Archivo de Agosto de 2007

DENTRO Y FUERA

Miércoles, 8 de Agosto de 2007

Dominique Aury ha pasado a la historia por una novela y por todo el misterio que rodeó a su autora…

En el año 1954 apareció la novela “Historia de O?.  El libro era polémico, y se publicó bajo un seudónimo femenino. Sin embargo, por su contenido, todo el mundo tuvo claro que estaba escrito por un hombre.  “Historia de O?  describe la historia de una mujer que es secuestrada por su amante.  El hombre la traslada con los ojos vendados a un castillo donde se convierte en esclava y es utilizada como objeto sexual por un grupo de muchachos…

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Aunque O consiente ser sometida a estas prácticas por amor, la descripción pormenorizada que el libro hace de prácticas sexuales sadomasoquistas hizo que el libro fuera objeto de muchas críticas.   Todo el mundo se preguntaba qué clase de persona podría haber escrito un libro así.  Sin embargo, el misterio continuó durante mucho tiempo: pasaron cuarenta años antes de que un periódico, el New Yorker, anunciara que habían descubierto al autor…
Pero en realidad, no fueron los periodistas los que desvelaron el misterio.  Con ochenta seis años, a punto de morir, el misterioso autor quiso salir a la luz: su nombre era Dominique Aury. Y, curiosamente, era una mujer. 
De hecho, era una persona de lo más normal: trabajaba en la editorial francesa más conocida, traducía a poetas difíciles y conceptuales, escribía artículos eruditos… y había escrito el libro por amor.  Pretendía deslumbrar a su amante, un editor y crítico literario.
“Historia de O? es fascinante y turbadora en la medida que describe una fantasía erótica sin tapujos y sin tabúes.  Quizás por eso, el libro se convirtió en polémico y planteó un tema del que pocas veces se habla: ¿tienen algo que ver las fantasías sexuales con la personalidad del que las sueña o las vive? ¿Es insano cierto tipo de erotismo si no se lleva a la práctica?
Aunque no lo confesemos, en nuestra sociedad tendemos a creer que sí, que hay fantasías que demuestran que la persona no es normal.  De hecho, si uno analiza el cine y la literatura actuales, ve que las fantasías eróticas perturbadoras se asocian a personajes inquietantes.  Sin embargo, las investigaciones en sexología demuestran que esta asociación es falsa: las variaciones en la imaginación sexual no tienen nada que ver con la personalidad.  Tener fantasías sadomasoquistas, fetichistas o exhibicionistas no se correlaciona con ninguna forma de ser. Hay personas que disfrutan imaginando situaciones de ese tipo en todos los rasgos de personalidad.

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El caso de nuestra protagonista es clarificador.  A pesar de que mucha gente se ha dedicado a buscarlo, ha sido difícil encontrar en Dominique Aury algo malsano. 
Eso sí, hay un dato curioso que demuestra hasta qué punto sigue siendo difícil hablar de estos temas.  En realidad, nuestra protagonista no se llamaba así: ése fue el nombre falso que utilizó durante la Resistencia, para luchar contra los nazis. 
Esta mujer tuvo que ocultarse bajo un seudónimo dos veces en su vida: como combatiente contra la ocupación alemana…y para escribir un libro con sus fantasías sexuales. 
Necesitó ocultar su identidad en las dos ocasiones. Suele ocurrir cuando uno lucha por su libertad.

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