ALGO SE DICE POR AHÃ?…
Una investigación reciente ratifica algo que muchos sospechábamos y acrecienta alguno de nuestros miedos. Según el Instituto Max Planck de BiologÃa Evolutiva, los rumores afectan decisivamente a nuestra reputación. Y deberÃamos tener más cuidado a la hora de manejarlos…
Según los cientÃficos encargados del estudio, lo que se rumorea acerca alguien tiene más poder en la evaluación que hacemos de esa persona que las observaciones directas. Es decir: hacemos más caso a lo que se dice que a lo que vemos.Â
 
Los rumores, es decir, las especulaciones no confirmadas acerca de un objetivo determinado, no se suelen contrastar. De hecho, su difusión nunca es abierta: se dice, se rumorea, se comenta por lo bajo. Y eso no da oportunidad a la persona objetivo para demostrar la falsedad. Por eso tendemos a creerlos sin corroborarlos.
Para estos biólogos evolutivos, los bulos acerca de los demás tienen una función: sirven para mantener cohesionado al grupo. Los rumores refuerzan las normas grupales y los lazos sociales. La reputación ayuda a determinar la cooperación entre los grupos humanos: apoyamos a aquellos que creemos que se lo merecen. Y decidimos si ofrecemos esa ayuda basándonos en la evaluación que hacemos del individuo calibrando los rumores que corren sobre esa persona.
Obviamente, esa es la parte positiva. La negativa es que esos bulos originan comportamientos negativos hacia otras personas porque afectan a las opiniones que nos formamos sobre los demás.
¿Cómo averiguaron estos investigadores la tremenda influencia que este tipo de historias no comprobadas tienen en nuestros juicios? El experimento consistió en organizar un juego de parejas cambiantes con un grupo de voluntarios. Tal y como estaba organizado el juego, compartir o no dinero con el compañero dependÃa de la percepción que se tuviera sobre su generosidad. Cuando un participante tenÃa “famaâ€? de tacaño, las parejas que le iban tocando se resistÃan a darle el dinero. Igual que en la vida misma…
En un momento dado, a cada uno de los donantes se le hizo llegar rumores –positivos o negativos- sobre los demás jugadores receptores. Y se descubrió que los jugadores acababan siendo influenciados por estos bulos a la hora de tomar sus decisiones aunque desconocieran su fuente o fiabilidad. Es más: incluso cuando se tenÃa acceso a información que contradecÃa el rumor, éste seguÃa siendo más importante.
La influencia de los bulos era radical: la cooperación aumentó en un 20% si el rumor era positivo y decayó en el mismo porcentaje si el rumor era negativo. Independientemente de los hechos.
Los cientÃficos señalan que el estudio evidencia que los rumores tienen un enorme potencial manipulador. Tendemos a ajustar nuestra visión del mundo a la percepción de éste que tienen los otros. Y también adaptamos nuestra evaluación de una persona según lo que opinan otras personas de ella.
De esta manera, generamos visiones colectivas que son muy adaptativas.
Y muchas veces, absolutamente injustas.
22 de Noviembre, 2007 - 9:56 pm
La imagen es de uno de esos “momentos decisivosâ€? que le encantaba retratar a Cartier Bresson. Este fotógrafo tenÃa una gran habilidad para mostrar situaciones que decÃan mucho del ser humano. Esta foto de subgrupos reflejaba, según él, el principio del cotilleo.
Sobre esto de los rumores y su influencia a nivel personal no conozco muchos libros. Hay más sobre la influencia social: “La psicologÃa del rumorâ€?, por ejemplo, me parece un libro muy estimulante.
Si queréis saber por qué me parece tan importante el progresivo desarrollo de los rumores en las sociedades individualistas, en esta entrevista cuento algo más:
http://www.aragoninvestiga.org/noticias/noticias_detalle.asp?id_noticia=3398¬icia=El%20miedo,%20una%20emoción
22 de Noviembre, 2007 - 11:17 pm
Yo no dudo de que los rumores tengan una parte positiva, pero estoy de acuerdo con usted en que pueden llegar a hacer mucho daño. Además de que luego hacer ver a la otra persona cómo eres en realidad es verdaderamente difÃcil, por eso es mejor tener tu propia visión de las cosas e intentar empatizar, que es una cosa muy difÃcil.
Un buen artÃculo (como es habitual en este blog ^^)
Un saludo
23 de Noviembre, 2007 - 3:53 am
Se rumoreaba que tenÃa usted unos labios bonitos…………….. ahora llueve…………………… mucho. Pensaré que la persona que me lo rumoreó es de confianza.
23 de Noviembre, 2007 - 1:40 pm
Es incuestionable lo que planteas esta vez, que hacemos caso de los rumores, a veces incluso ni te acuerdas de quién te lo dijo, puede que incluso incoscientemente nos inventemos que alguien nos dijo algo sobre otra persona y seamos nosotros mismos quienes se lo han imaginado, én general, el ser humano no tiene muchos problemas en juzgar a la ligera, creyendo que como solo dice lo que está pensando en ese momento no hace nada malo, pero también tengo que decir, que a veces confiamos más en nuestra percepción, intuición o sexto sentido sobre una persona que lo que nos dicen, por lo menos, por mi parte, ya que en ocasiones, personas de mi confianza me han advertido sobre otras y estas otras han llegado a convertirse también en personas de mi confianza, hasta que me demuestren lo contrario, aunque esta primera percepción o intuición tampoco es totalmente fiable, pero supongo que al no conocer a la gente, esta incertidumbre nos ocasiona una sensación de impotencia, el no saber si nos podemos fiar, y como siempre estamos buscando respuestas a nuestras dudas pues recaemos en fiarnos de lo que nos dicen o de nuestras primeras impresiones con el fin de tener un juicio sobre otra persona y asà tranquilizarnos, actuando en consecuenica,teniendo decidido si se puede confiar o no.
23 de Noviembre, 2007 - 4:39 pm
Interesante una vez más
23 de Noviembre, 2007 - 9:54 pm
Los rumores pueden acabar cambiando el entorno y, nosotros tendemos a mimetizarnos de forma natural.
Saludos.
23 de Noviembre, 2007 - 10:54 pm
Los rumores han destrozado muchas vidas. No creo que sirvan para cohesionar el grupo sino para alejar al individuo molesto o diferente del grupo. Partiendo de simpatÃas y antipatÃas personales, el rumor puede cambiar y mucho, la vida de alguien.
Siempre he dicho, al que me contaba que X estaba detrás de Y a espaldas de Z: ¿Lo has visto con tus propios ojos? ¿NO?, pues no te lo creas hasta que lo veas, como Santo Tomás.
Como mi sobrenombre indica, en esto de los rumores soy mucho más escéptica aún. Y odio la frase que tan a menudo se dice para justificarlo: Cuando el rÃo suena, agua lleva…
Creo que éste es uno de los campos de las relaciones sociales donde se debe ser más cauto y equilibrado.
Si en el ámbito de la justicia se dice: nadie es culpable hasta que se demuestre lo contrario, en la vida real todos somos posibles culpables y todos los detenidos ahora son “presuntos” aunque les hayan pillado con las manos en la masa o lo hayan confesado todo.
No podemos defendernos del bulo o rumor, por que al final nunca se sabe de donde ha salido.
Y como las bolas de nieve que caen por la pendiente, cuanto más se extiende el rumor, más difÃcil es pararlo y se vuelve imposible demostrar lo contrario.
O, como dijo el buen Jesús en la lapidación: El que esté libre de culpa que tire la primera piedra.
En fÃn, que cuánto ganarÃamos con un poco más de caridad cristiana y de silencio zen.
Y si no tenemos nada mejor que hacer, a callar y a leer… que es de sabios.
24 de Noviembre, 2007 - 1:59 am
Un baño de multitudes nunca está de más… eh?
So perrin….
que decia aquel FAMOSO filosofo…
24 de Noviembre, 2007 - 2:22 am
Yo, como Ilustre colegiado del Real Colegio de Notarios de la provincia de Madrid;
EXPONGO QUE:
1º. La “rumologia” nunca le quitará veracidad a la Fé Notarial.
2º Por algo se nos llama Fedatarios publicos, damos FE de lo que vemos.
3º Tienes razón:
Estoy hasta las mimisamas narices que la gente crea de mà lo que dicen los demás.
Por lo que DIG0:
Nunca, nunca, nunca JAMÃ?S debe nadie hacer caso de tan infame corriente como lo es la RUMOROLOGIA.
Y que de asà ser, deberá llevar sobre sus espaldas todo el peso de la mentira.
Por todo lo cual
SOLICITO:
Tengan muy presente lo que dicen a partir de este momento. Eha…
24 de Noviembre, 2007 - 2:29 am
Si el mÃlavo de segundo es “real” Cartier Bresson es mi reflejo en fotografia.
24 de Noviembre, 2007 - 4:26 pm
Si no se puede luch_r contr_ lo inevit_ble _d_pt_te _ ello
24 de Noviembre, 2007 - 9:41 pm
¡Pues claro! En rumorologÃa negativa Goebbels (entre otros muchos) era un maestro. Y estamos volviendo a asistir al capÃtulo “Xenofoba que algo queda”, lo que es peor, impasible el ademán. (Ya lloraremos).
Saludos.
25 de Noviembre, 2007 - 1:21 am
….y lo que digan los demás están demás”
25 de Noviembre, 2007 - 4:42 am
arrallandor ojalá.
yo hace tiempo que te vengo haciendo caso.
25 de Noviembre, 2007 - 5:44 am
[…] DiscutirÃa esto en el último post del señor Muiño: ALGO SE DICE POR AHÃ?… […]
25 de Noviembre, 2007 - 11:28 am
Gracias Koldo, por tus comentarios…..
30 de Noviembre, 2007 - 1:48 pm
No sé si rumores y prejuicios tienen alguna relación, lo digo porque he escuchado un trozo de conversación (juro que no he podido evitarlo) sobre alguien que vive en un lugar con mucha gente de otros paÃses y ¡tiene miedo! y yo me pregunto ¿de qué? Hay cosas que no consigo entender. Me pregunto si lo que no les gusta es que sean extranjeros o pobres, tengo la impresión de que lo que alguna gente no quiere es relacionarse con quien presuntamente tiene menos que ellos… vamos a dejar este tema.
Centrándonos algo más… creo que los medios de comunicación han convertido el rumor en algo peligroso. Los personajes públicos están a expensas de lo que se diga sobre ellos y a veces no tienen posibilidad de hacer que su versión sea escuchada.
Pienso en la querella que le han puesto a Luis Antonio de Villena, lo leà en el periódico y encima la información no entraba en mucho detalle, con lo cual se da mayor lugar a la especulación. Un finalista de un certamen literario dice que el poemario ganador, de L. A. de Villena no era inédito, como exigÃan las bases del concurso. El autor se defiende diciendo que sólo ha sido algún poema suelto en alguna revista y que el poemario era muy extenso.
Luis Antonio de Villena se explicaba mejor, creo que él tiene razón. Claro que su versión la escuché por casualidad, en “Entiendas o no entiendas”. Aparte que lo de la querella ha sido un gesto poco elegante, me suena a pataleta… El caso es que el daño está hecho , si la sentencia le da la razón a Villena no tendrá tanto bombo como si lo condenan, seguro.