NADAR ENTRE DOS ORILLAS

Pienso en muchos pacientes cuando escribo este post. Pienso en cualquiera que no crea que, por el hecho de ser hombre o mujer, deba asumir ciertas características…

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Cuando se habla de estos temas, los psicólogos solemos recordar los estudios de Sandra Lipsitz Bem. Sus investigaciones sobre género le llevaron a elaborar una escala con rasgos tradicionalmente asociados a los hombres (ambición, seguridad en sí mismo, asertividad,…) y otros típicamente asociados a las mujeres (afecto, amabilidad, comprensión,…).  Cuando pasó ese cuestionario a un numeroso grupo de estudiantes descubrió que sólo la mitad de ellos mantenía el rol sexual clásico.  Del resto, el 15% se identificaron completamente con características tradicionales del sexo opuesto y el otro 35% resultaban ser lo que los investigadores denominaron andróginos, es decir, personas que obtenían calificaciones aproximadamente iguales en lo masculino y lo femenino. 

Esto marcó el estudio de lo que tradicionalmente se ha denominado androginia. Y el resultado final de las investigaciones fue muy claro: los estudiantes andróginos eran personas con un mejor ajuste personal. Por ejemplo, las mujeres andróginas demostraban una mayor independencia en sus criterios personales que las mujeres con un rol más tradicional.

Otros investigadores descubrieron posteriormente conexiones entre androginia y ajuste personal.  Una investigación de los años ochenta llegó a la conclusión de que las personas andróginas tienden a sentirse más alegres y a tolerar el estrés mejor que las personas que se conforman con los roles sexuales tradicionales.  Otro estudio de esa década demostró que los andróginos suelen ser considerados por los demás como personas más adaptadas. Y una tercera investigación –ya de los años noventa- observó que entre las mujeres la androginia se acompaña de mayor autoestima.

Queda pendiente, eso sí, la dificultad que supone el sentirse diferente de la norma en ciertos ambientes.  Hay ámbitos en los que los papeles tradicionales tienen mucha fuerza y a los hombres y a las mujeres se les pedirán comportamientos, formas de hablar y sentimientos absolutamente diferentes. En esas circunstancias, se vive una guerra de géneros en la que continuamente le recuerdan a la persona que las barricadas solo tienen dos lados.

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La duda, al final, es la de siempre: optar por lo que creemos que más nos va a desarrollar como personas o quedarnos con aquello que nos limita pero nos acerca más a los demás. Para algunos de mis pacientes, ha sido muy difícil tomar una decisión al respecto.
Y lo comprendo.

 

31 comentarios sobre “NADAR ENTRE DOS ORILLAS”

  1. luis muiño dijo:

    La imagen es de Félix Labisse, un pintor francés del siglo pasado que a mí me parece que hacía ciencia-ficción.

    Las reflexiones del post vienen a cuento por el documento que hemos escrito la periodista Nuria Corredor y yo para la revista “Muy Interesante”. Son tres artículos sobre estos temas (género, sexismo, nuevos roles, etc.) que tienen el título conjunto de “La mujer en el siglo XXI” y que se han publicado en el número de este mes de la revista. Si os da por leerlos, me encantaría que aprovecharais este espacio para críticas, comentarios y opiniones.

  2. Adolfo-DENAVEGANTES dijo:

    El MUY INTERESANTE lo dejé de leer hace al menos 10 años, aquello que comenzó como una revista-para científica tratando y acercando “esa complejidad” se volvió bastante aburrida y académica, no haré esa excepción con lo que ya cuenta en el post, es posible emitir una opinión a tema tan difuso, vago y medieval como el que plantea. Yo pienso que efectivamente los roles los reparte la sociedad, aunque la sociedad va adaptándose a los nuevos roles y así sucesivamente, por lo que no hay un discurso muy diferenciado sino más bien adaptado, consensuado o pactado sin leyes que así lo indiquen. Respecto a la afirmación respecto de la androginia -obviamente en lo intelectual- la comparto, y creo que eso está cambiando, así es que la sensibilidad “femenina” o la “astucia” masculina, junto con la “gracia” del tercer sexo, están hoy por hoy mezclados, es solo una cuestión cultural, aceptar dar o que te den. Saludos.

  3. Concha Mercader Larios dijo:

    La simposiciones sociales, con sus roles y estilos de vida establecidos, marcando la pauta de como hay que vivir y lo que es aceptado o no, es bajo mi criterio lo que genera más tratornos piscológicos, no “comulgo” con los terapeutas que creen que el objetivo del proceso terapeutico es la adaptación social asumiendo y aceptando lo que la mayoria considera “sano” o politicamente correcto, para mi lo importante es tomar una decisión libre de como se quiere ser y vivir.
    Sin duda desarrolarnos como personas y que se acerquen quien nos quiera como somos.

    Saludos
    Concha Mercader

  4. hipatia dijo:

    El hecho de dar unos ciertos adjetivos a un género es muy limitante y extenuante intelectualmente porque, cada día de nuestra vida, tenemos que elegir entre un comportamiento clásico u otro diferente. La sociología nos ha enseñado que cada aspecto de nuestras vidas nos inculca un comportamiento social de la época en la que vivimos. Desde los cuentos, la tele, los libros…hasta nuestros padres o colegio nos tratan de enseñar inconsientemente los valores predominantes de una sociedad.

    Lo difícil es cuando en la adolesencia te das cuenta que no te puedes ajustar a esas normas y esa presión social sin hacerte un flaco favor. Ser femenino o masculino es un invento de la sociedad. La mayoria de las personas tenemos problemas con dicho invento.

  5. Lem dijo:

    Pues yo intentaré leerme los artículos, aunque debo reconocer que el muy me lo leo en el bar, y si se da la oportunidad (lo mío es por vagancia).
    Además es un tema con el que suelo hacer bastante mala leche, y tengo mis reservas. Esta es mi opinión prelectura.
    Yo puedo entender el machismo, como una norma social adaptada a tiempos de penuria y poco desarrollo. La mujer es más débil físicamente, tiene reglas engorrosas y embarazos-lactancias aún más engorrosas. Y bueno, la casa de un hombre es su castillo, porque fuera de la casa, no es nadie, y soporta vejaciones y trabajos poco llevaderos. Pero al menos, tiene su esclava propia en casa, donde su autoridad no es cuestionada. Cuestión de equilibrio social.
    También entiendo que con el desarrollo tecnológico y el bienestar, ese equilibrio social deja de tener sentido.
    Las mujeres desarrollan trabajos intelectuales y físicos parecidos. Pueden controlar su maternidad. Las leyes les ofrecen igualdad de condiciones.
    Y entonces qué nos encontramos, un montón de papanatas buscando la “femineidad perdida”: que cómo son las chicas, que si son más listas que los chicos, que si son más sensibles… que concurso chicas contra chicos… que esa carrera que estudias es de chicos, que si haces deporte se te quedan unas pantorrillas feísimas, y el zapato de tacón, en cambio, te hace una pierna estilizada y muy femenina (¿será porque no puedes salir corriendo?)
    Y este es el mundo en el que vivimos, y lo que los padres transmiten a sus hijos.
    Me enferman las palabras rol masculino y rol femenino. ¿Debo entender que andrógino es si una mujer o un hombre se salen de la raya?

  6. pau dijo:

    Supongo que todo depende, como suele pasar con el resto de nuestro desarrollo y vivencias, en ser libres, pensar como tales y respetar la diferencia; o, mejor que respetarla, asumirla como algo nuestro.
    Si dejáramos de pensar que ser distinto es ser raro o especial, viviríamos mucho mejor y ni siquiera deberíamos plantearnos qué sistema utilizar para adaptarnos, puesto que ya lo estaríamos.
    Vemos la sociedad como una multitud de sensibilidades compartiendo un espacio, soportándose gracias a unas leyes, escritas o no, que hacen tolerable la convivencia. Y debería ser un conglomerado de sensibilidades que le dan riqueza y vida.

  7. Mari-Dulce dijo:

    A ver, un caso práctico: yo, hace un rato, he tenido una reacción muy primaria, con mis vecinos, que tienen guasita, que hay que oirles para creerlo, imaginad que todos los días cambian la distribución de todos los muebles, y que los niños se juegan todas las tardes, no un partido de fútbol, no, un campeonato, incluídos los cuartos, la semifinal y la final, y a tiempo real, sus noventa minutos correspondientes.

    Bien, he tenido, y sigo teniendo, un día espantoso, no me voy a parar en detalles, y ya, en la gran final de la Copa de África, no he podido más, o sea, ¿qué queréis? Me he puesto a pegar alaridos, me he acordado de la madre que parió a los niños, de la madre de la madre que parió a los niños, del jodido padre de los niños, y de la avería que me hicieron hace cosa de unos pocos meses por pura desidia, por la que no se han disculpado y cuya reparación no me van a pagar, por descontado.

    Vale, cierto, si mi estado anímico hubiera sido otro, a lo mejor me lo había tomado de otra manera, como me lo he tomado otros días, poniéndoles musica chaca-traca a toda leche y riendo por lo bajinis, por ejemplo, y evitando, de paso, escuchar el partido, que a mí no me va el fútbol, pero no, o sea, ha sido un acumule de cosas a lo largo de este maldito día, y he explotado, o sea, tenía que hacerlo, la vida me iba en ello.

    Quiero venir en decir, que si yo fuera un tío, pues a lo mejor les había dado canguis, pensarían que tengo un carácter muy fuerte, pensarían, eso, que éste ha tenido un mal día y lo ha pagado con los que tenía más a mano. Justa indignación, estar ya hasta las pelotas, que se dice.

    Pero no, ¡alto!, soy, a sus efectos y a los míos propios (esto último es lo más grave) una tía loca, una amargada, una histérica, hasta puede que les haya hecho gracia y todo porque han logrado sacarme de mis casillas.

    Un tío, después de desfogarse, se habría sentido muy aliviado y habría pensado: “¡Coño ya, que ya está bien con la gentuza ésta, que demasiao bueno es uno, que ya que no le he podido gritar al jefe y no le doy una hostia a mi mujer, pues mira, al menos estos que se enteren, joder ya!”

    Pues una tía, yo, por ejemplo, lo que tiene es arrepentimiento, no por los vecinos, que se merecen eso y más, bien lo sabe Dios, sino por una misma, por haberse puesto en evidencia, por haber puesto en evidencia sus frustraciones, sus enfados, sus etcéteras. Una tía no asume su indignación sin más, ni se lo permite ni se lo permiten, se busca o la buscan motivaciones ocultas, remotas.

    Las mujeres ya no sabemos si endulzar las situaciones, intentar hacerlas más tragables, buscar el diálogo, la mediación…es aplicar actitudes culturalmente consideradas femeninas al mundo exterior, no sólo al doméstico, o es que somos débiles al estilo de las mujeres de antes.

    Las mujeres ya no sabemos si manifestar nuestro enfado abiertamente es aceptar sanamente una característica culturalmente considerada masculina, y que es parte de nuestro carácter original o si, “nena, efectivamente, eres un poco histérica”.

    Llevo muy mal este 60% de características masculinas que, intuyo hace tiempo, forman parte de mi carácter de fábrica, y me da que nos pasa en general a las mujeres tirando a andróginas, o sea, que lo de la androginia, me da que lo llevan mejor los hombres.

  8. Mon dijo:

    Bien es cierto que en muchos lugares puede ser la mujer una decisión para comportarse de cierta forma. Bien, no suelo preocuparme aunque si bien es cierto que soy mujer de caracter para un mundo de forma femenina formada por la sintesis del reflejo del hombre en espejo de mujer. ¿me he liado, verdad?

    Creo que si.

    Mejor escribo hechos ciertos. Resulta que yo me considero femenina, si, tengo unos rasgos dulces y aceptablemente bellos. No soy un bellezón pero no me quejo. Soy agradable y creo cierta estabilidad de paz. Eso si, si me mantengo callada y quieta. Mi voz es suave y mis movimientos también. Pero no estoy compuesta solo de eso. Esta cubierta se cubre de una parte dulce y otra de mucho caracter.

    Dos cosas que me sucedieron hoy y que me dan cierto relax por ser mujer.

    Una, un lampista que vino hoy y que hablaba tan rapido como si no supiera que su habla era demasiado cerrada para el. Y yo , al ser mujer puedo ser amable al ser dulce y decir… disculpe señor, ¡¡¡pero no me he enterado de nada!!! Y quedarme tan ancha que si le digo que si a todo pero despues no se que estamos acordando…

    Mas tarde ha llegado el tipico de la compañia telefonica que al verme dulce cree que puede hacer de mi factura su comision del mes… pero bien, golpe de caracter y listo… ¿acaso el hombre no sabe que las mujeres hormonamos y que eso es irremediable? Pues eso, me faltan aun unas semanas pero me ha venido genial la idea asi que al final me ha dado varios consejos para evitar su regreso y incrementar mi factura… Amablemente se lo he agradecido…claro!!!

    He puesto esta semana arandelas, he montado un armario, he cargado cajas, he hecho la comida y me he puesto guapa…

    Hay que ser practica.
    Ser hombre seguramente debe tener su parte practica. En mi caso, conozco mas las de mi sexo.

    Por cierto, uso el taladro desde que tengo 20 años. Le pedi a mi padre el suyo y segun el es muy peligroso usarlo para una mujer… bien, a veces intentas ahorrarte una compra y no lo consigues por ser mujer…. Siempre nos quedara Bauhaus!!!!

    Lo importante es la independencia. Tanto emocional como economica y la libertad individual. Es una lucha con trampas de envidias y de malas palabras que no vamos a oir nunca.

    Pero compensa. Seamos mujeres , hombres o androginos.

    Yo lo intento.

    Hay que ser practica.

    Bona nit.

  9. SeñoradeMármol (lavenusno) dijo:

    A mí que me den uno de pensamiento andrógino y andares remachados de orangután, me pierdo. ¡Lo que me pone!

  10. bLoGoChAtUnI dijo:

    Una sirena tiraba piedritas tediosamente en el río Blogochatuni, cuando vío pasar a un pez Cador que nadaba de orilla a orilla. Le dijo: “pshh, pshh, oye pececito, si me robas un beso, te dejo venir conmigo a la orillita…” El peje, que ya llevaba mil ríos navegados, se viró y le lanzó un beso de arco iris, mientras se lo llevaba la corriente…

  11. Koldo dijo:

    Pues yo confieso mi suscripción al “Muy…” desde hace ya bastantes años ¡Qué le vamos a hacer! Ya sabéis que hay gente para todo… Antes, lo fui al “Investigación y Ciencia”; pero cada vez tenía menos tiempo disponible y era -para mí, un “iletrado” científico- cada vez más denso y difícil de “coger y dejar”… que es lo que ahora hago con el “Muy…” Y qué pelota más rastrero que yo… que le gustaba Radio-5 (me sigue gustando) con Muiño a la cabeza, cuando participaba, y -ahora- pues va y también le tenemos en el “Muy…”

    Estoy seguro que la mayoría de los roles que se reservan y distinguen por razón de sexo ha tenido un origen de lo más natural, lógico y práctico… al menos, mientras fuimos “naturales”. Nos proporcionaba muchas ventajas que nos facilitaban y afianzaban la supervivencia como especie.
    Cuando llegamos a dominar y domeñar a la Naturaleza, todas esas pautas pierden, en gran medida, toda lógica, dejando de obedecer a algo racional o práctico que nos proporcione alguna ventaja tanto como individuo o como sociedad… acabando como una rémora de un pasado que ya se fue para siempre…

    Así que ahora, dejando aparte otro tipo de cuestiones como el origen social y geográfico, religión y la capacidad adquisitiva de cada uno, nos encontramos en un gozoso tiempo histórico que pauta la posibilidad de que cada uno de nosotros, como individuos, pueda obviar “obligación” alguna social en cuanto a rol… sólo por sexo. Y ¡alabado sea Visnú! que, por fin, hemos llegado a ese punto.

    Esto significa que cada uno se libera de corsés sociológicos ancestrales y puede -si quiere- ser, hacer y comportarse como más y mejor le pareciera… Importando mucho más otro tipo de cuestiones como su propia riqueza cultural o su preparación profesional e intelectual. Incluso en sus relaciones con otros seres humanos… sexuales incluidas.

    Hasta aquí, el “panfleto”, el “desideratum”…

    En la práctica diaria, éste no puede ser un tema “distinto” al del resto de nuestras realidades: suele gustarnos mucho encontrar un “encuadre” social, unas pautas de “encaje”… Y suele hacernos sentir fatal y desorientarnos, que estas pautas cambien, se recombinen o se transformen en otras. Resulta muy incómodo. Pero siempre será ése un “precio” (muy gustoso y barato, por cierto) que habrá que pagar por disfrutar de la libertad… lo más importante en un ser humano.

    Lo digo porque aún existen (y existirán) actitudes machistas y muy machistas que todos tendremos que ir dejando en el más absoluto ridículo con insistencia, asiduidad, naturalidad y confianza. Y, en muchos casos, originadas por las mismas mujeres… Además, existe un ámbito muy sutil -pero muy poderoso- como el del lenguaje… que va a costar mucho más anular y dejar sin su fuerza e influencia psico y sociológica: supongo que todos habremos leído alguna vez esa “lista” de expresiones, sustantivos y adjetivos que, comparativamente la versión masculina vs femenina, donde en masculino es poco menos que un halago, en femenino, o bien es absolutamente peyorativo o, simplemente, siempre acaba siendo equivalente a “puta”… (Sí, no os riáis, que sabéis que es verdad).

    Mujeres y hombres somos distintos. A veces, muy distintos. Y ya sabemos que no es algo sólo intuitivo: cada vez se están demostrando más científicamente. Eso implica muchas cosas… ¡¡y no pasa absolutamente nada!!

    Lo que es una putada es que sólo por el hecho de nacer y crecer como niño o como niña, uno “tenga que” o “no tenga que” ser, hacer o “lo que sea”… sólo por eso.

    Yo lo único que pediría a cualquiera, a vosotros mismos, y ya no para mí o para vosotros, sino para vuestros hijos y futuras generaciones es, simplemente, que se les “permita” a todos desarrollarse como más les apetezca; que acabemos de una puñetera vez con las discriminaciones por razón de sexo… aunque sólo sea, como digo, un “cultivo” para otros y para el futuro. Que no permitamos jamás, ni de hecho ni con presuntos “argumentos” intelectuales, religiosos o de cualquier tipo, que puedan permitirse este tipo de posturas: que se les rechace de raíz, en el acto, con contundencia… Exactamente igual que parecería lógico hacer con actitudes xenófobas o nazis…

    Proclamar y luchar por la igualdad no tiene nada que ver con considerar que hombres y mujeres seamos “iguales”… Ni muchísimo menos… Sino absolutamente todo lo contrario. Somos distintos -también- en eso… pero cada cual es muy libre de llegar expresar su diferencia -también en eso- a su libre albedrío. Y nadie tendría ningún derecho a impedírselo. Naturalmente.

    (Últimamente, estoy bastante “dejado” con mis “Muy…”. Así que voy a buscar el último y a leerme su artículo, don Luis)

  12. pau dijo:

    Totalmente de acuerdo con Koldo excepto sobre la diferencia, que aunque real, podría ser producto de una educación genética.
    Todos sabemos gracias a la ciencia, que los genes se transforman (educan) con el tiempo. Esa transformación puede revertir, solo hace falta el mismo tiempo.
    Quizá seamos o podamos ser exactamente iguales y la necesidad histórica o supervivencia nos ha diferenciado.

  13. Koldo dijo:

    Sólo por el “hecho reproductor”, “Pau”, ya “debemos” ser distintos hombres y mujeres… muy distintos. Además (lo uno lleva a lo otro) toda esa tremenda y diversa “oferta hormonal” de que nuestros orgamismos disponen, sufren/disfrutan, o “aguantan”, es, por ello, muy distinto también. Y, también en psicología, y en medicina, se sabe ya perfectamente cómo -con qué intensidad y precisión- influyen las hormonas en todos los seres humanos… Incluido el comportamiento, las emociones, los sentimientos… incluso el pensamiento, el tipo de inteligencia…
    …Y, vuelvo a repetir, ¡¡¡no pasa nada!!! Sino todo lo contrario: en la diversidad está (no sólo el “gusto”) la superioridad, la perfección, la mejora… para hombres y para mujeres.
    Quizá tuvieras razón con lo del cambio -al revés- por el transcurso de otros pocos miles de años… Pero, me da la impresión, el dominio que vamos a alcanzar, dentro de nada, de esa genética… ¡¡¡A saber qué nos espera como individuos y como colectivo…!!! Y a muy corto plazo, me sospecho…
    Un abrazo, “Pau”.

  14. Koldo dijo:

    …Y, por si quedara ya alguna duda de mi opinión: yo votaría por que nos pasáramos todos esos tipos de “roles” sexuales… ¡Sí! ¡Por el arco de triunfo!
    Vamos, que cada cual haga lo que le apetezca (”norma” fundamentar y prioritaria)… y sin “escudarse” o “protegerse” porque se “refugiara” en algún tipo de “excusa” de “rol”…
    ¡¡¡Que ya está bien…!!! (Creo que deberíamos ser todos ya “mayorcitos”, y actuar en consecuencia, con responsabilidad y en libertad…)
    ¡¡¡Ojo!!! Y más importante -o igual- que nuestra propia actuación: la de los demás. ¡¡Dejarles ser lo que quieran y como quieran!! ¡Sin importar si se ponen -o no- pantalones o faldas…! (¿¡No te jode!? y perdón por la expresión…)

    Que esta chica tiene o hace o se le notan “cosas” de chico… ¿Y qué coño pasaría…? (Y al revés, por supuesto…) Con el tiempo, obviamente, acabarían desapareciendo tantos inútiles prejuicios… Y sólo se verían con curiosidad: igual que cuando nos encontramos con un albino, por ejemplo, por que no hay muchos… Pero sin prejuicios invalidantes o contra cualquier tipo de dignidad o validez personal…

  15. La dama dijo:

    Me niego a ser igual que el zafio del mi vecino de la derecha, según se mira a la carretera. Me niego a ser tan bruto como mi vecino de la izquierda. (por encima no tengo vecinos, salvo el buen dios de Rilkei…) Me niego a ser como las respectivas esposas de mis vecinos… Supongo que Pau y Koldo se refieren a esta decisión cuando hablan. Es mi opción no imitar sus comportamientos. Con uno soluciono los problemas con buenas palabras y sonrisas, no haciendo caso de sus burradas. Con el otro las relaciones se rompieron radicalmente cuando intentó envenenar a mis perros.
    Mari dulce, si me tocan a mis hijos o a mis perros, ya no soy yo. Asumo el papel de madre madraza, me salto mi suavidad innata y actúo. Pero no con gritos y pataletas, eso no les va a los energúmenos. Voy con la ley por delante. No elevo la voz, eso les enardece más. Los gritos guerreros sirven para asustar al enemigo y, a la vez, para asustar a tu propio miedo. Y si ven que no te “sulfuras”, su nivel de irritación aumenta, lo que no es bueno, pero demuestra que ya están perdiendo la batalla.
    Siempre he huido de los conflictos como de la peste, no estoy preparada para ello. Y no creo que sea por mi condición de mujer, sino por mi carácter, por mi educación (la recibida y la amorosamente autoaprendida)
    Este curso tengo que pelear con una madre de las de “cuchillo al cinto”, no os digo más. Y cuando las palabras no me sirven, “desaparezco”. La envío directamente al director o al inspector, alegando que yo ya no puedo ayudarla… Normalmente me ha dado resultado siempre. Se dan cuenta de que por más que griten y berren yo no las voy a contestar, que es lo que están esperando para seguir con la gresca.
    Los conflictos no se dan por ser hombre-mujer, sino por cuestión de dominio. Y eso está muy claro en mis perros. Mis dos hembras alfas, mis dos machos sumisos-agrasivos…
    No estamos tan lejos de esos comportamientos instintivos de los animales.
    Respecto a las máquinas que manejamos, no me siento más hombre por saber utilizar una larga lista de herramientas mecánicas. La necesidad me ha hecho saber cambiar bujías, ajustar cadenas y utilizar cortasetos… Eso no me acerca más a la igualdad con el hombre. No me hace más masculina o andrógina. Simplemente la necesidad me ha hecho más útil, he desarrollado un sentido muy práctico (ya lo tenía, pero ahora más) de la vida. En realidad he unido una parte masculina primitiva (el manejo de herramientas) con el sentido común de la mujer (la falta de fuerza física)
    Supongo que la necesidad genera el órgano (en la naturaleza funciona) En mi caso el aprendizaje rupestre me ha venido muy bien.
    Y como le dije a una amiga mía hace tiempo, necesito un hombre inteligente para mis tardes y mis noches y un hombre fuerte y manitas para mis días. La lástima es que esas dos características no se dan en el mismo individuo… ¡Si lo sabré yo!
    ¿Es machista este comentario? Más bien es útil… tendría satisfechas todas mis necesidades. Pero como no puede ser, pues me quedo con la inteligencia y cuando pueda contrataré la fuerza…
    Y me desvío del tema…
    Buen domingo a todos, que amenaza lluvia pero no se acaba el mundo por eso…

  16. Mari-Dulce dijo:

    Yo, a tantos de tantos de tal y tantos, necesito hacer una declaración urgente y solemne: sé que lo ha podido parecer, probablemente me he explicado muy mal o, lo más probable, estaba aún acalorada por el despendole emocional recién vivido, pero, juro que no pretendía hacer una apología de la violencia, siquiera verbal.

    Más que nada era una declaración de impotencia, yo tenía muy claro que había sido un acto inútil, dañino para mí y que, en realidad, estaba haciendo un favor a “mis torturadores”. Partiendo del hecho de que era una mala solución, yo prolongaba el razonamiento de que, por ser mujer, además de no solucionar nada, lo empeoraba, por unas específicas connotaciones de género. Me explico: un tío, en una reunión, por ejemplo, pega un puñetazo en la mesa, y la gente, aunque sea por un rato, trata de no tocarle mucho las narices, o a lo mejor es visto como un gesto de autoridad…si lo hace una mujer, hace gracia, y empuja a la gente a ponerte aún más histérica, y no digais que no es cierto, ¡que me como a alguien! Un puñetazo en la mesa es una verdadera estupidez, ¿no?, pero hay veces que se te pone una cosa aquí y no lo puedes evitar, ¿no?. Pues en unos casos, sueltas la tensión acumulada, que eso ya vale mucho y obtienes algún resultado positivo, aunque no sea duradero, aunque sea a cortísimo plazo; pero en otros casos, sencillamente, te has buscado la ruina, te habrás desfogado, pero, ¡amiga!, ¡qué caro te lo van a hacer pagar!

    Ayer me dieron el día, el día entero. Menos mal que ya lo sabía, y no me pilló de sorpresa. Una cosa salvaje, con saña, y yo haciendo asín con los deditos y con el ¡ummmmm! ese tan estupendo…la postura de loto no la probé porque me dije, digo, a ver si encima acabas hoy en el traumatólogo (estoy intentando quitarle hierro a la tensión que me hicieron sentir, no sé si se percibe) Vale, y el 70% del ratito, del ratito largo, logré mantener una calma aceptable, pero la taquicardia me se iba y me se venía.

    Venganza en frío, no voy a entrar en detalles escabrosos, pero si ellos me dieron el día, yo les di la noche, y, en este caso, yo jugaba con la única ventaja que tengo sobre ellos, o la única desventaja que ellos tienen: que ni de coña iban a llamar a la policía, por la cuenta que les trae, no sé si me s´entiende. No porque tengan un miedo especial a la autoridad, sino porque tienen varias cuentas pendientes con la ley (cosas administrativas, que nadie se alarme) que se pasan por ahí por donde estáis pensando, pero mejor no meter a la poli en casa, no vaya a ser que acumulen pruebas de actividades mercantiles irregulares, y no vaya a ser que la poli se líe a pedir papeles a los pernoctadores eventuales, no sé si m´explico.

    Item más, y que me perdonen los políticamente correctos, pero, para un musulmán, una mujer que vive sola, es un ser absolutamente merecedor de desprecio, y es una obligación moral mostrárselo, no sé si m´explico. No lo presupongo, me di de cuenta en conversaciones cara a cara con el macho alfa de la comuna, que una no es una cobarde, sino más bien tirando a temeraria gilipollas, porque durante un tiempo pretendí razonar con un armario de tres metros (y una mide exactamente la mitad de eso)

    Connotaciones de género puras y duras. Eso sí, debo dar gracias acaloradas a Mon porque me hizo vivir lo de ayer, la última parte, mi venganza en frío, con una risa sardónica: “Efectivamente, vecinos, me s´han cruzao los cables, yo lo siento más que naide, pero es que me falta una semana para que me baje la regla, y una pierde el control…yo voy a tratar de remediarlo, pero no prometo nada”.

    Pero, vamos, que joderme, con perdón, me van a seguir jodiendo, con otro perdón. Al menos, yo también os voy a “eso” a vosotros tanto o más que vosotros a mí, pero como sin darme importancia, ¿sabéis? Y que nadie me diga que eso está muy feo, ¡porque me lo como!

    P.D. Seguramente os preguntaréis que qué pasa con el resto de los vecinos…son muy políticamente correctos y no quieren ser tomados por racistas, o tienen más miedo que vergüenza, a saber. Es decir, con ellos son simpatiquísimos, y que “¡Qué niño más mono a pesar de ser ne…qué mono, vamos…a ver, que lo de mono no lo digo por…o sea…¡ay, ay, ay, qué tarde es, y mi marido está a punto de venir!” -o sea, la mala conciencia del racismo no asumido- pero yo soy la exaltada del cuarto primera, que, bien mirado, ¡fíjate si lograra que estos desgra…que los vecinos del quinto dejaran de armar follón…me voy a casa a hacer la comida, que mi marido está a punto de llegar! Sí, básicamente otras mujeres, que babearían ante un tío machote que les canta las cuarenta a ésos. ¿Los hombres? Menos mal que estoy buenísima: así soy la perturbada maciza del cuarto primera. ¡Ay, qué coño, si no pudiera una echar mano del humor en casos así!

  17. Lao dijo:

    Yo, yo, Mi, me, yo, Pues yo, yo confieso, yo hace un rato, yo me considero, a Mi me, yo votaria, yo voy a, me niego a, lo digo, ¿me se?, yo, para mi, Yo lo intento, no estoy.

  18. Mari-Dulce dijo:

    T´has picao con lo del loto, ¿eh? Pa que luego digan que los orientales o de cercanías son enrollaos y tal…¡Mucha agresividá oculta ahí entre el barrigón y las piernas cruzás es lo que hay, me da a mí!

    Porque tú hace un sui generis con el Lao-Tse, ¿no? ¿O eres más bien tirando al Lao-No-Tsé?

    Esto es la caída del Imperio Romano, compañeras y compañeros, ya es oficial.

  19. La dama dijo:

    Y si nos hacemos entre todos una “caidita del imperio romano” a lo Chiquito de la Calzada…? Yo digo que sí, que a lo mejor una buena orgía comunal, vecinal, de barrio y de ciudad, sería la solución a tanta violencia verbal y física.
    Es que acabo de ver un par de telediarios, por aquello de ver como va el mundo despues de mi ausencia voluntaria.
    Pero nada, estamos donde estábamos. Ni sensibilidad femenina, ni racionalidad masculina. Todos revueltos en una batalla campal sin objetivo ni sentido.
    Hoy no ha llovido y hemos salido a pasear un rato. Me he traido dos matas pequeñas de tomillo, con raices, y las he plantado en mis jardineras. Ese gesto me ha unido un poco más a la tierra. Esa tierra que nos da de comer y la contaminamos. Esta tierra que nos prestaron y que tenemos que devolver lo más limpia posible a los siguientes…
    Bueno, que no te hagas mala sangre, Mari Dulce. Que no merece la pena.

  20. errante dijo:

    Qué bonita es la libertad… de escoger. De escoger ser tú mismo y que nadie te diga cómo debes ser. Yo soy hombre, leo poesía, me gustan las flores. No soy homosexual, pero todo el mundo piensa que soy raro. Creo que la sociedad no es un conjunto de personas clónicas, sino un grupo heterogéneo, en el que cada uno de los raros o excéntricos puede hacer una gran aportación, si le dejan.

    La diferencia entre una sociedad sana y otra opresiva está en la tolerancia al diferente, al que no encaja en los roles. Y esa tolerancia, a largo plazo, enriquece enormemente a la sociedad.

  21. Lem dijo:

    Siempre he pensado, que el machismo más exacerbado, proviene de las mujeres. De la misma forma pienso que las peores críticas a ciertos comportamientos de los hombres, también provienen de los hombres. No estando ningún grupo exento de críticas cruzadas, por supuesto.
    Mientras las mujeres iban arañando sus pequeñas parcelas de libertad, los hombres apenas se han movido de sus propios tabús, y casi me atrevo a decir, que lo tienen bastante más difícil.
    Hay pequeñas pistas, como la forma de vestir. Una chica se puede poner una escarola en la cabeza y decir que es la moda. Quizá pueda tacharse de estrafalaria, pero poco más. Si un tío se pone un pareo para bajar a la playa, ya le miran rarito.
    Y de ahí en adelante, la lista es larga: un chico rara vez trabajará cuidando niños, estará el último en las listas de adopción, si hay una bronca, se espera que sea él el que se lleve las bofetadas, si hay un incendio, saldrá el último.
    Creo que es muy complicado no adaptarse a la manada siendo chico.

  22. Lem dijo:

    No es por ser pelma, pero es que este fin de semana he tenido la desgracia de leerme un artículo dedicado al “beso”, en la revista dominical.
    Que sí, que da mucho gustito y, y ahí empieza lo fuerte, hay “estudios”, pero no cita cuales, que indican que los chicos testean la fertilidad de la mujer en los intercambios de fluidos, pero ellas no, ellas testean si el chico ¡se cuida!. Y claro, no aporta más datos. Me pregunto yo, cuál es la sustancia lista que sabe que el chico se ducha todas las mañanas después de salir a correr. Y tanto test de fertilidad que se podrían ahorrar los médicos dándoles un morreo a las pacientes. Si la cosa sabe mal, infértil.
    No sé si los científicos han perdido el norte, o los periodistas han perdido el norte, o es que ya vale todo.

    Hay quien busca las respuestas que quiere oir, y se hace el sordo a todo lo demás.

  23. UB dijo:

    Me acabas de quitar un peso de encima: yo me saqué de la manga una teoría así y me tomaban por loca. Sólo que en la mía los dividía en tías-tías, tíos-tías, tías-tíos y tíos-tíos.

    Ahora soy mucho más feliz después de saber que Sandra Lipsitz existe.

  24. sirena desmochada dijo:

    Con el permiso del Sr. Muiño y de todos los presentes:

    Quería pediros que brindéis conmigo, que alcéis vuestras copas en honor a una gran SEÑORA, sí SEÑORA con mayúsculas, porque así lo es, por su clase, por su estilo, por su gracia, que es mucha, que no por ser una gran SEÑORA se tiene que dejar de tenerla y por todas esas cosas que la hacen única e indescifrable.

    Hoy es su aniversario, y quería aprovechar para felicitarla y darle las gracias por iluminar mis días, por aportarme una parte de ella, esa parte que me animó a hacer otras cosas a investigar otros temas a seguir curioseando por el mundo.
    Felicidades y Hasta pronto Eloísa.

  25. zOiDe VeSpUcCiAnO dijo:

    Estos bichos que ilustran el post mas bien parecen avatares no-humanos de second life. Es una pena que felix labisse se anticipara un siglo a su tiempo…

    Hasta aquí, se ha mencionado seis veces, como sinónimos, la palabra “género” y otras seis la palabra “sexo”. Pero si le preguntan al sabio acerca de “genero en 2nd life” y “sexo en 2nd life” obtendrán resultados muy distintos…

    ¿Cual es su avatar sr Muiño?

    http://www.secondspain.es/
    http://es.wikipedia.org/wiki/Second_Life

  26. Adolfo-DENAVEGANTES dijo:

    ¿Podrían hacer un esfuerzo de concreción y no dejar de escribir estos comentarios-pestiños largos, largos que no invitan a ser leídos?. Gracias.

  27. Mari-Dulce dijo:

    Mira, uno bien corto:

    ¡GILIPOLLAS!

  28. Tengounapreguntaparausted dijo:

    Entiendo entonces, que aquella recomendación psicológica (por varios autores, al menos) de que es deseable que los hijos de padres separados que viven con sus madres, tengan un modelo masculino en casa, es anacrónica. O ¿a qué se refieren con eso?

  29. Adolfo-DENAVEGANTES dijo:

    Mari-Dulce ha sido todo un esfuerzo de sístesis que terminó en exabrupto. Bienvenida al club de los humanos.

  30. Koldo dijo:

    Dejando aparte a gilipollas y a gilipolleces… yo intento no “distraerme”… y a lo “mío”… Que, conmigo mismo (me refiero a lo de gilipollas y gilipolleces) voy ya bastante “servido” y nada ni nadie podría hacerme más gilipollas de lo que ya soy ni aportarme nuevas o mayores gilipolleces.
    Uséase: a lo que en cada caso nos propone Muiño.
    Sólo por algo que acabo de ver de Punset… inagotable e inabarcable Punset…
    …Precisamente, sobre el impulso asesino que se le puede a alguien provocar en diferentes y abundantes culturas si se pone en duda su masculinidad o liderazgo… entre otros asuntos, por ejemplo. En definitiva, que culturalmente no es de recibo, es casi tabú, poner en solfa cierto tipo de cuestiones “sagradas”… Serían, automáticamente, auténticos “resortes causa/efecto”. Y sin “cintura” posible: en caso de no actuar… la posición social del individuo quedaría en el más absoluto rechazo y ostracismo.

    Pues eso: para que lo sepáis… que ya lo sabíais… pero, bueno, para que esta entrada no quedara cerrada por un insulto… de lo más sano, por otro lado… esa es la verdad…

  31. Koldo dijo:

    Bueno, don Luis: pues ya he leído su múltiple artículo del “Muy…” cuya autoría comparte con Nuria Corredor.
    Paso a darle mi opinión. (¡Qué poco obedientes somos! Nadie ha querido opinar…)

    En la 1ª parte, la más técnica, más biológico-médica, siempre tuve una duda: En este artículo no se menciona; pero existen especies de peces que, en determinadas circunstancias (no sé si por la temperatura, acidez o qué…) cambian de sexo. No recuerdo ahora si hacia el masculino o el femenino. La duda, como digo, es que no sé si ese cambio incluiría el aspecto genético que sí se menciona, obviamente, en el artículo; es decir, que si cromosómicamente cambiarían para hacerse idénticos al sexo contrario (sigo ignorando el interés lingüístico, sociológico o psicológico de llamar “género” a lo que “es” “sexo”… ustedes-vosotros sabréis…). Sí queda claro en esta 1ª parte que lo fundamental para generar un sexo masculino o femenino (tanto somática como sicológicamente) es la saturación de hormonas masculinas o femeninas en la gestación uterina… e incluso ya de adultos… como ocurre con transexuales.

    En la 2ª (vida social y profesional), aparece una especie de “voluntad política” (casi, casi, más que propiamente sociológica) o “empresarial” de lograr promover e incluso “forzar” la igualdad estadística entre ambos sexos como directivos -fundamentalmente-; aunque, también, como integrantes de todo tipo de profesiones, asignadas -por costumbre otradición- al otro sexo. Incluso atreviéndose a calificar como más aptas que los hombres para según qué características puntuales de personalidad o actitud.

    En esta 2ª parte se me ocurre una cuestión que, por pudor o por “obvia”, no se menciona: las creencias tan arraigadas e inmutables y “sagradas”… como son ciertas religiones. En realidad, casi todas las religiones. Creo que sólo habrá una solución en el futuro: al igual que tenemos asumido que debe existir una “Ley de Partidos” que les obliguen a ser democráticos o les impidan ser anticonstitucionales (me refiero, en ambos casos, en su sentido amplio, europeo o de derechos humanos, incluso…), debería haber (como digo, cuanto antes) una “Ley de Religiones” que las obligara a ciertos mínimos, que las impidiera que por su mayor y trascendente “rango espiritual” (”Revelación” incluida) se denoste, humille u obligue (o impida) a ciertos roles en función del sexo… Todos sabemos lo que ocurre con el islamismo; pero no somos capaces de reconocer otro tanto con el cristianismo, en particular, y otras muchas creencias en general. Siempre “ha estado ahí”; se mantiene; subrepticia o descaradamente… y sus fieles, ¿tan “felices”? (¿de uno y otro sexo…?). El derecho a una fe… no debería permitirse -ni dentro de su propia comunidad ni siquiera libre y consentidamente- en aquellos aspectos que afectaran a la libertad sexual… de cualquier tipo. De ahí, fundamentalmente (y, en mi opinión, mucho más que la cultura o educación) las mayores “resistencias” al logro de esa igualdad que, a estas “alturas”, se hace ya “obligatoria”.

    Y la 3ª parte. La que más me gustó. La más “psicológica”… Hace un comentario -en el recuadro “¿Habrá menos deprimidas?”- que me dio que pensar: “las féminas son más propensas a afecciones relacionadas con la falta de poder para cambiar el mundo”. Seguramente, el mensaje fuera el mismo; pero a mí me parecería lo siguiente: ¿O para hacer y/o decidir por ellas mismas su propio futuro y destino? Lo que se menciona es que parece que cada vez lo tienen más claro los profesionales de la psicología: la relación directa entre mayor atadura al rol que a cada uno le correspondería en función de su sexo y mayores problemas psicológicos. Y viceversa. Creo que ocurriría lo mismo con relación a cualquier tipo de creencia (religiosa o política, por ejemplo).

    Es curioso cómo termina el artículo: “el día de mañana, los varones serán solidarios, respetuosos, sensibles, igualitarios y responsables” (en boca del Sr. Gensini). ¡¡Ya estamos otra vez…!! ¡Y, de nuevo, sin darnos cuenta! Aquí, a pesar del propio artículo, seguimos con la misma mentalidad (siempre será el verdadero y más rígido freno): ¿cómo que “los hombres”? ¿Es que no deberíamos ser -todos, ya- solidarios, respetuosos, sensibles, igualitarios y responsables? ¿Es que no lo son los hombres? ¿Es que ya lo son las mujeres? En fin, que, otra vez, sin darnos cuenta, seguimos liándonos y liándola… Por el lenguaje. Por el pensamiento habitual. Por las mismas rémoras de siempre…

    En fin. Por suerte; por trabajo; por convicción… Hemos avanzado mucho… Pero aún seguimos teniendo, evidentemente, mucho “recorrido” (como dice mi jefa, por cierto).

    Enhorabuena por el artículo, señor Muiño… Como siempre.

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