AL OTRO LADO DEL TIEMPO
La historia la cuenta Robert Linder, en su libro “La hora de cincuenta minutosâ€?.Â
El autor tuvo un paciente, un joven fÃsico nuclear, que tenÃa visiones del futuro. Entraba en esos mundos con tal fuerza que, de hecho, era autor de doce mil páginas sobre sus experiencias en el futuro y docenas de tratados técnicos sobre geografÃa, polÃtica o arquitectura de los planetas que visitaba.
Al principio, Lindler intentó racionalizar con este hombre buscando contradicciones en los documentos que escribÃa. Pero, en la siguiente sesión, el paciente aportaba un documento en el que aclaraba los fallos. Â
Lindler se encontró, poco a poco, esperando ansiosamente cada entrevista: para el terapeuta, era una fascinante visión de vidas e inteligencias alternativas. Lo que estaba ocurriendo, según el terapeuta, es que “los materiales de la psicosis de Kirk y el talón de Aquiles de mi personalidad se encontraron y encajaron como el engranaje de un relojâ€?. De hecho, Lindler se encontró defendiendo la idea de que su paciente podÃa tener razón y quizás se podÃa entrar en otra vida futura mediante un esfuerzo de voluntad.
Finalmente, el descubridor de mundos futuros, preocupado por el bienestar de su terapeuta, confesó: lo habÃa inventado todo. Su soledad le habÃa llevado a perder los lÃmites entre la realidad y la ficción, pero hacÃa tiempo que habÃa vuelto a encontrar la lÃnea. “¿Entonces, por qué ha seguido fabulando?”, le preguntó el terapeuta. “Porque sentÃa que era lo que usted querÃaâ€?, respondió el paciente.

Hay muchas investigaciones que muestran un irracional efecto: la simple visión continua de algo hace que nos guste más. Si hablamos de personas, este efecto de mera exposición se traducirÃa en la idea de que ver y escuchar muchas veces a alguien lo convierte en más interesante y creÃble.
Pero existe una especie de condición para que esto se cumpla: la persona no debe decepcionar nuestras expectativas. Si no tenemos expectativas previas, el efecto de simple exposición funcionará. Pero si esperamos algo de esta persona, sólo confiaremos más por en ella por el simple hecho de verla a menudo si no nos sentimos defraudados.
Es difÃcil no tener expectativas sobre un paciente. En el caso de Lindler, quizás éste satisfizo la necesidad de excitación intelectual que muchos terapeutas experimentamos y que puede ser el principal motivo de nuestra vocación.
Y la terapia es un microcosmos que refleja la vida real. En la vida cotidiana, la necesidad de satisfacer las expectativas de los demás para provocar su cariño explica que muchas personas mantengan una historia por no decepcionar al grupo que los ha acogido, a su familia que cree en el tema o a su pareja que está completamente implicada en la supuesta historia…

Ser lo que los demás quieren que seamos nos obliga a transformarnos. No siempre nos sienta bien, pero a veces tiene su gracia, porque nos lleva a viajar a otros planetas.
Â
30 de Septiembre, 2008 - 11:23 am
Las imágenes son del fotógrafo alemán Peter Bialobrzeski, que se dedica a captar escenas de ciencia ficción en el mundo actual. Yo también veo continuamente esas imágenes del futuro, pero no sé reflejarlas artÃsticamente…
Si os apetece leer sobre la terapia como micromundo, os aconsejo el libro que cito. “La hora de cincuenta minutos� es un libro que consigue trasmitir lo estimulante que es este oficio.
30 de Septiembre, 2008 - 2:18 pm
Es cierto que en muchas ocasiones debes recurrir a recursos camaleónicos para tratar de no defraudar las ’supuestas’ expectativas que otros han depositado en tÃ.
Esto nos arrastra a un contrasentido evidente. ‘Para ser en otros, debo dejar de ser en mÃ’, podrÃamos decir.
La impostura como alternativa a la adaptación natural es un recurso ancestral que no vamos a reinventar aquÃ, pero debo admitir que se percibe en esta actual sociedad, acelerada y superficial, un incremento de la ‘emoción ficcticia’ que surge fruto de la manipulación, del deseo de pertenencia o simplemente del intento de no quebrantar una expectativa.
Buen argumento, MAGISTER.
Un saludo a todos.
30 de Septiembre, 2008 - 6:34 pm
Al leer el texto me vino a la memoria el final de Annie Hall….
“Doctor, mi hermano esta loco, cree que es una gallina”. El doctor contesta: “Lo ha llevado a un médico?” y el tipo le dice. “Lo haria, pero necesito los huevos”.
Pues eso, mas o menos es lo que pienso sobre las relaciones humanas, ¿saben?. Son totalmente irracionales y locas, y absurdas, pero… supongo que continuamos manteniendolas porque, la mayoria, “necesitamos los huevos”.
30 de Septiembre, 2008 - 7:54 pm
Pues creo que eso decÃa mucho (a favor) del paciente: sentÃa, de algún modo, un agradecimiento al terapeuta… entre otras cosas porque, además, habÃa conseguido “curarle” (gracias a la terapia, por fin, se dio cuenta de que “su soledad le habÃa llevado a perder los lÃmites entre la realidad y la ficción”). Además, era suficientemente empático para darse cuenta que al terapeuta le entusiasmaban sus “viajes al futuro”… Asà que no encontró forma más inmediata, sencilla y gratificante (para el terapeuta) de agradecimiento que continuar -por él- contándole sus “alocadas” historias…
Los psicólogos sabrán calibrarlo mejor; pero, como paciente, creo que se trató más de una forma de agradecimiento… que de otra cualquier cosa…
Además, no me extrañarÃa que, aparte la más o menos “adornada” y pausible coherencia de todo lo que el fÃsico nuclear le fue contando… seguro que fue el profundo respeto personal y la credibilidad cientÃfica que “emanaba” todo lo que le contaba el paciente… lo que, a su vez, acabó “enganchando” al terapeuta: me la la impresión de que ambos se cayeron muy bien, tanto personalmente, como de mutua admiración por lo buenos profesionales en sus respectivas actividades…
Lo de no decepcionar las expectativas que los demás tienen de nosotros es demasiado evidente… desde casi, casi, nuestro mismo nacimiento. La madurez, entre otras muchas cosas, creo que consistirÃa, precisamente, en saber “sobrevivir” a hacer lo que nos gusta o lo que debemos… en vez de lo que “se supone” que deberÃamos hacer siempre para agradar… a los padres; a los hermanos; a los amigos; a los familiares; a los compañeros; a tu esposa; a tus hijos…
Y una de las mayores frustraciones consiste en que, si nos aguantamos nuestras “ganas” de hacer lo que nos gusta o lo que debiéramos… para hacer lo “polÃticamente correcto” (o lo que, sabemos, más agradarÃa a los demás… que más -parece- se nos están “demandando”…) y, aun asÃ… ¡¡¡no sirve de nada…!!! (”no funciona”…)… ¡Qué desesperación! ¡qué vacÃo! ¡qué arrepentimiento! ¡qué desorientación!…
Quizá sonará demasiado egoÃsta; pero todos deberÃamos tener muy claro… y desde “el principio”… que a quien real y principalmente tenemos que agradar… es, en primer lugar, a uno mismo. Redundará en autoconocimiento, en autoestima, en crecimiento personal y en superación… Lo digo por propia experiencia: jamás supe asà hacerlo… siempre supedité todo a tener “contentos” a mis padres… etcétera, etcétera… Y hasta “antesdeayer”… Y el que siembra este tipo de “vientos”… deberÃa tener claro que acabará recogiendo cierto tipo de “tempestades” de las que es complicado salir… La responsabilidad siempre es de los demás (”siempre hice lo que los demás querÃan…”)… aparentemente… En realidad toda la responsabilidad siempre es de uno… y siempre para mal.
1 de Octubre, 2008 - 12:16 am
E=mc2 o sea, la verdad es igual a la mentira constante al cuadrado.
ahora los fisicos quieren descubrir el boson de higss, eso les hará ser un brillante estrato arqueológico en un indefinido futuro de mentes brillantes.
parece que las particulas que transmiten la fuerza gravitatoria son las encargadas de que el tiempo fluya en un solo sentido, lo cual es muy util en el mundo material.
en un mundo interior todo es diferente y no existe tiempo ni lineas rectas como camino mas corto
1 de Octubre, 2008 - 11:07 am
Esto me recuerda al Quijote, más bien a su final.
Tanto hablaba Don Quijote de su mundo fantastico y caballeresco, que llenaba de ilusión a Sancho Panza y por muy pragmatico que se mostrara al principio, acabo loco y Quijote se quedo perplejo diciendo: ¿pero de que me hablas? todo esto es una locura.
Vamos, que como dicen en mi tierra se juntaron el hambre con las ganas de comer y una vez saciados ya no se reconocian.
1 de Octubre, 2008 - 11:21 am
Doce mil páginas son muchas páginas.
Yo tampoco le querrÃa curar.
Creo que hay gente asÃ, que son admiradas por lo que son capaces de hacer, y sin embargo, son infelices y enfermas.
1 de Octubre, 2008 - 2:28 pm
Pero es que no es incompatible cumplir las expectativas ajenas -como si eso implicara indefectiblemente el autoperjuicio y el mal autoconcepto- y ser feliz. Es más: hay poblaciones para las que la complacencia, sino la obediencia, es un valor ensalzable, un orgullo. Como por ejemplo los integrantes de la subordinación católica (al menos, como dogma), el organigrama castrense, la disciplina deportiva y continuidad de éxito…
2 de Octubre, 2008 - 12:02 am
Yo me quedo con no saber qué pasará porque lo previsible es tan aburrido como la peli que adivinas desde el principio el final.
Y mejor no pensar demasiado o acabaremos todos locos como Sancho y los locos son unos seres encantadores que si dan con un terapeuta con afán de superación serán unos tÃos locos pero felices por hacer felices a los terapeutas.
Make love not war.
2 de Octubre, 2008 - 7:15 am
La visión de futuro es una cualidad de la que estuvieron dotados otros autores enmarcados como “literatura fantástica, o de ciencia ficción” Algunos, como Verne o Asimov, aun son aplaudidos por su obra. Pero parece que este “mr Kirk Allen” era un joven y brillante fÃsico nuclear cuyas fantasÃas comenzaban a interferir con su trabajo secreto en el Laboratorio Nacional de Los Alamos (en donde se fabricaban las bombas atómicas, se recordará), y un psicoanalista llamado Robert Lindner fue llamado para tratarle. La cuestión es: ¿quien es el loco más peligroso, Kirk Allen o el gobierno de los USA?
2 de Octubre, 2008 - 3:18 pm
Pues ya que lo mencionas, pSiLoCyBeR (ufff que trabajo de tecleo) el gobierno se de USA o no, la autoridad que representa cada nación en democracia, si quiere que cada cuatro años los electores los mantengan ahÃ, deben jugar precisamente a cumplir con nuestras expectativas y eso indefectiblemente, conllevarÃa hacer lo que nos prometieron, lo que necesitamos y anhelamos legislatura tras legislatura. Sin embargo, es evidente que la realidad difiere enormemente. Entonces, me pregunto, qué mueve a los gobiernos si no es congraciarse con sus electores.
Un saludo.
2 de Octubre, 2008 - 11:00 pm
Pues, Imperfecto, lo que sucedió en la novela de Salamago de cuyo nombre no me acuerdo (lo siento)que los ciuadanos no votaron y los polÃticos se subieron por las paredes por que se les acabó el chollo.
Mañana más, que ando liada… Buenas noches a todoas…
3 de Octubre, 2008 - 3:15 pm
No es la primera vez que en este blog termino pensando que todos estamos locos. Eso si, los usanianos son los más locos del planeta.
3 de Octubre, 2008 - 4:22 pm
No tengo muy claro ese razonamiento primero de que tomamos afecto a personas tan sólo con su mera presencia, si y sólo si no defraudan nuestras espectativas.
¿Quiere decir que por toparnos todos los dÃas con el mismo señor que coge el autobús le tomamos cariño siempre y cuando un dÃa no escupa en la calle?
No será, más bien, que tienes manÃa a todo el mundo por defecto, siempre y cuando no te sorprendan gratamente.
Vamos, yo lo digo, por cómo está el mundo.
3 de Octubre, 2008 - 7:44 pm
El esfuerzo por no defraudar las expectativas de los otros o del otro tiene su parte buena y su parte mala , que lo mismo no quieres viajar por otros mundos sino estarte sentadita en el sillon viendo la tele..
Un abrazo
3 de Octubre, 2008 - 10:40 pm
Cumplir las espectativas ajenas me parece una forma de no tener claras las ideas propias. Yo misma lo intentaba, hasta que me di cuenta de que esos a los que pretendÃa complacer les importaba un bledo lo que hiciese. Ellos ya tenÃan una idea de mà y yo no podÃa cambiarla, por más que lo intentase. Asà que decidà mandarlo todo al carajo. No merecÃa la pena. Y me dediqué a los que amo. Y un poco más a mà misma. A ellos no tengo que complacerles (sólo amarles y dejarme amar) y a mà menos.
Y no es egoÃsmo, es pura supervivencia: “Ande yo caliente y rÃase la gente…”
Tal vez Lem se refiere a eso. Ahora nos da más miedo confiarnos a los demás, profundizar en las relaciones, no vaya a ser que acabemos decepcionados con las personas. Quizá por que deseamos más de lo que nos pueden dar. O será que nos da miedo darnos nosotros más allá de la comodidad del individualismo feroz que practicamos.
No sé, creo que me he liado un poco.
Y sigue sin llover, ¡con la que está cayendo!
4 de Octubre, 2008 - 9:52 am
¿Alguien tiene el susodicho libro en formato digital? Estoy bicheando por la www pero no veo nada de R. Lindner…
De quien si hay unos pocos es de Cordwainer Smith, que parece ser “la persona en la que se basó el psicólogo Robert M. Lindner para crear a Kirk Allen”.
+info: http://es.wikipedia.org/wiki/Cordwainer_Smith
+libros: Piensa Azul Cuenta Hasta Dos Pdf
http://www.bibliotheka.org/bajarmx.php?nrx=935969
La Dama Muerta De Clown Town
http://www.bibliotheka.org/bajarmx.php?nrx=935952
4 de Octubre, 2008 - 11:34 am
Y cuanta gente no hay que vive sólo para los demás… Por ejemplo parejas que conviven sin que haya “amor” (sea eso lo que sea…) y que siguen juntas por una mezcla de inercia, comodidad… Al final viven para sus hijos, pareja, padres, amigos… e incluso los anteponen a su propia felicidad….
ChainÃs: La cita que haces viene “al pelo”. genial!
5 de Octubre, 2008 - 9:23 pm
Pues yo esperaba más de este blog, pero visto que no hay normas de publicacion de post y que estos se borran arbitrariamente, me mando a mudar a un sitio donde no haya que seguir forzosamente las ideas del doctor de turno
6 de Octubre, 2008 - 10:04 am
¿se ha borrado algo alguna vez?
Qué insana curiosidad.
Pero no lo creo, sinceramente. Anda que no solemos desbarrar ni na.
En una novela de A.C. Clarke, se juega con la idea de que los hombres podemos “recordar” el futuro. Creo que tanto la duda del paciente como la del doctor eran razonables.
6 de Octubre, 2008 - 10:53 am
Pues, querido Ciber, yo no entiendo mucho, pero no sé lo que se ha borrado. Y eso de mudarte, pues me darÃa penita. Lo que sà es cierto es que algunos enlaces están dados de baja, como el de Atlantis, que me encantaba. Pero aparte de eso, no creo que el doctor tenga la culpa. Aquà no seguimos los dictados, simplemente seguimos el guión… de nuestros pensamientos. Al menos asà lo creo.
Hombre, burradas no he visto muchas y eso es de agradecer. De todas formas, ancha es Castilla, y si lo que quieres es disidencia, pues ya sabes, la pluma es tuya.
Y sobre los recuerdos del futuro: ¡cuánto juego han dado en la ciencia ficción! La especulación y la imaginación son buenas, seguro. Al menos para los escritores y los niños.
Y locos, pues sÃ, todos estámos tocados del ala de una forma u otra… Y nos gusta escuchar lo que queremos oir e imaginar lo que queremos vivr. La realidad nos mata lentamente, pero para eso está todo lo demás…
Un beso.
6 de Octubre, 2008 - 12:17 pm
Quizá querer ser aceptados y queridos, ser lo que los otros desean que seamos, nos pudiera llevar a aprender más. Tiene que suponer un esfuerzo el cambio, y si es para bien…
Yo prefiero que uno sea lo que es, a pesar de que no guste al resto.
Un beso.
6 de Octubre, 2008 - 12:46 pm
pSiLoCyBeR: a mà también me corroe una insana curiosidad. Te pedirÃa un favor: antes de mudarte a otro lugar, me encantarÃa que volvieras a poner los comentarios que supuestamente te han borrado.
No nos dejes con la intriga…
En todo caso, si era solo el de Cordwainer Smith (escritor que, por cierto, me encanta) el equÃvoco es explicable. Cuando el comentario incluye más de un enlace, queda en moderación por si es spam. Si os ocurre, no os preocupéis si tarda cuatro o cinco dÃas en aparecer: a veces estoy bastante tiempo sin entrar en mi página y moderar los comentarios. Si pasa una semana y nada, entonces dadme un toque porque algo ha sucedido.
La página es abierta. Jamás he borrado un comentario. Y, de hacerlo, nunca serÃa uno que estuviera en contra de lo que yo digo: me molesta más el peloteo…
6 de Octubre, 2008 - 2:08 pm
A mi también me intriga lo de Cordwainer Smith. Leo mucha CF y me gustarÃa saber si un tio al que he leido tanto puede ser el protagonista de una historia asÃ. ¿Alguien sabe por que creen que es el protagonista de esta historia?¿es solo porqu4e escribia CF y por lo tanto viajaba a mundos futuros? Me parece poco argumento porque entonces el protagonista podrÃa ser cualquier escritor de CF ¿Alguien sabe si hay otra razón?
Como comentario personal al post yo añadirÃa una sensación por si sirve. A mà no me gusta ser lo que los demás quieren que yo sea, pero es verdad que algunas de las mejores cosas que he hecho en mi vida no las he hecho por mi mismo, sino más bien por los demás.
6 de Octubre, 2008 - 3:51 pm
H@la,
Me parece fantástico que dos personas, o más, mantengan un vÃnculo de estimulación intelectual. Lo malo es cuando alguien se pasa en las capas de maquillaje de su propio ego para mantener la atención.
Pero para eso están l@s técnic@s en la materia, psicólog@s o psiquiatras, supongo ¿para dilucidar que hay de real en lo que les cuentan?
¿UsarÃa para eso Linder los 10 minutos que faltaban para la hora? ¿o se tomaba un respiro para meterse en situación para la siguiente historia que le viniese?
6 de Octubre, 2008 - 3:57 pm
Una vez más el error es mÃo. Pido disculpas a Luis Muiño por el tono del anterior comentario. Intentaré aportar mi lado mas creativo y menos provocador.
6 de Octubre, 2008 - 4:49 pm
Disculpas aceptadas…pero, ya que estamos, te pido otro favor: no abandones tu lado más provocador. Al menos en esta página. Me pasa lo mismo que a Linder, busco continuamente la estimulación intelectual. Y, de hecho, para eso tengo un blog con comentarios abiertos en los que voluntariamente no participo. Me gusta que me lleven la contraria y muchas veces leo comentarios en esta página con ideas alternativas a mi post que me parecen mucho más interesantes que lo que yo digo.
Seguid metiendo caña, por favor.
6 de Octubre, 2008 - 8:40 pm
Uffff! No se va Ciber y el doctor ha hecho su aparición. ¡Que gustazo! Sólo falta Koldo para comletar la faena.
7 de Octubre, 2008 - 4:38 am
Hola
Bueno pues yo a ver si me ordeno, pues tenÃa algunas cosillas que se me han ido ocuriendo.
Veo al señor fÃsico acudiendo a terapia con todos sus manuales y ¿qué busca? ¿Atención? ¿Reconocimiento? ¿Ser escuchado?
Aiss sorpresa no sólo lo consigue -aunque le cueste el dinero- sinó que además despierta un especie de “adicción” en su interlocutor, ¿quién controla aquà la situación, paciente o terapeuta?
Todos buscamos amor, atención cariño… ¿No es acaso ese el origen de la neurosis que se crea en la infancia?
Riele a un nño una palabrota y repetirá mil veces p…. sólo para que sigas atento a él.
No nos transformamos gratuitamente, lo hacemos porque ansiamos algo, buscamos obtener algo a cambio.
Y el terapeuta ensalzándose al estar nutriendo su narcisismo intelectual y sin darse cuenta de quién es quien lleva las riendas de la historia.
Y entonces es muy fácil tener visión de futuro: si dejo de ser lo que espera que sea me rechazará, no me querrá. ¿Acaso no lo hemos pensado todos alguna vez sea en la relación que sea?
Besos y saludos a tod@s
7 de Octubre, 2008 - 9:15 am
Transformarnos como a veces nos transformamos al escribir en un blog o al hacer comentarios que quizás muestren algo de tà o quizás no. El artÃculo me recuera a K-Pax, impresionante Kevin Spacey, como siempre.
7 de Octubre, 2008 - 6:49 pm
K-PAX (genial pelÃcula) y muy acertada tu comparación YoYaYo…
Dada mi experiencia en Salud Mental (aunque no soy sanitario, si mantengo contacto con todo el abanico de patologÃas mentales a diario) los DELIRIOS obran un poder tal sobre la mente de los enfermos que no es de extrañar que sean capaces de construir todo un mundo futurible entorno suyo y además de forma deslumbrante si la mente que lo hace está generosamente dotada. No obstante, reconozco que resulta seducible la idea de creer en algo tan excepcional, por ‘loco’ que parezca. Lo cierto es que queremos creer. Vivimos bajo una crisis de fe.
Hay enfermos que llevan décadas conviviendo con sus delirios y haciendo una vida relativamente normal a los ojos de los demás. Pero las alarmas saltan cuando a la pregunta, ¿qué tal el viaje desde casa? (y esto es verÃdico), el contesta circunspecto: ‘Bien… si no fuera por el tÃo de la radio, que me ha estado hablando todo el camino’.
Este hecho y otros más insensatos y faltos de cordura, dan forma a la vida de aquéllos que la sociedad etiqueta como de ‘raros especÃmenes’. Y no olvidemos que muchos santeros, videntes y demás personajes cuanto menos peculiares, bajo los efectos de unos evidentes delirios mÃsticos, son capaces de arrastrar a una masa enfervorecida a la creencia de un hecho ’sobrenatural’ que solo existe en el altar de sus imaginaciones.
Insisto, necesitamos creer y cualquier pretexto es válido.
Un saludo y buena salud mental.