MANTRA NÚMERO TRECE: “ES DIVINO SI ME DA PARA VINO”
Martes, 24 de Julio de 2007Estamos en Francia, en el siglo XVII.
La madre superiora del convento de Loudun y muchas de las monjas que allí profesan caen poseídas por el demonio. Esta es la descripción de un testigo que acudió a ver el fenómeno:
“Las monjas se golpean el pecho y la espalda con la cabeza, como si tuvieran el cuello roto. Retuercen los brazos a la altura de las articulaciones de los hombros, los codos o las muñecas, haciéndolos girar dos o tres veces. Tendidas sobre el estómago, juntan las palmas de las manos con las plantas de los pies; en su rostro hay una expresión tan espantosa que es imposible mirarlas; mantienen los ojos abiertos, sin pestañear. De repente, se les sale la lengua de la boca, terriblemente hinchada, negra, dura y cubierta de granos, a pesar de lo cual pueden hablar con claridad. Se echan hacia atrás hasta tocar los pies con la cabeza y caminan en esta postura con una celeridad prodigiosa y durante largo rato…”
Hay una forma de entender este fenómeno: pensarlo en términos de erotismo, brujería, pactos con el diablo…
Hay otra: analizarlo en función de circunstancias materiales.
Para algunos antropólogos, estas dos formas de ver el mundo tienen su nombre. Según estos analistas, un fenómeno cultural tiene dos versiones: la de los participantes en esa cultura (lo que ellos llaman punto de vista emic) y la de los observadores externos (el punto de vista etic).
Lo más importante de esta distinción es el hecho de que los dos puntos de vista no tienen porqué coincidir.
Por ejemplo, un historiador de nuestros días que adopte un punto de vista etic, nos recordará que el supuesto demonio de las monjas (el Padre Garnier) era un enemigo político declarado del Cardenal Richelieu, máxima autoridad en la Francia de la época. Y que, a pesar de que el Padre Garnier fue torturado brutalmente y condenado a morir en la hoguera, los síntomas de las monjas continuaron y la ciudad y el convento obtuvieron grandes beneficios al convertirse en centro de atracción turística. Esto ocurrió hasta que la misma sobrina de Richelieu visitó Loundun y se dio cuenta de que todo era un engaño para obtener dinero. Cuando se lo dijo a su tío y éste dejo de mandar la pensión que había prometido a las monjas, los fenómenos cesaron.

¿Es todo tan prosaico y material como lo vemos cuando nos alejamos de este tipo de fenómenos? Es posible…
Pero los antropólogos de esta corriente no mantienen que los fenómenos culturales sean solo consecuencia de intereses materiales. No creen que el punto de vista emic, el de los que viven el fenómeno, sea falso.
Su hipótesis es que si un fenómeno cultural se sigue manteniendo durante un tiempo es porque resulta adaptativo para aquellos que lo fomentan.
Es decir: lo que ellos defienden es que, existan o no los dioses y los demonios, saben adaptarse muy bien a las condiciones materiales de su época.