Archivo de Marzo de 2007

LA VERDAD Y OTRAS INSENSATECES

Lunes, 19 de Marzo de 2007

A Alfred Kinsey, catedrático de Biología y Zoología de la Universidad de Indiana, le sorprendía mucho que hubiese tantos datos sobre la sexualidad de los demás animales y tan pocos sobre la sexualidad humana. Así que allá por los años 40 del siglo pasado decidió poner manos a la obra y hacer una macroencuesta para recoger datos sobre la vida erótica del animal humano… 
Por supuesto, recibió críticas encendidas por parte de ciertos sectores médicos y diversos grupos religiosos (de hecho, fueron encendidas en el sentido literal de la palabra: amenazaron con quemar su casa con él dentro)…
Pero nuestro protagonista no se arredró y siguió adelante.  Consiguió datos de la vida sexual de cerca de 18.000 personas y publicó el informe Kinsey.  Los resultados dejaron estupefacta a gran parte de la sociedad estadounidense de la época… 
Por ejemplo: según la encuesta, el 37% de los varones había tenido alguna experiencia homosexual en su vida.  Los datos mostraban, asimismo, que el 62% de las mujeres se habían masturbado en alguna ocasión…
El informe Kinsey presentaba, incluso, datos que cuestionan nuestra percepción de la realidad física.  Cuándo se preguntaba cuál es el tamaño medio del pene, los hombres lo estimaban entre 20 y 30 centímetros.  Las mujeres, humillantes ellas, nos atribuían una media entre 8 y 10 centímetros.  Así que uno de los dos sexos se equivocaba (luego se supo que erraban los dos: el tamaño medio está entre ambas estimaciones)…
En fin, que la encuesta arrojaba unas cifras sorprendentes en multitud de aspectos de la sexualidad humana.  El informe Kinsey revolucionó nuestra percepción de este tema: a partir de él, por ejemplo, se supo que la masturbación y las experiencias extramatrimoniales eran frecuentes en ambos sexos; que las conductas homosexuales eran muy habituales o que la causa de muchos trastornos sexuales era psicológica.

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Lo que hizo nuestro protagonista es tratar de adoptar una manera de ver el tema que hasta ese momento no se había utilizado para hablar de sexualidad: el punto de vista Etic. 
Los antropólogos llaman así a los estudios que tratan de investigar el funcionamiento de una cultura desde fuera, basándose en las cifras reales y no en lo que los miembros de esa cultura nos cuentan que ocurre. Kinsey adoptó este punto de vista.  No creyó a los que le contaban cómo era la sexualidad humana de la época.  Sabía que ese era el cuento que las personas se contaban a sí mismas, pero que no tenía por qué ser verdad.  Averiguó como ocurrían las cosas sin dejar que nadie le cribara la realidad. 
Pero pagó un alto precio por ello.  La presión social contra él se hizo insoportable.  La fundación que había apoyado la encuesta retiró sus ayudas.  Y el resto de su vida se la pasó intentando encontrar fondos para continuar con su proyecto.  Y es que claro: era un proyecto en el que se trataba de poner la verdad a descubierto.
Era, me temo, un proyecto insensato.
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