenemos todos los días con políticos y “peña” de ese estilo.
Es más, hace muy poco oí que en no sé qué Universidad están calentándose los cascos con lo de la famosa intuición: al parecer, la intuición no sería otra cosa que “atajos” que consigue nuestra mente de forma autónoma, sin el visto bueno previo -habitual- de la consciencia de uno mismo, de su pensamiento activo y “controlado”… Y consiguiendo los mismos porcentajes de éxito o fracaso que con el pensamiento consciente. Aunque está para eso: muchas veces, nos lo complementa… a base de ese tipo de “lucecillas rojas” que se encienden para avisar y llamar la atención sobre algo de “elaboración propia”… y que no termina de “convencer” a nuestro otro yo inconsciente que genera las intuiciones. Existen infinidad de “mensajes” que captamos -sin ser conscientes- sobre el entorno y las personas que nuestros sentidos recogen y el cerebro procesa; pero que no sería “bueno” elaborarlos “on line” todo el tiempo: acabaríamos “estrellados”… con coche o sin él. Por eso nuestro “coco” se toma su tiempo… y ¡zas!
Mi teoría particular sobre el matriarcado quedó completamente fijada con la lectura (hace “siglos”) de “El origen de la familia, la propiedad privada y el estado”, de don Federico Engels: nos quería dar a entender que el matriarcado se fue a hacer gárgaras en cuanto comenzó a existir excedente y propiedad privada… La mujer pasó a ser, a su vez, propiedad privada del hombre y su control, de lo más prioritario. Sé que no es verdad: no hay más que ver cómo se organizan los actuales primates que conocemos; pero no deja de seguir encandilándome, como cuando escucho cuentos maravillosos de la infancia… ¡como un niño!
En cualquier caso, tampoco estaría de más ver la “penúltima” organización social tradicional desde el punto de vista femenino: “yo” me quedo en casa; la organizo y la administro; crío y educo a mis hijos; “mando” al marido a buscarse la vida para mantener y permitir todo eso… No es de extrañar que existan muchas mujeres (no hay más que escucharlas) que entiendan que han ido hacia atrás con “lo de la igualdad y todo eso”…
…Al menos, desde “cierto” punto de vista femenino (clase media y alta). En realidad, la inmensa mayoría han permanecido -y permanecen actualmente en todo el mundo- como cuasiesclavas y desde niñas… sin siquiera educación y sin otro futuro que el de procrear (como dice “La dama”). El cambio está siendo ya espectacular y -me gustaría pensar, por todo ello- deberíamos estamos a las puertas de una auténtica “Revolución Femenina” que, entre otras cosas, adoptara -ojalá- una actitud distinta hacia las guerras (por ejemplo), tema a tratar ahora…
De momento, las guerras siguen siendo “razonables”; se cuenta con ellas; son perfectamente posibles y negociables; en los Gobiernos de todos los países existe un Mº de la Guerra; su presupuesto es contundente y, muchas veces, desequilibra toda su economía; las patrias son sagradas al igual que “la sangre derramada por defenderla”… ¿Adónde vamos a ir así? Pues a perpetuar guerras “sine die”…
…Y, encima, vamos a ellas con alegría, decisión y coraje… Sin necesitar demasiadas “instrucciones para fabricar una guerra”… Lo llevamos en nuestro “software” ¡de fábrica!…
2 de Diciembre, 2009 - 8:18 pm
APROVECHO, EN LA IDEA DE QUE TÚ TAMBIEN ESTÁS SENSIBILIZADO CON ESTO, PARA COLGARTE ESTA PETICIÓN DE AUXILIO… GRACIAS: PAQUITA
¡ apoyar a AMINETOU HAIDAR] URGENTE !
Date: Tue, 1 Dec 2009 13:56:55 +0000
Con la idea de apoyar a AMINETOU HAIDAR en estos momentos, se ha hecho esta sencilla página para que todo el mundo pueda colaborar con su firma. El enlace es el siguiente: http://www.artifariti.org/aminatou/formulario.php
3 de Diciembre, 2009 - 6:36 pm
Hola, hacía tiempo que no paseaba por aquí, me encantan los dibujos, y.. creo que somos etología, la lucha por el territorio es básica.
En cuanto a agredir al otro grupo cuando alguien con autoriada se decanta decir que en un artículo muy interesante de Jaime Rojas Bermudez, “De la envidia y la violencia” habla de como la envidia es cosa de tres: el que mira con mejores ojos a uno de los dos el envidioso y el envidiado, desde luego la violencia va contra el envidiado….
un saludo
Concha Mercader.
4 de Diciembre, 2009 - 3:05 pm
Es una pena que la tendencia sea casi siempre el competir y no el colaborar.
Pero puede que si no hubiese competencia no se diese evolución y la especie terminase por desaparecer… y la mayoría queremos estar aquí a toda costa, caiga quien caiga; y ya de estar… queremos estar entre los mejores y para eso tiene que haber peores, y esto genera tensión y lucha, y gerra.
Quizá sea mejor la pasividad. No lo sé…
P. D.: Todo esto me ha recordado la novela “El señor de las moscas” de William Golding y la película “La playa” de Danny Boyle. Ahora me leeré “Las voces del desierto” que recomienda FILOABPUERTO.
5 de Diciembre, 2009 - 11:00 pm
[...] Instrucciones para fabricar una guerra [...]
9 de Diciembre, 2009 - 11:19 pm
DESHACER LO INJUSTO
NO SÉ ESCUPIR,
PERO VOY A APRENDER
PARA ESCUPIR SOBRE LAS TUMBAS
DE TODOS LOS CULPABLES DE LAS GUERRAS.
NO TENGO UÑAS,
PERO QUISIERA TENER GARRAS
PARA ATRAPAR DESDE MI ALTURA
A LOS HOMBRES REPTILES
NO TENGO PODER,
PERO TENGO LA FUERZA DE LOS PUEBLOS
QUE SUFREN.
NO TENGO CULTURA,
PERO TENGO EL CORAZÓN SABIO
DE ESTAR CON LOS QUE NO TIENEN NADA.
Poema de del libro de Gloria Fuertes, la Garra de la Guerra
15 de Diciembre, 2009 - 3:03 pm
Me llama la atención lo que cuenta Pau sobre catalanes del norte y del sur. Yo tenía la impresión de que la mayoría de los catalanes son bastante tolerantes, que pasan de la política en general y de los vecinos en particular. Creo que casi el 50 por ciento no va a votar, no sé si mis datos son correctos. Tal vez esto se aproveche por unos pocos para decir que ellos son Cataluña.
En el resto de España da la impresión de que Cataluña o el País Vasco son la tierra de Jauja, que no hay paro ni enfermedades. Pero a los catananes que se dedican a la agricultura, por ejemplo, y que van a manifestarse a Madrid frente al ministerio, a esos no los sacan en los telediarios. Será que sus problemas ( los mismos que el resto del campo español) no interesan. O tal vez no conviene que veamos que, mientras unos pocos se lo llevan crudo, la mayoría tiene los mismos problemas que en todas partes.
16 de Diciembre, 2009 - 12:19 am
“Os paissos catalans”, “euskalerria”, “Al Andalus”… “el espacio vital”…
El meu país és tan petit
que quan el sol se’n va a dormir
mai no està prou segur d’haver-lo vist.
Diuen les velles sàvies
que és per això que torna.
Potser si que exageren
tan se val, és així com m’agrada a mi
i no en sabria dir res més.
Canto i sempre em sabré
malalt d’amor pel meu país
El meu país és tan petit
que des de dalt d’un campanar
sempre es pot veure el campanar veí.
Diuen que els poblets tenen por,
tenen por de sentir-se sols,
tenen por de ser massa grans
tan se val, és així com m’agrada a mi
i no en sabria dir res més.
Canto i sempre em sabré
malalt d’amor pel meu país.
El meu país és tan petit
que sempre cap dintre del cor
si és que la vida et porta lluny d’aqui
i ens fem contrabandistes,
mentre no descobreixin
detectors pels secrets del cor.
I és així, és així com m’agrada a mi
i no en sabria dir res més.
Canto i sempre em sabré
malalt d’amor pel meu país.
El meu país és tan petit
que quan el sol se’n va a dormir
mai no està prou segur d’haver-lo vist.
“PAÍS PETIT”
(Lluís Llach)
¿Os suena belicoso? Pues en la garganta de mi tocayo… ¡¡menos, aún!!
¡¡Así no hay fabricante de guerra que valga!!
¿…Y cómo no podría un madrileño amar a Cataluña y a los catalanes después de oír a Lluís, disfrutar de su Pirineo y su Románico, admirar a Gaudí y haber “mamado” las soflamas científicas de Luis Miravitlles (TVE, años 60) o al profesor Oró… O escuchado al mítico grupo pop “Iceberg”… O a la mallorquina Mª Mar Bonet…?
¿…O a Galicia y los gallegos, con su hermetismo y su humor socarrón, tan inteligente… O sus “pandeiradas” y “muñeiras”… O a la apacible música del doctor Luis Emilio Batallán o Luis Cilia (”Contra la idea de la violencia, la violencia de la idea”… absolutamente genial)…?
…No quiero seguir… Sería agotador y hasta absurdo.
Lo importante es no caer nunca en ese otro tipo de “patrias” que, esas sí, son siempre condición “sine qua non” para guerrear.
Sin himnos como el del “soldado vasco” que se hacen propios de un colectivo (”eusko gudari ak”), en actitud claramente agresiva. Sin gritos ni actitudes para acojonar al contrario (”¡desperta ferro!”) preludios de acciones belicosas por parte de “almogávares” cualesquiera…
La violencia y la agresión la llevamos grabada en nuestros genes, es una lacra de nacimiento. Y por muy adaptativa que resulte -que haya resultado, hasta ahora- la evolución actual de la sociedad debe impedirla a toda costa. Erradicarla. Mediante la educación. Con imposición y coerción si fuera necesario. A título individual y colectivo… incluso de nación.
Tenemos que conocernos a nosotros mismos y a los demás. Esforzarnos y ayudarnos mutuamente en eliminarla, incluso, del mismo lenguaje.
Con humildad; pero con persistencia.
…Y el que quiera inventarse, buscarnos y meternos en guerras… ¡¡¡Que se joda!!!
18 de Diciembre, 2009 - 10:53 am
AUTOBOMBO 2:
* diciembre 18, 2009. Pico Almanzor (2592m) J.O. Gredos: 1/5/2005
(Texto confeccionado -por mí- en su día y recuperado ahora. Las fotos son de Félix, Javier y Josele. Si las clicais… crecen. PAQUITA)
Son las siete cuando comenzamos a andar, vamos bien de tiempo. Los principios cuestan, al menos (…)
Porque no quiero que se te/os pase desapercibida mi crónica … a mí me gusta. PAQUITA
19 de Diciembre, 2009 - 9:36 pm
Lo siento, “paquita”; pero no he podido acceder ni a tu texto ni a tus fotos… Así que me quedo sin poder saborear tu fabulosa crónica… y me gustaría. La dirección que tienes al “clickar” tu nombre… no conduce a ningún “sitio” concreto.
Por cierto, es curioso que el enlace que nos hacías en tu primer comentario (sobre la saharahui en huelga de hambre), se ha quedado “abandonada”. Ni siquiera se ha actualizado ya…
Es una pena: la “causa” saharahui jamás había tenido tanto eco y reconocimiento internacional como con Aminatu Haidar… y tiene “pinta” de que, de nuevo, nos olvidaremos de todos ellos.
¿Quién podría decirme por qué llama más la atención la agonía autoimpuesta por una pacífica mujer que la de su colectivo pueblo torturado, eliminado, encarcelado o, simplemente, “desaparecido”… desde hace ya décadas…?
¿Por qué nos resulta “éticamente insoportable” que esa mujer acabara muriendo por defender su -presuntamente- justa causa (obligando la movilización de Gobiernos y Estados de todo el mundo)… y, sin embargo, nos importa -nos ha estado importando- un bledo la eliminación o turtura o encarcelamiento de amplios colectivos de su pueblo o la de otros pueblos y/o causas?
¿Por qué nos “atraen” (llaman nuestra atención, nos preocupan, nos angustian…) más los “gandhis”, “luther kings” o “mandelas” que el sufrimiento o muerte de sus respectivos pueblos o causas…?
¿Acaso porque es la “prueba” de que es “verdaderamente” justa su causa? ¿Por su pacifismo?
Aminatu demuestra -una vez más- que las guerras no siempre son imprescindibles para lograr metas… Por muy violento que resulte siempre ese tipo de auto-inmolaciones. Y los ejemplos de Gandhi, King o Mandela ya la han precedido… con éxito. Como el suyo y, espero, el de su pueblo y su causa… a ser posible, sin Polisario.
20 de Diciembre, 2009 - 1:42 am
COMPRUEBO QUE, EFECTIVAMENTE AL CLICAR SOBRE MI NOMBRE EN EL COMENTARIO AUTOBOMBARIO sale una extraña página. Cosas que se escapan a mi capacidad, sólo puedo repetir mi URL por si…
paqquita.blogspot.com
o
poner en google… La Loc@
Esa soy yo la única, la única con @, que loc@s hay muchos y aún lo desconocen.
Gracias a Merce que me ha informado del “percance” y besos repartidos: PAQUITA
20 de Diciembre, 2009 - 10:53 pm
Hecha la comprobación no ha funcionado Sigue contaminado el enlace
21 de Diciembre, 2009 - 11:27 am
¡SÍ FUNCIONA!
Gracias a quien sea… PAQUITA
21 de Diciembre, 2009 - 11:51 am
¡HOLA! SOY YO… HE VUELTO.. OTRA VEZ!
He tenido la idea ¡qué idea! de leer las elucubraciones de Koldo… por aquello de ver de qué iba y ¡en qué momento! parecía que no acababa nunca. Todo era subir y subir… al comentario siguiente, porque, claro, empecé por abajo, como la clase desfavorecida, pero, conseguí legar al primero de todos ellos, y aquí estoy, he sobrevivido a la experiencia de leer tanto y tan bien…
Ya se sabe, nos suele gustar lo que se asemeja a nuestro pensamiento, tenemos esa debilidad.
Dicho lo cual, me retiro, que con este nuevo comentario casi he sobrepasado los publicados aquí por ti/por él/por Koldo.
Besos y hasta pronto: Paquita
23 de Diciembre, 2009 - 1:32 am
Koldo,
una reflexión exquisita sobre el caso Haidar, pero sobre las injusticias de este tipo en general.
Salud
23 de Diciembre, 2009 - 8:16 pm
[...] en su blog El Habitat del Unicornio, específicamente en el artículo Instrucciones para Fabricar Una Guerra , se refiere de una manera muy sencilla pero igualmente acertada, al conflicto, al ambiente [...]
27 de Diciembre, 2009 - 10:55 am
El pesao recalcitrante sólo osa entrar -de nuevo- aquí para desearos a todos (y a Luis Muiño en particular) que tengáis un estupendo año 2010 y que sólo tengamos que relacionarnos con la psicología y la psiquiatría por pura curiosidad o gusto… y no por ninguna necesidad propia o de algún familiar o amigo.
…Y por si quisiérais pasar un rato entretenido, suponiendo que no lo conociérais ya, os pongo un enlace de yahoo del famoso “zeigeist addendum”. Creo que, aunque es -incluso- más cansino que yo, os podría interesar… Y vendría a cuento con la propuesta “belicosa” de esta última entrada de Muiño:
http://www.youtube.com/watch?v=AJMDuPBMGTY&feature=related
Os dejo ya en paz… Besos y abrazos a discrección.
30 de Diciembre, 2009 - 10:41 pm
Koldo, hombre de poca fe… los buenos deseso no son cansinos. Yo, pese a mi escepticismo, también tengo buenos deseos para todos. Otra cosa es saber quien los va a poner en práctica…
Ya en serio, que los 365 días que se avecinan transcurran con algún sorprendente cambio a mejor. Que las teorías sean más prácticas y que avancemos hacia un mundo más justo. ¡Viva la utopía y arriba la filantropía!
Eso, y que lo paséis muy bien.
Y a ver si el sr. Muiño se pasa por esta su casa y nos saluda… que nos tiene abandonaditos ultimamente…
Un beso a todos (es grande, os lo podéis repartir bien)
31 de Diciembre, 2009 - 12:36 pm
Feliz Año
Besos
31 de Diciembre, 2009 - 8:56 pm
lolita – denme piropos para enamorar!…
Aca les dejo un poema bien romantico! No es la presencia de las personas lo que hace crecer el amor, sino la constancia de su recuerdo en nuestro corazón!,, je saludos_!…
18 de Enero, 2010 - 8:10 pm
¿Nadie se ha dado cuenta? ¡El jefe no está! ¿Le habremos cansado ya?
Bueno, a esperar, que es lo que queda…
Un saludo a todos, que supongo que seguís pasando por aquí de vez en cuando, como yo.
18 de Enero, 2010 - 8:38 pm
Efectivamente, “La dama”: existe otra vida… Es el favor que nos ha hecho Muiño a sus más adictos.
¡Vale! Hemos sobrevivido. Podemos sobrevivir…
El viernes me acordé de ti: encontré por casualidad (y compré) un CD del “Nuevo Mester de Juglaría” del año 1988 (”Para bailar”) con más de 30 canciones infantiles de tiempos pasados y, quizá, perdidos para siempre. ¡Quién diría que algo tan cotidiano llegaría un tiempo de olvido…! ¡Como las personas! ¡Como tantas cosas…!
Echo de menos a Muiño… y os echo de menos a todos vosotros…
¡Sí! Algunos, seguimos pasando por aquí…
18 de Enero, 2010 - 9:01 pm
Feliz 2010 a todos.
http://www.youtube.com/watch?v=DcxhlJHAN4U
18 de Enero, 2010 - 10:53 pm
Mientras regresa el jefe (como dice la Dama (blanca)) vamos a entretenernos un poco, si os parece. Y, lo siento, pero le ha tocado a Koldo. No coincido, Koldo, contigo en tu posición con respecto al conflicto saharaui. Permíteme que no entre en tu universo de seminarios de empresa, ni en tus vídeojuegos caballerescos y, desde luego, que no comparta tu fina y elegante visión británica del pueblo saharaui como una tribu india confinada en su correspondiente reserva, etiquetada y ya integrada y olvidada en el “europeo y democrático” reino alauí de Marruecos. No te voy a contar ahora la historia del conflicto porque me aburren mucho las larguísimas y ególatras peroratas, sólo te agradecería que te informases un poco mejor y luego sigas opinando lo que te de la gana. No te preocupes, seguro que el pueblo saharaui no espera de ti que seas su Thomas Edward Lawrence (Lawrence de Arabia). Saludos cordiales.
19 de Enero, 2010 - 9:36 pm
¡Me parece bien, “Dinosaurio”! ¡Vamos a entretenernos!
¡Estoy muy mayor ya para entrar en “conflictos”…! Saharauis, incluidos.
Creo que lo he dicho en alguna ocasión: pertenezco a una asociación “pro-saharaui” de una población muy próxima a Madrid. En realidad, fue más cosa de mi mujer. Y, en realidad, también, por algo más relacionado con el programa de todos los años “Vacaciones en Paz” que por otra cosa. Vamos, que, concretamente, por albergar -aquí- a un niño -de allí- los 2 meses de más calor del verano.
No nos dejan elegir ni sexo ni edad. No pueden venir más allá de cumplidos los 12 años. Tuvimos al primero a lo largo de 3 años (normalmente, es el mismo, hasta que ya no puede seguir viniendo). Al 2º lo hemos tenido ya 2 años… y repetirá éste. No tenemos (en realidad, “no tiene”) claro si querremos seguir la experiencia con otros niños más…
A mí (en realidad, a nosotros, mi mujer y yo) no nos interesa más “conflicto” que el que, por desgracia para ellos, viven tantos y tantos niños… En este caso, en Sáhara. La visión del “conflicto” que tenemos es desde los ojos de esos dos niños… Y muy mediatizado; porque tampoco nos cuentan mucho… Ni siquiera nos reponden siempre a lo que les preguntamos. Por nuestra parte, lo único que pretendemos es que les quede muy claro nuestro profundo respeto a su orgullo de sentirse musulmanes, saharauis e hijos y hermanos del resto de su pueblo. Desde una “igualdad” muy trabajada: aquí no hay “superioridad” alguna… Que se lo pasen lo mejor que seamos capaces de conseguir. Que se alimenten estupendamente. Que se lleven de vuelta un buen recuerdo y la mayor ayuda para su familia que pueda caber en su limitado (porque les ponen un tope por niño todos los años) equipaje. ¡Y nada más! (¡y nada menos!)
Siento no ser capaz de ilustrarte con una sesuda concatenación de hechos históricos e injusticias múltiples con relación a ese pueblo. En realidad, a ninguno. Cada vez me creo menos todo lo que nos han ido contando de cada uno de nosotros y nuestros respectivos pueblos… Todo lo que podemos ir “encontrando”, libro tras libro, búsqueda tras búsqueda, casi de ningún tema. Sobre todo, tratándose de Historia, Política, Poder, Religión…
Sólo te puedo decir que nos alegramos mucho cuando vamos a su encuentro… y le vemos escuchimizadillo, agotado por su casi un día entero de viaje, con la mochila mugrienta arrastrándola por el suelo… Y el fuerte dolor que siento en el pecho (¡no lo puedo evitar!) y las lágrimas escapándose -ellas solas- de mis ojos, cuando vamos a despedirles a la T4 de Barajas… todos en fila, como si de un auténtico “ejército” se tratara, camino de la sala de espera…
¡Me cago en la leche! ¡Mesansaltao ahora!
Pues ese es mi “conflicto” personal: no entender cómo podemos vivir todos -todos los días- ajenos a tragedias (las de sus vidas, me refiero; la política me la refanfinfla…) cotidianas tan tremendas como la falta de alimento, salud o proyecto de vida… En este caso, os aseguro, no les falta el inmenso cariño de los suyos en los campamentos de refugiados del desierto. ¡Tienen a sus padres y hermanos! ¡Tienen una familia que les quiere y a la que adoran! Sólo saben que no pueden vivir en sus casas y que odian a los marroquíes… A “todos” los marroquíes. ¡Qué pena!
Y usted perdone, don “Dinosaurio”; pero creo que es lo único “honesto” que podría salir -ya- de mi boca: lo que se siente (y con todas las “reservas”, ¿verdad, doctor Muiño?). Lo demás, “todo” lo demás… “il fau se méfier…” que decía Áxterix, tal y como lo leíamos en casa, de pequeños: en francés. Vamos, que en auténtica “versión original”…
19 de Enero, 2010 - 10:28 pm
¡Vidilla!
Pues ya ves, Koldo, gruñimos por la sociedad de consumo, pero en cuanto nos sacan algo de “nuestra época”, edición fascimil o recopilación o reedición, nos lanzamos como locos a por ello. Yo la primera en lo referente a libros. La música directamente me la bajo y que le den al sgae de marras.
Hace muchos años, cuando mis peques estaban de acampada con los scouts (y yo de cocinera, mamá gallina toda la vida) tuvimos un par de veranos acogidos a unos niños de la zona de Chernobil, ¿recuerdas? Y comentábamos lo bien que les iba a ir tomar mucha leche y mucho sol. Pero también pensábamos que sería de esos niños a los que metemos con calzador en una sociedad opulenta y luego regresan a su miseria diaria. Supongo que algo podrás contarme sobre esa vuelta a la “normalidad”. Un adulto va de vacaciones y vuelve y sabe diferenciar el paraíso de la realidad. Pero un niño ¿cómo diferencia, cómo acepta el cambio?
Y a Don Dinosaurio, ¿por qué me pinta de color blanco? Lo mío es el azul… Y gracias por reabrir el debate.
19 de Enero, 2010 - 11:00 pm
Pues, te troncharás de risa, “La dama”; pero tando Daha como Ahmed se sabían de carrilillo absolutamente todos los seriales venezolanos… Esos que nos “echan” a la hora de la siesta. Vamos que estaban “nerviosos”, no fuera a ser que se “perdieran” alguno. Y es que la Globalización, al menos, en Sáhara, es algo normal. De aquí no se va “naide” sin su MP4 cargadito de ese tipo de canciones “40-Principales” que nunca he soportado… Y, yo, venga a ponerles a “Mariem Hassan” (algunas canciones, como “Shauda”, de su CD “Deseos”, no tiene nada que envidiar a nada de lo que haya podido oir antes… os lo recomiendo) y yo venga a intentar aprender “hasaní” (su idioma propio)… y ellos que se las saben todas esas que nos “machacan” por la radio… y venga a usar giros lingüísticos de lo más castizo…
De verdad que no veo trauma alguno. Los niños son una especie aparte. Al igual que sus cerebros, su plasticidad mental, su adaptación (como le gusta decir casi siempre a Muiño) a cada situación son impresionantes. Al igual que nos pasaba a nosotros, de pequeños, cuando íbamos a “veranear” siempre al mismo sitio, cada año, que acabábamos teniendo nuestra particular pandilla, a ellos también les pasa lo mismo: salvo el primer año, que se les ve algo más inseguros, los siguientes se encuentran a sus anchas, a gusto, dentro de su círculo particular del “verano español”… De vez en cuando, llamamos a su casa (en verano, al menos, mantienen líneas telefónicas abiertas) y se lo pasan bomba contándoles sus “aventuras” de aquí a su madre, padre, hermanos…
Creo que ya lo comenté: este año 2009 pasamos 2 semanas en Asturias con Ahmed… y nos hicimos casi “íntimos” de otra familia… que llevaba a una niña (”María”) de Chernóbyl… Que junto con sus dos “hermanas” y otro niño que llevábamos también nosotros (es largo de contar…) ¡menuda “mafia” mantuvieron esas 2 semanitas los cinco…! A la de Chernobyl sí la veíamos un poco “extraña”; pero me sería imposible aventurar ni extrapolar ninguna “hipótesis” generalista…
(Yo fui scout. ¿Tú qué eras: “Akela”, “Baguira”.. o qué?)
Al parecer, según nos comentaron sus acogedores (curiosamente de la misma plaza que nuestra asociación… ¡”putas casualidades” -con perdón- como digo yo siempre!) su lugar habitual de residencia es una especie de casa grande, particular, de una señora (”gorda”) que tiene adoptados a muchos niños huérfanos; que cobra del Estado ukraniano una cantidad por niño; que les trata… ¡vaya a saber usted cómo! (¿No os recuerda a Dickens…?) Así que no me extraña que, la pobre, tenga esa carencia afectiva que sólo un entorno familiar genuino puede dar…
Para tu tranquilidad, “La dama”, y, sobre todo, la nuestra, te aseguro que -sentimientos de despedida normales, aparte- todos los niños saharauis están deseando volver con sus familias y que se van -de verdad, de verdad- resplandecientes de felicidad a su casa, con los suyos, cada año. Reconozco que eso nos ayuda muchísimo y que el “duelo” se nos reduce al mínimo… gracias a Visnú.
20 de Enero, 2010 - 2:15 pm
Holaaaaa
Pues qué casualidad, que me he levantado necesitando terapia, y me paso por aquí, y ¡ole!, como dice La Dama, hay vidilla.
A ver, puntualicemos terapia. Que no quiero quitarle el pan a Muiño y colegas. Me ronda en la cabeza hace unos días una idea que me inquieta. Fue a raiz de una conversación banal sobre una mujer que había tenido una relación con una pareja bastante “dominante”, por decirlo de manera suave, y cuando al fin acaba la relación, va a salir con otro que hace que el primero resulte hasta buen chaval.
Eso no es mala suerte. No puede serlo. Pero tengo la seguridad de que si le preguntaran a esa mujer por su pareja ideal, no sería un hombre obsesivo, celoso y controlador.
Eso me ha hecho pensar que siempre nos preguntamos por las características que buscas en una supuesta pareja ideal, pero jamás había hecho balance, hasta ahora, de cómo son las personas con la que realmente acabas, puntual o permanentemente.
Y en mi caso os aseguro que no me ha gustado nada.
No quiero entrar en detalles personales, pero, creéis que tenemos algún patrón, por el que, de forma inconsciente, vas a buscar un determinado tipo de persona, aunque no sea lo que conscientemente quieras, o peor aún, lo que menos te conviene.
Se aceptan valoraciones.
(un saludo a maese muiño, esté donde esté)
20 de Enero, 2010 - 11:30 pm
¡Hola, “Lem”!
Define “acaba” la relación… ¿La “acabó” ella? ¿Se acabó sola? ¿La acabó él…?
Seguro que no es ninguna tontería. Seguro que, en función de cómo y quién la “acabó”, produciría -o no- efectos secundarios… con “repetición” (o no)… (Vamos, como aquello de “variaciones, combinaciones y permutaciones… ¿con repetición?”)
En serio. Pudiera ser fácilmente concebible que, si la acabó él y ella pensara que fuera por culpa de ella… lo intentara de nuevo: una 2ª oportunidad para hacerlo “bien”… ¿A que sí? Hay muchos por “ahí” que intentan “redimir” al “descarriado”… Ellos (ellas, incluidas) sabrán por qué… (Muiño -y “los suyos”- ¡el que más!).
Personalmente, te aseguro que nunca me formé ni pensé ni “fijé” cuál quería o me hubiera gustado como “pareja ideal”… Perdón por lo soez (algunos tíos somos así… o, al menos, lo manifestamos): sólo sé que me gustaban (me siguen gustando) mucho más los pechos más pequeños que los de tipo “vache qui rie”… Salvo ese pequeño detalle, siempre preferí dejar lugar -todo el lugar- a la sorpresa y la improvisación de las sensaciones del momento, según se fueran produciendo. Me hubiera parecido “fuera de lugar” cualquier otro tipo de premeditación…
Es más: me parece que lo de “pareja” y todo eso es algo más femenino… Me explico: por mi parte, jamás tuve claro que viviría solo, acompañado para siempre o sólo a ratos… Sólo en el preciso momento que das con alguien concreto sientes irresistible convivir -las 24 horas- en pareja… ¡Como una lapa! Las chicas, ya, desde pequeñas, tenéis ese tipo de “ideas”… O, al menos, a mí siempre me lo pareció…
En general, creo que hay mucha gente con la autoestima muy deteriorada… Creen que merecen “castigo”. Que ese tipo de individuos es el que se “merecen”… En pareja, en el trabajo, en cualquier otro ámbito social. Es más, creo que actúan como una especie de “imán”… que “atraen” al tipo “complementario” que disfruta (por la mismísima autoestima por los suelos…) jorobando al personal…
De las pocas cosas que se me han ido quedando claras, tras medio siglo de vivencias variadas (propias y ajenas) y con mi limitada inteligencia, es que si no aprendemos (si no hemos sabido) a querernos a nosotros mismos resulta muy distorsionado y distorsionante el amor que podamos sentir -y recibir- de los demás. El “trabajo” -siempre- debería empezar por “ahí”…
…Y que lo importante es no sufrir… Lo primero. Y, lo segundo, evitar el sufrimiento ajeno.
Ni idea, “Lem”, si todo este rollo tendría algo que ver con lo que nos preguntabas sobre tu amiga y su “peculiar” comportamiento amoroso. Espero que sí. Lo que sí he supuesto es que se trata de que lo pasó mal con la 1ª relación… y volvió a pasarlo mal con esta 2ª. Lo de “patrones” de comportamiento para emparejarse más o menos, peor o mejor, con depende qué tipología de personalidad o físico… Creo que “eso” sería bastante más prolijo… Y muy interesante, por cierto. Pero me reconozco inútil -por mi ignorancia- para atreverme a aventurar ninguna hipótesis…
21 de Enero, 2010 - 1:39 am
Pues cuánto me alegro, Koldo de conocer tu lado más humano y casi me sentiría orgulloso de haberte provocado (con cariño) porque creo que a veces nos ponemos pedantes (yo el primero) con tantas capas de importancia por delante que nosotros (los de verdad) ocupamos un rinconcito insignificante de nosotros mismos, lo más probable que para que los demás no nos hieran (¡cuánto miedo a las tiritas tenemos!). En serio, Koldo, encantado de haber conocido un poco más de ti (lo que tú me has dejado). Permíteme que yo me quede aún agazapado y no te cuente mi vida, aunque sólo sea para no aburrirte. Pero reitero mi alegría por haber vislumbrado una parte más humana de tu personalidad, gracias.
Dama, te llamé “blanca” sin mala fe, por una estúpida asociación de ideas con el recuerdo de algo que leí hace tiempo. No me lo tomes a mal, pero me parece bien que prefieras ser “azul”, es un color muy bonito.
Y, total que, este jefe, “¿ande andará?”. Espero que sea parabien y no parabellum. Os pido disculpas por el chiste malo.
21 de Enero, 2010 - 1:46 pm
Pues no sé si me has sido útil, pero sí bastante humillante, por la puntería.
Verás, la chica en cuestión ni la conozco. Fue una conversación, ejem, cotilleo, circunstancial. Yo en su momento sólo pensé: lo que le gusta a la gente complicarse la vida. Vamos, no sé si la chica fue feliz-infeliz o quién acabó la primera relación. Di por sentado que la primera acabó porque el tío era un déspota. Y sólo comentamos que en este caso, ir de guatemala a guatepeor no podía ser cuestión de mala suerte. Que la chica seguía un patrón.
Me hacen perder la paciencia esas personas que se buscan solitas los problemas por su falta de racionalidad. No siento ninguna lástima, y sí me irritan.
Hasta ahí, la teoría. Ahora bien, de repente me doy cuenta de que, oh sorpresa, tengo tras de mí una colección de “rollos” que son como los jinetes del apocalipsis, el que no trae la peste, trae el hambre.
¿Es ese mi patrón?
Entonces me pregunto cómo he llegado yo a ellos. Y creo que ahí esta el quid. Yo no he llegado jamás a ninguna parte. Me muero de vergüenza sólo de pensar en mirar a alguien que me atrae. Así que, en principio, me quedo sólo con los “balas”, los que le entran a todo lo que se mueve. Benditos sean.
Así que siguiendo tu razonamiento, por culpa de mi pusilanimidad, cobardía, y mi escaso atractivo (ya sabemos que la gente guapa no tiene estos problemas, tendrán otros), me atraen personas aparentemente seguras de sí mismas, directas e incluso exhibicionistas. Vamos, algún cretino superficial y ególatra que demande atención.
Pues sí que funciona el razonamiento… (vamos, que lo has clavao)
El caso es (por si no hubiera quedado claro mi nivel de autoestima) que estoy en un punto que doy la bienvenida a cualquier snob con déficit de adulación, que me sacuda un poco las telarañas, y me dé que pensar, aunque no me dé nada más.
Me recordais esto cuando mi teléfono deje de sonar repentinamente y me ponga en plan chapas.
22 de Enero, 2010 - 3:23 pm
Empiezo a pensar que esta ausencia tan prolongada de Luis es un experimento-muiño, a ver cómo nos lo montamos en plan anárquico, a ver si le necesitamos para estar de charleta o no; a ver hacia dónde se dirigen nuestros comentarios.
Cuidado: Muiño al acecho.
22 de Enero, 2010 - 3:30 pm
Te felicito, Koldo, por tu generosidad, por predicar con el ejemplo. Me alegra que seas tan coherente, tanto dentro del blog como en tu vida real, que es lo importante.
Aunque, por otra parte esa generosidad tan vasca no sé si es peligrosa. Es que me invitaron a un caserío y engordé dos kilos en tres días, y querían que nos quedásemos quince días. Vamos, mucho tiempo como para estar de visita, íbamos a salir de allí gordos, gordos.
Me pregunto cuánto engordarán tus niños saharahuis en verano.
22 de Enero, 2010 - 3:32 pm
Yo nunca he sido scout, pero sí majorette. Y sólo para llevar la falda muy corta y unas botas de tacón. Todos tenemos un pasado.
22 de Enero, 2010 - 3:53 pm
El problema de la páginas abiertas es que se puede colar cualquiera y me aguan la fiesta personal, oseatelojuro, y tengo que estar a lo mío y a elucubrar sobre lo que habrá querido decir quien aparece diciendo chorradas fuera de onda y al tiempo que me emocionan los gestos de generosidad de mis amigos, me indignan las interferencias alienígenas. Para eso los foros privados son mejores, pero es una pena porque con lo bien que acaparábamos este … ¡qué fastidio!
22 de Enero, 2010 - 7:32 pm
Hace poco, un amigo -de los de “toda la vida”- me invita a “pertenecer” (o como se diga) a su grupo de amistades (o como se diga) del facebook y del soni (o algo así)…
Le contesté -mu amablemente- que no. “Eso” sí que me acojona: tanto dato concreto y tanta vivencia concreta, particular, “conocible”… No sé si me explico…
Ayer (o antesdeayer) oí por la radio (o la tele) no sé qué tipo de “desgracia” le ocurrió a alguien… por “estar” en facebook o “a través” del facebook… ¡O yo qué sé…!
Sin embargo, yo, aquí, jamás me sentí “vigilado”, “observado”, “estudiado”… Sólo sé que me encuentro bien por saber que este “Hábitat…” pertenece a un psicólogo. Que le “conocí” (”escuché”, más concretamente) a través de un programa estupendo en Radio-5 que me tenía enganchado… con diversos “efectos secundarios” a medio plazo: fundamentalmente, liberaba mi mente; me provocaba pensar; me “avivaba” las ideas; me hacía retornar a mis orígenes “mozos” en que me gustaba plantearme y replantearme los temas… Esos temas difícilmente comprendidos, comprensibles o con gana alguna (ninguna, más bien) de comprender por mi entorno habitual.
Me siento (me “entiendo”) en un entorno “de igual a igual”, en el que -casi siempre-, me da la impresión, casi todos buscamos lo mismo: comprender y entender diversos aspectos de nuestra realidad y forma de ser y sentir nuestros y de los otros.
Además, siempre me gustó la Psicología. De hecho, hace ya años-luz me matriculé. Vi que perdía el tiempo: casi ninguna asignatura tenía algo que ver… y la única que me gustó -ese primer año- fue Filosofía… dada por un catedrático genial y muy peculiar… que acabó suicidándose (según me enteré, años más tarde).
Además, he tenido una adolescencia y juventud bastante tormentosa, psicológicamente hablando… Lo pasé muy mal. Siempre me comía mucho el coco…
Además, estos últimos años, lo he pasado, también, muy mal por motivos laborales… que llegaron a afectar -para mal- a mi vida personal y a mi resilencia (cuando aún no conocía este término)…
Así que éste es el motivo por el que tenéis aquí al “palizas”, dando la matraca, erre que erre…
Si en algo sería capaz de distinguir a un psicólogo entre una multitud (y, claro está, me estoy equivocando, por supuesto) sería por su pocas ganas de hablar (o su gran autocontrol en ese sentido) y las infinitas ganas de hacerte hablar a ti, de provocarte la charla… Así que no me extrañó jamás que Muiño no interviniera directamente ni entrara en “debate”, aunque sólo fuera a título docente… Aunque creo recordar otro “Hábitat…” anterior a éste en el que sí participaba: sin haceros de menos a ninguno, os podéis imaginar el lujo y la gozada que suponía… Pero nunca me he quejado. Al revés, siempre le he agradecido “públicamente” lo mucho que -al menos, a mí- me ha servido y he disfrutado… (Ya sabéis que en este Mundo, siempre hay gente pa tó…)
…Espero que nada de todo “esto” fuera premonitorio de “despedida” alguna… Ignoro si Muiño estará pergeñando algún tipo de cambio, si estará en Haití arrimando el hombro o si se encontrará agobiado con otros compromisos… Para vuestra tranquilidad, os aseguro que me consta que se encuentra bien… Vamos, que no os asustéis con “malos rollos” de ese tipo.
…Sólo le pido que “no nos abandone”… y nos deje “huérfanos” (snif, snif…) de este tipo de “válvulas de escape” que tanto nos gustan y que tan saludables (estoy seguro) son para todos…
Te mando un abrazo muy fuerte, don Luis, allá donde estés y hagas lo que hagas…
…Como véis… ¡aquí, uno, que no se cansa…!
25 de Enero, 2010 - 5:58 pm
Pues a mí me tranquiliza eso de saber que está bien.
Por mi parte, intento quedarme con tus sabias palabras sobre dejar lugar a las sensaciones del momento (¡qué envidia!), aunque me da que tengo atrofiada la parte del cerebro que disfruta de la improvisación. Quizá con entrenamiento…
Bueno, esto es como estar de okupa. O viviendo en casa de un amigo que he ha ido unos días. Al final te acabas poniendo su ropa y durmiendo en su cama.
27 de Enero, 2010 - 3:10 pm
Querido Dinosaurio: Por la experiencia de otros años, en este hábitat raramente se cuela nadie con ganas de fastidiar. Supongo que nuestras conversaciones son demasiado aburridas para lo que se ve por ahí…
Respecto a facebbook, a mí también me da yuyu. De hecho apenas lo uso. Y lo hago para ver algunas cosillas de mis peques y de alguna amiga. Pero mi preocupación es por mis alumnos, que lo manejan sin ningún control paterno. Y he comprobado que falsifican las edades en el famoso tuenti…
No hay control ni educación que valga en esta puñetera red. Les suelo pedir que tengan cuidado, pero no son conscientes de lo que hacen ni de los peligros que corren. Son demasiado pequeños para entenderlo, pero lo suficientemente “irresponsables” como para hacer caso de los consejos.
En fin, que mientras escucho la clase de religión me doy cuenta de que hay dos, tres, cuatro mundos diferentes. Y que ellos, los niños, saltan de uno a otro sin mayor problema… ¡Benditos ellos! A mí me cuesta cada vez más…
Un besito, que me quitan el ordenador para acabar de ver una peli…
29 de Enero, 2010 - 9:03 pm
Hola, “Eloísa”: no soy vasco… Ya sabes que los de Bilbao “podemos haber nacido donde queramos” (¿conoces el chiste, verdad…?). En realidad, salvo cuando viajo al extranjero, que te das cuenta que “perteneces” a un lugar geográfico y cultura determinado (quieras o no…), no me siento de ningún lugar en particular… Sólo sé que soy un bicho… tanto como cualquier otro tipo de bicho… como cualquiera de nosotros… Que me entusiasma entender, creer que voy sabiendo algo de cómo funcionamos los distintos bichos que poblamos este Planeta… Vamos, que entiendo la Psicología como un tipo particular de una Etología Global… Así que, como tú comprenderás, “ser” vasco o chino sería indiferente…
Y tienes razón: como esas madres agobiantes, al principio nos poníamos muy pesaditos con que coma y coma; que engorde… No me hagas mucho caso (mi mujer tiene la memoria y la exactitud de las computadoras); pero creo que suele estar entre 3 ó 4 kilos los que suelen engordar cada verano. Los primeros días, como no están acostumbrados, no es extraño pillarles vomitando: comen con cierta ansia y el cuerpo -y su estómago- no está -aún- acostumbrado… En general, comen incluso menos que nuestros autóctonos. En cualquier caso, es difícil que les alimente demasiado: casi todos son auténticos “rabos de lagartija”, que ni paran ni se cansan nunca…
…Y en cuanto a lo que nos cuenta “Lem” sobre sus sucesivas relaciones sentimentales… ¡Todos conocemos nuestras limitaciones! ¡Todos tenemos muchas limitaciones! Lo importante sería no obsesionarse con ello; no pensar que, enseguida, todo el mundo va a ser consciente de ello (que lo “llevemos” en la “frente”) ni que va a ser fatal o invalidante… Simplemente aceptarse en lo que no podamos cambiar y corregirse en lo que pensemos que lo es… porque queramos “nosotros”, no “ellos” (incluye, evidentemente, “él” o “ella”, claro está…). Resulta muy complicado reconocerse vulnerable y, a pesar de ello, no temer exponernos íntimamente ante los demás… siquiera ante los que “nos gustan”… empezando porque “se nos note”… Es verdad. Me parece de lo más normal… A ninguno nos gusta que nos hagan daño… Pero, ¿por qué habría de hacernos “daño”? Me da la impresión de que la vida consiste -entre otras muchas cosas- en ir aceptando que las cosas casi nunca son como a nosotros nos gustaría… Y que no, por eso, es “culpa” de nadie: simplemente, “son”… Aceptarnos, aceptar… Tener, conseguir “atesorar”, buenos amigos… de los que te sirven de “espejo”, que te hacen ver de ti mismo lo que, por más que te empeñaras, no “verías” nunca… Que no les importe decírtelo. Que te lo cuenten con sinceridad y cariño… Y las “telarañas” habrá que situarlas en un “marco” más general y ver hasta qué punto son más o menos “importantes” y/o “urgentes”… y a costa de qué…
Por cierto, en relación al facebook, os re-envío una dirección del youtube con un pequeño reportaje…
http://www.youtube.com/watch?v=xzTgIdNW6lg
…Que, a lo mejor, les abre los ojos a tus niños, “La dama”…
¡Bueno! Pues acabo de cargarme el comentario “69″… que también era casualidad que se hubiera quedado ahí estancado…
29 de Enero, 2010 - 9:48 pm
koldo, la red no es lo mismo si luis no escribe
29 de Enero, 2010 - 10:02 pm
Totalmente de acuerdo
29 de Enero, 2010 - 11:03 pm
Y yo que empiezo a pensar que Luis anda muy cerquita…
Gracias, Koldo, por el enlace, lo veré el lunes , que aquí la red no me sube ni un minuto decente de pelis y videos…
Gracias por seguir aquí.
30 de Enero, 2010 - 5:41 am
Me parece muy bueno tu artículo.
Un saludo.
30 de Enero, 2010 - 2:11 pm
Luis, vuelve pronto, por favor, que nos tienes en ascuas. Además, Koldo es un pesado, Lem no tiene el más mínimo sentido del humor, La Dama se aburre, yo me enfado y todos te echamos mucho de menos. Anda, hombre.
31 de Enero, 2010 - 8:09 pm
De tanto entrar en el mismo sitio estos últimos meses, no haces otra cosa que leer y leer el último párrafo de Muiño en esta última entrada: “sólo se puede ser feliz después de alcanzar un objetivo si uno sabe que no ha tenido que dejar muertos por el camino”. ¿Realmente somos así los seres humanos? ¿O sería, simplemente, algo éticamente deseable? Es decir que no tengo claro si nos moveríamos en planos psicológicos o morales…
Tratándose de “muertos” reales, los militares de todos los tiempos, me da la impresión, relacionan casi siempre “gloria” con muchos, muchísimos muertos… en relación directa. Es más, en su particular visión del mundo, tan nobles y gloriosos serían los muertos propios como los del enemigo: al fin y al cabo, este “corporativismo” los confirma -aún más- en esa visión.
En cuanto a los “muertos” metafóricos… Dejamos muchos a lo largo de nuestra vida profesional, sentimental y familiar. Nosotros mismos somos una prueba de lo “zombis” que hemos ido quedando, poco a poco, a medida que nos han ido haciendo prisioneros y ejecutándonos finalmente… o muriendo en el empeño. El resultado es activo y pasivo:
Activo, por el rencor, envidias u odios que hemos podido acumular contrato todos aquellos que nos “ajusticiaron”.
Pasivo, por el sentimiento de culpa y daño irreparable que, queramos reconocerlo o no, con egoísmo y mala idea o no, hemos infligido a los que tuvieron esa “suerte”…
La capacidad de limpiar toda esa podredumbre y poder seguir haciendo “vida normal” (como suelen decir los médicos) es muy distinta para cada uno de nosotros. A algunos, la culpa les resulta extraño… posiblemente fuera algún tipo de psicopatía. A otros, les resulta urgente y necesario la expresión y petición del perdón… para poder aliviarla.
Cuando hay afán de poder, de autocomplacencia, de superioridad de cualquier tipo… ya se sabe de antemano que muchos irán quedando por las cunetas. Dudo mucho que, entonces y después, fuera obstáculo para conseguirlo. ¿Felices? Seguro que ellos dirían que sí…
1 de Febrero, 2010 - 2:16 pm
“Hoy me di cuenta que tengo más de 230 amigos en Facebook, y nadie con quien salir esta noche a tomar algo.”
Esa famosa frase que leí por ahí resume bastante bien mi opinión de las “redes sociales”.
Respecto a lo mío, la cosa va mal, pero va. Así que bien. La verdad es que no sé si lo podía haber hecho peor. No exagero, creo que no tenemos nada escrito en la frente, pero a la hora de la verdad, no tenemos manual y vamos a la deriva.
Y en cuanto a tu último comentario, pues yo sé de gente que sus remordimientos por el mal afligido, son directamente proporcionales a la probabilidad de que les pillen ==> si creen que no los van a pillar, no tienen ningún tipo de escrúpulo.
Yo me siento culpable hasta de si me dejo regar las plantas. ¿? ¿Pauta genética o adquirida? Seguro que hay algún trocito de cerebro que nos diferencia. Ese que les dice que las personas como yo somos su comida.
1 de Febrero, 2010 - 9:18 pm
Ayer, domingo, vi el pOgrama de Punset. Trataba sobre lo ancestral del impulso asesino en los seres humanos. Hablaba, curiosamente, de la testosterona… uséase, que se relacionaba directamente sexo (masculino) con agresividad. Incluso, prueba de ello eran los muy extraños casos del genotipo XYY (femenino: XX; masculino: XY), en el que el individuo tenía “reforzada” su condición masculina… produciendo mucha más testosterona de la normal. También se explicaba que la reputación, cuando se pone en entredicho o es atacada, es, junto con el sexo (crímenes pasionales), el más frecuente y fuerte motivo que nos impulsaría y justificaría una agresión… mortal.
Además, decía el sesudo científico entrevistado ayer, la IMPUNIDAD sería fundamental. Es decir, que se veía cómo en las últimas décadas disminuía el índice de criminalidad… incluso en un país “famoso” como USA. Y no era porque nos hubiéramos vuelto más civilizados: simplemente, intuía el experto, era por el control y presión policial y jurídica. Vamos, que donde hay descontrol e impunidad, el asesinato (se entiende -¡ojo- el ejercido por uno mismo, fuera del Sistema, como “justicia por su mano”) es más frecuente.
Así que tienes toda la razón, “Lem”, si nos pueden pillar… nos cortamos mucho más.
Me reconozco (¿para mi desgracia?) de tu “tribu”: yo también tengo un exacerbado sentimiento de culpa. Tengo muchas teorías; pero prefiero no daros la tabarra… ¡aún más! Pero, estoy seguro, eso de las culpas y culpabilidades estará “de manual” en las manos de los “muiños”; estoy seguro que debe ser una de las cosas más sencillas de detectar para ellos… y de determinar las causas. La manera de suavizar o erradicarlas… ¡a saber! Posiblemente, algunas serán más fáciles que otras. Pero, como los miedos, que, me da la impresión, no deja de ser un “miedo” más, seguro que no resultarían difíciles de tratar.
Con los años, te vas conociendo, te reconoces mejor (impulsos y errores mentales y anímicos incluidos) y aprendes a vivir con todos esos lastres. Quizá, innecesariamente. Quizá lo mejor sería quitártelos (como si de una simple Corporación Dermoestética se tratara). Pero siempre tienes esa pereza y esa mala sensación de no ser capaz de lograrlo por tus propios medios…
Creo que lo importante es tener un “plan”, más o menos claro, de proyecto personal… Y ser coherente, no dar demasiados bandazos ni justificarlos continuamente. Permitirnos el error… y aprender de ellos. Por experiencia propia te aseguro que lo peor de lo peor (mentalmente) es rumiar y rumiar un tema pasado (erróneo, por supuesto) y no ser capaz de quitártelo de la cabeza… Por muy gordo que haya sido el error, hay que pasar página y mirar siempre adelante.
Te aseguro, “Lem”, que todos, todos, vamos “a la deriva”. Además, no viviremos eternamente. Así que, por la cuenta que nos trae, mejor disfrutar con el presente y con lo que tenemos. Somos unos privilegiados. Me parece que fue el propio Muiño el que escribió (¡a saber dónde y cuándo!) que el comienzo de cualquier terapia anti-depresiva era, simplemente, el siguiente “ejercicio” mental: recordar los momentos en que, a nuestro criterio, nos sentimos felices. Al parecer, es “milagroso”: no sólo vamos encontrando más y más momentos… Es que, además, ejercería una inmediata influencia -positivísima- sobre nuestro estado mental. Como puedes ver, justo, justo, lo contrario de rumiar malos rollos…
Yo ya empiezo a mosquearme: ¿”volverá” Muiño…?
4 de Febrero, 2010 - 1:43 am
Sr. Muiño, sabemos que le tocó el especial “Euromillones” del pasado noviembre dotado con 50 millones de euros, pero por favor, vuelva al blog!
4 de Febrero, 2010 - 10:13 pm
Pues ya es “mosqueante” la ausencia. Debe ser verdad lo del premio de lotería…
Supongo que D. Luis anda más liado que la “pata un romano”. Así que nosotros a lo nuestro.
Yo también vi el programa de Punset y algunas de las cosas que dijo el invitado me dieron que pensar.
Por ejemplo, y viene al pelo de la entrada, la justificación que hizo de la violencia apoyándose en la etología. Se olvidó, en casi todo su discurso de los apectos sociales, culturales y educativos del asunto.
Y no creo que el miedo a las leyes pueda ser una barrera para la violencia que todos llevamos dentro. Ni que en sociedades menos “civilizadas” y “controladas” el número de asesinatos sea menor.
Un arrebato de ira es eso, un arrebato, pero el autocontrol debería funcionar antes de levantar el martillo y reventar el cráneo, digo yo. Eso o seguimos nuestros instintos animales. Y si lo hacemos, que sea con todas sus consecuencias: mato para proteger mis genes. ¿Por queé habría de dar cuentas a la justicia si eso es lo que llevo inscrito en mi ADN. Es mi naturaleza, no soy culpable de nada…
Pues eso, un besazo…
4 de Febrero, 2010 - 11:16 pm
En sociedades MENOS civilizadas es ¡MAYOR! el nº de crímenes, doña “La dama”… Al menos, eso fue lo que pudimos ver el en famoso último programa de “Redes”.
Todos nos “calentamos”. “En caliente” cometemos muchos errores; pero no siempre -y no sólo- en arrebatos nos cargamos al prójimo. Supongo que era a esos “otros” crímenes a los que se refería su científico estudio y estadística…
No sé si te has dado cuenta de lo que has escrito de lo del ADN y todo eso… Pero tiene “tela”… Me recuerda un poco al que -antes de cargarse a la parienta- se bebe una botella de vino (o cualquier similar alcohólica bebida…) y luego dice (y la Ley le da la “razón”) que “no sabía lo que hacía”, convirtiéndose en un atenuante… o, incluso, en un eximente… ¡La leche!
Yo soy muy grande… así que -si me paso-… me cargo a un pequeñín de un soplo. ¡¿Y qué culpa tendría yo de tener tanta fuerza?!
Así que todas y cada una de las Leyes… ¡de sastrería! ¡nada de prét à porter!
…No me convence… Ésa es la verdad…
6 de Febrero, 2010 - 4:24 pm
Salud
!
8 de Febrero, 2010 - 2:36 pm
¿Habéis visto “Buscando a Eric”? A mí me gusto bastante, así que aprovecho para recomendárosla. Pero a lo que iba. La peli va al hilo de que sale Cantona, y tras la película me enteré de que la sanción a la que se referían en la peli, era por haberle dado una patada a un espectador poco amable.
El caso es que los que sabían “algo” de fútbol (yo no) comentaron que fue algo bastante impropio de su carácter, pero también se habló de que los jugadores de fútbol tienen que aguantar todo tipo de apelativos, ya que la gente paga la entrada para eso: para desfogarse. Y yo pienso, que por mucho que me paguen, si alguien menta a mis dignos antepasados, lo mismo también se merece que se coma mi zapatilla.
Lo que me pregunto es, si tan necesario es que una vez a la semana la gente se comporte como mandriles con sarna, a fin de sacudirse toda esa “violencia” acumulada, o si más bien es cultural. Que como está, la gente paga para decir cuatro improperios, pero que si no, pues jugaría con la play y tan contentos. O por el contrario, si se sancionara a los espectadores por mal comportamiento, la gente mataría a su jefe-cónyuge-hijos-amante-clientes al día siguiente.
Y para redondear, si nos prohiben el tabaco en los bares, porque puede resultar nocivo, ¿no deberían prohibir también un espectáculo en el que se fomenta la violencia y se denigra a las personas?
9 de Febrero, 2010 - 2:21 am
Ya he encontrado los post perdidos de Muiño. Es que como llegó el 2010, se ha ido de odisea2 : http://www.elhabitatdelunicornio.net/2010