SEXTO SENTIDO

Hace algunos años, un famoso piloto de Fórmula 1 conducía su coche a gran velocidad.  Disputaba las 500 millas de Indianápolis y estaba a punto de llegar a una curva famosa por su extrema peligrosidad.
Lo que él no sabía es que, en esta ocasión, le esperaba una muerte segura: a la salida de la curva, en un lugar que no podía ver, un coche se había estrellado.  Eso había ocurrido hacía treinta segundos y los jueces de pista no habían tenido tiempo de avisarle con la bandera de precaución.  Nada podía evitar que nuestro piloto chocara brutalmente contra el coche accidentado.
Sin embargo, nuestro protagonista dio un repentino  e inesperado volantazo hacia la derecha. 

No había podido ver el obstáculo (corría a 200 kilómetros por hora) y, probablemente, él fue el primer sorprendido por su maniobra.  Pero una intuición le llegó con la suficiente velocidad para tener tiempo de reaccionar.
Cuando ocurre este tipo de fenómenos solemos hablar de sexto sentido.  En ese término hay algo de acertado: aunque los seres humanos sólo tenemos cinco sentidos para interiorizar el mundo exterior, lo que en ese momento está ocurriendo tiene que ver con una forma de percibir la realidad que va más allá de lo que sentimos habitualmente.
De hecho, algunos neurólogos que han intentado estudiar este tipo de intuiciones nos hablan de que éstas funcionan como algo independiente de nuestra conciencia.  Parece que los seres humanos poseemos una habilidad para comprender ciertas situaciones y actuar sin necesidad de hacerlas conscientes.  Es algo que llevamos dentro y está por debajo de toda nuestra actividad racional.
Cuando la situación nos lo pide desconectamos nuestra parte más racional y dejamos actuar a ese sistema más intuitivo.  Esta parte de nuestra mente tiene unas bases anatómicas distintas a las de nuestra conciencia (hay neurólogos que hablan, por ejemplo, de la importancia de una estructura subcortical denominada ganglios de la base) y por eso la persona no llega a ser consciente de cuáles fueron los estímulos que le llevaron a actuar.

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Pero los estímulos externos que activan ese sistema existen y, de hecho, en muchas ocasiones, la decisión apoyada por el sexto sentido ha sido perfectamente lógica. 
Cuando a nuestro piloto se le interpeló por la razón de su sorprendente conducta, intentó reflexionar sobre su experiencia.
Recordaba que al tomar la curva, el escenario que vio era distinto al habitual.  Había algo extraño en todas partes: el panorama era más oscuro…

Al concentrarse más en sus sensaciones, nuestro protagonista se percató de que normalmente el piloto del coche que entra en la curva ve una multitud de personas que le observan.  Esos espectadores siguiendo el trazado de su curva dibujan un paisaje de tonalidades claras: son cientos de rostros unidos creando un color. 
Aquel día, sin embargo, los espectadores estaban mirando hacia el accidente y el paisaje se había tornado oscuro.  Lo que nuestro protagonista veía era el pelo de los espectadores: miles de cabellos creando una pantalla oscura y tenebrosa.  El piloto sintió que algo había cambiado: se estaba metiendo en un negro túnel distinto al claro paisaje habitual. 
Percibir con el sexto sentido esa oscuridad le alertó del peligro. Y le salvó. 

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13 comentarios sobre “SEXTO SENTIDO”

  1. luis muiño dijo:

    Las imágenes están tomadas en la habitación paradójica que diseñó Adelbert Ames. Cuando una persona se sitúa en un lado de la habitación se encoge; en cambio, situada en el otro lado se convierte en una figura gigante. En ciertas condiciones se puede percibir este efecto visual en la vida cotidiana. Dicen que cuando ocurre esto nuestro sexto sentido nos avisa de que algo va mal…

    Sobre este tema hay muy pocos libros. Yo he sacado ideas de “La psicología de la experiencia anómala�, de G. Reed.

    Por cierto. Hace tiempo, escribiendo sobre este suceso, un lector me escribió diciendo que el protagonista, el piloto en cuestión, era Juan Manuel Fangio. Lo sabía porque…era su abuelo. Si alguien (sea o no el nieto de Fangio) me lo puede confirmar, se lo agradezco.

  2. Tana dijo:

    H@la,
    Gracias maestro Muiño. Ahora deduzco porque soy tan torpe con los otros cinco y el resultado suele ser bastante “anómalo”. Lo malo es que me parece que de tanto dejarme llevar por el sexto hay veces que soy campeona de fórmulas paranoicas.
    Bueno, intentaré seguir ejercitando el músculo del raciocinio…, que parece que bien desarrollado hace ecuaciones rápidas ante situaciones extrañas.
    Vamos, como siempre, que parece que con buena inteligencia también se puede tener mejor instinto. Zeñó, zeñó, no sé si no sería más cómodo dejarme llevar por aquello del destino, lo mágico, y todas esas cosas que ponen fuera de mí las propias consecuencias de mis actos e incluso los de l@s demás.

  3. modes amestoy dijo:

    realmente eso existe y no es racional.
    Un abrazo y gracias por tus reflexiones.

  4. nadha dijo:

    Interesantísimo el artículo de hoy. Más que nada por la forma de narrarlo.

  5. pau dijo:

    En la última parte del artículo desvelas una explicación lógica al volantazo. El corredor se percata de una extraordinaria rareza: todas las cabezas están mirando donde no debieran, por tanto, algo muy importante se estaba cociendo tras la curva. El corredor es un experto ya que disputa en una de las carreras más famosas. ¿Cuántos hay como él? ¿Veinte, treinta en todo el mundo? Como Fangio ni media docena. Tiene experiencia y reflejos como nadie.

    ¿Intuición? Pues claro.
    Pienso que la intuición es el procesamiento de diversas sensaciones basadas en la lógica y, una vez pasado lo que la ha provocado, inexplicables para el individuo que las ha sentido.
    Las imágenes, sensaciones, circunstancias son mezcladas y traducidas por el cerebro en un instante. Y si es el de un especialista de un deporte de alto riesgo en pleno desarrollo de su trabajo, es natural el desenlace.
    Después, si lo medita poco a poco, se da cuenta que podría haber pensado lo contrario, lo que la estadística regula, pero no lo hizo y, por tanto, está vivo. Entonces dice que tuvo un golpe de suerte, intución, un sexto sentido… pero la suerte solo existe cuando juegas a la lotería, y entoces la intuición no te sirve de nada, si no todos seríamos ricos.
    Los espectadores mirando para el lado impensable, seguramente muchos levantados, otros señalando… ¿el cerebro tiene una intuición? Si, claro, un razonamiento intuitivo en una centésima.
    Y si estudiáramos todas nuestras intuiciones, seguro que encontraríamos una explicación lógica para cada una de ellas.

  6. occam dijo:

    El comentario de Pau enfoca con acierto la cuestión planteada. No existen intuiciones o sextos sentidos al estilo tan del gusto de aquellos que predican o paranormal.

    La amígdala procesa a mucha más velocidad que el cortex consciente. Simple y llánamente

  7. nadha dijo:

    Ayer recordé esto que había leído hacía pocos días en el Viaje al amor de Punset. Pero me dio pereza transcribirlo:

    ”Gracias a las técnicas de resonancia magnética se ha podido detectar que los músculos del dedo de una persona, cuando apunta a otra, se ponen en marcha una fracción de segundo antes que la orden haya sido formulada por el cerebro. ¿Lo intuían de antemano las células del sistema motor? …”

    Ahí no hay cabellos y sucede. Parece suceder así, no comprensiblemente. Quizás sólo algunos vivan para poder contarlo. Los afortunados.

  8. Koldo dijo:

    Pues eso: que aún queda mucho por descubrir (ya está ahí y sólo falta que lo “veamos”) y por inventar (¿cuántas cosas nuevas inherentes a esos descubrimientos podrían encauzarse hacia destinos y propósitos hasta ahora inimaginables?)

    A veces pienso que demasiado raciocinio… es decir, “aplastar” lo intuitivo, lo límbico… tampoco tiene demasiado sentido. Habría que lograr retroalimentaciones controladas, apoyaturas mutuas que nos llevaran a re-descubrirnos en toda nuestra riqueza sensitiva, sensorial, pensante… En nuestra plena dimensión animal y humana, en suma. Rehuir de lo irracional no resultaría muy racional…

  9. El arranllador de marmitas dijo:

    O sea, que Fangio no se adelantó a los acontecimientos de una forma sobrenatural, si no, que simplemente fue capaz de ser tan rápido como su cerebro.
    … grande cerebro … ese gran desconocido, como decía aquel…

  10. lola fuentes dijo:

    Pau lo ha expresado, para mí de la manera más correcta, existe una lógica en el comportamiento, a partir de percibir ciertas sensaciones, aunque no exista tiempo para racionalizar o así se cree, por eso se toman decisiones aparentemente, fuera de toda lógica, y se habla de sexto sentido. Más bien, estamos recibiendo información contínuamente y a partir de ahí se actúa o no.

  11. zakul dijo:

    ¿Y si yo les dijera que puedo sentir desde mi piel, como pasa una persona al lado mío habiendo una pared por medio?
    Eso pudiera ser una súper estimulación del sentido del tacto… ¡por ejemplo!
    Pero les digo aún más…pues yo puedo saber qué está servido en una copa de coctel a varios metros de mí y sin que utilice mi olfato, además puedo concretar sus ingredientes y si ha sido removido o agitado en coctelera, degustando cada porción de destilado y zumos varios en mi paladar.
    Del olfato podría decirles que sin ser una “nariz� puedo destripar la composición exacta de un perfume y desmenuzar sus moléculas aromáticas, describiendo que tipo de aceites esenciales y que extractos se han utilizado.
    Si… tal vez sea el sexto sentido que ha aprendido a utilizar los más bastos instintos racionales, para beneficiarme de una percepción casi paranormal. ¿Cómo…qué no me creen?
    Si quieren les digo que ropa tenía Luis puesta cuando escribió este post… o mejor les digo la que no llevaba puesta y cuelga en su armario.
    Ya… claro…están seguros de que me estoy tirando un farol.
    Pero todo dependerá de vuestra capacidad de intuición, sospecha, percepción o fe.
    Por mi parte voy a sentarme en mi sillón favorito y escuchar en mi mente el concierto en directo de “POLIS� ¡y sin pagar ni un duro!
    LUZ…para los que aprecian

  12. nadha dijo:

    Yo aprecio tu sentido del humor Zakul.

  13. David A dijo:

    A ver, conozco a alguien así que dice que tiene un sexto sentido, me preocupa, no será que eso del sexto sentido le estará afectando la cabecita? Como se manejan esas situaciones?

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