LO ÚNICO QUE TENEMOS ES TIEMPO
Uno de los textos más curiosos que se pueden leer acerca de nuestra cultura lo escribió un habitante del PacÃfico Sur. La intención de este buen hombre, un jefe tribal, era instruir al resto de habitantes de su pueblo. QuerÃa contarles cómo era el hombre blanco, cómo era su forma de vida, sus casas, su forma de vestir…
Los seres humanos a los que hablaba no habÃan tenido apenas contacto con nuestra civilización. Y él se la describió con la gracia y la lucidez de alguien que descubre todo un mundo y se queda asombrado ante las extrañas costumbres de sus habitantes.
Para el narrador, nosotros somos los Papalagi. Según él…
“Los Papalagi nunca están satisfechos con su tiempo y culpan al Gran EspÃritu por no darles más. Aunque nunca habrá más tiempo entre el amanecer y el ocaso, esto no es suficiente para ellos. Por eso, difaman a Dios y a su gran sabidurÃa dividiendo cada nuevo dÃa en un complejo patrón, cortándolo en piezas, del mismo modo que nosotros cortamos el interior de un coco con nuestro macheteâ€?.
“Cada parte tiene su nombre. Todas ellas son llamadas segundos, minutos u horas. El segundo es más pequeño que el minuto y el minuto más pequeño que la hora. Pero todos ellos ensartados juntos forman una hora. Para hacer una hora, necesitas sesenta minutos y muchos, muchos segundos”.
El autor continúa explicando nuestras extrañas costumbres. Obviamente, el pobre hombre acaba haciéndose un lÃo. Y les dice a los de su pueblo:
“Ésta es una historia increÃblemente confusa, de la cual yo mismo no he entendido todavÃa los puntos más sutiles, puesto que es difÃcil para mà estudiar esta tonterÃa más allá de lo necesario. Pero los Papalagi le atribuyen mucha importancia. Hombres, mujeres y hasta niños demasiado pequeños para andar, llevan una máquina pequeña, plana y redonda, dentro de sus taparrabos. atada a una cadena de metal pesado, colgando alrededor de la garganta o alrededor de la muñeca; una máquina que les dice la hora. Leerla no es fácilâ€?.
Y ahora viene lo mejor: ¿cómo trasmitimos, según este autor, el sentido del tiempo a nuestros hijos? La cosa viene a ser asÃ:Â
“Se les enseña a los niños arrimando aquellos aparatos a sus orejas, para despertar su curiosidad. Estas máquinas son tan ligeras que puedes levantarlas con los dedos y llevan una maquinaria dentro de sus estómagos, como los grandes barcos que todos vosotros conocéis. Hay también grandes máquinas del tiempo, que permanecen de pie en el interior de sus cabañas, o colgando de una gran casa para asà ser más visibles. Ahora bien, cuando una parte del tiempo ha pasado, queda indicado por dos pequeños dedos sobre la cara de la máquina y, a la vez, grita y un espÃritu hace chocar el hierro en su interior. Cuando en una ciudad europea ha pasado cierta parte del tiempo, estalla un espantoso y clamoroso estrépito. Con eso, los niños aprenden que se les acabó el tiempoâ€?.

Ser padre es una experiencia curiosa: obliga a plantearse automatismos interiorizados sobre los que habitualmente no se reflexiona. La tiranÃa del reloj es uno de estos fenómenos que asumimos sin pensar pero que los niños obligan a analizar con sus preguntas: “¿Por qué tengo que irme a la cama ahora que estoy divirtiéndome tanto?â€?, “¿Por qué me levanto tan pronto por la mañana?â€?, “¿Por qué tengo que irme al parque justo ahora que me he puesto a dibujar?â€?, “¿Y por qué me tengo que ir del parque justo ahora que me empezaba a divertir?”.
Las razones por las que un niño tiene que estar sometido al factor tiempo son difÃciles de explicar.
Quizás, en última instancia, la respuesta a este tema es sólo una: los demás también se rigen por los relojes y si el niño no lo hace acabará aislado.
Al igual que los adultos, solo tiene una forma de mantenerse en sociedad: respetar en parte el sentido del tiempo.
Y es que, como dirÃa el sabio jefe de las islas del PacÃfico Sur, los papalagi somos asà de raros y si alguien quiere estar entre nosotros, tiene que hacer de su reloj una especie de dios.
15 de Junio, 2007 - 1:45 pm
La imagen es de DalÃ, un gran experto en hacer “blandoâ€? el tiempo. Le gustaba pintar relojes que se deshacen y siempre dijo que querÃa hacerse rico para liberarse de la tiranÃa del tiempo cronometrado.
Esta vez no recomiendo ningún libro de psicologÃa porque el mejor texto que conozco sobre el tema es el que cito. “Los papalagiâ€?, el libro con los discursos de Tuaivii de Tiavea, es lo más divertido y lúcido que se puede leer para pensar sobre esto de las tiranÃas que impone nuestra cultura.
15 de Junio, 2007 - 7:35 pm
Di que sÃ. ¿no deberÃa una biblioteca aumentar los plazos de devolución de libros con tÃtulos como “Técnicas de lectura rápida” y “GuÃa para padres con poco tiempo y mucho cariño”?
Paradojas de la utilidad de cuadricular los tiempos…
15 de Junio, 2007 - 8:07 pm
Estupendo y incisivo artÃculo. Da que pensar. Yo, como madre, tengo una cosa clara. Los padres que dicen que esto de respetar el tema del tiempo es una tonterÃa lo único que hacen es no respetar el tiempo de los demás. Son los que enseñan a sus hijos a llegar tarde y que los demás niños se aguanten y interrumpan la clase por culpa de ellos. O llegan tarde a las citas haciendo que los demás se aburran esperándolos. Ya sé que os va a sonar muy tajante, pero siempre he creÃdo que los que no respetan el reloj van de enrollados y alternativos y acaban haciendo cosas que son fascistas. El que las cosas se hagan en un tiempo determinado es lo más democrático que existe.
15 de Junio, 2007 - 10:02 pm
…Pues, abundando en el argumento de “Rosa”, yo, más que de fascismo… hablarÃa de educación, de empatÃa…
A mà también es una de las cosas que más irritación me provoca en la vida diaria: la gente que -SIEMPRE- llega tarde a los sitios…
…Pensándolo mejor… puede que tenga razón y que haya algo de “fascismo”: te “dictan” que, durante el tiempo de su retraso (suponemos que existe una cita…) su tiempo es suyo (¡eso sà que está claro!)… ¡¡¡pero el tuyo… también!!! Cuando alguien se apropia de forma espuria de tu tiempo… se apropian de algo muy Ãntimo… te despojan de algo irrecuperable, irreversiblemente… demostrándote que les importas un bledo…
Al parecer, en la cultura musulmana, es “normal” que el “superior” “pase” de ser puntual… que serÃa más una actitud del “inferior”… Y algo de ello debe ser bastante universal: la espera de un paciente al doctor o al director de una sucusal bancaria, etc. Aún recuerdo cómo -en la “mili”- llegábamos casi con 1/2 hora de antelación a formar: el sargento nos formaba 10 mns. antes que el alférez; éste, que el capitán… y asÃ, todos los reclutas -de pie-, perdiendo el tiempo, efectivamente…
Creo que no es cierto que la obsesión por el tiempo sea ni actual ni occidental: vino con la Civilización, hará más de 10.000 años. Vida sedentaria… cultivos… siembra… perÃodos de sequÃa/inundación… abundancia/escasez de alimentos… Las Estaciones del año, los meses (lunares)…
…Todo ello tenÃa una utilidad, era de suma importancia para la sobrevivencia y desarrollo de las comunidades…
ConsistirÃa en eso, precisamente. En la utilidad.
Si nuestros amigos polinesios no dependen del tiempo como otras muchas culturas, empezando por la nuestra propia, porque ni cultiven, ni viajen, ni necesiten “gestionar” para nada su tiempo cotidiano… evidentemente, les pareceremos bastante neuróticos, absurdos y “raros”…
Además, también está demostrado que todos los seres vivos funcionamos de acuerdo a un “reloj interior”, que regula temas tan importantes como la propia bioquÃmica, a través de la segregación de hormonas, etc. De ahà que haya terapias muy útiles “sólo” a base de incidir ¡LUZ! (¡sÃ!, amigo “Zakul”…) sobre personas con cierto tipo de desequilibrios… a semejanza de las horas de luz natural…
Reconozco que es de lo que más carezco: el tiempo. Lo que más me “ataca el hÃgado” en mi espantosa rutina laboral… absolutamente estresante… por ser agotador el desajuste entre las tareas, entrevistas, visitas, etc. que te van “comiendo” todo tu tiempo… de manera que siempre tienes la sensación -al terminar la jornada laboral (obviamente, se prolonga crónicamente mucho más allá de lo que establece -y compensa- cualquier Convenio…) de que ¡”no has hecho nada”! …Y es inútil priorizar: lo urgente, lo importante, etc… Todos los dÃas acabo desbordado y agotado… sin tiempo ni de reponerme para el dÃa siguiente…
(Jodido, sÃ… pero que ¡no me falte!… por supuesto, claro)
Todo, absolutamente todo -estoy convencido- es factible de ser explicado e -incluso- “sentido” por otro… Enseñar a un niño el porqué del fraccionamiento del tiempo, de ser sus vasallos… creo que también. Los niños son inteligentÃsimos…
15 de Junio, 2007 - 10:27 pm
Debo reconocer que, muchas veces, aunque no deje comentarios, leo dos o tres veces el mismo tema. Contigo siempre aprendo algo nuevo y eso es fantástico, mucho más de lo que podrÃas imaginar.
Bueno… no deseo ponerme demasiado trascendental. Ocurre que me cuesta mucho echar florecillas a alguien, pero a veces es necesario.
Un abrazo.
15 de Junio, 2007 - 10:43 pm
Jo! yo que leyendo el Post de Luis pensaba que podrÃamos explayarnos aquà los “hippies” y similares, luego leyendo a Rosa y a Koldo me he desengañado!!!!!
Pero creo que le dan demasiada importancia a la puntualidad; evidentemente la tiene, pero dentro del ritmo y la forma de vida que llevamos, no porque en si sea importante.
Está claro que dado que todos somo esclavos del reloj, la impuntualidad del otro nos afecta, porque a su vez nos puede hacer ser impuntuales a nosotros con un compromiso posterior; es decir, nos molesta en la medida en que nos complica el cumplir las tareas que hemos programado para ese dia: reuniones, comer, descansar, jugar con nuestro hijo…Curioso, hemos reservado un horario para todo y este es implacable: cosas básicas como comer o descansar tienen un tiempo asignado, con la misma categorÃa que una reunión de trabajo, una visita a un cliente…primando incluso las segundas sobre las primeras!!!
Vale! en nuestra sociedad debemos ser puntuales, formales e ir con corbata! debemos ser asà y educar a nuestros vástagos asà para que formen parte del engranaje y no sean alienados y tratados como bichos raros por el resto pero… ¿De verdad no creeis que vive mejor esta gente de Tiavea?
Otra cosa es que eso pueda ser aplicable al resto del mundo: es como eso que dicen que si todos fuésemos vegetarianos no habrÃa recursos (vegetales) para alimentar a tanta gente… Pues eso,me parece muy mal…tener que levantarme mañana temprano!
16 de Junio, 2007 - 12:11 am
Coincido parcialmente con Koldo en algunas apreciaciones. Obviamente, después del post de Muiños es obvio que no todos le damos la misma importancia a la gestión del tiempo. A mi, que tampoco me llegan las horas del dÃa, acabo con la misma desazón por no haber cumplindo como me hubiera gustado con mis compromisos laborales o familiares.
Pero la cuestión que más me inquieta es la aceleración del tiempo a medida que cumplimos años. Para un niño un dÃa es un periodo de tiempo muy largo, ni siquiera se tiene noción exacta de cuánto dura. Para un adulto los meses, los años pasan casi sin darnos cuenta.
Además, nuestra percepción del tiempo de los demás también es relativa. Consideramos que los jubilados disponen de mucho tiempo, y que, incluso, se aburen por no tener en qué ocuparlo. Ellos sienten los dÃas como instantes y ya sólo descuentan los que les quedan.
Tempus fugit
Pd. Témporas: muy fino el post, muy fino
16 de Junio, 2007 - 1:51 am
Momo: el futuro est_ escrito.
Lo dicho un_ socied_d m_s ter_peutic_ y no un_ t_n neurotic_ y democr_tic_ como l_ que dej_is tr_slucir _qui
16 de Junio, 2007 - 1:55 am
http://www.imaginaria.com.ar/16/0/ende.htm
16 de Junio, 2007 - 3:53 am
Hubo una época en la que estuve obsesionado con vencer al tiempo. Quiero decir, poner en marcha proyectos que aún nadie habÃa siquiera imaginado en mi entorno en un sector muy concreto.
Y vencÃ. Conseguà vencer al tiempo y “ganarle tiempo al tiempo”. Pero nada más conseguirlo el tiempo me tumbó a mÃ. Nadie a mi alrededor estaba preparado para asumir la nueva realidad que se habÃa creado y no se podÃa ir a ningún lado más.
Ahora me siento a esperar que los demás lleguen (”cuando tú vas, yo vuelvo de allÔ, dice la canción). Pero cuando llegan ya es tarde para introducir cambios.
16 de Junio, 2007 - 10:41 am
Por cierto (ahora que caigo): lo de los 60 segundos y los sesenta minutos (el sistema sexagesimal, vamos)… ¿no fue un invento mesopotámico, allá por el -por lo menos- 5.000 A.C.? No estoy muy seguro; pero creo que también lo de dividir el año en 12 meses…
El “ParaÃso Terrenal” (tomémoslo simbólicamente, como sÃmil de pre-civilización) carecÃa de meses, horas, estaciones… La Civilización, desde sus primeros pasos, conlleva, necesariamente, el “control” del tiempo… identificándose en las primeras Culturas con una casta sacerdotal, de poder… Si tú “sabes” cómo “funciona” el tiempo… tú “dominas” el tiempo (y los eclipses, etc.)… Estás “legitimado”, tienes el poder para dirigir a tus semejantes.
En cuanto a lo que comenta “occam”… efectivamente, además del tiempo objetivo, cuya precisión es total en la actualidad gracias a la fÃsica atómica, cohabita en nosotros nuestra propia percepción subjetiva de ese tiempo. No se percibe igual en momentos de peligro o angustia que en los tranquilidad y paz… ni tampoco cuando se es joven y -más aún- niño (que todo, absolutamente todo, es experiencia nueva, aprendizaje, “sorpresa” continua…), que cuando nos vamos acercando a la ancianidad (estamos ya “de vuelta” de todo, nada nos sorprende, tenemos ya nuestra vida “hecha”…)
¡Qué cortas se nos hacen siempre las vacaciones!
A mà no me importa trabajar, ni siquiera trabajar duro… estoy acostumbrado -como las mulas- y, creo, que acaba “imprimiendo carácter”; ni ser muy responsable; ni ser perfeccionista… Si estoy deseando (más que un judÃo al MesÃas…) la jubilación es para “recuperar mi tiempo”, hacer con él lo-que-me-dé-la-ga-na… ¡de una puñetera vez! Que llevo “secuestrado” (y mi tiempo, conmigo) trabajando ¡1/3 de siglo! sin parar… Creo que es una “condena” (al menos, asà lo llevo…) muy dura…
…Y cada vez lo llevo peor… (¿se nota, verdad?)
16 de Junio, 2007 - 11:24 am
Vale, pues ya que hace mucho que no dejo un comentario, voy a ser un poco radical. Se que mucha gente que va alternativa y maja en la educación de sus hijos cuestionará este sensato post de Luis Muiño, pero ¿es importante esa crÃtica?. Quiero decir, ¿significa algo la opinión crÃtica de aquellos que en realidad aceptan completamente en sus actos la tiranÃa del tiempo?
Un ejemplo que me parece interesante es el enlace que nos propone kasandra. ¿de verdad es importante la crÃtica de Ende al modo de vida capitalista y a la tiranÃa del tiempo?.¿realmente está en contra de eso?.¿entonces porqué fue el autor literario que más dinero ganó un determinado año (el de La historia interminable)?¿por qué se sigue sometiendo a la tiranÃa del tiempo haciendo promoción de sus libros siendo multimillonario?¿por qué los que hacen esa crÃtica de como vivimos el tiempo en el mundo capitalista no se liberan en cuanto pueden? Yo creo que realmente uno puede liberarse de esa tiranÃa en cuanto quiera yéndose a vivir a Ã?frica pero lo que es seguro es que Ende lo tiene más facil aun y ahà sigue.
16 de Junio, 2007 - 2:37 pm
De un modo u otro, y tal como decÃa un amigo mio, TODO ESTÃ? EN TODO. Y nosotros estamos dentro de una espiral llamada tiempo que es la que va guiando nuestras vidas, ya que como comentas, nos adaptamos a ello para mantenernos en sociedad, lo cual no evita que podamos manejar nuestro tiempo.
Estoy de acuerdo con alguno de los comentarios en cuanto a que… a veces somos muy severos cuidando nuestro tiempo, e incluso otorgándonos el derecho a llegar tarde, etc.. sin embargo no caemos en que la mayorÃa de las ocasiones ese tiempo “de retraso” incluye también el tiempo de otros.. del que espera. Supongo que es como todo… ¿dónde empieza y acaba nuestro tiempo? ¿y el de los demás?
Por último, yo trabajo con niños me resulta fascinante la visión que tienen del tiempo, y sobre todo la capacidad que poseen para medir el tiempo a su antojo.
un saludo
16 de Junio, 2007 - 8:29 pm
¡Nunca lo habÃa pensado!…tal vez serÃa por eso lo que llevó a la extinción de los dinosaurios, si, si su manÃa alternativa y pseudo “nueva eraâ€?, de ser vegetarianos.
Bueno… pero continuando con el tema planteado por nuestro “gran BIG BENâ€?, les diré que aquà en canarias las reuniones se convocan media hora antes y se da unos quince minutos de margen para los que llegan muy tarde, asà que aquello de “una hora menosâ€? no es cierto, pues yo mas bien dirÃa que cuando llegues empezamos.
Admirado Coldo: imagino que te referirás a la relación entre tiempo y percepción de luz solar, para aquellos que tienen mermada o ausente su función ocular.
Pero el sol nos da muchas cosas mas igual de perceptibles que la luz, y esto lo siente un ciego igual que cualquiera de los mortales. Me refiero a calor, cambio de sonidos ambientales, aromas y lo que es más importante para todos… Radio 5 todo noticias (j aja ja )
¿Se han fijado que la base de muchas empresas y grandes superficies para impulsar su economÃa es el tiempo?
Pues está claro, ya que no es lo mismo que todo el activo monetario de la reina Isabel II, esté durante un mes en mi cuenta corriente y luego se lo devuelva intacto, a que siga engordando gracias a la piraterÃa y expolio mundial durante pretéritos siglos.
De la misma manera, el sistema actual permite que los ingresos de una cadena de supermercados, estén especulando en bolsa antes de que pongas tu cartón de huevos en tu bolsa, que está bastante lejos de ser algo mas que una bolsa de plástico.
Ya lo dijo aquel famoso locutor de concursos televisivos….�el tiempo es oro�… y si plagió la frase a algún sabio, seguro que no necesitó de mucho tiempo para hacerlo.
Yo vivo el tiempo como una escalera de peldaños suaves y poco empinados, y en estos me encuentro, reúno, trabajo y crezco, sin que en ello invierta ni un segundo para la desesperación, pues será la única manera de que cada peldaño siga teniendo un ritmo suave, sin convertir algunos instantes en autenticas escaladas o abismos, pues la jornada tiene tantos desesperos o regalos como tu los vivas, y no como tu quieras creer que te lo hacen vivir otros.
¿A caso tú no eliges trabajar? O ¿no eliges llenar veinticuatro horas de cien mil ocupaciones?…entonces si somos nosotros los que elegimos que el tiempo sea una cadena de oro, un lazo de seda o un camino de baldosas amarillas, ¿a quien intentamos culpar?
También podemos elegir sentarnos en una playa de OceanÃa y fraccionar un coco hasta convertirlo en la mejor inversión del dÃa.
LUZ… para los que transformamos el tiempo en un coco (de los que no asustan)
16 de Junio, 2007 - 8:38 pm
por cierto…releyendo me he dado cuenta que al hacer alusión a mmà el amigo Coldo lo asocia con el sustantivo “desequilibrio”…y eso me enorgullece pues ya estaba pensando yo que estaba totalmente curado y que no tendrÃa que venir mas a estas consultas virtuales.
gracias por colectivizarme ….
LUZ … para los funambulistas
16 de Junio, 2007 - 9:45 pm
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Yo he leÃdo el libro de los papalagi, y quedé convencido de que era falso, que lo habÃa escrito algún escritor occidental con la idea de ridiculizar esta sociedad, como Cervantes con El Quijote o Eduardo Mendoza con las aventuras de Gurb en Barcelona, aunque el de los papalagi no me gustó porque me dió la sensación de que intentaban hacerlo pasar por la obra auténtica de un jefe tribal de los mares del sur visitando Europa.
Nunca investigué sobre la autenticidad del libro, quizás porque no me gustó. Quizás esté equivocado.
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16 de Junio, 2007 - 10:34 pm
Amigo “zakul”: por lo que acabo de re-leerlo todo (yo, también), si es posible el desequilibrio… serÃa, evidentemente, en mà mismo, mismamente…
Al hablar de una terapia que conocà (¡vaya usted a saber, cuándo y cómo!…) a base -simplemente- de hacer incidir LUZ sobre la cara de una persona… ¡por favor! ¡no sea usted tan susceptible! …enseguida me vino a la mente sus geniales y habituales despedidas “a base” de la “LUZ”. Para que no quepa la menor duda, en mi mente se formó la ecuación:
“LUZ” = “zakul”
Según creo recordar… tenÃa que ver con lo “circadiano” (como define la RAE: “ciertos fenómenos biológicos que ocurren rÃtmicamente alrededor de la misma hora, como la sucesión de vigilia y sueño”)… Y, según creo recordar también, curiosamente “curaba” tanto a los videntes como a los ¡ciegos!… Pero como este tipo de comentarios acaban siempre con el choteo del personal (Iker Jiménez, incluido)… mejor… como que no he dicho nada… simplemente, me ayuda a aliviarme de mis tensiones, y etc. y blablabla…
Un abrazo y mucha envidia (por vivir en Canarias…)
17 de Junio, 2007 - 3:55 am
Lo realmente difÃcil no es explicarle ciertas cosas a un niño… lo complicado es explicarles lo q ni nosotros mismo logramos entender… pq mientras se lo intentamos explicar, por un momento volvemos a recordar el niño q fuimos y nos damos cuenta q ser adulto es eso, aceptar q muchas de nuestras preguntas han dejado de serlo pq estaban cansadas de no hallar respuestas… y con el paso de los años, lo q hacemos es repetir el ciclo, y lo q hacemos no es contestar las preguntas de los niños ni resolver sus dudas, lo q hacemos es enseñarles a q dejen de preguntar y empiecen a aceptar, y se conformen y se resignen sin más… eso es un adulto, un niño q ya no pregunta, q duerme a sus dudas y acalla a su curiosidad… y q aunque no deja de pensar, es cada vez menos libre y más esclavo… y tal vez menos feliz, pero más integrado en la sociedad a la q pertenece…
Lo que inquieta no es q midamos el tiempo de alguna forma o cómo lo midamos, lo q inquieta y desespera es la espera. Lo que ralentiza el tiempo es la espera. Y sólo contamos con la paciencia para vencerla.
Todos esperamos algo… todos los q estamos realmente vivos, pq los únicos q no esperan nada son los q ya están muertos, realmente muertos o muertos en vida… e incluso ellos tal vez tb esperan, quien sabe…
Lo peor no es vivir esperando… lo peor es vivir esperando algo q sabes q no va a llegar… pero esperarlo es tb una forma de tenerlo…
Espera la esperanza, y a veces, cuando no tenemos nada más, es lo único q nos mantiene vivos, en pie, esperando…
17 de Junio, 2007 - 8:53 am
Doña “Carmen”:
Es de agradecer que al pan se le llame “pan” y al vino, “vino”…
Efectivamente, ésa fue la actitud que casi siempre notaba en los adultos cuando les preguntabas los proqués de cada cosa que te iba viniendo a la cabeza, cada dÃa, a cada hora…
Yo pensaba que era porque a los pequeños no se les tenÃa ni que tener mucho en consideración ni, menos aún, tener que darles ningún tipo de explicaciones…
Luego (no mucho “luego” más…) me di cuenta que esa era sólo la actitud del necio, del que ni sabÃa ni querÃa saber… y, mucho peor, de muchos que sabÃan; pero no querÃan ni que tú ni nadie supieran… Además, esa actitud no era sólo con los niños (al fin y al cabo, como no importaban, se “notaba” menos…) sino con todo el mundo en general… ese tipo de personas son asà con todos: acusan recibo de cómo es el mundo; pretenden transmitirte -y hacerte cumplir- que asà son y serán siempre las cosas; y buscan -y encuentran- la manera de saltárselas “ellos” (¡claro! son los “listos”, encima…), restregándote que tú ni puedes ni sabes ni tienes nada que hacer…
Lo mejor de tener hijos, ser maestro, director o jefe de un grupo de trabajo, etc. es que tienes que dar explicaciones… ¡¡¡SÃ, efectivamente…!!! Todo lo contrario a lo que todo el mundo opina… Tienes que dar explicaciones, porque tu obligación como educador es transmitir el verdadero “meollo”: las cosas -cualquier cosa- si es asà es por (esto, lo otro, lo de más allá…); se hacen asà porque (idem…); y asà sucesivamente.
Sólo cuando tienes que explicar algo… te das cuenta que realmente lo sabes o no lo sabes en realidad… De ahà que, por eso, para mà sea el mejor de los retos (y por eso me encanta tanto dar explicaciones) explicar: te tienes que replantear continuamente las cosas, la vida, en suma, lo que te obliga a “hacer músculo” mental y lógico… ¡¡ojo!! y corriendo siempre el “peligro” (¡bendito peligro!) de que no convenzas y te convenzan de que estás equivocado…
…De nuevo Nietzsche: creo que fue él quien hablaba -una y otra vez- de un tipo de Hombre: “el hombre que espera”…
Para mà era fabuloso todo lo que decÃa el pensador…
Yo me identifico con ese “hombre que espera”… ya no soy capaz de acordarme ni por qué ni a qué espero… pero creo, doña “Carmen”, que eso mismo nos pasa a muchos, efectivamente.
Estoy de acuerdo contigo: no “intelectualmente”, porque no serÃa capaz de explicarlo… sino porque asà lo siento y lo he sentido desde niño…
17 de Junio, 2007 - 12:46 pm
El tiempo forma parte del proceso de socialización y, es un mecanismo importante para lograrlo. Pero los niños se han de deber al reloj lo justo, la básico para darles pequeñas responsabilidades que les ayuden a crecer y ser más autosuficientes. Al final creo que no es tan gruesa la lÃnea que nos separa del gran jefe: todos queremos aprovechar más el tiempo (la diferencia es que algunos tenemos que fragmentarlo).
Un saludo para todos desde los Claroscuros.
17 de Junio, 2007 - 12:52 pm
¡que pesadito estoy …!
que digo yo …que lo que molesta no es tener una maquinita que nos diga tic tac a todas horas, ni que nuestra vida esté fragmentada en porciones mas o menos aprovechables, o rentables, o fiscalizantes.
creo que ya lo han dicho por aquÃ, pues lo que molesta realmente es lo de esperar, incluso esa visión eclesial y moral que nos han dado de la esperanza, pues asà nos tendremos como esas estampitas de santos que no miran hacia el presente, ni siquiera hacia quienes le veneran, sino que sus miradas están areboladas hacia un futuro, un infinito, un “que será ”
la esperanza es la actitud del que se ve desprovisto y carente, pero si vives el tiempo en el eterno presente, no tienes que desesperar, pues existen tantas cosas que hacer mientras los demás coinciden contigo en momento y lugar, que en vez de desesperar por lo que o quien no llega, disfruto de mi presente que es mÃo y de nadie mas.
LUZ… en el ahora
17 de Junio, 2007 - 12:54 pm
Don “Koldo”,
Que yo tenga esa percepción de los niños y los adultos, no significa en absoluto q esté de acuerdo con q asà sea, todo lo contrario, pues el tono de mis palabras trataba de expresar cierta desazón… de hecho, paso mucho tiempo con niños, y trato de intentar por todos los medios q no se duerman, q no se cansen, q no dejen de preguntar y de pensar… pq los niños de hoy serán los adultos de mañana… y es una gran responsabilidad y un gran reto participar, aunque sea mÃnimamente, en la educación de un niño, en la “construcción” de una persona… no sé si lo consigo siempre, pero nunca dejaré de intentarlo, pq para mà ahà reside la gran victoria, más q en lo q conseguimos, en lo q somos… y sÃ, la mayorÃa de adulto q me encuentro, desgraciadamente, son niños dormidos, ausentes, cansados… es una pena… pero a pesar de todo, trato de ser la adulta q siempre quise ser, y estoy bastante satisfecha y orgullosa, aunque eso me trae y me traerá siempre bastantes problemas en un mundo como éste, pero estoy dispuesta a sufrir por lo q soy, no por lo q no soy, eso sà serÃa estúpido y absurdo…
Y por lo demás, eso de “doña” me hace muy mayor… podéis tutearme, q no hace tanto q era una niña…
17 de Junio, 2007 - 12:57 pm
Zakul, muy positiva y optimista tu visión del tema… y puedo estar bastante de acuerdo contigo respecto a lo de vivir el presente sin esperar demasiado del mañana, pero muchas personas no tienen nada a lo q aferrarse ni por lo q vivir en el presente q les ha tocado vivir, y existen, no sólo en los telediarios o en la prensa, existen de verdad, y son muchas, muchÃsimas, más de lo q muchos q sà tenemos un presente apetecible podemos imaginar….
17 de Junio, 2007 - 1:15 pm
Por cierto, q si hay algo q me evade del tiempo como ninguna otra cosa, es la música…
17 de Junio, 2007 - 2:23 pm
Y a pesar de q el tiempo pasa veloz, impasible, imparable… hay momentos en los q nuestro tiempo se para, ese instante en el q logramos retener una mirada q nos transformó para siempre, o aquella palabra q cambió nuestra vida, o ese pensamiento q nos liberó de forma inmediata y absoluta… sÃ, hay momentos en q nuestro tiempo se para, como cuando caminamos con paso seco y frÃo por los pasillos de un hospital en el q el tiempo de alguien a quien amamos se acaba… o cuando vivimos ese encuentro o aquella despedida q nunca olvidaremos… momentos en q el tiempo queda atrapado por un instante en una lágrima, en una mirada, en un beso, en una sonrisa, en una palabra… en un recuerdo eterno… mientras, el tiempo del resto del mundo sigue pasando, como si fueras invisible y nada ni nadie se percatara de q tú tiempo está parado, permanece inmóvil, estancado en ese momento en el q sentiste q tu mundo se acababa… ves como todo a tu alrededor se sucede cada vez más rápido, mientras tú vuelves a subirte al mundo con una lentitud pesada… y sigues caminando a tu ritmo, descompasado, pero de nuevo dentro del mundo, del tiempo q ya no está parado…
Eso son los recuerdos, tiempo pasado y guardado en un rincón de la mente al q el corazón nos impulsa de nuevo buscando un refugio al q acudir cuando estamos cansados, tristes o enfadados, un refugio lleno de momentos en los q el tiempo se quedó parado…
Eso son los recuerdos, momentos q siempre nos acompañan…
18 de Junio, 2007 - 2:43 am
O tempora, o mores
18 de Junio, 2007 - 4:08 am
Una cosa tengo realmente clara, este Gran Jefe Tribal cuando hablaba de los Papalagi, seguro, seguro que no fué con los españoles con los que estrechó lazos, y, ni mucho menos con los andaluces.
Los aborÃgenes de esta tierra del pacifico y los niños de cualquier parte de el mundo tienen algo en común, un reloj,
pero no un reloj cualquiera, sino, un reloj biológico. Que la misma palabra palabra lo dice, vital y lógico.
Lamentablemente el jefe de esta tribu también responde a las ordenes de algún reloj, biológico o no, pues el seguramente que por su posición de mando deberá de organizar a su gente de algún modo.
Pero vayamos al grano, ( antes de que me enrolle más que Koldo ) el tiempo, a parte de ser una medida por la que todos los Papalagi nos regimos para ordenar nuestras vidas, es junto con el dinero ( la otra gran medida ) lo que necesitamos de forma directamente proporcional para sentirnos realmente ricos. Es decir, hoy en dÃa no es más rico el que más dinero tiene, sino, el que más tiempo tiene para disfrutar de el.
18 de Junio, 2007 - 4:24 am
Ah Luis, por cierto, increible, conociendo tu gusto por unir palabras e imagenes, me he quedado boquiabierto cuando, según bajaba el ratón, he visto el cuadro de DalÃ, pues es la primera imagen que se me ha venido a la mente cuando he empezado a leer tú post.
18 de Junio, 2007 - 4:46 am
Hoy estoy espeso.
Me acabo de dar cuenta, aquà hay una pregunta importante -¿cómo trasmitimos, según este autor, el sentido del tiempo a nuestros hijos?-
A nuestros hijos lo que les transmitimos ( relacionado con el tiempo ) son nuestras frustraciones
Necesitamos gran parte del recorrido de las manecillas cortas de la esfera para ocultar a nuestros hijos cuál es el error que sus padres han cometido para tener que seguir toda la vida pendientes de esa maldita esfera.
18 de Junio, 2007 - 6:26 pm
Ciertamente, cuando viajamos e integramos en algunas sociedades distintas a la nuestra, la africana por ejemplo, nos damos cuenta que la importancia que le dan al tiempo es muy limitada. Lo extraño es ver como se rÃen de nosotros y, a la vez, exigen parte de los beneficios de la sociedad opulenta, aquella que da mucha importancia al tiempo.
SÃ, conozco muchos africanos que se rÃen de mÃ, ex hippie y ex enemigo del reloj. Piden una ayuda para montar una industria o trabajo, y cuando llega la hora de firmar los papeles, llegan tarde o nunca, se han arrepentido, han cobrado un pequeño anticipo para ir tirando. No es que pierdan mucho, la oficina, probablemente, tampoco la abrirÃan a la hora convenida.
Para ellos, el tiempo es relativo y estúpido menos cuando hay que coger el avión para ir a Europa, entonces llegan una hora antes. También cuando hay que cobrar el anticipo, entonces todo el mundo debe entender su urgencia…
No podemos extraernos del reloj. Como dice Koldo, vivimos con él desde tiempos inmemoriales, de antes que existiera la hora, el mes o año como medida temporal. Los agricultores y ganaderos no llevan reloj, los rábanos y terneros tampoco, ni puñetera falta les hace, lo llevan incrustado en el cerebro.
Herve echa a faltar los hippies y demás especies. Siendo un hippie aprendà a valorar el tiempo… Claro, vivÃa emancipado, me sentÃa libre, comÃamos flores… Y un cuerno! Las flores indigestan y alimentan poco. Algunos estudiaban y los exámenes tenÃan dÃa y hora. Los trenes a la ciudad universitaria, al trabajo callejero, al proveedor de material hippioso, tenÃan horario, con retraso pero lo tenÃan.
El niño se rebela al horario, desea vivir el momento, no comprende porqué debe haber una hora para comer, cenar y dormir. Los pediatras saben bien los trastornos que produce la anarquÃa horaria en los niños. Los padres y educadores también conocen los beneficios fÃsicos y psÃquicos que conlleva mantener un horario.
Y en el ParaÃso no existÃa el horario, claro que no, entonces, según la Biblia, eramos eternos.
18 de Junio, 2007 - 8:33 pm
Gracias, Occam (supongo que lo de “fino, muy fino” es para bien). Diseccioné… y opté por el enunciado más… sencillo
19 de Junio, 2007 - 7:11 pm
Témporas: efectivamente para bien
19 de Junio, 2007 - 9:39 pm
Creo que algun@s de vosotr@s habeis dado unas cuantas buenas razones a favor de la necesidad de medir el tiempo y respetar unos horarios… pero la mejor razón que he escuchado jamás, se la dió un zorro a una encantadora criatura a quien llamaban “El Principito”…
“Hubiera sido mejor volver a la misma hora -dijo el zorro-. Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde, a partir de las tres empezaré a ser feliz. A medida que se acerque la hora me sentiré más feliz. Y a las cuatro, me agitaré y me inquietaré; ¡descubriré el precio de la felicidad!. Pero si vienes en cualquier momento, no sabré nunca a qué hora vestirme el corazón… Los ritos son necesarios”.
19 de Junio, 2007 - 11:07 pm
Los ritos son necesarios, los reyes son necesarios…Si, lo son; son muletas para seres imperfectos, como nosotros. En fin, lo malo es que no hay un sistema mejor asà que debo dar gracias (supongo) por vivir donde vivo, por ser (o aparentar ser) quien soy… Además si alguien inventase un sistema mejor, seguro que buscábamos la forma de reventarlo… Somos asÃ…
19 de Junio, 2007 - 11:39 pm
Es como la imagen descrita por un niño. Por un niño que ha vivido mucho tiempo.
http://www.unabohemia.blogspot.es
20 de Junio, 2007 - 1:24 am
Pero la incertudumbre es mucho mas necesaria aún, Yolanda. Infinitamente mas necesaria. Porque el que un zorro sea domesticado… es penoso. Pero que un pequeño prÃncipe caiga en esa trampa … debe serlo el doble. Aunque, en fin, cosas de zorros y de libros hermosos y llenos de precipitaciones.
20 de Junio, 2007 - 1:43 am
Disculpame Hervé si no he sabido captar tu mensaje, pero es que el primer rey que me enseño a ser antimonarquico fue precisamente el de – El Principito -
22 de Junio, 2007 - 10:17 pm
Kasandra… a mi me parece que la incertidumbre es necesaria, claro… imagino que te refieres a la sorpresa, a los cambios… a todas esas cosas que nos dinamizan.
Pero un poco de certidumbre también es necesaria… o no soportarÃamos tanto caos.
Respecto al asunto ese de domesticar un zorro… son cosas de cuento… no se pueden juzgar desde nuestras coordenadas… los cuentos transcurren en otra dimensión. En una dimensión donde tal vez sea posible que un zorro desee ser domesticado
22 de Junio, 2007 - 11:24 pm
Desde mis cooerdenadas (muy semejantes a las del cuento) he sido zorro y he deseado su deseo… asà que lo conozco bien pero no mejor que los que caen en su trampa… el general del mundo… Reconozco que la certidumbre tiene sus estos pero fijate que en breve conduce a la monotonÃa del poema y a … claro que es tranquilizadora pero ya sabes su otro aquel… :_)
un beso