¿CÓMO TÚ POR AQU�?

Tendemos a creer que los artistas son personas depresivas y que su creatividad surge de su dolor vital.
Pues bien, una reciente investigación cuestiona esa idea.
Al menos, la parte que se refiere a la creatividad generada por la desgracia personal.

Según los resultados de este experimento, en los momentos de felicidad generamos más ideas nuevas. Gracias a eso, somos más hábiles en las tareas que requieren creatividad inmediata.
El problema, eso sí, es que en esas épocas dichosas nos cuesta más concentrarnos. Nos distraemos más fácilmente porque nos apetece disfrutar de la vida. Y eso nos genera dispersión.

El experimento, realizado en la Universidad de Toronto por un grupo de psicólogos dirigidos por Adam Anderson, empezaba poniendo a los participantes a tono. Para conseguirlo, se pedía a un grupo de ellos que escucharan una versión tipo jazz del famoso Concierto de Brandemburgo número 3 de Bach. Al cabo de un rato, la mezcla musical surtía efecto. Esas personas decían estar muy, muy alegres…
El otro grupo de personas se lo perdía. No escuchaban nada y se les consideraba el grupo control.
Después, a los dos grupos se les solicitaba que realizaran dos tipos de tareas. Las primeras requerían creatividad, las segundas simple persistencia y concentración.
Los resultados fueron claros: los del primer grupo, los alegres, realizaron la tarea creativa mucho mejor que los del segundo. Sin embargo, en la segunda tarea ocurrió lo contrario.
Los del grupo menos estimulado demostraron mayor capacidad de concentración.

kirikú 1.jpg

Esto sugiere que la gente alegre es más receptiva a todo tipo de información. Cuando estamos felices tenemos mejor acceso a cosas que normalmente ignoramos y gracias a ello adquirimos una visión más panorámica del mundo. Por el contrario, según los investigadores, las emociones negativas hacen que las personas tengan una “visión túnel� o un filtro a su atención.
Las emociones positivas rompen ese filtro y aumentan la creatividad, pero deterioran la concentración al dispararse las distracciones.

En cuanto al porqué de la leyenda del artista maldito, Anderson aventura una hipótesis.
Según el director de este estudio, el arte podría ser una forma de automedicación para determinadas personas.
Los artistas más desgraciados no son más creativos, pero sí exprimen más sus capacidades.
Persisten con gran concentración en la tarea de encontrar su felicidad.
Pero, ya se sabe: la felicidad, como el Tao, no se busca, se encuentra.

kirikú 2.jpg

15 comentarios sobre “¿CÓMO TÚ POR AQUÃ??”

  1. luis muiño dijo:

    Las imágenes son de “Kirikú y la brujaâ€?. Película francesa, director guineano, banda sonora compuesta por el senegalés Youssou N’Dour y dibujos realizados en Letonia por un equipo formado íntegramente por mujeres. Otra forma de ver la creatividad, lejos de la apología del sufrimiento del mundo intelectual euro-americano. A mí me encantó…

    Sobre este tema, me pareció muy lúcido “Tropezar con la felicidad�, de Daniel Gilbert. Es un libro que desmonta muchos tópicos y cuenta muy bien eso de llegar a estar bien de manera indirecta, sin buscarlo.

  2. Ana dijo:

    La película no la he visto pero la dejo anotada como pendiente.
    El libro tampoco lo he leído pero no lo buscaré. Estoy convencida de que los libros de autoayuda no sirven para nada, al menos para mí.

    De acuerdo: creo que se es más creativo en los momentos óptimos. Lo has explicado perfectamente.

    Saludos

  3. Unicornio dijo:

    Estimado Luis:

    Esa película es de las favoritas de mis Avarim y sus progenitores (este último grupo, en el que me incluyo, jeje). Una de las frases favoritas de esta mitológica familia es cuando Kirikú le pide a su mamá que lo bañe, y ella le contesta: “Niño que nace solo, también puede bañarse solo” (la de sermones que nos hemos ahorrado con los ejemplos de esta deliciosa película).

    Y… ¿no han pensado que a veces, por cuestiones de la cultura que nos ha cobijado, uno se siente hasta “culpable” por estar feliz?

    Acostumbrados (erróneamente) a que debemos ir por la vida agradeciendo y haciendo penitencia por casi todo, llega un momento en que es difícil percibir que estar felices es el “estado base” de las personas. Algún día deberíamos idear un experimento para saber hasta qué grado nos empantanamos en “la búsqueda de la felicidad” y dejamos de lado, sintiéndonos culpables o “indignos” (o hasta desconfiados!) esa Felicidad cuando, de pronto, la encontramos de frente.

    Por cierto, gracias (jeje, ¿no les digo?) por hacerme recordar que debo quitarme la “espina de la espalda” de vez en cuando, para ser, sencillamente, Feliz. ¡Que tengan un buen día!

    Jovialmente, se despide,
    el diminuto Caballito con Cuerno…

  4. Koldo dijo:

    Kirikú es genial. No me cansé de verlo una y otra vez. Tengo la cinta grabada en casa. Hace poco -creo recordar- salió para la gran pantalla una continuación. Igual de genial. Me resulta fascinante: el dibujo (muy limpio, colores brillantes, nítidos, muy bien definidos); el argumento (recordaba la coherencia y el asombro de las antiguas narraciones a oídos de infantes ¡a mi cincuentona edad!); la bruja (lo era… a su pesar); la valentía de Kirikú (su ausencia total de miedos); su madre; su novia (ella era mayor… lo que todos quisimos cuando fuimos pequeños…); etc., etc. Es una bocanada de aire fresco africano…

    Nunca dejaron de gustarme los dibujos animados (¡si seré subnormal…!), se me sigue cayendo la baba…

    (Por cierto, en Radio-5 -donde “conocí” a Muiño- existe otro espacio -”Contando Cuentos”- que me parece también absolutamente genial: por cómo lo cuenta su presentadora y por lo especialmente bien y a su manera que lo cuenta. Lo dejo todo, pongo el volumen más alto y consigo, por unos minutos, adentrarme en otra realidad… Me fascina, consigue hacerme olvidar quién soy, ni dónde estoy ni adónde voy (siempre es en el coche). Os lo recomiendo a todos los que también sigáis siendo tan “cortitos” como yo…)

    El arte (literatura también; pero, sobre todo, artes plásticas) no deja de ser un diálogo con uno mismo. Es una necesidad y un reto al mismo tiempo. Puede producir una gran frustración y angustia; pero grandes satisfacciones al mismo tiempo. Siempre habrá gente pa tó… digo yo. Pero, reconozcámoslo, queda muy bien (”da mejor” en pantalla) las almas atormentadas, suicidios incluidos… Dudo mucho que las grandes figuras del Renacimiento, por poner un ejemplo, tuvieran comparación con las “contemporáneas”… Efectivamente, “hacían su trabajo”, era su “oficio”… Y no lo hacían nada mal ¿no os parece?

  5. Ana dijo:

    Se me ocurren unas preguntas respecto a si la felicidad genera más creatividad.

    ¿Los genios están locos?

    ¿Los locos son felices?

    Porque la historia de la literatura está llena de escritores y pintores locos geniales que acabaron suicidándose. A otros “los suicidó”… la masa.

    Creo firmemente que la felicidad sí genera más creatividad pero que ésta es mucho más mediocre de lo que pueda ser la motivada por un genio loco infeliz.
    ¡Ea!

    Por cierto, el artículo que motiva la discusión lleva por título: “¿Cómo tú por aquí?” Pues a mí se me ocurriría responder:
    “porque me gusta observar cómo la gente se rebana el cerebro en su incesante y paranoica búsqueda de la felicidad.”

  6. Ana dijo:

    Ahora que veo mi comentario anterior, observo que la fecha y hora aparecen cambiadas. ¡Que aún estamos a 12 de febrero y son las 11,45 pm!

    Ummm… ¿andarán las meigas por aquí haciendo de las suyas…?

  7. YOYAYOYYAYA dijo:

    Qué desgraciada la felicidad que nos hace ser más creativos y a la vez no pone una pantalla de nodos conectados entre sí formando una coraza electrónica que nos hace ser prisioneros de nuestra propia dicha. Si alguna vez la felicidad se electrocutara , la creatividad fluiría como una luz de algún bonito color, pero casi mejor que no.

  8. La dama escéptica dijo:

    Koldo, yo tambien adoro a Kiriku, los cuentos infantiles y la sensación de recuperar los mitos.
    La vida es una búsqueda. Y los niños son especiales en eso. Siempre buscan hacia delante. De adultos nos emperramos en busacar en el pasado las causas de nuestra “infelicidad”. Ellos miran para delante, nosotros para atrás. Ese es el problema de la felicidad del adulto. Que nos quedamos ciegos con la edad.
    Tal vez, siempre lo he creído, la genialidad tiene un punto de locura detrás. La felicidad nos embota, nos trasporta al mundo de la infancia, donde sólo existe el momento. La angustía nos genera un estado de excitación tal que debemos descargarlo en crear cosas, ideas, imágenes, que nos hagan salir del marasmo del dolor.
    Cuando nos sentimos felices no necesitamos nada, somos.
    Cuando el dolor nos inunda debemos salir de ahí, de ese pozo de amargura. Y en el camino de subida creamos lo que la perdida felicidad nos había dado.
    Las drogas también contribuyen. No olvidemos que muchos genios necesitaron de ellas para soportar su dolor. Y esa felicidad química hace mucho, ¿no?

  9. ZaPoTeCoRuM dijo:

    Pues según que drogas. Las flores de cannabis (cogollos de maria…), en mi opinión, es un amplificador sensitivo y emocional. Si te sientes bien, te sentirás mejor, pero si no estas demasiado bien, puede ser que llegues a estar peor. El vino (y alcohol en general a dosis altas) embota las ideas: no ves el camino muy claro y te hace más estúpido, no más feliz. La psilocibina altera la realidad y el tiempo a tu alrededor: puede que llegues a comprender que la realidad la vas creando, en primer lugar, con tus ideas, segundo, con tus palabras, tercero, con tus acciones. Es un error creer que las drogas hacen felices a quien las toma. Pero puede que quien las toma acabe por conocerse a si mismo, y si llega a tolerar la presencia de su Sombra, vea la vida de una forma mas…creativa

  10. UB dijo:

    ¡Yo creo que simplemente los artistas depresivos se hacen ver/oír más!

  11. yo_leo dijo:

    No deberíamos perder tiempo y esfuerzo en buscar la FELICIDAD (con mayúsculas). Siempre que aparece en nuestras vidas la felicidad (en minúsculas, sin estruendos), lo hace por sorpresa, nos obliga a decir: “¿Cómo tú por aquí?�. Solo para demostrarnos que es una búsqueda inútil.

    Creo que es más productivo vivir, y, de vez en cuando sorprenderse con un: “¿Cómo tú por aquí?�.

  12. El violinista en el tejado dijo:

    Para mi la felicidad no tiene tamaño, (¡sin chiste!), existe, a veces a causa de grandes eventos, a veces en pequeños detalles cotidianos, sentirme o no feliz depende, la mayoría de los días, del empeño que ponga en ello. Y sí que se nota, todo se torna más sencillo, parece que las ideas, la creatividad, la magía, se alían con mi esencia…………….

    Luego lo bien que me siento cuando creo en mi propia felicidad, me reafirmo en ella y continuo a la conquista de un poco más de eso……, no es exactamente una búsqueda, más bien es una afirmación y reafirmación constante: tengo vida, vida, y más vida, que quiero vivir, y mientras tenga un minuto más por delante, es suficiente, puedo y quiero ser feliz. (Repetido a diario, esta última frase, debe producir algún efecto efervescente en la sangre, lo que mi madre solía decir del efecto: cuando eres feliz te hierve la sangre).

    Analizando estas sensaciones de felicidad, reconozco que en ocasiones me produce efecto “miedo”, ¿ y si los cambios continuos de la vida, me impidieran volver a sentirme así?.

    Buenas noches a todos y no busquen demasiado: la felicidad, el éxito, etc., son aves de paso, casi nunca se instalan, huyen del compromiso, está bien tener alguna aventurilla con ellas, nada serio.

  13. Ana dijo:

    Me ha encantado.

  14. Eloísa comentario parcialmente censurado dijo:

    Pues yo he completado todas las combinaciones posibles, a saber;
    1. He sido feliz y creativa
    2. He sido infeliz y creativa
    3. He sido feliz y no creativa
    4. He sido infeliz y no creativa

    Quien dice creativa dice también productiva o eficiente

    Muiño, no te quejarás, te he hecho un lío, ……. y hasta aquí puedo escribir

  15. Víctor dijo:

    Pues eso, yo buscaba una grabación de algo que escuché en radio 5 hace uos días y me encontré con un texto referente a la creatividad y los estados emocionales, leí es texto, algunos comentarios y otros un poco por encima. Pues bien, se me ocurre, ahora mismo, y no estoy seguro de que sea a mí a quién se le ocurre, más bien que en estos momentos entro “yo” o una aproximación a tal concepto, en contacto con tal ocurrencia, de que se suele confundir creatividad con el libre discurrir de una mente no alienada, nada, ada. En tales instantes, instantáneos por sí mismos, aparecen el las varias pantallas de nuestras mentes, todo tipo de grafismos, colorines, sugestiones no normalizadas por no pertenecer a los cinco sentidos paradigmáticos, áticos, olores, sonidos y otras hierbas que, al no situarse dentro del decorrer lógico y razonable de cualquier secuencia alienante, que no por ello fructífera en cuanto a su posible finalidad práctica y subsistente, se les suele denominar como creaciones, descubrimientos o algún otro tipo de palabreja inventada para tal fin. En fin que sí, que si fuésemos más monos y menos electrónicos y nos guiásemos de los diferentes tiempos de evolución de los múltiples seres que nos rodean en vez de hacerle tanto caso a las manecillas (del reloj) o a la autoritaria e impuesta pulsación del cuarzo, en nuestra presencia, eso sí… puede que entonces llamásemos creativa a la actual normalidad y ponto y pelota o punto y coma, entretanto desconocidos contertulios, por decir algo. Salud y alegría con o sin creatividad.
    A todo esto… se me olvidaba, hace unos días escuché en el espacio de radio 5 del biotopo del unicornio una disertación de la metodología medieval sobre como manipular mentes, era referente a u n gran suicidio de seguidores de una secta en no me acuerdo donde. sinplemente me gustaría poder transmitirlo a algunas personas que conozco… sin más ánimo de saber si eran capaces de reconocerse… bueno unos en la figura del jefe y otros en la figura de los obedientes. Gracias.

Deje un comentario




eXTReMe Tracker