SALIRSE DEL TIESTO

Cuando Milos Forman estrenó “Alguien voló sobre el nido del cuco�, consiguió abrir un debate muy importante que dividió a las personas que se dedicaban a la Salud Mental. 
La película hablaba de cómo los hospitales psiquiátricos alienaban y despersonalizaban a los pacientes.  Hablaba de la sensación de desindividuación que se vivía dentro de aquellos lugares. Hablaba de cómo un recinto puede acabar convirtiéndose en un mundo cerrado, en una especie de burbuja aislada del mundo real…

“Alguien voló sobre el nido del cuco� es la historia de Randle McMurphy, un estafador de espíritu libre y lengua desatada que quizás finge una enfermedad mental para evadir la prisión.  Al llegar al hospital psiquiátrico choca contra la rutina establecida y la falta de posibilidad de manejo de la propia vida que sufren los pacientes. En muchos momentos de la película, la enfermera que acaba convirtiéndose en su enemigo le recuerda que los internos están bien tratados en la institución, que tienen comodidades materiales y cuidados que no han tenido nunca.  Pero el problema de Randle McMurphy no son las condiciones materiales…
El protagonista se queja, realmente, de que, poco a poco, todos los enfermos van entrando en el síndrome de indefensión. Las personas que están allí dentro van perdiendo progresivamente confianza en las propias capacidades. Tienen la sensación de que lo que ellos hagan no va a cambiar el mundo y acaban dependiendo para todo de otras personas.
Hay muchas investigaciones que muestran cómo se crea este síndrome. Una de mis preferidas llegaba a la conclusión de que los cuidadores acaban considerando “buen paciente� a aquel que no toca el timbre, no pregunta nada y no trata de tomar decisiones.   Es decir, a aquel que ha dejado de tener control sobre su propia vida…

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En la misma época de la película se realizó un experimento clásico sobre el tema. En él se usaban dos métodos de tratamiento diferentes con pacientes ancianos de un hogar geriátrico.  El primer método fomentaba la indefensión ya desde la entrada.  El equipo de cuidadores les recibía con la frase “Es nuestra responsabilidad convertir este lugar en un hogar del que puedan ustedes estar orgullosos y en el que puedan vivir felices�.  A partir de ahí, los internos eran atendidos como receptores pasivos del cuidado normal, bien intencionado y simpático.  El otro tratamiento, sin embargo, fomentaba la autoeficiencia.  Ponía el acento sobre las oportunidades que tenían los pacientes de manifestar su elección, la posibilidad de influir en el funcionamiento del hogar geriátrico y la responsabilidad que tenían sobre lo que hicieran con sus vidas…
En el curso de las tres semanas siguientes, los pacientes a los que se trataba bien pero de forma paternalista, fueron debilitándose.  Sin embargo, el 93% de los tratados fomentando su autocontrol demostraban estar más alerta, más activos y más felices. 
Volver a ver “Alguien voló sobre el nido del cuco� ayuda a recordar por qué quitar a los pacientes la sensación de control sobre sus vidas puede ser una estrategia conveniente desde el punto de vista hospitalario, pero también es una mala decisión para los individuos que la acatan.

29 comentarios sobre “SALIRSE DEL TIESTO”

  1. luis muiño dijo:

    Pocas veces he tenido tan claro qué imagen elegir. “La danza de la vida�, de Munch, es un cuadro que refleja de forma brutal lo que debe de ser el síndrome de indefensión, la cárcel interna en la que algunas personas viven y que no se sienten capaces de abandonar.
    Hay algo que me impactó mucho la primera vez que vi “Alguien voló sobre el nido del cuco�. Para un elemento externo como Randle McMurphy, escapar de esta sensación de falta de control sobre la vida parece muy fácil, a pesar de las trabas que ponen los cuidadores de la institución. Los barrotes de la prisión los construimos, casi siempre, nosotros mismos. Y por eso los demás ven tan fácil escapar: ellos no saben que no es tan sencillo abrir candados que se cierran desde dentro de la celda. Munch enseña todo esto…

    El experimento con los dos métodos institucionales lo realizaron los psicólogos Rodin y Langer. La investigación acerca del “buen paciente� la hizo S. E. Taylor. Y si os apetece leer sobre este tema, la referencia siguen siendo los libros de Seligman.

  2. Tana dijo:

    H@la,
    En esta ocasión va a ser difícil seguir tus indicaciones Muiño.
    De momento no creo que vuelva a ver la película. No recuerdo bien las escenas ni los diálogos, pero sí el miedo que me producía adentrarme en la historia y que trataba de evadirme mientras permanecía en el cine, pero era difícil sustraerme de las imágenes y el sonido, y al mismo tiempo mantener la entereza explicándome que se trataba sólo de una película y además buena.
    Para vivir se necesita un mínimo de valor y autoeficiencia y cuando están en alza las acciones del miedo y la cobardía hay que procurar que no sigan subiendo.
    La pintura de Munch me parece hermosa y real.
    Y la frase no puede ser más explícita. Muchas veces hay quien intenta que mires, escuches, calles, aprendas a estar calladit@ y no molestar, y por supuesto a acatar y cumplir lo que te digan.
    Y digo yo que para aprender a convivir libremente habrá que salirse del tiesto y alimentarse y autorregarse, porque pertenecemos al mundo animal no al vegetal …..

  3. Lem dijo:

    Obviamente parece mejor que los pacientes sean autoresponsables con su vida y su entorno. Pero no hay que olvidar que las normas no se dictan por comodidad. Si todos los pacientes se tomaran la medicación a su hora, no molestaran a otros pacientes, no intentaran autolesionarse o lesionar a los demás… pues realmente no estarían en una institución.
    Lo siento, pero estoy de parte de la cruel enfermera que tiene que lidiar cada día con enfermos mentales de todo tipo. Entiendo su amargura. Yo no podría aguantarlo.

  4. Cruel Enfermera dijo:

    A mi me parece que mis pacientes están sobrevalorados. Lo que tienen que hacer es tomarse la medicación y dejarme tranquila, mientras leo algo sobre el prominente pene de no-se-qué conde.

    No creo que dejar que un paciente psicológicamente inestable tome decisiones sea la solución. Si están ahí, es por algo… Como dicen las abuelas, “Cuando el río suena…”.

    De todas formas, comparar a los pacientes de un psiquiátrico con los abuelos pacientes (véase el juego de palabras) de un centro geriátrico no me parece correcto.
    Por supuesto que a una persona con problemas de conciencia progresivamente reducida hay que estimularle la percepción, la toma de decisiones, y hacer que se sienta dueño de su camino. Como decía alguien por ahí arriba, somos seres sociales, no vegetales.

    Pero como hagamos que el curso de un centro psiquiátrico dependa de sus pacientes, y que crean que tienen poder de decisión… Alicia, conejito, ¡temblad!

    Es una humilde opinión de un asiduo reciente al blog. Psicólogos lectores, convencedme de lo contrario :)

    ¡Saludetes!

  5. Tana dijo:

    H@la,
    Si es que a mí lo que me da miedo tal vez de verdad no es lo que me transmite una película o que las personas con reales transtornos mentales estén ingresadas en centros especiales, eso parece que lo puedo ir asimilando y mejorando; lo que me asusta es ver la cantidad de ellas que están sueltas y con mando en plaza. Ya sea una enfermera cruel, un agresivo con arma o cualquiera que quiera imponer su voluntad debilitando al débil.
    Y es que últimamente hay que ver como está la tropa……..

  6. Cruel Enfermera dijo:

    Metamos entonces a todos esos que andan sueltos entre 4 paredes de gomaespuma, y sentémonos tranquilos en nuestra salita de estar, con nuestro whisky “on the roc”, sabiendo que los locos andan todos juntitos, encerrados y llevando el control de sus vidas…

    No tengo ni idea de psicoterapia, ni falta que me hace. La solución no está en encerrarlos a todos, hasta minarles cualquier tipo de individualidad o voluntad. Pero ni por asomo la respuesta está en que decidan sobre sus vidas. Si están allí, es porque está claro que ni pueden, ni deben.

    He dicho :) .

    P.D.: ¡Vaya! ¡Mi segundo comentario! Me estoy emocionando xD.

  7. nadha dijo:

    “Sé que tengo cáncer. Lo que quiero decir antes de morir es que odio a los psiquiatras. En el hospital de Rodez yo vivía bajo el terror de una frase: “El señor Artaud no come hoy, pasa al electroshock�. Sé que existen torturas más abominables. Pienso en Van Gogh, en Nerval, en todos los demás. Lo que es atroz es que en pleno siglo XX un médico se pueda apoderar de un hombre y con el pretexto de que está loco o débil hacer con él lo que le plazca. Yo padecí cincuenta electroshocks, es decir, cincuenta estados de coma. Durante mucho tiempo fui amnésico. Había olvidado incluso a mis amigos: Marthe Robert, Henri Thomas, Adamov; ya no reconocía ni a Jean Louis Barrault. Aquí en Ivry sólo el doctor Delmas me hizo bien; lamentablemente murió…
    -Estoy asqueado del psicoanálisis, de ese “freudismo� que se las sabe todas�.

    - ARTAUD -

  8. nadha dijo:

    Sí, cruel enfermera… no todos, pero muchos probablemente ”están así” porque nadie les escuchó en muchos malos momentos y no les devolvió un poco de su humanidad. Y porque muchos de los que se dedican a la salud y a la salud mental escogieron carrera para contentar a papá o mamá o para ver si ligaban con un médico ;)
    Por eso… también. El mundo que es la hostia, y el Hola, que también lo debe ser.

  9. Silvi dijo:

    Llevarles hacia el síndrome de indefensión es “más adecuado” para los centros hospitalarios de cara al mayor control que pueden tener sobre los pacientes, pués ello les permite tenerlos aborregados. Sin embargo, desde la perspectiva de los pacientes, es evidente que es peor ya que el limitar la creencia en sus propias facultades les lleva irremediablemente a convertirse en meras marionetas cuyos hilos manejan los facultativos…y, bastante teledirigidos estamos ya los que somos “supuestamente” libres como para imaginarnos lo que es sentir el síndrome de indefensión encerrados entre cuatro paredes.
    Lo que hace falta es una mayor inversión en centros de cuidados de salud mental, con profesionales que sepan que están tratando a “personas” enfermas sí, pero personas al fin y al cabo.

  10. UB dijo:

    El rollo sectario éste se lleva mucho en muchos ámbitos (también el laboral, mi continuo caballo de batalla) y cuando no pasas por el aro, a pesar de haber cumplido todos tus deberes por contrato, no es que tengas opiniones propias “y te sientas persona” fuera de aquel organismo plural, es que eres un inadaptado y un conflictivo. En mi caso los jefes de la secta empresarial eran psicólogos y claro, jugaban con ventaja. Desde entonces los psicólogos me caen bastante mal. Bueeeeeno, vale, no todos.

    Y también lo he visto en los colegios. Hay muchos profesores que no comprenden que los niños, aparte de tener unas normas impuestas e innegociables -cosa absolutamente imprescindible- también necesitan que se les pregunte por sus gustos y opiniones, porque hay una visión bastante general de que los niños, no sólo son niños, sino además gilipollas y medio vegetales. Por el amor de Dios, ¡dejad que las personas piensen!

    Y en cuanto a los centros de salud mental, pues ni idea, pero vamos, que imagino que todo lo que he contado (menudencias) pero elevado a la enésima potencia, ¿no?

  11. Merce dijo:

    Hola a tod@s:
    Bueno, en cuanto a la frase que titula la antrada, no se puede salir del tiesto si no se sabe que se está dentro. Y esto es lo que sucede con este tipo de manipulaciones mentales, quien es sometido a ellas no se da cuenta de que lo están manipulando, pues todo se hace “por su bien” y “por profesionales competentes”.

    Cierto que generalizar es erróneo, tanto para los que nos hayamos fuera de los centros psiquiátricos y vemos esa actitud profesional como destructiva e invalidadnte, como para los que se hayan dentro de éstos y la aplican indiscriminadamente.

    También me queda por decir que esta postura es cómoda, no sólo para el personal sanitario, sinó también para el paciente -pues aquí para nada son clientes o usuarios- pues, este último, no tiene que asumir la responsabilidad sobre su propia vida, lo cual a veces asusta y supone un gran esfuerzo. Aferrarse a la etiqueta de “enfermo mental” también tiene sus “ventajas”.

    Besos

  12. Merce dijo:

    Fe de erratas:
    Quería decir entrada, no antrada
    Y una falta que me duele es haber escrito hallamos (de hallar) con “y” en lugar de con “ll”.
    He debido estar bajo algún tipo de disociación cerebral, espero que reversible.
    Jeje
    Gracias

  13. el rayo verde dijo:

    Si, buena pelí.
    La forma candenciosa q tienes de contar estas historias me hacen leerte con enigmática quietud.
    Realmente, cuando estamos en nuestra carcel interna, en la indefensión de nuestras incapacidades, la sutileza de nuestros enemigos es tan fuerte que nos limitamos a dejarnos llevar como si nos autosecuestraramos y a lo que se ve, a dejar nuestras riendas en manos de otros.

  14. El arranllador de marmitas dijo:

    Estamos locos y vivimos en un mundo donde las rejas de un psiquiátrico se convierten en el edén de los cuerdos, en el refugio de los seres libres, en el nirvana de los sabios.

  15. Cruel Enfermera dijo:

    Cinco comentarios más en esta línea y nos acabamos amotinando contra el amo y señor del blog xDD.

    Va, que tampoco es para tanto… Incompetentes hay en todos lados, sobre todo en centros públicos, pero creo (¡y espero joder!) que ahi fuera hay profesionales que tratan a los pacientes como personas, les ayudan a retomar su camino y les llevan de la manita a situaciones en las que, poco a poco, acaban recuperando la autoestima y el saber hacer. O algo parecido.

    Como soy nuevo, lo tengo que decir. Qué manera de expresarse. Qué desparpajo verbal, qué verborrea lírica… Y cuánto me está costando leeros dios mío :) .

  16. Tana dijo:

    H@la,
    Pues sí Cruel Enfermera doy fe que fuera y seguramente dentro de esos recintos hospitalarios, hay profesionales que ayudan en la mejor forma posible, y en la medida que cada caso necesite, a las personas que tienen problemas procurando el bienestar y mejora del paciente ayudándole a mejorar su personalidad, evitando su anulación o el sufrimiento. Pero se nota que hay otr@s que tienen otros métodos, basados en otros principios.
    Parece claro que cualquier recinto hospitalario, aunque no sea psiquiátrico, debe tender con sus normas a que los profesionales puedan cumplir eficientemente su trabajo sin que l@s pacientes se sientan violentad@s ni empeoren ni sigan sufriendo con esas prácticas.
    Lo curioso es que hay profesionales de la medicina y gestores administrativos para los que la dignidad de es@s pacientes les debe parecer algo a no tener en cuenta, y les molesta que se lo recuerdes.
    Y que fuera de los recintos hospitalarios en la vida cotidiana y en especial en la laboral, hay mucha gente que no está diagnosticada como problemática, pero hay que j…….. con los problemas y destrozos que causan a l@s demás cuando tienen el mando.
    Así que mientras podamos deberemos salirnos de ese tiesto, no sea que en lugar de cuidarnos y ayudarnos a florecer les dé por otros métodos más expeditivos que envenen nuestra savia y acaben con nuestras propias flores. Y cuando estemos anulad@s, inservibles para sus métodos y agonizantes ni siquiera nos ayudarán a terminar de una forma serena.
    No pierdo la esperanza de seguir encontrando buen@s médic@s en cualquier disciplina y tener la decisión y posibilidades para evitar a los Mengeles castrantes con el título debidamente orlado y colgado en la pared.
    De momento prefiero a los Montes…….

  17. la dama excéptica dijo:

    Lleva una semana intenada en la planta quinta. Su esquizofrenia le ha atacado de nuevo. Despues de 12 años de calma.
    No podemos dejarla sola en el hospital de día.
    Quiere irse, toma café, llamar a sus amigas, tomar unas cervezas con unas amigas que la esperan en la puerta, tomar café, irse a casa, pedir unos papeles importantes, contestar llamadas y mensajes de personas que la llaman, tomarse la tensión, tan baja, tomar café, no me trates como una inválida, déjame, me voy, que me llaman. No, quiero café, que me siento decaída, me duele el corazón, por qué no me dejas ir, que me están llamando, llama a la enfermera, que me desmayo, ¿y mi ropa?, que me voy, por qué no me dejar ir, necesito dinero para tomar café, ¿donde vives? ah, no me acordaba…

    Durante dos días su mente se fue por caminos extraños. Nosotros los conocíamos, ella no.
    Una vez ingresada en la planta respiramos. Toda la familia (cinco miembros adultos, o casi) nos turnabamos para controlarla, a ser posible de dos en dos. Los cinco dormíamos mal, nos agotabamos, nos contabamos el proceso increible que vivía. Y pedíamos a gritos que le dieran una dosis de caballo para terminar con su hiperactividad mental y física. Un proceso que la degradaba como mujer y que la trastornaba hasta extremos indescriptibles. La vemos sufrir sin saber por qué.

    Ahora os pregunto: ¿Deberíamos dejarla en esos momentos que tome decisiones?
    Cuando se habla con tanta ligereza de los internamientos en psiquiatricos o unidades de psiquiatría, si os parece mejor, os daría la posibilidad de cuidar de ella durante un día, un solo día.
    Deberías ocuparos de que no salga disparada detrás de sus voces. De que se tome la medicacón, de que se alimente despacio, sin atragantarse. De escuchar su mente desvariando. De que no se atiborre a café y no te ataque en lo que más te duele. De sus momentos de lucidez, de inteligencia extrema, que no desbarra ni una. De ayudarla a pasear, zombi que mira sin ver, sorda que escucha sin oir.
    De sufrir por que la quieres, pero no es ella. Son sus voces, sus miedos, sus desvarios no deseados…

    Y cuando todos lo que la queremos ya no podamos más, que hacemos con ella? La dejamos en su casa, sola y autosufienente…? Y cuando la enterremos diremos: ¡Buen sístema éste…!

    El debate está servido.
    Personalmente creo que los centros son necesarios y la humanidad en el trato también.

    No la dejaremos, la cuidaremos, es nuestra sangre, pero no sabeís cuanto dolor nos ha producido a lo largo de estos años. ¿Era necesario?
    ¿Qué nos depara en el futuro su recaida…?

    En fín, amigos, que aquí, la dama depre se ha tendio que poner las pilas, porque, como siempre, detras del sabio pobre de las altramuces venía otro sabio que recogía las cáscaras que él tiraba. Enseñanza: Siempre hay alguien a quien ayudar y que está peor que tú… mientras tus fuerzas aguante.

  18. la dama excéptica dijo:

    Por cierto, estos días salío la película de marras a relucir. Para explicar a mis hijos su proceso. La primera vez eran demasiado pequeños para entenderlo, apenas lo recordaban. Ahora se enfrentan a la realidad de su enfermedad. Y es dura. Ya no les puedo proteger del dolor.
    La otra peli, Una mente prodijiosa, no refleja con toda su crudeza el día a día. Es demasiado “dulce”, demasiado irreal.
    Por mucho que quieras a un esquizofrénico, la realidad es agotadora, terrible el día a día. Lleno de esperanzas falsas, que van y vienen por minutos. Intentas convencerte que mejora, pero al minuto la ves tan perdida, que te pierdes en la desesperanza. Y así un día tras otro, en largos meses de dolor sin sentido. ¿Eso es vida?

  19. Tana dijo:

    H@la,
    Dura tu experiencia Dama excéptica, como la de cualquiera que pase por ello. Vivir sin poder ayudar a un ser querido es de las peores experiencias.
    Para eso están los recintos hospitalarios; para atender, cuidar, medicar e intervenir cuando el paciente lo necesita, por personas especializadas en cada dolencia.
    Y la formación de esos profesionales es muy compleja porque el desgaste anímico para ellos también es duro a pesar de la distancia sentimental que consigan.
    Lo que yo entiendo de este post es la diferencia en el tipo de trato y asistencia que ofrecen, como trabajo, a personas diagnosticadas enfermas y el resultado que esperan de los métodos empleados.

  20. Koldo dijo:

    “A quien los dioses quieren mal… primero le vuelven loco”

    Esta frase la leí de algún libro de F. Nietzsche… y ni siquiera sé si la ponía citando a otro o era suya propia…

    La “locura”, en la forma que todos “entendemos” (con sus hospitales psiquiátricos incluidos), en los demás y en lo que -suponemos- sentiríamos nosotros mismos en ese tipo de trances, no dejo de imaginármela -precisamente- como lo que define Muiño: “alienación”, “desvinculación”, “una especie de burbuja aislada del mundo real…”, vacaciones pagadas de uno mismo y de los demás, en suma…

    Seguramente, las habrá más o menos dolorosas, más o menos voluntarias o buscadas, más o menos susceptibles de farmacopeas… pero las más “intelectuales” (¿existenciales, mejor?), como digo, me las imagino así: un lugar transitorio de “descanso”, de recuperación…

    En este caso, no entendería la “colaboración” de forma activa con “nada” para conseguir “rehabilitaciones”… precisamente, porque eso es de lo que se trataba de apartar: no implicación activa en nada… desconexión…

    En fin, que el caso era llevar la contraria…

  21. Koldo dijo:

    La película la he visto muchas veces. Siempre la disfruté. La última, más que la anterior…

    ¡Qué le vamos a hacer! Os aseguro que nunca la “leí”, seguí ni entendí “literalmente”. Es decir, que -desde la 1ª vez- para mí era “evidente” la metáfora: de la vida (en general y de los individuos) y de sus infinitas circunstancias (médicas, existenciales, aleatorias…). En suma, el hospital, la psiquiatría, los locos, los enfermeros… ¿no os parece mucho más enriquecedor desde ese otro punto de vista? ¿no da, entonces, mucho más “juego”…?

    En cualquier caso, testimonios y vivencias -en 1ª persona- como los de “la dama excéptica” nos hacen a todos “bajar de la nube”, encontrarnos con la cruda realidad… que, me parece, sería un porcentaje elevadísimo de los casos “reales” que se plantean habitualmente en psiquiatría y sus internamientos. No es, en suma, un tema literario… sino puramente médico, una auténtica tragedia existencial… para el enfermo y para sus seres más queridos…

    Yo tuve a mi madre internada una temporada (se trataba de una depresión “de caballo”). Siempre tienes sentimientos encontrados con las medicaciones… tratándose de la psiquiatría, del cerebro como órgano… pero también como reducto de la propia identidad: memoria, sentimientos, etc. Actualmente se encuentra totalmente recuperada. Sólo tiene los achaques normales de su ya elevada edad. Lo pasamos todos muy mal: sobre todo viéndola a ella pasándolo mal, inerme, sin recursos volitivos propios, totalmente “al pairo”…

    Es fácil siempre opinar sin saber ni entender ni -sobre todo- sentir… Y todo aquello de la “nueva psiquiatría” (”¡locos, a la calle!”, incluido…), me parece poco científico y realista… como nos contaba “la dama…” Si bien es verdad que en situaciones de total indefensión -como éstas- es muy fácil encontrarse con auténticos sádicos h___s de p__a (enfermeros, es verdad; pero también familiares y amigos…), que disfrutan haciendo daño y -como auténticos cobardes- aprovechándose de la situación…

  22. Cruel Enfermero dijo:

    Me acoplo al último párrafo de Koldo. Hijos del mal hay en todos lados, y aparecen en las peores situaciones… Y donde menos te lo esperas.
    Tuve un problema parecido al tuyo Koldo, con un familiar, pero sin centro de rehabilitación de por medio… Y sí es verdad que las medicaciones no son del agrado de nadie, excepto del que las toma.

    Saludetes!

  23. la dama excéptica dijo:

    Cada persona es un mundo, Koldo. Gracias por tus palabras.
    Yo he pasado una de las que llamas depresión de “caballo” Aún ando recuperándome.
    Y os juro que lo del pozo es cierto. Te hundes en ti misma.
    Pero sales poco a poco. Más de año y medio me está costando. Porque es una depre de las llamadas exógena.
    Si hubiese sido éndogena aún estaría allí, hundida en el sofá, con los ojos vidriosos, atiborrada de pastillas.
    Pero la he pasado con dos terapias: mis perros y la química.
    Los perros me mantenían viva, ligéramente activa en los peores momentos. Había que darles de comer, limpiarles, amarles. La química reestructuró mis neuronas.
    La pasé sola en casa. Cuatro meses de martirio y obsesión.
    Ahora la disis es mínima. Los perros me agotan (cuanto más consciente eres, más te vuelcas en los otros) y sigo sola.
    Y no sé a quién agradecérselo, si a la química, a mis hijos o a mis perros o a mí misma. Sea como sea, espero no volver a pasar por ello. Fue circunstancial. Pero terrible.

    Creo que se tiene una imágen distorsionada de los hospitales psiquiatricos. He visitado algunos. Lo más doloroso son los hombres y mujeres que, como fantasmas de sí mismos, deambulan por los pasillos, dormitan en los sofás o miran la televisión sin verla.
    Eso es así. La culpa no es de nadie.
    Pueden ser de pago o públicos, pero los enfermos sufren, igualmente, enfermedades que no queremos entender.
    Hay en mi entorno un allegado que no comprende esto: que el alma puede doler, sangrar, aunque el cuerpo esté sano.
    Y no hay manera de hacérselo entender.
    Hasta que no lo vives en tus carnes o en las carnes amadas, no se puede entender del todo.
    Eso sucede con todo, desde un dolor de riñones hasta una jaqueca o una depre…
    No escarmentamos en cabeza ajena, por más que se diga.
    Que tengaís un buen día.

  24. Sandman dijo:

    Cuando uno está desesperado, cree que no puede hacer nada para salir de su sueño siniestro. Parece que el viento te arrastra por el tunel. Hacia adelante, hacia adelante, siempre hacia adelante.
    Pero no es cierto. Yo tuve la suerte de encontrar a alguien que me enseñó como utilizar la fuerza del viento para volver hacia atrás y salir del tunel por donde entré. Ese alguien fue un psicoterapeuta. No me sacó él, me ayudó a salir. Se lo agradezco, porque si me hubiera sacado él yo no sabría conseguirlo la próxima vez que me vuelva a ver metido en el tunel.

  25. El arranllador de marmitas dijo:

    Hablando de viento,

    Yo aprendí a navegar sobre una tabla de windsurf de una manera muy parecida, el mismo día que nos enseñaron a virar la tabla aprovechando el viento, un amigo y yo nos adentramos mar adentro, al cabo de casi una hora y mil intentos de volver a tierra la cruz roja terminó por rescatarnos. Yo aprendo muy rápido, las instrucciones del monitor fueron bastante claras pero sólo para unos pocos tipos de viento. Resulta que el viento es impredecible y eso se aprende con años de navegación, mucha práctica y surfeando junto al maestro.

  26. nOm dijo:

    El buen paciente, es el que no lo es. Tengamos eso claro.
    Sea mental, físico o psicológico, lo mejor es estar sano de todo.

    Me gusta la gente que se sale del tiesto, la que es capaz de defenderse o seguir adelante todos los días.

    Y sobre todo, me gustan los que no manipulan. ¿Qué es, si no, el síndrome de indefensión, salvo una manera de tener a todo el mundo calladito y facilmente manejable?.

    Saludos.

  27. Eloísa dijo:

    No tengo muy claro porqué has elegido esa imagen para ilustrar esta entrada.

    “La danza de la vida”, no conocía este cuadro, pero pienso que puede representar a los que se quedan fuera de juego en esa danza, curiosamete son dos mujeres, dadoras de vida que parece que de momento no están en disposición de darla. Me viene a la cabeza un comentario de un conocido “Una mujer que no tiene hijos no se realiza”, dijo, (¿y un hombre sí?). Espero que este cuadro no recoja esta doctrina tan conservadora.

    Otra impresión que me ha causado el cuadro es que ellas pueden representar la vida (mujer de blanco) y la muerte (mujer de negro). Como un inicio y un final continuos. En medio una felicidad y una juventud que correrá esa suerte, tal vez por eso ellas parezcan tristes, porque conocen el fin de toda historia por hermosa que sea.

  28. Eloísa dijo:

    Resumiendo, que la danza de la vida es a la vez la danza de la muerte.

  29. Eloísa dijo:

    ¿Qué pensaría Munch de todo esto? Otra vez los aún vivos nos mezclamos con los ya muertos.

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