NADA DEL OTRO MUNDO

Los mellizos “Jim” (Jim Lewis y Jim Springer) fueron estudiados allá por los años 80. Y se descubrió algo sorprendente: a pesar de que habían sido separados desde pequeños, sus vidas habían sido prácticamente paralelas…

Ambos se habían casado con mujeres que se llamaban Linda. Después, se habían divorciado. Y los dos, después, se casaron con mujeres que se llamaban Betty. Los dos tenían un hijo llamado James Alan y perros que se llamaban Toy, fumaban cigarrillos Salem y tenían un Chevrolet.
Además, trabajaban de ayudantes de sheriff, se comían las uñas y tenían en su jardín bancos circulares blancos alrededor de los árboles. Compartían, por último, jaquecas desde los dieciocho años y amagos de infarto desde los cuarenta. Incluso se supo que habían adelgazado y engordado al mismo tiempo…

Las semejanzas de los “Jim” eran impresionantes y fueron utilizadas como argumento por muchos investigadores partidarios de que los genes gobiernan nuestra conducta. Aducían que si dos gemelos mellizos criados por separado actuaban de modo tan similar era porque al tener los genes idénticos su naturaleza les llevaba a hacer las mismas cosas.
Esto parecía un argumento a favor de la decisiva influencia de la genética en nuestras vidas. Viendo las vidas paralelas que habían seguido los “Jim”, parecía claro que los genes deciden hasta el nombre que va a tener la persona de la que nos enamoramos…

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El argumento de los mellizos con vidas idénticas parecía irrefutable hasta que a alguien se le ocurrió probar a hacer la misma comparación vital con personas que no compartían genes. Y así encontraron a dos personas que no tenían nada que ver llamadas Patricia Ann Campbell, nacidas el 13 de Marzo de 1941 en diferentes estados y sin ninguna ligazón familiar. A pesar de ser completamente ajenas, estas dos Patricias eran hijas de señores llamados Robert, trabajaban como tenedoras de libros, habían estudiado cosmética, eran aficionadas a la pintura al óleo y se habían casado con militares con 11 días de diferencia entre una boda y otra.

Conclusión: la genética, probablemente, sólo nos da un potencial que luego el ambiente irá moldeando. Es difícil ver la influencia de la genética en actos tan concretos como la elección del nombre de nuestra pareja…

Pero eso sí, estas investigaciones nos ayudan a descubrir que, en el fondo, no somos nada originales, aunque nos guste ignorarlo.

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Todos nos parecemos un poco y, si escogemos dos personas al azar, veremos que hay en sus vidas muchos actos similares.

Porque tampoco es tan raro nacer un 13 de Marzo, tener un perro que se llama Toy, estudiar cosmética o tener en el jardín bancos circulares de color blanco.

No somos nadie. Y es bueno saberlo: aumenta nuestra tolerancia al fracaso.

14 comentarios sobre “NADA DEL OTRO MUNDO”

  1. luis muiño dijo:

    Los dibujos son de Patrick Arrasmith, un artista al que conocí por sus ilustraciones de “Snow Crash”, la novela de Stephenson. Me gusta porque juega en la frontera entre lo real y lo maravilloso: sabe que somos mediocres pero eso no quiere decir que no seamos mágicos…

    Sobre este tema del narcisismo excesivo que nos puede llevar a la falta de tolerancia a la frustración, he escrito un artículo en el “Muy Interesante” de Septiembre. Quizás os apetezca echarle un vistazo y comentarlo.

  2. Adolfo-DENAVEGANTES dijo:

    Estoy casi de acuerdo, la originalidad a veces no deja de ser “un poco de marketing” para marcar el territorio de “la originalidad”, pero en ese matiz reside la diferencia, esa sutileza es propia de genios, de artistas. Lo sobrio, lo predecible, así como lo ordinario pertenece al terreno de lo común de los mortales típicos. Por otra parte, discrepo del análisis y estoy convencido de que había alguna raíz bioquímica en esos gemelos, que les marcaba tendencias hacia nombres, actitudes o aptitudes. No son los únicos, es muy extendido en los gemelos casos como el que indicas. También habría que añadir que con relativa frecuencia, nos encontramos con “supuestos dobles” o “muy parecidos” que nos precedieron a la visita del peluquero, o en el kiosco de prensa. ¿Quienes son esos “dobles”?, ¿dónde están y de dónde proceden?.

  3. La fuente de sed dijo:

    …no somos nada del otro mundo: Totalmente de acuerdo. Nada más que el resultado de una suma, y los sumandos, casi todos (ya sean genéticos o ambientales), son comunes a los demás.
    Seguro que le echaré un vistazo al articulo en el Muy Interesante.

  4. La dama dijo:

    Mis gemelas suspendieron y aprobaron juntas los mismos cursos. Estudiaron la misma carrera, se separaron de los primeros novios casi a la vez… Mis gemelas han tenido una educación común, pero cada una ha desarrollado su personalidad. ¡Y vaya si son diferentes! Pero hay algo, un “no se qué”, que las impulsa a seguir lineas vitales iguales. Llevo 27 años observándolas. Y he de decir que sí, que algo especial tienen los heramanos gemelos. Les une una línea invisible que no se estableció con su hermano mayor. De pequeñas no distinguian sus “yo” individuales. Actuaban como si fuesen una sola pesona. Es difícil de explicar, tal vez Don Luis lo haga mejor que yo…
    Luego comenzaron a vestir diferente, pero no pudieron evitar, no tenían porque hacerlo, sentir en común, apoyarse mutuamente, seguir siendo una unidad…
    Y ahora, con vidad diferentes, siguen siendo iguales y a veces, complementándose de una forma increible.
    El ambiente, la educación, las circunstancias, las personalidades, todo influye en sus vidas, pero sé, como madre, que siguen siendo las dos pequeñas que eran, autosuficientes y que si es necesario se bastan la una a la otra y que lo que las rodea es un aditamento.
    El mundo de los gemelos es un mundo de dos. Y si tienen la suerte de llevarse bien, es un mundo hermoso.
    También he conocido el caso de dos hermanos gemelos que se llevaban a matar desde niños. Pero tampoco podían vivir el uno sin el otro. Era una cuestión de celos-amor terrible.
    Casos y casos…

  5. pau dijo:

    Está claro que los gemelos se parecen y en muchos casos llevan vidas muy semejantes.
    Es muy poético decir que hay tantas vidas como personas, que nadie es igual… pero la verdad es que somos tantos que no coincidir es lo extraño.
    Todos tenemos un doble o algo que se le parece. Ahora dicen que hasta el planeta tiene un doble. Y si lo tiene la Tierra, por qué no puedo tenerlo yo…

  6. Koldo dijo:

    Pues nada, que se ve que a estas alturas de agosto, a nadie le quedan ya demasiadas energías de sobra para decir nada ni aquí… ni en casi ningún sitio.

    Es verdad que, como ocurre con los adivinos o los profetas, sólo nos acordamos de ellos… cuando aciertan en algo. Que cuando no aciertan en nada (o en lo que no acertaron) nadie se refiere a ellos.

    Creo haber leído que tanto yankis como soviéticos (los nazis antes y, seguro que después, los judíos) hicieron multitud de experimentos parapsicológicos… entre ellos muchos con gemelos idénticos; en concreto, sobre telepatía, por ejemplo.

    También he leído casos muy similares a los que se cuentan en esta entrada, con otros muchos gemelos… Recuerdo que también resultaban bastante inquietantes las coincidencias -de todo tipo- que había entre fechas y hechos que se referían al asesinado presidente Kennedy con el también asesinado presidente Lincoln: se te ponía la carne de gallina. Hace ya mucho tiempo que un reducido grupo de amigos de juventud hablábamos a menudo de lo que llamábamos “putas casualidades” (perdón por la expresión); pero era verdad: algunas te alteran cualquier tipo de lógica…

    Si cada vez se está demostrando más y más cómo la química del organismo y del cerebro alteran, controlan y regulan tantas y tantas circunstancias vitales (la genética “manda” en todo este “kilombo”)… no parecería disparatado, sino al revés, que estas coincidencias cada vez sean -o puedan ser- más científicamente demostrables (¿y reproducibles en un futuro?)… La magia y la teología cada vez se están quedando más arrinconadas…

    Aún así, es verdad que somos casi idénticos y, sin embargo, únicos (¡ojo! lo tengo grabado; lo dijo mi pequeño “dios” Punset no hace mucho: “cada uno de nosotros -pasados, presentes y futuros- somos seres únicos en el Universo”).

    Si no nos pareciéramos, Muiño tendría que reiniciar toda su carrera psicológica con cada individuo.

    Si fuéramos idénticos, estaría en paro… ¿O no?

    En cualquier caso, creo que, gracias a pequeñísimas diferencias, poco a poco se van diferenciando los individuos más y más… hasta poder acabar resultando razas y hasta especies distintas… Una prueba más de lo acertado de la Teoría de la Evolución darwiniana… Una inquietud que se va apoderando muy rápidamente de los “conspiranoicos” que ven en los avances genéticos la posibilidad del dominio de una casta superior (los “alfas” ¿os acordáis) sobre “epsilones”… “Ganado”, al fin y al cabo, que cumpliríamos un papel meramente sustentador del dominio de esa reducida oligarquía dominante mundial…

    ¡¡Uf!! ¡¡Qué calor…!! (Se me va la olla…)

  7. pau dijo:

    Nunca he creído en la parapsicología, por tanto, tampoco que la telepatía esté considerada como tal.
    Hace mucho tiempo Luis ya propuso un tema sobre ella. En él comenté sobre unos juegos que hacíamos de adolescentes, por la noche, un grupo de amigos de la infancia, y en los que de manera divertida uno de nosotros adivinaba colores y números meditados por otro. El error era mínimo, anecdótico. Al principio nos costó, pero en un par de días los aciertos eran masivos.
    Eso es algo que personalmente he experimentado, diga lo que diga quien lo diga. Lo he vivido y experimentado lúdicamente y de joven, quizá de la mejor manera, y entre los participantes no había conexión sanguínea, solo una relación desde casi nuestro nacimiento.
    Mucho más tarde, ya de joven, me enteré de lo que hacían los norteamericanos. Salía en una noticia de un periódico.
    Entonces la gente hacía caso a los periódicos y a sus noticias. No había otra cosa. Ahora todos sabemos como las confeccionan, lo imprecisas e inseguras que son…
    La verdad es que me reí mucho, aparte de lo asombrado que quedé sabiendo lo poco especiales que mis amigos y yo eramos, la falta de “poderes” que teníamos.

  8. Koldo dijo:

    Don Luis:

    Pues le he echado un vistazo a su artículo -”Capeando el temporal”- y, por supuesto, me apetece comentarlo.

    Lo primero, agradecerle en el alma que me produjera uno de esos momentos de carcajada profunda… que tanto alivio reportan y tan satisfechos nos dejan. Yo siempre pensé que era una especie de “chiste privado”; pero, como tantas y tantas veces, ahora va a resultar que no sólo no soy el único, sino que ha sido ya “detectado” y “reportado” en Psicología. Transcribo el párrafo… y luego comento: “[el error que cometemos a veces] …cuando alguien no entiende lo que le decimos: repetir iracundos, aumentando progresivamente los decibelios, la misma frase.” ¡¡¡Es que es lo que hace mi mujer…!!! Y, automáticamente, hay cabreo, discusión, mal rollo… o como quedamos decirlo. Efectivamente, no por repetir (”i-dén-ti-ca-men-te”) la misma frase el otro la entendería mejor (¿en qué cabeza cabría tal posibilidad?). Además, esa subida de decibelios… ¡¡te está llamando tonto!! (y no sordo, como podría parecer… al menos, la 1ª vez que te lo hace). Es decir, que el problema de no entenderla siempre es mío (por supuesto, ella siempre lo explica todo “perfectamente”… salvo que, para corregir y -de nuevo- echarme la culpa, diga que “es que no la he dejado terminar…)”. Resumiendo: me dice algo “inexplicable” o “inentendible”; como quiero escuchar y seguir la conversación -entenderla-, se lo pido; me grita y me llama gil…; se acabó la conversación (”castigado”, quiero suponer, por no decir que “sí” a todo… y ¡ya está!… que -no acabo de aprender- no se si es lo que, en el fondo, quiere… Más años tenga, menos entenderé…).

    En fin, que a parte de eso, me pareció uno de esos artículos que se leen en un plis-plas: coherente, muy bien hilvanado y “muy interesante”… por supuesto.

    Leemos multitud de frases o títulos de párrafos excelentes, de los que quieres acabar acordándote para el futuro. Siempre nos obsequia con ejemplos (como en este “blog”) clarificadores y con diversas opiniones de distintos científicos que enriquecen y dan mayor densidad al tema.

    Le doy mi mejor enhorabuena por el recuadro “Decálogo para fracasar exitosamente”… Reconozco que esos 10 puntos que expone sí que los voy a transcribir y encuadrar en algún tipo de “chuleta” para el futuro (mi memoria es una pena). A todos los seguidores de este “El Hábitat…” os lo recomiendo sinceramente… ¡vamos! ¡el artículo entero!

    El peloteo es asqueroso, babeante, vergonzoso… Pero uno, a veces, es ansín… ¡qué le vamos a hacer!

  9. yoyayoyyaya dijo:

    Está bien pensar así, a veces nos creemos no especiales pero sí originales, por una tendencia musical, por un gusto adquirido o no, específico o no, la cuestión es que, como los recursos para una empresa, así somos los humanos, dispensables, predecibles y prescindibles.

  10. Lem dijo:

    Es una buena explicación, en fin, más que buena, humillante. Somos muchos y la estadística funciona.
    Buscar perfil: misma edad, mismos hijos, misma mascota y así hasta que se reduzca el círculo con una cantidad de coincidencias “extraordinaria”.
    Aunque sinceramente, yo creo que sí hay almas gemelas. No lo digo en plan peliculón romántico. Quiero decir, que a veces hay gente que se encuentra, e inmediatamente notan que “vibran” en la misma onda.

  11. ,eso sí, dijo:

    ¿De verdad a alguien le hace muy feliz tener un perro de nombre Leoncio José de todos los Santos aunque no acuda ni al plato de comida cuando le llaman o lleve un pañuelo de vaquero al cuello (el perro)?
    Será que sí, cuando hay quién se agencia un pitbull terrier, un caimán o una anaconda para su piso de 30 m2…

    Sospecho que ese amor-odio que provoca la originalidad proviene de que al original en lo nimio se le supone la certeza de hacer lo que quiere también en lo trascendente, que es lo realmente interesante en éso de ser original. Alguien que se enfrenta a todas las circunstancias y personas, demuestra (no tener que enfrentarse no niega este éxito) llegar a ser como quiere ser, o a hacer las cosas que quiere hacer, y eso levanta pasiones de malsana envidia, de decepción-tristeza por uno mismo o bien de admiración, en los demás.

    Mediocridad, mediocridad… ¡Ni que hubiera que pagar por plagio por conducir un forfiesta, tener un pastor alemán, los ojos marrones o algo!
    Las coincidencias no indican necesariamente fracaso de autorealización.

  12. Unicornio dijo:

    Pues… no. En primer lugar, no somos “estadísticos”. (Recuérdese que la estadística es una de las formas más “científicas” de mentir con garbo… si no se sabe utilizarla).

    En segundo, ¡cómo nos gusta “etiquetarnos”!, ¿verdad? Supongo que es la vieja costumbre (desde Adán, según cuentan) de que, si no le ponemos “nombre” a algo, nos cuesta entenderlo.

    Ya se ha demostrado que el órgano vomeronasal nos ayuda a la elección de pareja, por medio de percibir en el olor (y hasta se discute si en las feromonas) de la otra persona, su combinación de ADN particular… y si se complementa con el propio, surge esa “inexplicable” atracción. Luego entonces, si los gemelos univitelinos (”idénticos”) tienen prácticamente la misma “versión” de ADN, es lógico ver que sean atraídos por parejas muy parecidas entre sí… y esto sólo es el principio.

    Recuerdo el “experimento” atribuido a Arthur C. Clarke (”2001, Odisea del Espacio” y mucho más) en su juventud, donde planteó probar la veracidad de la lectura de la mano. Sorprendido, observó que alrededor de un… ¿80%? de los involucrados, dijo que era verdad TODO lo que le habían dicho. Afortunadamente, se le ocurrió hacer el experimento control: a los siguientes entrevistados se les dijo TODO LO CONTRARIO de lo que se “leía” en las palmas de su mano… lo que dio MÁS del 80% de “predicciones verdaderas” en los demás sujetos de estudio. (Por cierto, hemos repetido este “experimento” con resultados jocosamente similares).

    Así que, Damas y Caballeros: lo que queramos ser, o ver, o sentir, está de mayor grado en nuestras volubles y graciosas mentes alocadas… incluso nuestra falsa idea de ser “completamente Únicos” o “democráticamente Iguales”.

    SOMOS. Existimos. Y ya tan sólo esto es un Privilegio Formidable. Mejor preguntémonos: ¿qué vamos a hacer, a partir de hoy, con este singular Privilegio llamado Vida? ¿Buscar nuestros “dobles” o Vivir?

    Con un afectuoso (y retador) saludo, se despide,
    el eufemísticamente subversivo Unicornio…

  13. La estrella dijo:

    ¡Que innovador estás psicólogo! Nos propones el origen del mundo, nos lo quitas, igual que este… nos cierras los comentarios… Mira, no estoy por la labor de psicoanalizarte pero no te quiero contar la de cosas que tengo ganas de conocer después de averiguar lo genial que es el camino desde Le Puy, ¿quieres ser mi esponsor? No digas que te lo ofrezco el último, después de los de la pilgrimteca has sido el segundo. Ni más ni menos. Besos ;)

  14. Koldo dijo:

    Siempre que alguien afirma algo de algo… algo hay… Y si, además, lo hacen miles o millones de personas… Y si, además, lo mantienen a lo largo de miles de años… Algo de verdad debería haber…

    Lo digo por la pasapsicología, don “Pau”. Gente muy científica (en mentalidad y método, entre otras cosas), físicos y matemáticos, la mayoría de las veces, dan por supuesto que “algo” de la parapsicología no es, ni más ni menos, que algunas de las manifestaciones prácticas de la mecánica cuántica… bastante complicada de entender… sobre todo, desde el punto de vista del sentido común, de los no iniciados, gente corriente como nosotros.

    Y lo más fascinante de la cuántica es que funciona. Que multitud de aparatos, inventos y aplicaciones cotidianas y universales (basadas en la cuántica) nos permiten vivir la vida de forma muy diferente a nuestros antepasados.

    La realidad es muy extraña. Nuestro cerebro, también. Nosotros, por tanto, no deberíamos ser la excepción. Todos somos distintos; pero todos formamos parte del mismo “Big-Bang”… y aún nos mantenemos unidos, entrelazados, interconectados e interrelacionados… Aunque no sepamos cómo ni por qué. Estamos hechos (toda nuestra realidad física) de puro vacío: desde el punto de vista astronómico como de las partículas que nos conforman como materia. Y esa materia/energía es la misma para “todos” y para “todo”…

    Así que es una auténtica maravilla todos y cada uno de nosotros. Por su diversidad; pero también por su unicidad…

    Os aseguro que ya no fumo porros… ¡por fortuna!

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