LOS MUROS Y EL CIELO
Nafas, que significa respiración, es la protagonista de la pelÃcula “Kandahar. Se trata de una joven periodista afgana refugiada en Canadá, que viaja clandestinamente a su paÃs. Su objetivo es salvar a su hermana pequeña, que perdió las dos piernas al pisar una mina y que le ha comunicado por carta que se suicidará dentro de tres dÃas.

Nafas busca, en ese viaje iniciático, a su hermana. Pero antes, por el camino, debe encontrar algo muy importante: una razón para que quiera vivir. Por eso registra en una grabadora las motivaciones vitales que se le ocurren a ella misma y a aquellos que va encontrando.
La empresa se antoja difÃcil, porque Nafas da siempre con personajes de vidas muy complicadas: un afgano con cuatro esposas de diversas razas; un médico afroamericano que dice encontrar a Dios ayudando al pueblo afgano; un pilluelo expulsado de una escuela coránica que expolia los cadáveres del desierto o un ladrón manco capaz de mentir sobre su madre con tal de conseguir unas piernas ortopédicas.

Nafas, con sus preguntas, obliga a aquellos que se encuentra a interrogarse sobre la esperanza, a preguntarse qué los hace seguir adelante. Las respuestas son desconcertantes y curiosas, pero hay algo que impresiona en la pelÃcula: todos los personajes tienen una respuesta a la pregunta, todos tienen esperanza.
Los seres humanos no solemos preguntar sobre lo positivo. Las investigaciones demuestran, por ejemplo, que nos preocupamos mucho más por aquellos que sufren una enfermedad o están tristes que por las personas felices. Hablamos más de los que sufren, les dedicamos más atención, pensamos más en ellos. Una curiosa estadÃstica de los últimos años llegaba a la conclusión de que el lenguaje tiene muchas más palabras para describir las emociones negativas que las positivas.
La razón es clara. El mismo concepto de emoción parece tener connotaciones negativas, porque se refiere a algo irracional, no buscado, incontrolable… La emoción es, socialmente, una señal de que ha ocurrido algo. Si el cambio es positivo, no parece necesaria nuestra ayuda. Pero si es negativo, debemos poner en marcha los mecanismos de alerta.
El problema de esta actitud es que, por el hecho de hablar continuamente de lo malo, acabemos creyendo que es lo único que existe. Éste es, por ejemplo, el problema de los depresivos: acaban describiendo su vida como algo únicamente negativo. Cuando estamos tristes olvidamos completamente los acontecimientos positivos de nuestra vida o los minimizamos quitándoles importancia.
Una táctica simple de terapia breve es preguntar por los momentos buenos a alguien que sufre una depresión. El cambio que produce en la persona esta sencilla técnica es impresionante: hablar de sus pequeños momentos de felicidad le convierte en otra persona. Le ayuda a recordar qué es lo que hace para sentirse bien y le invita a evocar cuales son sus mejores estrategias para enfrentarse a los problemas.
“Kandahar nos enseña la utilidad de preguntar y preguntarnos por aquello que no acostumbrarnos a cuestionarnos: ¿Por qué seguimos adelante? ¿Qué hay de bueno en nuestra vida?¿Cuáles son nuestros anhelos?Â
Estas preguntas ayudan a encontrar la esperanza, algo que siempre aparece cuando nos decidimos a iniciar su búsqueda. Porque, como dice un personaje de la pelÃcula, “por muy altos que sean los muros, más alto es el cielo.
4 de Noviembre, 2008 - 8:30 pm
Las imágenes son de la pelÃcula. Hay algunas que se te quedan grabadas…
Como veis, últimamente ando sin tiempo para escribir en el blog. A los que todavÃa os apetece leer algo de lo que perpetro por escrito, os recomiendo un especial que ha sacado la revista “Muy Interesanteâ€?. Se titula Mente Sana y recopila once artÃculos mÃos sobre salud mental.
4 de Noviembre, 2008 - 9:33 pm
Preciosa la cita final. Cuando vi la pelÃcula, me impresionó el valor de la mujer en ese viaje en solitario por un paÃs donde las mujeres no pueden ir solas a ningún lado (siempre viaja acompañada…)
Y que cierta la historia de lo negativo. Basta con esperar un par de horas en la sala de espera del médico… Y si es en el pueblo ya no tiene desperdicio. Cada uno cuenta sus dolores, los de sus familiares (vivos o muertos) y los de los conocidos. De ahà se pasa a las últimas “comidillas” de las desgracias ajenas.
Toda una lección de terapia colectiva. Unos se consuelan con las penas de los otros. Compiten entre sà para ver quién está peor que quién, se comparan edades y tratamientos. Y, curiosamente, los otros, los que no están presentes, son los que salen peor parados… ¡El que no se consuela es porque no quiere!
Y, por desgracia, tiene razón el jefe: hablamos poco de nuestra felicidad. Parece que nos da vergüenza reconocerla. Es como si no quisieramos dar envidia a los demás, pobres, que seguro que lo están pasando tan mal… ¿No es ése el sentimiento que nos impide decir a pleno pulmón que hoy ha sido un buen dÃa y me siento fenomenal? ¿Qué otra cosa puede ser lo que nos hace ser tan “pudorosos” con la felicidad y tan abiertos con el dolor?
Bueno, pues a ser felices, que cuesta lo mismo y es más sano. Mañana más…
4 de Noviembre, 2008 - 9:49 pm
Si nos cuesta lo mismo hablar de lo malo o lo bueno, ¿entonces que diablos nos sucede? contagiemos a los que están a nuestro alrededor con la energÃa de la alegrÃa y la felicidad de nuestras vidas. Los sentimientos son como las enfermedades, podemos contagiar a los demás con ellos. Recuerden que la felicidad no es solo un sentimiento, es una decisión, hay que decidir ser felices más seguido ¿no?
4 de Noviembre, 2008 - 10:01 pm
¿Y qué pasa cuándo los pocos momentos felices fueron ilusiones ilusorias?
Que te quedas sin ilusiones… no esperas nada de la vida, y te da igual que te da lo mismo todo…
(Y te quedas sin dinero para pagar una terapia)
Pero (sobre)vivir parece que consiste en que todo te importe tres cojones, con perdón…
Ah, y en no pedir perdón…
Y es que claro, un@ nunca está content@ con lo que tiene… qué estúpid@… pero ¿y cuando nunca está content@ con lo que siente?
4 de Noviembre, 2008 - 11:37 pm
No conocia la pelicula, la verdad que segun mi estado vital , creo que , verla seria la mejor de las caricias para mis neuronas.
Estoy totalmente de acuerdo con la norma general que solemos hacer “mas caso” a lo negativo, ya sea porque la mente se acomoda mas en el camino de la infelicidad, que dentro del camino del ser feliz, sin motivos ni apariencia.
Creo que , todos nos hemos visto involucrados en este modo de manipular al ambiente, los deprimidos, por ser consolados y los que consuelan a los deprimidos sin mejorarlos , por mantenerlos a su lado… Es triste , pero el chiste parece necio para los ojos del mundo.
Yo soy una mujer muy seria, bastante dañada por el pasado, que supo aprender de lo sucedido porque propuso limites a la ilusion de agarrar lo caido para guardarlo en una caja de metal que es lo que le vuelve a caer.
Yo, quizas, creo que el hombre, en el cuidado de sus emociones, se ha equivocado constantemente. Pues dentro de todas ellas hay un secreto que es su detonante, encontrarlo es un trabajo dificil, de autoconocimiento… La mente, la salud, tan solo es un viaje a nuestra propia verdad.
Que soy callada? Pues claro, y asi esta bien.
Que hablo ahora porque me da la gana? Pues claro y asi esta bien.
Y si alguien dice algo… quizas, sea quien no me hace bien.
Seguramente todos los personajes encuentran esperanza en las preguntas de quien busca un motivo para ayudar a vivir porque cada una de ellas está en busqueda de su propia verdad que no es mas que una busqueda sin fin, que puede suceder sin darle importancia en nuestro paisaje pero que mientras pasamos nos ofrece serenidad y autoapoyo.
Y como decir al miedo que lo que le asusta es una verdad que quiere ocultar? ¿COmo decirle a la tristeza que simplemente se equivoca valorando a quien le engaña?
Creo que, al olvidado no hay que juzgarlo por ser olvidado sino que hay que buscar quien lo olvida para que dejen de olvidarlo. QUizas asi, si no existen, el olvido desaparece.
Es un tema de dificil comprension para mi, porque yo he superado mi tristeza , y porque algunos se separan de mi porque esa tristeza existe.
NO lo comprendo. No quieres miedo y te encaminas hacia el cuando lo que lo soluciona es darle la espalda y dirigirte al camino de la serenidad y la calma.
Creo que la sicologia busca en la mente el detonante que causa el dolor humano para sanarlo. Yo conozo hoy un detonante y no se como ni a quien expresarlo.
Hoy estoy triste por ser una mujer fuerte en un mundo que contempla mas cuidado a los mas tristes. Pero no me importa, se que estan todos equivocados.
5 de Noviembre, 2008 - 10:16 am
La pelÃcula es muy dura. Las únicas palabras que yo grabarÃa, si es que pudiesen ser ciertas, serÃan: aguanta y en unos dÃas, estarás fuera de este infierno.
A veces no nos hace falta consuelo. Necesitamos realmente un cambio en nuestras vidas.
Cuando ese cambio no es posible, y sólo queda la resignación, las palabras no (me) ayudan demasiado.
5 de Noviembre, 2008 - 12:34 pm
Antes de que se me olvide, “suigeneris”: creo que no importarÃa, en absoluto, que fueran “ilusiones ilusorias” los “pocos momentos felices” que pudieras (pudiéramos, cualquiera) haber vivido. Y me explico: Cuando un drogadicto se chuta (lo que sea) va buscando ese “subidón” que le haga sentir -dentro de sà mismo, por supuesto- esa emoción o sentimiento que no encontraba ni lograba por sà mismo… y que tanto necesita (necesitamos todos, en realidad); “descubrirla” o “re-descubrirla”, al fin y al cabo. A mi entender, los momentos vividos y recordados como “felices” ya “han cumplido su función” “per se”, independientemente de si, a posteriori, resultaran ilusorios y/o ilusiones… ¡¡Qué más darÃa!! ¡Que te quiten lo “bailao”! Lo importante, a mi entender, es ése “descubrirse” o “reconocerse” a sà mismo con esa satisfacción, ese optimismo, esas ganas de amar al mundo entero: cómo me encontraba, cómo reaccionaba, cómo me sentÃa… ¡¡de bien!! (claro). Que lo bueno dura poco, que no era “verdadera”… He sentido, me he sentido; me he asombrado de mà mismo, he descubierto, he disfrutado; ¡pues ya está…! ¡¡Merece la pena recordarlo, aunque sólo fuera “desde dentro” de uno mismo!! Aunque, luego, nuestra razón y la “realidad” nos demuestren que fue ilusorio… ¡¡¡como en el cine!!! Mejor, siempre, quedarse con lo positivo (mis felices sensaciones de “ese” momento)… que para lo negativo, efectivamente…
En cuanto a la pelÃcula: la và por la tele. No recuerdo si toda o en parte; si estaba doblada o con subtÃtulos… Sà me acuerdo perfectamente del hombre que se pasaba toda la pelÃcula buscando una pierna protésica… y de que ella no tuvo más remedio que “ocultarse” bajo la burka (no sé si se llama asÃ) y entre otras muchas más mujeres. Me resultó angustiosa… Ya no sirvo para ver “penalidades” (como decÃa siempre mi madre… y con acento andaluz): me angustio con la impotencia de estar ahà sentado viéndola, con la infinita injusticia, con tanto dolor… Al final, he acabado dando la razón a mi mujer: al cine se va (las pelÃculas se ven) para pasar un buen rato: reÃr, lo mejor de lo mejor…
Muiño dice que “los seres humanos no solemos preguntar sobre lo positivo”… Me ha producido uno de mis “¡ajá!” privados: recuerdo un amigo y compañero de trabajo que me preguntaba muy a menudo (también a otros compañeros): “Luis ¿eres feliz?” (pa mà que tenÃa claro que no…). No estaba acostumbrado; me desconcertaba… Y, como tengo la manÃa de responder siempre a las preguntas, me hacÃa reflexionar -de verdad- y me hacÃa ver -como en los entierros- el “verdadero sentido de esta vida”: ser feliz… Lo preguntaba con sinceridad, como amigo. Se me “pegó” esa costumbre. Suelo preguntárselo a menudo a los que me rodean… normalmente, con diversos “resultados”: la mayorÃa no sólo no responde, sino que te miran muy mosqueados…
Seguramente, esto que voy a decir será una barbaridad: el sentido de la vida, las razones para seguir viviendo, las claves que nos impulsan a continuar (a pesar de las infinitas “penalidades” sufridas por nosotros o los nuestros)… ¡¡¡no existen!!! Es, a estos efectos, exactamente lo mismo que pretender demostrar racionalmente la existencia de un Dios: sólo es cuestión de fe… Cada uno tiene la suya… Y poco importarÃa cuál… No se puede pretender que las suyas me sirvan a mà y viceversa (como esas medicinas que nos vamos pasando unos a otros porque “a mà me han ido muy bien”)…
No tengo claro que la apoptosis celular (necesaria para la supervivencia de cualquier organismo pluricelular vivo) tenga su equivalente a nivel de individuo, dentro de una sociedad. Lo digo por si aún no se hubieran descubierto lazos entre los individuos que se suicidan (incluso los que se suicidan “lentamente” a base de cualquier droga) y razones de supervivencia colectivas, de la especie como tal: malformaciones genéticas de cualquier tipo, por ejemplo. Me da la impresión de que no van a existir. Asà que, de momento, nos tenemos que fiar de lo que poco a poco van reiterando psiquiatras y psicólogos: por muy metafÃsico o filosófico o existencial que cualquiera de nosotros (inteligentÃsimos o torpÃsimos) pretendiéramos esgrimir como “causas” de una decisión (o angustioso sentimiento) de ese tipo… la razón última (incluso, única) serÃa la depresión. Y mira que me he resistido siempre a verlo como sÃntoma o desencadenante último (¡qué más “último” que quitarse de enmedio!) de una “simple enfermedad”: ¡con lo “bonito” y romántico que resultaba creer en las cicutas filosófico-existenciales o en la desesperación por un amor despechado, etc., etc.!
(La verdad es que ahora me gustarÃa saber cómo acabó la pelÃcula… Y si toda esa recolección de razones le sirvió de algo a la hermana para hacerla cambiar de “opinión”…)
Siguiendo el discurso de Muiño, creo que, efectivamente, resulta evidente no sólo que hacemos más “caso” a los que se quejan… es que, además, es necesario para la supervivencia: del individuo que se queja y del conjunto del grupo o de la propia especie… para darse ayuda y protección.
Los niños (los mamÃferos, en general; los pájaros, también) lloran para que su madre les dé de comer (tienen hambre); o porque están incómodos con algo; o se encuentran enfermos… Según leÃa esta entrada de Muiño, me vino a la cabeza el famoso refrán de que “quien no llora, no mama”.
Ese “quejarse” serÃa, en sentido colectivo, el equivalente, en el individual, del “dolor”: te duele porque, si no, no te das cuenta que existe un daño que, o bien hay que reparar o bien hay que evitar…
Es verdad que, de hablar siempre de lo negativo, parezca que sea lo único que existiera: tanto en psicologÃa… ¡¡como en Periodismo!! …que parece que -siempre- todas las noticias son sobre cualquier tipo de “susto” o “desgracias”, en general. Y eso, a nivel colectivo, todos los dÃas, a todas horas; por la tele, por la radio, en los periódicos… Parece que su fin “último” no fuera otra cosa que la de tenernos “depresivos” a nivel colectivo: mantenernos acojonados y dando siempre gracias a “Visnú” y “¡que me quede como estoy!”…
En cuanto al concepto de “emoción”… Es muy curioso: existen culturas (algunas muy distintas y distantes entre sÃ, como la japonesa o la británica) que tienen a gala de “mal gusto” -casi tabú- expresar las propias emociones… Y toda su educación, desde la cuna, es acostumbrarles y obligarles a ello… Seguramente se suponga como “escaparate” o ejemplo de “control”… Algo -en incontrol- que tanto achacan a las culturas más gesticulantes como la nuestra, las mediterráneas… lo que nos hace a sus ojos ser denostados.
La quÃmica del cerebro es la llave de lo psico-somático… Evidentemente. Sólo con “pensar” en un dolor -propio o ajeno- nos duele; y con pensar en un color, lo “vemos”… ¡¡Qué mejor ayuda para el positivismo que pensar en momentos (pasados/recuerdos o futuros/esperanza) positivos y agradables!! El cerebro elabora sus propias endorfinas… ¡¡qué bichos más curiosos semos…!!
¿”Por qué seguimos adelante”? Mi experiencia personal es que, llegados a este punto, a más “sencillez” y “cortedad” intelectual (”teórica”, al menos) o “existencial”… ¡¡¡mucha mayor “claridad”!!! Me da la impresión que la elevadÃsima inteligencia y educación y nivel de vida (incluso)… no sólo no “ayudan”, sino que “complican” o “bloquean” o “anulan” algo tan tragicómico como “el verdadero sentido de la vida”…
Yo, a Punset, por ejemplo y sin embargo, le veo muy feliz…
Personalmente, siempre vi contrapuesto estar satisfecho (”feliz”) con cualquier tipo de impulso para la protesta, para buscar nuevos horizontes, nuevas “verdades”… Siempre me pareció que el que es (está) feliz nunca pretenderÃa nada “más”… Por eso siempre me mantuve como “mosqueado”, de “eterna” insatisfacción; “desconfiando” -rechazando, incluso- de mis propias sensaciones placenteras… como si fueran “bloqueantes” para la “lucha” o la “búsqueda de la verdad”… ¡¡¡Error!!! Creo que no son incompatibles (por fortuna). Una cosa es sentirse bien y otra no buscar mejoras propias o ajenas. Ese tipo de “insatisfacción” es sana y necesaria; pero no impedirÃa -al revés, incluso- la búsqueda de la felicidad… ni su consumación… aunque fuera “ilusoria” muchas veces…
(Estoy de vacaciones… ¿se nota mucho?…)
5 de Noviembre, 2008 - 2:18 pm
Si esto es lo que haces cuando estás de vacaciones, no deberÃas trabajar
Me ha llegado al alma. Es que creo que tienes razón. Las razones para seguir adelante, el sentido de la vida… indemostrables. Claro.
Y ahà andamos, perdidos, siguiendo a falsos profetas tan obstinadamente perdidos como nosotros. Pero nos hacemos compañÃa.
Otra cosilla. Cuando me encuentro con algún conocido y me saluda, generalmente te dicen: “hola, qué tal”, a lo que sin darme mucha cuenta de lo que hago, suelo quedarme en silencio mientras medito, y salto: “no lo sé”.
Ahora ya he empezado a habituarme a responder: “Bien y tú” que es lo que la gente espera.
5 de Noviembre, 2008 - 7:03 pm
Tal vez me expresé mal…
Me referÃa a que con esas ilusiones ilusorias soñé que podrÃa ser feliz. Interpreto, según tu idea, que vivir se trata de elaborar una mentira eficaz.
Por cierto, que el ejemplo del drogadicto no reconforta mucho.
5 de Noviembre, 2008 - 8:52 pm
Esta mañana escribà un largo comentario que soy incapaz de repetir ahora. Me cerraron la lÃnea justo cuando lo estaba enviando y ahà se perdió.
Pero bueno, vayamos a lo nuestro. Koldo me deja anonadada, como siempre.
Y comparto, como siempre, algunas de sus afirmaciones. Por ejemplo, las pelis que te hacen reir. Pero me has de reconocer que las otras, las que a veces nos dejan con el corazón en un puño, nos enseñan más. Más de todo. Y, al menos a mÃ, algunas de ellas me hacen creer que existe la esperanza. Que, pese a todo, el dolor tiene un final, si no feliz, al menos esperanzador. Y eso que lo dice la persona más escéptica del paÃs (creo…) Pero me niego a tirar la toalla. Alguien, en algún lugar, logra, por un instante, la felicidad. Eso compensa…
Y tratando el tema de no demostrar nuestra felicidad ante los demás, os comento que a veces he sido tan feliz que me ha dado miedo. AsÃ, contundente. Y he creÃdo que luego serÃa castigada por el destino. Que existe la ley de la compensación. Pese al posible castigo (complejo creado por la tradición judeocristiana para privarnos de los placeres de la vida, no sé por qué) reconozco que la felicidad es lo mejor que nos puede pasar. Y como dicen más arriba, “que me quiten lo bailao”. Yo me quedo con esos recuerdos que no son invención aunque estén recreados con el paso del tiempo. Me quedo con los minutos de felicidad que me ha regalado la vida y los que yo he podido regalar a los demás. Que mi saco está lleno de penas y amarguras, cierto. Pero tengo una bolsa llena de felicidades pequeñitas que compensan, al menos hoy por hoy, la balanza.
Voy a contar un cuento en mi página sobre la felicidad. Si os apetece pasad y leed. Es tradicional (de algún lugar…) y me lo contaron cuando estaba muy, muy triste. Fue una hermosa lección. No lo escribo aquà para no cargar demasiado el comentario.
5 de Noviembre, 2008 - 10:06 pm
Qué interesante!! Me ha hecho reflexionar mucho.. Y es que es una simple y poderosa ley natural: aquello a lo que prestamos atención es lo que crece, lo que se potencia.
El diálogo interno es la llave de los mundos, como dirÃa Castaneda. ¿Qué es lo que nos repetimos constantemente? Con nuestros pensamientos construimos el mundo y la realidad. La fuerza del subconsciente es impresionante y domina nuestra vida aunque no lo sepamos. Es increÃble la capacidad que tenemos de atraer aquello que deseamos.
La voluntad y la disciplina interna que implica mantener la nobleza y pureza de nuestros pensamientos son difÃciles de alcanzar a veces y las circunstancias externas en ocasiones lo dificultan más. Pero ante lo inevitable y lo que se puede cambiar, queda la libertad última del ser humano: la de decidir qué actitud tomar frente a ello.
Me gusta mucho pasar por aquÃ.. Siempre aprendo algo nuevo..
Un abrazo
5 de Noviembre, 2008 - 11:30 pm
Jo, qué nivel hay por aquÃ, me encanta, pero a estas horas en que me vence el cansancio de todo el dÃa, estoy tan espesa que , de verdad, me cuesta dos o tres lecturas enterarme de lo que quereis decir.
Koldo, como siempre, lo tuyo son auténticas tesis. Qué razón tienes en eso de que el feliciano se contenta, no tiene esa necesidad de cambio, esa sed de saber para mejorar, para crecer, para reconocer cuanto más sabe lo poco que sabe (como dijo el sabio…).
El mundo de la creación, no pocas veces se ha nutrido de desilusión, dolor, locura, tristeza… de ahà han salido verdaderas maravillas que nos han hecho disfrutar y ser un poco más felices a todos. Gracias a todos estos inspirados insatisfechos hemos parasitado gozosos los demás mortales.
Yo también sigo buscando mi “tonal” y mi “nagual” isisdelanoche, de hecho mis dolores, mis tristezas, mis ansias de aprender y también de desaprender fueron las que me llevaron a Castaneda; y son precisamente los momentos de crisis, los que más productivos me han resultado, porque me soliviantan, y me incitan al cambio, y a nuevas formas de conocimiento.
Reconozco que soy un poquillo masoca y me va eso autocompadecerme y regodearme en mis pequeñas miserias;
pero es una forma de felicidad encubierta.
Cuando alguien me cuenta sus tristezas, siento la necesidad de hacerle ver alguna de las mias, como una resorte empático que me equipara a mis semejantes, y sÃ, ésto me ocurre más en las penas que en las alegrÃas. La felicidad personal me permite dar a los demás más felicidad, en cambio la desgracia me resulta más bebeficiosa para mi misma, en cuanto que me lleva a cambiar, a querer mejorar, y por ende, a sacudirme el acomodamiento de las etapas felices.
Me he quedado con las ganas de leer ese cuento Dama,
página????.
Difsitinto, me gusta tu blog.
Un saludo para todos vosotros, con los que comparto “un sentido mágico del tiempo”, y un “espacio real en la irrealidad del ciberespacio”.
6 de Noviembre, 2008 - 12:13 am
Amelie, pincha en mi nombre. Si va bien, que va (lo he probado) te enlaza a mi blog. El cuento ya está listo para que lo leas. Es una adaptación de un cuento oral que me contaron en un momento muy especial para mÃ. Por eso lo recuerdo con tanto detalle. Bastó una sóla vez para que se quedara en mÃ. Lo he escrito conforme lo recordaba.
Otras veces debo recurrir a las fuentes, esta vez ha salido del alma…
6 de Noviembre, 2008 - 1:58 pm
¡Ay, dios! ¡cuánto daño hace la modernidad!
A la alegrÃa -exagerando “felicidad”- no se le da tantas vueltas intelectuales, porque no necesita arreglo. Bajo su estado también se busca cambiar (a triste no, claro).
Para ésto de la vida, del no suicidio, no hay que centrarse en el fin, sino en los medios.
¡Tanta Bohème montmartrense, tanto romanticismo y tanta afectación de los 80! (ahora, que si se quiere escribir “La chica de ayer”…)
6 de Noviembre, 2008 - 3:45 pm
Puede, “suigeneris”, que no reconforte lo del drogadicto… ¿porque serÃa “demasiado” cierto que eso es, precisamente, lo que busca (al menos, al principio)…? ¿…que coincidirÃa con lo que (posiblemente, serÃa sólo cuestión de grado) todos buscamos y deseamos?
…Que serÃa, al fin y al cabo, “sólo” una cuestión de “medios”, porque los “fines” serÃan los mismos para todos…
¡Ah! ¡Y también la inmediatez, el ansia, la prisa, el aquà y ahora…! (Algo que, por desgracia, pocos podemos decir que no nos “afecte” a todos, con esta vida que vivimos…).
En cuanto a lo que me interpretas como que “vivir se trata de elaborar una mentira eficaz”… Desconozco cómo has podido llegar a esa conclusión… y mucho menos de mis palabras o argumentos… Me suena a algo asà como a que uno “basa” (sustenta) su existencia sobre algún tipo de “cuerpo de ley”… necesaria (eficaz) para sobrevivir… y que es artificial o artificioso… y conscientemente mentira…
Para mà (con todos mis respetos) es lo que más se parecerÃa al “creyente”; pero, en este caso, sobre su “propia” religión…
Yo fui creyente… hasta los 10 u 11 años (quiero suponer). Y no fui capaz de manifestarlo ni “reconocérmelo”, quizá, hasta 2 ó 3 años más tarde…
El “mérito” está, precisamente, en no tener ningún tipo de “elaboración”: simplemente consistirÃa en esforzarse más y más, dÃa a dÃa, en la comprensión de la realidad que nos rodea… Y eso nunca tiene ni “base” ni “fin”: es contÃnuo, es cambiante… Sólo sabes que te mueves en un entorno “erróneo”… No “falso”… Que, creo, no es lo mismo…
Algunos no tenemos más remedio que ser “humildes”: reconocemos que no tenemos ni idea… que seguramente no la tendremos nunca… que estamos equivocados en todo… Y la vida sigue, por supuesto… y sin mayores “problemas”… Al menos, por “eso”.
6 de Noviembre, 2008 - 10:19 pm
Uff, qué pasada las cosas que contáis, que compartÃs…
Hay algo que me ha llamado la atención, aunque es cierto que todo lo que decÃs tiene su miga y es para pensar, para interiorizar…
DecÃais, a propósito de ver pelÃculas de risa, que se aprende más en pelÃculas más tristes que en las que se rÃe…
yo pienso que sÃ.. pero también creo que es muy dificil reir.
No digo reir de chorradas, de chistes trillados e incluso de cosas con tal mal gusto que te rÃes por la “pena” que dan… me refiero a esa risa que sale como a borbotones, cristalina y espontánea, que hace que te duela todo el cuerpo, pero de felicidad misma… No sé si la habéis experimentado. Risa y alegrÃa, ambas juntas, que no tienen por qué separarse, más bien son buenas hermanas que van de la mano.
También se aprende de la risa, porque se comparte algo positivo, cuantas veces nos han contagiado si hemos tenido la suerte de estar con alguien que ha reÃdo asÃ, o hemos sido nosotros los que lo hemos hecho…
Creo que no expresamos nuestra felicidad… bueno, como comentáis, es más bien cuestión de educación, y de no saber como hacerlo. No nos educan para ello, parece que es algo incomprensible sentirse bien y no sentirnos culpables por ello…y mucho menos expresarlo. Hay que cambiar el chip, seguro que nos iba mejor.
He sentido la felicidad más completa y absoluta, pero cuando la trasmitÃa, me miraban como si estuviera loca… parece que no me creÃan, decÃa que estaba rara…al final dejas de expresarlo, porque ves que nadie te entiende.No por buscar la aprobación de nadie, simplemente porque necesitas exteriorizar lo que sientes. O el que te entiende te envidia y hace lo posible por fastidiarte….
Esperanza siempre es el camino que nos lleva. Lleguemos a algún lugar, al menos. No dejemos de caminar.
(Creo que es el sentido de la pelÃcula que comentamos.)
Saludos y gracias por vuestros comentarios. nOm.
6 de Noviembre, 2008 - 10:37 pm
Pues sÃ, nOm, la risa, la buena, es difÃcil de encontrar. Y precisamente por eso las buenas pelÃculas que te hacen reir por dentro, que te dejan un buen sabor de boca, son tan escasas. El humor “inteligente” es una rara avis. Me viene a la mente Quino. Y en pelis, tal vez Big fhis, Amanece, que no es poco… Y tantas otras… pero ahora mi mente está en blanco. Seguro que el jefe tiene ejemplos varios…
Lo malo de la felicidad es que no puedes disfrutar de ella contándola. Me viene a la mente lo del placer de viajar, que se repite cuando lo cuentas. No pasa eso con el dolor.
LeÃa ayer, en “Donde el corazón te lleve”, la diferenciación entre alegrÃa y felicidad. Para la autora la felicidad necesita de un objeto o de algo externo mientras que la alegria es interna, personal, instransferible. Es un estado del alma. Me pareció fabuloso.
Koldo, eres un genio…
7 de Noviembre, 2008 - 12:27 pm
Cuando mi hermano era pequeño, llevó un dÃa un ejercicio de matemáticas corregido a casa. No recuero la nota, solo habÃan preguntas con males y bienes. Mi madre le riñó y el simplemente contestó: “no te preocupes mamá, los bienes ganan a los males” asà de sencillo. El tenia 8 años y yo 6 y no se me ha olvidado nunca
un saludo desde la esperanza
7 de Noviembre, 2008 - 3:31 pm
¡Hola, “Disfintinto”!
Te he leÃdo y releÃdo varias veces.
CorrÃgeme si me equivoco (asà he creÃdo interpretarlo):
Por un lado, reconoces ser “una mujer muy seria”.
Que eres “callada”.
Que el miedo es descubrir una verdad que se quiere ocultar.
Que la tristeza es equivocarse al valorar a quien te engaña. Que la has superado (la tristeza); pero se separan de ti porque esa tristeza existe (en ti, supongo).
Que, aunque no quieres miedo, te encaminas hacia él… cuando lo que lo soluciona es darle la espalda y dirigirte al camino de la serenidad y la calma.
Reconozco que me ha gustado mucho. También esa “pequeña rabieta” final: como soy una mujer fuerte, estoy triste porque se contempla mas cuidado a los mas tristes. Pero no me importa, sé que están todos equivocados.
Creo que mantienes el famoso dilema de (1) Ignorar para ser feliz o (2) Conocer(se); pero estar fastidiao (para no decir palabros por escrito)
Sólo querÃa decirte que no es bueno estar triste. Que la percepción que se tiene -de todo- queda “distorsionada”… Aunque no lo creamos; aunque pensemos se es más “objetivo” en triste (”serio”) que en exultante (”feliz”). Que ser feliz (o estar feliz) no implica “renunciar” a “nada”… Sino todo lo contrario.
Siento mucho que te hayan “dañado” en el pasado… Y que, de algún modo (me da la impresión), aún sigas “lamiéndote tus heridas”… Creo que a todos nos pasarÃa un poco lo mismo… Ayuda mucho “olvidar”: al menos ése es mi “método” particular.
Yo me acuerdo mucho del ejemplo de los boxeadores: quizá lo más importante no sea tener mejor pegada que el otro… sino el aguante, la resistencia (”encajar”, dicen ellos) a los golpes ajenos…
En cualquier caso, se ve que te ha salido del alma… La sinceridad -sobre todo, con uno mismo- el condición “sine qua non” para encontrar respuestas. Te felicito por ello. Y te animo a animarte… aunque sólo fuera un poquillo… y cada dÃa un poquito más…
Perdona mis elucubraciones… puesto que se trataba de ti… Pero querÃa que vieras que, aunque sólo sea por estas lÃneas, no estás “sola”… Y que también importas… al menos, y con todas las “distancias” del mundo, a mÃ…
8 de Noviembre, 2008 - 12:20 am
!Buenas Koldo¡¡¡¡
Muchas gracias, Koldo, por leerme, por comprender, por ser sincero y expresarmelo. Cierto es que suelo comentar con un pensamiento en alza y mientras voy escribiendo me voy perdiendo en lo que opino, sin pensar que tras lo que digo pudiera haber quien , me esta leyendo. He releido mi comentario, (tengo memoria de pez y me ha alegrado tu respuesta ) pero…hay algo de propio y algo de dicho al aire a quien me “toca lo que soy”.Lei el texto y me senti identificada en mi formula para reconocer que , no siempre digo lo que pienso. Aqui, me siento bien tras escribirlo, es un impulso gratificante.
Tienes una visión bastante exacta de mi, cierto, me conoces, has visto entre lineas de metaforas ( como dicen) parte de mi, y has descubierto de mi, lo que yo no sabia. O no se todavia, muchas gracias.
Te respondo…
(ser “una mujer muy seria�.) No soy seria en apariencia pero si con la vida, soy muy respetuosa en el sentido individual de ser persona , con errores y carencias, con felicidad y afectos. Mi seriedad se basa en repetar las emociones ajenas con las propias y en responsabilizarse en las emociones que ofrecemos y en las que nos son ofrecidas. Mientras tanto, en las 24 horas del dia, no me importa ser menos seria.
(Que eres “callada�.) Cierto, soy callada con mis propias sensaciones y pensamientos. Mientras tanto, en las 24 horas del dia, hablo con todos. Pero intento bajar el alma.
(Que el miedo es descubrir una verdad que se quiere ocultar.) Cierto, asi lo creo…como cuando los niños se cierran en las sabanas para no ver la sombra del fantasma.
Pero cuando hablo del miedo, del darle la espalda, no es por mi, hablo de quien me da la espalda por sentir miedo. Cuado hablo de la tristeza, tampoco hablo de mi, sino de quien se va por ser y no quererte ver triste cuando no lo estas. Simplemente, por si sucede ….Cuando en realidad lo que te esta proporcionando es serenidad y calma. Y , sin explicar lo que le ofreces te hace causa de la distancia, por mi fortaleza y claridad de sentimientos.Pero que, por no decir, decide irse, por salvarte …
Pero se que se equivocan . Por verse tristes y pensar que se asustan cuando sufren… Todos sufrimos, todos nos dañamos, pero los fuertes, no rendimos cuentas con nosotros mismos. Pero somos sensibles ante el dolor como todos. No nos excusamos, actuamos y nos responsabilizamos. Aunque alguna vez, fallemos.
Gracias por ganarme tiempo pensando por mi el dilema! De verdad! No es ironia! ¿Fastidiada pero contenta como dice la cancion? Es posible, pero la informacion del otro existe cuando se comunica y si se obtiene de uno solo, la verdad, fastidia. Eso si, tambien fastidia no saber si la propia es equivocada ! Vale si! Estoy fastidiada por que quiero honestidad ! Quiero ver la verdad. La mentira no me gusta.
Supongo que a mi la vida me dice antes de leer el comentario, – se feliz, olvida lo que amas…
Pero yo no soy una mujer triste, simplemente, como todos, a veces me dañan.
He olvidado el pasado , madurando , haciendo un trabajo de simpatia con mi propia formula y forma de ser . Pero muchas veces , para olvidar, necesitamos un comportamiento continuado de quien se acerca a ese recuerdo para limar todos los contornos del olvido, para recolectar hechos y afectos que nos reconforten en la vida del presente.
Creo que me estoy explicando bastante mal, no voy a usar la tendencia de la relectura… Ya nos importamos, ya podemos ser sinceros,gracias por tu ultima frase.
De todas formas, lo que me sucede es un corazon herido por una ruptura , que valoraba mucho, con razon y emocion. Y de la cual, por renunciarme, despues de varios errores , he tenido que asumir y renunciar.
Y creo que , de esta forma , describo mi tristeza y mi incomprension momentanea…
Es facil comprenderse, lo dificil es amar y comprender.
Muchas gracias, Koldo.
Besos
Mon
8 de Noviembre, 2008 - 1:10 am
Me encanta seguir su rumbo, LuÃs, luego que supe de usted en Letras libres, y sigo de igual forma sus artÃculos en Muy Interesante y La Vanguardia.
Con respecto a esta pelÃcula no la he visto; pero por sus palabras invita a la elaboración de metas, propósitos, sueños, ilusiones… es que yo no imagino la vida sin un escalón que subir…aunque subiéndolo, algún evento me haga retroceder cuatro hacia abajo. Las esperanzas nunca se deben perder. La muchacha todavÃa puede leer, puede ver, puede oler el mar, ver un amanecer en la playa o en la montaña…puede si quiere, contar su historia en grabadora para que un asistente la escriba. Voila!!! Puede hacerse escritora o por lo menos regalar su historia a un escritor mostrando que tiene esperanzas y ganas de vivir…
Los creadores tenemos ese regusto por situaciones dolorosas como una suerte de detonante para la erupción o evacuación de conceptos que llevamos dentro… Nada más cierto Muiño lo que dice de la emoción. Está casi penalmente establecido…NO SE DEBE SER EMOCIONAL. Y por último dejo la frase de R. Rilke, que dice: “Las obras de arte nacen siempre de quien ha afrontado el peligro, de quien ha ido hasta el extremo de la experiencia, hasta el punto que ningún humano puede rebasar. Cuanto más se ve, más propia, más personal, más única se hace una vida.”
Y otra de Chesterton: “En todo aquello que vale la pena de tener, incluso en el placer, hay un punto de dolor o de tedio”
Ambas citas nos hablan del dolor y su importancia cuando es usado para hacernos mejores seres humanos, no lo contrario… de modo que, ha tener esperanzas como decÃa Reiner Rilke para convertir los muros en peldaños para crecer.
Un abrazo a todos.
8 de Noviembre, 2008 - 1:58 am
Lo tuyo: “A mi entender, los momentos vividos y recordados como “felicesâ€? ya “han cumplido su funciónâ€? “per seâ€?, independientemente de si, a posteriori, resultaran ilusorios y/o ilusiones… ¡¡Qué más darÃa!!”
Lo mÃo: ilusión ilusoria = mentira
Ergo, hay que tratar de encontrar mentiras lo suficientemente eficaces, que cumplan la función de hacernos sentir felices.
Eso si no encuentras ilusiones que se hagan realidad, que creo que no sucede en la mayorÃa de los casos.
Aunque vete a saber cómo podemos definir el término felicidad, si es que puede definirse de forma más o menos universal, que más bien que no.
8 de Noviembre, 2008 - 8:28 am
No sé si a las personas les preocupa mucho la definición de felicidad. Pero estoy segura de que cuando la sienten son felices. Y, lamento no coincidir con lo ilusión = metira. Si fuese asÃ, la felicidad serÃa una forma de autoengaño. En cuyo caso el dolor también lo serÃa. Pues ambos forman parte de la misma moneda.
Y tampoco creo que confundir felicidad con ilusión sea acertado. La ilusión (por algo o por alguien) es previa al sentimiento de la felicidad. Yo tengo ilusión por que me toque la loterÃa, pero eso no me hace feliz. Me mantiene en un estado de alerta determinado. La felicidad vendrÃa cuando me toque de verdad. (Es un ejemplo claro y un deseo ilusorio, ¡con mi suerte eso no pasará…!)
La felicidad,creo, puede estar motivada por muchos motivos y estar bañada por la cultura de cada uno, pero sus efectos son iguales para todos. Yo sà creo que la felicidad sea universal, como lo es el dolor. Y sus manifestaciones pueden variar de una cultura a otra. Pero lo que siente el individuo respecto a ella es lo mismo aquà que en el último rincón de las antÃpodas.
Un besazo a los pesimistas… a ver si les crece una sonrisita en la boca.
8 de Noviembre, 2008 - 9:54 am
Doña “La dama”: estoy al ciento por ciento de acuerdo con todas las lÃneas de tu última participación… Incluso cuando manifiestas discrepancias con lo que nos intenta aclarar “suigeneris”…
Doña “suigeneris”: si algo tengo tan claro -o incluso más- como que me voy a morir (¡un verdadero clásico! ¿verdad?) es que la “verdadera verdad”, la “verdadera realidad”… se nos “escapa” a todos… Lo único que nos quedarÃa, por tanto, es ser coherentes con nosotros mismos; con los “datos” y “herramientas” de que disponemos… Precisamente todo lo contrario a vivir en la “mentira”, en “ilusiones ilusorias” ni nada por el estilo: ni existencialmente; ni filosóficamente; ni mucho menos como única posibilidad de ser felices… ¿Para ser feliz, según tú, por tanto, es condición “sine qua non” colocarnos y ajustarnos algún tipo de “celada” o “filtro de color” que nos impidiera, por tanto, o nos “protegiera” de la “verdad”…?
Voy a acabar liándome…
Cualquier mentira o mecanismo mentiroso… siempre acabará pasándote factura. Más tarde o más temprano. De forma más o menos destructora… pero, siempre, a los cimientos… donde más duele… Y cuando menos te lo esperas…
No sé si vendrÃa a cuento del tema de Muiño de ahora (me da la impresión que más que sobre “felicidad”, se tratarÃa de lo que nos impulsa a estar aquÃ, a sobrevivir, a no tirar la toalla, a buscar siempre el lado positivo de la vida…) lo que os voy a transcribir. Se trata de un artÃculo sobre el congreso anual nacional de psiquiatrÃa celebrado en Valencia estos dÃas… Y hablan, por qué no, de la felicidad…
“…los psiquiatras han vuelto a alertar de la psiquiatrización creciente de problemas corrientes: pánicos, acosos, tristezas, vacÃos existenciales, frustraciones, desalientos e insatisfacciones. Les llaman códigos Z, una especie de terra incógnita que no figura en los ya de por sà pormenorizados manuales de psiquiatrÃa. La vÃa rápida es despacharlos con algún antidepresivo o ansiolÃtico; los más valientes se atreven a decirle la verdad al paciente: “Lo que usted tiene es un problema normal: enfréntese a él, aunque llore o tiembleâ€?. La propaganda fraudulenta del derecho a la salud está haciendo germinar una especie de derecho a la felicidad, algo que nadie puede garantizar. El hiperproteccionismo social, el torbellino tecnológico y la perplejidad que provoca la ausencia de principios y de fines son algunos de los detonantes de esta insatisfacción. “El hombre no se destruye por sufrir; el hombre se destruye por sufrir sin ningún sentidoâ€?, decÃa el psiquiatra austriaco Victor Frankl. Las pastillas pueden ser paliativas, pero no curan las anemias del espÃritu…”
¿Qué os ha parecido?
Volviendo a “lo nuestro”, “suigeneris”, te escribà ese parrafazo porque creo que te lo merecÃas y, de algún modo, lo estabas pidiendo (?). Estoy convencido de que -a pesar de lo difÃcil de las palabras para expresar emociones, sentimientos y pensamientos- seguro que, en el fondo, queremos decir lo mismo… Lo único que -quizá- resulte (me resulte) muy duro reconocer que vivimos en una “Gran Mentira” y que nuestro único motor serÃa hacernos “Ilusiones”… Pero puede que tuvieras razón y fueras de las pocas que se atrevieran a expresarlo y reconocerlo.
En cualquier caso, me gustarÃa intentar la “Terapia La dama”: contabilizar en tres parámetros (momento, intensidad y duración) los momentos que estimara me han resultado felices, a mi criterio… y a ver qué pasarÃa… (Algo cuasi cientÃfico… Con lo que a mà me gustan esas cosas…) Seguro que no voy a ser capaz…
8 de Noviembre, 2008 - 6:05 pm
Parece que el final de la pelÃcula queda a la elección del espectador: el eclipse de una vida o el seguir adelante por el desierto.
Carecer de brazos y piernas parece que no es un motivo para perder entusiasmo por la vida. Al menos para Nick:
http://wewewe.youtube.com/watch?v=uOxh8X48XRM.
El terrorismo legislativo de democracias que permiten la venta de minas antipersonales genera el ciclón de terrorismo emocional a partir del batir de alas de una jóven como otr@s much@s que pierden una parte de su cuerpo todos los dÃas, si no es el cuerpo entero. La crisálida se convierte en mariposa, y entonces los muros ya no tienen razón de ser.
9 de Noviembre, 2008 - 11:16 am
“pSiLoCyBeR”: No se abre la dirección web que nos das…
9 de Noviembre, 2008 - 2:37 pm
Koldo, creo que basta cambiar el wewewe., por www.
Observad, que dijo el sabio…
9 de Noviembre, 2008 - 7:12 pm
Muchas gracias “suigeneris”… Algunos no semos naide: yo venga que dale al click… y como los burros…
He visto el vÃdeo… Nick nos ofrece su lado de superación, el positivo, demostrando lo mucho que nos queda por mucho que nos falte o que nos quiten… si queremos reconocerlo y seguir adelante… Supongo que si nuestra especie está donde está es gracias a eso: si no, aún estarÃamos sobre las ramas de los árboles… acojonados y echando pestes de la mala suerte de tener que estar ahà arriba… con lo fácil que será caernos y acabar rompiéndos la cabeza o una pierna…
En cualquier caso, la cuestión seguirÃa intacta: ¿cómo podrÃa un padre “explicar” a su hijo la guerra, la injusticia, los abusos, el hambre, la enfermedad, etc., etc., etc.? ¿por qué serÃa errónea una decisión fatal cuando el infortunio de “todo eso” se le viene a uno encima (sobre todo, “sin comerlo ni beberlo”), cuando el dolor y el sufrimiento se hacen tan eternos e insoportables que nos mantienen en una especie de locura, sin lógica ni sentido alguno?
Al fin y al cabo, todos vamos a morir… Sólo se tratarÃa de un “adelanto”…
Mañana vuelvo otra vez al trabajo. ¿Se me nota…?
10 de Noviembre, 2008 - 12:10 am
Sin embargo, a mà me gustarÃa saber cómo abraza Nick…
10 de Noviembre, 2008 - 8:18 am
Hola Luis:
Te sigo desde hace tiempo, yo también, y este comentario es simplemente para felicitarte por tu labor.
Un abrazo
Albert Rams
13 de Noviembre, 2008 - 8:40 pm
Pues no es por desmorarizar a los deprimidos pero, hablando de minas, España ha dejado de fabricarlas porque ya no pueden competir en el mercado armamentÃstico con las fabricadas en China, más baratas. No tiene nada que ver con una actitud pacifista, sólo es la ley del mercado. PoesÃa pura.
13 de Noviembre, 2008 - 8:41 pm
Y Afganistán es el paÃs donde más mujeres se suicidan…
22 de Noviembre, 2008 - 8:44 am
Acabo de leerlo. Se trata de una de las ponencias en el XII Congreso Nacional de PsiquiatrÃa celebrado recientemente en Valencia. El psiquiatra Enrique Baca Gª (Fundación Jiménez DÃaz-Madrid y Universidad de Columbia-Nueva York) habló del suicidio y, sobre todo, sus causas.
Efectivamente, aún no parece estar del todo demostrado su vinculación genética, por lo que “no se puede identificar a aquellas personas que teniendo antecedentes familiares de suicidio estén predispuestos a sentir el impulso suicida”.
Asà que la mejor herramienta que les queda para estudiar el comportamiento suicida serÃa la “AUTOPSIA PSICOLÓGICA”, técnica de investigación sobre el suicidio consumado.
Consiste en “un análisis retrospectivo reconstruyendo la situación que llevó a una persona a consumar el suicido, analizando cuidadosa y sistemáticamente qué pasó en la vida de esa persona antes de suicidarse, cuáles fueron, en apariencia, los motivos que desencadenaron ese impulso”.
No sé si este tipo de “refinamientos” podrÃan generalizarse para casos -¿evidentes?- como el de la hermana de Nafas…
25 de Noviembre, 2008 - 8:09 pm
¿Acaso la vida es una obligación?
Lo peor para alguien que quiere suicidarse es que hubiera “algo” después de la muerte. Para ese viaje no harÃa falta alforja.
30 de Noviembre, 2008 - 7:53 pm
Andreas pensaba en los tiempos en que habÃa deseado un pájaro como aquél para andar con el organillo. Comprobaba que muchos deseos se cumplen tarde, cuando uno ya es viejo y casi ha perdido todo deseo. Aquel loro era muy musical. Cuando la orquestina tocaba en el café, Ignatz se ponÃa a silbar.HabÃa melodÃas que gozaban de su especial predilección, y otras que le excitaban. Si sonaba una que no le era simpática, se le erizaban las plumas, se le henchÃa el aterciopelado gorrito rojo y empezaba a agitar las alas con tanta furia, que sus coloreadas plumas volaban y la pirámide de pastillas de jabón temblaba ligeramente. Esto ocurrÃa de manera sorprendente al sonar el himno nacional y algunas marchas militares. ParecÃa que Ignatz era pacifista y antipatriota hasta un extremo delictivo. Andreas se alegraba de ello en silencio.Porque tampoco a él legustaba ya la música patriótica, y recordaba con acerbo sarcasmo los tiempos en que él mismo habÃa difundido aquellas melodÃas con su manubrio.
SÃ, Ignatz, somos rebeldes, tú y yo. Lo malo es que no nos sirve de nada. Porque yo soy un viejo inválido y tú eres un débil pájaro, y no podemos cambiar el mundo.
“La Rebelión” de Joseph Roth
30 de Noviembre, 2008 - 7:56 pm
El texto anterior y el libro que lo contiene pueden ser dos buenas razones para seguir leyendo… y viviendo, claro.
Para mà es un poema escrito en prosa.
5 de Diciembre, 2008 - 7:02 pm
Por no sé qué aniversario (algo que ocurrirÃa en 1938…) últimamente se ha vuelto a hablar de la “Solución Final” y las cámaras de gas… de las que tan orgullosos -por eficaces- estuvieron sus inventores y perpetradores.
Pues viene a cuento de que escuché un reportaje donde se afirmaba (sin ningún género de duda) la casi inexistencia de suicidios entre los judÃos que se encontraban tanto en los guetos como en las fábricas -y antesalas- de “limpieza étnica”…
TodavÃa me resulta imborrable la forma en que mi propio padre se aferró -hasta su último segundo- a la vida… A pesar de una larga y penosa agonÃa… A pesar de que nos tenÃa dicho a todos (en broma y en serio) que, cuando le viéramos muy mal, le diéramos la “pastillita”. Para acabar antes y quitarse sin agonÃas de en medio…
ParecerÃa bastante “cientÃfico”, por tanto, suponer que la principal fuente del deseo (o necesidad o huÃda…) del suicidio serÃa, fundamentalmente, mental; psicológico. Es más, seguro que se prodrÃa “percibir” algún tipo de “daño” incluso somático cerebral: por problemas en conexiones, o neuronales o de hiper o hipo desarrollo de alguna glándula… ¡o qué sé yo…!
¡Y qué mayor “enfermedad” que autoprocurarse un daño fatal…! Aunque las “causas” parecieran diversas (”vergüenzas”, “culpas”, “existenciales”, “filosóficas”, sexuales, amorosas…) la “auténtica” -estoy seguro- serÃa perfectamente “tratable”. Con o sin fármacos… Incluso las “expiatorias” o “inmoladoras”, como los kamikaces nipones o los islámicos de ahora… o tantos y tantos otros, a lo largo de la Hª y los distintos pueblos.
13 de Diciembre, 2008 - 8:33 pm
Todo es orgánico, pareces decir, Koldo. Puede ser.
Tu idea tal vez se pueda explicar con “sagas” de familias suicidas, como se dice de la familia Hemingway. Algo asà como una enfermedad mental.
Tal vez todo lo que somos, nuestra actitud ante la vida y las adversidades tenga más que ver con nuestra propia fuerza interior que con las circunstancias en sÃ. Y esa fuerza interior o vitalidad tenga que ver con nuestra estuctura cerebral o nuestra genética.
No lo sé.
Pero la realidad tambié quema. Y escuece.
13 de Diciembre, 2008 - 8:36 pm
Por cierto, en la guerra los suicidios son frecuentes. Y no sé en los campos de concentración, pero a su salida, incluso muchos años después de haber pasado por ellos sà hubo quien se suicidó. Me hablaron de un escritor judÃo que se quitó la vida porque no podÃa aguantar el peso de la culpa, varias décadas después. Pero se me ha olvidado su nombre.