Archivo de Marzo de 2009

DÍAS DE FURIA

Jueves, 26 de Marzo de 2009

Hace años, se estrenó “Un día de furia”, una película que inauguró una especie de subgénero: el cine de explosiones… psicológicas. 
La historia que protagonizaba Michael Douglas y que se ha repetido después en otros guiones viene a ser algo así: Una persona lleva una vida que no es vida, un sinvivir que se debe a que está siendo bombardeada por todos los flancos.  Familia, trabajo, amigos y amores presionan a esta pobre persona que aguanta y aguanta y aguanta… hasta que un día explota. 
Y ese día, no sólo dice todo lo que tenía que haber dicho antes, sino que además, lo grita. En “Un día de furia” la cuestión se resuelve, incluso, a tiros.  Pero en otras películas de este subgénero la historia se queda en pequeñas venganzas, cortes de manga y algún que otro plantón de estos que demuestran a la gente que uno existe…

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Para los psicólogos, esta acumulación de injusticias y la posterior explosión tiene mucho que ver con un palabro que utilizamos a veces: tolerancia a la tensión interpersonal.  La idea es que hay una capacidad que los seres humanos vamos aprendiendo poco a poco a lo largo de nuestra vida.  Es el potencial para tolerar la tensión que suponen ciertas relaciones.
Decirle a una persona que lo que su actitud nos hace sentir mal; estar en desacuerdo con alguien; comunicar una noticia triste o decepcionar las expectativas que alguien se había creado sobre nosotros son ejemplos de estas situaciones que generan tensión entre personas. 
Tolerar esas situaciones y no echarse atrás por el temor que nos producen es muy difícil. Pero parece ser que, a medio plazo, merece la pena. Porque si evitamos continuamente esos momentos, a la larga nuestra vida se irá complicando. 

Si no somos capaces de decir a la persona que tenemos al lado que su forma de hacer ciertas cosas nos hiere, nuestra pareja o amigo seguirá haciéndolo sin ser consciente del dolor que causa. Nadie le habrá dado la oportunidad de cambiar.  Y nosotros seguiremos acumulando energía negativa contra ese individuo…
Si no podemos decir lo que opinamos, las decisiones se tomarán siempre sin nosotros.  Y como no es fácil hacer algo que no has decidido hacer, acumularemos más y más energía negativa…
Y si no somos capaces de decepcionar las expectativas que los demás se han creado sobre nosotros, terminaremos viviendo la vida que los demás, por razones egoístas, les gustaría que viviéramos.  En algún momento tenemos que hacernos libres de esas expectativas que nosotros no hemos creado.  Si no, acumularemos más y más energía negativa.

Y ya se sabe: acumular tanta energía suele terminar en explosión. 
Suele terminar en un día de furia. 
En el cual acabaremos perdiendo toda la razón que teníamos.




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