TE CONOZCO
Jueves, 28 de Junio de 2007He tardado mucho tiempo en escribir este post, pero ya verás, merece la pena…
¡He escrito tu horóscopo!
Ha sido un gran esfuerzo, porque apenas te conozco.
Me gustaría que lo leyeras con calma y descubrieras cuánto saben lo astros acerca de ti:
Necesitas que los demás te quieran y te admiren. Por eso, a veces, eres muy perfeccionista y te criticas excesivamente.
Tienes un gran potencial en muchos aspectos, pero, por circunstancias externas, todavía no has podido desarrollarlo.
Te auto-controlas hacia fuera, pero por dentro eres una persona con tendencia a preocuparte en exceso y no siempre tienes seguridad acerca de lo que haces: hay ocasiones en que te asaltan grandes dudas sobre tus decisiones.
Por último, una característica muy destacada de tu personalidad: te gusta contar con ciertas posibilidades de cambio y variedad y te sientes insatisfecho cuando te ponen trabas y restricciones.
En resumen: piensas independientemente y no aceptas la opinión ajena a no ser que te presenten pruebas contundentes.
¿Te identificas con el horóscopo que te he hecho?
¿Crees que una gran parte de este texto se puede aplicar a tu personalidad?
Lógico: le ocurre a todo el mundo…

Lo que acabas de leer es una descripción prototípica elaborada a partir de muchos horóscopos. Cuando se lee, parece una reunión de afirmaciones sobre la personalidad de alguien. Pero en realidad, no dice absolutamente nada. Estas frases son aplicables a cualquier persona: todos creemos ser independientes en nuestros criterios, a nadie le gusta la rutina continua y todos pensamos tener más potencial del que desarrollamos.
En astrología, en los libros de autoayuda y en la crítica literaria o cinematográfica (por mencionar algunos ejemplos) se utilizan continuamente estas afirmaciones ambiguas para apoyar tesis. Muchas de las frases que se usan en estos ámbitos pueden considerarse vacías de contenido. En la vida cotidiana, el uso de frases cliché es también habitual.
Uno de los experimentos más interesantes sobre este tipo de descripciones lo realizó un astrólogo. Puso un anuncio en el periódico prometiendo un horóscopo gratuito. A todo aquel que le escribió, le mandó una descripción de su personalidad. Pero hizo una trampa: a todo el mundo le envió el mismo texto. Concretamente, les mandó el horóscopo de Adolf Hitler… Y, curiosamente, el truco funcionó. Más del ochenta por ciento de las personas se sintió absolutamente identificado con la descripción estándar que le habían mandado. Hubo personas que llegaron, incluso, a escribir cartas de felicitación.

¿Por qué funcionan estas frases-humo? Parece ser que los seres humanos necesitamos creer en ciertas cosas para seguir adelante con nuestras vidas. Por ejemplo, pensamos que somos independientes y que nuestros criterios no están guiados por los demás. O que estamos por encima de la media en ciertas cualidades que la vida no nos ha permitido desarrollar. Cualquier frase que ratifique estas afirmaciones será bien recibida.
Y esto lo saben todos aquellos que viven de nuestros anhelos.