MANTRA NÚMERO DIECINUEVE: “QUIZ?S NO SOMOS TAN LISTOS”
Viernes, 21 de Marzo de 2008El protagonista del post de hoy, un joven adolescente miembro de la cultura masai, está celoso. Sospecha que su esposa ha tenido relaciones sexuales con otro hombre. Y eso no le deja dormir.
La protagonista del post de hoy, una joven europea, también está celosa. Cree que su novio tiene una relación muy especial con otra muchacha. Siente que existe una gran complicidad entre ellos y que, probablemente, su chico se está enamorando de esa otra mujer…
Estas dos personas forman parte de uno de los estudios más ambiciosos que se han hecho para tratar de analizar cómo funcionan los celos en las diferentes culturas.
El resultado es, en parte, sorprendente. Según los autores de esta investigación, hay un patrón universal: los hombres sufren más celos sexuales y las mujeres celos emocionales. Es decir, para ellos lo más duro es que su pareja se acueste con otras personas. Para ellas, sin embargo, la idea insoportable es la de que su pareja se enamore de alguien.

¿Cómo se explica la universalidad de esta dicotomía?. Los psicólogos evolucionistas tienen un argumento para dar respuesta al misterio: los celos son un producto de la evolución que tiene como objetivo evitar la pérdida del potencial multiplicador de nuestros genes. Pero en una sociedad machista, los riesgos de la pérdida son distintos para hombres y mujeres.
Para ellas, el óvulo es más caro biológicamente: por eso es más importante que el espermatozoide. Y por eso una mujer tiene que estar segura de la inversión que hace. Si tiene un hijo con un hombre, tiene que estar segura de que él va a permanecer ahí. No puede permitirse que, después, se enamore y se comprometa con otra mujer.
Un hombre, sin embargo, puede arriesgar en esa inversión (fabrica muchísimas más espermatozoides). Pero, eso sí, tiene que asegurarse que dedica los esfuerzos de crianza a sus propios genes, es decir, tiene que asegurarse de que el hijo es suyo.

El resultado es, según los partidarios de esta teoría, que en todas las sociedades de estructura machista, el mecanismo de los celos funciona de forma diferente en hombres y en mujeres. Y por eso en tantas culturas los hombres temen más la infidelidad sexual y las mujeres la infidelidad emocional.
Si los psicólogos evolucionistas tienen razón, el mecanismo de los celos cambiará para ir adaptándose a las nuevas necesidades del medio.
Aprenderemos a controlar ese sentimiento e, incluso, es posible que alguna vez desaparezca.
Mientras tanto, es curioso pensar que hay tanto de ancestral en nuestro comportamiento.