¿QUÉ VAMOS A HACER?

Hoy os voy a hablar de un macho.  Concretamente del macho de la mosca de la fruta.

Hace un tiempo leí un curioso experimento realizado por un grupo de científicos de la Universidad de Stanford. Por lo visto, las células de la mosca de la fruta se parecen bastante a las humanas.  Así que estos investigadores decidieron estudiar como funciona el cortejo en estos bichos para inferir algunas ideas sobre el ligue heterosexual en los seres humanos.
Lo que hicieron estos gamberros imitadores del profesor Bacterio fue alterar algunas células nerviosas relacionadas con el asunto. Y gracias a ello, consiguieron convertir a sus sujetos de estudio en moscas solitarias que no se comían un colín…
¿Por qué?
Pues porque después de que los investigadores se dedicaran a toquetear sus células, los bichos varones no eran capaces de dar una en la cuestión del cortejo. 
El problema principal era que intentaban hacer todos los pasos a la vez. No seguían el orden adecuado que, como sabrán todas las moscas que me leen, es el siguiente: golpear suavemente a la hembra, extender y hacer vibrar un ala, zumbar ruidosamente alrededor y, después, ya sí, copular.  En vez de hacer eso, nuestro macho iba directamente al asunto, lo que no pareció agradar a las hembras.

El excéntrico experimento demostró que, en esto del ligue, hay algo genético.  El cortejo tiene sus etapas y su ritmo. Saltárselo suele llevar al fracaso.
Pero, aparte de la biología, en esto de la seducción intervienen también factores culturales.  El ser humano es un poco más complejo que la mosca de la fruta, aunque en ocasiones no lo parezca.  Y cada cultura ha ideado una forma especial de envolver el ritual de acercamiento.
Esto se pone de manifiesto, sobre todo, cuando dos personas de culturas diferentes deciden iniciar negociaciones para ver cómo pueden disfrutar el uno del otro.  Una investigación realizada durante la Segunda Guerra Mundial plasmaba muy bien esta complejidad del ligue transcultural.  Durante esa época, hubo muchas parejas esporádicas formadas por soldados estadounidenses llegados a Inglaterra y mujeres inglesas.  Lo curioso de esos romances es que las chicas acababan siempre con la impresión de que los chicos iban demasiado rápido en el tema sexual…y ellos con la sensación de ellas iban lanzadas.
¿A qué se debía este malentendido?  Un investigador encontró la respuesta: las mujeres inglesas no concedían demasiada importancia a un beso.  Por eso, en cuanto un chaval les empezaba a gustar, le espetaban un cariñoso ósculo.  Lo cual era interpretado por los soldados como un ataque veloz porque en esa época, en Estados Unidos, un beso era algo que sólo se daba al cabo de mucho tiempo de relación.  Así que los chicos creían que el resto vendría detrás. Cosa que las mujeres inglesas consideraban inaudito: ellas besaban a muchos chicos, pero tenía que pasar mucho tiempo para que se acostaran con alguno.

Los malentendidos culturales nos recuerdan cuánto hay de aprendido en nuestra forma de cortejar.  La biología nos lleva, como a la mosca de la fruta, a la tendencia a tener algún tipo de ligoteo antes de meternos en la cama con alguien.  Y después la cultura nos marca cuál es el tipo de cortejo adecuado. No hay nada de espiritual en todo este asunto…
Y por eso quizás hoy en día todo esto sea un ejercicio inútil: ya no hay nada que ocultar.
Me alegro: nunca me gustó la seducción. Para mí es solo una excéntrica forma de abordar un tema hablando siempre de otra cosa. Es como si dos personas organizaran un viaje a París y, para planificarlo, tuvieran que hablar únicamente de China y Australia.
Y es que yo nunca he conseguido olvidar que un beso no deja de ser un mordisco pudoroso.
Soy así de bruto, que le vamos a hacer.

El origen del mundo- Courbet.jpg

34 comentarios sobre “¿QUÉ VAMOS A HACER?”

  1. luis muiño dijo:

    Como soy un poco cavernícola, ando fascinado desde joven con “El origen del mundo”, de Gustave Courbet. Que en pleno siglo XIX alguien fuera capaz de pintar la belleza del sexo (y no la de la seducción) me parece un acto de valentía casi insensato. Se nota que era un hombre (y un pintor) realista…

    Hay un libro clásico sobre este tema: “El erotismo”, de Alberoni. Él afronta esto de los rituales de seducción desde una visión más positiva que la mía. Es de los que prefiere el ligue al sexo. Cada loco con su tema.

  2. Silvi dijo:

    Yo me quedo con el sexo previamente aderezado de una buena seducción…claro, siempre y cuando sea el otro quien me seduce porque como tenga que arrancar yo, lo llevamos claro.
    Besos, Luis

  3. Dudosa dijo:

    Pues yo siempre lo he tenido claro. A mí me aburre la seducción. Me parece un acto hipócrita. Creo que siempre han acertado cuando me han entrado directamente.

  4. Koldo dijo:

    En esto de las seducciones, me temo, debe ocurrir como en otras más cosas… como en casi todo (seguro). A mí siempre se me dio mal, nunca me gustó nada todo ese “rollo” de las seducciones: “ese” tipo de conversaciones (”intencionadas”…), las discotecas, los bailes y todos esos “lugares” “ad hoc”… me sentía absolutamente ridículo, inhábil, violento. Siempre se acababa bebiendo, hasta coger el “puntito”… condición -al parecer- “sine qua non”. (Por cierto: bailar; con lo torpe que siempre fui, nunca fui capaz de bailar ni medianamente bien… ¡y mira que resulta agradable…!)
    Ahora, eso sí, reconozco que debe ser impresionante esa sensación de “poderío”, de seguridad en uno mismo, que debe dar cuando te sales con la tuya y tienes labia y te sabes seductor, cuando te das cuenta que te resulta sencillo seducir (en personas de distinto sexo, en las del mismo sexo, en familia, amigos, clientes…)… Llevártelos al “huerto” (del tipo que sea) a tu gusto…

    Esa es una de las razones por las que tanto me gusta la Naturaleza: el énfasis se ponía en nosotros mismos; el entorno despojaba de artificialidades, de lo accesorio… para quedarnos en lo fundamental: el placer de la charla (o del silencio), del entorno, del saberse libre, disfrutar sin prisas ni otras referencias que no fueran nuestras sensaciones y sentimientos juntos… ¡La leche…!

    Los protocolos amatorios siempre serán necesarios. Genéticos o culturales. Sirven para descartar la agresión; para probar (comprobar) la sintonía y empatía de feromonas y mutuas expectativas… Efectivamente: aquí la razón, el raciocinio… ¡¿pa qué?!

  5. Ana dijo:

    Pues como Silvi, también me quedo con la seducción ‘antes de’. Es bonito seducir y ser seducido: un juego apasionante, incluso con tu pareja de toda la vida. Mucho más bonito que el “aquí te pillo, aquí te mato”. donde va a parar… Claro que puede darse alguna excepción ‘de urgencia’, que en estas cosas nunca se sabe y casi todo es comprensible.

    En fin, es que yo creo que las mujeres, en general, somos más románticas que los hombres, que son más primarios ellos. Aunque también sin generalizar, que ya sabemos que la literatura también está llena de hombres poetas que han enamorado durante siglos a las mujeres y siguen enamorando sólo con sus bellas palabras… Pero, ¿qué sería del mundo sin poesía? Por dios mío…

    La pintura de Gustave Courbet sí que es realista; genial artista que no conocía ese gran ‘pecado’ llamado pudor. En aquella época además.

    Ale, un mordisquito a todos y un biquiño a todas.

  6. El arranllador de marmitas dijo:

    Yo he seducido, me han seducido, he intentado seducir, me han intentado seducir, a veces lo he conseguido, a veces no, otras lo han conseguido y otras no. He sido un galán, un truhán, un señor, un incauto y un pardillo. He necesitado meses, días, horas o minutos, en una ocasión me tropecé y caí en brazos de una mujer. Cuando tenía 16 años casi todo el trabajo lo hacía mi cara, con 23 me ayudaba el body, con 30 la poesía y ahora la cartera, cuando cumpla cuarenta me veo haciendome un lifting echando horas en un gimnasio y acudiendo a un taller de literatura.

    Después de todo esto siempre nos quedará París.

  7. Danelo dijo:

    En efecto, el “arte” de seducir tan solo es una de esas imposiciones creadas por la sociedad. Te enseñan que para conseguir el premio tienes que luchar contra todo lo que se oponga. EL problema es que muchos se confunden y creen que su meta es su premio, no una persona, y básicamente poque olvidan que lo que buscan es la cópula, instinto de todo ser vivo.

    Así, muchos acaban luchando contra el ser amado, porque, si este/a no quiere corresponder, se convierte en el enemigo, en el obstáculo para conseguir el “premio”. Lo que lleba al ser humano a contradecirse una vez más. Desea destruir a quien quiere amar.

  8. Merce dijo:

    Hola!! Qué simpática e interesante entrada!
    Supongo que los juegos de seducción y la medida de los mismos son relativamente necesarios dependiendo de la apertura, disponibilidad y afinidad de deseos. A cuanto más azúcar más dulce; pero sin pasarse. Qué tampoco hay que llenarse en exceso con los aperitivos, sino uno puede llegar empachado al postre y… ¡Eso sí que es una pena!!!

  9. Lem dijo:

    En primer lugar, yo debo ser como una mosca idiotizada de esas, porque no tengo la más remota habilidad en cuanto al ligoteo.
    Para mi el galanteo no era más que una declaración de intenciones necesaria para saber si el otro compartía tus deseos (como definición, no por experiencia). Pero un cotilleo que me contaron me ha hecho urdir otra teoría. Bien: chica guapa se lleva al huerto a joven atractivo de su misma empresa con la única intención de disfrutar mutuamente de sus bellas personas. Hasta ahí perfecto.
    Hasta que llega una de esas cenas de empresa y el chaval, con un par de copillas de más supongo, se explaya a voz en grito del momentazo sexual, no omitiendo detalles morbosos, lo que causa el deleite de sus camaradas compañeros. Y el desagrado de mandos superiores y otros compañeros a los que no les parece adecuado tal comportamiento. No viene al caso, pero se cargaron las tintas sobre ella, no sobre él.
    “Es que hay que evitar los rollitos en el trabajo” me dijeron como conclusión.
    Bueno, mi teoría es que la pareja, en este caso la hembra, no accede a la cópula hasta que el macho no le entrega los testículos en una bandeja (boda, compromiso oficial) para que cuando el macho decide humillar públicamente a la hembra, poder apretar sus huevos hasta que cante como madame butterfly.
    ¿Suficientemente romántico?

  10. Tana dijo:

    H@la,
    Pues según el relato yo tengo alma de mosca hembra. Recuerdo que en el pasado oía a menudo el zumbido de los moscones y eso me excitaba y empezaba a desplegar mis alitas.
    Y de acuerdo con Merce en comparar el cortejo con otro placer como la comida.
    Se empieza por elegir el lugar.
    Luego el menú.
    El tono vital va creciendo según se van colmando los apetitos.
    Incluso se puede incluir el cigarrito de después que entra como gloria.
    Claro que también puedes optar por quedarte satisfech@ sin tantos pasos previos ni elecciones.
    Pero ante la pregunta que nos plantea Muiño no puedo resistirme: ¿cuándo y quiénes?
    Ya negociaremos el qué …. :D

  11. pau dijo:

    La seducción es un arte. Por mucho que digan nunca me consideraré moscón, ni siquiera moscardón.
    El hombre, o mujer, claro, seduce de mil maneras diferentes; cada uno tiene la suya, pero también las varía según las circunstancias: la idiosincrasia de la potencial pareja, el estado de ánimo, la calentura, etc.
    La eterna lucha científica: evolución o mutación. Pero hoy se ha demostrado que es todo uno. La evolución es producto de una mutación necesaria a tenor de la necesidad evolutiva. Las moscas, como todo bicho, necesitan del cortejo para estar seguras de la calidad genética del futuro padre de sus crías.

  12. el rayo verde dijo:

    El arte de la seducción tiene que ver algo con el poder de la ficción, me refiero a la especie humana, que provoca en el otro, irrenunciables empatías.

  13. UB dijo:

    Con respecto a la foto: No sabía que los coñ** de las moscas fueran tan humanos. De hecho a las moscas cojoneras siempre las imaginé de otro modo.

    Con respecto al texto: Si no me gusta cómo habla un tío, ni me gustan sus gestos no me lo voy a tirar ni ahora ni nunca. Y si no veo eso durante el cortejo, no sé cuándo lo voy a ver. En todo caso ya podría ser muy tarde cuando me diera cuenta (aggg). Por otra parte el cortejo me parece una prueba de inteligencia y de conocimiento humano y eso también me pone. Y viene que ni pintada esa famosa frase de Martín H donde dicen “Hay que follarse a las mentes”. Pues eso, bunga-bunga, pero a medias.

  14. YOYAYOYYAYA dijo:

    Yo nunca supe cómo cortejar, de hecho creo que sigo sin saber pero lo que está claro es que algo tuve que hacer para atraer a una chica maravillosa. Recuedo que se sorprendió, como casi todas las chicas con las que quería copular en mis tiempos mozos y es que depués de un tiempo que yo consideraba prudencial y lllegado a un punto de más o menos confianza, si lo veía claro ( yo no me tiro sin saber que hay abajo una cama elástica, aunque a veces algún cabrón me la quitaba ), le soltaba en beso en la boca que a veces era aceptado y otras muchas muchas era recibido con mucha sorpresa, y es que a mí los piropos y hacer ver a otras personas mis intenciones, siempre se me dió muy mal

  15. amparoles dijo:

    Le he dicho a un amigo que visite esta página. Porque es el ejemplo vivo de la seducción. Por su profesion vive rodeado de mujeres y se ha especializado en utilizar sutilmente esa justa dosis de cortejo y admiración… Le he conocido además multitud de amantes y la parte que más disfruta es al principio cuando se dedica en cuerpo y alma a conquistar. Lo malo viene después, nunca le dura ninguna relación. ¿quizás porque la seducción se basa en la mentira, el engaño…?
    Ami me encanta que me seduzcan…
    Seducir en cambio me da miedo.

  16. Vieja dijo:

    Cuando era joven creía que la destreza con el lenguaje era signo de inteligencia
    Cuando era joven pensaba que el mío era diferente del resto

    Ahora soy vieja
    Ahora sé que ser diestro con el lenguaje, con la escoba o con los puños es equivalente (únicamente una habilidad casual más o menos valorada según los contextos)
    Ahora sé que el mío no es diferente cuando a él le apetece cama y a mí no

    A veces, oyendo música, echo de menos creerme las cosas que me creía cuando era joven
    Pero el resto del tiempo, cuando la música no se escucha o es muy mala, prefiero ser vieja
    Me divierto más metiendome en la cama con la realidad que coqueteando con mis mitos.

  17. Dudosa dijo:

    Me han encantado las palabras de vieja. Yo añado algo. ¿No os parece que hay quien confunde estética con ética? Debe ser porque empiezan y acaban igual.
    Hay gente que cree que porque les gusta más U2 que Enrique Iglesias, moralmente son distintos.
    Y también hay gente que cree que los que seducen de forma más culta o más sugerente son distintos moralmente de los que seducen tipo disco.
    A mí también me gusta más la seducción más intelectual. Pero nunca he pensado que sea otra cosa que una técnica para negociar el asunto de la cama.

  18. RAFAEL REYES LÓPEZ DE NEIRA dijo:

    El cuadro de Gustave Coubert permaneció mucho tiempo oculto. Fue un encargo y solamente lo veía su dueño. Curioso simbolismo.
    Estoy de acuerdo con tu afirmación de que el ser humano, a veces, no parece más complejo que la mosca de la fruta.
    En concreto conozco alguna mosca de la fruta con apariencia de ser humano. Se dedican a golpear suavemente a la hembra, extender y hacer vibrar un ala, zumbar ruidosamente alrededor y, después… después nada de nada, ahí termina el parecido (o no, depende).
    Claro que cuando no es así, cuando no somos “moscas cojoneras” y según demuestran los “bacterios” de Stanford, tampoco nada de nada.
    Al final, estamos en manos de las hembras, ellas deciden, lo qe no me parece bien ni mal.
    Saudiños.

  19. Le feint Amelie dijo:

    Estoy con Dudosa al 99%. Un 1% selo dejo a la ilusión de creer que nuestro intelecto mejora con el tiempo como el buen vino.
    “Mi gusto ha crecido”, porque he dedicado tiempo de cultivo,
    Ahora no ligo más, pero ligo mejor: selecciono, disfruto con el cortejo, y mi zumbido tiene el ritmo de una Bossanova.
    La belleza de las cosas bien hechas…

  20. Hell dijo:

    Para todo hay momentos y lugares. Vamos, que depende de como te coja el cuerpo y el humor. :)

    Es que a veces eso de seducir da una pereza…

  21. XiMiXo dijo:

    En 20 comentarios, hay tres puntos en que se habla del “arte de la seducción”. Hay personas creativas que seducen con su arte, con sus palabras, con sus ojos o con sus glúteos. Tod@s seducen porque son seres bellos, en todo o en parte de su cuerpo, de su alma, y tod@s ponen entusiasmo en ello. Se seducen a ell@s mism@s desde el orto hasta el ocaso y van creando una realidad que los hace felices. Cuidan su aspecto, su cuerpo, sus ideas, su casa. Reparten amor indiscriminadamente y sin aprendizaje. Son así.

  22. Juanan Urkijo dijo:

    No recuerdo cómo decía aquel latinajo que, convenientemente traducido, sentenciaba que “el mayor placer tiene lugar en el día de la víspera”.
    Algo así, me temo, sucede frecuentemente con el amor: La seducción se convierte en parte esencial del cortejo y a ella se dedica un esfuerzo, normalmente, bastante mayor que el que se emplea en la entrega amorosa propiamente dicha. ¿Qué resultan más placenteros, entonces: los prolegómenos o sus consecuencias? Ya aquí, yo me callo.
    Que se lo pregunten al perro de Pavlov.

    Un abrazo, Luis.

  23. Diego dijo:

    A mi me encanta la seducción, no tiene porque ser un juego falso, das lo mejor de ti pero sigues siendo tú. Me excita el juego. Además, antes de tirarme a la piscina me gusta comprobar que hay agua dentro…

  24. El arranllador de marmitas dijo:

    Oyeeeee…..
    viejaaaaaa…..
    cuan grato es tu relato…..
    Cheeee que bueno es que viniste…

  25. nandara dijo:

    Me encanta el juego de la seducción, mientras voy y vengo… me entretengo. Resulta ser un pozo sin fondo, con sorpresas a la vuelta de la esquina y si la persona del otro lado me gusta, llega a ser un verdadero placer. Y si no, me doy cuenta de inmediato, pasando que es gerundio.
    Voto por la seducción, sin lugar a dudas. :)

  26. nadha dijo:

    Entonces yo voto por el sexo puro y sano y punto. De seducciones lo único que he visto ha sido sufrir. Pero ¿se nace masoca o se hace uno? Yo creo que empieza con eso de qué mira que bebecito, como te sonríe… y se sigue así hasta los 40 o los 50 o los de matusalén.

    La seducción está genial cuando lo del sexo ya está claro. Entonces sí, los juegos son puros y sanos, y punto.

    Sobre el cuadro… uff, mira que me llamaba y ahora como que no. Como arte me parece importante que se haya pintado, y como historia fascinante la suya pero para tener en mi casa… cualquier otro. Cualquier otra reproducción.

  27. marta dijo:

    Pues a mi me encanta que me seduzcan. Es cierto que tiene un punto de ficción pero no dejan de ser las mariposas en el estómago las que nos hacen volar. Por cierto, para cuándo una entrada sobre el tema de la película “Ficción”, Luis, la has visto? Qué opinas? Qué piensas de la canción “El otro engranaje” del último disco de Jorge Dréxler?

    Saludos!

  28. mondelo dijo:

    Estoy con las moscas…ni siquiera un encuentro de “aquí te pillo aquí te mato” está exento de una seducción (piénsalo bien!); algo tuvo que pasar para llegar hasta la cama! El juego de la seducción es fascinante y quién no lo practica, no sabe lo que se pieeeerde.
    P.D. me gusta tu blog y me gusta “beber” de él.

  29. Eloísa dijo:

    Esta entrada pide a gritos un texto de Cortázar, uno de los capítulos de Rayuela… quizá esté escrito en el lenguaje de las moscas.

  30. Shila dijo:

    A mi me gusta la seducción previa, quiero decir que me conquisten, y no que vayan directamente al grano, y doy la razón a Luis, hay que ser muy valiente para pintar un sexo tan explícitamente.
    Por cierto no me gusta nada el cuadro

  31. Eloísa dijo:

    Creo que el cuadro es muy masculino, muy explícito, poco insinuante. A mí me sugiere más un parto o una revisión ginecológica que otra cosa. Ni me gusta ni me disgusta.

  32. Eloísa dijo:

    Creo recordar que el capítulo de Rayuela tal vez escrito en lenguaje de mosca es el 68.

    Quizá algún día lo añada aquí. O no.

  33. yare*** dijo:

    yo creo q el cortejo, le keda solo a casos esenciales de un romance radical.. mi gente, por favor, no nos vallamos a los extremos.. por q tan malo es que vallas por la vida acostandote con mengano y perengano solo por q van al punto y no se andan con juegos, como tambien hay que entender que si. en efecto no vale vivir de iluciones y de creerse, chicas, que eso del cortejo es siempre sincero y real, por que como alguien dijo alla arriva, muchas veces no es mas que un acto hipocrita para pode coseguir el tesoro apreciado..

    lo que hago yo.. es segun el lugar, la persona y mi sentir.. hoy, tengo ganas de ir a una fiesta, conocer a un galan buenisimo q simple y sencillamente me diga, me gustas, y me kiero acostar con tigo.. pero tal vez mañana tenga la sensacion de querer sentirme como Jilia Roberts, en mujer bonita, y vivir un romance de ensueño.. enbaucado por un interesante juego de seduccion…

  34. michele dijo:

    A mi me encanta seduzir pero no me gusta que me seduzcan, me sinto como se me quisieran manipular. A menos que sea algo muy espontaneo….

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