POR SUPUESTO
Acabo de leer una “investigación” que realizó una consultoría estadonidense allá por Agosto del año 2004. El estudio trataba de averiguar los efectos que producía la falta de Internet en usuarios habituales de este medio. Por supuesto, los investigadores trataban de encontrar los síntomas de la llamada “adicción a Internet”. Y, por supuesto, los encontraron.
¿Cómo lo consiguieron? Por las bravas. Dejando un par de semanas sin conexión a un grupo de personas y preguntándoles cómo se sentían.
Por supuesto, la mayoría de los internautas que habían sido desconectados dijo que estar dos semanas así les había sentado mal.
Explicaron que no se manejaban bien con las revistas (la falta de costumbre) y que habían echado de menos poder consultar teléfonos o planos de calles en Internet. También les hubiera gustado disponer de ese medio para hacer sus reservas, pagar sus facturas y leer sus periódicos como siempre lo habían hecho. Por último, contaron que echaban de menos Internet porque a través de la red se relacionaban con muchas personas con las que sólo podía contactar en chats o por e-mail. Por supuesto.
Lo curioso es que, de estas quejas, se dedujo que estas personas eran “adictas a Internet”. Y la reacción de echar de menos la Red se etiqueta como “síndrome de abstinencia”.

Busco la noticia de la investigación en medios de comunicación. En un periódico, la noticia es comentada del siguiente modo: “¿Internautas enfermos?…quedarse sin Internet les produce depresión e inseguridad”. En otro, se dice lo siguiente: “Un estudio revela que Internet produce adicción”. Y en una revista (que curiosamente sólo se distribuye a través de la red) resumen los resultados así: “Los cibernautas atraviesan una etapa de duelo y frustración cuando no pueden acceder a Internet”. Por supuesto. Porque así contado aumenta el número de lectores. Las reacciones normales y obvias de los sujetos experimentales han sido etiquetadas como una especie de enfermedad mental.
El amarillismo con el que ciertas investigaciones son puestas en conocimiento del público tiene algo que ver en el asunto.
También, probablemente, influye en este tratamiento desmesurado el hecho de que Internet sea un nuevo medio de comunicación. Todo lo nuevo genera miedo. Y, de hecho, se expandieron temores parecidos cuando se generalizó el uso de las cartas, el teléfono o la radio. Se insinuó que estos nuevos medios de comunicación generarían adicción.
Ese es el tercer factor que explica la forma en que se divulgan estas investigaciones: el excesivo uso del concepto. La idea de que ciertos estímulos generan adicción se está extendiendo y está pervirtiendo el sentido original de la palabra. Cuando nació el término, ser adicto significaba tener un ansia tal por algo que su falta originaba síntomas físicos como dolores, nauseas y ansiedad extrema. Hoy en día, la palabra se usa con tanta laxitud que, al final, parece que llamamos adicto a alguien que, simplemente, echa de menos algo.
Lo peor es que el término tiene una connotación clara: si alguien es adicto está enfermo y requiere tratamiento.

Si lo usamos como metáfora, estamos calificando como enfermos a personas a las que lo único que les ocurre es que les gusta algo y cuando ese algo no está lo echan en falta. Esto es lo que les ocurrió con Internet a los participantes en el estudio…y al resto de los seres humanos con miles de cosas.
Eso sí: si partimos del supuesto de que eso es una conducta adictiva, acabaremos encontrando síntomas de adicción. Por supuesto.
31 de Enero, 2008 - 12:26 pm
Dos cuadros de personas enfermas. El primero es de María Blanchard, el segundo de Lilian Hale. Son de la época en la que estar enfermo significaba no poder realmente con uno mismo…
Si os interesa darle vueltas a eso del concepto de adicción como enfermedad, el Muy Interesante de Febrero trae un artículo mío sobre adicciones. Hablo de cómo desengancharse, hablo de cuáles son sus orígenes…y también hablo de hasta qué punto un adicto es un enfermo.
31 de Enero, 2008 - 3:03 pm
Por supuesto compraré la revista. Siempre es bueno leer una opinión inteligente y las tuyas lo son. Igual me sirve para desengancharme de…
Pero estamos enganchados o es que nos encanta relacionarnos?
Lo he pensado muchas veces y… no. Cuando salgo de viaje no tengo mono, no siento la imperiosa necesidad; sobre todo porque el último de ellos sirvió para ver, tocar, sentir algunos de los amigos de la red.
Y las vacaciones?
AH! Las vacaciones… Cuando estoy de vacaciones dejo el portátil en casa.
Solo pienso en ellas, en mi barca y el mar… y allí, en mi llaud, no hay internet pero sí peces, agua cristalina, paisajes de ensueño y… por desgracia algunas medusas.
Pero sí, supongo que algo estamos enganchados, como mucha gente del móvil de los cojones, del coche para moverse cuando podría hacerlo más cómodamente con el servicio público, de la televisión para comer sin verla, etc.
Ahora mismo, solo terminar el trabajo que tenía entre manos, me he puesto a mirar mi correo… Dos entradas comentadas en el blog, y una buena historia de mi amigo Muiño por comentar. No he podido resistirme, demasiado interesante, demasiado superior a arreglar un maldito patrón que no me sale ni haciendo la vertical.
Ya ves… tienes razón. No estamos enganchados, tan solo nos fascina.
31 de Enero, 2008 - 5:50 pm
Muiño, en serio, mi enhorabuena por ser un psicólogo tan poco sectario sin moralismos tontos y sin giliteorías.
A mí Internet me hace un apaño enorme. Al menos, al contrario de la tele, hay una búsqueda activa. Nadie se queda quieto delante del ordenador: se busca información, se lee la prensa, se habla con amigos que viven lejos y que apenas puedes ver…Bendito sea internet. Y si esto implica ser una viciosa, a mucha honra.
De todos modos siempre he escuchado que el límite entre los gustos y las adicciones es que te hagan dejar planes que hacías habitualmente y te alejen de relacionarte con la gente. ¿Los cachondos mentales de ese estudio se lo han pasado por alto?
31 de Enero, 2008 - 6:37 pm
Doctor, doctor, estoy enganchada a internet, ya casi no salgo con amigas, he dejado mis actividades al margen y cuando voy a la calle por algún motivo sólo deseo volver a casa lo antes posible. Para ver que han dicho en los foros en los que participo, para responder, para buscar música, para… ¡¡perder el tiempo!!
:) Bueno, bromas aparte, creo que todos o una gran mayoría de los que frecuentamos este medio estamos un poco enganchados. ¿A que sí? Unos más que otros, pero el problema existe y la adicción puede ser grave. Y conozco algún caso especial, concretamente el de la hija de una amiga que apenas sale ya de casa y chatear chatear se ha convertido en su mundo. Pero también lo es el de muchas personas que por aquí se mueven a través de blogs. ¡Seguro!
Por eso pienso que hay que tener bastante cuidado y autocontrol. Este medio nos permite muchas cosas, entre ellas expresarnos en libertad y de ahí el riesgo de que pudiéramos sentirnos mejor y más seguros aquí. Pero no nos damos cuenta de que esto no es más que un autoengaño que en parte nos impide vivir la vida, la de verdad. La de codo con codo día a día chic to chic.
Y por todo esto, creo que lo ideal sería utilizar internet para buscar alguna información, despachar el correo y poco más. Porque es una herramienta y aquí la tenemos para nuestra comodidad y servicio.
Y que viva internet.
¡Saludos!
31 de Enero, 2008 - 8:12 pm
Me he comprado la revista, esta noche lo leo. Es la 2ª vez que la compro. ¿Seré adicta? jajajaja
Estoy totalmente de acuerdo que se exagera con el término adicción. Debo ser adicta a la música, al cine, a la literatura, a trabajar, a estar de vacaciones, a viajar, a mi novio, al tabaco (bueno, a esto de verdad que si…), a ducharme todos los días, a lavarme los dias, a las reuniones familiares, a mis amigos, a mi cámara de fotos (se me rompió y la echo taaanto de menos que casi tengo depresión).
Soy una habitual internauta, por circunstancias y por preferencias (no dejaria de conectarme, para informarme, utilizar material, culturizarme y relacionarme, si no fuera por esto, la comunicación con gran parte de mi familia y amigos seria si no nula, si escasa) y hay épocas en las que no toco para nada el ordenador, pero para nada… y no me siento deprimida, ni tengo ansiedad, ni nada. Aunque puede ser porque aún también utilizo el correo tradicional, el teléfono y llamar al timbre del vecino,jejeje
Sé que hay gente que tiene el problema de la adicción a internet, pero en un estudio no se puede generalizar tan a grosso modo, por dios. Me gustaria saber qué población utilizaron y qué metodos de evaluación.
31 de Enero, 2008 - 8:30 pm
Hola, Luis!!
“Por supuesto” que estuvo divertido el tema de hoy.
Esto de los “estudios” empíricos me recordó el famoso (¿o no será tan famoso? “Efecto Clarke” (como lo bautizamos en broma y en honor del insigne y bullanguero escritor de ciencia ficción y padre de los satélites, Arthur C. Clarke): en alguno de sus escritos comentaba que hizo un experimento durante sus años de universidad, si mal no recuerdo.
Así, con los conocimientos básicos sobre “mano-mancia” (jejeje, no brinquen, compañeros internautas, era broma… se dice “quiromancia”), se pusieron a “leer el destino” de varios estudiantes, y se sorprendieron cuando obtuvieron… no lo recuerdo bien, digamos que un 75% de éxitos!! Todavía no se recuperaban de tan rotundo resultado “estadístico”, cuando a alguien se le ocurrió plantear que ahora dijeran TODO LO CONTRARIO de lo que “leyeran” en las líneas de la mano. Así obtendrían alrededor del 25% de éxitos, ¿no?
Pues fíjense que… ¡no! ¡¡Obtuvieron aproximadamente un porcentaje ligeramente superior al anterior!! De ahí que la conclusión es que las personas tendían a relacionar los sucesos de sus vidas que más se aproximaran a lo que se les decía, y a paliar los que no coincidían con el “pronóstico quiromántico”.
Así somos, qué le vamos a hacer. Y si además se le pone un sesgo inicial a un estudio, sin un grupo control o por lo menos un resultado de partida que analizar objetivamente, pues cualquier conclusión es posible!!
Y, para culminar este comentario a su divertido artículo, creo que la conclusión a la que llegaron era del tipo de aquél viejo chiste del investigador y la pulguita entrenada: al principio, se le entrena para decirle “¡salta!” y brinca casi 10 cm, si se le quita una pata, le dice “¡salta!” y viaja 9 cm, sin dos patas, sólo 7.5 cm, sin 3 patitas, 6 cm (y la Sociedad Protectora de Animales???)… y al final, después de quitarle todas sus patitas, le dice de nuevo “¡salta!”… y nada. Le insiste una y dos veces más. Cero salto. Al final, casi le grita “¡SALTAAA!” ¿Y qué creen? Pues nada. Conclusión científica: “Pulga entrenada para saltar, al quedarse sin patas, también se queda SORDA(??!!)”.
(Espero que no sigan haciendo estudios así sobre los “Internautas”, porque si no, no nos vayan a dejar como la pulguita, jejeje).
Y con un cordial (y nada pulguiento) saludo, se despide, deseándoles un día muy productivo a todos,
el saltarín Caballito con Cuerno…
31 de Enero, 2008 - 10:34 pm
Hola, es la primera vez que intervengo, este espacio está muy bien, lo habia escuchado en RNE5 (que pena no haberlo descubierto antes.) referente al tema. Ya nos empiezan a meter miedo con el internet. Cuando algo es libre, como la red. Alguien tiene que comernos el coco para vivir con miedo. Yo no creo que halla tanta adicción a la red. Excepto casos exagerados, la gente hace su vida normal con red o sin ella. Aunque pensandolo bien, el mundo real cada dia es mas isoportable, en la red encuentras gente como tu, no tienes que aguantar a ningun memo, si no quieres…..
31 de Enero, 2008 - 11:54 pm
H@la,
Adicciones aparte:
La convaleciente de Hale tiene gesto de no sufrir mucho o yo tengo mucha imaginación.
Pau: ya te vale, ¿cuándo disfrutas de algo que much@s no tenemos (p. ej. el/la mar) vas y no nos lo cuentas? En lo demás como casi siempre te doy ración razón.
Unicornio: chiste pelín cruel y además con el género utilizado, pido que se considere también la existencia de “pulg@”, pá que no quedemos otra vez las damas pelín disminuídas.
Del uso de esta vía hoy prefiero no hablar.
¡Pero sí usar!
1 de Febrero, 2008 - 5:06 am
¿Cuales son los riesgos, si los hay, de conductas como la adicción características a las drogas adictivas?, de entrada todo abuso de placer de comer, hacer el amor, drogarse o abstraerse en el arte y la música comporta disfunciones más tolerables unas que otras.
El viaje a la felicidad (E. Punset).
saludos
1 de Febrero, 2008 - 12:53 pm
La verdad es que me encantó eso que dices de que hay una gran diferencia entre “echar de menos” y “ser adicto”… Yo sé que podría pasar perfectamente sin conectarme a Internet (de hecho me paso los fines de semana sin ningún problema) pero si tuviese que pasar una semana sin él lo echaría mucho de menos, pero no por ello me considero adicta ni una enferma… En cuanto al teléfono móvil… hummm, con eso puede que sea ya un poco adicta. Aunque bueno, no lo sé, pero en cualquier caso creo que prefiero no hacer la prueba… jaja!
Saludos y buen día!
1 de Febrero, 2008 - 3:18 pm
Sois todos una panda de viciosos. Y así va el país (jujujuju).
1 de Febrero, 2008 - 5:51 pm
“Por su puesto” frente al ordenador es por lo que se sentían mal estos “americanitos”, adictos a muchas cosas infinitamente más perjudiciales para ellos (y para nosotros por extensión, desgraciadamente) que Internet.
La consultora esa podría hacer un estudio sobre el habito americano de sentirse el ombligo del mundo, aunque claro, para eso deberían “cortarle” la idea de serlo durante unas semanas.
Bueno, ahora que lo pienso, quizás piensan eso por tener las ideas “cortadas”.
No sigo, que me lío.
Apertas, paisano.
1 de Febrero, 2008 - 8:31 pm
Nunca “chateo”. De hecho, ni soy capaz de entrar en el Messenger… Sin embargo, me parece que es lo más increíble del mundo ver cómo mi cuñada -ecuatoriana- puede ver y hablar (a ella, también la ven y la oyen) a sus familiares en Ecuador, desde España. Julio Verne gozaría un montón…
Mi móvil (¡sí! ¡lo tengo!) no lo uso. Ahí está, en la guantera del coche, casi desde que lo compré… Cuando alguna vez he intentado usarlo casi -o sin “casi”- estaba sin batería… De nuevo, Julio Verne no comprendería cómo podemos haber hecho rutinario todo este mogollón de móviles a todas horas, todo el mundo y por todos lados…
Lo de “navegar” por Internet, en mi caso, me recuerda muchísimo a lo que nos ocurría de pequeños con nuestro padre: como no quería hacernos de “google” (así diríamos ahora) nos obligaba siempre a consultar nuestras misteriosas, frecuentes y múltiples dudas… a través del diccionario Espasa (12 voluminosos tomos más apéndice). Consiguió que le cogiéramos el gusto, nos habituó y, desde entonces, la costumbre de consultar diccionarios y manuales nos parece de lo más normal. Pues, como digo, el “google” y otros buscadores me lo recuerda: la mayoría de las veces ya ni nos acordábamos qué palabra estábamos buscando… nos liábamos con otras que nos íbamos encontrando, nos perdíamos, nos eternizábamos… Al final se nos había ido un tiempo tremendo… sin sensación alguna de su paso; como en un auténtico suspiro. Algo así me ocurre cuando me engancho con el google o a través de enlaces, las noticias, etc.
En principio no se trata de nada más que de “encontrar”. Ya ni siquiera buscamos ni lo prentendemos… sólo el asombro, lo que llevábamos buscando y nunca localizamos…
Para mí sigue siendo una auténtica gozada: igual que desde que tengo capacidad de lectura y tiraba del diccionario.
Es tremendo: toda la sabiduría humana (y toda su estupidez y maldad…) al alcance del click…
Ya en su día reconocí mi adicción a este “El Hábitat…”. Sí: “me llamo Koldo y soy un ciberadictobitacorerodelhábitat”
De hecho, confieso que intenté “olvidarme” por un tiempo razonable… ¡sin conseguirlo! Efectivamente, don Luis Muiño es mucho don Luis Muiño… (Creo que, más adelante, acabará ofreciéndonos terapias y habilidades cognitivas que nos permitan hacerle prescindible…) Las adicciones, supongo, se producen cuando nos damos cuenta de que no somos capaces de hacer vida normal sin… ¡lo que sea! Habrá que saber vivir con ello… al menos, de momento.
2 de Febrero, 2008 - 12:21 am
Da la impresión que es adictivo diagnosticar adicciones, crear preocupación, no dejar vivir a la gente en paz, para que nos
autoanalizemos constantemente, cuesta descubrirse en esa atmosfera…
quien “fabrica” o “produce” la normalidad que diria michel foucalt…
pueden vulnerarse los derechos civiles de una persona para “tratarlo” de su “adicción”….bajo que legitimidad?
cuales son los nuevos campos de donde experimentar la libertad sin trabas de la que hablaba Hannah Arendt …
lo salvifico renace de la mano de la mirada medica, abra que revisar “el nacimiento de la clinica” ….esa mirada medica obtusa al principio de heisenberg….
la verdad es que cuesta ser en estos espacios tan rigidos del nuevo siglo, donde todo connota y nada denota…
no deja de preocupar esa escora medica hacia las formas de la imposición social, la cercanía a lo politico, por lo de ejecutivo… a lo económico por lo de mercantil ….y la falta de ofrecimiento holistico o de inspiración
bueno aplico la máxima :
pienso luego estorbo…..
“…press by the figures of beauty…”
chelsea hotel, leonard cohen
2 de Febrero, 2008 - 1:19 pm
H@la,
Echar de menos, adicción o necesidad vital.
Creo estar directamente en el tercer término respecto a algunas de estas páginas y de otras de consulta.
No sólo para soltar mis peroratas más o menos anonimamente, sino porque me gusta leeros a l@s habituales y siempre saco algo o mucho de provecho.
Es lo que tenemos l@s solitari@s que vamos buscando grupos que nos gustan y en cuanto pillamos cacho no soltamos.
Y como las relaciones son virtuales no hay miedo de que la cosa “degenere” hacia el entorno.
Al principio lo utilizaba como un referente esencial para salir de mi caparazón; ahora para seguir adelante con un montón de vias abiertas.
Y eso ayuda ni se sabe. Olvidarte de tu propio ombligo y ver la cantidad de ellos que hay por ahí hace que cada vez la mochila sea más ligera para llegar a más sitios.
Tendremos que ir aprendiendo qué dosis de qué cosas son necesarias para vivir y qué abusos nos pueden hacer más felices o al contrario.
Para eso no hay nada como aprender a tener más y mejor conocimiento, por supuesto.
Besos,
2 de Febrero, 2008 - 7:31 pm
Tana, me veo en lo que dices. Y tengo unas ganas enormes de soltar cosas de la mochila, de que mis adicciones (o necesidades vitales) cada vez sean menos lo que me dicta mi cabeza y esté más abierta a disfrutar y aprender de lo que voy encontrando. Abrir la mente y saber lo que hay. Parece tan sencillo…
3 de Febrero, 2008 - 1:11 am
Hay ciertas palabras que solemos nombrar con demasiada ligereza…, amor, adicción, te quiero, paranoico,…. estoy de acuerdo en que deberíamos medirlas y más y pensar antes antes de decirlas. A mí si me quitan Internet, no creo que sineta nauseas y mareos, pero de lo que estoy seguro es de que me cagaría en todos los muertos de la compañía por cortámelo con tanta ligereza…
3 de Febrero, 2008 - 10:34 am
He pensado seriamente en cómo sería para mí estar dos semanas enteras sin internet… Y he llegado a la conclusión de que no podría llamarme una adicta por echar de menos algo que se ha convertido en una parte importantísima de mi vida!! Me comunico, blogueo, consulto, me informo… cada día, y cierto, muchas veces estoy deseando llegar a casa para conectarme. Pero de ahí a llamarme enferma… También me apasiona la lectura, una de ellas la de la la revista Muy Interesante, que no me pierdo ni un solo mes… Voy al gimnasio y probablemente lo que pasaría esas dos semanas es que incrementaría esas otras aficiones o sería el momento oportuno de recuperar otras…
Claro que la cosa cambia si me dijeran que no podré hacer uso de internet nunca!! Eso sí sería una desgracia!!! Pero supongo que seria la misma desgracia que en los casos del móvil, del ordenador, del coche (quien tenga, yo no…), de las vacaciones, de la amistad, del amor… Supongo que internet se ha convertido en algo ya necesario, no sólo útil. Para mí lo es, pero me niego a considerarme adicta o enferma. Yo creo que es como todo, todo lo bueno puede ser dañino en dosis demasiado elevadas, todo.
En fin, Luis, un saludo de una visitante ocasional. Y aprovecho para comentarte que me encanta tu web y que pienso hacer una entrada sobre este tema en mi blog, a ver si te hago un poco de publicidad!
3 de Febrero, 2008 - 2:10 pm
[…] Respecto al cambio tecnológico, la pregunta de Juan Freire es si hay límites para la adaptación de las personas a las nuevas tecnologías, a raíz de estudios que muestran los cambios en los patrones de atención y aprendizaje de los nativos digitales. No he podido dejar de relacionar ese artículo con el de despuésdegoogle, El mapa y el territorio, donde nos presenta las propuestas de Alfred Korzybski sobre el procesamiento semántico. Muy interesante. En El hábitat del unicornio, encontraréis una profecía autocumplida, en este caso sesudos investigadores buscaban por enésima vez la famosa adicción a internet y, Por supuesto, la encontraron. Sobre la ciencia y sus cosas, os interesarán estos 25 aforismos sobre ciencia que enconté en Libro de Notas. […]
3 de Febrero, 2008 - 4:48 pm
Muchos “experimentos” hay que mirarlos con lupa, hay tantas variables que pueden influir en el resultado, o desear tanto una conclusión que al final esta acabe saliendo. Dificil es catalogar la adicción a internet, la linea que separa estar más horas de la cuenta y no poder separarse de la red es muy fina.
Saludos, vengo de visita de el blog de arsinoe que te recomienda
3 de Febrero, 2008 - 9:11 pm
La noticias no son más que un mero juego de incontinencia verbal, ¿Enfermos? Creo que no. Débiles en sentido común, y la chavacanería de la información arroja sin escrúpulos su mierda para que que nos la tragemos con música de película de acción y presentadores encorbatados leyendo un pronter.
No creo que sean enfermos, creo que carece de sentido su vida, antes o después de Internet
3 de Febrero, 2008 - 9:16 pm
hola
3 de Febrero, 2008 - 11:47 pm
¡Siempre importando estudios de USA! será adictivo??
El adicto es una forma de personalidad, lo mismo puede serlo a Internet, a las drogas, a una persona…
Para más información : Proyecto Hombre
4 de Febrero, 2008 - 3:25 pm
Anónimo, según tu el adicto es una forma de personalidad. ¿Pero hay alguien que no lo sea?¿Hay alguna persona que no sea adicta a la idea de un dios, a ciertas sustancias, a ciertas personas, a ciertos medios de comunicación o a ciertos actos?
Es que si todo el mundo es adicto a algo, entonces ser adicto no es una forma de personalidad. Es más bien algo que nos ocurre a todos los seres humanos.
4 de Febrero, 2008 - 3:29 pm
Creo que es de Oscar Wilde. “Un alcoholico es una persona que bebe lo mismo que tú pero que te cae mal”.
Yo creo que la frase explica muy bien eso de que consideramos adictos a los que hacen algo que no nos gusta, pero todos tenemos la misma actitud con otras cosas y no nos consideramos drogodendientes por tenerla.
Yo creo que es un problema de quien lo hace. Nosotros creemos que lo podemos dejar en cuanto queramos, pero los demás no.
5 de Febrero, 2008 - 11:25 am
http://www.elperiodicomediterraneo.com/noticias/noticia.asp?pkid=356153
5 de Febrero, 2008 - 11:33 am
http://www.controlclinico.net/articles.asp?ID=442&CT=2&CatID=10
Para Dudosa, no todas las personas son adictas.
5 de Febrero, 2008 - 11:38 am
http://www.uag.mx/pda/pensm_adic.htm
para Dudosa, no todas las personas son adictas
5 de Febrero, 2008 - 1:42 pm
Anónimo, yo solo veo en esos tres enlaces conceptos muy ambiguos que sirven para calificar de adictas a personas que hacen algo que a ti no te gusta. Por ejemplo, califican de adicto a alguien que usa mucho el movil y se sentiría mal si tiene que prescindir de él. Pero no califican de adicto a alguien que recurre continuamente a su dios para explicar todo de una forma obsesiva para cualquiera que no sea religioso y que se sentiría mal si dejara de ser creyente ¿Eso no es “adicción a dios”? ¿por qué?¿porque los de Proyecto Hombre son católicos?
5 de Febrero, 2008 - 4:42 pm
Dudosa, el último enlace, lo he mirado antes, sí hace una análisis sobre por qué una persona es adicta y se puede establecer la diferencia, entre el adicto o la persona que le gusta algo mucho, pero no pierde su libertad.
Éste último, no es de Proyecto Hombre, bien lo habrás visto. Cierto son católicos, pero no por eso, creo que se deba descalificar su labor, los medios que utilizan y sus grandes éxitos. Son personas altamente cualificadas. La pregunta que tú haces se podría formular al revés, y nos saldríamos del tema. Un saludo.
5 de Febrero, 2008 - 5:41 pm
No descalifico su labor. Los conozco incluso he trabajado con ellos y me parece bien. Pero creo que cometen un error si empiezan a usar un concepto tan ambiguo de adicción.
) Pero es que eso es justo lo que yo argumento, que esos criterios tan blandos para la adicion nos llevan a decir que alguien es adicto cuando simplemente no nos gusta lo que hace. Yo tambien sería adicta a muchas cosas según ese criterio.
¿Como distinguir eso que tu llamas “no pierde su libertad”?
Siguiendo con ejemplo que de verdad que no me parece salirse del tema ¿un cura progresista que no es capaz de abandonar la iglesia ctólica a pesar de que esta hace y dice cosas que a él le repugnan no está perdiendo su libertad?¿por que eso no es adicción? Yo creo que todos los analisis que se hacen en tus enlaces se pueden hacer de esos curas. Se puede decir que es adicto porque si dejara la iglesia se sentiría inseguro, le faltaría autoestima y confianza en si mismo.
No te preocupes. Dale la vuelta a la pregunta. No nos salimos del tema. Solo demostrarias que yo tambien soy adicta a coass segun tu criterio (a lo mejor al ateismo
5 de Febrero, 2008 - 10:02 pm
Dudosa, cómo tú bien has sabido ver, ya le has dado la vuelta a la pregunta y has contestado. El ejemplo de los curas, y te lo digo, sin ser una persona católica, es válido. Pero en mi religión, también sería adicta.
A lo que yo quiero referirme, es que detrás de un adicto, existen problemas, profundos de trastorno de personalidad y desde ahí, es donde se puede establecer los criterios para saber el origen del ser adicto. Adictos en cierta manera somos todos, pero de una manera muy blanda. Y será el compentente sustancial para cualquier curación. Si a una persona algo le gusta mucho no tiene por qué ser adicta, por ejemplo el alcohol, el problema es cuando cae en el alcoholismo. ¿Por qué unos sí y otros no?. Es un ejemplo.
Por tanto, mi exposición, no es que internet, el alcohol, un grupo etc… sean factores que alteren la personalidad, no, son personalidades conflictivas que ya de por sí son adictas, y si no lo son a una cosa, lo serán a otra.
Es establecer, la diferencia entre lo que se puede denominar “saludable”, aunque se utilice con mucha asiduidad, y cuando se cae en la patología.
En cuanto a la “libertad”, cierto que es un tema muy complejo, y tengo mis dudas, si en realidad existe una plena libertad, pero cuando no se puede disfrutar de elegir, sólo por ser adicto, esa “libertad” desaparece y aniquila en el ser humano, iniciativas, relaciones sociales, familiares. Un saludo.
5 de Febrero, 2008 - 11:37 pm
¿Alguien ha leído el libro “Psicología de Internet”, de Patricia Wallace?
Yo sí, y se lo aconsejo a todos.
Claro que también he leído “Como dejar de fumar” y conozco al dedillo todas las claves…
Y es que existen adicciones muy graves, y señores, una de ellas es Internet. Cuidadín… que la vida está ahí afuera.
5 de Febrero, 2008 - 11:41 pm
Sí, Ana, la realidad está ahí fuera, la vida. Lo virtual no deja de ser virtual, ¿otra realidad?. No, la vida real fuera. Cuidado.
6 de Febrero, 2008 - 2:17 am
Llevas mucha razón. Que harían las personas con un apagon de luz de dos semanas. En otros tiempos la electricidad no existía, qué harían sin lavadora, o televisor, sin teléfono, sin cama…
Aparte de esto las personas tienen derecho a hacerse la vida lo más feliz posible, y si es un ordenador lo que las lleva a ello, no habría que poner ninguna pega. Es como si a las personas las quisieramos obligar a ser, lo que la sociedad dicta que debe de ser. Siempre aborregados en todo, y no.
“Vive y deja vivir” Si alguien fuera de la red tiene algo que le acapara más la atención, no se engancharía. Nadie somos tontos, y todos tendemos a intentar ser felices. La manera en que lo alcanzamos, sólo nos corresponde a cada uno decidirla.
Un beso.
6 de Febrero, 2008 - 9:43 am
Pero si esa felicidad, te lleva a ser una persona adicta, se cae en la dependencia y en la infelicidad. Muchas personas persiguen su gran reto “no ser dependientes”. Sí por la felicidad, cada cual como mejor le parezca, pero siempre que no se caiga en algo tan “carcelario” como convertirse en una persona adicta. La cual olvidará su primario objetivo : la felicidad.
Ser adulto “no es pasaporte para nada”, tras la personalidad adicta, siempre existen graves problemas psicológicos, que pueden provenir de la infancia o no, pero en los mayores puede acentuares. Un saludo a todos, los felices, lo que no lo son, y sobre todos a aquellos que la buscan. Porque en realidad su búsqueda será siempre estar bien consigo mismo.
16 de Marzo, 2008 - 11:16 am
Supongo que todo depende del cristal con el que se mire… como ya decían en una canción. Y evidentemente, el cristal con el que internet en general es mirado por muchísima gente aún en este momento, nos hace llegar una idea negativa y peligrosa de este medio.
A pesar de ser una persona que habitualmente utiliza este medio, conozco a muchas personas cercanas que no tienen ningún tipo de contacto con internet, o incluso hay quienes rehuyen de hacer algún uso de esto. Estoy de acuerdo en cuanto a lo de que todo aquello que es nuevo nos produce miedo, y por supuesto, si queremos crearnos una imagen de internet como una especie de “virus”, todos aquellos que lo usamos estariamos… ¿infectados?
))) … es curioso.
Un saludo, como siempre, me encantó leerte
21 de Septiembre, 2008 - 10:50 pm
Veo que este tema le causa mucha gracia e incredulidad a la mayoría que comenta e incluso a usted.
Solo puedo contaros que mi marido ha sido un adicto y está en proceso de curarse.
Empezó un blog y poco a poco pasaba mas y mas tiempo delante de la pantalla. Yo pensaba que ya que trabajaba duramente, esto no le haría daño.
La cosa llegó a dejar de dormir y levantarse 3 y 4 veces en la noche para conectarse.
Se convirtió en un zombie y cuando asustada le prohibí que mandase ni un comentario mas , el me dijo que tenía que pensarlo. Me fui de casa y el lo pensó. Se dió cuenta de que estaba perdiendo su vida real y que solo pensaba en su “cibervida”.
Lo hemos pasado muy mal y aun tengo miedo de que pueda recaer. Sigue bajádose su música y conserva su blog pero en este momento, duerme placidamente y eso ya es una victoria.
No me gusta que se ironice y se trate esto tan frivolamente. Soy la primera que veo los maravillosos beneficios de internet en nuestras vidas pero para algunos puede ser una adicción y eso es real.
Un saludo y gracias. Espero no ofender a nadie y mucho menos a usted pues me parece muy interesante su blog. Solo quería dejar constancia de mi propia experiencia.
Un saludo
Adela