EL MITO DE LA PASIÓN
En el año 123 de nuestra era, el emperador Adriano conoció al joven Antínoo. Durante los siguientes siete años estas dos personas, diferentes en edad, estatus social y nivel cultural, protagonizaron una de las historias de amor más famosas que han existido.
El final de su amor fue trágico y misterioso. Antínoo murió ahogado en el Nilo y nunca se han podido desentrañar las causas reales de su muerte. ¿Quizás fue asesinado por los que envidiaban su relación con el emperador? ¿Se suicidó porque no resistía la presión social que existía para que dejara de ser el amante de Adriano?¿Fue su muerte, de alguna forma, un acto ritual? Nunca se sabrá…
Lo que sí cuentan las crónicas es que Adriano vivió desolado el resto de sus días. Dicen que llegó a divinizar a su joven amante. Fundó una ciudad a la que llamó Antinoópolis y ordenó que se celebraran en ella, todos los años, competiciones para honrar al joven dios. Erigió cientos de estatuas de Antínoo. Y murió recordándole.

El amor como trasgresión, el enamoramiento como revolución vital que trastoca todas nuestras vidas ha sido, desde el Romanticismo, la forma de vivir la relación de pareja más retratada en cine, literatura y música. Desde hace al menos doscientos años, el arte de la cultura euroamericana convierte en héroes a los amantes pasionales; a aquellos que viven una relación imposible con final trágico; a los que abandonan toda su vida para dedicarse, únicamente, a amar…
La historia de Antínoo y Adriano, por ejemplo, se ha convertido en mítica y se cita continuamente a la hora de hablar del amor entre hombres. Y los que la recuerdan continuamente como ejemplo dejan de lado millones de ocasiones en las que dos hombres han sido felices compartiendo sus vidas.
Los teóricos del asunto distinguen dos fases en el amor. La primera, a la que se suele llamar enamoramiento, supone una revolución química y una revolución vital. La revolución química es, sobre todo, una revolución hormonal. Un reciente experimento, por ejemplo, demostraba que este es el único momento en que los niveles hormonales de hombres y mujeres se igualan.
Gracias a esas alteraciones internas, se produce una revolución vital: todo se trastoca para crear un estado naciente a partir del cual las personas iniciarán una nueva vida. Es una etapa hermosa, una etapa de cambio.

Pero es también una época egoísta: la otra persona sólo nos interesa en la medida que entra en nuestras vidas.
A veces, si las dos personas inician algún proyecto común, la fase de enamoramiento da lugar a otra: la etapa de amor compañero. Los dos individuos dejan de mirarse el uno al otro y empiezan a mirar juntos hacia el futuro. Es una etapa en la que empieza a ser importante la comunicación, el crear un modelo de pareja que deje a cada persona desarrollarse, el compromiso…
Adriano y Antínoo, como otros famosos amantes de la historia, vieron truncado su amor por impedimentos sociales. Y nunca sabremos como podría haber sido su amor compañero.
Lo que me parece injusto es que esa injusticia sea la que hace de ellos personajes míticos.
16 de Abril, 2007 - 8:40 pm
Las imágenes que he elegido son de Robbert Mapplethorpe, un tipo que supo aprovecharse del caché cultural que tiene la pasión. Que conste que a mi me encanta su mirada, pero sus fotografías me gustarían más si no buscaran el escándalo de lo excesivo con la excusa del apasionamiento.
Vale, sí, soy un hombre tranquilo, como el de la peli de John Ford. Está claro que el egocentrismo del amor romántico no es lo mío…
Contra la pasión no sé si hay algún libro: si me dais un tiempo, a mí me gustaría escribirlo. A favor hay muchos. A mí el que más me gustó fue “Tratado de la pasión?, de Eugenio Trías. Para el autor, la pasión es una forma de conocimiento. De hecho, es la única forma de conocer ciertas cosas. No puedo estar menos de acuerdo…y supongo que por eso me gustó mucho leerlo.
Por cierto, Eloísa vida mía y Pau de mis desvelos: idea incorporada. Pronto se podrá ver cuáles son los últimos comentarios. Yo también lo echo de menos. Entre otras cosas porque las personas que no están de acuerdo con el post comentan muchas veces cuando ya se ha abierto otro debate. Y ya sabéis que los comentarios que más me gustan son los que no están de acuerdo con lo que yo pensaba el día que escribí el post. Más que nada porque, como ya he cambiado de opinión, suelen estar de acuerdo con lo que pienso hoy.
16 de Abril, 2007 - 10:15 pm
¿Qué sabe nadie?
¿Cómo poder estar seguros de ese apasionamiento y conjunción espiritual del emperador Adriano y su amante Antínoo?
Sólo conocemos la versión de una de las partes… la de uno de los mayores y más poderosos emperadores romanos… de los momentos de mayor poder y gloria de Roma…
La vida privada es de cada cual… Estoy convencido de que nadie hubiera osado echarle en cara nada a Adriano (como al Gran Alejandro, en sus tiempos…).
¿Históricamente, en aquellos tiempos, no se tenían los mismos prejuicios hacia la homosexualidad que hasta tiempos muy recientes?
La vida es vivirla, fundamentalmente el presente… dejarse llevar. Y si, además, tienes la suerte de cruzarte en tu camino con tu media naranja, aprovechar la oportunidad y vivirla… ¡qué mayor gozo!
17 de Abril, 2007 - 1:11 am
Mira por donde… hoy estás de suerte, Luis… sin que sirva de precedente, estoy en total desacuerdo contigo
La pasión tiene su razón de ser y efectivamente te conduce a espacios inaccesibles de otra forma. Te hace desbordar tus límites y experimentar extremos… algo que no a todo el mundo le gusta… pero que tiene su puntito. Eso sí, te deja echa unos zorros y a menudo acaba fatal.
La pasión te hace sentir como un dios cuando la encuentras y te hace arrepentirte luego de haberla conocido.
Por otro lado, ser un hombre tranquilo también tiene su puntito y sus gozos particulares… yo he ido de la pasión desaforada al sosiego a través de mi vida y no sabría decir cual de los dos estados es mejor (o peor)… lo que si puedo decir es que la pasión es agotadora y llega una edad que el cuerpo te pide tregua.
17 de Abril, 2007 - 8:53 am
H@la,
Pues no sé si quedarme con el mito de la pasión vivida por Adriano y Antínoo, o con las que sentí leyendo el libro de Margarita Yourcenar.
Tal vez porque en aquella época yo también andaba por esos mundos difíciles de dejarme arrastrar por las pasiones.
Pasionalmente vive mucha gente, lo malo es que algun@s anteponen la suya sobre los demás, incluso a veces con violencia.
Y no siempre se mitifican los amores imposibles, hay veces que gente externa a la relación la degradan y entorpecen, por sus propios motivos o pasiones….
17 de Abril, 2007 - 2:23 pm
Ya que lapides, aquí te va una crítica en contra:
Hay quien cree que para conocer las cosas hay que mirarlas desapasionadamente, introduciéndolas en la frialdad de un análisis racional.
Son los mismos que afirman que para ver bien las cosas hay que cobrar distancia y alejarse de ellas.
Eso es presbicia.
Un abrazo
18 de Abril, 2007 - 2:48 pm
No me distraigas ni soliviantes, que ando enfrascada en una pasión naciente.
Sólo una cosa: esta historia al final no es más que la visión de los demás, los que quedaron, los que miramos…
Incluso, quién sabe cual fue la historia de cada uno de los dos. Siempre he pensado que el amor es algo personal e intransferible, realmente una fantasía que creemos compartir con nuestra pareja, pero cómo nos llena la vida y nos consuela de estar solos…
A saber la verdad de las cosas.
5 de Mayo, 2007 - 7:10 pm
Luis, vida mía te has ganado, un poema. Pero no te preocupes, que a la vez que te lo dedico, te doy caña… como dices que no te va eso de la pasión pues para que te fastidies.
Aunque no lo entiendo del todo ¿No quedamos en que eras hedonista? Aunque el hedonista ortodoxo no es que sea muy pasional ¿Ahora qué quieres, ser estoico? Desde luego lo que eres seguro es gallego.
En fin ¡qué vamos a hacer contigo! En cualquier caso, si quieres escribir contra la pasión vete, como en todo, a los clásicos. Síguele la pista a Epicteto, a los estoicos, y ya tienes resuelto medio libro.
ARREB?TAME, AMOR, ?GUILA ESQUIVA
Arrebátame, amor, águila esquiva,
mátame a desgarrón y a dentellada,
que tengo ya la queja amordazada
y entre tus garras la intención cautiva.
No finjas más, no ocultes la excesiva
hambre de mí que te arde en la mirada.
No gires más la faz desmemoriada
y muerde de una vez la carne viva.
Batir tu vuelo siento impenetrable,
en retirada siempre y al acecho.
Tu sed eterna y ágil desafío.
Pues eres al olvido invulnerable,
vulnérame ya, amor, deshazme el pecho
y anida en él, demonio y ángel mío.
Antonio Gala
14 de Mayo, 2007 - 11:48 pm
Sin palabras, o casi, me he quedao con este poema Eloísa.
Y señor Luis, me podría explicar qué es lo que pasa después del caminemos juntos hacia el futuro…Es que no se si mi camino ahorita mismo se encuentra por ahí.
Gracias
1 de Junio, 2007 - 11:34 am
¡¡AY, qué chica tan pensadora! Me temo que la respuesta a esa preguna requiere más datos para poder ser contestada. Y , en último término sólo la puedes responder tú misma.
En mi opinión hay que disfrutar más y pensar menos. No sé cómo te lo aplicarías, ni siquiera estoy segura de que yo me lo aplique.Ya me conoces.
Dado que el poema te ha gustado te voy a poner otro para ti muy parecido al anterior. Espero que te guste.
CONDENA
A trabajos forzado me condena
mi corazón, del que te di la llave.
No quiero yo tormento que se acabe,
y de acero reclamo mi cadena.
Ni concibe mi mente mayor pena
que libertad sin beso que la trabe,
ni castigo concibe menos grave
que una celda de amor contigo llena.
No creo en más infierno que tu ausencia.
Paraíso sin ti, yo lo rechazo.
Que ningún juez declare mi inocencia,
porque en este proceso a largo plazo
buscaré solamente la sentencia
a cadena perpetua de tu abrazo.
Antonio Gala
¿Responderá esto a tu pregunta, Hege?
9 de Junio, 2007 - 11:16 am
Yo creo q no se trata de dejar tu vida de lado para dedicarte a amar, sino q la clave del asunto está en vivir amando… es decir, incorporar a tu vida el amor… lo contrario me parecería más cercano a la obsesión q otra cosa… y creo q debemos respetar los espacios y tiempos de cada uno, y no ser posesivos, sino cómplices… las relaciones sanas son las q me interesan, no las enfermizas…
Y tampoco creo q haya por ahí medias naranjas… creo q cada uno de nosotros somos naranjas completas… y cuanto antes lo descubramos mejor será para nosotros mismos y para los q nos rodean…
Otra cosa q me llama la atención es q siempre q se habla de amor se tiende a pensar en parejas sentimentales, y quizá eso contribuye a q perdamos de vista muchas otras formas de amor igualmente importantes y necesarias… como la amistad, q a mi modo de verlo es la forma más bella de amar…
Creo q no elegimos de quien nos enamoramos, q es el enamoramiento quien nos elige a nosotros, pero sí podemos elegir a quién amar… y no niego q la pasión pueda tener sus aspectos positivos, pero yo apuesto por la racionalización de los sentimientos, creo q eso es lo q les da su verdadera autenticidad y profundidad…
10 de Marzo, 2008 - 7:22 pm
[...] . La unidad alcanzada por medio del trabajo productivo no es interpersonal; la que se logra en la fusión orgiástica es transitoria; la proporcionada por la conformidad es sólo pseudounidad. Por lo tanto, constituyen meras respuestas parciales al problema de la existencia. La solución plena está en el logro de la unión interpersonal, la fusión con otra persona, en el amor. . Ese deseo de fusión interpersonal es el impulso más poderoso que existe en el hombre. Constituye su pasión más fundamental, la fuerza que sostiene a la raza humana, al clan, a la familia y a la sociedad. La incapacidad para alcanzarlo significa insania o destrucción -de sí mismo o de los demás-. Sin amor, la humanidad no podría existir un día más. Sin embargo, si llamamos «amor» al logro de la unión interpersonal, nos vemos frente a una seria dificultad. La fusión puede lograrse en distintas formas -y las diferencias no son menos significativas que lo que tienen de común las diversas formas del amor-. ¿Deberíamos llamar amor a todas ellas? ¿O tendríamos que reservar la palabra amor únicamente para una forma específica de unión, una forma que ha sido la virtud ideal de todas las grandes religiones y sistemas filosóficos humanísticos en los cuatro mil años de historia occidental y oriental? Publicado por candelaarias Archivado en El arte de Amar, Erich Fromm [...]