CAMINANDO POR EL LADO SALVAJE

En el siglo XIX, durante el reinado de Isabel II, un hombre fue condenado a garrote vil tras ser encontrado culpable de crímenes espeluznantes…

El acusado se dedicaba a la venta ambulante y sus dos primeras victimas fueron una mujer y su hija de corta edad.  Vagaba por los bosques y buscaba a aquellos que iba a asesinar olfateándolos.  Cuando fue capturado, él mismo confesó sus accesos de locura.  “Por culpa de una maldición”, decía, “me convertía en lobo, desnudándome primero y revolcándome por el suelo hasta tomar dicha forma”.
A pesar de que se llegó a dictar una sentencia de muerte, el acusado fue amnistiado en el último momento.  Se cuenta que la Reina tomó esa decisión después de la intercesión de un médico hipnólogo francés que convenció a la regente de que este hombre padecía una enfermedad llamada licantropía.  Gracias a eso, fue trasladado a la prisión de su localidad natal, donde desapareció.  Hay quién dice que murió asesinado, hay quien cuenta que sigue vagando por los bosques de Galicia…

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El mito del hombre-lobo es parte de un tipo de narraciones que aparecen en infinidad de culturas.  Son las historias de personas que se convierten en animales y ceden a los instintos que se les suponen a estos seres.  Según la leyenda, estos individuos siempre adoptan el lado más salvaje y violento de los animales en que se convierten: se transforman en bestias depredadoras.

Es fácil ver, detrás de estas historias, la imagen de la naturaleza que el ser humano ha forjado.  A medida que hemos creado nuestra propia civilización, hemos intentado acallar nuestra parte animal.  Y para eso hemos utilizado un mecanismo habitual a la hora de reprimir algo: nos hemos convencido a nosotros mismos de que era muy negativo.
Los investigadores llaman a esto disonancia cognitiva: la teoría psicológica predice que cuando nos sentimos obligados a tomar una decisión difícil, que nos supone renunciar a algo que no estamos seguros de querer abandonar, nuestra mente se pone en marcha y empieza a encontrar el lado oscuro de aquello a lo que hemos renunciado. Algo así ha hecho el ser humano con su parte animal: como la tenemos que reprimir para vivir en sociedad, hemos empezado a inventar leyendas que nos hablan de su maldad.

Pero el caso es que todo esto es, simplemente, un mecanismo psicológico.  No es cierto que el lado salvaje sea tan negativo.  Por ejemplo, la leyenda del hombre lobo se basa en falsedades evidentes. Los lobos raramente cazan personas (hay quién dice que, de hecho, no hay un solo caso documentado de semejante cosa).  Los lobos raramente viven en soledad.  Y, desde luego, los lobos matan para comer: nunca asesinarían por motivos sexuales o por sadismo.
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De hecho, este asesino gallego está más cerca de un fenómeno completamente urbano y artificial: la figura del psycho killer moderno.
Si de verdad un humano se convirtiera en lobo, sería un animal mucho más benigno que el que representaba nuestro protagonista.
No hay que engañarse: dejarse llevar por el lado salvaje tiene, como todo, consecuencias. Pero no son tan tenebrosas.

25 comentarios sobre “CAMINANDO POR EL LADO SALVAJE”

  1. luis muiño dijo:

    Las fotografías son de Jose Luis Rodríguez. La segunda es la ganadora del Wildlife de este año. No me extraña: este hombre consigue hacer natural la naturaleza, algo que parece sencillo pero que logran pocos fotógrafos.

    Tengo mucho cariño a los lobos. Pasaba mucho tiempo en una aldea gallega (cercana a la del caso que cuento) oyéndoles aullar. A veces veía sus huellas en la nieve…Y nunca entendí por qué servía de chivo expiatorio: le achacaban conductas que solo eran propias de los humanos que difundían las leyendas. A lo largo de mi vida, he vuelto a ver una y otra vez esa idea de achacar a nuestro lado salvaje actos que son humanos, completamente humanos.
    Y hace poco, leyendo a Joseph Smith, he vuelto a encontrarme con esa demonización de lo natural: este filósofo ha escrito un libro de gran impacto titulado “El lobo” y narrado desde el punto de vista del “sanguinario” animal. Pero, según confiesa en una reciente entrevista en El País, “Mi interés no es por el animal, sino por la bestia que hay en el hombre”. Sin embargo, yo como lector de su libro siento que su interés es acerca del hombre que hay en la bestia.

  2. UB dijo:

    ¿Romasanta, no?

    Hay una frase de Aute que dice “Que nadie nos rescate del instinto”. Y tiene toda la razón.

  3. maría dijo:

    si de verdad un humano puede convertirse en lobo yo le vi
    aunque no sé si sabes que el espíritu del bosque es un lobo
    no hay nada tan estremecedor como ir caminando por la madrugada gallega y que de repente de una curva del camiño se vaya materializando entre la bruma la figura de un lobo
    todos tus sentidos dicen que eso no puede estar sucediendo
    pero el lobo se concreta y ninguno de tus compañeros dice nada y viene el lobo caminando hacia vosotros y tú no le puedes quitar los ojos de encima y vas caminando hacia él y él te mira a los ojos y se detiene y tú pasas a su lado a cuarenta centímetros y hay algo dentro de ti que siente que no se quiere estar perdiendo ese momento por nada de este mundo pero también rezas para que el momento no cambie de signo y vas con alguien que no sabes si es de fiar o si al final lo será, uno de ellos y ¿a quién te parece que amenaza ese lobo o ese espíritu del bosque? sí, a ese hombre que camina tres pasos por detrás de ti y buff luis, comó te hubiera molado estar en lo que te cuento, inolvidable

    (los lobos de tus fotos no tienen la cola alzada como la tenía éste, menuda cola, un adicto a las pieles la hubiera querido para sí; además era blanco)

  4. Adolfo-DENAVEGANTES dijo:

    Talmente de acuerdo con lo que comentas Muiño. Que fácil es tratar de ser “otro” para escurrirnos de nuestra propia responsabilidad, o hacer a “otros” diferentes con los mismos argumentos. Efectivamente estos grandes animales, nada tienen que ver con la raza humana, y como mucho tienen la mala suerte de compartir tierra y paisaje, por lo demás, “si te he visto ni me acuerdo”. Nuestros miedos, la ignorancia y la manipulación de todo cuanto acontece crea monstruos como esta leyenda del hombre-lobo, que son pura fantasía. Aunque en cada época hay algún tipo de fetiche, o icono del mal, solo hay que mirar alrededor nuestro y contemplar las guerras que arrasan en Irak por ejemplo, el lobo entonces fueron “las armas de destrucción masiva”. Y que conste que me llamo Adolfo, y podríais preguntaros que significado tiene. Saludos. Auuuuuuu¡¡¡¡¡

  5. pau dijo:

    Hace muchos años; yo tenía 19, imagínate… en las montañas de Cachemira se decía que corría el hombre leopardo.
    En aquel tiempo los leopardos intentaban evitar al hombre, pues iba armado y buscaba su piel; no obstante, era muy peligroso, sobre todo si tenía hambre. El leopardo atacaba los rebaños de cabras, se llevaba una y ya no le hacía falta agredir al pastor. Supongo que la cabra era más apetitosa y fácil de cazar. En cambio, el lobo provoca una carnicería para tan solo devorar una.
    No pasaba un mes que un leopardo matase a uno o dos hombres -Cachemira es muy grande-, por lo que el pavor que se le tenía era muy razonable; en cambio, aquella gente apenas hablaba del oso himalayo, cuando éste, aun siendo menor en numero, mataba la misma cantidad de gente.
    Ahora vemos en el Pirineo catalán, a gente que se asusta por los cuatro osos que corretean por allí, cuando en realidad no hay recuerdo escrito de un ataque de oso en España. Ya ves… la gente le teme al oso y se queja de su presencia, en cambio les pica una garrapata y ni siquiera van a la farmacia. Y la garrapata mata más de lo que la gente piensa.

    Es curioso de ver como cada cultura tiene su animal salvaje, y cómo el hombre se convierte en él, para atacar a sus semejantes con nocturnidad y alevosía.
    Lo cierto es que con mi amiga ande cientos de kilómetros por allí, a veces de noche, y por todos los lugares que pasábamos se maravillaban de nuestro valor. En todos los pueblos y aldeas se contaba la misma historia, y cada pastor tenía su anécdota, nunca vivida en primera persona; por lo que, como puedes imaginar, al final íbamos algo acojonados.
    Yo nunca había creído en hombres lobo, leopardo o lo que fuera; pero sí en pastores hambrientos de sexo, y mi compañera estaba de muy buen ver.
    Lo más sorprendente es que aquellos mismos individuos, que se admiraban de nuestro arrojo, luego salían armados hasta los dientes para guerrear contra el ejército indio.
    Nunca entenderé la naturaleza humana. Tu tal vez sí, por tu profesión.

    Para ser sincero, reconozco que a veces pasé miedo, no mucho, porque dicha sensación, si pasa rápido pierde fuerza.
    El miedo, supongo, depende como otras cosas, del tiempo que dura y no tanto de su intensidad.
    Es cierto que tenemos más miedo a unas cosas que a otras, pero si pasan rápido las dejamos en el olvido; y si no nos queda más remedio que enfrentarlas, como era el caso, las arrinconas como puedes.

  6. Carlos dijo:

    Desde luego parece que es cómodo achacar un comportamiento “despiadado” o “incorrecto” a una parte “animal”…
    Por otro lado, ciertas sociedades, para obrar de la misma manera despiadada, hacen justo lo contrario: Se ven en un plano “superior” y se refieren a los demás como “animales” para despojarles (a su vista claro!) de su apariencia humana y justificar asi las atrocidades que cometen con ellos…

    ¡Que animal mas malo es el hombre!

  7. Koldo dijo:

    ¡¡”Lobo noble”!! don “Adolfo-DENAVEGANTES” (¡¡¡He sido primer…!!!) ¡Qué bien traído…!

    Cuanto más conoces la Naturaleza y a sus seres vivos, más te das cuenta de nuestra más absoluta ignorancia…

    Cuanto más vas sabiendo -de 1ª mano o por 3os- de cada uno de sus representantes (los lobos, por ejemplo), más te vas dando cuenta de lo poco “salvajes” que son… Me refiero desde el punto de vista -”tradicional”- de un ser “superior” como el humano… Y, por otro lado, de lo muy “salvajes” que nos comportamos habitualmente nosotros…

    Me explico. Recientemente tuve la suerte de pasar unos estupendos días en el campo. Sierra sur de Badajoz. Fronteriza con Portugal y Huelva, para concretar más. Disfruté como un niño escuchando (como si de un auténtico gurú se tratara) y acompañando a un familiar que mantiene y explota caballos para usarlos en excursiones guiadas.
    (Por cierto, como es familiar, hago descarada propaganda suya: su página es http://www.acaballo.net. Os garantizo sana diversión… y muy buenos alimentos que él mismo os prepara…)
    Toda la vida se ha criado en el campo. Nadie tenía argumentos que rebatirle en doma y cría caballar… Hasta que fue a conocer a ese “hombre que susurra a los caballos” argentino… Se dio cuenta que estaba equivocado. Que el uso del “palo” no es el adecuado para las “bestias”… Que el único y auténtico bestia era el hombre. Que a los caballos hay que hablarles, susurrarles, acariciarles, mimarles… Que hay que esforzarse en entenderles… Que acabas por entenderles; que acaban entendiéndote.

    “No hay más sordo que quien no quiere oir”… El término “bestia” o “salvaje”, su concepto y significado real, es artificial, creado por el hombre… Pero un hombre que ni está ni quiere estar a la altura de su presunta superioridad. Simplemente, la usa para eliminar a quien pueda hacerle algún tipo de sombra o competencia. Así ha hecho desaparecer -como Depredador Superior que es- o puesto al borde de la extinción a todos los demás… Estoy seguro, por cierto, que el Neanderthal siguió esa suerte…
    Resumiendo: aquí el verdadero y único “bestia” y “salvaje” es el ser humano. La prueba del 7 está en que lo es -incluso- mucho más consigo mismo, contra sus hermanos de su misma especie…
    La Naturaleza es sabia: consigue su equilibrio (siempre dinámico) gracias a pautas, hábitats y especializaciones que dan razón a la diversidad, que permiten nichos distintos y todos entrelazados y mutuamente dependientes. Es una auténtica “cultura”…
    El “desnaturalizado” es el hombre. Por su soberbia. Por su superioridad… que lo hace comportarse como un auténtico cáncer… Que le llevará a su autodestrucción (¿apocalipsis? Me remito a su estupendo último artículo en La Vanguardia)

    El caso que expone Muiño, me temo, es el del primer asesino en serie con consistencia histórica. No habría que darle demasiadas vueltas: seguro que los psicólogos y psiquiatras lo tienen catalogado “de manual”…

    Lo que pasa es que la antropología nos enseña que el hombre se ha fijado de siempre en la Naturaleza y que de cada animal en particular se ha fascinado de ciertas cualidades que pretendió, con envidia, hacerlas propias: fuerza, astucia, valor, agudezas sensitivas… Acabó creando “mix” de todo tipo: humanos con distintas cabezas de animales, quimeras, etc. Unicornios, incluidos, por cierto…

    No hay nada que aterrorice más a una bestia (humana, claro está) que vislumbrar, atisbar, intuir siquiera que otros seres vivos tengan pautas, sentimientos y comportamientos “humanos” (traducción: “que sólo deberían tener los humanos”). Ese terror es el mismo que descubrir que tan humanos son los negros como los azules; los heterosexuales como los homosexuales; los chiítas como los judíos ortodoxos… y así hasta la extenuación. En el fondo es lo mismo: lo distinto, es enemigo; hay que eliminarlo… hacerlo “cosa” antes… “Cosa” o “bestia/salvaje”… ¡¡Qué más da…!! El hereje y la herejía… ¡lo peor!

    Curiosamente, el sexo también van a por él: si existe algo “salvaje”… ¡¡es el sexo!! ¡¡Pues a caparlo!!

    ¡En fin! He acabado desvariando… ¡Como a mí me gusta…!

  8. La fuente de sed dijo:

    Erase una vez un lobo que de noche era uno más de la manada, pero que por el dia se convertía en humano y se dedicaba a cometer salvajadas…

  9. amparoles dijo:

    A mi el lobo no me da miedo, me recuerda al pastor aleman y en mi familia hemos tenido varios y os puedo asegurar que son nobles y perfectos compañeros. Me parece muy curioso como a dos animales tan parecidos les adjudicamos imagenes completamente diferentes. El perro, leal, bueno, compañero. El lobo; feroz, malo, peligroso
    ¿No será más por lo que nos han contado que por su aspecto?
    Si a un niño le enseñas una foto de un lobo o un pastor aleman no los distingue. Pero si le contamos el cuento de caperucita….
    ¡Que peligro! El mundo que construimos para los niños sembrará nuestro universo de temores.
    Y estoy de acuerdo que para salvaje, salvaje… el hombre

  10. rosa dijo:

    EL LOBITO BUENO

    Érase una vez
    un lobito bueno
    al que maltrataban
    todos los corderos.
    Y había también
    un príncipe malo,
    una bruja hermosa
    y un pirata honrado.
    Todas estas cosas
    había una vez.
    Cuando yo soñaba
    un mundo al revés.

    José Agustín Goytisolo
    (n. en Barcelona en 1928)

  11. Brétema dijo:

    Creo que nos iría mucho mejor a las “personas humanas” si nos fijásemos más en el comportamiento del resto de animales y aprendiésemos de ellos.
    Deberíamos dejar de lado la soberbia que les mostramos normalmente.
    Algunos que todos conocemos ganarían mucho si se convirtiesen en hombres-lobo.
    De todas formas, no siempre tenemos una visión tan negativa de esta simbiosis animal, ya que spiderman o batman tienen fama de buenotes, no?
    Depende…

  12. W.B.P. dijo:

    Señor Muiño, le escribo con motivo de sus declaraciones para El País en relación a la clasificación X de la película “Saw VI”.

    Considero que ha usted confundido varias cosas a la hora de interpretar la violencia en la ficción cinematográfica, la primera de ellas es considerar la violencia como algo que sólo debe mostrarse con un caracter divulgador, moralista por así decirlo, algo que implica añadir una responsabilidad a la ficción, y por extensión al arte, de la que creo yo está eximida, pues no es su función exclusiva la de educar.

    Cuando usted habla de “narrativa sana” está exigiendo a dicha narrativa un carácter fabulista, de enseñanza que era la función anterior de los relatos de tradición oral, pero no necesariamente la función actual. Es minusvalorar a nuestros jóvenes el creer que no son capaces de diferenciar entre la ficción y realidad, y por ello, no debemos sobreprotegerlos, negándoles ciertas formas de entretenimiento en función de si este es “sano” o no. Es cine, por lo tanto, no es perjudicial, el “malestar psicológico” que usted esgrime como argumento para relegar esta cinta a desaparecer de nuestras carteleras es muy relativo, y puede ser tan atribuído a Goya como a Poe o Hitchcock, y creo yo que por ese motivo no deberíamos vernos privados de esos autores.

    Una vez considerado esto, me perturba profundamente que se vea capaz de juzgar una película sin haberla visto en su totalidad, así me parece que tiene usted una perspectiva desviada de la verdadera naturaleza de la saga “Saw” que, si bien utiliza como principal reclamo el morbo (algo que es inherente al ser humano desde que tiene cultura) ha hecho de su perversiones un discurso moral que es, precisamente, lo que usted le acusa de carecer: el asesino protagonista de la saga tiene como finalidad, demostrar la crueldad como algo inherente al hombre, poniendo a sujetos de dudosa moralidad en situaciones extremas para comprobar como reaccionan. Este asesino jamás mata por su propia mano y siempre da la oportunidad de redimirse, pero si sus sujetos prefieren utilizar la violencia contra otros en lugar de actos más generosos, son condenados. Como verá, clasificar esta película “X” por “apología de la violencia” es una broma de muy mal gusto, fruto de gente que ni se ha molestado en leer entre líneas una película que lanza una dura crítica a quién precisamente las consumen sin un distanciamiento de su, recordemos, fictia, exagerada, teatral y grandguignolesca violencia.

  13. Perplejo dijo:

    Me interesa el tema que plantea W.B.P. aunque no he leido las declaraciones de Luis Muiño y no he visto Saw VI aunque sí la primera. Estoy de acuerdo contigo en que el cine no tiene porque ser moralista. Y también en que no me hubiera gustado que censuraran a Poe y a Goya. Pero hay otras cosas que no tengo tan claras. Por ejemplo, entiendo que dices que la ficción no tiene responsabilidad moral. Y yo es que creo que todo tiene responsabilidad moral. Me parece un poco de morro que los que hacen algo digan que ellos no tienen responsabilidad moral. Los artistas comparten ese argumento con los curas y con los dictadores, creen que lo que ellos hacen es tan importante que están por encima de las minucias éticas que nos importan a los plebeyos. Por eso siempre me ha mosqueado ese argumento.

  14. Lem dijo:

    Para nada estoy de acuerdo con WBP. En primer lugar porque la saga saw me parece un auténtico truño. Un argumento que en la primera película podría pasar por ingenioso, pero que para cuatro es un excusa tonta para demostrar las imágenes más cruentas y estomacales como sea posible. Explota el morbo sin más. Igual que las películas porno enfocan al tema y punto.
    Nadie está censurando por eso la película. Simplemente, se pide que se la clasifique como lo que es: una película que puede herir la sensibilidad, y no orientada a niños.
    Y ya compararla con una obra de Goya, me ha parecido de risa. Es como comparar garganta profunda con la venus del espejo.

  15. Koldo dijo:

    Creo que los niños (”menores de edad”, como se dice ahora) no deberían acceder solos y por su propia cuenta a las salas de cine. Creo que deberían ir siempre acompañados de adultos.

    Creo que sería criterio del adulto (normalmente, los padres) si la película es o no adecuada a sus hijos: por temática, por edad o por la educación que se pretende transmitir. (Creo que es así como está ahora…)

    Creo que a los padres les facilitaría la tarea algún tipo de aviso o advertencia sobre la presunta idoneidad o no de según qué película a según qué edad… Sobre todo, si ese calificativo es lo más “objetivo” posible, es decir, desde el punto de vista de psicólogos y/o educadores.

    Huelga decir que me fío de Muiño: si tuviera que decidir ir o no a ver esa película, seguro que no iría… que “morbo” viene de “morboso” que, a su vez, viene de “enfermedad” o “enfermo”… Y, ya puestos, mejor ayudar a mitigar las múltiples enfermedades que ya soportamos que a acentuar o crear nuevas… Que las defensas están ya suficientemente bajas con tanto estrés y puteo generalizado…

    En cuanto a salas X o Y o Z… me da absolutamente lo mismo… Es más, creo que están de más… Creo que el que quisiera ir… ¡¡pues que vaya!! Se trata de temas de la industria del cine… que, a mí, me viene grande y ni entiendo ni quiero entender… Todo lo más, echo mucho de menos las salas de arte y ensayo. La cultura y el arte cinematográfico… Aunque, seguramente, es que ya no sea capaz de buscar ni de encontrar… Me aburre y asquea tanta mediocridad en el cine desde hace ya muchos años…

    Aún así, me parece que se está abusando demasiado ya en cine, televisión y medios en general de violencia explícita y gratuita… Los psicólogos y sociólogos tienen bastante claro que afecta profundamente a las mentes más tiernas… Las esclerotiza irreversiblemente… y con consecuencias que ya se están haciendo notar; en las calles, colegios y casas…

  16. maría dijo:

    No era nada, sólo quería contarte algo acerca de esta canción y la noche de San Martín del CAmino, ¿a ver? ¿a quién te recuerda ella? Pues desde ella está aullando la loba.

  17. maría dijo:

    en el vídeo Lhasa de Sela, De cara a la pared: es un hada.

  18. maría dijo:

    pau me gustaría que conocieras a una amiga mía
    ya te diré cuando nos vayamos a dedo donde nos vamos a ir para comenzar el Camino del Sol por si te haces de coincidir. Besos desde imaginate :) )

  19. La dama dijo:

    Cuando ví la noticia de la pelicula de marras en la tv. me quedé fascinada. ¡Habían puesto las imágenes por las que supuestamente había sido censurada! Si las muestran así, rápidamente, en rafagas de segundo, lo que consiguen es que la gente vaya a verla con más ánsia. Lo que yo ví me pareció una “bestialidad” muy “humana”. Sólo el hombre es capaz de recrearse en el dolor y la violencia. Y de disifrutar con ello.
    Tengo entendido que el masoquismo es una degeneración del comportamiento humano. Y lo poco que ví era puro masoquismo.
    He leído en alguna entrada que el protagonista no mata al que reacciona como debe. ¿Eso justifica el horror de la tortura? La posterior muerte? El protagonista, juez y verdugo, a lo que veo.
    Pregunté a un compañero por la saga de esas películas y me dijo que salvo la primera, que tenía algo de original, las demás eran pura repetición (basura, me dijo) Y ampliando la encuesta, tomando café con los compañeros, descubrí que a una buena parte de ellos les encantan las pelis de miedo, pasando por Tarantino y llegando al gore más puro y a la casquería más artificial y divertida.
    Yo, lo lamento, no las soporto. Ni para reirme de ellas.
    El dolor ajeno me molesta más que el propio, si me apuran. La violencia gratuita me repatea y mostrar hasta que límites de crueldad podemos llegar no me parece nada “pedagógico” ni risible.
    Cuando escucho a mis alumnos mayores contarse pelis de esas de sierras mecánicas y “golpes” de efecto macabro, me siento imposibilitada para explicarles que eso no es así. Ellos se ríen, se divierten con las anecdotas y yo me quedo con la boca abierta, sin saber como rebatirles, como orientarles hacia otros lugares menos sangrientos. Son demasiado pequeños para entrar en disquisiciones morales o culturales sobre el tema, pero se lo pasan pipa. ¿Qué hacer?
    Pues suelo aportar otras películas, otras historias, opuestas a las que ellos comentan. Sin enlazar lo uno con lo otro, claro. Les doy modelos opuestos… De algo servirá, eso espero.

  20. La dama dijo:

    Por otro lado he leído lo de la “responsabilidad” de los artistas, del arte en general y de los creadores en particular. ¡Claro que tienen responsabilidad! Lo que muestran es su visión del mundo. Y lo que hay en sus mentes es lo que nosotros vemos. Mentes retorcidas, violentas, crueles. Tal vez nunca pongan en práctica lo que nos muestran o cuentan, pero ahí está, en potencia, todo de lo que somos capaces.
    Sigo leyendo, a pequeñas dosis, Error humano, de Chuck Palahniuk. El club de la lucha, la pelicula basada en su novela, ha sido tema de conversaciones varias con mi hijo, fans acérrimo de ella. He querido entender la visión que se tiene desde una mente medianamente equilibrada. Pero no lo he conseguido. La apología del horror… no llego a comprenderla.
    Los creadores, en general, son capaces de explorar todos los ámbitos, todos los recovecos de la mente humana, de sus miedos y sus esperanazas. Pero la recreación milimétrica de aquelos rincones más oscuros, no llego a comprenderla.
    Es como dar ideas a un enfermo hiponcondríaco para que sea más enfermo aún.
    No olvidemos que somos animales. Que nuestros instintos están “protegidos” por una capa de civilización, de sociabilidad. Pero es una capa muy delgada, muy frágil. Nuestros instintos siguen siendo los del animal que fuimos, que seguimos siendo. Y no podemos dominarlos, por muchos libros que leemos y por muchos cuadros que miremos. La música no nos amansa y no hay descanso para la maldad…
    Y, aún así, las cosas bellas siguen acariciando nuestros sentido. ¡Menos mal!
    Mirar un telediario es asomarse a ese otro mundo (parece que sólo existe ese mundo terrible).
    Por eso prefiero mirar por la ventana…
    No niego la realidad, pero no me gusta.
    Mis perros son hermosos, uno de ellos es de una belleza extrema, un ejemplar magnífico. Su comportamiento es lo que debe ser. El comportamiento de un individuo que convive con su manada. Y a la hembra debíl la domina la hembra alfa, la pone en su sitio. Pero no la matará núnca. No lo necesita. Juega con ella, pero cuando considera que está haciendo lo que no debe, por su estatus, le enseña los dientes. Y la dominada muestra sumisión y se acabó el problema.
    Otro gallo son las dos hembras dominantes, las dos alfa. Debo cuidarme de que no se vean, que no se encuentren. Por que ahí si habría daños serios, incluso muerte. Mis dos hembras alfa no son así por que quieran, sino por que su naturaleza les ha dotado de los genes de mando. Y actúan en consecuencia. No tienen normas morales, como nosotros, no tiene cultura ni leyes que les impidan actuar según su naturaleza. Por eso no puedo juzgar su comportamiento como agresivo, inadecuado o premeditado. Ellas protengen su estatus y, de rebote, a mí. Y llegarían a matarse por ello.
    El lobo, en la naturaleza, se comporta según su código genético y según los aprendizajes que ha recibido de cachorro en la manada. No hay bondad ni crueldad. Somos nosotros quienes ponemos nombre a los comportamientos.
    Los animales no saben de bien y de mal, de ética o remordimiento, de culpa o responsabilidad. Saben de sobrevivir, procrear y desaparecer. Y no son conscientes de ello, siquiera. Simplemente se aferran a la vida, como cualquier ser vivo.
    ¡Uf….! ¡Me he pasado!
    Saluditos…

  21. Koldo dijo:

    Manolo era todo un macho de pelo en pecho;
    pero estaba algo cansado, estaba harto de su sexo.
    Así que se afeitó y se depiló
    y ahora Manolo es toda una mujer desde que va
    POR EL LADO DE LA VIDA MÁS SALVAJE.
    Sí -Manoli- POR EL LADO SALVAJE DE LA VIDA

    Natalia era un poco pija, libertina y sin manías.
    Sus amantes mantenían su pisito de estudiante;
    pero, eso sí, era muy decente.
    Sus amantes eran ricos, finos y elegantes
    y así sobrevive: POR EL LADO MÁS SALVAJE DE LA VIDA
    Sí -Natalia- POR EL LADO MÁS BESTIA DE LA VIDA

    Jaimito, el camellito, nunca dio nada:
    ni un toque por aquí ni un toque por allá
    Si te quieres flipar, tendrás que pagar
    Y es que, en esta ciudad, ya no hay nadie que no diga:
    ¡Hey, amigo! ¿Te vienes conmigo?
    ¡Eh, Jaimito!

    Aurelio se fue del pueblo: “voy a comerme el mundo”
    Era un poquito palurdo, campechano y aburrido
    Y, si ahora lo vieras en la discoteca,
    ¡qué marcha lleva! ¡Venga, venga, venga…!
    Bailando POR EL LADO MÁS BESTIA,
    Sí -el Aurelio- POR LA PISTA MÁS BESTIA DE LA VIDA

    María iba a mil por hora, iba muy deprisa
    Cuanto más ciega se ponía, más a gusto se sentía
    Acabó con ella una taquicardia y su mejor amiga se lo decía
    Es que María iba POR EL LADO MÁS BESTIA DE LA VIDA
    Sí, sus amigas lo decían:
    Vas POR EL LADO MÁS BESTIA DE LA VIDA

    Walk on the wild side -de Lou Reed- en adaptación de don Albert Pla

    Disculparme: no pude resistirme. Seguro que no tiene nada que ver con esta entrada de Muiño (salvo el título, claro está)… En cualquier caso, si podéis oírla en la garganta y en la versión de Pla… ¡¡¡os garantizo un ratito estupendo!!! (Hace ¡15 años! que la editó… Ésta y la original de Reed, me gustan ahora casi más que cuando la parieron… Estoy mayor…)

  22. takeawalk dijo:

    Con gran saturación ya de mi propio e iterativo mensaje, sólo me queda decir “chup churup churup, chup churup chup churu churu…”, efectivamente. (pero no es una despedida…)

  23. Lao dijo:

    Sr. DeNavegantes, que digo yo que debería mirarse ese ombligo, no?.

  24. unServidor dijo:

    En el cine de terror se suele insistir con la idea de la casa solitaria donde un grupo de personas va muriendo a causa de “algo” que existe “ahí afuera”. Esa casa está rodeada (¿hará falta aclararlo?) de Naturaleza.
    Ella es algo tétrico y maligno que esconde monstruos, fantasmas o asesinos, según el caso. Bosques oscuros donde gobierna el viento, la luna, la niebla y demás demonios. Y la gente ve esas películas ligadas a sus miedos más íntimos. No sólo las ve: paga por verlas.
    En la naturaleza argentina, sólo podrían matarnos 3 serpientes, 3 arañas, 2 felinos y un escorpión. En la ciudad, en cambio… miles de criminales, conductores borrachos y demás artificios del Progreso.
    Mientras tanto, el más reciente mamífero extinto de estos pagos es el lobo malvinero, y cada vez hay más superpoblación de caperucitus sapiens

  25. Eloísa dijo:

    Pues yo sugiero la lectura de un cuento de Leopoldo Alas “Clarín”, que se titula “El Quin”, sobre un perro y sobre el existencialismo. Es muy gracioso y muy serio a la vez.

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