VIVIR JUGANDO
El cine y la literatura se adentran pocas veces en el juego infantil. En las historias que contamos los adultos, los niños dedicados a esa actividad solo son parte del paisaje. Pocas veces la vida y el juego se mezclan como ocurre en la mente infantil.
Una de mis pelÃculas mÃticas es “Juegos prohibidosâ€?, del director René Clement.Â
La historia transcurre durante la guerra: una niña que pierde a su familia cuando huyen de la ciudad es adoptada espontáneamente por una familia de la campiña francesa. Los granjeros tienen también un hijo y los dos niños se confabulan para convertir todo lo que tienen alrededor en un inmenso juego que llene sus dÃas de ocio. Sin colegio, sin deberes, sin casi nada en que poder ayudar a sus padres porque la guerra ha paralizado toda actividad, los protagonistas inventan e inventan historias a partir de la guerra, de la muerte o de la naturaleza. Todo cabe en sus juegos, porque son niños y lo único que hacen es divertirse.

Cuando hablamos de felicidad nos referimos habitualmente a dos conceptos distintos. Por una parte estarÃa la felicidad entendida como disfrute vital.Â
La otra idea de felicidad se refiere al estado de ánimo que se adquiere cuando hemos alcanzado algún objetivo vital. Es la felicidad del que, al menos en parte, vive de acuerdo con su ideal.
Lo que parecen enseñarnos las investigaciones en psicologÃa es que los dos conceptos son relativamente independientes. No son incompatibles, pero el haber alcanzado uno no significa que estemos cerca del otro.  Se puede disfrutar, por ejemplo, de la sensación de cumplir con objetivos vitales pero echar en falta el hedonismo y el placer. Porque muchas veces luchar por nuestras metas supone sacrificar placeres cotidianos.
Para muchos antropólogos, una de las caracterÃsticas de la civilización euroamericana en la que vivimos es su tendencia a entender el placer como consecución de objetivos. Cada vez nos cuesta más experimentar la diversión sin metas. Vamos a gimnasios para estar mejor fÃsicamente, acudimos a fiestas para ver a gente que nos interesa en nuestro trabajo, buscamos que los niños jueguen aprendiendo algo…
El precio que estamos pagando por olvidar el hedonismo es alto. Incluso nuestros sueños y fantasÃas están cada vez más influidos por la vida cotidiana. Nos cuesta fantasear y divertirnos y, quizás por eso, nos cuesta cada vez más desconectar. Y eso no es muy buena señal, porque la falta de capacidad de desconexión es el factor más relacionado con el distrés, el estrés negativo.
El juego, la ensoñación, el pensamiento sin objetivo se están quedando sin espacio en nuestra cultura.Â
Es como aquella secuencia de “Juegos prohibidosâ€? en que la protagonista llama, como ha hecho otras veces, a su amigo. Sigue llamando y llamando, cada vez más alto, gritando su nombre. Pero esta vez es inútil: los adultos han decidido separarlos. El tiempo del juego ha terminado.  Â
Que no nos ocurra eso nunca…
28 de Abril, 2008 - 1:13 pm
Creo que Cartier Bresson es de los pocos artistas que ha conseguido “meterse dentroâ€? del juego infantil. En muchas de sus fotografÃas, el espectador es como un niño que juega con sus amigos mientras los adultos sirven solo de paisaje y telón de fondo.
Acabo de publicar “No elijas: vive y trabajaâ€? (editorial DeBolsillo). Es un libro sobre cómo sacar jugo a la vida laboral, personal y familiar sin excesivas colisiones. Como ando continuamente haciendo entrevistas acerca del tema seguramente los post me van a salir muy centrados en eso. Asà que, a partir de ahora, habrá un poco de “YoHeVenidoAquÃAHablarDeMiLibroâ€?. A cambio, como siempre, se pueden usar estos post para hacer crÃticas, comentarios y peticiones de referencia…
28 de Abril, 2008 - 1:45 pm
¡Nuevo libro!
Siempre me ha hecho usted pensar.
Lo comparé.
Y sÃ, seguiré jugando.
28 de Abril, 2008 - 2:42 pm
Pues yo te recomiendo una peli sobre juegos de niños y pérdidas de inocencia.
Por si no la has visto. Es una coproducción hispano-italiana que se llama “No tengo miedo”, de Gabriele Salvatores.
Yo creo que muchos adultos siguen jugando, pero cambiando la fantasÃa por realidad. De hecho, un buen dÃa se acaba la partida y ni te das cuenta…
Me encanta hacer cosas sin objetivos, ver crecer la hierba, ver pasar las nubes…
Esa es mi idea de la serenidad: no seguir una flecha a una diana, sin, por ello, estar detenida.
Un abrazo Muiño.
(Sabes? A veces tengo ganas de tomarme un café contigo…)
28 de Abril, 2008 - 6:32 pm
Bueno, señor Muiño: pues enhorabuena por su último libro. No me cabe duda que será -como los anteriores- pensados para lectores como nosotros… asà que no descansaré hasta poder leerle, una vez más…
En cuanto al uso que vaya a darle a su “post”… pues creo que se ha ganado todo el derecho a hacer con él lo que le dé la gana… (¡pues hasta ahà podÃamos llegar…!) En cualquier caso, cuente con mi más absoluta fidelidad en todo cuanto se le ocurra contarnos por la radio o a través de sus artÃculos en Prensa o electrónicos…
(Algo “distraidillo” sà que me ha parecido verle últimamente… ¡normal! ¡si es que no para…!)
Por mi parte (por extensión, por los que aquà solemos participar), darme por satisfecho si nuestras colaboraciones le fueran interesantes en alguna medida… aunque sólo le sirvieran en una décima parte de lo que a mà me sirven de estÃmulo a la reflexión e introspección las suyas…
…Y es que -como en el anuncia de MasterCard- un escritor inteligente… ¡no tiene precio!
28 de Abril, 2008 - 7:29 pm
Leeré tú libro, el titulo promete. ¿Pero que es esto de tener que elegir hacÃa que lado te inclÃnas?, ¿ no estamos aquà para vivir vidas plenas?. Sà quiero trabajar, si quiero disfrutar de un momento musical, hablar con mi familia, cuidar de mis plantas, bostezar de aburrimiento o de no saber que hacer en algún momento de cualquier dÃa, saludar al vecino y aparcar el coche con cuidado, sin prisa. Y todo eso sin sentir un gramo de culpabilidad.
Este post lo utilizaré para reflexionar, siempre quise tener hijos y pense que jugar con ellos serÃa estupendo, me imaginaba feliz inventando historias para ellos y con disfraz de pirata inventando aventuras divertidas, sin embargo, la cruel realidad es que me cuesta tanto desconectar de lo cotidiano que hasta la imaginación, se me está acartonando… ya no me veo de pirata ni se me ocurren esas estupendas aventuras que afloraban antes sin mayor preparación.
28 de Abril, 2008 - 7:35 pm
Bueeeeno…me acabo de comprar una reedición de “Mi familiia y otros animales” de Gerald Durrell, asà que me conformaré con husmear por la biblioteca de mi barrio, haber si hay suerte y cae su libro por aquÃ.
Es lo que tiene la crisis económica: se contagia el mundo cultural…yo gasto menos en ocio, y usted, quizá venda algún libro menos.
En cualquier caso, enhorabuena por su libro…
Hay, la hucha de mi hijo me está mirando con ojillos tiernos…
Besos duuulces.
28 de Abril, 2008 - 8:21 pm
Y continuo porque hoy me apetece hablar del tema que nos propones: se me viene a la cabeza una época, ó tal vez se trate de toda la niñez, en la que contaba con un lÃmitado número de cosas materiales para mis juegos. Recuerdo ahora esa sensación de felicidad, de bienestar; jugar y jugar durante horas, sin la sensación de prisa, sin objetivo alguno. Reviven esos momentos, y me pregunto si mis hijos experimentarán esa misma sensación tan grata, ese placer inocente, irresponsable y tan fugaz o duradero como la imaginación y el dÃa permitá.
Mediante esos juegos aprendà a vivir, a relacionarme, a mantener el equilibrio y la calma pese a no ganar, amar la vida por el simple hecho de estar viva, a valorar lo sencillo por placer, la bondad de la risa frente al llanto……….. pero no recuerdo que nadie me explicará que jugando aprenderÃamos tantas y tantas cosas además de divertirme sin más.
Muchas gracias por el tema.
28 de Abril, 2008 - 9:12 pm
A mà me gustarÃa vivir siempre jugando y hacerlo de verdad, como cuando era niño…
28 de Abril, 2008 - 11:45 pm
Felicidades .~)
29 de Abril, 2008 - 8:42 am
Desde luego ha cambiado mucho la crianza de los niños. En mis tiempos ¡nos echaban! a la calle: pero era para que no molestáramos en casa. Te dejaban toda la tarde fuera hasta la noche. Entonces las madres salÃan a dar gritos a las ventanas para hacer retornar a sus niños para la cena.
La cosa depende de si tienes o no amigos. Yo no encajaba bien en ninguna parte. No guardo buen recuerdo de mi niñez. Era una continua sucesión de horas de espera.
29 de Abril, 2008 - 11:42 am
Cuando yo era una niña, mi madre se murió. Todos me trataban con mucho cariño, les daba pena, me sonreÃan y eso.
Recuerdo todo aquello con tristeza, y esa tristeza se extiende a toda mi infancia: volver a casa sola al salir de la escuela, mirar por la rendija del cuarto de mi padre y verle llorar, mi hermano lejos, con la otra abuela, una casa extraña, saber que los padres también se mueren…
Ahora que soy madre, tengo miedo. Absorbo los minutos con mi hijo, le miro cuando duerme, le quiero tanto que me hace llorar.
Aún soy aquella niña desvalida. Me disfrazo de mujer, de madre, de esposa, pero sigo huérfana de infancia, me he quedado un poco detenida en el tiempo, vagando por el patio del colegio, esperando a que mi madre volviera a buscarme con la merienda.
29 de Abril, 2008 - 8:34 pm
En el juego nos cambiamos el disfraz y por poner o quitar, sale lo que queremos y tenemos de verdad. Veo algo de la esencia de algunos de los habituales que no conocÃa. Es más que divertir y aprender: es querer, sacar, pedir, ser, hacer lo que no te dejan y ser quién de verdad eres, o quién quieres… Ya soy mayor y lo malo es que apenas hay quién quiera jugar. Es una pena. Porque jugar sola no es lo mismo.
Una peli que es puro juego “El verano de Kikujiro” de Kitano.
29 de Abril, 2008 - 10:41 pm
Hace unos años leà un libro llamado “La vida es juego” (si la memoria no me falla, de J.A. Jaúregui) y la verdad es que al parecer y aunque nosotros no seamos conscientes, todo, absolutamente todo en esta vida se trata meramente de un juego de roles.
Respecto a lo de la felicidad y disfrutar de los placeres de la vida, me ha venido a la mente una frase que hace poco ha dicho uno de mis jefes en relación con la contratación de una nueva persona en la empresa: “Al parecer esta chica los domingos por la tarde hace una lsita con todas las cosas pendientes del trabajo para presentarse el lunes y tenerlo todo organizado”, al parecer eso era bueno, a mi francamente me dió escalofrios. ¿Será que soy una irresponsable?
Bsos!!
30 de Abril, 2008 - 12:20 am
Ay, la infancia…aquéllos maravillosos años en los que todo me parecÃa un juego. Si cierro los ojos y me retrotraigo a mi infancia, sólo recuerdo risas, juegos, complicidades, buenos ratos…y curiosamente, todo me salÃa bien y además, me daba tiempo a todo: a sacar muy buenas notas en el cole, a jugar sin parar en la calle y a hacer todo tipo de actividades extraescolares con buenos resultados. Sin embargo, a partir de la adolescencia, prácticamente por imposición de los adultos, comencé a tomarme la vida en serio…a eso que llamaban “madurar”, y aunque aparentemente todo seguÃa igual de bien, algo se quebró en mi interior y, con el paso de los años, mi capacidad de ser feliz porque sà ha desaparecido completamente.
Ya no sueño con nada, ni le echo imaginación a la vida, ni fantaseo…sólo me siento frustrada porque no he conseguido ningún objetivo vital de los que hoy dÃa se valoran tanto que han acabado incrustándose también en mÃ; a saber: tener una pareja, tener hijos, tener un trabajo reconocido socialmente (cualquiera no vale porque se te valora por lo que tienes y no por lo que eres), vivir de forma independiente…Yo hice todo lo que aparentemente habÃa que hacer para conseguir todo esto (no soy un cardo, tengo carrera, idiomas, etc) y, sin embargo, soy lo que se considerarÃa un “fracaso social”.
Y, en realidad, esto no es lo que más me preocupa…para mà lo peor es que, como consecuencia de no alcanzar la felicidad basada en la consecución de objetivos vitales, se llega a perder la capacidad para ser feliz como disfrute vital, ya que uno puede sentirse culpable por estar “jugando”, mientrás no se tienen resueltos los demás aspectos.
No sé si me he explicado pero en definitiva, lo que me pregunto es si no es incompatible esta sociedad en la que lo que se valora es la competitividad, la apariencia, el dinero, etc., con el fomento de la vida como un juego, un mero disfrute.
30 de Abril, 2008 - 2:19 am
Nunca deberÃamos dejar de ser niños. Una de las cosas más complicadas para un niño es comprender a un adulto y ese debe ser precisamente el error que cometimos todos cuando eramos pequeños. Emular a nuestros padres significa dejar de jugar, dejar de tratar a todas las personas por igual, olvidar nuestros sueños, adoptar miedos y frustraciones inexistentes, acatar normas, reglas y leyes “porque si” y no tratar de cambiarlas y sobre todo dejar de preguntar el porque de las cosas. Cuando mis padres se sentaban en el suelo para jugar conmigo y de esta manera sus ojos quedaban a la altura de los mÃos el mundo era maravilloso, cuando logré poner mis ojos a la altura de los suyos el mundo empezó a ser otro mundo.
30 de Abril, 2008 - 11:33 am
Suerte con el libro
30 de Abril, 2008 - 12:20 pm
[…] … se están quedando sin espacio en nuestra cultura. […]
30 de Abril, 2008 - 7:32 pm
Creo que uno de los mayores problemas de hoy es que el cumplimiento de determinados objetivos se hace para los otros, no para nosotros mismos. Pesa mucho la idea de superación y ascenso social pero, más que ante uno mismo, sobre todo ante los otros. Puede ser como un juego, o puede que sea la salsa de la vida… pero muchas veces ese ir por delante a toda costa se toma demasiado en serio y tiene consecuencias dolorosas para los que nos rodean y, obviamente, para nosotros mismos. Por supuesto que no todos somos iguales, el problema es que muchos entienden que que han de ser “más” que los demás, sobre todo de los que tienen más cerca, que es con los que se pueden comparar. De ahà que las amistades han de ser también “útiles”, y “coherentes” con nuestras aspiraciones, y muchos se dejan personas en el camino o deshechan de antemano a alguien que no representa el rumbo elegido. Se acaba asà la diversión, la amistad sin objetivos concretos.
30 de Abril, 2008 - 10:36 pm
El juego es lo que nos reconcilia e identifica como especie animal superior… ¡bueno! más o menos “superior”…
Sólo hay que fijarse en lo más cercano: perros y gatos, sobre todo. También, por los reportajes, en nutrias y todo tipo de mamÃferos: ¡¡se lo pasan pipa!!
Es imprescindible. Sin él, imposible madurar, superar miedos, crecer en inteligencia, incluso…
Aún recuerdo los “inicios” de mi visceral tendencia a la aventura de viajar y descubrir lo desconocido: cuando aún éramos auténticos “microbios”, lo máximo en “riesgo”, “rebeldÃa” y “aventura” (intelectual, incluso) era lo que -en aquel entonces- llamábamos “vuelta a la manzana”, es decir, que el grupo de viviendas (7 alturas, unos 10 ó 12 portales, entre las de nuestra calle y las de la calle de atrás, entre las dos plazas) -unidas, conformando manzanas- podÃa “rodearse” tanto en un sentido como en el contrario… ¡¡¡y llegábamos al mismo punto…!!! incluso sin saber qué nos encontrarÃamos en esa “cara oculta” de nuestra manzana a la que, obviamente, nos tenÃan prohibido nuestros padres “desaparecer”… ¡La leche! …Y, además, ocurrÃa lo mismo con todas las manzanas, en todas las calles… ¡¡¡Mayor descubrimiento que el de Magallanes/Elcano…!!!
Yo, don Luis, por mi angustiosa relación con ciertos términos profesionales… el término “objetivo”… como que lo tengo demasiado “atravesaooo”… me produce urticaria y gastritis…
Me gusta más identificar “felicidad” con la 1ª definición que nos da… y esa 2ª, quizá, más bien como “satisfacción”, como cierto tipo de “alimento” vital necesario para crecer y evolucionar y aumentar autoestimas; pero “felicidad”… más bien serÃa -al menos, para mÃ- ese “disfrute vital” que usted dice.
El juego (obviamente, nada que ver ni con cartas, ni con apuestas ni con deportes, aunque -eso sÃ- esto último sà tendrÃa una mayor relación), el juego auténtico, ése que nos salÃa espontáneo a todos de pequeños, que nos permitÃa cultivar y hacer volar -en equipo- nuestra inagotable imaginación… si se quiere, se mantiene de adulto. Depende de nosotros mismos. Muchas veces he pensado que el humor, cultivarlo y sentirno, es un modo más maduro e inteligente de “juego”: el de hacerse cómplices con los demás, transgredir convencionalismos encorsetadores y “apagadores” de nuestra espontaneidad que, poco a poco, con los años y la “educación”, se tiende a perder… cada vez más y cada vez más deprisa…
Siempre eché de menos que mi padre jugara y bromeara con nosotros. Eso no lo tendré ya nunca… ¡Qué sensación de irreparable ausencia!
1 de Mayo, 2008 - 1:18 am
Hola:
Yo quiero dar las gracias a los niños con los que en ocasiones trabajo y a mi querida sobrina, por ayudarme a mantener despierta mi -ahora más que nunca- apreciada parte lúdica, que como bien dices LuÃs, es el mejor antÃdoto contra el distrés y una gran fuente del más que necesario hedonismo.
1 de Mayo, 2008 - 2:08 pm
En nuestra sociedad, el juego está estigmatizado: “Es cosa de niños”.
Pero el Juego nos hace ser libres y hay tantos juegos y tan poco tiempo…
1 de Mayo, 2008 - 8:51 pm
Me ha gustado. Esto alienta a tomar nota de ello. A no dejar de ponerlo en práctica.
Un beso.
2 de Mayo, 2008 - 1:46 am
[…] … se están quedando sin espacio en nuestra cultura. […]
2 de Mayo, 2008 - 9:01 am
Hola, me alegro de la publicación de tu libro, me gustarÃa saber más tus libros anteriores, y…si dejas las referencias bibliográficas.
En cuanto a tu artÃculo, creo que en nuestra sociedad está demasiado unido el hedonismo a lo prohibido, a lo nocivamante prohibido, ya que una cosa es la idea de pérdida de tiempo relacionado con la pereza y la no productividad y otra el placer unido a lo oscuro…sexo, drogas y….
La verdad, ha sido curativo su lectura, estoy aprendiendo a tocar el piano y muchas veces me asalta la idea de hacer otra cosa más productiva y no quiero que se muera mi capacidad de jugar. ( a ser la teclista de un grupo de un siniestro de los 80).
Un saludo.
2 de Mayo, 2008 - 1:40 pm
Cuando uno empieza a trabajar siendo niño, resulta tan facil desconectar…es mas, a menudo se toma el trabajo como juego; es facil jugar a ser adulto (mucho mas facil que saltar bien a la comba) cuando desconoces lo que ello implica .
Reconozco haber buscado en el diccionario “hedonismo” (sobran tantas palabras en ese gran libro) reconozco que la vida nos empuja hacia delante, nos da el papel de padres, aunque seguimos siendo hijos, el placer queda diluido casi transparente, se pierde entre la costumbre y acabas gritando en silencio por eso nadie te escucha, intentas jugar como cuando niño…un gato se tiro a un pozo, las tripas le hicieron gua ,arremoto…
Ojala viniera Gepetto a cortarnos las cuerdas…
5 de Mayo, 2008 - 1:37 am
Bonito nombre, pero con un futuro previsible, lluvia sobre la penÃnsula en pocos dÃas y hasta el fin de aquellos( Es broma, no te veo como a un nublao, y si, es muy bonito)
Siento decirte tejedora, que Gepetto, en aquel cuento, era el antihéroe. Pues no he visto actor secundario más pusilánime que ese viejo bigotudo.Pinocho, un tÃo cojonudo donde los haya, eso sÃ, en su versión de madera, no hizo otra cosa que vivir la vida como la vivimos la mayorÃa de los adultos y tuvo la suerte de encontrarse con un hada impertinente que no paró hasta convertirlo, por suerte, en un criajo estúpido ejemplar.
A pesar de todo esto, insisto, nunca deberÃamos dejar de ser niños.
5 de Mayo, 2008 - 10:26 am
Pero soñar despierto puede resultar peligroso pues confundir la realidad con los sueños en este estado es más difÃcil…
Aún asà yo soy de las que sueñan despiertas siempre ^^
supongo que porque aun no he dejado de ser una niña (tengo 17 años)
Un saludo a todos!
5 de Mayo, 2008 - 7:44 pm
Arranllador, a mi me gusta soñar que fue Gepetto, el que con su deseo de ser padre, libero a pinocho de sus cuerdas…
5 de Mayo, 2008 - 9:45 pm
Si es que se es niño si se juega, siempre.
Y la felicidad son las dos cosas que citas, pero sobre todo, un estado interior, que lleva de una cosa a la otra. Van de la mano, aunque parezca que no.
No sé de que libro hablan, si es figurado o no. Acaso sea un juego…
Por cierto, los juegos de adultos no son juegos si no son jugados como niños.
Juguemos, pues…
20 de Mayo, 2008 - 11:37 am
Hablando de niños de la guerra y sus juegos, hay una foto tremenda de unos niños españoles durante la guerra o posguerra civil. Están jugando a representar un fusilamiento, unos disparan y otros se hacen los muertos.
21 de Mayo, 2008 - 7:56 pm
Muchos niños de ahora estan tristes; Muchos niños de ahora comienzan por el postre.
19 de Julio, 2008 - 4:17 pm
Contaba Cortázar que estuvo una tarde entera intentando entender lo que le ocurrÃa a un amigo que pretendÃa explicarle el sufrimiento que sentÃa a raÃz de una pérdida. Cortázar no lograba comprender con exactitud qué le ocurrÃa a su amigo.
Al final de la tarde, y ya en compañÃa de otros, comenzaron a jugar a las cartas. Cuenta Cortázar que viendo jugar a su amigo, y jugando con él, comprendió lo que éste habÃa intentado explicarle durante toda la tarde.
La manera de jugar de su amigo le reveló la comprensión.
Para mà el juego es una herramienta fundamental en el arte y en la vida.