TUYO Y MÃ?O

Curiosamente, una de las cuestiones de las que menos se habla en psicología es de la propiedad privada. Los psicolocos, que nos hemos dedicado a estudiar prácticamente todos los fenómenos mentales que tienen que ver con los seres humanos pocas veces hablamos de la posesión de objetos. Parece como si el tema fuera para nosotros un tabú.
Y el caso es que el asunto de las pertenencias está muy arraigado en los seres humanos y es muy importante para explicar sus actos. Un suceso que acabo de conocer aunque aconteció en China hace cosa de un año me ha hecho pensar sobre esto.

La noticia decía que el ciudadano chino Qiu Chengwei había sido condenado a muerte por apuñalar al ciudadano Zhu Caoyuan.
En principio, la razón que Qiu esgrimió para cometer tal barbaridad era habitual: la víctima le había robado algo que era suyo.
Lo que hacía diferente esta querella y la convertía en noticia es que el objeto de la disputa no existía.
O, por lo menos, no existía en el mundo real.
Lo que Zhu le robó a Qiu fue una espada virtual. El ciberobjeto en cuestión se utiliza en un videojuego muy popular a través de Internet llamado “Leyenda de Mir III�. Qui lo ganó y se lo prestó a la víctima, quien lo vendió por 7.200 yuanes (unos 670 euros).
Indignado, Qui intentó denunciar el robo a la policía. Las fuerzas de seguridad le dijeron que la ley no podía perseguir a alguien que había robado algo que no existe y el asesino, lleno de ira, fue a la casa de la víctima y le apuñaló hasta causarle la muerte. Real, no cibernética.
Para completar la historia, os añado un par de datos.
El primero, que la ciberespada en cuestión por no tener no tiene ni forma. Es un objeto virtual y poseerla significa, solamente, tener un certificado de que la tienes gracias al cual los demás te consideran poseedor de la entelequia en cuestión.
Y el segundo dato a tener en cuenta: quizás, mientras leíais la historia, os estabais imaginado una trifulca de adolescentes. Pues no: los protagonistas de esta noticia tenían cuarenta y tantos años cada uno.

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El sentido de la propiedad parece ser una constante en el ser humano. Si hacemos caso a los antropólogos, parece ser que todas las sociedades que han habitado el planeta han permitido que sus miembros tuvieran algún tipo de propiedad. Las sociedades individualistas llevan esto al extremo, pero siempre ha existido alguna clase de bienes privados. En las tribus paleolíticas, se poseía una flecha o una cueva. En las sociedades comunitarias, cada cual tiene sus propios objetos íntimos. Incluso en las familias que lo comparten todo, hay cosas que son de cada uno.

¿Hasta dónde llega la propiedad privada? ¿Qué es público y qué es individual?¿Por qué los seres humanos necesitamos poseer ciertas cosas?
Las reglas sobre este asunto son implícitas. Nuestra cultura nos las enseña de forma encubierta y pocas veces las hace explícitas. De hecho, las normas sobre la propiedad son difusas y bastante hipócritas: basta ver a unos adinerados padres enseñando a sus hijos a “compartir� en los parques sus juguetes con otros niños para comprobar que una cosa es lo que decimos y otra lo que hacemos. No hay reglas claras sobre este tema y, de hecho, muchas relaciones quedan enturbiadas por la forma en que cada uno interpretamos nuestra propiedad privada.

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La espada cibernética es uno de estos objetos para los que la norma tiene un vacío. Nadie le supo decir a Qiu si era o no suya, porque del tema de la propiedad virtual no se ha hablado mucho todavía.
Moraleja: las cosas, todas las cosas, es mejor hablarlas. Así nos ahorramos apuñalarnos por ellas.

22 comentarios sobre “TUYO Y MÃ?O”

  1. luis muiño dijo:

    Los cuadros son de Antonio López. Es de los pocos pintores que conozco interesados en las cosas. Aunque, en realidad, él decía que lo que le fascinaba era la luz que las rodeaba…

    Sobre esto de la importancia de la posesión en cuestiones psicológicas ya os digo que hay poco. Supongo que es debido a que el materialismo tiene muy mala fama. Pero si os apetece leer sobre el tema, os recomiendo que le echéis un vistazo a algún tratado de psicología ambiental, como por ejemplo el de Chiang.

  2. Ford Prefect dijo:

    Hola,

    Dices:

    “El primero, que la ciberespada en cuestión por no tener no tiene ni forma. Es un objeto virtual y poseerla significa, solamente, tener un certificado de que la tienes gracias al cual los demás te consideran poseedor de la entelequia en cuestión.”

    Con el dinero pasa exactamente lo mismo. Desde los años 30-40 en que se abandonó el patrón oro, la moneda vale únicamente lo que entre todos decidimos que valga mediante un mecanismo de oferta, demanda y trueque unas veces por una espada virtual, otras por otra moneda con un valor no menos virtual.

    (Aquí vendría la pregunta ¿en qué momento algo virtual, pero que mucha gente quiere poseer, empieza a ser tratado como si realmente tuviera existencia física?)

    A lo que voy es a que la existencia física no es necesaria para que tengamos un sentimiento de posesión hacia ello, pero las cosas que más deseamos poseer parecen adquirir en nuestra mente un nuevo estado pseudofísico: siguen sin existir (obviamente), pero los tratamos como si realmente existieran.

    Un saludo,
    Ford Prefect

  3. La dama escéptica dijo:

    A veces creo que el sentimiento de posesión comienza por una maternidad mal entendida. El hijo es de la madre, aunque la tribú lo eduque después. Desde el principio de los tiempos hasta nuestros días la vida se da, es propiedad del otro. A eso le llaman a veces la gran expresión del amor.

    Después está el asentamiento agrícola y la ganadería. Y comienza una nueva necesidad de demostrar que estos trigos son mío y esas ovejas también. Serán el sustento de mi familia, pero además seré más que tú. Y comieza la carrera…
    Yo estoy mejor armado que tú, más protegido y con más esclavos, tengo más acciones en la bolsa y mis joyas dejan a las tuyas en bisutería. Y sigue la carrera…
    Pero tal y como van las cosas, hoy en día, ni siquiera esto es cierto. Y andamos tan vacíos por dentro que tenemos que asegurarnos de poseer todo cuanto podamos por fuera. A eso es a lo que hemos acostumbrado a nuestros adolescentes.
    Un juego de rol puede llevar a la muerte a uno de sus participantes. Por nada, por una puntuación o por una apuesta, por un mal giro en el juego. O lo que es peor, a otra persona que ni siquiera participaba en el juego.
    Ciertamente estos son extremos, pero la realidad nos demuestra que el deseo de posesión (poder, dinero, personas…) ha estado en nosotros desde el principio. Sólo que ahora estamos aún más vacíos, por lo que deseamos poseer cada vez más y más cosas que llenen ese vacío.

  4. El arranllador de marmitas dijo:

    Llevo media hora pensando que decir sobre lo privado o sobre el sentimiento de posesión del ser humano y estoy llegando a la conclusión de que es completamente absurdo que trate de clarificar algo así, lo único que he conseguido en este rato es asustarme al ver hasta donde puede llegar la mano negra del capitalismo. Entonces me he dicho, planteate la pregunta al revés ¿qué es lo público? y “date” que hay hemos llegao, pues aun me he asustado más, me voy a la cama que si no me quedo sin conciencia.

  5. la aguja dijo:

    Hace tiempo me dejaron en el contestador (digital) del teléfono de casa unos mensajes. Borré los que consideré oportuno, pero hubo dos que dejé sin borrar por algún motivo. Al cabo de unas semanas mi mujer los borró sin avisarme. No llegamos al punto de estos dos chinos, pero me enfadé seriamente con ella. Mi argumento fue que los mensajes “eran míos”.

    Postdata: no me hizo ni puñetero caso. Lo sé, no me merece…

  6. jugador empedernido dijo:

    @ la dama escéptica:

    sí, es una lástima que los juegos de rol sigan siendo legales…

    casi siempre acaba muriendo alguien, ¿eh?

  7. Sandra dijo:

    El ejemplo me parece estupendo y llamativo. Yo siempre he creido que el problema no son las posesiones que disfrutamso, el problema es la sensación de poder que nos dan algunas. Nunca he conocido un problema causado por alguien que esté disfrutando de “lo suyo”, pero he conocido muchos problemas causados porque alguien tiene “lo suyo” pero no lo utiliza para ser feliz, lo utiliza para tener sensación de poder sobre los demás. Una espada virtual es eso: algo que no disfrutas, pero que te da poder.

  8. UB dijo:

    Lo de la espada es lo más friki que he leído en mi vida. Es triste y es un hecho para lamentar, pero es que es lo más friki que he leído en mi vida (¿esto ya lo he dicho?), y con todos mis respetos, pero he estado al borde de la carcajada. ¿Si hacen eso por algo que no existe, qué harán por lo que sí existe?

    En cuanto a lo de la propiedad es algo que creo que va con el ser humano. Lo mismo que comer o jugar. No le doy más vueltas a esto…Es y es. Sí o sí.

    Los cuadros…Diox, pensaba que eran fotografías. Qué barbaridad. Podría estar cinco horas mirándolos.

  9. Pat dijo:

    Evidentemente es muy friqui, pero que sea un hecho increíble o deje de serlo sólo porque el objeto de la disputa no existe, no tiene ningún sentido. Y es que hoy en día tenemos email, tenemos un blog, tenemos una cuenta en una compañía de vuelos online que nos consigue los mejores precios, los recibos del banco no nos llegan a casa, sino a la cuenta de banca electrónica. Incluso trabajamos sobre un soporte que no “existe” (desde el punto de vista tangible) en muchísimas ocasiones y en muchísimos oficios diferentes; sucede parecido con el tema de la propiedad intelectual. Con todo esto quiero decir: no me parece normal que los problemas entre estos dos respetables señores se hayan resuelto de esa forma, pero sí que el uno se indigne porque le han robado una espada virtual y por supuesto, también porque la policía no le haga ni caso. Otro tema es el sentido de posesión, lo mucho que éste alimenta el arrojo de las personas, y lo mucho que puede pervertirlos también. Pero creo que esto será así tanto si hablamos de propiedad privada física como de propiedad privada virtual.

  10. Tana dijo:

    H@la,
    ¿L@ maté porque era mí@?
    Sí, hay gente que considera el derecho de propiedad y su posible pérdida como cuestión vital, y parece que a poc@s les da por suicidarse y prefieren cargarse al/@ prójim@. Algo tan poco tangible como el honor y algunas quítame otras pajas también han dado su juego mortal.
    También hayl@s que se ponen a dar pepinazos preventivos porque ven difícil hacerse con la propiedad de otr@s. A las últimas pruebas en Irak me remito, por ejemplo.
    Y es que nada como los pensamientos mafiosos para arrojarnos luz sobre este tema….
    Y no digamos casi nada sobre la necesidad que tienen algun@s de imponer su propiedad absoluta (virtual=ideas, religiones o cositas así) a mamporrazo limpio en cuanto encuentran disidentes.
    Zeñó, zeñó, no me extraña que otr@s se hagan un lío con lo que pueden alcanzar y lo que no, aunque se lo pongan en el hocico cual zanahoria y decidan hacerse con el objeto sin pasar por caja.

  11. yo_leo dijo:

    Siempre me ha llamado la atención con que ímpetu se entona el posesivo mi cuando se antepone a algo.

    Lo triste es que se utiliza de la misma manera cuando ese algo es una persona.

    Si no existiera esa idea de que las personas “pertenecen� a alguien, se sufriría mucho menos al relacionarse con los demás, y, sobre todo, cuando las relaciones se acaban. Es más, no sería necesario un final, valdría con cambiar el planteamiento.

  12. lola fuentes dijo:

    Bien, si me quitan a mis propiedades virtuales, no tengo ningún problema. Es más lo regalo, aunque dudo que alguien lo quiera…..

  13. modes amestoy dijo:

    hermosa moraleja para acabar.
    Un abrazo enorme.

  14. Koldo dijo:

    Interesante lo del sentido de la propiedad, de la pertenencia…

    De pequeño me afanaba en no perder nunca de vista mis pequeñas “mierdecillas”: alguna canica, alguna piedrecita, algún soldadito… todos muy especiales para mí… aunque nunca llegaré a saber por qué…

    Cuando disfrutas de forma suficientemente prolongada con algún grupo de “enanos” jugando entre ellos, no falla: los objetos más absurdos y olvidados del mundo, sin ningún interés en sí mismos, en cuanto uno de ellos lo recoge, lo toma y empieza a sacarle algún “provecho” lúdico o, simplemente, sólo por el hecho de dirigirle su atención… ¡todos los demás se pelearán con él para quitárselo! ¡ahora todos lo quieren! (y, lo que es más curioso, estoy convencido de que ni siquiera sabén para qué… sólo que les resulta absolutamente intolerable que alguien tenga algo que ellos no…)

    Y, si en algo puedo observar y notar lo “niños” que la mayoría seguimos siendo (por lo absurdos y poco evolucionados en madurez…), es en que seguimos teniendo unos sentimientos misteriosos que nos impelen a la posesión… ¡en detrimento siempre del vecino!¡en comparación siempre con los demás!

    (…Me temo que seguramente será -como siempre- evolutivo…)

    En cualquier caso, a poco que pensemos, estoy convencido de que nos resultaría bastante evidente que la relación entre posesión / saciedad-sentimiento de plenitud… siempre acaba siendo inversamente proporcional. Es más: “dime cuánto (cuantísimas cosas) posees y te diré hasta qué punto te sientes vacío” (Estoy plenamente de acuerdo con “La dama escéptica”…).

    Se nota en las nuevas generaciones de niños. Se nota en las nuevas actitudes de los adultos… Jamás hemos tenido tantas y tan buenas cosas… y jamás nos hemos sentido tan vacíos… ¡y con tanta “sed” de seguir apagando la “sequedad de nuestras gargantas” con más y más cosas! (muchas de ellas, por no decir la mayoría, sin más utilidad que la del simple capricho y alarde ante los demás…).

    Si sólo vamos siendo en virtud de lo que vamos poseyendo… acabaremos convirtiéndonos (lo somos ya) en los más paupérrimos…

    Y esa sensación de poder que da la posesión no creo que fuera, por tanto, por la posesión “per se” del/los objeto/s… Sería en función del sentimiento que provoca en los demás su deseo de tener lo que sólo yo tengo…

    Por cierto, llevamos hablando un buen rato ya… ¡y nadie, hasta ahora, ha usado el término “ENVIDIA”! Porque, me da la impresión, que se trata de eso: ¡pura envidia!… lo peor (está bien… una de las peores cosas) que le pueden pasar a uno… y tanto si se tiene de otros como si la tienen de uno…

    Intentando responder a la cuestión planteada por Muiño (”¿Hasta dónde llega la propiedad privada? ¿Qué es público y qué es individual?¿Por qué los seres humanos necesitamos poseer ciertas cosas?”) intuyo que, por muy antigua, primitiva y colectivista que fuera una organización social, efectivamente, se permitiría algún tipo de propiedad privada. En estos casos (más claros que en la actualidad…) quiero suponer que sería sólo de aquello que no supusiera ningún interés para otro distinto al de uno mismo… (algo parecido a lo que decía al principio de “mis mierdecillas” de pequeño…), algo que sólo tuviera sentido para uno y nadie más “entendiera”…
    Creo que, respondiendo a la última cuestión, la posesión de ciertos objetos refuerzan recuerdos y las sensaciones y sentimientos que éstos pudieran traernos… en principio, lógicamente, se atesorarían sólo los que fueran placenteros, por supuesto. (Pude comprobar que mi propia madre guardaba algunas “reliquias” nuestras, aparte de fotos y cosas mucho más habituales, como algún diente de leche o algún mechón de pelo… ¡acojonante!…)

    Es decir, que, aparte lo patológico y evidente que puden tener gran parte de esos afanes posesivos, existen otros más ancestrales y “límbicos” (?) que nos sirven de estímulo al recuerdo, a las buenas sensaciones… verdadero “motor” de nuestro más íntimo y profundo sentido de bienestar y felicidad… Y serían de lo más “sano” ya que son estrictamente privados, sin morbo alguno para provocar envidias a nadie… ni se pretendería en absoluto.

    Estoy convencido de que a muchos ricachones, avaros y envidiosos una de las cosas que más debe joderles es la de morirse… ¡y no poder llevarse a la tumba nada de lo suyo!

    Creo que lo patológico del sentido posesivo es educable y que da mucha mayor satisfacción regalar y compartir que poseer en exclusiva…
    …Y, estoy convencido de que estoy bastante “pallá”, el verdadero sentimiento de amor a cualquier persona, a tu ser más querido, jamás debería incluir sentido ni afan de posesión alguno… que es, precisamente, el mayor y el más auténtico “veneno” del verdadero amor…

  15. occam dijo:

    La verdad es que la historia no me sorprendió en exceso. Pensé, como Tana, que la historia está salpicada de crímenes horrendos por virtualidades (pero operativas en la realidad) como el honor o la virtud.

    La cuestión de las posesiones es más compleja. Con todo, se puede hacer una simplificación. Sea la propiedad pública o privada su existencia siempre se explica por dar a su propietario (individuo o sociedad) ventajas en un sistema de recursos limitados o escasos.

  16. lola fuentes dijo:

    Tengo una casa, un coche, un apartamento en la playa (no es del banco), tengo un hombre o mujer (nadie es de nadie). No es una realidad, es un sentimiento, el de posesión, el que intenta que la persona tenga arraigo a la vida. En objetos materiales, aún pagados ya los créditos, la este sentimiento no perece, ya que corresponde a motivos también de poder o de status, competencia o como mejor lo queramos denominar.

    También depende de las culturas, los musulmanes y cercanías, pretende que la mujer sea un objeto, como lamentablemente existen personas que consideran a los hijos “suyos”.

    En cierta medida, lo que significa es arraigo a la vida, poder, control, pero es un sentimiento fuera de toda realidad, y lo peor es que fuera de ésta, se cometen atrocidades por defender “lo mío”.

    La moraleja, me parece estupenda pero tampoco es verdad, porque el que está en posesión de la verdad, no quiere dialogar.

    Me voy a mi trabajo, desde mi casa, con mi ropa, muy contenta, eso sí, me quedan unas cuantas horas de mi libertad personal, es decir, lo que ocurre en “mi trabajo”, y en tantos otros, vendidos como espacio de libre actuación y pensamiento, creatividad e iniciativa, no…. la de otros.

    Me queda la esperanza de tener mi criterio o ¿tal vez no?.

  17. kasandra dijo:

    Si mis cuentas no me fallan ocurrió hace ya hace tres.

  18. kasandra dijo:

    Tú te has esmerado. Te sientes eufórico. Lo has conseguido. De repente injustamente pierdes lo que creías tuyo (por suerte=loteria, o por lucha). Eso te produce algo dentro. Algo que es muy fuerte. Se te revuelven las tripas. Pides a los que en teoría tienen el poder de restituírtelo que se haga justicia. Quizás ese juego era lo único que tenía Qui (que tiene toda la pinta de que fuera así). Quizás ‘’el honor'’ fuera lo más importante para él o lo único que sentía que le quedaba. Quizás tenía ya todo un historial de abusos. Quizás sí rebasó el límite. A mí no me dice mucho que el objeto fuera real o no, para tratar de comprender cómo pudo sentirse. Se trata de sentimientos y sobre todo de falta de profundidad al juzgar tan livianamente.

    Si me tengo que fiar de lo que leo en los comentarios el mundo sería un lugar muy guay. Que tampoco está mal. Es mundo y de momento nadie nos lo ha robado.

    Pero el problema fue por qué hubo una falta de temple. No nos educan en ser menos violentos. Sino para ser competitivos. Y luego llegan las quejas cuando a alguien se le va la olla y se lo toma muy a pecho

    No sé si tengo derecho o no a sentir que mi bolso es mío. Pero me cabrea un montón cuando alguien me lo toca. Me pone muy nerviosa. Cualquier cosa que yo sienta como personal.

  19. lola fuentes dijo:

    Kassanda lo del bolso, y objetos arrebatados de esa forma, no sé, pero cabrea mucho, muchísimo, ya sin darle vueltas al sentido de la propiedad, es una auténtica put…Un saludo.

  20. Tana dijo:

    H@la,
    El comentario de Koldo me ha hecho recordar esos dientes de leche que en algún momento veíamos fuera de nuestra dentadura que para nosotr@s suponían acostumbrarnos a aguantar la situación mientras esperábamos al Ratoncito Pérez con su regalo. Para nuestras madres la cosa tenía que ser muy distinta.
    En la loca carrera hacia el consumismo y la posesión y su contrario de no querer aferrarme a cosas materiales ni sentimentales he debido olvidar lo que realmente es importante para mí tener y no perder. Cuidarlo. Y que me alegre la vida.
    Las estrellas son preciosas en el cielo pero esa edición de El Principito que compré en cuanto la ví me ha salido más barata que empeñarme en viajar al espacio. Además del billete la maleta debe salir por un pico….

  21. Koldo dijo:

    Creo que también se ha omitido, quizá por lo obvio, otra razón de ser (¿acaso la más importante?) de poseer algo, algún o algunos objetos en concreto: la seguridad. La posesión, independientemente de que sólo yo lo tenga o lo tengan todos, de ciertos objetos nos producen seguridad, tranquilidad, sosiego y, al contrario, su carencia, su ausencia, nos producen inquietud, desasosiego, temor incluso. Es más, en estos casos, incluso no importaría demasiado que la posesión fuera individual o compartida: existen cosas, hay cosas que hay que tener casi “por fuerza”…
    …Aquí también estarían los amuletos… que, sobre todo, no estarían para darte un mayor poder sobre alguien o algo, sino, simplemente, para facilitar tu sensación de seguridad, de defensa ante amenazas externas…

    Así pues, nos “saldrían” de tres tipos: las que se necesitan para cubrir necesidades reales de todos nosotros, las que nos dan estatus o poderío ante los demás (aquí se incluirían las chorradas “envidiadas y envidiables”) y las sentimentales, las que nos hacen revivir y rememorar tiempos o personas o situaciones pasadas que sólo a nosotros pueden gratificarnos…

    …Y ¡me rindo!, don Luis… nomesocurre nada más…

  22. nadha dijo:

    ostras que bien va Koldo.

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