TIEMPO FUERA

Quizás La Máquina del Tiempo de Herbert George Wells no pueda ser construida jamás. O quizá sí.
De momento, los únicos viajes en el tiempo que podemos permitirnos los seres humanos son los viajes psicológicos…
Manipulamos el tiempo psicológico como queremos: lo alargamos, lo disminuimos e incluso le damos la vuelta: podemos sentir, por ejemplo, que ciertos acontecimientos acaban de ocurrir y otros hace mucho que sucedieron aunque ese no sea el orden temporal real.
Yo puedo saber, por ejemplo, que aquel cumpleaños de un amigo que terminó con una juerga épica ocurrió antes de que me dejara la última novia que conseguí convertir en ex. Pero, si en este momento estoy feliz y alegre, sentiré la gloriosa juerga como cercana y, sin embargo, aquella chica, estará muy, muy lejos…

John Bauer 1.bmp

Según algunos neurólogos, esto podría tener que ver con un mecanismo adaptativo de nuestro cerebro: recordamos mejor las cosas cuando tenemos el mismo estado de ánimo en que sucedieron  Es decir, es más fácil acordarse de algo si rememoramos el contexto en el que se produjo el hecho y los sentimientos que en ese momento teníamos.  Ésta es, por ejemplo, la razón por la que recordamos mejor toda la terminología que tiene que ver con nuestra profesión cuando estamos en el ámbito del trabajo, pero se nos olvida una gran parte cuando salimos de ahí (por suerte para nuestros amigos y parejas).
De hecho, el sentido común conoce el fenómeno, y todos intentamos evitar ciertos estados mentales si nos han llevado a tener malas experiencias o ciertos lugares porque nos damos cuenta de que ahí será más fácil acordarse de los detalles de lo que ocurrió.
John Bauer 2.jpg

El fenómeno tiene su constatación en el laboratorio.  Por ejemplo, el neurólogo Herbert Weingartner realizó un experimento en el que varias personas tenían que empezar bebiendo un combinado de vodka y zumo de tomate.  Luego, les dijo que tenían que aprender una lista de palabras. Cuatro horas más tarde, algunos de ellos tuvieron que volver a beber.  Y cuando trataban de recordar lo aprendido, lo hacían mucho mejor que los que estaban sobrios. 

Moraleja: para viajar en el tiempo hasta un determinado momento, ayuda mucho situarse en el mismo estado mental en el que se produjo el hecho al que queremos acercarnos. Un método barato y sano. Pero que, eso sí, suele tener un alto coste en energía mental.

38 comentarios sobre “TIEMPO FUERA”

  1. luis muiño dijo:

    Los dibujos son de John Bauer, un ilustrador infantil sueco del siglo XIX que me hace viajar en el tiempo a menudo. A veces hacia mi infancia. Otras, mucho más lejos…

    Sobre esto de los viajes subjetivos, a mí me gustó mucho “Los siete pecados de la memoria”, de Daniel Schacter. Me recordó lo mucho que se puede jugar con ella.

  2. Montse dijo:

    Que curioso. Poco se de esto y es bien cierto que me sucede continuamente. Y leerlo me ayuda a comprenderlo. Bien, mas que comprenderlo a darle un significado. Es un tema que me gustaria tener mas información.

    Sin juzgar porque o como se que en mi corta vida han habido mas situaciones negativas que positivas. Siempre he pensado que esto me ha dado una pequeña facultad a superarlas y es cierto. Pero a parte de tener esta tendencia a la superación y a no mezclarme en el desvario de la culpa. Me sorprende algo. La capacidad de quedarme en blanco interiormente cuando algo negativo me sucede. No se si es exactamente algo que he aprendido, pero es que, cuando intento reflexionar sobre mis errores, no encuentro las situaciones negativas. No se si me explico, es complicado.

    Como un estado de reserva que me explosiona cuando algo muy doloroso me sucede. Una vez superado , reflexionaba sobre ello por si esto fuera una tendencia que me diera cierta incapacidad para no aprender del error. Y con el tiempo, despues de pasar todo ,no recordaba. Alejarse de las malas situaciones fue mi reflexion. Y pase un tiempo de serenidad y calma.

    Pero a final de año me sucedio algo negativo, la ruptura incomprensible de quien crees que te ama y sientes una alianza. Algo doloroso para mi, que en ningun momento la hubiera deseado. Para no provocarme ese “estado de letargo” evite totalmente comentarios ajenos que me propulsaran en ese momento. Comentarios de aliento de amigos, familiares, que pretenden “subir” el estado de animo.

    Alguien que yo amaba me estaba ignorando y culpando. Doliendome… y mi reaccion al poco tiempo fue de no conseguir recordar nada, ni lo bueno, ni lo malo. Y lo intentaba, pero no lo conseguia. Intentaba recordar los primeros dias, los ultimos, los encuentros… me habian aconsejado aprender de la situacion, si es eso , lo unico que tenemos cuando el fin , es el ultimo aliento.

    Pero no lo conseguia, me sentaba, y mi respuesta interior era tan solo pensar que era un tiempo comprimido Zip ( tengo la tendencia a sugestionar mi mente con terminos informaticos) como un archivo cerrado. Que no conseguia abrir.

    Habia pasado el tiempo de luchar inutilmente, de suplica, de verguenza, de esas partes que el amor no se une a la razon.

    Sentia dolor por la perdida, sentia desorientacion por no comprenderlo, sentia tristeza y falta. Pero no conseguia recordar imagenes, ni miradas, ni lugares que habiamos visitado.

    Una vez pasada la fase de lucha (tonta, seguramente, pero valida, el amor es raro) y de guardar mis armas sin obtener respuesta. Sentarme y recordar , era “ver” como habia aceptado que no habia nada que hacer, que podia descansar, comprender que no habia interes.

    Un mes despues se comunico conmigo de nuevo, disculpandose pero con el mismo conflicto por el cual me dejo. Y mi reaccion fue demasiado alejada, pues tenia la sensacion de ese reciclaje, me tenia a mi misma, mi perdida, pero no podia relacionar mis recuerdos con el y asi, poder establecer un acuerdo. Ya lo habia decidido todo tiempo atras.

    Ahora, cuando ya hace tres meses y la comunicacion se ha hecho imposible, si miro fotografias o paso por lugares que nos unieron, tampoco recuerdo nada.

    Pienso en el, si, pienso todavia mucho. Pero no recuerdo imagenes, imagino como estara, en que lugar, con quien hablara… pero no son recuerdos.

    Lo mismo me sucede con muchos hechos sucedidos.

    Una amiga me comento sus motivos por los que creia que me sucedia, para que asi evitara que pensara que era un punto de frialdad por mi parte. Me dijo que al vivir durante mucho tiempo con una persona enferma de alcoholismo mi mente aprendio a salvarse haciendo de cada mañana una nueva tela por pintar.

    Tampoco recuerdo nada de aquella epoca.

    Y es curioso porque recuerdo perfectamente la ropa que llevaba mi primera cita, y detalles que al exteriorizarlos sorprenden cuando los explico. Recuerdo donde tengo todos mis objetos, recuerdo las conversaciones …. pero cuando algo toca ese punto de dolor, parece desvanecerse para siempre, incluso los buenos momentos.

    No se si es una trampa de mi cerebro. No se si repercute en algo. Lo unico que se es que me hace resistente y que mi mente vacie, tampoco me importa. Aunque no lo entienda.

    Pero ahora, que ya ha pasado un tiempo, tampoco recuerdo nada. Y lo mismo me sucede con mis tiempos dolorosos del pasado. Es como si no hubieran sucedido. Puedo hablar de ellos, como quien explica una pelicula, pero por mucho que yo se que estuve llorando y dolida, no recuerdo esos momentos. No reacciono. Es como si pasaran por mi lado pero no me tocaran.

    Siempre he pensado que es un punto de frialdad. Por eso mismo me gustaria saber mas sobre este tema.

    Disculpar la historia personal, este lugar me da la capacidad de atreverme a ser sincera.

    Saludos.

  3. Angelika dijo:

    Como siempre, las imágenes preciosas y muy bien adaptadas al texto. Respecto al tema, cuando pinto estando triste y pasa el tiempo y después miro ese cuadro en un estado de ánimo parecido a cuando lo pinté, entiendo todo… y hasta puedo recordar más o menos que me paso ese día, si no, me parece lo peor que he pintado en mi vida.
    No me cansaré de decir que me encanta este blog, me hace pensar y la gimnasia mental es muy buena xD un saludo.

  4. La fuente de sed dijo:

    Creo que es más bien el tiempo el que viaja con nosotros. De manera que si en un momento del camino miramos en una dirección hacia donde ya habíamos mirado, nos encontramos que a nuestra misma velocidad ha caminado lo que vimos la primera vez.
    Y que ha envejecido tanto como nosotros.

    Los recuerdos son sólo nuestra cambiante versión del pasado. Y después de leer este post pienso que quizá los vayamos moldeando para que algo nos provoque sensaciones parecidas a las que en su día nos provocó, teniendo en cuenta que nosotros no somos los mismos.

  5. Tana dijo:

    H@la,
    Será por eso por lo que es tan importante sentirse feliz el mayor tiempo posible. Tal vez así se encandenen de una forma despreocupada y natural los recuerdos de tiempos pasados con las actitudes tomadas en el presente que formarán nuestro futuro.
    Porque sí he sentido algunas veces algo parecido a Montse en cuanto a bloquearme ante vivencias dolorosas pero en mi caso eligiendo escaparme hacia cualquier otra dirección, aunque para mi desgracia cuando los recuerdos aparecían el sentimiento se hacía más hondo por mucho tiempo que hubiese pasado.
    Y desde luego esa no era buena opción.
    En vez de echar tiempo fuera procurando olvidar el resultado por los excesos, mejor me quedo con la estimulación al paladar que me producen los combinados del Dr. Weingartner. Y es que hay pocas cosas mejores, a ciertas horas, que un buen bloody mary.
    Cada vez estoy más convencida de ofrecerme a algún experimento científico de estas características ……………

  6. Koldo dijo:

    ¡Hola, “Montse”!

    Pues, lo primero, quiero que sepas que mis propios “mecanismos memorísticos” se asemejan mucho a los que nos has descrito: dificultad, casi imposibilidad de recordar los momentos “chungos”… independientemente de si fueran muy lejanos o no.
    El “énfasis en el olvido” (por llamarlo de alguna manera), efectivamente, estaría en proporción directa al -presunto o no- dolor que, en ese momento -estamos seguros-, nos va a provocar el hecho o acontecimiento (individuo incluido)…
    Es decir, que (al subjetivo entender de uno) cuanto más pudiera afectarnos (por el sentimiento en sí -sexo, familia, amistad, trabajo…-; por la persona concreta -tus padres, tu amante, tu amigo, tu compañero…) algo que “está pasando”… automáticamente, activamos algún tipo de mecanismo que “ordena” a nuestra futura y posterior memoria: “esto no quiero que lo recuerdes… haz como si no te estuviera pasando”. Y el resultado sería que, efectivamente, algo que tendría que hacerte mucho daño… ¡zas! no “puede” (¡ja!)… porque ni lo “recuerdas”… ni casi, casi… lo estás sufriendo en “ese” mismo momento… Algo así como las avestruces (al parecer, es mentira lo que dicen que hacen las avestruces…)… Es una especie de “desconexión” (”se te va la línea”, a ti que te gustan los símiles informáticos) de esa realidad tan jodida que te está sucediendo en esos momentos…

    Es más, sin tú mismo proponértelo… con el tiempo (años, incluso), sin venir a cuento (la mayoría de las veces… al menos, así lo cree uno mismo…), te vienen a la memoria esos recuerdos “perdidos” y puedes revivirlos e, incluso, muchas veces, hasta analizarlos… Eso sí: ahora ya estás “preparado” y -con la distancia- ya no pueden hacerte tanto “daño”… O eso pienso yo… (¿y el subconsciente, que te lo hace aflorar ahora…?)

    Como “aquí” no se dan (te aseguro que -gracias a Visnú- yo, al menos, no las tengo…) incomodidades ni vergüenzas por muy impúdicas que pudieran ser las introspecciones y extroversiones que uno mismo pudiera realizar (¡¡es lo que más me gusta de este “El Hábitat…” y de la generosidad de Muiño!!)… Pues eso, que no tengo reparos ni apuros en elucubrar con este tipo de “indefensión” o “debilidad” que sufrimos… y confesar que, probablemente, todo este tipo de “peculiaridades memorísticas” que tenemos fuera por una fuerte carencia de seguridad en uno mismo, de autoestima… Que ese tipo de “acontecimientos” que nos hacen tanto daño (disimulemos mirando hacia otro lado memorístico o no) siempre pensemos (reflexiva y objetivamente o no: casi siempre va a ser que no…) que es culpa nuestra, que nos lo merecemos, que algo habremos hecho… y ésa fuera la única “defensa” que nos quedara para sobrevivir: olvidar; olvidar ya desde el inicio… En vez de reaccionar y enfrentarnos con las agresiones y fortalecer, gracias a ello, nuestra fe en nosotros mismos… del presente y para el futuro.

    Al menos, no deja de ser una hipótesis…

    Y es una pena, porque cada vez que te van “conociendo” te van tomando mejor el pulso… y suele resultar bastante estresante… Sobre todo, teniendo esa especie de bloqueo íntimo que te impide reaccionar y enfrentarte. Supongo que hubiéramos sido (¿lo fuiste tú?) víctimas propiciatorias de “mobing”, “bulling” y todo ese tipo de repertorio de acosos psicológicos a pringaíllos indefensos… ¿O no?
    (¿He exagerado mucho?)

    Quizá haya pecado de presuponer mucho semejanzas entre lo que nos cuentas y lo que acabo de confesar… En cualquier caso, creo que deberías tener “claro” (?):
    1.- En realidad, recordamos sólo lo que “queremos” recordar
    2.- Por tanto, no debería haber el más mínimo resquicio de sufrimiento en ese “querer y no poder” recordar: date ese beneficio de la duda y no fuerces ni te duela no recordar. Si íntimamente (introspectivamente) ya has “pasado página”… dala por pasada tú también… Y no insistas.
    3.- En el fondo, se trata de hacerte caso a ti misma: pensar en el futuro, en nuevos proyectos, sentimientos positivos, amistades y amores… y dejarse de algo ya “inexistente”… que sólo “viviría” si tú te empeñaras en recordarlo.

    (Los inconscientes -me da la impresión- siempre son mucho más sabios que “uno” mismo…)

    Lo bueno, lo apasionante de “viajar al futuro” es que no hay nada seguro. En realidad, lo que sí deberíamos tener “seguro” es que ni siquiera nosotros seremos los mismos que somos ahora… al igual que reconocemos los cambios desde nuestro pasado… Y, todo lo “demás”, por muy “claro” (profesión, carrera, matrimonio, etc.) que quisiéramos creer que lo tenemos… “sabemos” que tampoco es así… Sobre todo si somos de los que no nos gusta dar nada por sentado (pensamientos y convicciones profundas propias incluidos) y queremos sentirnos siempre “libres” de ir sintiendo y conociendo cosas nuevas; de ir en su búsqueda; de disfrutar dudando, contrastando, comprobando… ¡viviendo, vamos…!
    Nos gusta mucho sentirnos seguros… incluso en el futuro; pero le quitaría la incertidumbre de sentirse vivo: incertidumbre, descubrimiento, nuevos gozos (y sombras)…

    Los mecanismos neurológicos que describe Muiño, al parecer, son ya una realidad científica contrastada: recuerdos íntimamente ligados a emociones o sentimientos o sensaciones (olfativas, táctiles, etc.) y viceversa. Son, por lo que creo recordar haber leído, mecanismos adaptativos y evolutivos (¡ole!, don Luis) que nos han ayudado a sobrevivir mejor, facilitando decisiones a favor o en contra de distintos acontecimientos positivos o negativos del pasado.

    Recuerdo una medio-novia que siempre que quedábamos se ponía el mismo perfume (¿”Clandestine”…? ¡¡tenía -encima- bemoles el nombrecito…); hacíamos sonar “nuestra música”… Y todo, absolutamente “ex-professo”… (se me está poniendo el estómago exactamente igual que como lo sentía cuando salíamos…).

    Al parecer, al igual que “los caminos de Dios”, las conexiones neuronales también son infinitos e inexcrutables…

  7. Montse dijo:

    Buenas Koldo :soy “MONTSE”, entre comillas y en mayusculas
    Si , tu reflexión me aclara lo suficiente como para ser consciente que seguramente el subconciente en ocasiones puede ser un punto favorable en nuestro reloj vital. Dias , minutos, segundos… creo que si recordará todo, estaria mucho mas vieja y mas cansada. Realmente, lo acepto como tal y me viene bien. ¿ Esconder la cabeza? ¿Falta de autoestima?
    Tengo por seguro que podria encontrar en mi personalidad, en el caso que un dia de estos me plantee pensar bien en ella, alguna carencia, alguna falta… si, puede ser que ahora si lo pienso si , pero bien, a lo mejor mañana encuentro otras pues està claro que el primer principio de la vida es el dinamismo.
    Pensante y vivido.
    (Ains me quedo sin bateria, no se si sera por una carencia personal o falta de cable pero intentare escribir mas rapido… mis dedos siguen rapido… ¿no esta mal tampoco , no?)

    Quizas si es uno de mis mecanismos de supervivencia, mejor asi. Pues creo que en el ultimo caso no se equivocaba. Aceptado como respuesta valida!!! A otra cosa, mas hermosa…

    Creo que mi cerebro olvida porque prefiere la belleza.

    Y si, es cierto , me ha sucedido maltrato psicologico y mobbing…. y demas que no recuerdo…..

    Un abrazo y gracias por este lugar, por Luis y por los que comentan.

    Porque creo yo, que por mucho que la ciencia de la psicologia avance y se escriban libros que no entiendo siempre nos quedara lo basico.
    Explicar para que nos entendamos sin mas.

    Con un buen vaso de agua que nos haga dormir mas descansados… aunque a media noche nos levante, pasemos frio, la luz se rompa al tropezar y nos sangremos un dedo, medio dormidos, no alcancemos a llegar….
    Pues lo mismo en el interior. Cosas que suceden que puede no ser tan importantes como para cambiarlas por las buenas.

    ¿Dormiremos igual verdad?

    Pues eso. A seguir pensando pero con destreza.

    Te lo agradezco Koldo! No hay nada mejor que continuar siendo uno mismo!

    Un abrazo!!!!

  8. pau dijo:

    Ufff… Qué comentarios!
    Mañana con más tiempo los leo.
    Será el vodka, seguro.
    A veces, cuando rememoro recuerdos duros, nunca sabré por qué lo hago, siento un encogimiento en el torax y la garganta; algo parecido a lo que debe sentirse ante un ataque de ansiedad.
    Y bien… rápidamente lo olvido, supongo que por puro instinto.

    Cuando leo noticias sobre avistamientos de OVNIs, no dejo de pensar que es más probable que sean nuestros descendientes que extraterrestres. Y es que el tiempo, al ser una dimensión, no puede tardar en ser controlado; y de no ser así es que nos habremos cargado el planeta.

  9. No sacado de internet dijo:

    Este tema me ha recordado al famoso pasaje de la magdalena de Proust en En busca del tiempo perdido:

    “En cuanto reconocí el sabor del pedazo de magdalena mojado en tila que mi tía me daba (aunque todavía no había descubierto y tardaría mucho en averiguar el por qué ese recuerdo me daba tanta dicha), la vieja casa gris con fachada a la calle, donde estaba su cuarto, vino como una decoración de teatro a ajustarse al pabelloncito del jardín que detrás de la fábrica principal se había construido para mis padres, y en donde estaba ese truncado lienzo de casa que yo únicamente recordaba hasta entonces; y con la casa vino el pueblo, desde la hora matinal hasta la vespertina y en todo tiempo, la plaza, adonde me mandaban antes de almorzar, y las calles por donde iba a hacer recados, y los caminos que seguíamos cuando hacía buen tiempo. Y como ese entretenimiento de los japoneses que meten en un cacharro de porcelana pedacitos de papel, al parecer, informes, que en cuanto se mojan empiezan a estirarse, a tomar forma, a colorearse y a distinguirse, convirtiéndose en flores, en casas, en personajes consistentes y cognoscibles, así ahora todas las flores de nuestro jardín y las del parque del señor Swann y las ninfeas del Vivonne y las buenas gentes del pueblo y sus viviendas chiquitas y la iglesia y Combray entero y sus alrededores, todo eso, pueblo y jardines, que va tomando forma y consistencia, sale de mi taza de té “

  10. Alberto Q. dijo:

    Señor Muiño

    Hasta cuando uno está enfermo con fiebre aprende cosas de su blog.

    Un placer leerle. Hace que parezcan fáciles las cosas difíciles.

    Saludetes a todos!

  11. mercedes dijo:

    Realmente viajar por nuestra historia, es una aventura hermosa,tan solo necesitamos una música y el viaje comienza.

  12. DENAVEGANTES dijo:

    La Máquina del tiempo y el sonido tiene mucho en común.

    Yo soy de los que creen, en el poder que ejercen determinadas combinaciones de sonidos.

    Todos los grupos de orden religioso han trabajado en esa línea, unas veces para obtener estados paralelos al éxtasis, incluso se habla de “bilocaciones”, otras para alcanzar la máxima improspección espiritual.

    Nuestro origen militar, curtidos en mil batallas, desde el primer día al de hoy también identifican con sonidos o himnos la exaltación del orgullo por la tierra a la que “perteneces” y a la que debes defender como un solo hombre -o así debería ser-.

    Los sonidos son preparadores para emprender caminos de índole muy variable, unos te introducen en una espiral de desasosiego sin final mientras otros enervan tu optimismo, de ahí lo importante de su selección.
    ¿Quién sin saberlo, no tomó determinada decisión influenciado por ondas sonoras?.

    A lo largo de nuestra vida, hemos vividos situaciones en las que el sonido nos preparó de un modo inconsciente para una u otra actitud.

    Los hermanos Santo & Johnny (Farina) formaron el dúo de guitarras más importante de la década de los años sesenta, la combinación de notas y sensibilidades les hizo descubrir-componer su maravillosos «Sleepwalk», que se convirtió en un gran éxito y continúa siendo el tema por el que más se les recuerda. Una composición instrumental que reconoceréis nada más oírla.

    ¿Quien baila?.

    Os invito a pasar por mi Blog. Saludos.

  13. HoMbReNeGrO dijo:

    Weingärtner=Wein (vino) + Gärtner (jardinero) O sea, un amante de las parras, de la viña. Puede que el tatarabuielo de su tatarabuelo fuera un buen vinatero, un bodeguero, quizás un apologeta de un cristo hecho sangre.

    Pero ahora tenemos a una mente newtoniana que pretende ver vino donde hay un destilado de vodka con tomate transgénico. En realidad el pobre Heriberto es quien ha perdido la memoria, pues busca el origen de sus conflictos en la memoria del voluntario de sus experimentos, posiblemente colegas borrachuzos como él, en una sociedad donde se criminaliza al consumidor de sustancias permitidas por la ley. Que no te pida la papela la pasma, amigo jardinero de parras.

    El paso del tiempo constituye uno de los generadores de conflictos del hombre blanco.
    Que un momento determinado sea vivido, y al cabo de un lapsus espaciotemporal se vuelva a vivir el mismo momento, con los mismos sucesos y palabras es un conflicto que ningún hombre blanco sería capaz de resolver. Pero para eso están las mujeres blancas. Solo que cada vez somos más niblancos nirojos, solo culos rosados. Como cerdos camino del matadero.

  14. La dama dijo:

    Tengo asociadas dos melodías a dos momentos bien distintos. Carmina burana y una canción de Rosa León, de cuyo nombre no me acuerdo paro sí de una frase “fin del principio de una vida, me marcharé…” ¡Ah, y Lunas rotas, de Rosana!
    También tengo dos colonias asociadas a dos hombres muy importantes en mi vida.
    Sera Prous en forma de música y olor.
    Lo cierto es que los olores son más fuertes como desencadenantes de recuerdos. Pasar frente a una panadería, una buena tahona de las de antes, es todo un referente de recuerdos.
    Paseando por la calle Lunan en Madrid, me vino a la memoría un recurdo infantil.
    El recuerdo es algo sorprendente. Sabemos que aderezamos nuestros recuerdos, que los edulcoramos si son hermosos y los exageramos si son desagradables.
    Personalmente me dan más miedo los recuerdos del futuro. Esos en los que a veces me pierdo. La imaginación es terrible a veces. Hace tiempo que no sueño con él, pero hubo una época en que elucubraba sobre futuros posibles.
    Será por que me queda cada vez menos futuro que rellenar. Será por que ya no hace falta imaginar…
    Pero si algo aprendí en este tiempo pasado, es que no se puede vivir recordando cosas buenas ni cosas malas. El presente genera nuestros recuerdos del mañana. Si lo vivimos de acuerdo con nuestras posibilidades, sin maniqueísmos, puede que no tengamos que recordar cosas malas.
    Y aunque he sido siempre bastante positiva, lo negativo también me ha hundido a veces. Pero me quedo con lo bueno…
    La pregunta que me hago es ¿por qué tenemos esta capacidad tan “bestial” de recordar tantas cosas.
    Dicen que sólo recordamos lo que ha sido significativo para nosotros. Que no recordamos lo que cenamos ayer, pero recordamos con nitidez algo que nos pasó hace treinta años. Es decir, tenemos una memoria selectiva de lo más rarito. Así es.
    Bueno, que entre recuerdo y sueño anda el juego. ¿Cómo diferenciarlos cuando se remontan tan lejos en el tiempo?

  15. DENAVEGANTES dijo:

    Creo que los recuerdos “seleccionados” son en parte enajenaciones. El presente es lo único que existe, no hay pasado como no hay futuro. Recordar es vivir. El pasado se hace presente. Incluso con un poco de imaginación podríamos imaginar el futuro y seguiríamos tan enajenados como creer que aquello que recordamos es el pasado y no una selección de instantes que se hacen presentes y a veces ni siquiera eso. Sr. Muiño ¿necesito terapia?.

  16. Koldo dijo:

    ¡Hola, “La dama”!
    Hasta en esto, también soy bastante “rarito”: siempre me gustó mucho Mari Trini… Por las letras, la edad, la época, lo afrancesada que era… lo mucho que -yo, al menos- sentía que -la pobre- “sufría”… y mi adolescencia siempre la recordaré con sufrimiento…
    Bueno, y ¿a cuento de qué viene esto? Lo que nos cuentas -casi al principio- de “fin del principio de una vida, me marcharé”… ¿no era de Mari Trini? No es por fastidiar ni llevarte la contraria; pero, tratándose de recuerdos, ése, al menos, me da la impresión que lo “conservo” bastante bien…

    Viajar al pasado siempre me resultó muy complicado: no me fío nada de nada… empezando por mí mismo. Ni de memorias ni de sentimientos.
    Y al futuro… Tengo una madre de más de 80 años que veo cómo se va consumiendo poco a poco. Y madres y padres de familiares y amigos en la misma tesitura: ése es mi futuro… ¡y el de todos! Ni siquiera tengo claro si sería mejor ser consciente o no de esa última y límite situación final…

    Y, “entre medias”, cada vez estoy más convencido de que debemos VIVIR (nada de “viajar”) el presente… que es lo único REAL… y vivirlo sin miedos y en plenitud de libertad y gozo… dentro de lo “posible”… ¡qué le vamos a hacer! Pero, al menos, luchar por ello… todos los días… Y sentirnos vivir en esa lucha y en ese objetivo vital…

    Los recuerdos nunca los busco: la frustración sería enorme. Disfruto más dejando que -a criterio de “ellos” mismos- me vengan solitos… Con lo que también se tiene el entretenimiento añadido de elucubrar por qué… y por qué ahora… En cuanto al futuro sólo “elimino” todo lo que, una vez “sembrado”, tenga casi claro que no va a dar más fruto que “malos rollos”… aunque pudiera equivocarme, claro está.
    Aseguro lo básico (vivienda, alimento, compañía)… que lo demás… chi lo sá!!! (o como se escriba)

  17. Tábano Socrático dijo:

    Estimado psicoterapeuta; me podría aclarar que se entiende por energía mental. En el contexto particular de los viajes por la dimensión temporal y en un con-texto mas general.
    Si es tan amable.

  18. La dama dijo:

    Gracias, Koldo. Por tu memoria. Sería Mari Trini, como dices. Yo recuerdo la canción viajando en un seiscientos, camino del sur. Fue un viaje doloroso (por su origen y su desenlace absurdo) Era una niña, apenas estaba despertando a la vida. Me hicieron ilusionarme y me tiraron por un barranco (¡metafórico, eh!) Como por aquella época también estaba Rosa León y su “Al alba” (de Aute) pues ya ves, mezclo las cosas… Pero la simbología de la frase está ahí, anclada en una enorme decepción…
    Por lo demás me gusta la idea del presente como único espacio en el que vivimos. Pero es tán efímero que necesitamos del antes y del después para rellenar nuestra mente. ¿Alguien puede evitar los recuerdos?

  19. recuerdalaclave dijo:

    Ya lo diría un psicólogo: ni bueno ni malo, simplemente a mano.
    Hay reacciones de supervivencia, de resistencia a que los malos recuerdos se hagan quistes, y hay reacciones suicidas, de recreo en el tormento.
    Cuando enfrentarnos a un mal recuerdo, no aporta utilidad alguna ¿por qué sufrirlo?
    ¿Que el recuerdo es bueno? Lo mismo nos quedamos anclados en esos días, o pasamos página y evolucionamos.

  20. Mari-Dulce dijo:

    ¡Cómo me gustan estos posts tan largos! Lo digo por aquello de no entrar aquí desentonando, lo cual quiere decir que se preparen, o no, porque lo bueno que tiene esto es que se pueden saltar las entradas, ¡uf, qué extensión! Hasta el señor psicólogo puede borrármelo, que para eso es su casa, pero me da lo mismo, yo he visto la luz, me voy a desahogar entre presuntos desconocidos, lo cual quiere decir que no voy a volver a contar el mismo rollo y que me digan que estoy contando el mismo rollo y que…y que nada más, sólo eso.

    Yo, de algún modo, me siento “redireccionada” hasta aquí. Sí, son cosas raras que me pasan, ¡si yo les contara…! No lo voy a hacer, por enrevesado y porque no me creerían, así que, tómenlo como un relato onírico, así no se pierden en lo accesorio. Yo misma asumo que muchas cosas me las he inventado, sin más, pero no porque esté de aquella manera, sino porque me pasan cosas raras, y ya que enfilamos…pues todo seguido.

    Bien, resumiendo, ¡llevo 22 añitos siendo sutilmente perseguida por un tío al que conocí en mis mocedades! (lo de conocerle es un decir, porque siempre se mantuvo a una elegante distancia) ¡Ay, yo me enamoré con todo el empuje de mis hormonas veinteañeras…! Resumiendo: hubo una serie de malentendidos idiotas -o perfectamente lógicos, teniendo en cuenta que jamás intentó hablar conmigo, y se hacía el misterioso, y aparecía cuando no le esperaba y hacía acto de ausencia cuando una, ¡ay!, le esperaba con el corazón en un puño-. Bien, nos habíamos quedado en los malentendidos, ¿no? Vale, pues sin mediar más palabra, se me puso gallito, y no me hizo una pedorreta -ni me miró a la cara- porque era un cobarde, pero levantó la jeta, asín, se colocó en su despreciable cara una sonrisita de cabrón y se largó sin mirar atrás, y yo mirando. La última vez que le vi, se los juro.

    Vale, pues en 22 años, por rachas, “se ha hecho presente”, sin dar la cara, claro, con truquitos de adolescente imbécil. Venía una racha, y una, que no es de piedra, se ponía así de contenta, y de pronto, sin previo aviso, ¿cómo lo explico? Ni humo quedaba de él, o sea. ¿Y por qué “vino”? ¿Y ahora por qué “se va? ¿Y yo no tengo nada que decir ni que opinar? -porque nunca dejó señas, ni D.N.I, ni número de la Seguridad Social, yo, a verlas venir y sin poder decir ni mu, a modo de estatua pasiva y silente. ¡¡¡22 AÑOS EN ESTE PLAN!!! Atada sutilmente a un gilipollas “que estaba a punto de venir”. Ahora ha descubierto internet y su infinito mundo de posibilidades, ¡Y LLEVA TRES, TRES, TRES AÑOS MAREÁNDOME, VOLVIÉNDOME LOCA, YENDO, VINIENDO, APARECIENDO, DESAPARECIENDO…! ¡DIOOOOOOOOS!

    No sé ni cómo leches se llama, porque no lo sé, creo saberlo, pero nada más, creo saberlo. Tres años, tres, de la prestigiosa ganadería de…y no sé ni a qué se dedica, ni dónde vive, ni qué le gusta, ni qué no le gusta, y es que, ¿no lo he dicho?, le encanta comunicarse conmigo a través de intermediarios, pero eso de siempre, hace 22 años ya era así, y ahora, ¡pues fíjate con internet, a huevo, se lo han puesto a huevo! Así que me he enamorado de tíos que seguramente estaban felizmente casados y “me hacían la corte” para hacerle un favor y por entretenerse.

    Vale, pero una cosa sí que creo que sé, que le va la cosa del budismo y todo esto oriental, y casualmente, acabo de leer por aquí algo sobre no implicarse, e independencia de ambas partes, que es una cosa que, dicho sea de paso, me pone de muy mala leche…

    Total, que no se crean ustedes que yo llevo mi vida y tal, entre otras cosas porque no la tengo. Cosas que tiene La Vida (a él no le gusta que utilice las mayúsculas para estas cosas, creo, porque a lo mejor al que no le gusta es a un primo suyo, pasa a mí sí que me gusta, pero, aparte, por joder, por si lee esto, que no lo descarto) Pues eso, que a veces a La Vida le da por darte de bofetadas, o de puñetazos, en todas y cada una de las facetas posibles que ésta pueda abarcar, piensen en una desgracia cualquiera…¡la sufro o la he sufrido, fijo!. Vale (sospecho que podría desagradarle que utilice tanto el “vale”, pues por eso lo hago, mi amol), vale, decía, esto es de hace siete años o así, aunque a lo mejor lo mío es de toda la vida, porque hay gente a la que se le dan muy malas cartas, y con eso es difícil hacer una buena jugada, aunque seas una maestra del vitalismo, yo soy una de ellas. Dividan los cuatro primeros años de mi pesadilla particular, yo sola, despellejándome, superando el miedo al miedo, y seguro que con esta expresión, el señor Muiño va a entender lo que me pasa) yo sola, ¿vale? Pues llega Él, montado en su caballo blanco…y yo sola, tres años.

    El 2008 ha sido especialmente penoso, trágico diría, aunque no terminara trágicamente, hechos a los que pude enfrentarme, pero a costa de un sufrimiento atroz, ¡ATROZ! Vale, presuntamente, este tío lo sabe, lo supo desde el primer momento, ¿no?, pues lo mismo que si no lo hubiera sabido, yo me he comido mi pánico, y cuando ha pasado todo, y puedo recuperar la escasa tranquilidad que me puedo permitir, ¡entonces “vuelve”! Y, claro, una, que está hasta el gorro de andar sola por la vida, pues cae, y he caído…¡ya he perdido la cuenta de veces!

    Y entonces desemboco en esto del budismo. O sea, que la cosa es eso de no implicarse, de la independencia, y el viejo truco del “tú puedes sola, cariño, que eres fuerte, que eres valiente, mi vida”

    Pues resulta que sí, es jodido para mí, porque, digamos que tengo una movilidad reducida, no por razones físicas precisamente, y mi futuro es negro como un cuervo, eso es lo malo, pero, cielo mío, si me necesitas a tu lado, y eso, pues que te olvides, que eso de resultar necesario para alguien es una cosa muy maluca, y yo no podría hacerte esa putada, te quiero demasiado. Tú te las arreglas ya, solito, si eso, que respeto tu independencia, y que, aunque parezcas un maldito cobarde, yo sé que eres valiente, alma mía.

    Señor Muiño, ¿quién necesita una buena terapia? ¿Él o yo?

  21. DENAVEGANTES dijo:

    Os dejo enlace a este “CHAT” atípico y no masivo, por si alguna vez os apetece conversar. Saludos.
    http://denaveganteschat.blogspot.com/

  22. Koldo dijo:

    “Mari-Dulce”, te pido perdón por anticipado (te aseguro que no me tengo por un cabrón…): me lo he pasado muy bien con tus comentarios y, sobre todo, con la forma que has tenido de hacerlos. Las sonrisas -que me ibas provocando- se han convertido en risas en más de una ocasión… Me ha dado la impresión de que nos lo has contado “quitándole hierro”… como si, al explayarte, tú misma -el carácter íntimo de cada uno es así- te sintieras incapaz de hacerlo sin caer en el “grave dramatismo” de tomarte demasiado en serio, sin reírte de ti misma… sutil o explícitamente: como no consigues “entenderte” (entender por qué eres así; por qué has actuado así…) te ves a ti misma con la suficiente distancia y perspectiva… para sacarle un humor… que es lo que diferencia, a mi inexperta opinión, la locura de la cordura, la irrealidad de la realidad…

    Es más, me ha gustado mucho leerte… porque -presumo- he notado que te lo has pasado estupendamente… ¡te has quedado muy a gusto! (y con premeditación y alevosía: nos lo advertiste… desde el principio). Me siento muy bien cuando -creo- alguien también se siente bien…

    Es más, con lo que a mí me gustan todas estas “revelaciones” ajenas, para poder contrastar, elucubrar… me he sentido incapaz; no consigo ponerme “grave” ni siquiera preguntarte: es tan absurdo que te sientes identificado en muchos aspectos… y te hace partirte de risa (vuelvo a pedir perdón… por si mi interpretación fuera errónea y me estuviera equivocando) porque, al fin y al cabo, ese tipo de “estupor” que confiesas te ocurre (te lleva ocurriendo un buen puñado de años) es algo que a muchos nos pasa sobre nuestra forma de pensar o actuar… No le encontramos sentido; pero nos resulta “entrañable”, de nuestro “carácter”… Vamos, que no nos sentimos con fuerza ni para entenderlo ni explicarlo… y sólo nos vemos “encadenados”…

    Eres ese tipo de mujer por la que más me he sentido siempre atraído: tienes entretenimiento y buen humor garantizado… y sinceridad y espontaneidad… Me pareces muy buena gente. Seguro que se puede sentir uno a gusto contigo: sin segundas intenciones ni retorcimientos… (¡¡Vaya “película” que me he montado yo solito…!!)

    En cualquier caso (te he vuelto a releer), parece como si leyera el comienzo de una novela de esas que te “enganchan” desde la primera página, que la disfrutas y no puedes parar… aunque los párpados se te cierren…

    (Juro que lo único que me estoy “chutando” es un Lipton de té con limón muy frío…)

  23. Mari-Dulce dijo:

    Pues mira, a decir verdad, Gorka, -gracias por tus elogios, me han animado mucho, no, en serio, me han animado mucho- a decir verdad, decía, creo que cada vez me voy entendiendo más a mí misma. Curiosamente, cuantas más cosas raras hago, cuantas más contradicciones -que se dan de tortas entre sí- alojo en mi interior, más me entiendo. Y esto de reírme a carcajadas en medio de una crisis, de una pena, del dolor, era de esas cosas que no entendía de mí misma, hasta me lo recriminaba, ¡me echaba unas broncas, bueno!, y me las sigo echando, francamente. ¿Cómo te van a creer? ¿Cómo te van a ayudar, si parece que te estás quedando con el personal? ¿Es que eres una histriónica, dramaticona, con tics exhibicionistas?

    Pues no, yo diría que no, pero nunca se sabe. Sucede que hay cosas que no tienen solución, punto. Hay cosas sobre las que la gente no te puede aconsejar, y mucho menos brindarte La Solución. O darte esa solución, con toda su buena voluntad, como lo haría y lo he hecho y sigo haciendo por otros, que es la solución lógica, sensata, pero tú sabes que no, o que sí, pero que no.

    Todos, según nuestro carácter, tenemos nuestros trucos, yo tengo el humor, y es que creo que una buena risotada aleja un ratito a los fantasmas, aunque luego, en venganza, vuelvan más malignos de lo que se fueron. Y luego está, que se rían, no de ti, sino contigo, aunque te estés riendo de ti misma. Pero, ¡ay!, lo malo es cuando alguien que conoce tus puntos débiles, te prostituye la risa, te la congela. Eso por una parte, por otra está el sutil límite que separa la risa como terapia, o como alivio, de la risa como huida, o como un método para esconder tu verdadero yo, o, peor, que utilices la risa, que hagas reir a los demás para que te quieran, para que, meramente, te acepten, te toleren, ser agradable, ser amena para que, al menos, no te den una patada en el culo y te expulsen de La Vida. Es el límite ese el que aún no tengo claro.

    En cualquier caso, mi consuelo es pensar que soy una privilegiada, que tengo este arma a mi disposición, y que no necesito a nadie, a ningún humorista, para que me haga reir o sonreir. Es más, puede que llegue un día en el que alguien me pida de rodillas que le regale mis risas, que le haga sonreir, y ahí le habré vencido, triste victoria, cierto, como casi todas las mías.

    ¡Uuuufffff!

  24. Mari-Dulce dijo:

    Perdón, te llamé Gorka, y resulta que eres Koldo. ¡Pues nada, échate unas risas a mi salud!

  25. Koldo dijo:

    …Por si cupiera alguna duda: mis risas siempre han sido en complicidad… porque me he visto retratado en lo que nos has contado… y -sobre todo- en cómo nos lo has contado.

    En mi caso, para mi desgracia (propia y con los demás), mi humor suele ir mucho más lejos: acaba casi siempre en sarcasmo… y ese límite -que, como digo, suelo sobrepasar muy a menudo- suele ser siempre doloroso. Lo acabo notando… y los demás también lo notan… Me cuesta mucho trabajo (cuando lo pongo) evitarlo… Me resulta, en cierto modo, bastante autodestructivo… e improductivo.

    En tu caso, me ha resultado mucho más fresco y estimulante… mucho más positivo, en suma. ¡Enhorabuena, otra vez, doña “Mari-Dulce”!

  26. Adolfo - DENAVEGANTES dijo:

    http://denaveganteschat.blogspot.com/, acabo de instalarlo, te invito a entrar y a las demás demás colegas. Buena música y si queréis conversar a vuestro aire. No insisto más.

  27. Lem dijo:

    No sé no sé.
    Yo también sospecho que olvido con facilidad (a base de entrenamiento y tenacidad) situaciones que me provocan malestar. Lo de sospecho lo pongo porque, recuerdo el momento de rechazo: cuando una imagen que no me gusta recordar me viene a la mente. Pero, claro está, no tengo tan claro la naturaleza de los recuerdos, porque obviamente, es lo que trato de olvidar.
    Creo que Koldo ha dado en el clavo, diciendo que el origen de este hábito es una carencia de autoestima. Y que la propia incapacidad de afrontar la vergüenza que te das, evita que superes estas situaciones en el futuro.
    No sé cuáles serán las consecuencias de este mecanismo de evasión (vas sustituyendo imágenes y metiéndote “ruido” hasta que no hay ni rastro del recuerdo). Pero si la teoría que describe el sr. muiño es correcta, y hay situaciones, físicas o anímicas, que te pueden hacer recordar algún hecho, porque estaba relacionado con él de alguna manera, parece lógico que tu cerebro también evite esas situaciones relacionadas.
    Y si rechazas estas situaciones “secundarias”, ¿puede llevarte eso a rechazar posibles situaciones “terciarias”?
    Llegaría un momento en que rechazaras la mayoría de tus recuerdos y evitarías la mayoría de situaciones.
    :(
    Seguro que los del vodka con naranja recordaban mejor porque eran más listos. A fin de cuentas, son los que consiguieron la bebida gratis.

  28. Mari-Dulce dijo:

    ¿Sabeis qué es peor? Que tú no aplicas ninguna represión al hecho doloroso, lo vives, lo asumes, pasas por tu duelo correspondiente, y cuando crees, crees, que ya has atravesado todas las etapas, o estás a punto, te hacen revivir el hecho doloroso.

    Te hacen revivir el hecho doloroso.

    Te hacen revivir el hecho doloroso.

    Te hacen revivir el hecho doloroso.

    Te hacen revivir el hecho doloroso.

    Te hacen revivir el hecho doloroso…

    Y entonces, reinicias el duelo.

    Reinicias el duelo.

    Reinicias el duelo.

    Reinicias el duelo.

    Reinicias el duelo.

    Reinicias el duelo…

    Y entonces -momento presente, figuraos que las frases repetitivas son 22, ¿vale?, pues las multiplicais por cuatro, cuatro irrupciones intempestivas al año, siendo muy benevolente- entonces, decía, después de, más o menos, 88 duelos bruscamente interrumpidos y proporcionalmente reiniciados, va y te dice que esta vez no, que confíes, que confíes justo dos minutos antes de que:

    - Se sumerja en un misterioso silencio.

    - Te insulte.

    - Se mofe de ti.

    - Te dedique una poesía.

    - Después de la poesía, te mande al carajo.

    Y vuelta al primer apartado, una y otra vez hasta el infinito. Que tú te dices que a lo mejor es algún tipo de terapia, para hacerte recuperar la autoestima, y tal.

    Pero, claro, si después de tres años de tortura, reviviendo el hecho doloroso, pues eso, que pasan tres años, y te suelta que es que tú vives en el pasado, que tienes miedo a que se repita, y que estás traumatizada y tal, y que eso te paraliza, y que qué poca autoestima tienes, que parece mentira, que te doy coces y que qué mal te lo tomas, y tal. Pues, después de eso, pues que tú vas y le dices, mira, que yo no sé si es una simulación lo tuyo, pero que, como llevas dos décadas haciéndome lo mismo, pues que lo lógico es que crea que eres un capullo, que de simulación nada, que mientras no se demuestre lo contrario, eres un imbécil, porque los hechos así me lo demuestran, y punto, y ni traumas, ni represión, ni leches. Lleva tres años comportándose más radicalmente como un capullo que en los 19 años anteriores: matemática pura, se comporta como un capullo, pues es un capullo. Punto.

  29. Koldo dijo:

    No sé por qué, “Mari-Dulce”, que me he hecho a la idea de que “el capullo” no se trata, precisamente, de tu “marido” (pareja… o como se quisiera denominar al que oficial y permanentemente cohabita con otro)… ¿Es así?

  30. Koldo dijo:

    Haciendo memoria, haciendo memoria (viajando al tiempo pasado, viajando al pasado…)… casi podría jurar que -ya desde mi más tierna infancia- “me negué” a aprender nada “de memoria”… Sólo acababa “aprehendiendo” (mejor sería decir “recordando”) aquello que, por su uso, repetición, utilidad o necesidad resultaba, finalmente, casi “inevitable”.

    Necesitaba saber -de antemano- los porqués y los paraqués de cualquier materia… Justo, justo, al revés que la mayoría: el objetivo era “cacarear” (cualquier “cosa”; en cualquier materia)… y en función de ese kikirikí… así te ponían la nota.

    Esa “rebeldía” la tuve casi dede la cuna: me repugnaba cualquier memorización.
    Prefería saber obtener -”currarme”- cualquier fórmula matemática o física (me sabía perfectamente todas las demostraciones)… porque era capaz de re-eleborarlas… antes que sabérmela de memoria y sin tener puñetera idea de nada más… Y, claro está, de tanto usarlas… me acababa “acordando” de la mayoría de ellas; pero no porque me las aprendiera o memorizara. Era un auténtico “fiera”… lo reconozco.
    En geografía o historia, igual. Ni batallas ni reyes ni fechas concretas (salvo los/las muy muy importantes): me gustaba tener en la cabeza el esquema Norte-Sur/Este-Oeste (mares, ríos, montañas, etc.) y el temporal… y todo ello, siempre que fui capaz, “simultaneando” las distintas culturas y áreas geográficas y arte… y todo lo demás (qué estaba ocurriendo en cada momento -a la vez- en cada continente…).
    En literatura era un auténtico caos: como me negaba a “saber” nada de nadie… que no hubiera yo leído anteriormente… lo pasé muy mal: me daban igual nombres de autores y obras… ¡¿pa qué c__o podrían servirme…?!
    Sin embargo, en filosofía -y en gramática- me encontraba en la gloria más absoluta: “lógica”, “análisis de una oración”; tesis, hipótesis, antítesis, argumentos… Junto con las matemáticas y la ciencia, en general, era casi un mundo en paralelo y “perfecto” donde habitaba a mis anchas… ¡¡¡Y sin esfuerzo alguno memorístico…!!!
    Los nombres de las personas me cuestan muchísimo…
    Si bien no he conseguido (seguro que sería absolutamente imposible) olvidar lo que no quiero recordar… (no sé si me explico)… lo que sí -creo- que he conseguido es no “hacerme sangre” ni con situaciones ni indiduos (individuas incluidas) que me lo han hecho pasar mal o muy mal: creo (vuelvo a insistir) que no soy capaz de guardar rencor ni de alegrarme ni desear siquiera ningún mal a nadie… ni a ellos… Creo que es lo más saludable para uno mismo (es egoísmo puro, seguro…).
    Sólo recuerdo quién me resultó “tóxico”… seguro que para reconocerle… y evitarle en un futuro; pero nada más.
    …Y quién me resultó placentero (en cualquier sentido)… para reconocerle mi agradecimiento, en caso de futura coincidencia.

    Las relaciones de poder exigen muy buena memoria. Siempre huí de ellas, como de la peste. No me interesan lo más mínimo. Prefiero el re-encuentro, el re-descubrimiento, la novedad que da cierta “improvisación memorística”… (¡qué auténtica gili___ez acabo de soltar!) incluso como muertra de “buena voluntad”, de un “volver a empezar” con todo el mundo…
    ¡Así me va! ¡…Y ya, tan mayor…! ¡Qué pena!

  31. Mari-Dulce dijo:

    Pues eso, lo que yo decía.

  32. La dama dijo:

    “Las relaciones de poder exigen muy buena memoria” Me ha gustado, Koldo, mucho.
    Lo malo es que la buena memoria la tiene el otro, el que domina… Y la usa para seguir abriendo heridas, para que la sangre fluya y no se cuaje, para que nunca olvides de que es él quien manda…
    Respecto a tus tácticas de aprendizaje, un caso extraño. Pero lógico. Tal vez tú ne te dieras cuenta en ese momento, pero memorizabas lo que te interesaba. Y olvidabas lo que no te hacía falta. Dicen que no sabe más el que estudia más sino el que sabe buscar. Eso es cierto. Pero hay cosas que no se olvidan. Auténticas chorradas aprendidas en la infancia que permanecen, inútiles pero bellas, en nuestra cabeza.
    Tu tenías “amor al conocimiento”, frase a la que recurro mucho. Y lo sigues teniendo. Eso es lo que hace que sigas en la brecha.
    Pues eso, que no te de pena ser “tan mayor”, que mayor soy yo… Y no querras que en mi equilibrio inestable me dé pena a mí misma…
    Y es que no aprendemos en esto de los recuerdos y los dolores, que no aprendemos a defendernos, por que somos de otra pasta. ¡Y así me va! ¡A mi edad! ¡Qué risa me doy!

  33. zakul dijo:

    el tiempo y el espacio me ha devuelto al fondo de mi despensa, y he encontrado un bote de mermelada de arándanos rojo, que un amigo de la juventud olvidó en un coche de alquiler abandonado en los límites de un bosque camino del aeropuerto en Escandinavia….
    he abierto ese bote y me han venido muchos recuerdos…pero no sé a que saben, no me huelen a nada, y ahora tan solo tengo el presente.
    pero este presente está lleno de amor y alegría por encontrarme o reencontrarme o despedirme, o símplemente abrazar el ahora que comparto con ese amigo que se introdujo en el tupido bosque y nunca mas volvió..¿o si quevolvió?…el caso es que ahora está.
    LUZ …para la memoria de los peces

  34. Koldo dijo:

    ¡Don “Zakul”!
    ¡¡Te he echado mucho de menos!!
    ¡¡Un abrazo muy fuerte!!

    Te encuentro en plena forma.
    Me alegro mucho de que hayas vuelto con nosotros…

    Muchas gracias por volver a obsequiarnos con tu “LUZ”…

  35. zakul dijo:

    yo también comparto esa alegría Señor Coldo.
    por cierto…alguien ha oído eso de que el tiempo es como si viviésemos dentro de un globo inchado…
    si, si nos pusiéramos inmóviles en el centro y acercásemos una de las paredes flexibles hacia nuestro sitio, transformaríamos tiempo y espacio.
    de esta manera viajaríamos hacia el pasado o el futuro sin dejar de estar en el ahora.
    de esta manera también los viajes espaciales no estarían limitados en el desgaste que supone el trayecto de años luz para un humano que mide el tiempo con un reloj de arena.
    tal vez…y solo digo tal vez, estemos aún en el centro de nuestro gran globo y cada vez que intentamos avanzar, este flexible entorno avanza con nosotros y nunca nos deja llegar al mañana o al ayer, siendo todos nuestros recuerdos y anhelos dependientes y teñidos del eterno ahora.
    LUZ…para este instante.

  36. El violinista en el tejado dijo:

    A mi me produce mucha tristeza de repente recordar algo lejano. Es una sensación extraña, después del recuerdo viene la realidad: el paso inevitable del tiempo, de los años, la vida, en definitiva. ¿Quién no pararía el tiempo aún a cambio de no almacenar ni un solo recuerdo más?.
    Saludos, siempre es grato leer su post, sr. Muiño, hace tiempo que no escribía ningún comentario, ¡me acabo de acordar de ello!

  37. Eloísa dijo:

    ¿Dónde será “más lejos que la infancia”? Yo no conozco un lugar más lejano…

  38. Eloísa dijo:

    ¿Tiempo fuera?
    Vale, bueno, pues me voy…

Deje un comentario




eXTReMe Tracker