TRASTORNADOS
Miércoles, 11 de Julio de 2007¿Qué es un trastorno psicológico?
¿Cuándo se considera que una persona tiene un problema de salud mental?
¿Por qué determinadas conductas son vistas como normales en ciertos contextos y culturas y como enfermas en otros ámbitos o en otras sociedades?
¿Por qué los psicólogos nos hacemos preguntas tan difíciles de responder como éstas?
¿Estamos trastornados por el hecho de interrogarnos sobre el asunto?
En el verano de 1984, un hombre que hablaba con Dios y no había estado en su vida en Vietnam entró en un McDonald gritando “Maté a mil en Vietnam y mataré a mil más?. Asesinó a 21 personas. Se le consideró trastornado.
En los años cuarenta, el primer Secretario de Defensa de Estados Unidos empezó a decir a todo el mundo que se sentía espiado y que creía que le seguían por la calle. Según él los merodeadores eran agentes secretos israelíes. Fue internado en un psiquiátrico y se suicidó saltando al vacío. Algún tiempo más tarde se descubrió que, efectivamente, era seguido por agentes secretos israelíes que temían que negociara en secreto con los árabes. Como dice Woody Allen, incluso los paranoicos tienen enemigos. Se le consideró trastornado (al Secretario de Defensa, no a Woody Allen).
Muchos años después de todo esto, Shirley MacLaine se coloca un pedazo de cristal en el cuello, mira a la cámara y dice: “Vean la burbuja exterior de luz blanca mirándolos. Es parte de ustedes?. Nadie la considera trastornada y nadie piensa en encerrarla en ningún sitio. Bueno, quizás sí: en la burbuja.

Estos tres casos demuestran que la definición de trastorno mental no está nada clara. Parece que todos tenemos claro que los problemas mentales existen, porque los seres humanos sufren por ellos. Pero delimitarlos no es nada sencillo.
Al final, para etiquetar un problema como trastorno de salud mental se suele usar una conjunción de factores.
En primer lugar la persona tiene que tener percepciones anormales (es decir, atípicas).
Además, la conducta de esa persona tiene que considerarse injustificable. Probablemente lo que le falló al político que se sentía perseguido es que no supo o no pudo justificar su conducta.
Por último: esas ideas tienen que resultar perturbadoras para la persona o para la sociedad. Es decir, para que una sintomatología se considere trastorno tiene que ser poco adaptativa. Y ésa es la parte más polémica del asunto…
¿Cuál es la razón de que la homosexualidad fuera definida como trastorno mental hace treinta años?
¿Por qué hoy se considera como trastorno la dependencia del tabaco y no la del café?
¿Cómo se puede argumentar que determinados asesinatos se consideren actitudes heroicas cuando se producen en el contexto de guerra y cosa de locos cuando se producen en otros momentos?
A lo mejor un trastorno es solo falta de adaptación al entorno.