EL HOMBRE QUE QUERÍA QUE LE DEJARAN EN PAZ

Hoy me apetece hacer protagonista de mi blog a una persona anónima. Este individuo vivió en Caral, en Perú, hace muchísimo tiempo…
Caral se considera la ciudad más antigua de América.  Es tan vieja como las pirámides de Egipto: fue construida hace unos 4600 años.
Caral es, pues, uno de los primeros nucleos urbanos que han existido.  Y su exploración está ayudando a desvelar uno de los grandes misterios de la historia: ¿qué llevó a los seres humanos a vivir en ciudades?¿cuáles fueron las causas principales del surgimiento de la civilización urbana?

Como no puedo preguntar a mi protagonista, voy a imaginarlo. Lo mejor es hacerlo a partir de la exploración del lugar en el que vivía.
La cosa se presenta complicada, porque para encontrar uno de esos lugares necesitamos que se den dos circunstancias: que la ciudad no haya sido destruida y que, además, no se haya construido posteriormente otra ciudad encima.  Por suerte, estas dos circunstancias se dan en Caral.

Por eso numerosos investigadores están escudriñando esta ciudad de pirámides.  Y la sorpresa que se están llevando es enorme.  Según “Horizon”, (un programa de ciencia de la BBC) se han barajado todas las causas clásicas para el nacimiento de las ciudades: intercambio económico, estabilidad política, control estatal… Sin embargo, la razón real que ha llevado a nuestro protagonista a vivir en Caral fue otra: se fue allí por huir de las guerras.

caral 2.jpg

Me lo puedo imaginar: mi anónimo personaje, al igual que el resto de los habitantes de una de las primeras ciudades de la historia,  vivió en ese lugar porque de esa forma escapaba de la violencia.  Y por eso lo que han encontrado los arqueólogos en Caral han sido las huellas de una cultura amable y apacible, basada en el comercio y el placer.  Y así fue durante casi mil años, porque en la ciudad no se han encontrado ni las más mínimas señales de guerra: ni batallas, ni armas, ni cuerpos mutilados…
El documental dice que estos descubrimientos están dando al traste con teorías que han defendido muchos agoreros durante toda la historia.  Para los pesimistas, la civilización se basa en la guerra y ésta es inevitable.  Sin embargo, Caral parece demostrar que más bien ocurre al revés: el progreso se basa en la paz y la guerra es la fuerza que lo detiene. Los conflictos bélicos son un retraso para la inmensa mayoría y la civilización surge como un intento por evitarlos.
Soy terapeuta y la conclusión no me extraña. Sé que la cantidad de personas que disfrutan con la violencia es mínima. Hay quien se enriquece con las guerras, hay quien tiene adicción a la tensión, hay quien entiende únicamente las relaciones como un juego en que se gana o se pierde…
Pero son pocos.
Los demás somos insumisos, como lo fue mi anónimo protagonista.

Y buscamos lo mismo que él: que nos dejen en paz.
caral 1.jpg

37 comentarios sobre “EL HOMBRE QUE QUERÍA QUE LE DEJARAN EN PAZ”

  1. luis muiño dijo:

    Las ilustraciones son dos imágenes de lo que pudo ser aquello…

    Si os apetece leer sobre el tema, los libros de Ruth Shady acerca de esta ciudad sagrada traen mucha información sobre últimos descubrimientos.

  2. Enredadera dijo:

    muy interesante, y como siempre deja en qué pensar:
    resulta paradojico que la “paz” resultase estar en una aglomeración de gente cuando la guerra es el enfrentamiento entre las personas y ¿a mayor cantidad de gente mayor probabilidad de roces y conflictos? ¿o a mayor proximidad con los demás menos desconocimiento del prójimo y mayor empatía?
    sea como fuere, como siempre mi lectura del tema es que los enfrentamientos y la violencia son producto de la ignorancia

  3. difistinto dijo:

    Ayer mismo por la noche, estuve viendo la pelicula EL HOMBRE DE LA TIERRA. Es una pelicula de ciencia ficción basada en el diálogo de varios profesores universitarios, un arqueólogo, un biologo, un psicologo , una profesora de literatura religosa…Unidos para despedirse de un profesor de historia que conocen desde hace 10 años y “huye” del lugar.

    Cuando le preguntan los motivos de su marcha el responde que ha vivido 14000 años en la tierra y que cada 10 años se aleja del lugar para no crear dudas sobre porque no envejece y no descubrirse como immortal en la tierra.

    Empieza asi un juego de verdad o de duda de locura ante la asombrosa historia que muestra John como totalmente creible, contrastando entre los mortales de la conversacion la preocupación ante ” la locura” (de un hombre que les parecia , un buen amigo sin secretos) y la verdadera historia del hombre, desde su punto inicial a la actualidad.

    Seres normales, decidiendo si lo que saben de la historia es cierto mientras escuchan a John como presunto protagonista de toda la trayectoria humana.

    Ciencia ficcion, si, pero la pelicula mezcla emociones actuales con emociones de siempre.

    El amor, la bondad , el tiempo que tenemos en la vida, la verdad sobre nuestras creencias…

    ¿Que hay de cierto sobre lo que sabemos o sobre lo que aprendemos en los libros de texto?
    ¿Que capacidad o fortaleza tiene el hombre para que toda esa información resulte como falsa y pueda creer en la verdad?

    ¿Necesitamos un anclaje en creencias falsas?
    ¿Necesitamos huir para continuar aparentemente amables para todos, ocultando lo que somos en realidad?

    Esta pelicula, me hizo pensar, sobre si en realidad el hombre se inicia individualmente al nacer y se construye de lo aprendido o realmente existe una evolución emocional de mas de 14000 años. O simplemente, todavia no aprendimos nada de lo que fuimos.

    Hay mucha historia por descubrir y mucha historia incubierta.

    Aqui el enlace para verla:http://www.megavideo.com/?v=2NFNO11p

    Yo soy de las que piensan que la historia y las creencias pueden cambiar sin tener que sentirse culpable por creer en las falsas.

    ¿Acaso no es cierto que superamos que los Reyes Magos no eran los padres? ;)

    Y es posible, que tengamos la oportunidad de encontrar la verdadera historia si comprendemos que hay mucho que saber de ella misma para no cometer los mismos errores .

    La guerra, la autoridad, es un virus fuerte que incomoda, cabrea, duele, daña, mata y oscurece toda cultura , por minima que esta sea. El ser uno mismo, el saber que se puede ser mejor y mas sereno, ya es de por si, la mejor de las culturas.

    La autoridad, el sentirse sometido por creencias o por directrices que no estan de acorde con nuestro propio pensamiento o direccion de accion es el peor de los segmentos para el desarrollo de la persona humana.

    Pero la autoridad necesita de rebelion o de sumision. No hay trato. La autoridad pide, silencio, contrabando o guerra.

    Por eso , muchos nos callamos o nos peleamos sin mucho sentido. Porque no es que ganen siempre “los que son guerra”, es que estos, ponen mas esfuerzo y ambición en su empeño.

    Y yo tambien quiero que me dejen en paz!!!!

    (aunque sea hija de militar)

    Amor y porros !!! Eso diria aunque no fumo porros nunca.

    Pero lo digo por ser un poco de ese silencio que comento y de esa rebelión que actualmente parece que escasea.

    Muchas gracias Luis, he buscado la ciudad de Caral en internet para informarme ( hay tanto por conocer) y te agradezco que me la mostraras….

    Mon

  4. difistinto dijo:

    Creo que me he liado escribiendo la frase:

    ¿Acaso no es cierto que superamos que los Reyes Magos no eran los padres?

    Y como releo despues de enviar el comentario aclaro a todos que es una confusion de escribir un “no” de mas en la frase.Quizas si lo que sabemos está escrito puede dar a confusión como este “no” que se me ha escapado por teclear rapido…

    Simplemente queria decir, que es tarde para no creer que la verdad puede no ser la verdad que pensamos.

    Y que podemos ser bondadosos sin sentirnos sumisos o acorralados.

    Pues ya hace tiempo que supimos que no todo lo que sabemos es cierto.

  5. yo_leo dijo:

    Me gusta pensar que hay tantas personas que quieren que les dejen en paz (de guerras), que pueden formar una ciudad.

  6. Koldo dijo:

    ¡¡¡Ufff…!!!
    Guerra – Paz
    Sumiso – Insumiso
    Ganar – Perder – Colaborar…

    Te doy mi enhorabuena “disfintinto”: has expresado muy claramente tus ideas; te he entendido perfectamente…

    …Y ¡cómo no! a nuestro anfitrión, don Luis Muiño, que no deja de asombrarme -aún- de cómo se pueden provocar tal cantidad y calidad de cuestiones en tan pocas líneas… Así, como el que no quiere la cosa… Y “picarnos” o estimularnos el intelecto de modo que nos resulte “irresistible” pensar, plantearnos cuestiones… y estructurarlas, rumiarlas y ordenarlas de modo que puedan resultar inteligibles a los demás e invitar al diálogo y la discusión a todos los que quisieran entrar a este tipo de “trapos”…

    Lo malo de la edad (1/2 siglo, creo que ya sería -en teoría- suficiente “perspectiva” vital…) es que se te vuelven la vista y el oído (por ejemplo) más “pastosos”… lo mismo que tu “claridad” de ideas y convicciones.

    Yo -desde que tengo (real o erróneo) recuerdo de mí mismo- siempre me tuve por insumiso, rebelde, anti-borrego… hasta tal punto que no me importaba (¡al revés! “disfrutaba”) recibir “palos” por todos lados… sólo por eso: mantener mi propio criterio (daba igual si fuera erróneo o atinado). Era una auténtica “prueba del 9″: evidenciaba lo que más quería: sentirme “yo mismo”. Nunca seguí “moda” alguna. Jamás. De ningún tipo. Me resultaba “imperativo” llegar a cualquier “conclusión” por mí mismo, por mis propias “fuerzas”. Y, por supuesto, no había problema alguno si -tras ese “proceso” autónomo- coincidía con pocos o muchos. Al revés: era muy interesante averiguar cómo habían llegado los demás a iguales o distintas convicciones. Le daba auténtica “entidad”. Tanto a mis ideas como a las ajenas. En fin, que me lío yo solito…

    El caso es que, como decía, cuanto más mayor soy, más claro tengo que la Sociedad, cualquier sociedad, actual, pasada o futura, toda Sociedad, por tanto, sólo se mantiene porque existen reglas y forma de imponerlas.
    Podrán ser más o menos consensuadas (”democráticas”) o impuestas (”autocracias”); pero siempre manteniendo un equilibrio entre ambas tendencias… de modo que permitan ser “toleradas” por la mayoría… y que dejen perpetuarse en el tiempo, que se mantengan con mayor o menor estabilidad; pero que se mantengan y continúen, al fin y al cabo. Es complicado intentar entrar en mayores “profundidades” y querer extenderse en mayores “detalles”; pero creo que, en esencia, ése sería el “secreto” de que una sociedad permanezca: equilibrio entre “precio” (impuestos, orden, jerarquía”, libertades y sumisiones…) y “prestaciones” (participar, paz, desarrollo del proyecto personal y familiar…).

    Todos -creo- que tenemos claro que no existe actualmente (hablo de las experiencias propias de cada uno de nosotros) sociedad alguna que se acerque lo suficiente a la perfección (en el sentido de pacífica, participativa, justa, equitativa…). Lo mismo que hemos podido ver cómo las sociedades dictatoriales, opresoras e injustas… ¡siempre han acabado cayendo!

    No me fío (”il faut se méfier”, que decía Astérix: “hay que desconfiar”). Que me perdone Muiño y los historiadores: me resulta inimaginable una sociedad como la de Caral que se perpetuara durante -nada menos- 1.000 años y sin guerras… ¿Entre ellos? ¿Con otros?

    ¿Qué es la “paz”? ¿La ausencia, lo contrario, de la “guerra”?… Entonces… ¿si no hay guerra… es que hay paz?
    ¿Qué es la “guerra”? ¿La ausencia, lo contrario, de la “paz”?… Entonces… ¿si no hay paz… es que hay guerra?

    ¿No está resultando ya tópico que en el mundo Occidental (sociedad teóricamente “pacífica” donde las haya), abrumados todos por el estrés y el consumismo sin sentido, todo el mundo se encuentre desesperadamente a la búsqueda de su paz… “interior”? ¡Ajá! ¡Así es que, entonces, había “guerra”…!

    Creo que el ser humano del siglo +XXI y del -XXX ¡¡es el mismo!! ¿Por qué habría de ser “mejor” el de Caral?

    Si existen evidencias de civilización pacífica y placentera, al menos que me vengan ahora a mi cabeza, fueron la micénica o la etrusca… ¿Lo fueron realmente?

    ¿No se ha repetido -hasta la sociedad- la explotación del hombre por el hombre? En todas las épocas y geografías. Por la fuerza o la inteligencia… o las dos cosas.

    En fin, que “me planto”… de momento.
    Casi mejor escuchar que hablar.

  7. hipatia dijo:

    ¿Insumición? ¿Revelión? Si, sé que es demasiado idealista pero ¿no estraría bien dar guerra con cosas como la no-violencia de Gandhi?

    A nadie le gustan las guerras y por eso tengo a Gandhi en gran estima: por luchar si armas y solo con paz. Me pregunto como lo hizo y si no es terriblemente idealista que en nuestros tiempos las rebeliones fuesen asi…

  8. difistinto dijo:

    Muchas gracias Koldo! Me sucede que siempre que vengo aqui, me viene bien decir lo que pienso! ¿Sera que hay paz?

    Solo un valiente es capaz de vivir y enseñar la paz. ¿Y que sucede si no somos valientes?

    Pues que nos convertimos en personas maduras que saben ver el peligro en cada esquina que doblan y cuentan “quietos” hasta que pase.

    ¿Sociedades valientes? Claro que si!!! ¿Acaso no lo somos?
    ¿Nos mordemos las narices las veces que nos enfadamos unos a otros por la calle? ¿Lloramos a la vista de la sociedad?

    Bien, es asi. La madurez cada vez es mas exterior y mas temprana a la infancia, mas vacia , seguramente…

    Veremos, si esta crisis no nos causa imaginar que Caral si ha existido… Por si acaso, aqui, en el presente , nos dejan sin una minima vela de esperanza.

  9. Merce dijo:

    Hola:
    Sí, qué equivocados estamos pretendiendo lograr avanzar por la fuerza. El coste es mucho mayor que los beneficios. La tendenca natural es a crecer. Serñia tan sencillo í simplemente nos dejáramos en paz.
    Besos

  10. Lem dijo:

    Vaya, no puendo estar de acuerdo con koldo esta vez.
    Creo, sinceramente, en la perdurabilidad de una civilización justa y pacífica. Con conflictos y pequeños problemas cotidianos, cómo no. Pero eso no significa guerra, destrucción, opresión.
    Lo que pasa es que la historia nos tiene acostumbrados al otro sistema, que también perdura: imperios que basan su continuidad en la conquista de sus vecinos y la mano dura con el pueblo llano.
    A mí me parece obvio que mucha gente desee vivir rodeada de sus semejantes, que esto no significa que quiera compañía o se sienta solo, sino que tiene muchísimas ventajas vitales. Y claro, para empezar, que es más seguro.
    Me ha gustado la entrada. Siempre he creído que las “ciudades” eran el conjunto de personas que aprenden a convivir basándose en el respeto y la solidaridad mutua. Es decir, personas civilizadas.
    Pero la historia la escriben los vencedores (de una guerra, claro) y supongo que es esa versión imperialista de la civilización la que nos hemos tenido que tragar.

  11. Eloísa dijo:

    Las guerras existen porque son un negocio , muy lucrativo, por cierto, y siempre las instigan aquéllos que no corren ningún riesgo porque no van a verse afectados por sus destructores efectos.

    Por eso han existido desde “siempre”, porque siempre ha habido interesados en provocarlas. Las causas son en último término intereses económicos, aunque se quiera excusar en motivos morales o ideológicos.

    Reconozco mi temor a que esta crisis que ahora se cacarea con tanta insistencia no nos esté anunciando algo peor. Cerrado un ciclo de especulaciones, los que se lucraban tanto han dejado de hacerlo ,espero que no quieran tirar al suelo todo lo construido para enriquecerse, primero destruyendo y luego reconstruyendo. La codicia de algunos es ilimitada… y peligrosa.

  12. Eloísa dijo:

    Los barracones del hospital militar numero XXIV estaban situados en la periferia de la ciudad. Desde la estación terminal del ferrocarril hasta la enfermería, una persona sana habría tenido que caminar de firme durante media hora. El ferrocarril conducía al mundo, a la gran ciudad, a la vida. Pero los ocupantes del hospital de guerra número XXIV no podían llegar a la estación terminal del ferrocarril.

    Estaban ciegos o tullidos. Tenían la espina dorsal deshecha a balazos. Esperaban una amputación o ya la habían sufrido. La guerra quedaba muy atrás. Habían olvidado el adiestramiento; el sargento; el capitán; la columna de marcha; el cura castrense; el cumpleaños del Káiser; el rancho; las trincheras; los asaltos. “Su” paz con el enemigo estaba sellada y rubricada. Se aprestaban ya a una nueva guerra; contra los dolores; contra las prótesis; contra los miembros paralizados; contra los espinazoas doblados; contra las noches sin sueño; y contra la gente sana.

    Sólo Andreas Pum estaba contento de cómo iban las cosas. Había perdido una pierna y recibido una condecoración. Muchos no poseían una condecoración a pesar de haber perdido más de una pierna. Les faltaban piernas y brazos. O debían estar siempre en cama, porque tenían la médula destrozada.

    “La rebelión” Joseph Roth

  13. No sacado de internet dijo:

    Estamos en un mundo en que se compran armas para “misiones de paz”.
    Yo creo en que tendemos a la paz, sí, pero nuestros sentimientos son excesivamente fáciles de manipular. Es fácil sentirse amenazado, sentir que necesitas defensa… sólo hay que pulsar las teclas oportunas,

  14. Koldo dijo:

    Estoy absolutamente de acuerdo con “Eloísa”: son un negocio y sólo benefician a los mismos… a los de siempre.

    Y también con “Lem”: sólo son perdurables civilizaciones justas y pacíficas.

    Pero, lo que fundamentalmente pretendía era haceros un guiño a la siguiente reflexión: “Esas” sociedades a las que todos achacamos su perdurabilidad a su esencia pacífica y justa… ¿lo fueron -lo son- “realmente”…?

    ¿Puede pretender en la actualidad cualquier sociedad -en estos tiempos, deberíamos entender todos “aldea global”- basarse en el hambre, la enfermedad y la injusticia (globales, también, por supuesto) que se dan doquiera se mire…?

    “¡Ah, bueno! Pero eso ha existido siempre… yo me refiero a la española…” (daría exactamente igual decir: la europea, norteamericana u “occidental” en general): es justa y pacífica”. ¿Tiene algún tipo de “lógica” -en los tiempos de información planetaria “on line” que vivimos- este tipo de “exclusiones”, de “nosotros” y “ellos”…? ¿Esas guerras “externas” no son -la mayoría- para mayor gloria y beneficio de esas sociedades occidentales; alentadas y provocadas por ellas?

    ¿Es justo y fomenta la “calma” que un estadounidense sin recursos vea cómo se muere (se muere, sí) tu familiar más querido… “sólo” por ser pobre? ¿O que -a la vuelta de la esquina- comprobemos (y miremos para otro lado, por supuesto) cómo explotan a unas desvalidas prostitutas que, como tantos y tantos niños, trabajan como auténticas esclavas? ¿”Eso” sería “vivir en paz”…?

    En definitiva: ¿no tendrían algún tipo de “truco” todas esas civilizaciones, culturas o ciudades (como -supuestamente- la de Caral)…? ¿Que la ciudad de Caral (por ejemplo) no tuviera guerras “en” Caral porque tenía machacados, subyugados, sojuzgados y explotados a la inmensa mayoría de las poblaciones y territorios del entorno… a los que sí “guerreaba” periódica y perennemente…”fuera”?

    …¡¡Si es que debo admitir que siempre soy muy mal pensao…!! Que me resisto a admitir situaciones “idílicas” y “justas”… y -mucho menos- a lo largo de mil años… con sus doce mil meses y sus trescientos sesenta y cinco mil días… “Sólo” porque no se han encontrado restos de armas o de cadáveres mutilados…

    Todos queremos sentirnos “distintos”, “únicos”. Me gustaría pensar que, si se produjera una guerra (incluso suponiendo que se la pudiera catalogar de “justa”) mi intelecto me “ordenaría” salir de allí (o aquí) pitando: vamos, que “me dejaran en paz” y largarme lo más lejos posible durante el mayor tiempo posible.
    Pero, como digo, seguramente acabaría implicándome y poniéndome a las armas… del “justo lado”… claro está, por supuesto. Como todos. Como siempre, a lo largo de la Hª… Porque -me da la impresión- que, al menos, se daría la misma proporción de “refugiados” (exilados o huídos de un conflicto) que de “implicados” (por convicción u obligación).

    Y, tal vez, sólo “tal vez”, el hecho de encontrarme “a salvo” de una guerra me hiciera fortalecer mi “estómago” y nublar mi “vista”… para -también- hacer “oídos” sordos a las injusticias, desigualdades o abusos que se produjeran en el “refugio”… Porque, caso contrario, ¿es que serían gil___as los que se quedaran jugándose la vida a los “soldaditos”? ¿No se quedaría la guerra “vacía” y Caral llena? ¡Ah! “¡Que eso, precisamente, fue lo que ocurrió!” …Que las mismas personas en distintos sitios se comportaban “distinto”… y, por tanto, la guerra “desaparecía”…

    Perdón por tanto circunloquio.

    A lo que quería llegar era a que “QUE ME DEJEN EN PAZ” como sinónimo de vivir en una sociedad que funciona en paz y en justicia… es una contradicción en sí misma: si quiero VIVIR EN PAZ debo acatar unas normas de convivencia, unas leyes (que, muchas veces, me afectarán impidiéndome hacer lo que me dé la gana…) y permitir que me ordenen (en el sentido familiar y en el más genérico del término)… A mí me parece que “eso” no sería -precisamente- lo más parecido a que a uno “le dejen en paz”… como sinónimo de en libertad o a mi propia “bola”, a mi propio criterio y albedrío… sino todo lo contrario. Seguramente, muchos conflictos (por no decir, casi todos) se deben a no querer pensar en los demás y pretender hacer lo que a uno le da la gana (¡qué buena “prensa”! ¡qué bien queda ese tipo de “libertad”…!) Y, sin embargo, como se demuestra en esta entrada (o, al menos así querría yo interpretarlo) es precisamente lo contrario lo que facilita y permite perpetuar la paz: que a nadie, absolutamente A NADIE, una sociedad justa y equilibrada deje nunca “EN PAZ” (el término coloquial, efectivamente, Sr. Muiño, se las trae bastante: muy bien encontrado, por cierto). Acatar leyes y obligar a cumplirlas a todos no convertiría a la Sociedad en injusta ni opresora; sino, absolutamente, todo lo contrario: sería -siempre- condición “sine qua non”.

    Si quieres vivir “en paz”, nunca “te dejarán en paz”… Al menos, en sociedad…

    (…Siempre te quedaría otra opción: vivir como un hermitaño… ¡hasta que -”unos” u “otros”- te encontraran, claro!)

  15. La dama dijo:

    Pues, ya ves, Koldo, hoy me ha pasado justo lo que dices justo encima de mí (en el sentido literal-metaforico de la situación de nuestros escritos.)
    Me vengo a vivir como una ermitaña (lo siento, es sin hache, por aquello de la sencillez de la vida…) a un lugar “idílico”, donde sólo aspiro a encontrar la paz dentro y fuera de mis pequeños muros y me encuetro con que me persigue la “guerra” de la ciudad. Pasate por mi sitio y lee las dos últimas entradas. Lo entenderás.
    No, no podemos huir de la violencia, nos persigue por que somos hombres, y esa es parte de nuestra esencia.
    Y no creo en las ciudades utópicas como no creo en los ángeles.
    Tampoco creo que Gandhi sea un pacifista, sino un gerrero poderoso, con su estrategia y su forma de luchar perfectamente planificada. Como el Dalahi Lama.
    Y no me estoy metiendo con ellos, ni mucho menos. Pero la resitencia pasiva también es una guerra, a veces tan crueta como la que intenta destruir. Movilizan las conciencias, es cierto, pero también enervan la sangre de los “guerreros santos” Y ya la tenemos liada.
    Mi escepticismo me hace hablar así ( y tambien, lo reconozco, mi ignorancia) Creo que el tiempo y la muerte son las únicas circunstancias que soluciona las cosas, los hombres sólo las enredamos más.
    Caen dictaduras, acaban guerras, se implantan democracias. Pero todo eso termina cuando acaba su tiempo, como acabo el Imperio Romano, Franco o Fidel. Como acabó Gandhi, la Madre Teresa y Juan Pablo II. Como ha acabado Bush y acabará Chavez. Como empezarán nuevos conflictos y se cerraran otros.

    Me han pillado, Koldo, que le vamos a hacer, cuentame.

  16. Koldo dijo:

    Hola, “La dama”: como podrás comprobar, he “mancillado” tu blog con mis comentarios… como me pedías.

    Quiero agradecer a “disfintinto” por la película que nos comentaba y por haber podido verla, gracias a su enlace. Creo que merece la pena: casi ni me enteré (como me pasa con las buenas películas) de lo corta que se me hizo.

    Me recuerda muchas veladas propias: gran parte de ellas, en la sierra, en plena naturaleza, por la noche casi siempre y a la luz de un fuego que también te da calor y que debes mantener. Es que si te encuentras rodeado de amigos, que sean inteligentes y que además compartan contigo las mismas ganas de dialogar y discutir… sin rumbo previo ni objetivos de ningún tipo… sólo por el puro placer de compartir ese “estado alterado de la conciencia” que te produce esa sensación de “com-unión” entre corazones y mentes… y bajo el influjo hipnótico evidente de un fuego en plena noche, rodeado del olor y -casi- sabor del campo (si estuviera -además- nevado… ¡pa qué contar más!)…

    Los cinéfilos -si, además, son psicólogos, ¡mejor!- van a disfrutar con los distintos papeles y personalidades y perspectivas vitales e intelectuales de cada uno de los contertulios que conformaban ese curioso grupo alrededor del fuego. En momentos como ésos, efectivamente, a todos ellos el mundo entero les ha dejado en paz… y, a pesar de alguna que otra subida de tono, ¡mayor sensación de paz -y, curiosamente, también de excitación- y libertad que la que se consigue en esos momentos…!

    El caso es que está muy bien encontrada: se ajusta como anillo al dedo a la entrada de Muiño. El protagonista no tenía más remedio que largarse… para que le dejaran en paz. Sin ningún remedio o alternativa posible.

    En general, siempre es bueno intentar que te dejen en paz… sobre todo para conseguir estar uno mismo en paz, que, al fin y al cabo, creo que es lo que algunos buscamos e intentamos… con todas nuestras fuerzas.

  17. Tana dijo:

    H@la,
    El fragmento del libro de Roth que ha traído Eloísa me ha recordado a Johnny cogió su fusil, película por la que creo me convencí de ser antibelicista -en la medida de lo posible-, como contrapeso al latinajo de si vis pacem para bellum, que es la solución que a veces unicamente vemos.
    Al contrario que Dama, yo no creo que l@s pacifisitas sean grandes guerrer@s sino grandes resistentes e insumis@s y por eso, hasta para definirl@s, no debemos utilizar el mismo término sino su antagónico, definirl@s como lo que realmente son.
    La palabra guerra parece que no le gusta a nadie (hasta los ejércitos llaman a sus ministerios Defensa) pero está en boca de tod@s y parece que asumimos con igual comodidad su concepto como su realidad constante y conocida diariamente, y no sólo el ánimo belicoso de algun@s ciudadan@s en zonas supuestamente pacíficas sino en areas que sabemos masacradas constantemente bajo el argumento de estar en guerra declarada.
    Hay días en que es difícil mantener el ánimo y seguir creyendo en un mundo mejor manteniendo las pocas ilusiones que van quedando en creer en la Utopía e intentar mejorar nuestras sociedades actuales y avanzadas, y que Caral o Arcadia son lugares más imaginarios e inexistentes que Troya o la expansión guerrera de los incas.
    No puedo evitar una gran tristeza al pensar qué es lo que falla si realmente la mayoría no somos adict@s a la tensión ni a la violencia.

  18. Lem dijo:

    Entiendo el argumento, pero no estoy de acuerdo (así que vamos a pegarnos, y que que gane, mejor :) )
    Entiendo que si vives en comunidad, estás obligado a aceptar unas normas. Pero esto no significa represión. Significa, que cuando hay discrepancia de valores, acatamos la ley que está establecida para no llegar a la violencia.
    Obviamente, puede haber sociedades justas o injustas. Y las que más “éxito” han tenido han sido las más opresivas y las de la mano dura. Pero cada vez más, creo que eso está cambiando, al menos a este lado del mundo.
    Hay que darnos una oportunidad, y al menos creernos que es posible vivir así.
    Por cierto, creo que es el aniversario de la declaración de los derechos humanos. Sesenta años, creo. Son sólo sesenta, si lo pensáis bien. Sí hemos avanzado, aunque quede un largo camino.

  19. ivy dijo:

    La Paz no es más que uno de los extremos de la cuerda, el otro es la guerra; ¿acaso en esta situación sí es beneficioso caminar, o pretenderlo, hacia un extremo? Seguramente muchos responderían que sí, que lo es, que es el único caso en el que está justificado, ser un radical de la paz; pero yo no estoy tan segura: ¿acaso esta ciudad no fue fruto de la guerra de alguna forma? Los que habitaban en ella huían de la violencia que habían sufrido en otros lugares. La ciudad es una hija de la Guerra.

  20. susanamoo dijo:

    Cómo me gusta leer esas conclusiones: el progreso se consigue con paz, la guerra lo dificulta.

    Pienso que en el erotismo sucede igual, cuánto más pacífico es un pueblo, más excelsas sus relaciones – y representaciones – sexuales …o viceversa…; )

  21. Koldo dijo:

    Bueno, venga… ¡Pues vamos a dar algo de “caña”…! (…que parece que no os estáis animando mucho… y tengo muchas ganas de “guerra”)

    Los que tenemos cierta edad hemos estado escuchando mucho tiempo aquello de “Los 40 años de Paz” (justo en la “Transición”). 15 años antes, fueron los “famosísimos” aquellos “25 Años de Paz Española”… gracias a Franco… ¡pues no faltaría más! (Mi padre, por cierto, siempre apostillaba con “a pesar de” Franco… y parecía un auténtico héroe… como si se estuviera jugando el cuello con el puñetero comentario). Porque, claro está, los años posteriores a nuestra última Guerra (in)Civil (como los posteriores a cualquier guerra)… fueron de “Paz”: aunque se siguiera fusilando hasta bien entrados los años 50 (cuando yo nací); aunque las únicas “libertades” que habían eran las de loar al Régimen, a Franco, al dios y a la iglesia católicos ( claro)… yendo a misa todos los domingos… ¡por si acaso!

    No estoy seguro, “Lem”, qué podríamos considerar como sociedades de más “éxito”: si por su expansión geográfica o por su permanencia en el tiempo o por ambas cosas… Los dos estamos de acuerdo en que si se quiere vivir en sociedad es gracias-a y a-pesar-de tener que cumplir unas leyes. La convivencia colectiva sería imposible sin ellas. Y mucho mejor que fueran -o pareciesen- democráticas que no autocráticas.
    No tengo muy claro qué es una sociedad “justa”… O, mejor dicho, no tengo claro cómo podríamos -fría y objetivamente- aplicar una “normativa ISO” de certificación de “justa”. Tú mismo, “Lem”, nos recuerdas que la Declaración de Derechos Universales del Hombre cumple ahora 60 años. Y no es una pregunta retórica (de verdad que no), y espero que no me “pegues” por ello; pero ¿”hemos avanzado”, como decías, “sólo” porque “exista” esa Declaración? ¿O porque la hayan “suscrito” multitud de países? De verdad que no es retórica ni demagogia: ¿se cumplen esos “Derechos”? ¿Siquiera en los países que los firmaron? ¿Se cumple la Constitución Española? ¿Se cumplen la yanki o la Francesa? ¿”Funcionan” las Naciones Unidas? ¿A cuento de qué sigue existiendo el veto de las vencedoras en la última Guerra Mundial? …¿Esta situación es, por tanto, “justa”…? ¿Dónde, pues, estaría la “verdadera justicia”?

    Pues, entonces, parecería claro que la guerra se evita (aunque fuera local y temporalmente) cuando a los propios afectados les pareciera “la más justa… dentro de lo posible”. Por eso, si no la guerra, sí la “amenaza” o “posibilidad” de guerra son imprescindibles para mantener a una sociedad “en paz”. Igual que encontrar (siempre dio muy buen “juego”) un “enemigo externo” o “interno” al que exorcizar colectivamente: se consiguen unidad y obviar -precisamente- las injusticias…

    Existe un término -”Civilización”- que creo que vendría muy a cuento de intentar “enmarcar” quizá con más precisión tu idea del “éxito”. Precisamente estos días volví a comprar (¡a saber en manos de quién estará -o no- ahora mi primer ejemplar!) y estoy releyendo la “Hª de los griegos” de Indro Montanelli (murió no hace mucho con más de 90 años de edad), fundamentalmente periodista; pero con una buena producción en literatura histórica. En el epílogo, citando a un tal Durant (reconozco ignorar su altura intelectual), se lee: “las civilizaciones no mueren nunca. Emigran tan solo, cambian de lengua, latitudes y costumbres”. Cuando Roma derrotó militarmente a Grecia, dijeron: “Graecia capta ferum victorem cepit…” (algo así como que la Grecia conquistada conquistó al bárbaro conquistador). También cita al historiador inglés Maine que afirmaba que “todos nosotros somos aún colonia de Grecia, porque -salvo las ciegas fuerzas de la Naturaleza- todo lo que en la vida de la Humanidad evoluciona es de origen griego”.

    En fin, se podría aplicar, a su vez, a los que les precedieron. Sería la victoria de la razón, al fin y al cabo.

    En cualquier caso, si odio tanto como me entusiasma la Historia es por cómo nos la enseñaron; por cómo la siguen enseñando: siempre a base de guerras, batallas, reyes, territorios, conquistas… ¡¡y victorias (las propias)!! ¡¡y derrotas (las ajenas, claro está)!! Exactamente igual que la Historia Contemporánea, actual, de nuestros días: se resume, a su vez, en pura Política (sin profundizar mucho más allá de lo que -se supone- es ser de “izquierdas” o de “derechas”) y -¡como no!- de guerras (o “conflictos armados” como gustan decirnos ahora). Y siempre -antes y ahora- nosotros somos “los buenos” y los otros, “los malos”. La “letra pequeña” se nos escamotea siempre. Tanto la de la vida diaria y cotidiana de los verdaderos protagonistas (los miles o millones de seres humanos “socializados”) como la de los verdaderos intereses y “fuerzas” que marcaban el “rumbo” a esos seres.

    No interesa. A mí, por lo menos. A “ellos”, sí. ¡Y mucho! La “verdad” es tar vergonzante y vergonzosa que no habría estómago capaz de digerir tanta ponzoñosa basura de ansias de poder y de perpetuación en él… ¡¡¡Ninguno iríamos ya jamás a ninguna de sus “guerras”…!!! Porque, estad seguros, son de “ellos”: provocadas por “ellos” y a beneficio de “ellos”. Las patrias, los dioses y los reyes no son sino “anzuelos” que venimos “picando” desde hace ya milenios… y lo que nos queda.

    Quiero creer, “Lem”, que, como decía unas entradas antes, ningún régimen totalitario y opresivo sería capaz de perpetuarse -muy a su pesar- “indefinidamente” (mil años, por ejemplo). Es decir, que seguro que ni Roma ni Caral se mantuvieron tanto tiempo… si no fuera porque habría múltiples “válvulas” de escape, de seguridad (psicológicas y sociológicas), que servirían para evitar que todo colapsara y se fuera al garete… Ni idea de quién lo dijo ni cuándo: “No puede esclavo ser, pueblo que sepa morir”. Es verdad: más tarde o más temprano (aunque sólo fuera porque los seres vivos… ¡morimos!), cuando ya no se tiene nada que perder, la rebeldía de la mayoría acabaría con la élite opresora… siempre

    Por cierto, “Lem”, ¿te parece “justo” el famoso “Código” de Hammurabi?

  22. Fugit dijo:

    Para mí que, más de una vez, el amigo caralés tendría que oir “¡Cobarde!” o “No puedes dejar que te saquen de aquí con intimidaciones…” Y lo mismo lo podía haber entendido igual…

  23. pau dijo:

    Tengo la sensación de haber repetido este tema, igual que algun otro.
    ¿Será que sufro el síndrome de: eso ya lo viví en otro momento?
    ¿Será que don Luis juega con nosotros?

    Dudo que quede alguien con un poco de seso que piense que la sociedad progresa con la guerra. Algún malnacido ultra, medio subnormal por algún defecto genético, dirigentes políticos llegados al poder vete a saber con qué medios y triquiñuelas, algún militar medio loco -curiosamente de esos hay menos que del resto, será tal vez porque su aprendizaje enseña muy claramente lo que es la guerra-
    La realidad es que no es así, que la gente proclama su beatitud pacifista con la boca bien abierta, mientras que a escondidas dice lo que realmente piensa; y más a escondidas aún, vota al partido de la guerra.
    Por lo menos eso demuestra que se avergüenzan, por tanto saben que pecan.

    La sociedad no progresa con la guerra, aunque tampoco sabemos como lo haría sin ella; porque lo cierto es que el mundo, exceptuando aquella falsa pax romana que duró medio siglo, no ha visto una década seguida sin algún lío de esos. Para nosotros no, ciudadanos del mundo civilizado occidental, productor de múltiples armas y tecnologías diversas, diseñadas exclusivamente para mantener el equilibrio poblacional, a poder ser de otro color que el nuestro. -De eso la alarma suscitada por la carnicería balcánica-

    La guerra no es necesaria, pero sí la competencia.
    La naturaleza ha hecho que las especies compitan entre sí por el territorio y las presas, como también que los más débiles perezcan sin descendencia y que los más inteligentes suban a lo alto del escalafón social.
    La naturaleza es sabia, y el equilibrio que ha diseñado para su supervivencia es demoledor y cruel, pero perfecto.

    El competitivo es ambicioso y la ambición es lo que hace desear el poder, y de aquí a la violencia para conseguirlo va nada.

  24. NáTtÚrA dijo:

    Pues sí, puede ser que a aquel que entraba en la ciudad le dieran un cursillo de solución de conflictos sin garrote…

  25. Lem dijo:

    Uf, qué estrés.
    Es que he tenido que buscar qué era el código hammurabi. (qué haría yo sin la wikipedia). Pues hay dos cosas que me han gustado leer del hammurabi éste. Pero no sé por dónde iba la pregunta. Supongo que sería por lo de la ley del talión: ojo por ojo.
    Pero no es eso lo que me ha gustado, sino que el rey hammurabi escribió las leyes en piedra para que fueran inmutables, y no dependieran del gusto particular de los jueces de turno. También para que fueran públicas, y todo el mundo las conociera.
    Lo otro que además me ha gustado de este hombre, es que él no se consideraba pariente de ningún dios, que debía ser la tradición.
    Quiero decir, que es admirable, que pudiendo hacer y deshacer según su antojo, mandara grabar las leyes en piedra, para que le sobreviviesen, e incluso le afectasen.

    Bueno, yo sí creo que hay una ISO, y es la declaración de derechos humanos. Casualmente ayer dieron un reportaje de amninistía internacional, a propósito del 60 aniversario.
    También es verdad que daba ganas de llorar. Pero estamos ahí, en el camino.

    A ver, creo que insinuas que las leyes que a unos les puede parecer bien, a otros mal. Y de ahí se genera un conflicto, y éste desemboca en catástrofe.
    Y que la única manera de mantener la “paz” es mediante el castigo, y que la impunidad genera el caos.

    Pero no creo que sea esa la forma de verlo. Hay que darle la vuelta.
    Partimos de unos derechos básicos-fundamentales del hombre. Las leyes nacen para defender esos derechos. Es decir, que si no son atacados, la ley no es necesaria. Así de simple.
    Por eso, para mí la convivencia está basada primero en la educación, para conocer estos derechos. Seguido del respeto hacia éstos. Y en tercer lugar, la solidaridad, que es de la que sacamos beneficio de vivir juntos.
    Las leyes sólo son para gente maleducada, es decir, incivilizada.

  26. La dama dijo:

    Querido Lem, lamento discrepar. Hammurabi fue un gran rey en su momento, uno de los más grandes en su tiempo y espacio. Y un terrible conquistador y legislador.
    Las leyes se crean para facilitar la convivencia, pero se basan en la ley del más fuerte: del que las dicta. Y si encima las escribe a sangre y fuego o sobre piedra (las tablillas de barro eran para contabilizar ganado y otras menudencias diarias…) la cosa funciona mejor.
    Las ciudades se crean por necesidades defensivas, por aquello de la unión hace la fuerza.
    La guerra es muy creativa, os lo aseguro.
    Una civilización “pacifista”, “paradisíaca”, se estanca en su propio edonismo. Eso no la hace mejor o peor, simplemente la inmoviliza en la evolución natural de las civilizaciones. Y tarde o temprano, de fuera vendrá la violencia, la esclavitud, el dominio.
    No justifico la guerra, pero como he dicho ya (cansina que es una) el hombre es lo que es. En su memoria genética está incluido el gen de la supervivencia (a costa de lo que sea). No hay Arcadia ni Eden. Hay lucha por la vida. Y ¡ay de nostros si eso no fuera así!
    Lo malo que tenemos es que recordamos, pero no aprendemos de los errores de nuestros antepasadados.
    La frase es vieja y manida, pero viene bien: “Quien no conoce su historia está condenado a vivirla de nuevo”
    No, no aprendemos, ni de la historia contada por los vencedores ni de la historia contada por los vencidos.
    No soy optimista, bien lo sabéis, en este aspecto.
    Un ejemplo, el comentario de Koldo sobre los derechos humanos. ¿Cuantos años más hay que esperar para que se cumpla uno sólo de sus puntos en todos los países que lo firmaro? Fijaros si pido poco para creer: un solo derecho en todo el mundo…
    En fin, me adelanto a todos y os deseo unos días de paz, interior y exterior… Unos buenos besos y abrazos de quien más os plazca y que el próximo año sigamos en este habitat tan especial que hemos creado entre todos… en especial al Sr. Muiño, por mantenerlo abierto a pesar de lo “brasas” que somos a veces.
    Un besazo a todos y mis mejores deseos…

  27. Tana dijo:

    H@la,
    Y yo me pregunto si en esas sociedades pacifistas lograrían librarse de l@s abogad@s. Especímenes éstos que, en tiempos de paz sin guerra declarada, hacen las leyes -un@s-, las aplican e interpretan -otr@s- y una multitud te espera para cobrarte un ojo de la cara por devolverte lo que en principio y en justicia parece tuyo.
    Parece que en principio tod@s ell@s están para solucionar conflictos menores pero hay veces que pienso que algun@s justifican sus ganancias enredándonos aún más en los vericuetos de esas leyes que en principio nos damos a nosotr@s mism@s para una mejor convivencia, según nos dicen que hacemos l@s ciudadan@s en las democracias modernas.
    Y por cierto ¿hasta cuando vamos a dejar que l@s corrupt@s y usurer@s nos hagan la guerra al resto?
    Lo que estamos aguantando la mayoría de la gente en nuestros respectivos países (pobres, ricos o “emergentes”)parece muy fuerte ……¿no hay una organización que nos defienda, p. ej. Abogad@s Sin Fronteras?

  28. Koldo dijo:

    Imagina que no hubiera Paraíso. Es fácil si lo intentas
    Ni Infierno debajo de nosotros. Sólo el cielo sobre nosotros

    Imagina a todo el mundo viviendo el presente

    Imagina que no hubiera países. No es difícil hacerlo
    Nadie por quien matar o morir. Ni tampoco religión

    Imagina a toda la gente viviendo su vida en paz

    Puedes decir que soy un soñador; pero no soy el único
    Espero que algún día te unas a nosotros y que el mundo sea uno

    Imagina que no hubiera posesiones. Me maravillaría si pudieras

    Sin glotones o hambrientos. Una confraternidad
    Imagina a toda la gente compartiendo el Mundo

    Puedes decir que soy un soñador; pero no soy el único

    Espero que algún día te unas a nosotros

    John Lennon

  29. La dama dijo:

    Me uno, Koldo, me uno.
    Yo también imagino…

  30. beppo andrioli dijo:

    Este dato de la ciudad de Caral, no lo tenía. Me he deslumbrado con las ciudades imaginarias que describe Italo Calvino, y con un cuento de tradición italiana que reune en su antologia de cuentos orales de todas las regiones de Italia, sobre el hombre que no quería morir, pero este del hombre que busca que lo dejen en paz y encuentra ese lugar utopico en Perú, me parece maravilloso. Lo tendré en cuenta para cuando la fatiga, el tedio o la falta de cordura, me golpee en las puertas de la cuidad en que vivo, en mi barrio, en mi cuadra, en mi propia casa. Raúl Beppo Andrioli, titiripoeta sobreviviente del delirio planetario, refugiado desde hace varios años de la locura humana en la ciudad de La Plata, Buenos Aires Argentina.-

  31. MaNwHoSaVeDtHeWoRlD dijo:

    Pepe Amodeo me hace recordar que el 26 de septiembre de 1983 (todavía 25 en Estados Unidos) se produjo el llamado Incidente del Equinoccio de Otoño, que colocaría al mundo a escasos segundos de la Guerra Termonuclear Total

    http://es.wikipedia.org/wiki/Stanislav_Petrov

  32. Tana dijo:

    H@la,
    Magnífico, primero Imagine y luego la historia de Stanislav Petrov. No la conocía y desde luego es para estar agradecida a ese señor que debió tener claro que si informaba a sus superiores (a la vista de la reacción posterior de relegarle por no haberles informado) la hubiesen liado a base de bien. Suele pasar que a veces temes más a tus superior@s, si les conoces, que al supuesto peligro exterior.
    Y lo malo es que ese tipo de cenutri@s deben estar al mando, a la vista de como va el mundo, en casi todo el planeta.
    Voy a entrar en google earth a ver si encuentro la ubicación exacta de Caral …….
    ¡Feliz Solsticio de Invierno 2008!

  33. Koldo dijo:

    Bueno, pues como sé que todos estábamos muy preocupados…

    ¡¡¡La salud: muy bien, gracias!!! (…espero…)

    (A ver si nos dáis una alegría y alguno comenta que le ha tocado la Lotería…)

  34. La dama dijo:

    El reintegro… Con tanta suerte, a lo peor me da un arrechcucho.

  35. Marianico dijo:

    ¡Bah! aquí sólo hay un par que me gusta. Los demás no me gustan.

  36. Koldo dijo:

    No he podido evitarlo:

    En El País de hoy, domingo, 8 de febrero de 2009, en la sección de Internacional me encuentro con el siguiente titular (frase pronunciada por monsieur Sarkozy -presidente de la República Francesa- ayer en Munich):

    “¿Europa quiere la paz o que la dejen en paz?”

    Según comentan en el artículo, la pregunta flotó sobre el auditorio durante algunos segundos. No fueron muchos; pero sí suficientes para desnudar las contradicciones de un continente paralizado… Sarkozy no dio respuesta. Se limitó a exponer 2 opciones posibles, a su juicio.

    ¡Menudo “viaje”! Desde la 1ª ciudad… hasta nuestros días…

  37. roberto garvich dijo:

    estoy deacuerdo, pero lo que me parece que hay que aclarar, es que vivimos en un mundo occidental , y que existieron otras maneras de vivir otros marcos de etica y moral social.
    Las sociedades modernas estan basadas en el estilo occidental (europeo), pero recordemos que no solo Caral, sino tambien los incas, a pesar de haber gerreado un poco, se basaban mas en la resiprocidad y la absorcion de otros pueblos por intermedio de concensos y necesidades mutuas (Tahuantinsuyu, de Maria Rostorowski), por eso disfruto de la idea de que mis ancestros sudamericanos, gustaban mas de vivir en armonia y no de conflitos.
    Talvez fue por eso que los occidentales estaban mejor preparados para pelear y conquistar que los lugarenios inocentes e ingenuos

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