CONVIVIR PARA VIVIR Y DEJAR VIVIR
El protagonista del post de hoy asesinó a seis personas en Nueva York entre 1976 y 1977. En una entrevista describía así sus sentimientos:
“Después de matar volvía a casa silbando. La tensión y el deseo de matar habían sido tan intensos, que cuando finalmente exploté, todas las tensiones y presiones sexuales desaparecían, simplemente se evaporaban, aunque por poco tiempo. No sentía deseos sexuales, sólo hostilidad. Sabía que lo que hacía estaba mal. Yo quería destrozarla por lo que ella representaba: una chica hermosa, una amenaza para mí, hacia mi masculinidad, y ella era una criatura de Dios, su creación. No podía manejarla sexualmente”

El fenómeno de los asesinos en serie nos invita a reflexionar sobre una de las mayores dificultades del proceso de educación de los seres humanos.
Educar es introducir al niño en las normas morales. La dificultad está en mantener un equilibrio entre la excesiva rigidez y la completa amoralidad.
Una educación en la que las normas no se pudieran saltar nunca, bajo ninguna circunstancia, llevaría a la persona a un estado neurótico imposible de sostener.
Pero, en el otro extremo, una educación en la que las excepciones a la regla fueran constantes, nos llevaría a la fragmentación moral. Es decir, a un estado en el que se podría justificar cualquier acto en función de egoísmos circunstanciales.
Algunas teorías actuales explican al asesino en serie como una persona que, entre otros factores, no ha sido capaz de interiorizar las normas morales debido a la forma en que éstas se le han trasmitido.
Hay asesinos en serie en los dos extremos: por una parte, hay personas a las que se ha trasmitido una rigidez extrema y utópica. Al final, una vez que inevitablemente se han saltado la norma, se sienten tan culpables que les da igual traspasar los límites muchas más veces y en actos mucho más dañinos.
Por otra parte, hay individuos que asesinan porque no se les ha trasmitido ninguna norma. De hecho, se les ha inculcado una: haz lo que te la gana, procura que los demás no se den cuenta, miente lo que haga falta y, si te cogen, utiliza la violencia. Éste es el ideal de muchos padres y esto es lo que aprenden sus hijos.

Detrás de ese ideal está, probablemente, la idea de que el mundo funciona por relaciones de poder y la igualdad es imposible.
Los que así piensan educan a sus hijos para que sean paranoicos y jamás intenten mantener relaciones en las que uno de los dos no tenga el poder. Les enseñan a destruir todo aquello que les intimida. Y el problema llega cuando estos niños se hacen mayores y siguen sintiendo como amenaza a cualquier persona que no dominan.
Se convierten en adultos instalados en el terror, verdugos a los que se reconoce por su cara de miedo, asesinos que temen tanto a los demás que necesitan destruirlos.
24 de Mayo, 2007 - 10:52 am
Las imágenes son de Otto Dix, el contundente retratista de una época brutal: la Alemania de las primeras décadas del siglo XX. En esa época y ese lugar se fomentó un tipo de educación que combinaba la absoluta represión (pedagogos como Schreber haciendo apología del sinvivir) con la ley del más fuerte sin normas de convivencia (las interpretaciones de Nietzsche iban por ahí). El resultado fueron algunos de los asesinos en serie (individuales y colectivos) más sanguinarios de la historia.
Sobre este tema, yo sigo sacando ideas de “El Asesinato del Alma, la persecución del Niño en la familia Autoritaria” de Morton Schatzman. También hay a quien le gusta mí “Guía para padres con poco tiempo y mucho cariño”. Mi libro no está mal, pero desde luego el de Schatzman es más radical y, por lo tanto, más estimulante.
24 de Mayo, 2007 - 3:27 pm
H@la,
Jó Muiño es que da miedo. ¿Cómo serán las relaciones paterno-filiales en las familias que transmiten esas crueldades? ¿irán acompañadas las enseñanzas por la violencia? ¿verán es@s niñ@s a l@s de su edad como objetos con l@s que practicar? ¿cómo paliarán su sufrimiento si íntimamente rechazan lo que l@s están enseñando? ¿y si algun@s cuidador@s, maestr@s, profesor@s también consienten esa realidad?
Asesin@s en serie hay poc@s afortunadamente -al menos encerrad@s- pero en las distintas relaciones de convivencia notas a veces ciertas actitudes extrañas de gente que parece normal. A veces incluso tardas en darte cuenta.
Pero cuando vas andando por la calle y te empujan, o te dan un golpazo cuando te l@s cruzas, o se cuelan en las colas, o te presionan mientras se va conduciendo, o quieren quedar siempre por encima aunque sea a costa de gritos o insultos, o menosprecian, o humillan, o……..
Y tod@s a veces hacemos algo así. Lo importante es que sea en un grado ínfimo y que dure poco tiempo.
Uuuufffff…. a veces que difícil es la buena convivencia.
Así que os deseo lo mejor a tod@s l@s que tengáis responsabilidades en la educación de personas (e incluso de otros animales).
24 de Mayo, 2007 - 6:55 pm
Todos los padres en el momento que nacen sus hijos deberian jurar el juramento de hipocrates. Por lo menos sentirlo esa vez. En el momento del sentimiento de que te pongan a tu hijo en brazos. Y a tus hermanos. Y grabarse en video y verse deciendolo. apelariamos a sus vanidades por lo menos.Ten clemencia y no asesines su alma. Mucho mejor que el cuatro patas si dos no de las ovejas. Tan finonomistas ellas
24 de Mayo, 2007 - 6:59 pm
(es que entre una sociedad rebelde-dictadora y una sociedad terapeutica, yo me quedo con la terapeutica)
24 de Mayo, 2007 - 8:50 pm
Yo me quedo con esta frase de Luis:”Detrás de ese ideal está, probablemente, la idea de que el mundo funciona por relaciones de poder y la igualdad es imposible”.
No quiero decir que esté de acuerdo con este pensamiento, pero si que, indudablemente, es la forma de pensar que actualmente se está imponiendo: mas dinero tienes, mas vales, mas fuerte eres, mas gente pisas, mejor eres… Como dice Tana, es algo que ves día a día… yo a veces me pregunto que educación puede tener un estúpido imberbe que te viene con reagetton (o sucedaneos y similares) a toda pastilla en el coche a las 7 de la mañana…. te fijas y en el asiento trasero lleva a su hijo de meses o pocos años…
Te piden carné para manipular alimentos, para conducir un coche… pero para tener un hijo no se exige ningún certificado ni requisito… que curioso….
24 de Mayo, 2007 - 9:06 pm
Luis, pues sí que da miedo; ya sabemos que eso no es lo que pretendes, sino todo lo contrario. Pero si pensamos la cantidad de incultura que hay a nuestro alrededor…
No voy a decir en países subdesarrollados (que además, poco a poco se van integrando aquí), sino gente de nuestra raza y (supuestamente) de nuestro mismo nivel de educación.
¿Cuáles son los valores en que están educados y en los que, a su vez, van educando a sus retoños?
Sociedad del consumo, del “quiero más”, del “yo primero”, del “yo no tengo eso (y lo quiero)”,… Y como dice Tana, si tenemos un volante en las manos, adiós.
Se habla también de los educadores. Yo pertenezco a esa rama y a veces siento vergüenza ajena. Cuando paso por un Centro en el que se reúnen compañeros de mi profesión y saludas y no te contesta ni uno,…
Personas que cobran del Ministerio o de la Consejería ( o de lo que sea) de EDUCACIÓN.
Antes me mosqueaba un poco; ya ni eso. Pienso: “Bueno, pues nada…” Pero a la vez siguiente vuelvo a saludar. Así que a los que educamos, ¿cómo les vamos a pedir unas ciertas actitudes?
Los compañeros (de Secundaria sobre todo), están acojonatis. Muy pocos son los que se llevan “el gato al agua”, o bien a base de mucha inventiva y cualidades casi de “showman” o bien a base de “aquí mando yo y el que se mueva me lo cargo”.
La verdad es que es muy complicado y, o hay que ser muy buen profesional y estar muy entregado, o pasas y cobras a final de mes. Cuando no puedes más, te das de baja por depre unos mesecitos y a esperar la jubilación. ¿Estamos desperdiciando nuestra vida y lo que podría ser una bonita experiencia profesional; por comodidad, falta de preparación o aburrimiento…?
La verdad es que es lastimoso…
Saludos.
24 de Mayo, 2007 - 9:28 pm
Pasaba a saludar, Luis. Te he oído muchas veces en mi estancia en la casa de los muertos. La radio ayuda mucho. Es más, casi no veo TV, por fortuna, gracias a ese medio. Me quedo con esto: “Una educación en la que las normas no se pudieran saltar nunca, bajo ninguna circunstancia, llevaría a la persona a un estado neurótico imposible de sostener”. Esa educación es la de las religiones. Control total sobre el individuo…
24 de Mayo, 2007 - 9:31 pm
Por motivos de trabajo, a veces he tenido la curiosa experiencia de dar clases o charlas a los que fueron mis profesores, así como a sus actuales alumnos… Las actitudes han cambiado mucho… Chavales que hablan por el móvil mientras se da la clase, que insultan al profesor o le tiran cosas… Como lo mio es una empresa privada, me marcho y ya está pero, de verdad, sería incapaz de dar clase en un centro con semejantes condiciones y comprendo que los profesores no tengan ningún ánimo y haya tantos con depresión… realmente en muchos aspectos vamos para atrás….
24 de Mayo, 2007 - 9:46 pm
“una educación en la que las excepciones a la regla fueran constantes, nos llevaría a la fragmentación moral. Es decir, a un estado en el que se podría justificar cualquier acto en función de egoísmos circunstanciales.”
¿y no es eso que dices arriba lo que hoy día se está fomentando en la enseñanza en todos los niveles? el todo vale y si me apetece está bien, y todo es relativo tanto el bien como el mal y dependen del momento en que me coja? Y qué se debe pensar cuando desde el poder recomiendan leer a los chavalines “Ali babá y los cuarenta maricones”? Como enseñante te doy la razón en que educar hoy es muy difícil, y que el péndulo se ha ido completamente al lado opuesto de lo que fué en los 60-70.
24 de Mayo, 2007 - 9:51 pm
Vaya Muiño, he de decir que me siento muy disgustado cada vez que oigo que Nietzsche propungna la ley del más fuerte en su concepto de lo que debe de ser el ser humano, el “super hombre”. Este extraño autor de filosofía se expresa de manera poética en la mayoría de sus obras , donde caben extensas interpretaciones y la tergiversación de sus textos ha calado en nuestra sociedad, sobretodo por la manipulación Nazi.
Otra interpretación de Nietzsche es: Acabemos con la moral gregaria, la moral cristiana que nos ata al resto de la sociedad con sus valores de sumisión ante la mayoría, una moral ya decadente, una moral que denomina de “esclavos” (Que tienen los valores democraticos, en todas sus formas, tambien herederas de la cultura cristiana).
Por el otro lado quiere, y busca que el hombre pueda empezar a hacer una moral propia que no este atada a nadie que sea individual que tenga su base en una filosofía que esté al servicio de la vida. Esta nueva filosofía es la que respeta la vida, ya que Nietzsche cree que el hombre es vida. La filosofía partiria desde cero, mas o menos, creando a individuos libres que no se impondrian ante los demás como los mas fuertes o los que son superiores politicamente (por ejemplo), (aunque Nietzsche los consideraría superiores moralmente) aplastando a los pobrecillos de “moral de esclavos”, sino que al estar a favor de la vida este “superhombre” u “hombre nuevo” no podría imponerse por la fuerza ya que el estar en favor de la vida le obliga a encontrar la satisfacción en las buenas relaciones, en el “bien” con los demas individuos. Esta sería la “moral de señores” que llama Nietzsche.
El personaje de Zaratustra es ese “superhombre”, si quereis podeis leer su historia en el libro de “Así habló Zaratustra”, donde se vé el comportamiento de una posiblilidad de “superhombre”.
Nuestro querido filósofo nazi, o nihilista o amoralista, parece que no plantea destrozar tanto el mundo sino cambiarlo, crear una humanidad nueva, exenta de dogmatismos, radicalismos, y el sometimiento del individuo con respecto a cualquier otro.
Me alegro de leerte, esta web ameniza el tiempo en internet.
24 de Mayo, 2007 - 9:55 pm
¡Ah! que conste yo no echo de menos aquella educación castradora y alienante, sólo quería dejar constancia de que hemos ido al lado opuesto, y que me gustaría ver cuándo llegamos al justo medio, pero me temo que eso es imposible, si miramos la historia nos damos cuenta de que siempre ha sido así: pendulazo va pendulazo viene…
24 de Mayo, 2007 - 10:48 pm
H@la,
Pendular, oscilar, vacilar, jugar en el columpio. Lo mejor es estar bien acompañad@, dependiendo de cada situación, para poder explicar el vértigo de los extremos y el apogeo que disfrutas entre ellos.
Tod@s vivimos de forma que nos parece normal y sólo en pocas ocasiones nos damos cuenta que debemos pararnos a pensar en lo que estamos haciendo.
Y decidir si queremos seguir por ahí o no.
Ningun@ de nosotr@s nos consideramos capaces de realizar actos violentos, ni perjudicar sin motivo alguno ¿o sí?
Perdonad si parece frívolo, en esta página que defiende cualquier solución por el razonamiento antes que la estupidez de la violencia, pero todavía echo en falta una mayoría de cohabitantes que refleje más claramente que no nos gustan ciertas actitudes autoritarias con las que convivimos y nos gusta decirlo. En el fútbol, en los toros, en otros espectáculos, en la compra, en el trabajo, en la reclamación de derechos y así ……
Lo malo es que cuando eres niñ@ tienes pocas defensas, que no quiere decir que seas tont@ y no vayas asimilando a la velocidad del rayo, pero si recibes una de las dos educaciones que nos dice Muiño, apaga y vámonos….., que el ambiente se está poniendo muy raro.
Besos pacíficos.
25 de Mayo, 2007 - 1:29 am
Apartemos catastrofismos, culpabilizaciones, responsabilizaciones.
Parece claro que el individuo es él y sus circunstancias. Los padres, son parte de sus circunstancias. Le influyen. Pero no son lo único o lo indiscutiblemente de mayor peso en la educuación del niño; no, al menos, lo definitivo o insalvable.
De niños (incluso de mayores), todo nos educa (no sé si este proceso termina nunca): el mundo exterior (familia, profesores, amigos, sociedad, televisión…) y nuestra cabeza, nuestros pensamientos espontáneos, cómo los elaboramos, el modo en que entendemos el resto que no somos nosotros.
Es decir, no podemos creer que los padres tienen el control del “producto hijos”. Eso hace culpabilizar/culpabilizarnos, ser agoreros, autoimputarnos aciertos que no nos corresponden, ¡y no!.
Siendo así, no sé cómo nos echamos a desear “infousitos/as”, niños a nuestra imagen y semejanza cuando nos enamoramos, o cuando consideramos que la obra cumbre de nuestra autorealización, la corolará la concepción de un hijo (”un hijo, un árbol, un libro…”).
Lo veo simple: uno nace a consecuencia de la circunstancia de que a sus padres les sucedió (o les ilusionó) que procrearon, y, a partir de ahí, harán lo mejor que puedan las cosas, con naturalidad, ayudándote a llevarlo y a hacerlo bien; ayudándote, subrayo.
25 de Mayo, 2007 - 11:07 am
Me interesa mucho el tema de los asesinos en serie, Sr. Muiño.
¿Podría decirme quién es este asesino en serie del que habla?
¿Y algún libro interesante sobre el tema?
Muchas gracias de antemano
25 de Mayo, 2007 - 11:28 am
Perdón, Sr. Muiño. He estado mirando otro texto suyo sobre el tema y he visto que tampoco da el nombre del criminal. Y como le he oido a veces sobre la excesiva fama de los asesinos en serie imagino que no dar el nombre es una actitud consciente. Tiene usted razón. Pero sí le agradecería la recomendación de algún libro.
25 de Mayo, 2007 - 12:35 pm
¿Qué hay, Rosa?
Lo poco que sé sobre el tema ha salido, sobre todo, de pacientes con los que he trabajado y de dos libros:
- “Personalidades violentas”, coordinado por Enrique Echeburúa, que tiene la ventaja de recopilar muchos puntos de vista porque lo escriben personas con enfoques muy distintos.
- Y “Psychokillers” de Jesús Palacios, que me parece muy lúcido analizando la mitificación que hemos hecho de los asesinos.
El fragmento de entrevista está sacado del primer libro. Y sí, es cierto: no se me ocurre ningún motivo para hacer famoso al tipo en cuestión
25 de Mayo, 2007 - 8:42 pm
“No tengo tiempo aún para decirles cómo me he convertido en un asesino, pero ya sabréis cuando llegue el momento, que soy uno de los pilares de esta sociedad, conmigo comienza el siglo XX” Así firmaba en el año 1888 uno de los primeros asesinos en serie que lograrían revolucionar el mundo del crimen. Ignoro qué tipo de circunstancias fueron las que este ,u otros asesinos en serie, vivieron durante su vida antes de comenzar a realizar semejantes actos de violencia. No es fácil saber qué es lo que rodea a la mente del asesino antes de sus momentos cumbres, pero desde luego es una situación en la que la adrenalina se dispara por un impulso de frustración tremendo y que de algún modo el asesino se revela destruyendo todo aquello que le produce ese sentimiento o que le recuerda a una situación similar que le hace daño a su equilibrio psicológico. En el caso de Jack “El Destripador” eran prostitutas de los bajos barrios de Whitechapel, se decía que las emborrachaba antes de llevar a cabo su destructiva acción, pero la pregunta es el por qué de ese atentado. ¿Aplacan así su frustración, es la rebeldía ante lo prohibido, la “lujuria” de lo vedado…?Es en lo único que saben que pueden captar la atención de aquellos a los que odian y por los cuales están frustrados. Creo que es una parte de la psicología que siempre provocará misterio en aquellos que como yo desconocemos hasta qué punto la mente es capaz de impulsar al ser humano a cometer semejantes homicidios, pero por los cuales nos sentimos atraídos. No queremos ser sus víctimas pero sin embargo de un modo más reservado les “admiramos” interesandonos en el halo de misterio que envuelven esas figuras rebeldes e infringidoras de la moral humana. ¿No somos nosotros más irónicos que ellos?
25 de Mayo, 2007 - 9:49 pm
Por lo poco que voy sabiendo, al parecer, los psicópatas (creo que el individuo descrito, parece un psicópata…) son perfectamente conscientes de lo que hacen; que lo que hacen está mal; tienen voluntad para hacerlo o no. Por eso, al parecer también, jurídicamente se les puede imputar como responsables, es decir, se les puede condenar, se les puede considerar culpables.
Existe en los seres humanos “normales” (dejémoslo en “sanos psicológicamente”) un sentimiento o una cualidad que hace que podamos “ponernos en el lugar del otro”. Es la empatía. Efectivamente, al parecer (siempre “al parecer” que yo ni de esto ni de casi nada estoy seguro de saber nada absolutamente), los psicópatas carecen de esa empatía. El porcentaje de psicópatas sobre la población general se establece (¿?) en el 1% (¡más de 400.000 psicópatas en España, por ejemplo!)
¿Es, por tanto, un auténtico “milagro” que con tanto psicópata “suelto” ocurran tan pocas “desgracias”, que el % de casos descubiertos sea tan insignificante…? Pues, seguramente, tanto los psicópatas como los “normales” ejecutaríamos a mucha más gente si hubiera impunidad garantizada… Es decir, lo que le libra a la Humanidad del caos y la orgía de sangre generalizados es que existe “delito” y, por tanto, castigo…
…Y lo mismo podríamos decir de las normas de Circulación, de las obligaciones Fiscales, Laborales y un larguísimo etcétera… etcétera que, como las cebollas, se ha ido haciendo y consolidando capa a capa, siglo a siglo, conflicto o revolución a revolución, a lo largo de la ya larga Hª de la Humanidad o de la Civilización, como queramos llamarlo.
¿Y, entonces, eso es “Educación”? ¿En esto consiste la “Educación”?
¿Es enseñar? NO: se “enseña” la Química o la Gramática
¿Es imponer “per se”? NO: (muy buena la famosa frasecita de don Miguel de Unamuno a “don” Millán Astray: “¡Venceréis; pero no convenceréis!”) Todo lo que se impone, sin más argumentos o explicaciones que “hay que obedecer porque así están las cosas”, se “deslegitima” –por eso mismo- automáticamente… quedando sólo que “te lo impongo porque puedo imponértelo”… ¡lógicamente! Ésa sería, precisamente, un tipo de “anti-educación”, justo lo contrario de lo que pretendería, perpetuando “mensajes” de “Poder per se”…(el Poder siempre será coercitivo…).
¿Es dar ejemplo? Por ahí, por ahí empezamos a acercarnos…
¡Es CONVENCER! efectivamente… Convencer con argumentos, con diálogo, con participación en la toma de decisiones, en la co-responsabilidad de nuestros actos, en nuestro lugar en la escena social, en hacer ver las ventajas de ser social (¡es mucho lo que puedes beneficiarte!) y adoptar actitudes socializantes…
¡Y es RESPETAR! A ti mismo y a los demás,
…Pero todos tenemos mucha prisa y lo urgente nos impide lo importante…
Estoy de acuerdo con don Luis cuando dice del asesino en serie, que, entre otros factores, es una persona que “no ha sido capaz de interiorizar las normas morales debido a la forma en que éstas se le han trasmitido”. …Y creo que esto mismo se puede extender y aplicar a todos los psicópatas, e, incluso (yo llegaría más lejos aún…) a toda la población sana en general, que, cada vez más, reciben peor, interiorizan peor dichas “normas morales”…
¿Por qué?
Los educadores se mercantilizan: es un trabajo más, un sueldo que necesito para vivir. “La culpa es de los padres” que me dejan a mí totalmente todo este “muerto”. ¡Allá ellos!
Los padres “tienen derecho” a disfrutar de la vida… y los hijos “tienen derecho” a que no les interese educarse, a no estudiar, a tener una “paga”, a salir con los amigos, a no ser “listos” y, en consecuencia, no sacar buenas notas; o no ser torpes; pero a no esforzarse en dicha dirección, porque “¿de qué le puede servir el día de mañana al niño/a todas esas tonterías inútiles que le obligan a aprenderse?…
La verdadera “Educación”, la que resulta tan “difícil” de transmitir correctamente a los que comienzan su socialización, sería la que se practica, con el ejemplo (nada de “haced lo que yo os diga; pero no lo que yo haga…”); la de aprender que también existe el derecho/la posibilidad de equivocarse; a pedir perdón; a ayudar al más débil; no calibrar siempre cuál sería mi Bº personal en cada acción o decisión que tomara…
Al igual que, es verdad, “una imagen vale más que mil palabras”, una actitud un ejemplo de los padres, profesores, familiares y amigos, adultos en general, tiene muchas más consecuencias que mil “discursos” o lecciones o “sermones” (incluidos, los religiosos, claro está).
¡Pues claro que tiene que haber unas normas! ¡Pues claro que deben cumplirse!… ¡Pues claro que tienen que transmitirse y aprenderse! ¡Pues claro que debe ser castigado quien las incumpla! Y, pues claro también, que a todos nos gustaría, muchas veces, pasarnos las normas por el arco de triunfo…
Parece paradójico; pero, precisamente, en eso consiste la Democracia: en que todas esas normas se las da “a sí misma” la sociedad; no forma parte de la Ley del Más Fuerte, las normas de convivencia quedarían siempre en el ámbito del diálogo y del bien común… En suma, no me las está imponiendo “nadie”: me las auto-impongo a mí mismo a través de los representantes legítimamente elegidos por todos para llevar a efecto toda esta “arquitectura” de equilibrios que suponen las leyes…
…Por eso deberíamos tenerlo siempre presente, recordarlo en todo momento y… ¡¡¡Saber transmitírselo así a los hijos y alumnos!!! Hacerles ver que tu verdadera lucha no consistirá nunca en hacer lo que te dé la gana siempre que te beneficie, incluso en contra del Común, sino, ahí está la cuestión, tu lucha será la de conseguir que todas esas leyes y normas se pongan siempre en solfa a través de las Elecciones/Representantes y de las mayorías… por lo que hay que participar… y co-responsabilizarse de las normas y de las personas elegidas por todos y para todos…
¿Es esto psicología o “Contrato Social”…?
Pues aquí viene la Psicología: ¿no es verdad (no está ya sobradamente demostrado) que es mucho más eficaz la recompensa que el castigo? ¿Que se “consigue” mucho más y mejor “reforzando” que con actitudes “punitivas”?
Ser padre es jod… difícil; maestro, también. Mi padre siempre nos insistía, al hablar de la educación de nuestros futuros hijos (nunca sabré si para justificarse a sí mismo), en que “lo hagáis como lo hagáis… ¡siempre lo haréis mal!”…
Por cierto (sale últimamente mucho en la Prensa): cada vez se dan más denuncias de padres a hijos con actitudes violentas, egoístas y antisociales… para que se los “lleven” de casa… ¡a donde sea!
“O tempus! O moris” (o algo así…)
25 de Mayo, 2007 - 11:03 pm
¿castigando o educando?…
y….¿educar ?…tal vez un concepto difuso y poco concreto.
unos creen que la educación está ligada directamente con la disciplina, otros que la educación es hacerlo en “valores” (pero valores buenos o valores malos o valores de inversión o del estado)
otros convierten la educación en algo llamado enseñanza, y que al igual que la sanidad pública está regulada en “valores institucionales, económicos y comerciales”
educar, señores es ensñar a caminar en la vida, y para eso no es necesario adquirir título de asesino en serie, médico afamado o político sin escrúpulos ¡uis!(por un momento he pensado que hablaba de la misma persona con tres identidades)
bueno…para no cansar … digo yo que será mas propio mirarnos hacia adentro y buscar eso que esla vida, osea, simplemente vivir, y en ello nos llegará por añadidura aprender desde lo grato y no desde el palo, aprender desde el premio y no el castigo, aprender desde la experiencia y no desde la culpa….
en definitiva tan sencillo y complejo como aprender y educar a ser felices.
nos venden la moto de que tenemos que tener primero para poder estar y así ser alguien en la vida, pero yo propongo que SER PARA ESTAR Y ASÍ PODER TENER
LUZ … para la inteligencia global
26 de Mayo, 2007 - 10:14 am
H@la,
A mí también me pasa lo que a Zakul, que a veces pienso en alguien y l@ identifico con varias personas más, así que independientemente de la identidad propia que tengan me resultan comunes entre ell@s. Tengo que reconocer que la mayoría de las veces tardo en conjuntarlos, y cada vez más, porque me puedo equivocar en las primeras apreciaciones.
El último párrafo de Muiño en el post también me inquieta. Esa cara de miedo que tienen l@s exterminador@s ¿cómo se separa de la que pongan l@s que se ven en peligro por ell@s?
Porque si tienes tiempo de reaccionar ante un peligro (tangible o no es una cuestión gorda también) ahí se podrá ver la personalidad, pero ¿y si a un@ le quitan ese tiempo de defensa?
Uufff, sigo pensando que esto de l@s asesin@s en serie o consecutivos da pelín de miedo, y lo mismo pedirl@s por favor y mucha buena educación que te dejen en paz no da buenos resultados…..
Y lo ir “armad@” por si acaso no me parece buena solución.
Si al final hay víctimas la pena impuesta a l@s que asesinan debería tener en cuenta no sólo su educación sino la que tenían l@s que cayeron.
27 de Mayo, 2007 - 3:45 pm
Enlazando con tu artículo anterior, esto del asesinar congéneres en serie nos diferencia de los animales.
Y quizá hasta de las máquinas; aunque para esto habrá que esperar (no vaya a ser que la historia de Hal 9.000 se confirme —o el trasfondo de Terminator—).
29 de Mayo, 2007 - 4:43 pm
Un tema difìcil Sr. Luis, sobre todo porque uno como madre, intenta educar bajo el régimen de valores a los hijos.
Y como hijo, pues siempre intenta emular lo mejor de los padres, aunque retoricamente hablando acabamos formándonos de todo lo que gira a nuestro alrededor.
Dificilmente se puede separar la vida enseñada a golpe de machaca, uno como ser humano, se lleva por guía ampliada y aceptada la mayoría de aquellas cosas que vió, pero esa parte llega al extremo cuando se encuentran situaciones como vivir a la par de una persona que no se reconoce a si mismo ser humano.
Creo que mientras las lagunas de nuestra conciencia como hombres, no tomen cabal melatonia como seres iguales, la diferencia entre unos y otros por significativa que sea, tenderá siempre a caer para luego volar en reversa.
¿Quién sabe, siempre queda en la mente aquella pregunta de que si viviendo para morir, sea lo mismo que morir vivendo?, eso porque existen quienes dicen que se vive, simplemente al terminar de respirar?
Quién puede saber ¿cuál es la verdadera realidad de la locura?, si a nosotros mismos a veces, nos falta un milímetro de nada para ser fenómenos sociales, en lugar de seres humanos.
¿La vida es rara, no cree? pero más raro, es vivirla sin que nos altere nuestra propia psiquis…
30 de Mayo, 2007 - 1:34 am
La verdad es que ya en el presente ya no saves ni en quien confiar, te pueden apuñalar tanto los mas coividos hasta los mas atravancadillos, ya ni en provincia uno puede vivir tranquilo, a cada rato se escucha que un violacion, una ascecinato… ya nadie duerme tranquilo.