Archivo de Mayo de 2008

MANTRA NÚMERO VEINTIUNO: “HAY MUCHOS MÉTODOS PARA SER LISTOS”

Jueves, 15 de Mayo de 2008

En el año 1904, una noticia recorrió Europa.  Era uno de esos acontecimientos que podía cambiar la historia de la humanidad: se había cumplido uno de nuestros sueños más antiguos.  Los seres humanos y los animales podían comunicarse usando el mismo tipo de inteligencia…
La conmoción la había producido un caballo llamado Hans.  Neurólogos, psicólogos, neuropsiquiatras y expertos de otras especialidades acudían a su establo en el Norte de Berlín para encontrarse con una verdad irrefutable.  El semental era capaz de golpear con el casco el resultado de problemas matemáticos, reconocer a personas después de haber visto sus fotos y deletrear la solución correcta de las preguntas que se le hacían y que tenía que responder con palabras,…  La posibilidad de fraude fue rápidamente descartada, porque, de hecho, Hans respondía con la misma brillantez aunque la persona que hiciera las preguntas no fuera su descubridor.

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Pero, desgraciadamente, cuando ya habían transcurrido meses de euforia, Oskar Pfungst, un investigador alemán, descubrió la clave de todo el asunto. El fenómeno se debía a la sofisticada capacidad que tenía Hans para percibir la comunicación no verbal.  Tal y como consigna el investigador en su informe, “el caballo no da la respuesta adecuada cuando ninguno de los presentes sabe la solución del problema propuesto (…) el caballo no sabe contar, leer ni calcular.  Falla también cuando se le ponen anteojeras que le impiden ver a los presentes y al interrogador conocedores de la respuesta…
El caballo había aprendido a percibir cada vez con mayor exactitud los pequeños e inconscientes cambios corporales que todos realizamos cuando hemos hecho una pregunta y la persona nos da la respuesta correcta.  Cuando Pfungst aprendió a controlar su propio comportamiento frente a los golpes que iba dando el caballo, éste fallaba las respuestas.  Lo asombroso de la sensibilidad de Hans era que bastaba con que el experimentador imaginara que hacía el movimiento de asentimiento para que el caballo sintiese que había llegado a la respuesta correcta y se parara ahí.

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El fenómeno de Hans el listo ha sido utilizado para explicar las misteriosas facultades de adivinación de ciertas personas.  Quizás la impresionante capacidad para captar gestos, miradas o movimientos sutiles que tienen ciertos adivinos y curanderos sea lo que nos hace ser transparentes para ellos…
Pero la fuerza del fenómeno queda ahí.  El trauma de Hans el inteligente ha marcado a los investigadores y ahora es característico que se pongan todos los medios para que la transmisión por comunicación no verbal no vicio los resultados de los experimentos con inteligencia animal. 

Pero, a cambio, lo que queda sin estudiar es esta fascinante cuestión de por qué ciertos seres son tan sensibles a un tipo de comunicación que nos influye más de lo que creemos y de la que pocos somos conscientes.




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