Archivo de Junio de 2008

LA VERDAD ESTA AHI DENTRO

Jueves, 26 de Junio de 2008

A mediados de los años 70 del siglo pasado, Raymond Moody publicó un libro que tuvo un gran impacto en los millones de personas que lo leyeron.  Su título era “Vida después de la muerte, y en él se narraban muchas experiencias de proximidad con la muerte.  Una de ellas, se desarrolló de la siguiente forma:
El hombre oye que su médico le declara muerto.  Comienza a escuchar un ruido desagradable, un repiqueteo o un zumbido estridentes, y al mismo tiempo siente que se está desplazando con mucha rapidez por un túnel largo y oscuro.  Después, de pronto se encuentra fuera de su cuerpo físico…y ve su propio cuerpo desde lejos, como si él fuera un espectador…  De pronto comienzan a suceder otras cosas, otros vienen a reunirse con él y a ayudarle…
Entrevé el espíritu de los parientes y los amigos que ya fallecieron, y un espíritu afectuoso y cálido, de un género que nunca había visto antes – un ser de luz- aparece ante él… Se siente abrumado por intensos sentimientos de alegría, amor y paz…

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Los testimonios de cercanía a la muerte impresionan por lo que tienen de arquetípico.  La sensación inevitable, cuando escuchamos a una de las personas que lo han vivido es la del “deja vu, lo ya visto.  Es como si nosotros también hubiéramos tenido experiencias parecidas, como si hubiéramos sentido en algún momento algo similar.
La explicación que dan algunos neurólogos modernos es sugerente: tenemos esa impresión porque realmente hemos vivido sensaciones parecidas.  Muchos estados alterados de conciencia acaban produciendo experiencias parecidas: repetición de viejos recuerdos, sensaciones incorpóreas, visiones de túneles, luces intensas o seres luminosos…
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¿A qué se deben estas semejanzas?  Según estos investigadores, en ciertos estados alterados se produce un apagamiento de los estímulos externos y eso hace que podamos llegar a ver la actividad interior del cerebro.  Una analogía ayuda a comprenderlo: cuando miramos el anochecer desde una ventana, vemos el interior de la habitación reflejado como si estuviera afuera.  Si nuestra cultura nos hiciera pensar de esa manera, podríamos llegar a creer que el interior de la habitación existe realmente en el exterior.
En ciertos estados alterados de conciencia ocurre lo mismo.  Percibimos como si fuera real lo que normalmente está en nuestro interior porque el exterior ha dejado de existir. 

Los que tienen una experiencia cercana a la muerte, al igual que los que usan el LSD para vivir una experiencia psicodélica, exploran realmente el más allá. 

Lo que ocurre es que en ambos casos el más allá que exploran es, quizás, el más allá interior. 




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