¿QUÉ PIÉ USAS?

Christy, el protagonista de “Mi pié izquierdo�, es un hombre que ha nacido con parálisis generalizada. 
La única parte de su cuerpo que puede mover con pleno dominio es, justamente, ese pié.

Usándolo, Christy consigue transformarse en un escritor y pintor reconocido.

A pesar de su carácter áspero e inestable, el protagonista de “Mi pié izquierdo� es un hombre animado, humorístico, lleno de fe y confianza en sí mismo.  Gracias a esas cualidades, puede afrontar la dura tarea de alcanzar un objetivo para el que nadie le considera capacitado.  Christy se inventa a sí mismo partiendo de la nada y consigue llegar a donde él quiere.  Él se compara con los demás y sabe que no es inferior.  Quiere demostrarlo y lo consigue.
Ésta es la base de una de las formas de respetarnos a nosotros mismos que tenemos los seres humanos.  Es la autoestima competitiva, aquella que se basa en una continua lucha: o contra los demás o contra nosotros mismos.  Para satisfacerla, nos marcamos objetivos y no nos sentimos contentos hasta que los cumplimos. 

La otra forma que tenemos los seres humanos de adquirir amor propio es la autoestima incondicional.  Cuando nos queremos a nosotros mismos de esta manera, no necesitamos objetivos cumplidos para sentirnos orgullosos.  Nos gustamos por lo que somos. Conocemos nuestras virtudes y no necesitamos ir más allá.  No nos comparamos ni con nosotros mismos ni con los demás.  Sabemos que podríamos esforzarnos más, pero no encontramos motivación para hacerlo. En esos momentos, no queremos ser los mejores: lo único que queremos es seguir viviendo.
La autoestima incondicional es algo que se aprende desde la infancia.  La familia ejerce, en esto, un papel decisivo.  Hay padres que, de una u otra forma, les demuestran a sus hijos que les van a querer igual, hagan lo que hagan y sean lo que sean.  La madre del protagonista es un ejemplo de esta forma de ver el mundo.  Ella acepta a su hijo exactamente como es.  El hecho de que intente auto-superarse le parece que está de más.
De hecho, cuando esta mujer empieza a ver los progresos de su hijo, no se alegra.  Para la madre de Christy, su búsqueda de objetivos no es importante.  Es más, esto la hace alejarse de él, hasta el punto de que el padre acaba por preguntarle por qué no le gusta que su hijo progrese.  Ella le responde, simplemente, “Percibo demasiada esperanza en esa voz�.  Siente, seguramente, que sus intentos de progresar son demasiado peligrosos: buscar objetivos significa estar tenso, envidiar, frustrarse… Y ella no quiere que Christry sufra.

Mi pié izquierdo.jpg

Ni una ni otra forma de autoestima son mejores ni peores. 

La autoestima competitiva ayuda a alcanzar metas pero corre el riesgo de tener a la persona en permanente estado de lucha. 

La autoestima incondicional es más relajante pero no ayuda, desde luego, a alcanzar ninguna meta importante. 
Vivir cada momento en función de una u otra es una decisión personal.
Ver “Mi pié izquierdo� es una buena forma de reflexionar sintiendo antes de optar.

22 comentarios sobre “¿QUÉ PIÉ USAS?”

  1. luis muiño dijo:

    La imagen es el cartel de la película que más me gusta.

    Empiezo, la semana que viene, un ciclo de conferencias en las Bibliotecas Municipales de Madrid. La idea es intentar un acercamiento distinto a la discapacidad. Iré alternando dos conferencias: “Cine y discapacidad: tópicos, estereotipos y acercamientos reales� y “Literatura y discapacidad: contar el cuento de otra manera�. Por si os da por acercaros, éstas son las fechas y los lugares:
    28 de Enero: Biblioteca Municipal Ciudad Lineal
    14 de Febrero: Biblioteca Municipal Portazgo
    20 de Febrero: Biblioteca Municipal Buenavista
    4 de Marzo: Biblioteca Municipal José Hierro
    26 de Marzo: Biblioteca Municipal Pablo Neruda
    8 de Abril: Biblioteca Municipal La Chata
    10 de Abril: Biblioteca Municipal Pío Baroja
    7 de Mayo: Biblioteca Municipal Vázquez Montalbán

    Como bibliografía, esta vez la recomendación está clara. La autobiografía de Christy Brown es un libro cautivador. Aquí tenéis algunos fragmentos.

  2. Juan dijo:

    Luis, el enlace a los fragmentos no va.
    Un saludo

  3. Per [la pau]* dijo:

    Juan, fragmentos:
    http://books.google.com/books?id=PH5WvktfWToC&pg=RA1-PA108&lpg=RA1-PA108&dq=christy+brown+autobiograf%C3%ADa&source=web&ots=BKWxcIAIa2&sig=UdGzY8UpGzjQJRxjkcNKvbTDGLU#PRA1-PA110,M1\\\%22\%22

  4. La dama escéptica dijo:

    Hace mucho tiempo que vi la pelicula. Y me impresionó profundamente. Si bien la madre es miedosa respecto al resultado final de la lucha de Christy no le falta razón. De una autoestima exagerada se puede pasar a la autodestrución cuando no se consiguen los objetivos que se proponen.
    Sé que es políticamente incorrecto en estos tiempos, pero siempre he creido en las limitaciones. Todos las tenemos. Y las personas muy inteligentes suelen padecer mucho al intentar superar los límites que les pone la naturaleza. No estoy diciendo que no luchen, pero a veces esa lucha les lleva a la locura.
    No es bueno dejarse hundir, rendirse, pero tampoco es normal hacer esfuerzos titánicos para hacer cosas para las que estamos, de una forma real, incapacitados.
    Admiro a los que se superan, los admiro mucho por su fuerza de voluntad y su disciplina, pero el precio que pagan es demasiado alto.
    Su mente llega un momento en que se rompe. ¿Me confundo mucho?
    Tal vez yo no sería capaz de hacerlo, de hecho no soy nada voluntariosa ni disciplinada. Pero intento seguir adelante con mis ilusiones, sin ponerme metas a las que no podré llegar nunca. Simplemente acepto lo que soy.
    Las personas como el protagonista de mi pie izquiero intenta superar sus dificultades físicas, pero ¿hasta que punto lo hacen para ser iguales a los demás o para ser superiores a los “normales” en algún aspecto y superar así su inferioridad…?
    Es algo que llevo pensando tiempo. Y no encuentro respuesta.
    ¿Son felices en su lucha y se alegran de cada peldaño que suben o se amargan y angustian pensando en cual va a ser el siguiente paso hacia arriba?

  5. Laura dijo:

    La peli a mi también me impactó mucho.

    La reflexión muy interesante como siempre. yo, como mujer, siempre he tenido problemas con la autoestima competitiva, aunque nunca la había llamado así. Creo que cuando me planteo retos siempre me pasan dos cosas malas. Una es que me pregunto ¿y qué pasa si fallo?. Porque en la tele y en los libros siempre salen los que lo consiguen, los artistas que triunfan o los deportistas que baten records, pero ¿y los que no lo consiguen?¿plantearte un reto como el que se plantea el prota de la película no es como jugárselo todo a una carta y arriesgarse a una derrota que sería demasiado difícil de superar?
    Y la otra cosa que me pregunto siermpre es ¿seguro que quiero conseguirlo? Porque cuando una consigue cosas hay personas que me envidian, hay amistades que se rompen ¿seguro que es bueno ganar?

    Y claro con tanta comedura de tarro, nunca intento autoestima competitiva. Siempre me quedo en la otra. Y pensando en lo que dice Luis Muiño, me planteo si no me estaré perdiendo cosas.

  6. Tana dijo:

    H@la,
    No ví la peli. Por entonces mi autoestima no estaba en el mejor momento y, aunque trabaja uno de mis ídolos verdaderos, creí que me iba a dar una panzada de sufrimientos. Hay momentos que a falta de empatizar con la gente de alrededor lo hago con los personajes de las películas.
    Parece claro que lo bueno es conseguir gramitos de competitiva, incondicional, o cualquier otra catalogación de confianza en un@ mism@.
    Por cierto maestro Muiño ¿a qué horas están previstas sus intervenciones en las biblios municipales?

  7. luis muiño dijo:

    Aim sorri: se me olvidó ponerlo…
    Todas son a las 18:30 menos la del día 10 de Abril que es por la mañana (a las 11).

  8. Yolanda dijo:

    Dama escéptica: estoy totalmente de acuerdo en lo que dices… pero aquí Luis nos está hablando de una persona que ha nacido con graves hándicaps. No es mi caso y espero que no sea tampoco el tuyo. Las personas “normales” tal vez nos podemos permitir elegir si queremos luchar por superarnos o preferimos aceptarnos como somos. Pero las personas como el protagonista de la historia corren el riesgo de asumir una vida abarrotada de limitaciones si no luchan por la superación… de hecho, para algunas personas, sobrevivir ya es en si mismo una enorme lucha. Me pregunto si estas personas tienen tanta libertad de elección.

    En cuanto a la figura de la madre del protagonista, la entiendo y no… quiero decir que la entiendo como madre que acepta a su hijo y sabe amarlo tal como es. Pero también hay que entender que ese hijo no le pertenece solo a ella… pertenece al mundo y necesita relacionarse con él a su maneral… necesita encontrar su lugar en el mundo y no resignarse a vivir bajo el manto protector de su madre. Pero supongo que tener un hijo así hace que la maternidad sea especialmente compleja, con sentimientos protectores muy intensos.

    Hermosa película.

  9. YOYAYOYYAYA dijo:

    No la he visto, pero después de tus comentarios la pongo en mi lista particular en un orden privilegiado

  10. Eloísa dijo:

    Me ha llamado la atención el comentario de Laura, creo que quien tiene una autoestima competitiva no se hace demasiadas preguntas sobre la tarea, la emprende sin más. Tengo un amigo muy inteligente que dice que no es bueno pensar, hay que hacer más.

    Por otra parte se lamenta Laura de que alcanzar metas puede llevar a perder amistades, si es así, tal vez la amistad no era real, quiero decir que si alguien no te apoya en tus proyectos no es tu amigo de verdad. En cuanto a los envidiosos, que se fastidien, por no emplear otro verbo, que hay que ser educá, como decía el señor Barragán

  11. Sakkarah dijo:

    El peligro de la autoestima competitiva, es que se puede caer en la desolación. No es bueno compararse, uno puede pensar que sale perdiendo…

    Un beso.

  12. Tana dijo:

    H@la,
    Sakkarah: o ganando. Eso refuerza. Ya lo dice Muiño en su exposición: la competitiva puede ser con nosotr@s mism@s, lo que no va a impedir seguir trabajando. La parte buena podría ser acertar cuando tomar un merecido descanso.
    Besos,

  13. Carmen dijo:

    Mire Don Luis, hay algo de la obra de las cenizas de Angela, es una de las partes que más me gusta, aquélla en la que el profesor en una escuela muy pobre hablaba de una forma magnífica de que podían ir con los zapatos viejos y ropas raídas pero su mente, su mente sería un palacio que nadie podía conquistar, creo en eso firmemente.

  14. Koldo dijo:

    Esa película no la vi; pero sí recuerdo la de “Y Johnny cogió su fusil”. Por la edad que tenía entonces, mis propias vivencias y mis propios sufrimientos, la temática, el tratamiento tan dramático, duro y desnudo, brutal… ¡Lo pasé muy mal…! Y me duró mucho tiempo. Hace poco tuve la oportunidad de verla de nuevo. Lo intenté; pero lo dejé casi enseguida… La de Bardem, haciendo de tetrapléjico… ¡¡ni de coña me atreveré jamás a verla…!!

    ¡¡Nunca mais…!!

    Gracias a mi matrimonio y a que solemos ir juntos al cine… ¡sólo vemos películas de hacer reír o, a lo sumo, de aventuras o de acción…! ¡Se me acabó la “tontería”!

    En cierto modo… me alegro (nunca mejor dicho…).

    Debe ser tremendo tener este tipo de discapacidades… Depender para siempre de alguien… No sé…

    El sentido de una vida es -sigue siendo- totalmente misterioso para mí. Con o sin discapacidades. Con o sin sufrimientos. Cada vez entiendo menos… de casi todo…

    Ni siquiera sería capaz de afirmar que ésta o aquélla actitud tuvieran más o menos “mérito”… En fin que me encuentro en temas como éste que nos propone Muiño de lo más desorientado.

  15. Mer dijo:

    Creo que casi nunca me he planteado mis objetivos de forma consciente. Y no porque no quiera conseguir cosas, tal vez algo me llevaba allí, y sin pensarlo me he encontrado en cursos, en trabajos, en planes… que ni siquiera había pensado. Sólo creo que antes las cosas que me arrastraban a actuar estaban más fuera de mí y ahora, la mayor parte de las veces, están más dentro.

    No se si esto dice algo sobre mis objetivos y menos si es algo sobre mi autoestima. No estoy segura que haya pensado hasta hace poco que la autoestima estaba relacionada con objetivos y con logros, más bien me he movido por obligaciones y necesidades, de forma más bien poco racional (debe ser de los pocos aspectos en los que no he sido racional). Así que me sienta bien este comentario, porque no quiero que me pase la vida sin decidir, sin implicarme, sin deseos y sin objetivos… Es bueno tener algo de control sobre eso. Se que estoy muy limitada por mi entorno y mis posibilidades, pero estoy aprendiendo a distinguir con mucha claridad, que cosas de la que hago me hacen sentir bien y cuales no. Así el éxito y el fracaso son relativos, pues los objetivos y los deseos no son algo inamovible que no pueda ir adaptando a lo posible. Ahora soy un poquito más féliz.

  16. Vesania dijo:

    Machado en su obra nos expresaba que el caminante hacía el camino andando. Esta perogrullada tiene todo un fin en sí mismo…sea de una manera competitiva o incondicional la autoestima es todo un sistema inmunitario en un mundo de velocidades, y en el que la percepción propia del individuo se ve constantemente atacada por la lluvia de meteoritos que es el día a día imprevisible. Ya sea a lo “Sancho Panza”, buscando ínsulas que sonsacar a su señor, o a lo “Don Quijote”, persiguiendo Dulcineas imposibles, la vida, con sus alegrías y sinsabores, hay que mirarla de cara….sino se estrecha y se hace un callejón sin salida…

  17. Unicornio dijo:

    HOLA!!
    Ocurre, por lo que leo aquí, que pareciera que las personas tuvieran miedo de ¿cambiar? Es más seguro y menos arriesgado (conceptos que NO son sinónimos) permanecer en lo conocido, lo que ya aprendimos a manejar y a esperar (de algún modo), que arriesgarse a la “autoestima competitiva” (curioso concepto, ¿no creen?). De hecho, si una de las premisas de la existencia es el aprendizaje, o el conocimiento, entonces este tipo de “autoestima” es OBLIGATORIO. Es decir, si no hubiésemos “competido” para dejar de gatear en nuestra temprana infancia… ¿alguna vez nos hubiéramos puesto de pie?

    El problema es la imagen que tememos dar a nuestros semejantes. Por ejemplo, aquí mencionan que sería desastroso “fallar” en esa “competencia”. Pero no es así. Uno APRENDE de los “fallos”, y mejora con las acciones que no resultan tan exitosas como pensábamos. Tampoco debemos pensar en si al alcanzar algo, nos arrepentiremos por el efecto que tenga nuestro “éxito” en los demás. Por eso se llama AUTO-estima. Porque depende de nosotros y para nosotros. El gran problema es que, para empezar, la mayoría NO sabe lo que es la Autoestima. Si la tuviéramos, no nos preguntaríamos cosas como las anteriores. Deberíamos empezar por allí. ¿No lo cree, Sr. Muiño?

    Con un afectuoso saludo para todos, se despide,

    el compensativo Unicornio.

  18. Iknewfewpeople dijo:

    Sería precioso que la autoestima de la gente dependiera exclusivamente de la opinión sobre uno mismo, del orgullo por sus logros…
    Supongo que la mayor parte de los niños discapacitados empiezan sus días sintiéndose muy queridos, importantes, dignos, presentables, etc. pero es en la vida, en su relación con el exterior, dónde suelen sufrir el menoscabo de la marginación, de la inadapatación tangible, del abuso, de la ignorancia que teme, esquiva, rie, burla o desprecia.
    Son obstáculos extra y más duros, y la dificultad de enfrentarlos es bastante mayor a la habitual.
    Es una batalla por hacerse un lugar, que ocupa al afectado en sí, y a quienes le rodean y es corriente, claudicar y abatirse, o resentirse contra el mundo.

    A falta de poder asistir a sus ponencias, Sr. Muiño, tendría muchísimo interés en conocer su visión sobre el enfoque práctico de las discapacidades. Tal vez en forma de libro…

  19. El violinista en el tejado dijo:

    Lo ideal sería inculcar a nuestros hijos, amor propio, y enseñar la importancia de creer en uno mismo para conseguir, el que en mi opinión, es el objetivo más importante en la vida de cualquier persona: ser feliz.

  20. UB dijo:

    Me gustaría pasarme por alguna conferencia.

    Sobre el artículo, no me gusta demasiado lo de “dejarse ser”. Para algunos periodos de la vida sirve, pero si todo el mundo tuviera el mismo pensamiento todo el rato no se habrían escrito libros, ni filmado películas, ni descubierto vacunas.

  21. Ana dijo:

    Doctor, doctor, que necesito una cirugía estética de pies a cabeza para mejorar mi autoestima.

    (Jo, creo que me he equivocado de sitio.)

  22. Los celos y la autoestima tratada con ejercicios de la PNL (programación neuro lingüistica) « Los cuadernos de Yladah dijo:

    […] Hay que arriesgarse a confiar y a abrirse de verdad al otro, si es cierto que tenemos una relación de valor con él. Ahora, sí nos la estamos inventando… pues qué quieres que te diga…. Pero si Algo merece la pena es intentar Abrirse a la posibilidad de no tener que defenderse. Es agotador construir defensas y barreras a todas horas. Es tan cansado que acaba por invalidarte. .  El espejo puede utilizarse para controlarse en infinidad de ámbitos. Darle ordenes a la/el yo que se ve reflejada en el espejo. Yo para llegar a hacer eso utilicé la PNL (Programación Neuro Lingüistica). Me escribí en una hoja: Se dice: Cuando escribí eso, fue en mis primeros diarios de hace 9 o 10 años, no me sentía todo eso. Me sentía una auténtica MIERDA, como sé que a muchos de vosotros os sucede. Entonces me pegué esa fotocopia en la pared en donde se encuentra este ordenador (lo importante es hacerlo en un lugar al que se mire con asiduidad, en todos los que se pueda); y por supuesto, yo que vi que me mudé a este piso y que tenía que enfrentarme por narices todas las mañanas a aquel putoespejo, a primera hora, en el primer segundo de abrir los ojos, según estás orinando, sin ni siquiera lavarte la cara dije: ‘Yo no lo voy a soportar en la putavida, ese espejo ahí’. Entonces odiaba los espejos, pero me pegué esa misma fotocopia al lado del espejo; y en vez de mirarme me concentraba en leer ese mensaje con atención, todas las mañanas, cada vez que me sentaba sobre ese váter, cada vez que me lavaba las manos, que me peinaba; recordaba hacerlo. Hasta que el papel se hizo amarillo… Lo leía cuando estaba  defecando, luego miraba al espejo, daba igual lo horrorosa que me encontrase, me lo podía decir. Lo podía repetir, primero sin creérmelo de ningún modo, y poco a poco asumiendo cada día más que era en lo que me iba a convertir, aquello para lo que estaba esforzándome. Yo sabía que lo único positivo era acabar creyéndomelo porque eso fomentaría una auto-imagen más positiva en mí y la Estima incondicional necesaria para afrontar cara a cara el día a día. Directamente. Me lo repetí hasta la saciedad. Y por supuesto lo tengo aquí al lado para que no se me olvide Nunca y bajo ningún concepto; aunque en el baño hace muchos años que esa fotocopia desapareció porque dejé de necesitarla, y ahora yo diría que hasta me gusta ver reflejada sólo mi tranquilidad y mi asumir lo que soy como aspecto exterior e interior. Pero procuro no desprenderme del todo de él porque me serena que esté ahí para los malos momentos que tenemos todos, cuando se flaquea, porque los reveses son duros o ”la fortuna” parece que se torna nuestra enemiga y todo apunta a lo contrario. Entonces me digo: si soy eso, PORQUE ES COMO ME QUIERO SENTIR, y alguna otra cosa que tengo por esta pared… Si soy eso no debo sentirme tan negativa-mente como me siento. Soy eso. Punto. Soy lo que dice la pared, lo que yo escribí en ella. No soy lo que veo en el espejo cuando me levanto después de pasar una noche horrible en que he descansado fatal y quizás he dormido hasta nada… Y mucho menos en el espejo de los demás. Luego, no me contarás tú que no hay espejos que favorecen… unos más que otros…Y otros que… y luces… . Y eso tiene que estar en sitios donde continuamente se vea, accesibles. Papeles estratégicos por todas partes, con tus Órdenes para ti misma/o. Lo que tú quieras conseguir de ti, hacer de ti, Ser. Debemos escribirnos nuestra personalidad o cualidades ideales a desarrollar en ese papel, aquellas a las que aspiramos (incluidos nuestros rasgos que nos agradan, y los rasgos de los que no nos queremos desprender). […]

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