MANTRA NÚMERO DOCE: “AUNQUE TENGA SENTIDO, PUEDE SER MENTIRA”
La siguiente escena transcurre en EEUU. Un hipnotizador empieza a interrogar a Jane, una niña de 12 años. El objeto del examen es la desaparición de una amiga suya. El hipnotizador quiere buscar recuerdos que ayuden a la policía a encontrarla. Pero, cuando estos recuerdos empiezan a emerger, surgen con ellos detalles extraños que vinculan la desaparición de la niña con el padre de la hipnotizada. El hipnotizador incide en esa pista y, poco a poco, surge de Jane una terrible historia según la cual su padre es responsable de la violación y asesinato de su amiga…
Años después, el cadáver de la amiga aparece y se demuestra que el padre de Jane nada tuvo que ver en la desaparición. Pero este hombre ya está en la cárcel y su vida ya ha sido arruinada por culpa de ese testimonio… ¿Qué siente Jane? ¿Cómo podrá explicar de dónde surgió ese falso recuerdo?
Alguien le aseguró que la hipnosis sirve para recordar cosas olvidadas, cosas enterradas en la memoria… ¿qué ha fallado?

La historia, con nombres cambiados, es real y se ha convertido en uno de los casos más famosos de falsos recuerdos extraídos mediante hipnosis. Porque alguien engañó a Jane contándole que lo que se recuerda mediante hipnosis ha ocurrido realmente.
Las investigaciones sobre el tema demuestran que la hipnosis no incrementa la precisión de los recuerdos. Lo que sí hacen es incrementar la confianza que el hipnotizado tiene en ellos. Las personas hipnotizadas creen con más fuerza en lo que recuerdan que las personas no hipnotizadas. Pero eso no significa nada sobre la verosimilitud.
Igual que tampoco significa nada, a pesar de lo que nos diga el sentido común y las películas de policías, el hecho de que la persona dé muchos detalles sobre lo sucedido, que se implique emocionalmente y llore mientras lo recuerda o que para ella el recuerdo tenga gran impacto psicológico.
La memoria es un proceso mucho más complejo de lo que solemos creer. La hipnosis no puede volver a traernos el recuerdo porque éste no es, simplemente, una huella marcada por cosas que han ocurrido. Además de lo que realmente hemos presenciado, los seres humanos integramos como si realmente fueran nuestras, historias que nos han contado, acontecimientos que hemos visto o que nos gustaría que nos hubieran ocurrido y conversaciones o imágenes que nos resultaría muy coherente haber presenciado. Todo esto lo recordamos como si realmente hubiera sucedido delante de nosotros.
Creo que era Disraeli, el político británico, quien decía que él, como todos los grandes viajeros, había visto más cosas de las que recordaba… y recordaba más cosas de las que había visto.

A todos nos gustaría tener un método que nos asegurara la fiabilidad de los recuerdos. Quizás porque necesitamos creer en nuestra memoria para dar coherencia, para dar unidad a nuestra vida. Vivimos en un mundo en el que se diría que las cosas no son como las vemos, sino como las recordamos.
Y probablemente los seres humanos necesitemos que sea así: nuestra historia tiene que tener un sentido y ese sentido será, para nosotros, la verdad.
6 de Julio, 2007 - 12:35 pm
Las imágenes son de Giorgio de Chirico. Lo que más me impresiona de ese pintor no es el hecho de que dibuje paisajes de sueños, sino que parezcan reales. Pues eso: que hay imágenes que tienen para nosotros mucha consistencia, pero nunca han existido.
Sobre esto de la hipnosis y los falsos recuerdos, os recomiendo a Spanos. Es un autor muy consistente…y que creo que dice la verdad.
6 de Julio, 2007 - 1:17 pm
Nosotros somos los creadores de nuestra historia, somos individuos que se sustenta en su pasado, pero el pretérito es imperfecto, por lo tanto también nuestro personaje no es del todo real, se encuentra dentro de lo imaginario.
6 de Julio, 2007 - 1:26 pm
Nosotros somos los creadores de nuestra propia historia, y si nuestro personaje actual se basa en un pretérito imperfecto, éste tampoco es real, pertenece en parte al imaginario.
6 de Julio, 2007 - 3:24 pm
“Vivimos en un mundo en el que se diría q las cosas no sean como las vemos, sino como las recordamos”.
Tal vez, en parte sí… pero yo creo q lo q sucede muchas veces es q no vemos el mundo ni a las personas como son, sino como somos nosotros…
No dudo q haya recuerdos vagos, incluso falseados… pero desde luego hay recuerdos absolutamente exactos y grabados de tal forma en nuestra memoria q por momentos nos parecen más presente q pasado…
Y lo de q nos aferremos a nuestra memoria para tratar de dar coherencia y sentido a nuestra vida… no sé yo hasta qué punto… precisamente lo q quisiéramos muchas veces es no tener memoria, olvidar, escapar de algunos recuerdos, pero están ahí, como testigos mudos e implacables del ayer, un ayer no siempre agradable… y tratar de olvidar es otra forma de recordar… creo q el poder q tenemos sobre nuestra mente es muy limitado, y lo es pq nuestro cerebro sigue siendo incluso para la ciencia el órgano más desconocido y misterioso… y quien crea q pueda controlar eso totalmente o aspire a ello, fracasará una y otra vez, pq el autoengaño es un fracaso…
El sentido a la vida se lo vamos dando cada día… o no… y puede q nuestra historia, la q vamos construyendo, no coincida siempre con la Historia “verdadera”, pero lo q creemos tb forma parte de lo q somos y de nuestra historia personal… la verdad y la mentira conviven en este mundo desde siempre y lo seguirán haciendo, aunque eso no cambia lo q sucedió en realidad, ni nos cambia a nosotros…
Un saludo.
6 de Julio, 2007 - 6:01 pm
Sí, el cerebro humano es el gran desconocido, hablando con grandes profesionales, alguno ha sido sincero y me ha dicho que se trabaja, pero en realidad poco, por no decir nada sabe de él. Sirve para hacer tesis doctorales,…. pero confió en que se avance, sobre todo, para desaparezcan las terribles enfermedades neurodegenerativas.
Claro, que nosotros parte de realidad, parte inventada por nosotros mismos, y por supuesto que los recuerdos son limitados, es decir, hay una cierta censura, por ejemplo en acontecimientos muy traumático, después de un accidente de tráfico, en el que hay pérdida de conocimiento, sin llegar al coma. Existe un vacío de memoria, que va mucho antes de que ocurriría el accidente, quizás porque el shock, fue tan fuerte que nuestra mente no puede asimilar lo que ocurrió, y simplemente es un mecanismo de defensa y por mucho que se intente recordar es imposible, se hará una recreación a partir de lo que te cuenten, pero nada más.
Ahora, ya no sé si ese recuerdo sujeto a la máxima censura, ejerce algún poder en el subconciente, y nos condicione nuestra manera de actuar, o de enfrentarnos a ciertas situaciones.
Otros olvidos, no son olvidos, si yo llego a casa y dejo mecánicamente las llaves en un cajón, y luego no recuerdo dónde están, no es que no recuerde, es que nunca hice el ejercicio consciente para luego memorizar.
Otros, son los “malos recuerdos”, se da mucho en relaciones sentimentales, de repente, esa persona desaparece, no está dentro de tus recuerdos aparentemente, pero sí puedes con esfuerzo ejercitar la memoria. Si, el recuerdo implica sufrimiento, otro vez el mecanismo de defensa.
Según Freud, olvidábamos, los nombres de personas porque en el fondo las odiábamos, y que mejor manera que eliminar el objeto de odio, que arrancándole su identidad. Puede ser.
Pero la memoria, siempre estará bajo nuestra subjetividad, es una obviedad, ya que somos sujetos, y la manipularemos, no intencionamente, por muchos factores, pero uno creo que es importante, cuando actuámos irracionalmente, qué mejor ejercicio de manipulación para dar coherencia a lo que se hizo o dijo en un determinado momento.
Nosotros solitos, somos los que construimos nuestra historia, más verdadera, más falsa, pero somos los responsables de nuestros actos y de nada vale echarle la culpa a nada o a nadie, decidimos.
Por supuesto que el mundo es como nosotros lo vemos, ya lo dijo Plinio, desde nuestro punto de vista. Pero la realidad es una lo explicó muy bien Kant. Otra cosa son las interpretaciones que hagamos.
Pero existe un fenómeno que siempre me ha llamado la atención y es el de transferencia, lo he observado muchas veces, primero se admira a una persona, y luego se depositan en ésta, nuestros fracasos, anhelos, frustraciones y confudidos le achacan a esa persona que es un fracasado….etc. Derivan hacia otra persona todo lo que repudian en su de su interior, ya que no admiten su realidad, ni son capaces de resolver con dignidad sus problemas. Porque como decía Buñuel como mucha ironía “es peligroso asomarse al interior”
También me llama la atención las personas que dicen saber con exactitud cual fue su primer recuerdo, es algo que no entiendo, para mí es confuso, no puedo determinar cual es el primero.
Siempre que hablo de la historia de un ser humano, lo hago en minúscula, porque todas estas minúsculas, serán las que conviertan la Historia en mayúscula. Un saludo.
7 de Julio, 2007 - 2:20 pm
Qué curioso, no hace mucho escribí algo en el blog de mi alter ego, que tiene que ver con esto.
Todo en nuestra memoria tiene la misma textura, y si tienes mucha imaginación, la memoria puede resultar prodigiosa.
Me gusta esa cita de Disraeli. Me recuerda el comienzo de una canción que hice hace muchos años, que decía:
Tengo cien historias que me hicieron dudar, como cien libros de aventuras que nunca leí, y en mi mente viajes que no recordaré, visitando ciudades que nunca conocí
Así es la vida, un mosaico de verdades y… mentirijillas.
7 de Julio, 2007 - 2:26 pm
Ah, mi primer recuerdo creo que es… a los cuatro años: verano, vacaciones, Donosti, una caja entera de chicles de fresa para mí sola.
Mi familia allí tenía una tienda de ultramarinos. No era Donosti, era Usurbil, aunque íbamos a la playa de la Concha. No recuerdo ni una de sus caras. No volví a verlos nunca. Solo recuerdo una caja de chicles llena.
Qué cosas tiene el recuerdo.
Sin embargo sé que vi el mar por primera vez cuando tenía un año y fue el Mediterraneo. De aquello no recuerdo nada.
Luego una ve fotos de esos días y después cree que recuerda, pero en realidad simplemente recuerda esas fotos.
7 de Julio, 2007 - 2:40 pm
Me encantan estos artículos que tiran por tierra tantos guiones malos de serie B.
www.unabohemia.blogspot.es
7 de Julio, 2007 - 8:35 pm
No todos somos iguales, a mi me cuesta mucho recordar desde lo más importante hasta lo más nímio de mi infancia. El entorno te machaca con miles de recuerdos que sí, haces tuyos sin serlo, hasta tal punto que a veces nos encontramos escuchando historias de imposible recuerdo por la edad del relatador. Mi hermana, siendo más joven y al contrario que yo, recuerda escenas imposibles, se las han contado y las convierte en propias.
Lola Fuentes dice que olvidamos lo malo y recordamos lo bueno, recordamos la gente que nos fue agradable y olvidamos la desagradable. Es posible que ello sea porque los mejores momentos los llenamos de recuerdos positivos. Se necesita hacer un esfuerzo de memoria para recordar ciertos episodios de tu vida, la triste o traumática, la que en el fondo afectó seriamente tu personalidad.
Manipulamos nuestra historia o nos la manipulan?
La entrada de hoy hace referencia a eso.
Somos muy sensibles a la manipulación, nuestros padres, por lo menos los míos, estoy seguro que han mentido sobre muchos retazos de mi enfancia, por tanto, han podido manipular mis recuerdos.
Curioso que una sociedad que, hasta hace poco, rechazaba las cintas magnetofónicas como prueba incriminatoria, aceptara el testimonio de una niña bajo hipnósis.
Un saludo.
9 de Julio, 2007 - 2:55 pm
Decía Rodrigo Fresán que “la velocidad de las cosas es la velocidad de la memoria…La memoria lo es todo, la obra es memoria- otra sombra- muchas veces tiene mucha más sustancia que el presente…
…Desde que olvidé todo, mi historia, depende de segundos y terceros, de amigos de confianza, que cuando nos encontramos, me cuentan fragmentos escogidos de mi pasado con la misma voz almibarada que otros prestan en los cuentos de hadas para hacer dormir a un niño sin recuerdos, no por decisión propia sino porque disfruta de la bendición de , todavía no tener demasiado para recordar.”
Para cada uno las cosastoman sentido según las ha vivido, y según las recuerda. Dicen que mirar atrás no es realmente bueno pero… ¿quién no mira atrás para tomar las decisiones más simples en el presente ?
saludos !
10 de Julio, 2007 - 8:31 am
La Ciencia cada vez tiene más claro que todo recuerdo es pura “reconstrucción”. Y que, cada vez que reconstruimos nuestros recuerdos, los cambiamos… porque, necesariamente, los tenemos que re-interpretar… TODOS los recuerdos son FALSOS. La mayoría serían verosímiles, es decir, podrían ser verdad… pero a todos les falta algo, le añadimos algo, les modificamos algo… ¡y cada vez que echamos mano de ellos…! (Y, eso, sin “perderse” en patologías de todo tipo, bien porque por algún problema neuronal no funcionen bien los mecanismos cerebrales de la memoria, bien porque psicológicamente no querramos o no podamos recordar “correctamente”…).
Mi relación con la memoria es de amor/odio… Y bastante visceral y arcano, por cierto…
Para resumir (soy un auténtico plomo, lo reconozco): si existen recuerdos, muchos recuerdos, a los que yo atribuyo dolor, mucho dolor… ¿Para qué c__o querría yo almacenarlos y, menos aún, recordarlos, es decir, revivirlos? ¿Para volver a sentir el mismo jodim…? (o peor, por la impotencia de que es tiempo pasado, es decir, que ya no se puede cambiar nada, ni rectificar ni evitar los errores…)
…Y, si los recuerdos son buenos, muy buenos… ¿qué tendría de positivo, a qué conduciría “regodearse” con ellos en el tiempo presente… sino a la frustración, en ensimismamiento, la “saudade”, la “morriña”… ¡vaya usted a saber!…?
Supongo que esto que voy a confesar ahora sonará a pura gilipollez… pero, primero, a conciencia; y luego, poco a poco, sin ningún esfuerzo, de modo casi automático (o, al menos, eso creo yo…), intento que mis recuerdos sean de otro tipo: me suele traer al más absoluto “pairo” los detalles concretos, para intentar quedarme con las sensaciones…
Me explico: quizá tarde semanas o meses en recordar y retener los nombres de las personas (naturalmente, en función de la frecuencia con la que les trate, claro…); eso sí, no tardo mucho en saber (y recordar “a fuego” y por mucho tiempo…) si con esta o aquella persona… me siento bien (y si noto que se siente bien conmigo… o mal y por qué), si la posible relación será/es “altruista” y desinteresada o sólo de “intercambio” (información, de intereses, favores…) o de algún tema en particular (deportes, aficiones, etc.), si esa persona es “pacífica” o “agresiva”, si permite -o no- la discrepancia (en el término más amplio del concepto)… En fin, que, aunque haya pasado mucho tiempo sin volver a verla, recordaría siempre ese tipo de sensaciones… si bien, en la mayoría de los casos, tardo tiempo en “ubicar” las coordenadas espacio-temporales, y, lo peor por lo absurdo, las causas que dieron lugar a lo que me queda de él/ella: una absoluta sensación de “pre-juicio”… ya que no sería capaz de explicar (ni a un 3º ni a mí mismo…) el porqué de ese “regusto” que quedó en mi “memoria” del sujeto en cuestión…
(Quizá sea un poco exagerado y lo haya caricaturizado en exceso… pero es paquemesentienda…)
El “filtro” es tan curioso que deja pasar lo bueno de la experiencia vital: la experiencia. Es decir, las enseñanzas, lo que sólo se aprende con los años y con voluntad de sacar algún tipo de aprendizaje de cada vivencia -tanto buena como mala-, sí que permanece… (aunque no sepa de dónde, cuándo o por qué…) Eso es -precisamente- una de las mejores cosas de la vida: aprender con la propia vida, sacar conclusiones (¡ojo! siempre “provisionales”, por supuesto), facilitar la propia felicidad y la de los que te rodean, evitar repetir los errores, no dejarse llevar por el primer impulso (tanto de “tripas” como “racional”, que -ambos- siempre te “engañan”…)… y reírte, reírte mucho… de ti -el primero-, de lo “serios” que se toman todos su propia vida, de lo importante que SIEMPRE son para todos los detalles, su pedrigrí, su patrimonio, las discusiones, sus razones (siempre tienen “razón”), su posición social, su sabiduría sobre la vida ajena… en fin (que me pierdo), que me niego a tener ese tipo de “memorias”… prefiero ser desmemoriado, casi subnormal…
Por cierto, tampoco me fío demasiado de mis propias sensaciones o sentimientos o como quieran llamarse… Ni tampoco de los -presuntos- “recuerdos” que de ellos pudiera tener (por muchos motivos que excederían lo ya abusivo de mis aportaciones a esta bitácora…). Así que la “barca” navega sin ancla (y sin posibilidad ni deseo de tenerlas)…
¡Ya me llevará a algún “puerto”! (¡O no!…)
11 de Julio, 2007 - 2:18 am
Koldo : no sé si te llevará a algún puerto.
Ya me gustaría a mí vivir con tanta pasión amor/odio, amor sí, odio nada. No creo que voluntariamente tiremos de los recuerdos, sólo nos condicionan y por supuesto es experiencia. Pero si qué difícil un pretérito falso, un presente que en su inmediantez pasa al pasado, un futuro incierto.
Y las sensaciones no sabemos muy bien…. complicadillo….
11 de Julio, 2007 - 9:59 am
Siempre he tenido ¿la certeza? (esta es una de las palabras mayores) de haber manipulado y continuo haciéndolo mi pasado a mi antojo. Atendiendo a mis necesidades, como pañitos tibios para mis ansiedades, para mi dolor vital. Sospecho que he recreado por ejemplo plazoletas, paisajes de mi más tierna niñez atendiendo a descripciones familiares, he ornamentado, embellecedido, afeado a personas acorde al placer o disgusto que estás me hayan ocasionado a mí o a aquellos que amaba.
En una entrevista escuche al guionista de cine, Rafael Azcona argumentando que solo fijábamos en la memoria aquello que nos era necesario, sencillamente imprescindible, para sobrevivir.
He disfrutado mucho con su lectura.
Un saludo
11 de Julio, 2007 - 10:21 am
En mi casa, hace poco contaba que no dejaba leer mis escritos a mi compañera antes de ser publicados. De serlo la corrección sería inevitable, los recuerdos son diferentes para cada uno de nosotros. Y la explicación de los hechos, su porqué, absolutamente distinta. Vivencias mutuas, algunas de ellas muy compartidas y traumáticas, con el tiempo se ven de distinta manera.
Y la experiencia, la mala, debe servir para evitar o, mejor, cubrirse. Pero tampoco debemos ser demasiado esclavos de ello. Dicen que el hombre es el único animal que… y eso también es bueno, porque demuestra nuestra fuerza y personalidad, nuestra insumisión al instinto más irreflexivo, lo que hace que probemos una vez más.
Un saludo.
6 de Marzo, 2008 - 4:01 am
porque no me chupan la pija el cerebro humano soy yo, yo soy dios y hago lo que se me canta putos de mierda