TIBURONES

“Tiburón”, la película que dirigió Steven Spielberg en los años 70, es uno de los mejores documentos que podemos encontrar para analizar los factores que convierten el estrés en distrés.
La película narra la aparición del cadáver medio devorado de una joven en la playa de Amity Island, un pueblo turístico de la costa atlántica americana.  El jefe de policía tiene una hipótesis sobre lo sucedido: un enorme tiburón anda merodeando por la playa. Pero el alcalde del pueblo quiere ignorar esta posibilidad. 

Para él, lo único importante es conservar los ingresos que genera el turismo. 

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La escena del ataque del animal en la playa es un perfecto ejemplo del funcionamiento habitual de este síndrome en los seres humanos.

En ella podemos ver como el jefe de policía, intranquilo y tenso, permanece al acecho Se encuentra en estado de preparación para la acción. Cualquier estímulo se convierte en algo potencialmente peligroso. Está focalizado en un solo tema: el ataque del monstruo. Todo lo demás le parece accesorio…
El buen hombre vive estrés, una reacción fisiológica normal que no tiene connotaciones positivas ni negativas. Se produce cuando sentimos que la situación requiere un sobre-esfuerzo por nuestra parte. Lo que decidirá que esa reacción se convierta en eustrés (estrés positivo) o distrés (estrés negativo) es la percepción de control que tengamos sobre la situación y la sensación de haber elegido o no estar ante ese reto.

Si el jefe de policía de “Tiburón” sintiera que está en una situación elegida por él que tiene suficientes recursos para afrontar, tendría una sensación positiva. Pensaría que se enfrenta a un reto elegido que puede asumir. Y se sentiría bien: el eustrés se relaciona con vitalidad, buenas relaciones personales, alta productividad y creatividad, entusiasmo, agilidad mental, resistencia a la enfermedad,…
Pero no es éste el caso: este funcionario no tiene sensación de control sobre la situación.

Se siente indefenso porque no le permiten actuar de la forma que él lo haría. El ataque del tiburón le sumerge en el distrés. Después, a lo largo de la película, veremos las consecuencias: fatiga, dificultades de comunicación, bajo nivel de eficacia, irritabilidad, pesimismo,…

Todos los animales buscan el eustrés. Y todos huyen de su correlato negativo. De hecho, la combinación fatídica (sobre-esfuerzo y sensación de indefensión) es, probablemente, la que acaba matando al tiburón de la película.

La teoría puede parecer chocante, pero hay que recordar que en Agosto de este año, un tiburón gris fue capturado en Barcelona y murió al cabo de pocos días a pesar de los cuidados que se le prodigaron. Tenía un anzuelo alojado en el esófago, pero, como reconocieron los biólogos del centro, su muerte fue precipitada por el distrés causado por su captura.

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Los humanos, al igual que el jefe de policía en la película, corremos el riesgo de convertirnos en tiburones (palabra muy usada en el mundo laboral para etiquetar a determinadas personas) y caer en el distrés causado por el resto de congéneres.

El anzuelo, en nuestro caso, puede ser el dinero, la sensación de poder o la reconfortante sensación de satisfacer las expectativas de los demás.

Convertirse en un tiburón de los negocios, por lo que cuentan las estadísticas de salud, aumenta la probabilidad de acabar como el escualo de la película o el de Barcelona.

Conviene recordarlo.

17 comentarios sobre “TIBURONES”

  1. luis muiño dijo:

    Las imágenes son dos fotografías de tiburones. Son animales que siempre fascinan a la vez que dan miedo. Me temo que, en el mundo laboral, eso es también lo que pasa con los tiburones…

    He intentado aclarar las diferencias que establecen hoy en día diversos científicos entre eustrés y distrés en el primer capítulo de la serie que perpetro en el Muy Interesante. Se tiende a hablar siempre del estrés como algo negativo y me parecía importante señalar que hay muchas investigaciones que no lo ven así. De todas formas, si os interesa el tema, os recomiendo “¿Por qué las cebras no tienen úlcera?” de Robert Sapolsky, que lo cuenta con más gracia.

  2. UB dijo:

    Vale, ¿y qué hacemos con los congéneres que nos estresan porque nos cortan los medios para combatir la situación conflictiva?

    ¿ Porque…matar es delito, no?

  3. Javier dijo:

    Carminha, dejo esto es Muy Estresante… no, interesante no, estresante.

    Ahora en serio, acabas de describir mi fantásticamente estresada vida… siempre m gusta hacer cosas, las suelo sacar para adelante bastante bien, me siento capaz, y aún durmiendo poco aguanto lo q m echen con una sonrisa… y tampoco se explicar x q (ahora ya se ponerle nombre)

    … pero cuando las cosas m superan (como las horas anteriores a un evento q monte)… me revienta el distrés en la cara y menuda angustia…consecuencias: fatiga, dificultades de comunicación, bajo nivel de eficacia, irritabilidad, pesimismo,…toíto todo me da. Lo bueno es q he aprendido q en cuanto esté todo en marcha se pasa…

    Muchas gracias por explicarme como funciona mi cabeza la mayoría del tiempo, lo haces siempre, pero es q el artículo d hoy parece una clase particular

    Saludos desde el estrés… y el interés

  4. the lady of the dancing water dijo:

    En una clase de ergonomía me explicaron que el stress es un mecanismo de reacción, para estar alerta ante una situación de tensión, es algo necesario e incluso te puede salvar la vida,pero cuando se supera ese umbral (supongo que cuando pasa a distres) pasa a ser perjudicial, el ejemplo que nos pusieron fue los momentos antes de una entrevista de trabajo, o de un exámen oral, el stress que experimentas en ese momento hace que te acuerdes de todo lo que has estudiado, tu cuerpo se prepara para la situación “amenazante” que te vas a encontrar ante el entrevistador haciendo que estés alerta, respondiendo con rapidez y seguridad, pero que podía llegar un momento en que superas el umbral y el stress se convierte en algo negativo, provocando que te quedes en blanco, empieces a deshidratarte debido a la sudoración imparable, etc, etc, es exactamente lo que nos cuentas, lo que pasa es que pienso que puede que tengas controlada la situación, y tu mismo, tus inseguridades y miedos provoquen el distres, a mí me pasó algo así en el examen de conducir, lo primero que me pidió el examinador fue aparcar, y lo hice tan perfecto que me empecé a poner nerviosa y me dio un temblor en el pie que me impedía pisar el embrague,con lo que evitaba tener que frenar, así que iba dando volantazos para esquivar a los coches en lugar de frenar, no sé, pero al final aprobé, creo que le gustó la parte temeraria, y también me pasó en una entrevista para un trabajo que no me importaba mucho conseguir porque era solo para 5 dias, iba tan tranquila, que cuando me tocó hablar, empecé a quedarme sorda y a escuchar un pitido muy fuerte que me impedía escuchar a mi entrevistador, con lo que yo hablaba sin saber si estaba susurrando o gritando, la verdad, es que de lo ridículo que veía la situación me empezó a hacer gracia, creo que nadie lo notó, con esto quiero decir que, a veces el descontrol de una situación está en tí mismo, por supuesto con lo del tiburón no hay discusión, es una situación descontrolada para cualquiera.

  5. modes amestoy dijo:

    gracias por todos estos conceptos.
    Un abrazo

  6. Candela Arias. dijo:

    No tengo opiniones que declarar después de haber leído la de cosas que le pasan a la lady del agua pero si me acuerdo de tiburón. Ni bañarme en la bañera podía… del distrés que me dio la película. Eso a los 8. Y a los 14 todavía me lo pensaba en la playa. En Llanes que ya es grave.

  7. Koldo dijo:

    Reconozco que aún no he tenido tiempo de leerme su artículo sobre el estrés del Muy…

    Aún así, creo que el mayor problema que tenemos -todos- cuando estamos en una situación estresante es que todos esos mecanismos biológicos (hormonas, presión arterial, etc.) nos producen reacciones físicas y parecen en el hombre urbano moderno más una rémora que una ayuda… porque, por lo que, hasta ahora (insisto: sin haber leído aún su artículo, don Luis…) tengo entendido es que nos prepara físicamente para una amenaza que sólo físicamente podemos evadir o afrontar: huída, lucha, preparación sanguínea para cicatrizar posibles heridas, etc.

    En la actualidad, un jefe cabrón, un conductor cabrón, un cliente cabrón, un niño puñetero (dejémoslo así…) o una esposa (o esposo) con ganas de fastidiar, etc., etc., etc., con el estrés que nos producen… incluso nos pone a huevo -el estrés hace que “nos lo pida el cuerpo”- una agresión física por nuestra parte… cosa que, en absoluto, parece políticamente muy correcta… como todos sabemos… lo que, a su vez, nos provoca el sobre-esfuerzo de tener que inhibirlo… ¡encima!

    Ahora que la Ciencia adelanta que es una barbaridad… podrían conseguir inhibir este tipo de reacciones fisiológicas ante el estrés (ya evolutivamente inadecuadas) y conseguir, por el contrario, algún tipo de reacciones más apropiadas, como, por ejemplo, aumentar nuestra capacidad intelectual, nuestra empatía, nuestra paciencia o nuestro amor al prójimo, sin ir más lejos…

    Si me da tiempo a leer su artículo, antes de que cambie a un nuevo tema, amenazo con comentarlo… incluso…

  8. El arranllador de marmitas dijo:

    Tecnicismos aparte, te doy mi palabra de caballero de la tabla enmarronada que es exactamante el diagnostico forense que dí al tiburón de Barcelona este verano cuando saltó la noticia.

    Me dije… pobre animal, no le mató el anzuelo, sí no la curiosidad del ser humano.

  9. Ángel dijo:

    Gracias por las herramientas que nos mostraste estos dias en Madrid…te esperamos en la Vera no?? abrazo pa la familia

  10. Koldo dijo:

    Lo “amenazado” es deuda. Ayer acabé de leer los dos artículos en “Muy..” de Muiño: el de presentación general de la “obra” sobre “Salud Mental” y el primero de la serie sobre el “Estrés”. Seguramente, todos estos comentarios que voy a hacer son absolutamente pres-cin-di-bles… pero, cuando uno coge ya un hábito… es difícil dejar reposar la teclita…

    Me da vergüenza ya hacerle tanto la pelota, don Luis… así que, más por pudor que por otra cosa, dése por halagado y agradecido por un servidor… sin más comentarios de ese tipo… no vaya a ser que a alguien le pudiera molestar… (¡Con la facilidad que tenemos para criticar y meternos con todo el mundo… y lo críptico que parece que debe ser el reconocimiento…! Siempre tiene que haber “algo más detrás”, claro está…)

    Pues ha habido párrafos que me han gustado más… en línea con su particular estilo: plantear más preguntas que respuestas…

    Aquí va uno: “¿la sumisión a las reglas sociales indica salud mental? ¿Están más trastornados los rebeldes que los conformistas?” Me parecen muy buenas preguntas… sobre todo, viniendo de un psicólogo clínico.

    En otro punto nos dice que, actualmente, se sigue el criterio del “sufrimiento” para detectar si existe o no un problema de salud mental. Sin embargo, no lo tendría, según apunta, sólo porque así se pudiera sentir uno… a no ser de que “-además- reuniera alguno de los rasgos…” que se definían como indicadores. Pues, entonces, si alguien “solo” se sintiera mal y no los tuviera… parece que mejor que se convenciera -él solito- de que está equivocado… de que su salud mental no tiene problemas, desde el punto de vista de la Psicología… a pesar de que “se sintiera mal”…

    Por cierto, tengo curiosidad (malsana, seguramente…): ¿qué “nuevo trastorno” es ése del “síndrome de la falta de diagnóstico”? Misterioso sí que suena, sí… ¿Es grave, doctor?

    Los criterios que nos cuenta que siguió el pionero Maslow para acercarse y centrar el concepto de “felicidad” me parecen muy en la línea de lo que aquí, en “El hábitat…”, he estado leyendo todo este año (¡cómo pasa el tiempo, oiga!), como el derecho que se da uno a sí mismo y a los demás a equivocarse; no condenar la conducta de otros (aunque no se estuviera de acuerdo con ella), ni imponerles nada…

    En cuanto al artículo sobre el “Estrés”, me parecieron muy útiles los consejos “para librarse de los agobios”. El último, sobre el lenguaje, me parece muy acertado y mucho más influyente, efectivamente, de lo que, a primera vista, pudiera parecer. Nos aconseja: “…acostumbrarse a decir:
    “deseo”, en lugar de “necesito”;
    “elijo”, en lugar de “tengo que”; o
    “no quiero” en las ocasiones en que antes decíamos “no puedo”…”

    ¡Me ha gustado! ¡Qué le vamos a hacer…!

  11. Candela Arias. dijo:

    Hombre Koldo, gracias. Yo no compro el Muy… pero gracias a ti me he enterado más o menos…

    El halago es bonito siempre que sea sincero. Y además doblemente si es merecido. En este caso, seguro que lo es.

  12. Koldo dijo:

    ¡Mecachis, “Candela”!
    ¡¡¡Ya te lo estás comprando…!!!
    ¿Te parece bonito? ¿Y con todo lo que lees y escribes todos los días…?
    En fin… que no te voy mandar a copiar 100 veces nada, no vaya a ser que te me cabrees…
    Un beso… sincero. Te lo prometo.
    Que paséis todos un estupendo fin de semana.

  13. Candela Arias. dijo:

    No, no, Koldo, no pico más. Me lo compré una vez. Porque hablaba de las orgías. Y con toda la imaginación que yo le había puesto me resultó taaaaan desmotivador que me prometí que nunca más. Como tú comprenderás no me voy a comprar una revista para leer tres páginas y luego pasar de ella. Yo veo documentales … que para eso alguien en esta casa tiene contratada la tele y me entero más de la misa la media :)

    besos

  14. La dama excéptica dijo:

    Querido Koldo, no es por entrar en polémica, pero discrepo y mucho, con tu opinión sobre las “reaciones fisiológicas frente al estres”, y mucho menos el hecho de que tengamos que frenarlas, por que es lo “políticamente correcto”.
    Sí tenemos que frenar nuestas ganas de dar un guantazo al primero que nos incordia, no es por la política victoriana de nuestros días, sino por respeto al contrario. Y por que la violencia genera violencia, digan lo que digan los demás.
    Si queremos vivir en sociedad y afrontar las consecuencias de controlar nuestros instintos de degensa, puestos por la madre natura muy adecuadamente en el principio y que aún siguen funcionando para lo que fueron creados, debemos saber nuestros límites de “aguante” frente a la agresión y cual es el punto en que no podemos permitir más “ofensas”. En ese punto cada uno reacciona como puede o su carácter le permite: ataca, se retira o la guarda para la siguiente…
    Y que conste que entiendo que el hombre, por lo de la testosterona tiene más difícil, en el sexo y en la violencia, lo de controlarse. Es difícil andar por la vida con la carga de la susodicha hormona. Pero eso no justifica nada, absolutamente nada.
    En fin, que me tengo que ir de viaje y ya llego tarde…

  15. Koldo dijo:

    Tienes razón, “La dama…”: “quien a hierro mata…”

    …Pero… pedírtelo… ¡te lo pide el cuerpo…! (las cosas, como son…)

    Pues, como ya es de todos sabido mi lado “masoca”… me chuto los documentales ¡y también el “Muy…! (estoy suscrito…) que, como cualquier diario que uno acostumbre a comprar, nadie te obliga a leértelo “todo” sino lo que te interese… Habrá veces con un elevado % de lectura -a priori, al menos- que te llame la atención… y otros con muy bajo o casi nulo… (Como los pimientitos de Padrón: que unos pican e outros non…) En este caso, ya tengo garantizado el interés, aunque sólo fuera por Muiño…

    Más besos…

  16. Eloísa dijo:

    A mí también me dan miedo los tiburones, pero estoy teniendo suerte, me encuento con más caballitos de mar, sensibles, amables y bonitos

  17. nicole dijo:

    dios¡¡¡¡¡¡¡¡¡que tiburon nada más le faltan los 30 dientes

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