LO QUE NO SE MIRA

El pudor es universal. Todas la personas manejamos asuntos públicos que aireamos a los cuatro vientos; cuestiones íntimas que solo se cuentan a algunas personas y otras, privadas, que no salen de nosotros mismos. Es más: hay temas que nos producen tanto respeto que ni siquiera hablamos de ellos con nosotros mismos.
En todo caso, lo que parece claro es que todos los individuos sentimos pudor. Lo que varía, es qué tema nos lo produce.

JeanFranoisBauret1.jpg
Habitualmente, hay un factor cultural de por medio: las distintas sociedades regulan muy bien qué es público, qué es privado y qué es íntimo. A los que no hemos vivido allí, sin embargo, sus reglas nos resultan chocantes.

Un ejemplo: hay culturas tremendamente discretas en sus hábitos alimenticios. En ellas, a todo el mundo le daría muchísima vergüenza que le vieran comer. Pero, sin embargo, nadie se escondería para tener relaciones sexuales.

Además, dentro de los mismos temas, hay variaciones que tienen que ver con la forma de regularlos. Siempre existen, por ejemplo, zonas del cuerpo que se esconden. Lo que cambia es la forma de hacerlo y el porqué.

Los naga de la India, por citar una sociedad curiosa, solo cubren sus pechos: el resto es perfectamente visible. La razón es tremendamente lógica: consideran absurdo tapar el resto, porque todo el mundo ha podido verlo desde que nacieron.
 JeanFranoisBauret2.jpg
Los kwoma de Papúa-Nueva Guinea, por su parte, sorprenden por la forma en que regulan la visibilidad de sus partes.

Estas buenas gentes han construido una cultura del tabú que reprende con dureza a los niños cuando los sorprenden mirando los genitales a otros, sean o no del sexo opuesto. Y la tarea es complicada, porque los kwoma van siempre absolutamente desnudos.Para conseguir ser tan pudorosos, han elaborado rituales tremendamente elaborados dignos de una corte del siglo XVIII. Desde la infancia, los miembros de esa sociedad saben qué tienen que hacer con la mirada cuando se encuentran a alguien, cómo deben situarse para que no parezca que están mirando, cuánto tiempo hay que pararse en los ojos, en el cuello, en…

¿Parece muy complicado, verdad?

Pues no hace falta viajar hasta las antípodas para ver cómo el pudor se mantiene en cualquier contexto, aunque parezca que la desnudez lo elimina.

Si os apetece aprovechar el calor que va llegando para pasar un día en una playa nudista (una experiencia muy sana para analizar nuestros pudores) veréis los enrevesados rituales en los que se enfrasca el personal para no mirar o para que parezca que no están mirando…lo que les daría pudor que alguien les mirara directamente.

16 comentarios sobre “LO QUE NO SE MIRA”

  1. luis muiño dijo:

    Las imágenes son de Jean Francois Bauret, un fotógrafo francés que desnuda a las personas de una manera muy especial. Tal como lo hace, consigue eliminar las zonas de cuerpo cargadas de pudor y hacernos repensar nuestros cuerpos. O sea, que deshace con una imagen todo lo que la cultura ha hecho en años de tabúes y reglas.

    Si os apetece pensar sobre vuestros pudores, yo os recomiendo “La imagen inconsciente del cuerpo� de Françoise Dolto. Es un libro difícil de leer pero yo creo que merecen la pena sus sugerencias.

  2. Koldo dijo:

    Precisamente por eso, don Luis. Es la evidencia de lo absurdo no ya de “nuestros” pudores… sino de “todo” pudor…
    …Y que -todos ellos- son culturales.

    ¡Qué bonitos y sugerentes son todos los desnudos bonitos y sugerentes! (!?)

  3. Manuel dijo:

    Y una vez que nos desnudamos, tratamos de disimularnos en el paisaje para parecer naturales. Y lo cierto es que eso es lo que necesitamos para ser menos dependientes de la energía y más ecológicos ¿Ese será el futuro?

    Preciosas fotografías

  4. kasandra dijo:

    Yo no creo que el pudor se_ _bsurdo.
    El pudor es precioso.
    Y siempre que nos encontr_mos con nuestro pudor, d_mos con _lgo interes_nte: nuestros sentimientos.
    El pudor produce embeleso… incluso en los que en _p_rienci_ somos men_s pudorosos; _unque y_ lo dijo Gibr_m: el pudor no es protección contr_ los ojos del impuro…
    L_s fotos multi-expresiv_s.

    Yo no demuestro ningún pudor en un_ pl_y_ nudist_. Demuestro respeto. Pero si m_nifiesto pudor con mis _m_ntes y c_rezco de ese respeto trib_l (cultur_l, _prendido) con ellos.

    El pudor tiene que ver con l_ fr_gilid_d.
    L_ verüenz_ con lo que nos enseñ_n.

  5. El arranllador de marmitas dijo:

    Yo tengo un recuerdo imborrable de la infancia, creo recordar desde que tan sólo tenía cuatro años, cada vez que bajábamos a la playa yo acababa montando un espectáculo porque mi madre se empeñaba en que tenia que quitarme el bañador mojado por uno seco, ahí, en medio de la multitud, pensaba que justo en el momento que yo me quedaba desnudo todo el mundo giraría la cabeza para verme. Lo curioso es que me daba tanta verguenza que me vieran desnudo como el propio hecho de cambiarme de bañador, pues incluso me negaba a cambiarme con una toalla alrededor de mí y unicamente terminaba por acceder sí mi abuelita me compraba un helado camino de regreso a casa.

    Ahora lo normal es pensar que… claro… en aquellos años…
    Pues no, mis padres por entonces eran muy hippies y llevaban muy a gala lo de bañarse desnudos e ir por casa de la misma manera ( si hasta hemos vivido en Ibiza ) reconozco que emplearon mucho tiempo en enseñarme que el pudor reside en nuestro cerebro, inutilmente, porque yo hoy sigo manteniendo ese mismo pudor.

  6. en canal dijo:

    ¿De qué cosa buena es síntoma el pudor? Porque como emoción, es de lo más molesta…
    Entiendo el pudor como vergüenza, de nuestros complejos, del cuerpo contrahecho, o desnudo, de nuestra “banda sonora”, de nuestras virtudes, o experiencias inusuales, etc.
    Estos bochornos tan irracionales se los debemos normalmente a las culturas que nos educan (hasta el punto de conseguir que nos neguemos a desvestirnos o a deponer, si alguien, al otro lado de la puerta, pudiera suponer que lo estamos haciendo, para que luego la seguridad social no respalde el gasto en evacuatorios intestinales…)
    Lo malo es que esta vulnerabilidad ficticia y aprendida, produce ternura en el resto; y así no hay manera de acabar con esos poderes, digo, pudores.

  7. U.B dijo:

    Pues yo recuerdo que cuando tenía unos 12-14 años (supongo que sería por ahí porque yo ya leía algo de prensa) cuando mi madre escondió el suplemento dominical porque el reportaje iba sobre playas nudistas. Yo me levanté tranquilamente, y cuando fui a buscarlo no estaba. Y me madre me dijo la razón. Debió de quedárseme una cara de gilipollas… Obviamente al final lo encontré y me lo leí como cada semana. Y ya veis qué pornografía dura puede albergar la portada del suplemento de El Mundo.

    Me parece bastante insana esa actitud. Claro, que luego no me tapaban los oídos cuando ponían cosas repugnantes en el tele donde se hace cualquier tipo de pregunta escabrosa por dinero, ni me hubieran tapado los ojos tampoco delante de La Maja Desnuda. La vergüenza nunca debería tener por origen el cuerpo. Pero por suerte creo que las generaciones están cambiando este aspecto, aunque se empiece a rendir un culto obsesivo al cuerpo. Pero eso, amigos, ya es otro tema.

  8. Rosa dijo:

    Pues yo soy pudorosa y creo que me gusta. Mi cuerpo es mi intimidad. Y hay partes que le enseño a todo el mundo y hay otras que le enseño a determinadas personas. Creo que no es vergüenza lo que tengo porque cuando decido enseñar esas zonas me encanta hacerlo. Lo que pasa es que me gusta que no sea con todo el mundo. Es como besar de determinada manera que me encanta pero no es con todo el mundo.

  9. encanalillo dijo:

    Voy atando cabos…
    Así que el pudor es avergonzarse de lo que está mal, de lo que está bien, y de lo que reservamos como un tesoro para quién, cuándo, etc. queramos.
    ¿Y no es diferente que la gestión de esa información sea decidida a que sea inevitable?
    Quiero decir, para mí el pudor es un efecto visceral, y es diferente a lo que racionalizado (aunque nos confundamos en su momento), decidimos ocultar o callar porque nos conviene (o eso creemos).

  10. Lumons dijo:

    Está claro que cada sociedad marca los temas pudorosos atendiendo a la mella cultural que arrastra desde el pasado.
    Al fin y al cabo, la sociedad es algo que nosotros hemos creado y que cambiamos cuando nos parece (proceso que creo que estamos realizando en estos años, le pese a quién le pese).
    Un saludo para todos desde mis Claroscuros.

  11. occam dijo:

    Nadie duda de que el pudor es una construcción cultural y no somática. La cuestión es qué función social tiene, qué ventajas aporta individual y colectivamente pertenecer e identificarse con una sociedad pudorosa. La respuesta a cada caso debería buscarse desde ese punto de vista

  12. encanalillo dijo:

    ¿Utilidad del pudor? No caigo; o…¡a ver si va a ser cosa de los vendedores de miedo…!
    El pudor de la modestia nos limita el orgullo de nosotros mismos. El pudor del bochorno nos humilla. El pudor de lo natural nos moldea desde lo palpable hacia el pensamiento; se me ocurre que pueda ser una técnica de manipulación como las de las sectas mediante el ayuno y tal, o las de los maltratadores, con sus vejaciones. Se me ocurre.

  13. Koldo dijo:

    Don “occam”: estoy de acuerdo con usted.

    Y, entonces, ¿por qué no nos “atrevemos” a “hincarle el diente” a la que, nos parece, verdadera cuestión: la “función social” del pudor, la vergüenza… o como queramos llamarlo?…

    …No haríamos ninguna labor social o pseudocientífica para esta Humanidad, digna de mención… y, por supuesto, que por muy erróneas que pudieran ser nuestras hipótesis (¡Ja!, y aunque fueran correctísimas y “rompedoras”…) ¿a quién le iban a influir? ¿quién las iba a oír? ¿de qué pudieran “servir”?

    Pues, evidentemente (eso es lo interesante y estimulante de esta bitácora de don Luis Muiño), ¡que fluya nuestro pensamiento libremente! …a “darle al coco”… y desfogarse un poquiño… ¡que tampoco está nada mal…! Y sin hacer el ridícAlo más espantoso, como ocurriría en la vida real, acabando totalmente con nuestra presunta imagen de seriedad, ponderación y equilibrio… mental, por supuesto.

    ¿Os acordáis de aquéllo de los “delitos del pensamiento”? Creo que así se le llamaban en una novela de ciencia-ficción muy conocida por todos… El cristianismo (al menos, el que yo conozco: su versión católica…) también la incluye dentro de sus sistemas de intimidación: también se peca con el pensamiento…

    Pues creo que este tipo de pudores o vergüenzas, si estuviéramos de acuerdo -todos- en que son culturales y adquiridas (bien “impuestos”, bien por “ósmosis”)… sólo se pretenderían como una especie de “condicionamiento” (tipo “Paulov”) psicológico… Incorporarlo a nuestro propio e íntimo “acervo mental”… de modo que quedaran tan imbricados y “propios” que provocaran mecanismos automáticos de auto-represión…
    ¡La leche!, vamos…

    Es lo de siempre: no sólo imponer una manera de ser, de actuar, de normas de relación social… sino “complicarnos” y “hacernos pagar” cualquier pensamiento libre y propio… que pudiera contradecir o -simplemente- plantearse las cosas desde otro punto de vista diferente…

    El remordimiento, la culpa, el pecado… ¡qué buen invento para tener acongojado al personal! ¡de pensamiento y de obra!

    Siento que mi educación católica, de nuevo, me hacer sentir cierta desación estomacal… que me impide intentar siquiera cualquier objetividad…

    En cualquier caso, como nos demuestra Muiño en esta propuesta, es universal. Lo católico, podemos dejarlo, por una vez…

    El fin último sería: “si aborto cualquier conato de cambio en los planteamientos sociales… en su raíz, en el propio pensamiento de cada uno,… me aseguro su mayor y mejor perpetuación, continuidad, estabilidad del sistema”

    Aquí también podríamos incluir muchos tabúes (eso sí: seguramente más “evolutivos”) para evitar la endogamia, etc.

  14. occam dijo:

    Querido amigo Koldo:

    En efecto, coincido que la educación católica -de la que yo también soy deudor- utiliza el pudor o la vergüenza como instrumento de control colectivo. Pero no hay que olvidar que ese control también puede beneficiar individualmente a quienes lo comparten ya que los integra en un grupo. Esto explicaría la persistencia y transculturalidad del pudor en sus diferentes manifestaciones.
    Como bien señalas los sistemas -también los sociales- tienden a la homeostasis, a la estabildad y, en consecuencia, es útil disponer de mecanismos que permitan volver a ella cuando se produce una perturbación

  15. lola fuentes dijo:

    ¿Cómo se siente un católico? : culpable y a partir de ahí….

    No conozco nadie con más pudor que el mío, beneficios nada, ninguno, todos lo inconvenientes imaginables, aunque pueda producir cierta “ternura”, que odio.

  16. DIEGO dijo:

    hola diego

Deje un comentario




eXTReMe Tracker