LOS QUE SUFREN DEMASIADO
Durante la cuaresma de 1926, el cuerpo de Teresa Neumann, una joven alemana de 28 años, empezó a experimentar una extraña reacción: la sangre manaba profusamente por manos, pies, costados y frente. Pocos años después empezó un nuevo fenómeno: Teresa lloraba lágrimas de sangre…
Los estigmas de Teresa fueron visibles hasta su muerte. Un testigo describió lo que se veía en sus manos como “una especie de heridas en forma de clavo formadas por trozos de carne horripilante y firme. Su forma es admirablemente regular, sus bordes adornados delicadamente con orlas en zig-zag.”.
Teresa Neumann fue un ejemplo moderno de estigmatizada. Era, como la mayoría de ellas, una mujer joven que vivía en un ambiente inclinado al misticismo y al fanatismo religioso. Vivía en un pequeño pueblo de Baviera y procedía, como casi todos los estigmatizados, de una familia humilde con un bajo nivel cultural. Además, fue propensa a las enfermedades psicosomáticas desde niña. Tenía fácil elegir el masoquismo como forma de relación.

En cuanto aparecieron las señales, se formó a su alrededor un ambiente cerrado que la convirtió en una personalidad. El pueblo donde vivía, Konnersreuth, se inundó muy pronto de peregrinos, buscadores y curiosos que acudían a ver el milagro. Teresa, siempre enferma, pasó sus últimos 35 años postrada en una cama.
Allí aprendió a convertir el dolor en su tarjeta de presentación ante los demás. El sufrimiento acabó siendo su único sentido vital.
Desde el punto de vista psicológico, el dolor es sólo un subproducto de la mente. Está diseñado como una señal de alarma: sirve para avisarnos de que algo va mal. Una vez que ha cumplido esa función, deja de tener sentido.
Sin embargo, hay ambientes que lo convierten en algo deseable que da credibilidad al que lo sufre. Aunque su impacto sea ilógico (creer que alguien es más respetable porque sufre es como creer que alguien merece más confianza porque tiene diarrea), la validación a través del dolor se ha convertido en un arma para los manipuladores. A corto plazo, es una forma segura de conseguir cariño.
Hace poco leí en una crítica literaria: “Se nota que el autor ha sufrido de verdad y eso le convierte en un gran escritor”. Recordé una frase de Teresa de Calcuta: “Si no sufriéramos, nuestra tarea no diferiría de la asistencia social”. Pero también otra apología del dolor hecha por Oscar Wilde: “El sufrimiento es el medio por el cual existimos, porque es el único gracias al cual tenemos conciencia de existir”.
En mi trabajo como psicoterapeuta, veo continuamente la manipulación a través del dolor.
Dicen que la mezcla entre el catolicismo y el movimiento romántico tiene la culpa…
Nuestra protagonista pasó casi toda su vida recluida practicando un ayuno casi total. Las personas que la rodeaban se vanagloriaban de que, durante los últimos 35 años de su vida, no pasaron por sus labios ni comida ni bebida alguna. Su abstinencia sólo fue rota por la hostia consagrada y el vino de la comunión.
Teresa Neumann murió en 1962. Seguro que a partir de entonces pudo dejar de decir que le dolía la vida y descansar en paz.
2 de Enero, 2008 - 11:52 am
Las fotos, obviamente, son de Teresa Neumann. La primera es de ella sin dolor. En la segunda, ya le duele. Es fácil imaginar por qué, en ciertos ambientes, esta mujer solo llamaba la atención disfrazada de sufridora.
Si os interesa el asunto éste de cuándo es adaptativo sufrir y cuándo empieza a ser una mala táctica vital, os aconsejo el libro de Daniel Gilbert “Tropezar con la felicidad”. Cuenta con gracia una forma de entender el arte de vivir que no era habitual en Psicología. No es un libro tópico: hace pensar.
2 de Enero, 2008 - 1:17 pm
Conocí a una señora que jamás dijo nada pero que en cada semana santa le salían los círculitos en las manos, ella lo callaba y no comentaba nada, sinceramente a mí la última foto me ha dado un poco de respeto.
2 de Enero, 2008 - 2:54 pm
Hey, único caso de psicólogo en el mundo que no anima a la resignación ante el dolor sí o sí. Y me ha gustado la comparación de la diarrea.
La ultimísima opción es apechugar con el sufrimiento, pero si hay que probar 99 opciones anteriores para quitárnoslo, nos lo quitamos. Y a tomar por saco.
2 de Enero, 2008 - 2:59 pm
Esta vez de acuerdo con Luis Muiño. Yo he sido de las que utilizaba el sufrimiento para conseguir cariño de mis parejas y de mis amigos. Y lo coseguía. Pero a cambio me pedían que renunciara a mi dignidad. Y eso no me mola nada de nada.
A lo mejor por eso ahora la última foto no me produce respeto. Solo me dan ganas de darle a la sujeta esa un par de collejas y decirla que deje de hacer el paripé, se vaya de su casa y a ser posible de su pueblo, se ponga a trabajar y empieze a vivir. Por dignidad.
2 de Enero, 2008 - 5:27 pm
Puede que sea rentable vivir del dolor, pero es denigrante, para uno mismo y para los demás. Dar pena es una estrategia que usan los más débiles o los más vagos.
Personalmente no me gusta el dolor. Prefiero el placer. He oído decir que el dolor sirve para sentirnos vivos y también que cuando algo nos duele somos conscientes de lo que hemos perdido: la salud y la vitalidad.
Cuando esto sucede, las personas mentalmente sanas procuran combatirlo como pueden y las otras lo explotan miserablemente.
Así vamos tirando…
Me duelen todas las articulaciones, pero eso no me va a llevar al cielo si lo sufro en silencio y no va a hacer que me quieran más y voy al médico para que me aconseje. En realidad, como mucho, indica que la humedad me sienta como un tiro y que mis huesos cumplen años.
Pero este año lo pienso disfrutar día a día, mientras el cuerpo aguante y el nolotil funcione…
2 de Enero, 2008 - 5:36 pm
He llegado por acidente buscando cosas sobre esta gran mujer. Ustedes no saben lo que dicen porque no han sentido nada de esto. El sufrimiento es un camino hacia Dios y si el Altísimo quiere que lleguemos por ahí los hay que lo seguimos. pero ustedes no lo entienden porque solo buscan el egoísmo y el placer.
2 de Enero, 2008 - 7:23 pm
H@la,
¿35 años en ayuno casi total? ¿sin complexión anoréxica? ¿con esas pérdidas de sangre?
Sería de comunión varias veces al día….
Me parece que he empezado el año poco crédula en este tipo de cosas.
2 de Enero, 2008 - 7:59 pm
Fui, desde párvulos hasta COU, a un colegio de curas. Nunca olvidaré, en Filosofía, supongo que con 13 ó 14 años, cuando les oí comentar -con asco- algo acerca de “los cerdos de la grey de Epicuro”… Desde entonces no cejé hasta poder saber algo de él “de 1ª mano” (o, al menos, no de la “mano” católica…): ser epicúreo, gozar de los placeres de esta vida, de lo bueno de buscarlos y obtenerlos… eso sí: sin abusar, en su justo medio (nada de excesos ni desenfrenos descontrolados).
Y, por contra, lo excelente del sacrificio en el sentido más negativo y masoquista que soy capaz de concebir: el dolor por el dolor… ni siquiera como compensación a un bien mayor propio o ajeno… sino “per se”…
Fue siempre uno de los motivos por los que tanto me fascinó siempre F. Nietzsche (sobre todo en aquella edad): lo cristiano negaba la vida… por sistema.
El dolor continuado, efectivamente, niega la efectividad que la evolución pretendía. (¿Por ello?), en muchos casos sólo notamos que teníamos un dolor… ¡cuando cesa! (ocurre igual con los ruidos, los olores, etc.). Es decir, que el propio organismo aplicaría mecanismos compensatorios.
Parecería que, efectivamente, el dolor es algo tan “puro” que es “prueba” de “vida”, que es esencialmente “sincero”… Pero los psicólogos saben perfectamente que no es así… y ni siquiera “siempre”, sino muy frecuentemente. Se pueden manipular y se manipulan y, lo que es “peor”, muchas veces, ni siquiera conscientemente…
Cuando el dolor tiene una clara causa, no tendría ningún sentido “protegerlo”, mantenerlo, prolongarlo… sobre todo si esa causa fuera fácilmente eliminable. Lógicamente, la percepción de la realidad, la producción de nuestros pensamientos serían distintos bajo dolor que en su ausencia. ¿En algún momento, sólo por eso, merecería la pena su “cultivo”, ese tipo de distinta introversión?
Creo que lo más civilizado, asertivo y altruista es siempre ayudar al otro a eliminar o reducir su dolor… siempre y cuando el otro “se deje”, es decir, que, a su vez, se ayudara a sí mismo… En caso contrario y según los grados sólo los profesionales estarían capacitados para ello… con mayor o menor éxito.
Cuando el dolor no puede eliminarse ni mitigarse, cuando está claro que habría que convivir con él… es la mayor y mejor enseñanza y demostración de lo poquito que somos, de que no tiene ninguna lógica esta existencia y que, a pesar de todo, nuestra “programación primordial genética” nos sigue impulsando a seguir, a continuar adelante… a pesar de todo.
El ejemplo de Muiño -creo- es uno más de los muchos que nos demuestran que el “mercado” es amplio… incluso a costa de dolor… ¡Qué mundo más complejo y absurdo!
2 de Enero, 2008 - 8:37 pm
Lo de llegar al cielo por el dolor no lo considero aceptable ni para los creyentes. Eso de que el Altísimo quiera que sufras dolor para llegar a él no es creíble ni para el más inocente.
El vino que bebería esta mujer sería la leche. Y es que antes las cosas se hacían bien, un vaso de vino, la hostia bendita y a vivir.
Si es que los pobres se mueren de hambre porque quieren… o mejor, porque son paganos o ateos.
El dolor es una de las muchas maneras de llamar la atención, el problema es que dura poco y, entonces, de ser la más efectiva pasa a ser la más despreciada.
3 de Enero, 2008 - 12:47 am
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Isabel tiene razón, yo no la entiendo.
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3 de Enero, 2008 - 5:48 pm
Para Isabel:
Supongo que no volverás a esta página, dado lo ateos y escépticos que somos los que andamos por aquí.
Pero por si las móscas, me gustaría comentarte que el camino de la perfección cristiana pasa por el dolor y su aceptación resignada, pero no pasa por el masoquismo.
De mis enseñanzas maternales (católica practicante a machamartillo y con fe de carbonero imposible de doblegar) hay una frase que en los malos momentos de dolor personal me ha servido: “Dice Dios: ayudate y te ayudaré”
Siempre he entendido que cuando estas mala debes ponerte buena, cuando andas abandonada debes encontrarte y así todo…
Y no creo que Dios disfrute del dolor ajeno. Sado? No, no lo creo. Y no creo que sirva para nada andar retorciendose de dolor y ofrecérselo a los negritos de África.
Para qué seguir…
Es evidente que los que no hemos sufrido (sólo los cristianos puros sufren) no podemos enterder ese placer.
Y de puro egoísmo nos pasamos la vida siendo felices…
¡Ay, lo que nos estamos perdiendo!
3 de Enero, 2008 - 6:29 pm
Me gustaría aclarar que hay muchas personas que sienten dolor a diario, y que no creen que ese sufrimiento, ni otro, sea un camino hacia ningún Dios.
Su dolor lo provocan enfermedades crónicas, y han de aprender a convivir con él para el resto de sus días. Por supuesto que les gustaría no tener dolor, ni estar enfermos, pero nadie les preguntó si lo deseaban o no.
Posiblemente todos tengamos a alguna persona de estas cerca, aunque quizá no lo sepamos, porque esa persona no utiliza el dolor para que la queramos, es más, no nos lo confiesa porque pretende ser aceptada por ella misma, no le gusta la compasión.
3 de Enero, 2008 - 10:32 pm
Isabel, ellos no lo entienden. Muy bueno.
3 de Enero, 2008 - 11:10 pm
Nunca he entendido eso de que hay que vivir algo para entenderlo ¿No se puede analizar la experiencia religiosa si no se ha sido religioso?
Entonces ¿no se puede analizar el asesinato si no se ha sido asesino?¿no se puede analizar la diabetes si no se ha sido diabético?
¿No os parece que los que hemos vivido una experiencia podemos ser los peores para analizarla, precisamente porque somos demasiado complacientes y nos parece todo bien para disculparnos a nosotros mismos?
4 de Enero, 2008 - 4:16 am
Me imagino que a esta mujer le habrán hecho una judiada llevándola derechita al cielo. Se habrá escapado y lo estará pasando mejor en el infierno, que era lo suyo.
¿Religioso practicante? No, gracias.
4 de Enero, 2008 - 5:33 am
cojan oficio …tengan criterio…algunos son unos babosos como los cristianos
4 de Enero, 2008 - 1:47 pm
El dolor es un arma perfecta de manipulación. Si una sufre, la quieren y adulan. Si es feliz, tiene motivos para serlo y lo deja caer por ahí, -¡gran error!-, entonces la envidian, odian y tratan de destruír a ser posible. Por eso si uno es feliz, mejor callar… y hacerse la víctima de vez en cuando para despertar compasión y tener muchos amigos que te den consejitos para sobrellevar mejor tu carga. Sociedad hipócrita que tan bien funciona.
Soy feliz
aunque también sufro como todo hijo de vecino pero me aguanto porque comprendo que es lo natural. Y de todo se aprende en esta vida, que es lo importante.
Shhh…
Felices Reyes Magos
) (aún no me los he cargado)
Ah, Luis Muíño, que siempre que puedo te escucho en R.N., es por eso que descubrí tu bitácora, que está genial y además se puede una explayar en ella… ¡¡Gracias!!
Saludos y a ser felices.
4 de Enero, 2008 - 5:00 pm
Bueno, antes de nada feliz año a tod@s los presentes, sufridores o no. Hacía mucho que no me dejaba caer por aquí, aunque leo a Muiño siempre.
Intentaré ser breve.
Primero, a Isabel le diré una cosa, aún exponiéndome a resultar arrogante. Si crees que se llega al cielo y a Dios a través del dolor, eso es que no te has enterado de nada. A dios (y dios no excluye con su nombre) se llega con el AMOR, no con el dolor. Así que, que te vaya bien en tu peregrinar porque lo vas a necesitar.
Y segundo. Sencillo argumento para comprenderlo: disfrutar de la vida y de todas las maravillosas pequeñas cosas que, se supone, ha puesto dios en nuestro camino para realizarnos, aprender, evolucionar… ser mejores personas… y, por ende, llegar al cielo y a la paz, debería ser el leiv motiv de nuestra existencia. Las penas y las desgracias sólo son pequeñas o grandes piedras en el zapato que aparecen precisamente para que valoremos las cosas.
Manipulación es lo que se consigue al decir aquello del valle de lágrimas que tantos infelices de la vida ha hecho. Claro que los caminos de masoquismo placentero son tan insondables como los de dios.
Señoras y señores, eso de mirarse tanto el ombligo (que en definitiva es esto de ay cuanto sufro, todo, todito el rato), así, por creencia o afición me parece absolutamente egoista y egocéntrico, valga la redundancia. Justo lo contrario de lo que dios querría.
Disfruten de lo que dios nos da, ingratos!
Y sean felices, por dios…
4 de Enero, 2008 - 9:15 pm
¡Hola “suigeneris”!
Me alegra mucho comprobar que, en temas de dios o de Dios, hay gente como tú o como “Isabel” que, aunque no coincidáis en absoluto, al menos sí lo tenéis clarísimo… me refiero a lo que dios y/o Dios “dice/pretende/quiere…”, claro está.
Vosotr@s (amb@s dos) sabréis… ya que decís sabéis…
Estoy de acuerdo con “Ana”: existe tal pudor y temor a confesar/se feliz… que casi mejor decir que estamos muy chungos en casi todo… no vaya a ser, efectivamente, que nos cojan ojeriza y la tomen con nosotros… por envidia. Me parece buenísima la frase de que “sufro y me aguanto, como es natural”… (me recuerda algo a aquel “chiste” en el que la esposa decía: “mi marido me pega… lo normal”). Pues sí: creo que es normal que suframos… y que, la mayoría de las veces, no tengamos más remedio que aguantarnos… y, a pesar de todo, como nos confiesa “Ana”, podamos decirnos felices.
Estoy seguro que, como todos los que aquí aparecéis en “El Hábitat…” sois estupendos… los Reyes Magos se acordarán de vosotros y os traerán todo lo que les habéis pedido…
¿Que aún no habéis echado la carta?
¿Y a qué estáis esperando?
5 de Enero, 2008 - 1:25 am
Isabel para el dolor un buen médico y para llegar a Dios no vaya muy lejos haga el bien entre los que tiene alrededor.
5 de Enero, 2008 - 1:35 am
Isabel, verdaderamente creo que tienes equivocado tu sentido de la fe. Ya no estamos en la época medieval en la que debíamos pasar por un calvario en vida sólo para llegar a Dios. Dices que nos dedicamos al egoísmo y al placer…me parece más egoísta tu postura de sufrir por alcanzar a Dios, o ¿debería decir interesada?. No soy creyente, pero si lo fuera, ten por cuenta que no alcanzaría a Dios mediante el dolor, sino que me entretendría en disfrutar lo que Dios me ha concedido en vida, que placeres o no, es lo que ahora tengo. Y tampoco creo que los de tu alrededor deseen verte sufrir, y si es así…un consejo: cambia de aires!!porque parece más bien algo “sectario” eso del dolor.
En lo referente al tema que Luis nos plantea, diría que en cierto modo todos tenemos algo de masoquistas; sino muchas veces no volveríamos con aquellas personas que tanto daño nos han hecho ( que todos alguna vez lo hemos hecho) por ejemplo. Lo de esta mujer verdaderamente me tiene asombrada!!! Al garete la dieta de la alcachofa, del melón, y de toda esa parafernalia de las revistas!!!!!!!….¿Has dicho que se murió? ¡cachis! hubiera estado muy bien preguntarle cómo lo hacía, ahora mismo seguro que con su secreto tenía un cuerpo de sílfide!! (bromas a parte). El masoquismo es algo que va “adherido” a nuestra naturaleza emocional, pero lo peor de todo es que de algo tan horrible sacamos una atracción, a su vez,masoquista. No sé quién tiene más la culpa si ella por hacer noticia de su dolor, o nosotros por seguir a esa clase de gente en vez de ayudarles. A veces creo que el reino animal está invertido, y somos nosotros más animales que los campan por las selvas a lo salvaje……
Besos.
P.D: Luis, ya sé que te gustan esos temas tan morbosos, pero estaría de perlas que nos dedicaras por ejemplo un tema a lo maravillosa que es la vida!! ( ultimamente me va mucho el rollo zen, jajajaja), besos!! y Feliz Año!
5 de Enero, 2008 - 2:02 am
Dudosa : creo que existe una diferencia entre entender y analizar.
El artículo, realmente es sorprendente:
- Se cuenta una historia, para mí, imposible, con unas fotografías para anormales. Pero si fuera cierto, sólo digo, pobre mujer, estaba muy enferma.
- Veo una una gran diferencia entre el análisis de un psicoterapeuta y un psiquiatra. Al primero le faltan conocimientos de de medicina, por lo que muchas veces enfermedades con una sintomalogía no específica, puede tratarse como psicosomática, cuando en realidad es somática.
- En medicina, antes de un diagnóstico por enfermedad mental, se debe descartar cualquier patología física, por lo que el profesional, debe saber diferenciar, y si no es de su competencia remitir a medicina interna.
- El artículo parte de un caso extremo, para llevarlo a la generalidad. No estoy de acuerdo : tenemos ejemplos claros de dolor crónico que ha sido considerado psicólogico, por ejemplo la fibromialgia o la síndrome de fatiga crónica.
- Sería bueno, los que defienden que existen personas para manipular, qué se pasen por cualquier unidad del dolor, de cualquier hospital, no sólo para enfermos de cáncer, muchos son remitidos por neurología, y no se saben bien el origen.
- El dolor es muy subjetivo, de ahí, el nivel de umbral en cada individuo.
- Si una persona dice que le duele algo, aunque sea crónico, ¿son despreciables?. Lo despreciable es traficar e incluso lucrarse con el sufrimiento ajeno.
- Pueden existir casos, pero la mayoría siente rechazo por parte de la sociedad, y no lo manifiestan, por no sentirse “despreciados”, lo mismo, cómo se ha comentado anteriormente, no se puede decir que eres feliz, qué las cosas te van bien ¿es también manipulación?
- El comentario de Isabel, no se comprende bien.
- En mi opinión, si estuviera sufriendo nunca acudiría a un profesional que me pudiera considerar un manipulador, tal vez, lo estuviera haciendo, ¿pero es consciente de ello? o ¿estamos ante un enfermo, qué necesita la ayuda de un psicólogo/psiquiatra?.
- Existe un comentario, en el que se afirma que se utilizo este método para retener a un novio. ¿no sabe que es la mejor manera para te diga ciao?.
- ¿Cuántas enfermedades se han considerado psicólogicas, y cuando se ha encontrado la raíz física ya era demasiado tarde?.
- En una sociedad tan competitiva, en la que la belleza prima.. símbolos externos ¿es una buena forma de sentirse querido?, lo dudo mucho.
Dos conclusiones :
- El artículo, desde un medio, es manipulador, mucho, muchísimo.
- Los más indignos y despreciables son los que con su actos de caridad, por la paz mundial, por lo que sufren muy lejos….no miran a su lado, y hacen lo más difícil ayudar. Eso sí es indigno. No un enfermo de cualquier tipo.
5 de Enero, 2008 - 2:42 am
Koldo. Te confieso que lo que verdaderamente me hace feliz es encontrarme con gente libre, sin prejuicios, tópicos, o creencias religiosas. Me hace feliz un paseo por el campo, una ola en el mar o la sonrisa de un niño. Sufro mucho cuando veo que la mala educación convierte a ese niño en adulto desgraciado y sufro con el maltrato a la naturaleza. He sufrido algunos desengaños por confiar en ciertas personas y creo que me esperan muchos más (es natural) pero prefiero seguir confiando
Y sobre todo y por encima de todo, la música me hace feliz. No sabría vivir sin ella.
¿Pero, a quien le importa? Y me acuerdo del estribillo de aquella canción que decía “a quien le importa lo que yo digo, a quien le importa lo que yo hago, yo soy feliz y así seguiré, nunca cambiaré…”
¡Felices Reyes a todos!
(Había pensado en llevar mañana a la cabalgata dos kilos de goma dos pero seré buena y lo dejaré para el próximo año.)
5 de Enero, 2008 - 2:58 am
La enfermedad es natural, “anónimo”. Como lo es la vida y la muerte. No se puede esclavizar a los demás por el propio dolor. Hay que aceptarlo y superarlo si es posible pero no convertirlo en el eje sobre el que deben girar los que te rodean como lo hizo aquella señora de la que habla nuestro amigo Muiño en su reportaje. Y que tanto morbo creó a su alrededor. Eso es, morbo.
En fin, que buenas noches.
5 de Enero, 2008 - 11:38 am
Dices, Anonimo, que hay una gran diferencia entre entender y analizar. Vale, pues repito mi comentario cambiando las palabras:
¿No se puede entender la experiencia religiosa si no se ha sido religioso?
Entonces ¿no se puede entender el asesinato si no se ha sido asesino?¿no se puede entender la diabetes si no se ha sido diabético?
¿No os parece que los que hemos vivido una experiencia podemos ser los peores para entender, precisamente porque somos demasiado complacientes y nos parece todo bien para disculparnos a nosotros mismos?
Y un comentario a todos aquellos que recordais que hay gente a la que le duele ¿No os parece que eso es obvio?¿No os parece que Luis Muiño y todos los comentaristas que han hablado de la manipulación que se puede ejercer con el dolor saben que hay personas a las que les duele de verdad? Lo que se intenta sacar a la luz es una táctica de manipulación que todos hemos ejercido a veces, no estamos intentando minimizar el dolor real que viven ciertas personas. MI experiencia personal es que mi abuelo sufrió mucho durante tiempo antes de morir. Pero nunca intentó conseguir ventajas a partir de su dolor.
5 de Enero, 2008 - 1:38 pm
…Y dolores psíquicos… del “alma”…
Dolores que no encuentran bálsamo alguno, que se enconan, que te pudren, que te destruyen… que te quitan la vida y la esperanza…
Es difícil aceptar el dolor, cualquier dolor. Y más todavía si éste no encuentra solución (la tuviera o no) y se hace crónico. Y mucho más aceptar que esa “suerte” le toque a uno… ¿y por qué no a otro, que tendría más “méritos”? ¿Y por qué a mí…? Parece que, frecuentemente, “pagarla” con otro fuera la única manera de mitigarlo… Como siempre, ¡qué paradoja!, el dolorido se calma (momentáneamente y sólo en cierto grado) causando dolor a otro (”los demás”)… igual que, al parecer, ocurriría con el maltratador (que casi siempre resultó anteriormente maltratado) o con el violador… con la/s “culpa/s”, en general…
¡Bonita profesión, don Luis Muiño! El alma humana alberga mecanismos complicadísimos y sencillísimos, a la vez. Su comprensión comportaría una íntima satisfacción completísima… que, a personas como yo que nos gusta tanto la Ciencia, creo que no alcanzaría ninguna otra disciplina… La mente humana, su comprensión, sus mecanismos, me parece infinitamente más interesante que el Universo, la Biología, la Química, etc. Entre otras cosas, porque, me da la impresión, alberga a todas ellas… en cierto modo, casi, casi, como que las “justificaría”…
Por cierto, ni Dios ni dioses algunos, entrarían ni por los más diminutos poros de todos estos esquemas y planteamientos… Con todo mi respeto y perdón anticipado a los creyentes.
El dolor “objetivo” aún es un misterio… al igual que el efecto de los placebos. Seguramente costará tiempo y recursos averiguarlo… La pena es que, me sospecho, los resultados tendrán -como un boomerang- aplicaciones terroríficas y manipuladoras (debe ser que hoy estoy negativo…).
En cuanto al calificativo que “Anónimo” ha dado a nuestro “hospedador”, don Luis Muiño, como “manipulador”… lo es (digo yo que lo será…) en la misma medida y manera que lo que el mismo “Anónimo” (y todos los que aquí habitualme venimos) “manipulamos”… porque nuestro pensamiento y nuestro lenguaje siempre, siempre lo son… consciente o inconscientemente, con propósito o sin él, con buena/mala o ninguna intención… La comunicación implica “manipulación” en el sentido más extenso e inconcreto del término. Lo llevamos en los genes y lo aprendemos, como cultura y como individuo…
En cuanto a que los puntos de vista (diagnósticos incluidos) de un psicólogo y de un (médico, no lo olvidemos) psiquiatra son distintos… volvemos a lo mismo: “Enfermedad vs Enfermo”. Los profesionales de la sanidad (psicólogos incluidos, pese a quien pese…) todavía mantienen su error con esto: lo importante es el enfermo. Aunque el simil seguramente no fuera muy exacto, en marketing lo importante no es el producto… sino las necesidades del cliente. En definitiva, en medicina, en psicología… en todo, lo importante sería siempre ESCUCHAR. No se escucha. Todo lo que, de antemano no cuadra con lo que el profesional presupone… ¡no existe! Es más, es el paciente el que ni siquiera sabe lo que le está pasando, lo que le duele… Si va a un profesional… sería para eso: le dice qué tiene… incluso cuando el paciente tiene clarísimo que no cuadra… no importaría es el paciente el que -siempre- está equivocado…
En fin espero que ninguno de vosotros tenga “dolores” de ningún tipo este año 2008… por favor.
5 de Enero, 2008 - 5:49 pm
Es verdad, Koldo. Totalmente de acuerdo en que todos somos manipuladores, consciente, o inconscientemente. Porque a través de nuestros hechos o palabras solemos dejar entrever nuestras creencias o estilos de vida, ¡que son las mejores!, -ni comparación a las de los demás mortales, vamos-. Imponemos de alguna manera nuestra verdad y nos molesta bastante que los otros puedan no estar de acuerdo. Reconozcamos que a pesar de aquella frase tan manida a la que solemos recurrir la gente educada cuando no comulgamos con alguien, de: “respeto tu opinión…” a continuación suele venir el “PERO…” y seguimos a lo nuestro.
Creo que esto es algo natural en el ser humano… por eso siempre habrá guerras.
Ya vienen los Reyes…
6 de Enero, 2008 - 1:18 am
La cosa, Koldo, es que damos distintos nombres a lo elemental.
No hablo de trascendencias ni de espiritualidad. Somos tan insignificantes como efímeros, tan importantes como eternos.
Hablo de ser, de vivir, más allá de creer en continuar.
Dios sólo es uno de tantos nombres que algunos le dan. Un nombre es todo lo que aplican a sus creencias…
9 de Enero, 2008 - 12:46 pm
En general soy bastante escéptico y como tampoco me gusta opinar de cosas que desconozco, sólo diré que no me parece bien utilizar el sufrimiento para conseguir cosas de los demás.
Un saludo.
25 de Marzo, 2008 - 10:26 pm
pues me parese que las personas no deven sufrir el mimo castigo de dio ya que eso lo hiso por nuestro pecados y asta hay