YA NO ME ACUERDO
Lunes, 17 de Diciembre de 2007¿Se pueden borrar nuestros recuerdos negativos?
La pregunta trae ecos de ciencia-ficción. Y no es extraño. Uno de los autores más influyentes en el mundo moderno es Philip K. Dick, un tipo al que siempre le gustó jugar con el recuerdo.
Este escritor nació unos meses antes del crack bursátil del año 1929. Hay quién dice que este hecho le convenció de la fragilidad del entorno. Y quizás por eso toda su obra es una reflexión sobre la consistencia de la realidad y la necesidad del olvido.
En su autobiografía, Dick pedía así perdón por no contribuir a borrar nuestros recuerdos:
“En el Antiguo Testamento, Dios dice que modelará un nuevo paraíso y una nueva tierra, donde el recuerdo de las cosas desaparecidos no entrará en el espíritu y no turbará los corazones. Cuando releo este pasaje, me digo: creo conocer un gran secreto. Cuando el trabajo de restauración termine, no nos acordaremos de las tiranías, de la cruel barbarie de la Tierra donde habitábamos; puesto que el texto dice que nos será dado el olvido. Creo que este proceso se halla activo en este momento, que siempre ha estado activo en este momento. Y, gracias a Dios, hemos sido ya autorizados a olvidar lo que fue. Entonces quizá esté equivocado, en mis novelas y en mis relatos, empujándoles a ustedes al recuerdo”
Dick tenía razón: quizás el proceso esté en marcha. Dos científicos dicen haber descubierto una enzima fundamental para la memoria. Y también creen saber qué ocurre si se bloquea su acción: se eliminan de nuestra mente las malas experiencias…

Los investigadores ofrecieron a un grupo de ratas una comida tremendamente desagradable (curiosamente, agua edulcorada con sacarina). Cuando comprobaron que las ratas habían aprendido que aquello les desagradaba y rechazaban una y otra vez el repugnante líquido, administraron a los roedores un inhibidor de la enzima memorística.
Después de la inyección, los roedores olvidaron su aversión por el líquido. Volvían a probarlo. Daba igual la cantidad de tiempo que hubiera pasado desde la toma de la pastilla. De hecho, veinticinco días después, el olvido de la mala experiencia gastronómica producido por el fármaco seguía siendo efectivo.
Este resultado sugiere que la memoria a largo plazo, incluso la asociada a recuerdos de años, puede ser eliminada de por vida.
Según los investigadores, las víctimas de traumas podrían olvidarlos gracias a la sustancia milagrosa.
¿Nos será dado el olvido?