TIEMPO FUERA
Lunes, 2 de Febrero de 2009Quizás La Máquina del Tiempo de Herbert George Wells no pueda ser construida jamás. O quizá sí.
De momento, los únicos viajes en el tiempo que podemos permitirnos los seres humanos son los viajes psicológicos…
Manipulamos el tiempo psicológico como queremos: lo alargamos, lo disminuimos e incluso le damos la vuelta: podemos sentir, por ejemplo, que ciertos acontecimientos acaban de ocurrir y otros hace mucho que sucedieron aunque ese no sea el orden temporal real.
Yo puedo saber, por ejemplo, que aquel cumpleaños de un amigo que terminó con una juerga épica ocurrió antes de que me dejara la última novia que conseguí convertir en ex. Pero, si en este momento estoy feliz y alegre, sentiré la gloriosa juerga como cercana y, sin embargo, aquella chica, estará muy, muy lejos…

Según algunos neurólogos, esto podría tener que ver con un mecanismo adaptativo de nuestro cerebro: recordamos mejor las cosas cuando tenemos el mismo estado de ánimo en que sucedieron Es decir, es más fácil acordarse de algo si rememoramos el contexto en el que se produjo el hecho y los sentimientos que en ese momento teníamos. Ésta es, por ejemplo, la razón por la que recordamos mejor toda la terminología que tiene que ver con nuestra profesión cuando estamos en el ámbito del trabajo, pero se nos olvida una gran parte cuando salimos de ahí (por suerte para nuestros amigos y parejas).
De hecho, el sentido común conoce el fenómeno, y todos intentamos evitar ciertos estados mentales si nos han llevado a tener malas experiencias o ciertos lugares porque nos damos cuenta de que ahí será más fácil acordarse de los detalles de lo que ocurrió.

El fenómeno tiene su constatación en el laboratorio. Por ejemplo, el neurólogo Herbert Weingartner realizó un experimento en el que varias personas tenían que empezar bebiendo un combinado de vodka y zumo de tomate. Luego, les dijo que tenían que aprender una lista de palabras. Cuatro horas más tarde, algunos de ellos tuvieron que volver a beber. Y cuando trataban de recordar lo aprendido, lo hacían mucho mejor que los que estaban sobrios.
Moraleja: para viajar en el tiempo hasta un determinado momento, ayuda mucho situarse en el mismo estado mental en el que se produjo el hecho al que queremos acercarnos. Un método barato y sano. Pero que, eso sí, suele tener un alto coste en energía mental.