YO ME QUEDO UN POCO MÁS
En este momento me rodean tres cantos a la vida.
Escucho la estremecedora versión del “Alelujah” de Leonard Cohen que hizo Jeff Buckley, una especie de himno a la mala fe…y a la mala leche.
Leo “Novela de ajedrez”, el inteligente relato de Stefan Zweig que demuestra como el ser humano puede resistir presiones brutales mediante la fuerza del pensamiento.
Veo, también, un cuadro de Ernst Kirchner que siempre me ha traído recuerdos de la mirada con la que yo interiorizaba los valles de mi pueblo cuando era niño.

Las tres apologías de la vitalidad (de la rebelión, de la resistencia inteligente, de la inocencia,…) están hechas por personas que después se suicidaron.
Cada año, aproximadamente un millón de personas desesperadas en todo el mundo se niega a vivir. Desde fuera, es fácil pensar que eligen una falsa solución permanente a algo que, en realidad, es un problema temporal. Desde fuera, es fácil pensar que la vida en ese momento les va mal y ellos no quieren esperar a que vuelva a irles bien.
Pero las preguntas siguen ahí…
Hay datos. No ayudan a encontrar las respuestas, pero quizás sirvan para hacer las preguntas adecuadas.
Por un lado la influencia del factor cultural es muy clara. Las diferencias entre países así lo muestran. En Inglaterra, Italia y España hay la mitad de suicidios que en Canadá, Australia y EEUU. Solo en Europa, la variabilidad es extrema: los lituanos, que son la nacionalidad más propensa al suicidio, tienden 15 veces más a matarse que los portugueses, los menos propensos.Por otro lado, las diferencias de género también son manifiestas. Las mujeres tienen más tendencia al suicidio que los hombres, pero la probabilidad de conseguirlo de estos últimos es cuatro veces mayor. La técnica elegida explicaría estas diferencias: los hombres son más propensos a emplear métodos letales.
Por último, hay cifras reveladoras de diferencias entre grupos. Las tasas de suicidio están aumentando entre ancianos y adolescentes. Estos son los dos grupos de riesgo mayores: las edades de las transiciones, aquellas en que uno se pregunta qué habrá al otro lado…
Pero las estadísticas no llegan nunca a la raíz del tema. Porque el único factor importante, al final, es la desesperanza. Las personas se quitan la vida en un momento puntual de falta de esperanza en el futuro. El sufrimiento desaparecería si estuviéramos dispuestos a esperar. Pero no lo hacemos.
Estamos descorazonados porque creemos haberlo intentado todo y pensamos que nuestra vida ya no puede cambiar.
La falsa sensación de indefensión, la creencia irracional de que nada puede cambiar está en la raíz del suicidio.
Por eso es importante recordar que, en ese momento, nuestra vida depende de que nos demos tiempo para ir recuperando poco a poco las riendas.
La esperanza se recupera cuando uno se da cuenta de que vuelve a tener control sobre su propia vida y capacidad de ir acabando, poco a poco, con el sufrimiento.
Abandonamos la idea del suicidio cuando nos damos cuenta de que nuestra vida es nuestra.
Por eso, a pesar de todo, oír la ira de Jeff Buckley, leer la inteligencia de Stefan Zweig o ver la expresividad de Ernst Kirchner pueden ser un buen antídoto contra la desesperanza.
31 de Marzo, 2008 - 8:07 pm
Si os apetece leer sobre este tema, os recomiendo “Silogismos de la amargura”, de Emile Cioran: es una forma lúcida de enfrentarse a este tema.
Esta es una de las frases del libro: “Vivo únicamente porque puedo morir cuando quiera: sin la idea del suicidio, hace tiempo que me hubiera matado”.
1 de Abril, 2008 - 4:34 am
Cuando la humanidad acepte que es mala leche, empezara a enderezarse.
1 de Abril, 2008 - 10:01 am
Si habláramos más del suicidio, se salvarían muchas vidas. Yo se por propia experiencia que una lo intenta cuando se queda sin esperanza. Y el solo hecho de hablar de ello da esperanza. Pero parece como si nos diera miedo.
Gracias por su valentia, Señor Muiño
1 de Abril, 2008 - 12:07 pm
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Pero la gente que vive en régimen de esclavitud no tiene esperanza de recuperar la esperanza puesto que no son libres, su vida no es suya y sólo tienen lo que les dan, no lo que desean, y veo demasiados esclavos a mi alrededor.
La esclavitud, y la guerra de trincheras al estilo de la primera guerra mundial, me producen desazón y miedo.
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1 de Abril, 2008 - 1:51 pm
Me ha parecido un artículo maravilloso. Y esperanzador. Y además cierto.
Cuando miras a la Muerte como la única posible es que ya lo crees haber andado todo y nada… pero es que te has encerrado en tu mente y no has apostado por el resto del Mundo. Y hay cosas encerradas (Yerma y Lorca) que si se salieran detrás de los muros, llenarían el Mundo.
1 de Abril, 2008 - 3:54 pm
H@la,
Puede haber situaciones en que con paciencia para seguir dejando pasar el tiempo y esperanza en un cambio que alivie tu dolor se consigue seguir respirando aunque sea con la apariencia de un zombi.
Pero cuando se siente ruptura o quiebras de tu hilo conductor vital lo mejor es no mirar el abismo de esas grietas internas porque el vacío tiene tal poder sobre tu absoluta fragilidad que te hará sumirte en él con el deseo de no volver a sentirlo jamás.
Por eso la frase de Cioran la recibo como si alguien cercano y querido me la susurrase, para seguir adelante con la existencia y disfrutando de esa opción elegida, para ser consciente de que aunque no sepa manejar del todo bien mi propia vida me siga maravillando de mi alrededor e ilusionándome por casi todo. Y evitando las pequeñas o tremendas desazones.
Así que yo también me apunto a quedarme un buen ratito más, para aprender a utilizar mejor mis sentidos.
Besos muchach@s y que disfrutéis de la vida …….
1 de Abril, 2008 - 5:52 pm
Yo aún no me he dado cuenta de que mi vida es mía, más bien me voy dando cuenta de todo lo contrario, de que no me pertenece en absoluto, de que nada me pertenece.
Pero tranquilos (si es que alguién se pone nervioso), acabaré poco a poco con el sufrimiento de vivr ¡¡Qué remedio!!
Treparé por la pena.
¡¡TREPEMOS POR LA PENA!!
“A Máximo Ballester, lider de esta expedición”
Te necesito, hermano,
para trepar por esta pena
que me trepa por el alma rota.
Te necesito, hermano,
para verla,
para sentir sus garras
perforando mi corazón abierto.
Te necesito, hermano,
para no olvidarme de sangrar
y verter toda la vida por la herida.
Te necesito, hermano,
para decir, paradójicamente,
que la poesía no es cardinal
con un poema que viene del Norte.
Te necesito, hermano,
para gritar que lo capital
está en los arrabales del mundo.
Te necesito, hermano,
para reivindicar contigo, solidariamente,
la justicia para todos
y la tristeza de saberse injusto.
¡Trepemos por la pena juntos, si!
Te necesito, hermano,
para seguir queriendo ser un poeta.
RAFAEL REYES LÓPEZ DE NEIRA
16/10/07
1 de Abril, 2008 - 5:56 pm
Por cierto, me quedé un poco más.
Yo también me quedo un poco más.
Maravilloso título y maravillosa evocación de algún valle maravilloso.
Saudiños, Muiños.
1 de Abril, 2008 - 6:42 pm
Hola, quiero decir que escucho tu programa en radio 5 siempre qeu puedo, y con referencia a este articulo queria decir si me podrias enviar el progrma de hace un mes mas o menos en el que hablabas sobres este tema. Tambien decirte que me ha gustado el program de hoy en el que hablabas sobre los nombre y la sensualidad relacionada con ellos, si me lo puedes enviar, te lo agradeceria. Enhorabuena, ya que muchos de tus programas me invitan a al reflexión y además entretienen, y esto no es facil.
Gracias
1 de Abril, 2008 - 8:55 pm
Por una vez, no voy a estar del todo de acuerdo ni en todo lo que nos ha comentado… salvo -eso sí: al 100%- con la frase de Emile Cioran… la suscribo completamente; me parece exacta, genial…
Como tengo cierta tendencia a la “tesina”, sólo decir que no es lo mismo “pensar sobre” el suicidio… que “pensar en” el suicidio… que “sentirse suicidable”… ¡¡¡Na que ver!!! ¡De verdad!
Es algo así como diferenciar en pensar “sobre” el amor… que “estar” enamorado; pensar sobre la existencia de un Ser Superior (todos entenderíamos algo así como “Dios”…), que sentirse -ser- creyente e intentar dar o darse explicaciones al respecto…
Me explico: me he sentido -muchas veces- con “ganas” de suicidarme. Lo digo sin dramatismos, de verdad, como algo (al menos, para mí) “natural”. Desde la más tierna adolescencia. (Ignoro si sería motivo suficiente de visitar al psicólogo o psiquiatra…).
Como decía, uno puede pensar “sobre” el suicidio, como sobre cualquier otra cosa y/o tema cuya verdadera “esencia” desconociera. Por ejemplo, sobre la enfermedad, sin haber estado nunca enfermo; los colores, siendo ciego; el amor de unos padres, habiéndose criado en un horfanato… Sobre el LSD, sin haberse “colocado” nunca… Sería una cuestión meramente intelectual, “divertimento” racional… Que está muy bien, por supuesto.
Poder pensar y “pensar en” el suicidio -tal y como nos describe Cioran- me parece de lo más vitalista: es como decir que “mi existencia la decido -siempre- yo mismo… hasta las últimas consecuencias. Ni siquiera la Naturaleza me puede obligar a estar aquí si así yo no lo decidiera… por lo que sea… porque sí: porque yo no encendí mi interruptor; pero yo decido si quiero apagarlo; porque si estoy aquí es porque así lo QUIERO yo”. Ese punto de partida es fundamental: de ninguna otra forma sería capaz de encarar la vida… No puedo “decirme” todos los días que si estoy aquí es porque… ¿sólo porque estoy vivo? ¡¡Qué razonamiento más paupérrimo…!! ¡¡Estoy aquí porque QUIERO!! A continuacción, todo lo demás, como por “añadidura”, “debe” ser POSITIVO. Nadie -yo, al menos- puede vivir “sólo” por la “esclavitud” de estar vivo… No insistiré más: me parece bastante obvio…
El punto más delicado -supongo- es, como confesaba, cuando uno se siente “suicidable”: vamos que, como en una auténtica “cita”, uno elucubra el cuándo, el dónde, el cómo…
Y, de nuevo -y como tantas y tantas más cosas…- te das cuenta que, a pesar de tu -ya contrastada- “soberbia intelectual”, debes reconocer, una y otra vez, que no se trata de algo racional: siempre era puramente emocional. Lógicamente, si estoy aquí, ha sido porque o me faltó valor o tuve la suficiente paciencia… para que pasara el “chaparrón”. Y, como digo, jamás cambiaron las “condiciones objetivas” (así se ha dicho, de siempre, en Política) ni para pegarse un tiro ni para dejar de pegárselo: siempre era uno mismo el que se SENTÍA así. El problema es que, cuando tienes esas “ganas”, te ahogas en razones que te lo justifican… ¡y hasta exigen! Después, sólo después, es cuando se hacen auténtico “humo”… Y tú eres el mismo… y tus circunstancias… ¡también! Entonces ¿dónde c__o ha estado el cambio…? Pues, pa mí, que en los puñeteros neurotransmisores, enzimas, hormonas… o el Sr. Muiño y sus sesudos colegas sabrán…
Por eso cada vez estoy más convencido de que el razonamiento no sirve de mucho -de nada, más bien- en temas vitales. Te puede llevar -justificar- al suicidio, el nazismo, las guerras… y todo aquello que ha hecho “grande” al ser humano… por desgracia.
Lo digo como lo he “sentido”… ¡gracias a Visnú!
1 de Abril, 2008 - 11:22 pm
Yo también me quedo como decía la canción… y aunque me quede con la sombra en vez de con la amada.
1 de Abril, 2008 - 11:31 pm
Excelente artículo, muy bueno. Hay una frase en él que me ha gustado muchísimo: “Abandonamos la idea del suicidio cuando nos damos cuenta de que nuestra vida es nuestra”. !Que poco clara tenemos esta idea!. Hace falta mucha responsabilidad e inteligencia para asumir eso.
La novela de Stefan Zweig es corta pero muy buena, a mi personalmente me gustó mucho su lectura. Está escrita con una gran maestría y te va enganchando al ir descubriendo la capacidad de resistencia de una persona en circunstancias extremas.
Siempre intento buscar lecturas y personas inteligentes para aprender algo de ellas. Al enriquecerte con la lectura, enriqueces tu propia vida.
Otro libro que me viene a la memoria en estos momentos es “el hombre en busca de sentido”. de Victor Frank. En él el Dr. Frank narra estremecedoras vivencias personales. Me gustó este libro porque una de sus conclusiones, entre otras, es que a pesar de haber sido vejado, aplastado, anulado como persona, lo que nunca se le puede arrebatar a un ser humano es su libertad. Su libertad mas profunda: la libertad interior. No se trata de liberarse de las condiciones en que le toca vivir, sean estas las que sean, habla de la libertad de tomar una postura ante esas condiciones.
2 de Abril, 2008 - 1:58 am
Yo lo tengo muy claro: Me gustaría llegar a ser muy mayor y no suicidarme jamás, pero si acaso algún día y por desgracia, llegase a un estado de decrepitud, incapacidad, enfermedad grave o a ese estado de “me importa todo un pimiento”, entonces me quitaré de enmedio. Marcharé lejos donde nadie pueda encontrarme, me recostaré al pie de un gran árbol y esperaré la muerte. Será la muerte más apacible que pueda existir, para mí.
Y cuando muera,
“Si Dios existe, le voy a pedir cuentas de lo absurdo de la vida, del dolor, de la muerte, de haber dado a unos la razón y a otros la estupidez… y de tantas otras cosas.” Esto lo dijo Leonardo Da Vinci y ya somos dos.
¿Pesimista? Qué vaaa. Sólo sentido del humor. Muy realista es lo que soy.
Saludos a todos… y “todas”, por si acaso. Que con los tiempos que corren…
2 de Abril, 2008 - 7:12 am
Leer este post, como a muchos de los que aquí hablan, me ha bañado con un sentimiento de esperanza, al mismo tiempo que se me ha puesto de manifiesto otro de tristeza.
“Esperar”. Hablamos de esperar en una época en que tanto las tecnologías como los servicios nos invitan a todo menos a eso (comidas rápidas, cajas rápidas, dinero rápido, servicios 24 h, comunicación a tiempo real). La paciencia es una virtud que, desde mi punto de vista, cada vez nos cuesta más alcanzar y esto se complica si lo unimos con la toma de contacto con los sentimientos de indefensión, angustia y otros tantos donde el displacer es lo que predomina.
Algo que a mí me sirvió mucho a lo largo de mi vida y que profesionalmente veo que da buenos resultados es “dejarse morir” fictíciamente claro. Los niños juegan continuamente a eso: se matan, se hacen los muertos… En muchas ocasiones -que no siempre- esa sensación de abandono, de conclusión, de alivio nos puede ayudar a “descansar” con la garantía de que este pseudosuicidio es reversible y podemos volver renovados y porqué no, agradecidos de seguir teniendo la oportunidad por estar vivos.
Saludos a tod@s y gracias de nuevo señor Muiño
2 de Abril, 2008 - 2:58 pm
[…] “¡Hubieras podido ser tan feliz! … Eres fino, eres inteligente y egoísta. ¿Pero qué has hecho durante toda tu vida? Engañar, engañar… ¡nada más que engañar!… Y ahora resulta lo de siempre; eres tú, el verdadero, el único engañado. ¡Me dan unas ganas de llorar! . . . ¡Desde chico fuiste tan orgulloso! . . . Te considerabas por encima de todos y de todo. De nada valía reprenderte. Crees haber vivido más intensamente que nadie. Pero, ¿te atreverías a negarlo?, nunca te has entregado. ¡Cuando pienso que prefieres cualquier cosa a encontrarte contigo mismo! ¿Cómo es posible que puedas soportar ese vacío?… ¿Por qué te empeñas en llenarlo de nada? Ya no eres capaz de extender una mano, de abrir los brazos. ¡Es verdaderamente desesperante!… ¡Me dan unas ganas de llorar! […]
2 de Abril, 2008 - 3:39 pm
La paciencia es una virtud que no todas las personas poseen, yo me condidero una persona sin esa virtud, lo que quiero lo queero ya, y generalmente no quiero cosas de fácil acceso, aquí empieza el come come… Me imagino que las tres J´s acabaron su vida así por este motivo ( J. Hendrix, J. Jopli y J.Morrison ), es lo que tiene el ser humano´…
2 de Abril, 2008 - 7:51 pm
Nunca he sentido ni la necesidad ni la cercanía del suicidio, sin embargo pienso en este tema muy a menudo, casi obsesivamente. En realidad silo quiero entender, entender a mis iguales, enteder qué pasa en un momento determinado en la vida de un hombre para que ya no importe nada ni nadie. Quizá porque sé que que no soy libre, soy uno más.
2 de Abril, 2008 - 8:39 pm
Me ha encantado este post, que acabo de leer esta misma tarde. Lo mejor, la frase: “Nuestra vida es nuestra”, que me ha llegado especialmente. Ahora lo ideal es tratar de conseguirlo.
Creo que una vez Bunbury (artista que me encanta, uno de mis favoritos de siempre) dijo que “quien no haya pensado alguna vez en el suicidio mentía”, o algo parecido.
Yo también lo creo; otra cosa es en qué grado se haya pensado en ello.
Saludos,
3 de Abril, 2008 - 3:35 am
“Nuestra vida es nuestra”; parece la frase que más ha impactado en el foro. Si es nuestra, algo que dudo muchas veces, ¿por qué no decidir terminar con ella?.
El suicidio siempre ha sido un tema tabú, y me alegro que se trate, en este artículo.
Vivo, en España, en la zona donde existe el mayor porcentaje de suicidios de todo el país, y también de depresiones contínuas. ¿Por qué?. Lugar pequeño y aislado : endogamia; insularidad; fuertes vientos….. ¿es la vida realmente de ellos, de los que caen en profundas depresiones y se suicidan?. No ya no son dueños de sus vidas, sus vidas están marcadas por la depresión, y en esta enfermedad, no hay riendas que tomar, ni esperan….no pueden.
Lo que observo, es que nadie quiere hablar del tema, sólo los que venimos de fuera; es un lugar idílico, precioso, donde se quiere fomentar el turismo, pero no quieren contacto con extraños.
Si el suicido se cometería con plenas facultades, como comenta Ana, con la que estoy de acuerdo, sí seríamos los dueños de nuestra vida. Si es bajo patología, no, y de nada sirven los ánimos.
Pero, como hasta ahora no he tenido depresión, ni me encuentro “en las últimas”. Me quedo en esta vida, lo pasaré bien, mal, regular. Pero me gusta vivir y espero que sea de esta manera durante muchos años, hasta que la parca me llame sin poder responderle.
3 de Abril, 2008 - 10:02 am
Mi pareja me pide que cuente su experiencia en cuatro frases. Él perdió las ganas de vivir. Como dice Luis Muiño sentia que su vida no era suya porque pensaba que todo lo malo le ocurria a él y que no podía hacer nada para cambiar su suerte. Intentó suicidarse. Después, me conoció a mí. Él dice que le he dado fuerzas. Yo no lo creo, soy un tío muy normal con mis neuras mis problemas y mis debilidades.
Yo creo que él recuperó la sensación de que su vida era suya. Estoy con el Sr. Muiño. Eso es lo esencial. Si crees que tienes las riendas, entonces no dudas en seguir buscando la felicidad. Nunca abandonas la lucha.
3 de Abril, 2008 - 2:11 pm
afirmar que Jeff Bukley se suicidó,es saber más de él que nadie
3 de Abril, 2008 - 2:33 pm
El comentario de nuria me sugiere algo que ha pasado en mi familia. Cuando alguien quizás se ha suicidado, encima deja a todos sus seres queridos con la duda. Y eso es terrible.
Me encanta jeff buckley. Yo también pienso que se suicidó, porque era bipolar y se metió en un río vestido. Pero cualquiera sabe.
3 de Abril, 2008 - 3:45 pm
¿Jeff Buckley se suicidió? Aún si hubiera sido bipolar ¿todos los bipolares se suicidad? Raro.
3 de Abril, 2008 - 4:07 pm
http://jeffbuckley6697.giovani.it/
Estoy con Arantxa. Independientemente de lo que ocurrier con Buckly, esto es una de las cosas que deja un suicidio. La incertidumbre.
3 de Abril, 2008 - 5:16 pm
Por cierto, a mí la canción, el “Alelujah” de Jeff Buckley me parece una maravilla. La versión de Cohen no está mal pero la interpretación de Buckley es una pasada. Lenta pero maravillosa. Un canto irónico de desesperanza, de negación de todo, incluso del amor dentro del amor. Una de esas canciones que te llenan de melancolía, pero de paz y amor a la vez…
Estremecedora…
3 de Abril, 2008 - 7:50 pm
Sí, da paz porque es dura y realista.
Y por cierto, eso tambien es lo que me gusta de la psicología que cuenta Luis Muiño. Es descarnada. Y eso a mí me relaja ¿será por que estoy hasta los cojones de la psicología moñas?
3 de Abril, 2008 - 10:27 pm
http://www.youtube.com/watch?v=vsa_xWLOghg
4 de Abril, 2008 - 12:24 am
Considero que la valentia esta presente en un gran numero de suicidios.
4 de Abril, 2008 - 12:48 am
Pues hay otro motivo que a veces a mí me llama la atención…
¿Habeis visto como muere Matilde en El marido de la peluquera?
Y luego está el suicida potencial de El lobo estepario de Hesse.
O también, como dijo Antonio Gala, el suicida es uno que se va dando un portazo.
Yo es que un día sí y otro no pienso que me da igual irme que quedarme. Y la tristeza que no se te va de dentro y no comprendes nada…
4 de Abril, 2008 - 9:48 am
¡Gracias HALLELUJAH!
Lo siento, soy una persona negativa. Pienso en todos esos hombres que un día decidieron acabar con la vida de su pareja y después intentaron suicidarse sin conseguirlo.
O esas largas bajas por depresión que padecen esas personas que trabajan cómodamente de ocho a tres.
Hasta en el suicidio hay falsedad y egoismo.
5 de Abril, 2008 - 9:44 am
Lógicamente, si estoy aquí, ha sido porque o me faltó valor o tuve la suficiente paciencia… para que pasara el “chaparrón”.
Koldo
A mí me faltó valor, gracias a Dios.
Y tuve paciencia (mérito mío)
Me asusté cuando mis zapatos se mojaron…
Cobarde, me dije.
El agua está fría. Me esperan…
Cobarde, me dije.
Me quieren, les quiero.
No se lo merecen,
no me lo merezco…
Cobarde, cobarde… me dije
No, otra vez será,
cuando de verdad las cosas
no tengan salida…
Y te volverás atras?
Tal vez. Acepto mi cobardía…
o me gusta demasiado la vida
y nada ni nadie
merece la pena que la pierda.
Además de cobarde, engreída…
Bueno, pero gracias a mí
sigo aquí…
Y no me va mal del todo,
lo sopoto bien.
Cobarde, cobarde…
Cierto, hay que tener valor para irse.
¿Con qué edades se suicidadon esos genios a los que admiro? Normalmente muy ancianos, cuando ya no esperaban más de la vida. Mientras tanto la esperanza seguía allí. Manteníendolos en la brecha…
Eso es la vida, luchar hasta que se acaben las fuerzas…
6 de Abril, 2008 - 8:50 pm
“suigeneris”: suscribo por completo tu último párrafo… salvo en lo de la tristeza… Creo que ahí está -precisamente- la cuestión: no tiene mayor sentido cuando estás triste que cuando estás alegre… (se entiende -siempre- fuera de acontecimientos o “historias” concretas de cada momento)… que la bioquímica de nuestro puñetero y maravilloso cerebro. Sin embargo, quiero pensar, debe existir voluntad por nuestra parte y “entrenamiento” y tesón para intentar ver siempre el lado positivo de la vida, de las situaciones y de las cosas… Aunque haya veces que, parecería, sean imposibles de encontrar… al menos, racional y rápidamente.
Cuanto más viejo, más te vas conociendo a ti mismo y más paciencia te concedes, tanto en tus defectos, en general, como en debilidades de este tipo, en concreto… De modo que se convierte, en suma, en la mejor “vacuna”.
En cuanto a la cobardía de la que habla “La dama excéptica”, no estoy tan seguro. Me explico: para mí no era prueba de cobardía o valentía ni quitarse de enmedio ni quedarse en este mundo… Simplemente me considero -me suelo sentir así casi siempre, desde siempre- una persona pacífica. Es decir, la violencia me violenta mucho… incluso la simple idea de la violencia. Desde pequeñito. Porque siempre fui muy grandullón… no sé… Por eso, cuando me he visto en la tesitura del suicidio, no fui capaz; pero porque no suportaba esa violencia… ni siquiera contra mí: no me odiaba, no me había hecho nada, no tenía nada que reprocharme realmente… así que no he sido capaz de acumular tanta violencia (quitar a alguien la vida me parece de lo más violento que se pueda pensar para alguien…) ni contra otro ni, mucho menos, contra mí mismo…
¡¡Estoy pallá…!! (Lo reconozco)
En cualquier caso, sigo creyendo que “esto” (que cada uno entienda lo que quiera) no hay quien lo entienda… Así que, en la duda, mejor hacer lo mejor posible para los que te rodean, los conozcas o no… Y tú… a verlas venir… que sólo la curiosidad de la vida -creo- es el mejor motor de la existencia… O, al menos, así -de momento- la entiendo…
9 de Abril, 2008 - 4:03 pm
Estoy prácticamente de acuerdo con casi todos los comentarios vertidos aquí pero yo me pregunto: hasta cuándo hay que tener paciencia?, cómo se consigue eso de “tomar las riendas de tu vida?, cómo se hace?, cómo se consigue mirar el lado positivo de las cosas cuando, a pesar de intentarlo con todas tus fuerzas no lo ves?…y, sobre todo, cuánto tiempo hace falta para superarlo?. Porque, como comentaban anteriormente, no está la sociedad montada precisamente para tomarte tu tiempo de recuperación…para cuando quieres volver a incorporarte a la vida (relaciones sociales, trabajo, etc) parece que ya es tarde. Por ejemplo, has estado hundida, muerta en vida, pero vale, has conseguido tener paciencia y no te has marchado….ha pasado un año, por ejemplo, y decides empezar de cero. Buscas trabajo y…una de las primeras preguntas es: veo una laguna de una año en tu c.v., qué has estado haciendo?. Y entonces te das de bruces de nuevo con la realidad…el mundo no espera…y todo se vuelve de nuevo cuesta arriba…Es la maldita espiral…por eso no me extraña que haya gente que dé un portazo y desaparezca.
9 de Abril, 2008 - 11:22 pm
¡Hola, “silvi”!
Pues yo creo que se trata, simplemente, de “margen de confianza”, al igual que solemos hacer con los demás: si todos tenemos claro que -todos- hemos pasado -alguna o algunas veces- momentos muy difíciles, en los que no encontrábamos “salida” ni le encontrábamos tampoco ningún sentido a nuestra vida y que, luego (ese “luego”, por desgracia, es muy variable: días, meses o -incluso- años…) nos han parecido absurdos, los hemos superado “cum laude” y sólo los entendemos por nuestra propia estupidez o poca habilidad o poca humildad (o mucha soberbia) o poca madurez o equilibrio o… y, sin embargo, como digo, lo tenemos -lo hemos- superado… Pues ¿a qué pensar que ésta es la “auténtica” situación “insuperable”…? ¿No es mejor tenernos un poquito de “por favor”, de paciencia, y darnos a nosotros mismos ese margen de superación? ¡Ojo! aquí se incluye, por supuesto, cualquier tipo de ayuda externa… que -muchas veces- se hace imprescindible.
Lo de las “riendas de tu vida” es mucho pedir: casi mejor no fijarse en la autopista sino en los arcenes, en los vallados, en los pedregales, los acantilados que vamos superando y vamos dejando atrás; mejor no pensar en los cadillacs o rolls royce que nos adelantan como en un suspiro, sino en los que van a pie o en moto o se quedan tirados por averías o falta de carburante…
En cuanto a lo de que “el mundo no espera”… se nota que eres urbanita. Sólo hace falta una escapadita al pueblo, al campo, a la montaña: la Naturaleza -”el mundo”- tiene su “tempo”, tú no puedes alterarlo; ni acelerarlo ni retrasarlo. Las prisas sólo producen accidentes. Las oportunidades son infinitas: sólo hay que saber verlas, aprovecharlas y no martirizarse por las perdidas.
Estoy convencido: a ningún creyente le servirían -necesitaría- “pruebas” de la existencia de Dios. Las ganas de vivir jamás serán racionales. El sentido de la vida, tampoco. Creo que es como los buenos “polvos”: no puede pretenderse que todos los que te marques sean siempre de fábula… pero ¿a que sólo pensar que este próximo lo será… te motiva a seguir intentándolo? Y, si no, que te quiten lo “bailao”, que ancha es Castilla, que todo llegará… y no pasa nada. Pues el goce que te da la vida, el sentirse vivo, poder respirar, tener ganas de querer, de asombrarte, de disfrutar de cosas nuevas… ¡es más que suficiente para darte -armarte- de la suficiente paciencia para seguir buscando…!
10 de Abril, 2008 - 7:28 pm
Gracias mil, Koldo, por mostrarme otra perspectiva…quizás es que yo de por sí soy una persona bastante pesimista, y tiendo a ver la botella siempre medio vacía. Me ha gustado mucho lo del “margen de confianza” de verdad, gracias.
11 de Abril, 2008 - 1:20 pm
No estoy de acuerdo con que Rafael esté queriendo ser un poeta, pienso que lo es , no tiene elección
14 de Abril, 2008 - 8:50 pm
Suicidio y “sentido de la vida”.
Acabo de leerlo de Mª Isabel Rodríguez Fernández (Departamento de Psicología de la Facultad de Medicina de la Universidad San Pablo-CEU de Madrid):
“…en la enfermedad psíquica hay un intento fallido de encontrar[le] un sentido [a la vida] o de construir una realidad inteligible en la que poder sobrevivir. Y parece que ese sentido puede llegar a ser más importante que captar la realidad en sí misma, sobre todo si dicha realidad resulta difícil de afrontar o de soportar, como muchos hemos podido comprobar en la realidad…”
La clave, como siempre, está en el “Sentido de la Vida”… como los Monthy… ¡La monda!
30 de Abril, 2008 - 11:26 am
Sobre el suicidio, pienso que en nuestra sociedad se dramatiza un poco el tema, nos tenemos que morir todos, eso es seguro, tal vez tampoco sea tan grave decidir cuándo y cómo. Me cuesta escribir esto, creo que es el peso de la cultura a la que pertenezco… lo noto, ¡ay!
Con esto no quiero decir que nadie se tenga que matar,sólo que, en determinadas circunstancias puede ser un alivio, depende de lo que alguien esté sufriendo. Las pocas personas que conozco (recuerdo dos) que lo han hecho tenían enfermedades graves. Con esto, insisto, no quisiera que nadie pensara que su vida no vale la pena, no estoy tampoco nada de acuerdo con que el Estado insinúe que ciertas vidas no merece la pena ser vividas, para ahorrarse cuatro duros. Cada persona es libre para decidir lo que quiere y ninguna persona pública ni privada debería decir nada.
30 de Abril, 2008 - 11:30 am
“Leporella”, de Stefan Zweig me parece un relato magistral, perfecto.
Ahora he entrado en contacto con un amigo de Zweig, Josph Roth y me tiene totalmente subyugada. Recomiendo sus “crónicas berlinesas” Ed. Minúscula; “El peso falso”, o cualquier otra. Creo que Joseph Roth también se autodestruyó, pero, a diferencia de Zweig, a ma´s largo plazo.
21 de Mayo, 2008 - 7:22 pm
En mi pueblo había un gitano ya viejo, “El Coco”. El pobre se intentó suicidar colgándose de un almendro y la cuerda se rompió y al caerse se dió en la cabeza contra una piedra en el suelo. Así murió en “El Coco”, con la cabeza abierta bajo el almendro.
3 de Julio, 2008 - 11:07 am
Me ha encantado la historia, Zambudio. Muy buena. Es un microrrelato.
Aunque me parece poco probable que un gitano se intente suicidar… son tan vitales. Tal vez fuera un falso gitano,ya lo dice Raimundo Amador que
“cuando llegan los días señalaítos,
mucho cachondito que son gitano,
viste gitano,
fuma gitano y
disen que su abuelo fue un buen gitano”
3 de Julio, 2008 - 11:09 am
Hablando de música, Muiño, has puesto un día la canción de Sting “Roxanne”, pues hay una versión flamenca en español preciosa, no sé de quién es, pero, para mi gusto, mejora la original.
19 de Julio, 2008 - 4:29 pm
Cioran es ma ra vi llo so, aunque sólo para momento de alta estima. Otra versión del “Allelujah”: Regina Spektor, in cre íble!!!!!. La infancia, además de la patria, no recuerdo quién lo dijo, es el motor de la mirada.
¿En todos hubo, hay, habrá, alguna vez, una oquedad de suicidio: miedo a vivir, desesperación de lo que implica el estar vivo?