HAY QUE ELEGIR
Martes, 30 de Octubre de 2007¿Qué es más importante, la persona o el grupo?
¿Debemos sacrificarnos como individuos para conseguir el bien de nuestra familia, nuestros compañeros de trabajo o nuestro país?
¿Existen los derechos colectivos o sólo importan los derechos de los individuos que componen ese grupo?
Fritz Perls, uno de los terapeutas a los que más leo, expresaba así el credo de su método: “Yo hago lo mío, y usted hace lo suyo. No estoy en este mundo para adaptarme a sus expectativas. Y usted no está en este mundo para adaptarse a las mías. Usted es usted y yo soy yo. Y si por casualidad nos encontramos, será hermoso. De lo contrario, no podremos evitarlo?.
Ésa es, en gran parte, la concepción de la salud mental en las sociedades individualistas.

La nuestra lo es cada vez más. Y por eso la práctica de muchos de los que hacemos psicoterapia se basa en una idea: lo importante son las necesidades y las prioridades de nuestros pacientes. Lo que quieran de ellos los que están alrededor no es un factor decisivo en las decisiones.
La terapia se basa en la idea de que las personas son libres, tienen control sobre su vida y por eso deben aceptarse y ser fieles a sí mismas y no a las expectativas de los demás.
La psicoterapia de nuestro mundo se basa en el individuo.
En Antropología es clásica la distinción entre sociedades individualistas y sociedades colectivistas. La cultura euroamericana, sobre todo en las ciudades, se acerca cada vez más al primer tipo. Lo importante, para nosotros, es el individuo. Desde la época de La Odisea hasta hoy, nuestros mitos culturales son individuos que luchan contra las circunstancias o contra las demás personas.
Cuando cambiamos de ambiente, intentamos seguir siendo nosotros mismos. No nos importa tanto quedar bien como mantener nuestra propia individualidad. En la adolescencia intentamos definir nuestra identidad y después nos dedicamos a mantenerla. No nos importa tener que recurrir a la tensión para seguir siendo nosotros mismos. Y si rompemos la armonía de un colectivo (pareja, familia, grupo de amigos…) para conseguir ese objetivo, entendemos que es ley de vida.
Los antropólogos suelen explicar el individualismo como una cuestión de adaptación.
Ser colectivista o individualista no es mejor ni peor
Simplemente, en ciertas circunstancias, es más adaptativa una táctica o la otra. Porque las dos tienen sus ventajas y sus inconvenientes.

La psicología euroamericana ha recogido este sentimiento personalista de la sociedad en la que se ha desarrollado y lo ha convertido en un valor básico.
Gracias a eso, vamos hacia un mundo en el que cada uno puede elegir su camino. A cambio perdemos, cada vez más, apoyo social.
“You Can’t Always Get What You Want?, cantaba yo una y otra vez junto a mis colegas acodado a las barras de los bares.
Pues eso: que no podemos conseguir siempre todo lo que queremos.
O una cosa o la otra: libertad o cariño incondicional.
Hay que elegir.