Archivo de Abril de 2007

ASESINATOS EN VIRGINIA TECH: TODAVÍA NO SE SABE POR QUÉ, PERO YA SE SABE CÓMO.

Martes, 17 de Abril de 2007

Ando releyendo “El profesor y la prostituta”, el impactante libro de la periodista Linda Wolfe. En él se recogen una serie de casos reales con un denominador común: se trata de personas con una vida tranquila y convencional, que han realizado actos violentos sin un motivo aparente…
Un ejemplo extraído del libro es el de aquel ejecutivo triunfador, que acaba de ampliar su cadena de tiendas y está a pocos días de su boda.  Un día, cerca de Central Park, tiene un pequeño accidente: un individuo choca contra su coche nuevo y le causa ligeros desperfectos.  Nuestro ejecutivo sale del coche con una pistola y, delante de cientos de testigos, asesina al propietario del otro vehículo. La periodista entrevista en la cárcel al criminal: no sabe por qué lo hizo. Pero tiene algo muy claro: si no hubiera tenido un arma a mano en ese momento, no lo hubiera hecho.

En los años 90, un grupo de psicólogos elaboró una clasificación de los asesinos que nos puede ayudar a entender estos casos.  Analizando a un grupo numeroso de presos homicidas internos en una prisión yugoslava, decidieron que existían cuatro tipos de perfiles. Un pequeño grupo había llegado al asesinato desde un perfil psicótico: sufrían alucinaciones, delusiones, síntomas de enajenación y el asesinato formaba parte de su delirio. Un segundo grupo, más numeroso, eran personas paranoicas y agresivas, intolerantes ante la frustración y altamente introvertidas.  En el tercer grupo estaban los psicópatas. 

Pero había un cuarto grupo. Era el más numeroso. Según todas las pruebas, eran individuos que tenían un perfil de personalidad normal. Eso sí: estaban muy frustrados, habían convertido ese sentimiento en violencia…y tenían un arma a mano. 

Éstas son las tres preguntas que se hace Linda Wolfe:

¿Alguien cree que somos racionales y que jamás nos dejamos llevar por nuestros impulsos?

¿Alguien piensa que todos nuestros impulsos son positivos?

¿Tiene entonces sentido que la sociedad ponga tan cerca de las personas armas que, en un determinado momento, pueden convertir los arrebatos de rabia en asesinatos?

 




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