QUE CAMBIEN OTROS
El filósofo Émile Cioran fue conocido por escribir libros en los que transmitÃa una visión pesimista de la filosofÃa y del mundo. Según él, la libertad humana no existe y, por eso, todo esfuerzo por alcanzar conocimiento está destinado al fracaso…
Sin embargo, los que le conocÃan Ãntimamente decÃan que Ciorán era un hombre cortés, alegre y bromista. Estaba completamente alejado del prototipo de hombre desesperado y destructivo que esperarÃamos si confiásemos en que existe una coherencia entre la visión de la vida y la visión de uno mismo.
Cioran es uno de los muchos casos de intelectuales que escriben sobre la inutilidad de todo esfuerzo y sobre el absurdo del mundo y, sin embargo, disfrutan de una vida feliz y hedónica. Esa actitud, en principio, parece contradictoria. Incluso el hecho de escribir sobre la inutilidad parece paradójico: ¿para qué escribir un libro (con el trabajo que cuesta) si no sirve para nada?

La contradicción entre la visión que tenemos del mundo y la que tenemos de nosotros mismos ha llamado siempre la atención a los que nos dedicamos a la salud mental. La paradoja está ahà y, por lo visto, forma parte de la idiosincrasia del ser humano. Numerosas investigaciones lo reflejan: mientras que la mayorÃa de la gente dice sentirse feliz, un porcentaje elevado de las personas juzga que las cosas (en la sociedad, en la polÃtica, incluso en la naturaleza) no van tan bien.
¿A qué se debe esta discrepancia notable entre nuestra visión benévola y reconfortante de nosotros mismos y nuestra visión del mundo, más crÃtica y acerada? Aunque desde el punto de vista lógico, la cuestión resulte contradictoria, el dilema es fácil de resolver si pensamos que nuestra mente no está hecha para alcanzar la verdad: su sentido adaptativo real es darnos una imagen del mundo que nos sirva para sobrevivir en medio del caos.
Por eso, el pesimismo ante las personas y ante el mundo puede ser adaptativo: nos permite protegernos, nos permite estar alerta ante los peligros. Sin embargo, con nosotros mismos es mejor que seamos optimistas: asà conseguiremos la motivación y las fuerzas suficientes para seguir adelante…

La aptitud de Ciorán (“el mundo tiene que cambiar pero a mà no me hace faltaâ€?) es, de hecho, la aptitud de la mayorÃa de los seres humanos.
Por algo será.
23 de Marzo, 2007 - 12:53 pm
Los dibujos son de Alfred Kubin, un pintor que además escribÃa (o al revés, no estoy muy seguro). Kubin es autor de un libro fascinante, oscuro y pesimista que se llama “La otra parteâ€?. Es de esas cosas que yo leÃa cuando era joven, más pesimista con respecto al mundo…y más optimista sobre mà mismo.
Si queréis investigar sobre este tema, no me canso de recomendar “Optimismo inteligenteâ€?, un libro de Maria Dolores Avia y Carmelo Vázquez. Es un libro tremendamente lúcido que pocos ensayistas subscribirÃan. Lo dicho: ser optimista con respecto al mundo tiene poco “cachéâ€? intelectual. Se liga más (y se ganan más votos) diciendo que todo va mal…
23 de Marzo, 2007 - 1:44 pm
Gracias por tus vivas y útiles palabras siempre, LuÃs, en este espacio tuyo de sabidurÃa y crecimiento; y por tu apoyo constante a mi Blog.
Yo voy recuperándome, despacio pero sin pausa; espero que muy pronto estaré al 100% y podré recuperar mi actividad bloguera normal, visitas incluidas
Un gran abrazo
Carmen Moreno MartÃn
alias Hannah
23 de Marzo, 2007 - 6:25 pm
Personalmente participo un poco de lo que comentas sobre Cioran; no me es en absoluto ajeno. Pienso, además, que en todos existe ese rango paradójico. De hecho, la vida nos lleva a enmascararnos para funcionar, pero en el fondo seguimos siendo volubles, inestables, inseguros y vulnerables. Lo cual no necesariamente es catastrófico ni mucho menos.
Creo que el mundo se nos ha ido de las manos, me decepciona con demasiada frecuencia la condición humana, participo de un considerable pesimismo antropológico… Sin embargo, sé que mis amigos me consideran un tipo alegre y ocurrente, y me tienen por alguien leal, comprometido y responsable… (tal vez por eso son mis amigos y claro que no conocen, como yo mismo, mis hermosas limitaciones).
Un saludo, Luis.
23 de Marzo, 2007 - 8:04 pm
Cioran es un escéptico radical y un anticonformista nato como adaptación a su realidad; no podemos ignorar que al nacer en 1911 hasta su marcha a Paris a la edad de 23 años, su paÃs RumanÃa estuvo en distintas guerras con distintos objetivos. Ya me direis que panorama se encontró en Paris en esa fecha y siguientes.Desde luego no volvió a su paÃs y no tuvo intenciones de ser patriótico con Ceauscescu en el poder. Anda que no se vive bien en Occidente, por lo menos aquà podÃa decir lo que se le ocurriera que no sé si lo pensaba
Luis pone en palabras de Cioran ¿para que escribir si no sirve para nada? pues hay varias respuestas posibles: por narcisismo, por necesidad subjetiva u objetiva, porque no sé hacer otra cosa… Sigue más adelante diciendo “nuestra mente no está hecha para alcanzar la verdad” ¿No? Pues sà querido Luis, gracias a la verdad cruda y dura algunos vivimos ¡ay, si os contara!
23 de Marzo, 2007 - 10:56 pm
Es cierto, os pondré como ejemplo un caso que en mi familia es muy común, y creo que en las vuestras igual. Cuántas veces viendo los informativos en la televisión, mi padre viendo todas esas guerras y violaciones, desapariciones, campañas engañosas,etc… habrá exclamado : ¡El mundo se está volviendo loco, nada más que hay guerras!, puede ser, pero yo creo que sinceramente los informativos llaman tanto la atención de la gente por su dramatismo, es una forma de captar a la gente. Lo mismo pasa en los libros, anuncios o incluso hasta la conversación más efÃmera que mantengamos con nuestro/a amigo/a. Todos quieren hacernos ver un mundo fatalista y avocado al “apocalipsis”, pero creo que en el fondo todos nos refugiamos e incluso nos “relajamos” al ver que no somos los únicos seres en este mundo que ven que lo de su entorno cada vez va perdiendo más fuerza. Infunden un miedo incomprensible desde todo ángulo, dejo una conclusión que tiene mucho que ver con este tema del pesimismo y el positivismo personal: ¿Cuando queremos atemorizar a alguien, a caso no intentamos de alguna manera crear el pánico desestabilizando a esa persona, diciéndole algo que sabemos que va a dolerle o crear miedo en su interior? Por eso pienso que cuando se va a ver algo, oÃr, hablar, etc…más vale hacerlo con una única predisposición, juzga por ti mismo y no por lo que te digan. Qué es el miedo si no un sentimiento instigado por aquellos que quieren privarnos de nuestra libertad.
23 de Marzo, 2007 - 11:39 pm
A Cioran siempre se le consideró francés, incluso él y sus amigos filósofos aunque no comulgasen con sus ideas.
Siempre me fascinó su manera de ver las cosas, en mi juventud lo consideré un esnob, un tÃo que se adaptaba a las circunstancias hasta el punto de predicar lo que no participaba. Mucho después, al poder mirarme mejor al espejo, me di cuenta que era como él.
Por qué somos as� Por qué pregonamos lo contrario que hacemos?
Por supervivencia y por si nos equivocamos.
Eso es como el ateo que está a punto de palmar y justo antes de hacerlo llama al creador… no fuera caso que sea verdad.
24 de Marzo, 2007 - 6:19 pm
Parece que de alguna manera somos héroes que se protegen de sà mismos, que luchan por avanzar aún sabiendo que las metas pueden llegar tarde a nosotros o no llegar a cumplirse.
24 de Marzo, 2007 - 7:46 pm
SÃ, lo pesimista vende más pero yo no se si es la edad o simplemente que me gusta ir al revés, pero ya estoy cansada de las personas (incluidas amistades) que me vienen a demandar atención contándome problemas que la mayorÃa de las veces buscaban. Como dice una amiga mÃa ¡qué hay que contarse lo bueno y no siempre lo “malo”!.
Tomo nota del libro
Saludos.
25 de Marzo, 2007 - 12:52 am
OPTIMISTA/PESIMISTA: ¿Qué significan realmente?
Si dijéramos: “El cambio climático está produciendo fenómenos perjudiciales para la humanidad” ¿eso es ser pesimista? Y si le decimos a nuestro hijo: “No aprobarás si no estudias” ¿también?
¿O serÃa más “correcto” llamar pesimista al que cree -sin más- que nuestro planeta se va a hacer gárgaras? ¿O que este hijo -se esfuerce lo que se esfuerce- nunca podrá aprobar?
¿Ah, sÃ…? ¿Eso serÃa ya ser “pesimista”? ¿Y no serÃa -simplemente- ser estúpido?
Me explico: si entendemos que Pesimista/Optimista es un “estado del alma o del pensamiento apriorÃstico”, sin “necesitar” demostración o prueba alguna… Una especie de “creencia” de uno mismo… ¡de acuerdo!, volvemos a lo mismo de siempre: ¡allá cada cual! La vida de uno es suya…
Pero si, fruto de cualquier análisis (equivocado o no), llegamos a conclusiones… de resultados malos o buenos para alguien o algo ¿en eso consistirÃa ser optimista/pesimista? ¡Tampoco! ¿verdad?
¿Entonces?
¿Se tratarÃa de posibilidades o probabilidades? ¿Posible/Imposible; muy probable/poco probable? El que, siendo imposible.. insiste en que lo espera ¿eso es ser optimista? ¿o, simplemente, eso es ser gil…?
Sin embargo, si existe alguna posibilidad, por muy improbable que pudiera ser -lo que sea- y se lucha por ello ¿eso serÃa ser optimista?
Yo creo entender perfectamente la postura de Cioran: una cosa es tu postura vital, personal ante la vida… y otra muy distinta es la racional y filosófica. Una cosa es cómo me siento yo, cómo quiero sentirme, cómo quiero hacer sentir a los demás, qué cosas me satisfacen, qué metas me producirÃan gozo per se… y otra mi convencimiento de que mi conocimiento y, por consiguiente, mi libertad racional es muy limitada…
Estoy convencido de que la mayorÃa de los vagos fÃsicos tienen el mismo trasfondo que los psicológicos: se buscan excusas para justificar su inmovilismo, adaptación al mÃnimo esfuerzo, cobardÃa, en suma, para afrontar la realidad y transformarla -o intentarlo- a nuestro gusto… conformismo, en suma.
Si asà quisiéramos interpretarlo, estarÃa de acuerdo: “Optimista” el que lucha, se pone metas… el que “se gestiona” sus posibilidades individuales: conoce sus puntos fuertes y débiles, lo que puede aspirar a cambiar -y lo que no- de sà mismo. En definitiva, el que está convencido de que, aun no llegando a sus metas o últimas aspiraciones… sólo el andar, el movilizarse, de por sÃ, ya merece la pena intentarlo, vivirlo, es un disfrute en sà mismo…
¿Y el pesimista? El que se justifica a sà mismo para ni intentarlo siquiera. De puro temor y auto-protección “se pudre” vitalmente.
Volvemos a lo de siempre: “allá cada cuál cómo quiera sentirse”… La autocompasión se da muy frecuentemente, al igual que la poca autoestima… ¿Y eso tiene algo que ver con la filosofÃa? o, más bien, como insinúa Muiño, ¿con la psicologÃa?
25 de Marzo, 2007 - 4:36 am
¿Se liga más? Yo pensaba que a ellas les gustaba evadirse y buscaban un tipo que les hiciera reÃr. Debe ser otro tópico.
Esta historia de Cioran me ha recordado a un tipo que tiene una bitácora. Resulta que se ha ido dando cuenta con el paso de los años (lleva 3 en plan crÃtico) que quien escribe está dejando de ser él para dar paso a un personaje, y que debe ponerse en la piel de ese personaje para escribir la bitácora con el mismo nivel crÃtico. Simpático, ¿verdad? Espero que este amigo no acabe siendo un caso de Dr. Jekyll y Mr. Hyde.
25 de Marzo, 2007 - 11:15 am
H@la,
De acuerdo totalmente con la primera parte de la aguja, y con la segunda también.
Si nuestra visión del entorno es pesimista, la única solución para seguir adelante y no largarnos por decisión propia y “vital” de ese mundo es creer que sà tenemos capacidad y libertad para encajar las situaciones y adaptarnos como podamos hasta que podamos cambiarlas, o al menos variarlas, y si las dificultades persisten a pesar de nuestro esfuerzo, cambiar nosotr@s. Y en ese proceso tampoco hay porque irse al lado contrario como si jugásemos una partida de ajedrez compitiendo con nosotr@s mism@s, podemos intentar levantarnos del tablero y observar qué movimientos hemos estado haciendo y cuáles nos interesa hacer, pero para eso tendremos que habernos preocupado de aprender y haber afrontado nuestros errores con deportividad para aprender de ellos y de las buenas jugadas que hayan hecho l@s demás.
DifÃcil y laborioso, pero parece que no queda más remedio, asà que cuando nos encontramos sin salidas propias, hay que procurarse personas y actividades que nos ayuden a salir del bucle en el que nos encontramos muchas veces. En esto me repito constantemente ¿por qué será?
Las imágenes me han resultado bellas pero inquietantes, y el tÃtulo me ha recordado aquello de “¡que inventen ellos!”
Saludos,
25 de Marzo, 2007 - 2:13 pm
La verdad está ahà fuera…
Aquà dentro se trata de vivir o sobrevivir lo mejor posible.
26 de Marzo, 2007 - 2:01 pm
Aunque desde el punto de vista lógico, la cuestión resulte contradictoria, el dilema es fácil de resolver si pensamos que nuestra mente no está hecha para alcanzar la verdad: su sentido adaptativo real es darnos una imagen del mundo que nos sirva para sobrevivir en medio del caos
Destaco esta reflexion de Luis Muiño porque me parece magnifica, por lo menos.
Bueno, sobre el planteamiento de Cioran al que conozco poco, puedo decir que son muchas las interpretaciones posibles. Normalmente la mayoria de las personas crean una distancia entre el mundo externo y el mundo intimo y privado, sobre todo cuando ponen en manos de los poderosos las responsabilidades del mundo, porque esto es cierto, las decisiones nunca las toma el pueblo. Estas personas suelen ladearse de toda responsabilidad y piensan que el mal nunca va con ellos. Muy poca gente se autoanaliza conscientemente para saber que ellos tambien pueden generar hostilidad.
Recuerdo el pesimismo de muchos amigos mios en mi época de estudiante cuando todo lo veian negro y no veian solución a los problemas que el mundo generaba, siempre mencionaban a Cioran, dicciendo: Cioran tiene razón y todo es inútil. Pero activaban mecanismos de optimismo y de buen humor para compensar, sobre todo para devertirse.
Sé muy poco del tal Cioran, pero puedo pensar que trás una sonrisa se esconde una reprimida amargura. Yo lo he comprobado en mucha gente.
26 de Marzo, 2007 - 3:21 pm
Creo que al resto del mundo nos trae más a cuenta que los sesudos realistas (en el fondo) sean (en su superficie) alegres, divertidos y extrovertidos. Porque si no, vaya existencia que iban a darnos…
www.unabohemia.blogspot.es
26 de Marzo, 2007 - 6:27 pm
Creo que la forma más fascinante de la paradoja de Cioran no es la del vitalismo diario frente al pesimismo mundano, sino frente al pesimismo existencial.
La inutilidad de la acción de Cioran no era frente a la imposibilidad de cambiar el mundo (no es verdad, es posible cambiarlo, a veces) sino ante la nada existencial de la que venimos y volvemos tras nuestro pequeño paseo por la vida. Eso sà que no hay quien lo cambie.
Yo sà creo que la mente está hecha para alcanzar la verdad, o algunas verdades, es el miedo a enfrentarse a ella lo que hace que la mayorÃa rehúse la búsqueda y prefiera la mera supervivencia. No todos pueden soportar la heladora visión inanimada de la realidad atomista de Demócrito/Nietzsche. Y seguir viviendo.
La felicidad de la que hablas es la banal, la que se obtiene de la mediocridad. La de Cioran era la felicidad elevada del que valora la vida mucho más al saberla rodeada del vacÃo, al saberla inventada por nosotros y por lo tanto asumiendo nuestro papel de únicos autores de ella, nuestra obra más grande y fascinante, aunque inútil.
La vida es una extraña broma pesada, de un dios borracho o con muy mala hostia, que contiene el horror y el esplendor. Y nosotros somos los improbabilÃsimos afortunados que la cruzamos sin apenas tiempo de enterarnos, para olvidarla y ser olvidados.
26 de Marzo, 2007 - 7:34 pm
De acuerdo por completo con Rafa.
Si acaso matizar y en vez de “la mente está hecha para alcanzar la verdad” yo dirÃa “la mente es capaz de alcanzar la verdad”
Tampoco considero “banal” a la felicidad obtenida de pequeñas cosas.
Pero en todo la demás, lo fundamental, completamente de acuerdo con lo que dice.
26 de Marzo, 2007 - 8:20 pm
A veces, como en este caso, pienso que todo depende de cómo nos sintamos: el que se siente optimista, “es” optimista; el que se siente pesimista “es” pesimista…
Y, don Luis nos dirá si es algo que tenga -o no- “remedio” (conductista, o del tipo que sea…), si se lo puede uno “trabajar”… Si forma parte del carácter intrÃnseco de la persona o de su forma de ser, más modificable… Si debe ser -o no- “remediable”, es decir, si conseguir ser optimista como postura vital general es bueno para la salud mental y para eliminar o suavizar “el” sufrimiento (o cualquier sufrimiento), si ayuda a superar frustraciones, decepciones o incapacidades personales, de todo tipo, a lo largo de nuestras vidas…
¡Qué sé yo…!
26 de Marzo, 2007 - 10:46 pm
El amigo Koldo en su ultimo comentario me ha dado que pensar…
A alguien le gusta ser pesimista,o depresivo o vago..?
Se pueden cambiar nuestros defectos?
Vienen de serie o se “aprenden”?
Don Luis seria tan amable de iluminarme?
Una persona negativa por naturaleza,se autoengaña intentando ser optimista?o por el contrario solo intenta mejorar?
En fin,yo creo que “la cabra al final siempre tira al monte”,y que los defectos que vienen firmemente arraigados con nuestro caracter,son practicamente insuperables.
Ojala me equivoque….Pero creo que soy un pesimista(o realista con un toque de cinismo)por naturaleza,y que morire asi.
Un saludo.
27 de Marzo, 2007 - 1:12 am
“La gente me produce asco, tengo asco hasta de mà mismo. Deseo una destrucción completa de todo lo humano, incluidos ellos e incluido yo, ya que no soy especial ni mejor que ellos”. Ciorán
Es el primer pensamiento que tengo cada mañana mientras me ducho (bueno, a veces el segundo o tercero, pero seguro el que nunca falta) es con el que comienzo el dÃa y el que me acompaña drante cada episodio de interacción con los demás, me siento grande cuando alguien “depende” de mi, soy de nuevo asquerosamente normal cuando caigo en cuenta de que “inter-dependo”.
Quisiera matar a varias personas tan solo al oirlas soltar dos frases, me quiero matar cuando descubro que he pasado una hora hablando con esas personas (no somos diferentes en esencia).
El fin de semana salgo de fiesta (o cualquier dÃa si lo consigo) luego, al dÃa siguiente siempre encuentro el momento para estar sentado solo llorando en el sofá de casa… Mierda!! aunque vivo enamorado de las creaciones humanas cuando yo descubro para mi mismo y me convenzo de lo que me representa su esencia, ODIO el conjunto de fatalidades y accidentes que me representa el ser humano. Por eso mismo interactuo con el mundo lo menos posible para no entrar en colera, pero en profundidad como para poder difrutar de algo y pasar buenos momentos; luego por la noche intento dormir asqueado de haberme mezclado con todo aquello que tanto odio. cada dÃa me levanto menos vivo y mas confundido.
El mundo no hace mas que darme motivos para que me largue de una vez, pero siempre vomita a alguien de vez en cuando que me llena de curiosidad y hace crecer en mi un anhelo-encanto por conocer sus entrañas.
uff, aunque no sirva tenÃa que soltarlo, asà mismo, Ciorán quizá no pretendÃa llegar a ningún sitio, tal vez soltar la Verborrea le hacÃa tan libre como lo soy yo ahora mismo (claro que creo que además el vivÃa del cuento), pero cuanto más grandioso pareces ser dentro de tu absurdo a ese nivel, te haces interesante y debido a la violencia en la expresión (depurada en su caso) consigues que la gente reflexione sobre aquellas cosas que no suele tocar de su propia persona. No sé si buscaba todo esto, pero lo consiguió quedándose a gusto en cada momento y con tanta naturalidad que luego se podÃa dar el lujo de pensar y expresar lo contrario. Ventajas de no tener ideologÃa.
Siempre habrá alguien que se identifique con lo mejor que ofrezcas y alguien que haga lo mismo con lo que te avergueza de ti.
ya sabeis que la vida está tan segura de su triunfo que os ha dado a todos una vida entera de ventaja.
Fabián.
27 de Marzo, 2007 - 5:55 pm
H@la,
Menos mal que el cielo va clareando, ya tengo excusa para animarme y no seguir pensando que hoy ha sido un dÃa en que he vuelto a sentir un poco el lado pesimista de la vida.
27 de Marzo, 2007 - 9:29 pm
Don Fabián (o “aborym”):
Te agradezco que hayas reproducido esa frase de nuestro “homenajeado” Cioran… ¡Aquà ya nos dejamos de teorÃas! Cioran era un auténtico paradigma del “vacÃo existencial”… que ya nos lo contaban los curas… y yo nunca entendÃa nada… eso sÃ: acojonaba un rato… Con esa frase ya puedo decir que le conozco… algo más…
Si exorcizas tus bilis… se produce la catarsis (¡que bonito queda asà escrito! ¿a que es un mensaje profundo y molón? ¿a que he quedado como un gil…?)
Espero no tener que vivir fiestas y post-fiestas como las que nos cuentas… nunca.
Creo que te equivocas: “el mundo” (como cualquier otra cosa o persona que se pretenda) nunca “da motivos”… ¡Tú ya los tienes desde antes… ya solito! ¡Qué bien viene siempre echar la culpa (¡hasta de los motivos!) a otro o a algo externo!
La autocomplacencia deberÃa ser -a lo sumo- como el coagulante de una herida cuando se produce: lo más primario e imprescindible para evitar hemorragias… luego, ¡nada! ¡sólo una costra!: se seca… ¡y se cae!
En el fondo, siempre he pensado (por experiencia propia, sobre todo, supongo…) que la autocomplacencia, el regodeo en tus propias miserias, infelicidades, inhabilidades para relacionarte y disfrutar, no es sino un tipo de orgullo, como de estúpido sentido de superioridad ante los demás… que nunca “comprenderán” (¡no están a la altura, por supuesto!) lo “profundo” y “vital” de nuestros sufrimientos…
En fin, ¡discúlpame! y tómalo más como autocrÃtica (uno se ha visto asÃ, como describes, ¡tantas y tantas veces!…).
“Disfruta” de tus sufrimientos… pero acuérdate que ése no debe ser jamás tu estado “natural”… SÃ, efectivamente, hay otros mundos… y son increÃblemente mejores…
28 de Marzo, 2007 - 12:14 am
Gracias koldo, en realidad me cuesta no molestarme ante una crÃtica pero… supongo que ya supones lo conciente que soy de la situación que me explicas asà que sobran necedades. me desahogaré de mis “chorradas” más a menudo por aquÃ, veo que merece la pena.
Al respecto hay algo que no entiendo y es algo que no logro deshacer del todo y es que cuanto más revuelco en ese estado mas productivo soy en general, sobre todo mejoro mi relación y participación en lo que respecta a la interaccion. Fabián