OBSESIÓN

El lunes murió Michelangelo Antonioni. Ver cine nunca me ha llevado a admirar directores: me deslumbran más bien películas concretas y creo que las razones por las disfruto van más allá del supuesto jefe del cotarro.
Pero “Blow-up” es una de las películas que más me han impactado y he aprovechado para volver a verla. No sé cuánto tuvo que ver Antonioni en esta historia, pero sé que pocas veces he visto contar tan bien qué significa la obsesión…

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Un fotógrafo profesional encuentra una imagen extraña en una de sus obras.  Es una fotografía espontánea que decidió hacer a pareja que se besaba en un parque.  La imagen incluye, en uno de sus lados, unos matorrales.  Entre las ramas de esos arbustos parece que se puede entrever una figura…
Ampliando la imagen el protagonista descubre que la forma humana que aparece da la impresión de estar apuntando con un revolver.  A algo, o a alguien… 
A partir de ahí, el fotógrafo empieza a obsesionarse con la idea de encontrar al asesino.  Poco a poco, empieza a perder interés por el mundo que le rodea: su vida acaba girando en torno a la figura de la fotografía.

El sentido común y la psicología clínica comparten una intuición: la excesiva preocupación por un determinado tema es un mal síntoma.  Algo no está marchando bien cuando una persona dedica toda su energía y tiempo a darle vueltas a un asunto.  Cuando nuestro cerebro sólo sirve para pensar rumiativamente, obsesionado con asuntos a los que no encuentra solución, nuestro bienestar psicológico se viene abajo.
Las investigaciones muestran que las personas estresadas por un determinado tema, aquellas que no son capaces de desconectar del asunto, tienen peor rendimiento en memoria, toma de decisiones y capacidad de razonamiento abstracto, entre otras facetas del pensamiento.  Cuando nuestra mente está atada a un problema, funciona muchísimo peor: dejamos de ver el mundo, dejamos de escuchar a los que nos rodean y, al final, dejamos de emocionarnos por la vida porque estamos demasiado centrados en nuestro problema.
El delirio, por ejemplo, puede nacer de esa preocupación excesiva.  Las creencias habituales, aunque sean mantenidas con firmeza, generalmente no nos obsesionan.  Más aún, cuanto más establecida está una idea, menos probabilidades hay de que esté continuamente en un primer plano de nuestra conciencia.  Nuestras creencias más básicas están asimiladas hasta tal punto que difícilmente nos damos cuenta de que las tenemos.
Sin embargo, aquellas personas que acaban por ser diagnosticadas como delirantes, están continuamente rumiando sobre sus delirios y consumen mucho tiempo en replanteárselos y en buscar nuevas “evidencias”.  Parece que no pudieran quitárselo de la cabeza: la idea se ha convertido en el centro del mundo.  La excesiva preocupación vuelve a convertirse en el síntoma de que algo no está funcionando.
Algo parecido ocurre con la depresión.  Cuando nos deprimimos, damos vueltas a los mismos problemas existenciales que se puede plantear cualquier persona que no esté deprimida.  Pero hay una diferencia: lo hacemos de forma obsesiva, convirtiéndolos en el centro de nuestra existencia.   Y eso anula una capacidad básica del ser humano: la de vivir hedónicamente sin necesidad de resolver dudas existenciales.

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Saber desconectar, saber parar a tiempo, nos ayuda a ser felices.
Cuando no lo conseguimos, las cosas se tuercen: nos empeñamos en ir hasta el fondo de los problemas…y luego no somos capaces de salir de ahí.

24 comentarios sobre “OBSESIÓN”

  1. luis muiño dijo:

    Poco que decir: me preocupa mucha la obsesión en psicoterapia y me encantaría encontrar su origen. He vuelto a comprobar que “Blow-up” lo cuenta de forma fascinante. Sigue siendo una película que me da miedo…

    Si os apetece leer sobre esto, os recomiendo los relatos de Julio Cortazar. “Blow-up” está basada en uno de ellos. Pero “Casa Tomada”, “El perseguidor”, “La escuela de noche” y muchos otros cuentan igual de bien como algo puede llegar a resultarnos excesivamente interesante y eso hace que nos deje de interesar la vida.

  2. Tane dijo:

    Con Antonioni he disfrutado tanto como con Bergman, dos genios. No concibo el análisis de la obsesión sin Bergman y las emociones que provoca la primera sin Antonioni. Soy de carácter obsesivo y qué hago cuando una idea me bloquea? Abandono durante un rato mis quehaceres ya que nada puedo hacer que no sea ‘rumiar’ lo indigesto, cojo un taco de papeles y boli, cierro la puerta y a escribir hasta aburrirme y soltar lastre a porrillo.
    ¡Os garantizo que da un resultado bárbaro! Ah, recojo los papeles y me los llevo a casa para introducirlos en una cajón enorme. Esto se lo leí a Teresa de Avila hace un montón de años -en secreto es que tengo muchos. Quizá Luis diga que la psicoterapia no es la adecuada pero a mi me funciona a las mil maravillas

  3. Javert dijo:

    También, creo, habrtía que estudiar la obsesión como fuente de creatividad. O como pilar para vivir. O como barrera final ante la nada.

    También, quizás.

  4. Koldo dijo:

    Ahora que todos vamos sabiendo “algo” de informática… lo de las obsesiones, en psicología, me resulta muy semejante a esos virus informáticos que ponen a trabajar a todo el disco duro a tope… sin ningún fin especial… agotando el sistema, la memoria y su capacidad de ser útil en algo…

    Creo que pueden resultar uno de los problemas mentales más graves que pudiera tener un individuo… por lo incapacitante; efectivamente, como si se tratara de un cáncer que no es sino un grupo de células que se reproducen sin cesar, anárquicamente, consumiendo todos los recursos en producir un tumor que no le sirve de nada al organismo… hasta colapsar… y causar -incluso- la muerte.

    Muchas veces, las obsesiones tienen que ver con las “razones”: yo tengo razón… ¡y nadie es capaz de verlo con la claridad que lo veo yo…! Así que -dale que dale, a uno y a otro, ahora sí y mañana también- no hago otra cosa que “castigar” al prójimo con “ese” (o varios) tema…

    Otras, “paranoicas” supongo, por la constatación “evidente” para mí de algo que nadie, más que yo mismo, es capaz de “ver”…

    Otras muchas, en complejos de culpa, en temas o comportamientos propios con los que no hemos quedado satisfechos… y, como no queremos reconocer nuestro error (en tantos y tantos casos, absolutamente evidentes…), no hacemos otra cosa que “rumiar” y volver a rumiar el tema… a ver si somos capaces de recrear algún tipo de justificación o de composición de lugar… que consiguiera hacer coherente nuestro error (efectivamente: nosotros nunca tenemos la culpa de nada… eso -siempre- es cosa de los otros…). En relación con la aceptación de nuestro pasado (o de algún hecho concreto pasado), de nosotros mismos, en definitiva, negándonos a “pasar página” y dando el tema por zanjado: aprendiendo a aprovechar dicha enseñanza -en positivo- en el futuro…

    Otras, supongo también, que más frecuentes e inofensivas, serían del tipo “tics” que, muchas veces, no nos damos ni cuenta que las tenemos… sirviendo de guiño entre los demás que, por lo evidente, nos lo captan enseguida.

    En la Ciencia (por los científicos), en los Negocios (muchos capitales), en el Amor (los enamorados), en los Estudios, en una carrera profesional… se dan muchas “pertinacias” que, en algunos momentos, en algunas situaciones límites, pudieran lindar con la obsesión psicológica… Supongo que si, finalmente, se logra superar esa situación y si ésta ha supuesto “crecimiento” y desarrollo personal, algo positivo, en suma, para la fortaleza mental… pues bienvenidas sean. Habrá casos que, incluso, de “buen origen” o “buena fe”, por desgracia, acaben conectando con pozos o túneles de los que sólo se pudiera salir con la ayuda de los profesionales en esta materia…

    ¡Que Visnú nos libre de caer en esos abismos! (o que nos saque pronto, si se diera la circunstancia…).

    Entre los muchos “contrapesos” y “vacunas” que podemos encontrar están, fundamentalmente, el amor y la amistad, la compañía habitual de seres queridos y que te quieran… que te ayuden a ver tus “desviaciones” y te sirvan de espejo… La soledad, me da la impresión, lo alimentaría. También la provocaría. Es causa y efecto. Supongo…

  5. Alejandro Agostinelli dijo:

    Esta mañana -mis hijas todavía dormían-, decidí retomar mi terapéutica ración de tu libro “Perder el miedo al miedo” (disfruté mucho del capítulo que le dedicas a Applewhite y a Chappman).
    Por la tarde me llevé a mi sagrado altar de lecturas el último número de “Muy Interesante” con ganas de enterarme “qué vuelta de tuerca le habrán encontrado al concepto am@r on-line”. Ops. ¡¡¡Nuevamente tú!!!
    Cae el día y, para completar la faena, entré en tu blog. ¡¡¡Me tienes atrapado, Muiño!!! Ya está bien, confieso y te transmito mi duda: ¿desde cuándo te va tan bien en eso bilocarte como el Sai Baba? Abrazos

  6. modes amestoy dijo:

    la obsesión, algo logra en nuestra cabeza, siempre nos sirve de algo, de huída, de lo que sea.
    Un abrazo

  7. lola fuentes dijo:

    En cualquier estudio sobre fotografía, casi te obligan a ver esta película, pero por otras razones de las que aquí, se exponen. Me parece una interpretación fabulosa. Pero tengo que cambiar el chip. Volveré. Un saludo.

  8. suigeneris dijo:

    Sí, qué gran película. Recuerdo que a mí también me impactó y me causó cierta inquietud. Ah, y también me sirvió para conocer a una de mis actrices favoritas: Vanessa Redgrave.

    Afortunadamente cuando se me ha metido un problema entre ceja y ceja a los pocos días me he dado cuenta de que era una memez o tenía causa hormonal (generalmente una vez al mes).

    Ya que mencionas “Casa tomada” de Cortázar, os sugiero que la veais en mi ventanuco automático, contada por el propio autor en un pequeño montaje visual, pinchando aquí.

    Inquietud, sí.

  9. UB dijo:

    Yo me pregunto cuánto tiene que durar una obsesión para llegar a serlo. ¿Y si vamos saltando de obsesión en obsesión pero nos dura cero coma, acaso una semana, un mes? ¿Es o no es?

  10. Dudosa dijo:

    Algunos habéis hablado de la obsesión como fuente de creatividad. Yo compongo música y alguna vez he estado de acuerdo. Pero otras no. ¿Quizás haya que obsesionarse para profundizar en la creación?¿Pero entonces, Bach y Sting por citar dos personas que no parece que nunca se hayan obsesionado, no son también creativos?Nos han vendido la moto de la necesidad de meterse y apasionarse para crear?¿O es verdad y la felicidad tranquila no es creativa?

  11. lalibelula dijo:

    Tengo que verme esa peli pero la obsesión es un rollo. Yo siempre la tengo con encontrar lugares donde los vuelos sean los mejores y la verdad tampoco me parece tan malo :)

    Pero yo vengo porque estoy buscando a alguien de Confianza que confie en IxcheL de cuaderno de Siliceo para el asunto que dejo en el link… ahora bien, si te ofreces y luego voy a tener muchos problemas para encontrar a alguien que confie en ti… y no rompa la magia que busco… por favor no te ofrezcas tú :)

    Muchos besos.

  12. Tane dijo:

    Una pregunta: una persona que pontifica cotidianamente, que sabe las causas de las cosas y sus remedios, que va de guay ¿tiene un carácter obsesivo o complejo de inferioridad porqué nadie le hace caso? Reitero que sólo es una pregunta, mi ignorancia me obliga a hacer la consulta. Gracias

  13. Sara dijo:

    No se si te va a servir, Tane. Yo viví muchos años con una persona así (era mi pareja). Y mi impresión es que hay personas completamente obsesionadas consigo mismas. No escuchan porque creen que nadie les va a decir algo que no sepan. Y como solo se quedan con una parte de lo que les dice la otra persona (la parte que ellos ya sabían) se creen que, efectivamente, lo saben todo. Sinceramente, yo creo que no se puede cambiar. De hecho, cuando yo dejé a esta persona le eché una parrafada acerca de los motivos y me dijo que ya sabía que le iba a dejar. Es decir, él ya lo sabía todo, incluyendo cuál iba a ser el final de la relación. Por supuesto, los motivos ni los escuchó. Yo creo que la obsesión con uno mismo es la peor de las obsesiones.

  14. Javert dijo:

    La verdad, Dudosa, es que creo que la creatividad es el modo personal de resolver un conflicto.

    Si no existe coonflicto, poco hay que crear.

    pero tampoco pontifico, vaya.

    :-)

  15. Rafael Reyes dijo:

    Me obsesiona la poesía, pienso en ella, me escribe, la leo, la siento, tengo fe en su peligrosidad, en su invisibilidad, me la creo…
    ¿Estaré a punto para el delirio?
    La poesia ha caído en desgracia, dijo Juan Carlos Mestre, el poeta, y yo digo que arrastra a todos los que caemos con ella.
    No sé me ocurre una forma mejor de morir que de poesía, aunque cuanto más dure este delirio mucho mejor.
    Saudiños, compañeiro.

  16. Pepe Amodeo dijo:

    Llevaba tanto tiempo queriendo escribir sobre “Corredor sin retorno”, de Samule Fuller, que la entrada “Obsesión” me la ha puesto en bandeja. Os recomiendo una vuelta por el YouTube de thrillers, y por el angustioso mundo de la electroshocks y lobotomías de los años 50, 60 y 70.

    Luis, gracias por el vínculo a Pepe Amodeo.

    Un afectuoso saludo para todos.

  17. Mª Fijación dijo:

    Pero no sólo nos obsesionamos con problemas. También nos obsesionamos con placeres…

  18. UB dijo:

    Y cuando nos obsesionamos con los placeres, entonces se vuelven problemas…

  19. Mª Fijación dijo:

    ¿Por qué te parece obligado que pasen a ser problemas? Pueden ser recurrentes pensamientos felices que nos hagan llevadero el día…

  20. Mª Fijación dijo:

    ¿No está un poco mal este reloj del hábitat? (comentario posterior a hora más temprana que los anteriores)

  21. Eloísa dijo:

    No, el reloj no está mal, es que el Hábitat es así, imprevisible, como el mundo de Alicia en el País de las Maravillas. Nunca sabes lo que puede pasar …

  22. sergio dijo:

    esta pelicula me ha recordado a otra .. la de PI fe en el caos .. donde el actor principal se obseciona con encontrar el orden dentro del caos y lo empiesa a ver en todas partes .. llevandolo al fondo del problema pero que despues no puede salir .. por no haber sido capaz de desconectarse … y me recuerda a una frase de un libro de jodorowsky .. “si estamos en cuernavaca,podemos ver el popocatepetl .. pero si estamos en el popocatepetl .. no podemos ver el popocatepetl” creo que la dijo su maestro de zen japones ..

  23. YVA dijo:

    Qué puedo decir!
    Necesitaba leer algo como lo que ha publicado…
    Y tiene razón…
    “Saber desconectar, saber parar a tiempo, nos ayuda a ser felices.”
    Eso es lo que yo debo hacer!… lo que haré!
    un saludo!
    y la pelicula es excelente… Adoro los ojos de antonioni

    besis
    yva

  24. EL CHUPA PIJA dijo:

    ALGUIEN QUE QUIERA TENER SEXO AQUI ESTOY YO TENGO UNA OBSESION TERRIBLE

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