MANTRA NÚMERO QUINCE: “SI ME LO CREO, ACABARÃ? SIENDO VERDAD”
En el año 1978, se celebró una épica partida de ajedrez que pasarÃa a la historia. Anatoli Karpov, gran maestro soviético, se jugaba el tÃtulo frente a Victor Korchnoi, un disidente expatriado.Â
El ganador fue el primero y el derrotado siempre achacó el resultado a un tercer personaje: el Doctor Vladimir Zukhar, un señor que decÃa dedicarse al sabotaje psicológico…
Korchnoi afirmaba que este siniestro personaje habÃa sido enviado por el gobierno soviético con el fin de que venciera su representante. Y contaba a quién quisiera escucharle que este buen doctor tenÃa poderes psÃquicos y mediante ondas mentales habÃa alterado su forma de jugar.Â
El atribulado ajedrecista sabÃa de antemano que el gobierno soviético iba a enviar a un saboteador como Zukhar. Por eso habÃa tomado medidas preventivas: se adiestró con clases de yoga y meditación, aprendió un mantra en sánscrito que servÃa para ahuyentar el mal y se preparó concienzudamente para una lucha psÃquica. HabÃa dedicado, en suma, mucho esfuerzo y mucho tiempo a crear barreras contra el Doctor Zukhar.
Para cualquier espectador externo, era obvio que toda esta preparación era un error. Con todo el ambiente que se habÃa creado, la simple presencia del supuesto saboteador descentró a Korchnoi. El derrotado estuvo, durante todo el campeonato del mundo, pendiente de la presencia del doctor. Le buscaba por todas partes, intentó impedir su entrada en la sala, paraba la partida para mirarle fijamente…

El fenómeno de la profecÃa autocumplida es bien conocido en PsicologÃa. Cuando estamos convencidos de que algo va a ocurrir, aumentamos la probabilidad de que ese hecho suceda.Â
Si creemos que nuestro hijo va a ser un mal estudiante; nuestras dudas, nuestras preguntas insidiosas y nuestra continua inseguridad acabarán por descentrar al niño y éste cumplirá nuestra profecÃa.
Si nos empeñamos en que somos nefastos realizando una determinada labor, perderemos seguridad y nos equivocaremos.Â
Y si alguien cree que una persona es un saboteador psÃquico, perderá concentración en el juego y, al final, hará que el sabotaje funcione.
Esto último debió ocurrir en aquella memorable partida. Porque viendo cómo se desarrolló el encuentro, es fácil suponer que lo psicológico tuvo un papel decisivo.Â
Karpov ganó cinco de las seis primeras partidas disputadas. Korchnoi, después, le cogió la medida: le venció en las cuatro siguientes. ParecÃa que le iba a dar la vuelta al campeonato… pero entonces llegó el Doctor Zukhar. Y con él, la profecÃa autocumplida.Â
El disidente, desconcentrado por la presencia del saboteador, no fue capaz de ganar una sola partida más.
La profecÃa se habÃa cumplido.
El Doctor Zukhar, luchador psÃquico, habÃa triunfado sin hacer absolutamente nada.
17 de Agosto, 2007 - 9:49 pm
La primera imagen con ajedrez es de Sir Lawrence Alma Tadema, un pintor holandés de finales del XIX. La segunda es de Carlos Monsalve, un artista colombiano actual. En las dos, el ajedrez es parte de una especie de mundo onÃrico. Los que juegan mucho dicen que eso es lo que pasa habitualmente.
Voy a hacer una profecÃa para ver si acaba siendo auto-cumplida: sé que perderé puntos por decir que me gustan estos dos pintores.
Sobre el tema de cómo afecta lo que pensamos que va a ocurrir en lo que realmente nos sucede, me gustó “El camino del ser� de Carl Rogers. La idea de diseñar mentalmente nuestro futuro antes de que éste se encarne me parece esencial en el arte de vivir. He conocido a personas que esto se les da de perlas y, la verdad, les va muy bien…
18 de Agosto, 2007 - 1:36 am
Este texto me ha hecho acordarme de esta foto…
http://www.chess-theory.com/images1/70117_man_ray_duchamp.jpg
Saludos!!!
18 de Agosto, 2007 - 1:15 pm
El novio de una amiga es igual que el Zukhar ese. Es un saboteador. Le encanta discutir, le ve peros a todo, se rÃe con cinismo de todo lo que organizamos. Y sÃ, seguro que al final funciona la profecÃa autocumplida. Cuando viene, la conversación no sale igual de bien, todos parecemos más tontos de lo que somos y la mitad de los planes salen mal.
18 de Agosto, 2007 - 5:16 pm
Puede ser que estéis más pendientes del tonto saboteador que del resto de vosotros mismos. Él se alimenta de eso, de esa atención, que no puede conseguir de otra manera, y de su cinismo que desemboca en que todo os salga mal…
Es para él la única forma de sentirse “protagonista”, ya que en positivo no lo puede ser.
Tendréis que buscar la manera de contrarrestarlo. En muchas partes hay gente asÃ, son como “vampiros” de energÃa.
Lo mejor es ignorarlo lo más rotundamente posible…
Saludos.
18 de Agosto, 2007 - 6:13 pm
Pienso que hay infinidad de personas como ese Dr. Zukhar, sólo que en lugar de incordiar mientras unos juegan al ajedrez, fastidian con una visión tan negativa a sus vástagos que asustan las consecuencias; al cabo del tiempo cuando los chavales no tienen capacidad para reaccionar los Zukhar de turno pasan al estadio siguiente: silencios, ignoran su presencia… y cuando ya los chavales mandan hacer puñetas a sus padres ¿qué nos encontramos? Y es que los padres Zukhar o -”el novio de una amiga es igual que el Zukhar”- son la repera. La única alternativa que nos queda es mandar a unos y a otros a hacer gárgaras. Ya lo siento si algunos sois padres incordiantes (sé que diereis que sois un dechado de virtudes) pero si os poneis a pensar a lo mejor ganamos todos algo. Os seguiré leyendo
18 de Agosto, 2007 - 8:44 pm
… hoy he estado recordando que en cierta ocasión me veÃa a mi mismo, como incapaz para realizar lo que ahora os contaré (hablando de profecÃas autocumplidoras)
“Jamás lo conseguiréâ€?, eso era lo que me decÃa la vocecita…
… hasta que mi instructor de vuelo, me dijo que aterrizara que el se iba a bajar, y que despegara solo, e hiciera un par de tomas y despegues y una pasada baja, y que después aterrizara.
Os recomiendo que os saquéis la licencia de Piloto Privado para ver como os sube la confianza en vosotros mismos… sobre todo momentos antes de aterrizar…
19 de Agosto, 2007 - 10:51 am
…Igual que con el carnet de conducir, “Egodicamveritatem”… Recuerdo que mi madre tenÃa más de 50 años… e insistimos todos en que se lo sacara (decÃa que jamás serÃa capaz). Le costó mucho esfuerzo, la ayudamos todos… ¡y lo consiguió! Efectivamente, su autoestima, bastante machacada por haberse sacrificado durante toda su vida como madre de 5 hijos (que, encima, ya empezábamos a abandonar el “nido”), subió muchÃsimos puntos… daba gusto verla.
Creo que este “efecto Pigmalión” se da mucho con los hijos, primero; con los alumnos, después; con uno mismo, a lo largo de nuestra vida; en el trabajo, con los amigos, con tu cónyuge… Incluso, como las creencias y los prejuicios, me parece casi inevitable, sabiendo cómo funcionan nuestros mecanismos mentales, de composición de lugar, etc.
Da mucha pena comprobar cómo gente muy válida, por falta de esta autoconfianza (o, mejor, por la confianza absoluta de su falta de valÃa…), no consigue progresar en su vida tal y como parecerÃa lo más normal y probable… Y produce gran admiración cómo personas que, a priori, no estaban suficientemente dotadas, consiguen metas que parecerÃan absolutamente inalcanzables… gracias a este tipo de preparaciones psicológicas.
En eso consiste este delicado equilibrio vital: ni crear inalcalzables expectativas, que sólo conducirÃan a la frustración, ni abortarlas de antemano, ya que sólo por el hecho de luchar y esforzarse en/por algo (aunque se fracase), intentarlo positivamente, deberÃa ser ya, de por sÃ, motivo de autosatisfacción y crecimiento personal.
19 de Agosto, 2007 - 2:47 pm
Un tema altamente “sugestivo”. La mente tiene una capacidad increÃble de sugestión, los depresivos, negativos y demás gente contemplada bajo el mismo patrón, son los que más utilizan esa capacidad. Zukhar, es sólo una mera representación de nuestro más ferviente miedo al fracaso, y por ello intentamos evitarlo de mil maneras pensando que de esa forma lo aislamos hasta la siguiente vez que vuelva a interrumpirnos con sus malos augurios de derrotismo, algunos creen que con decir en alto lo que les puede llegar a pasar, espantan sus miedos hasta la próxima vez. Personalmente os diré que yo tengo un pánico horrible a las enfermedades, está claro que os estoy hablando de una alta sugestión psÃquica que manipula tu mente hasta el punto de atarte a un continuo pesimismo que bien podrÃa ser traducido como autodestrucción. Pues bien, cuando empiezo a creer que tengo una terrible enfermedad que no tiene cura, y que ..hablando claro, que me voy a morir, mi mente empieza de tal manera a crear sensaciones de pánico acompañadas de todos aquellos sÃntomas que según yo van acompañando a esa terrible enfermedad. Quizá mi hipocondria nunca llegue a desaparecer pero mediante una especie de “mantras” logré mermarla, con esto os digo que Zukhar somos todos, todos convivimos con nuestro querido y sugestionable enemigo.
19 de Agosto, 2007 - 4:46 pm
Realmente interesante confirmar algo q ya intuÃa desde hace tiempo… supongo q todos hemos tenido cerca a algún Zukhar alguna vez, e incluso tal vez también todos hemos sido un poco Zukhar en algún momento…
Lo más interesante de esto es aprender a identificarlos en los otros y contrarrestar su poder con indiferencia y sentido común, y también identificarlo en nosotros mismos y corregirlo, porque creo firmemente en que todo lo que es producto de nuestra humanidad se puede cambiar, mejorar, reconducir… pq sigo pensando q tanto los problemas como las soluciones de muchas cosas q ocurren están más dentro de nosotros que fuera, e incluso cuando ya no está en nuestra mano el hacer nada, siempre tenemos el poder y la posibilidad de decidir cómo vivimos esa situación q escapa a nuestro control…
Creo q tenemos un enorme poder, del cual a veces ni siquiera somos conscientes, y hemos de asumir esa tarea y responsabilidad de descubrirlo y canalizarlo de la mejor forma posible para nuestro bien y el de los q nos rodean…
Saludos.
20 de Agosto, 2007 - 12:58 pm
¿quizás tenga algo que ver con lo que se denominó en un tiempo “neurosis del fracaso”?
21 de Agosto, 2007 - 8:03 am
H@la,
Pues sà el poder de autosugestión es muy grande. También deberÃa serlo el de autogestión, sin más.
En momentos de debilidad o quiebra fÃsica o mental lo mejor que te puede pasar en la vida es dar con alguien que te ayude a resolver problemas, fortalecer la parte positiva que tengas y te enseñe estrategias para conseguir soluciones, por difÃciles e inaccesibles que te parezcan.
Si das con alguien que quiera manipularte, malo malo.
Y eso parece igual para todo el mundo independientemente de su coeficiente intelectual.
A Korchnoi alguien debÃa haberle dicho que Zukhar era en realidad Zhivago que habÃa ido al campeonato por su profunda admiración hacia él.
Y es que puest@s a creernos historias mejor aquellas que no nos hagan daño ¿no os parece? porque si no para las horas de sueño nos llevamos demasiado “material” sin resolver.
21 de Agosto, 2007 - 1:51 pm
La importancia de nuestro diálogo interno respecto de lo que nos ocurre luego en la vida; excelente ejemplo (no lo conocÃa y lo archivo)
Un amiguete mÃo (tipo listo él) dice: dedÃcate a contar, re-contar, requete-contar, requete-quete-contar … tus bendiciones, y tus bendiciones crecerán
Lógicamente ocurre lo mismos al revés, dedicate a contar, re-contar, requete-contar, requete-quete-contar…, tus penalidades, y tus penalidades crecerán
En ambos casos, es igualico igualico que echarles abono y agua
21 de Agosto, 2007 - 11:16 pm
La historia desde luego está cargada de simbolismo, pero claro si te crees que alguien te “gafando”, creo, sólo creo, qué es para preocuparse un pelÃn del estado mental.
SÃ ocurre, muchas veces, que nuestra actitud ante ciertas situaciones provoquen el efecto contrario al nosotros deseamos, basta el ejemplo de la madre obsesionada con la comida, que termina haciendo que el crio se niegue a comer.
Pero, por lo que he observado, muchas personas emprendemos acciones, sin ser consciente incluso de que no es lo que queremos, algo dice que tiene que ese es camino correcto, pero no es lo que se siente. Surge la contradicción, y por supuesto el fracaso.
Crear unas altas expectativas sobre algo, sin el mÃnimo análisis, lleva muchas veces al fracaso, de ahà a la frustración y angustia.
No creo que existan poder mental, simplemente que unas veces nos obsesionamos, nos sobrevaloramos o nos infravaloramos “diálogo interior”, muy bueno.
Yo prefiero partir de cero, el no ya lo tengo, y ya de antemano está aceptado, pero luego llega la sorpresa, eso sÃ, sabiendo muy bien lo que quiero, y qué es lo debo hacer o que actitud debo tomar.
Un saludo.
22 de Agosto, 2007 - 6:55 pm
Esto me ha recordado esa teorÃa de que sentimos lo que pensamos, y no que los sentimientos son algo incontrolable y primigenio que nos lleva a los pensamientos.
Si dejamos de pensar, por ejemplo, en esa mujer inalcanzable que amamos, tal vez dejemos de amarla.
Y claro, eso lleva a la cosa difÃcil de detener el pensamiento…
29 de Agosto, 2007 - 4:51 pm
La pertinencia del>
COMO DIGO YO
La puesta en realce del:
NO, SI YA TE LO DECIA YO
La recuperacion del>
NO, SI YA SABES QUE RARAS VECES ME CONFUNDO
Yo siempre he dicho, cuando esa persona reaccione tal y como pienso que va a reaccionar, dejara de interesarme…
El anteponerse a la situacion… Creacion de dinamica, espectacion y sensibilizacion ante resultados que puedan ser interpretados como tal o tal… Efecto placebo…
Pero algo falla en esta teoria del sabotaje y de la profecia autocumplida>
Y es que cada parte hace profecias, y no tienen porque coincidir: en la leyenda en la que el rey tiene un hijo, el cual, le dice el consejero esoterico, acabara con su vida… Aquel padre que tras tal afirmacion pide que se mate a dicho hijo, ese que segun la tradicion vuelve para acostarse con su madre que no sabe que es, y mata al padre… Profecia cumplida por prevision ajena, no parte como convencimiento del individuo de su propio devenir… El mundo desaparecera en el 2000 o algo asi, /lecturas/: el mundo humano o el mundo cristiano?
La relatividad del pensamiento, la de la interpretacion, son las que an;adiran casos a los mitos de la profecia cumplida y de la autocumplida… Mera observacion de fenomenos objetivos, subjetivados por la palabra, la razon y el analisis humano… Hechos aceptados como propios en un mundo en el que puede que nada nos pertenezca…