BASURA
Steven Johnson es una de esas personas de las que se suele decir: “sabe de lo que hablaâ€?. Es profesor de la Universidad de Nueva York, columnista de la revista de divulgación cientÃfica “Discoverâ€? y ha escrito tres libros que tratan de cuestiones claves de la neurologÃa y la informática. Es decir, parece una persona con un gran bagaje cientÃfico.
Sin embargo, todo eso ha sido puesto en solfa por sus detractores cuando Johnson, en su último libro, ha decidido defender lo que se ha dado en llamar “cultura basura�.
Este buen hombre ha escrito un libro que se titula “Todo lo malo es bueno para ti�. En él describe los beneficios intelectuales que producen los medios audiovisuales modernos.
Según Johnson los ejercicios de previsión que se necesitan en los video juegos, la capacidad de análisis de complejos argumentos que requieren series televisivas cada vez más desafiantes y el desmenuzamiento de la vida real que hacen los “reality shows� son óptimos para nuestros procesos neuronales.

Para este ensayista, los nuevos medios suponen una experiencia que despierta nuestros sentidos. Los video juegos, por ejemplo, son un auténtico desafÃo a la complejidad intelectual. El cerebro debe resolver, mientras juega, una serie de problemas y se ve obligado a salvar obstáculos. Esto produce activación cerebral gracias a lo que él llama el “sistema dopamina”. La dopamina es una sustancia que emite el cerebro y que produce sensación de bienestar. Jugar muchas horas seguidas a un video juego nos permite desarrollar una estructura narrativa cuyo objetivo final es resolver problemas. El cerebro nos “premiaâ€? con la resolución de éstos produciendo dopamina cuando hacemos nuestro trabajo.
Un ejemplo lo tenemos en las nuevas generaciones de videojuegos, que demandan una gran destreza y una compleja capacidad de previsión que no se diferencian, según Johnson, del método tradicional empÃrico de los cientÃficos. Otro ejemplo estarÃa en los “reality showsâ€?, que espabilan las neuronas, según él, porque “cuando vemos esos programas, la parte de nuestro cerebro que monitoriza las vida emocionales de la gente que nos rodea- la parte que sigue los cambios sutiles en la entonación y los gestos faciales-escruta la acción en la pantalla, buscando pistas. Seguimos las historias, pero jugamos a adivinar segundas intencionesâ€?. Y eso, según Johnson, estimula la inteligencia emocional.

Nos hallamos según este divulgador en el comienzo de una nueva era, la digital, en la que la televisión presenta proyectos cada vez más complejos. Series con argumentos no lineales, pelÃculas en las que se juega con el tiempo, polifonÃa de personajes y de situaciones en los videojuegos… Todo esto hará que las nuevas generaciones entren rápidamente en un mundo complejo, en un mundo con distintos puntos de vista que nosotros, como padres, tardamos mucho más tiempo en entender.
El optimismo de Johnson no es, desde luego, compartido por todos los analistas del mundo moderno. Quizás haya factores que él no menciona y que no se fomentan en el universo de esa cultura basura. Pero, lo dicho: este hombre sabe de lo que habla. Él (un gran consumidor de este tipo de cultura) acaba de publicar con gran éxito su tercer sesudo ensayo de divulgación cientÃfica. Asà que tan mal no le deben haber sentado todos los videojuegos, las teleseries y los “reality showsâ€? que ha visto…
¿O s�
5 de Marzo, 2007 - 10:36 pm
Las imágenes son de los Costus. La primera está hecha para “Horror en el hipermercadoâ€?, la canción más cultura basura de mi época (bueno, “Enamorado de la moda juvenilâ€? tampoco era moco de pavo). La segunda es del mural que hicieron en “La vÃa lacteaâ€?. En la barra que hay al lado de ese cuadro, influidos por la cultura basura (cine, cómics, televisión,…), mis amigos y yo nos acodábamos esperando a pillar cacho. Hay alguno que todavÃa sigue allà fijado a la barra esperando…
La referencia esta vez es obvia: cualquiera de los libros de Steven Johnson cuenta esto con mucha más gracia que yo.
5 de Marzo, 2007 - 10:59 pm
Efectivamente, coincido contigo en que Johnson hace un análisis parcial de la cultura basura. No hay nada completamente bueno ni completamente malo. La cultura basura tiene cosas buenas y malas, y el balance dependerá mucho del uso que se haga de ella y de la persona que la procese (no sé si es el verbo mas adecuado aquÃ).
A mi me gustaban Alaska y los Pegamoides…
6 de Marzo, 2007 - 12:10 am
Se ve que el concepto “basura” es subjetivo, porque para algunos es agradable -punks, recicladores…-.
¿O sea, que lo que perdura en el tiempo, lo clásico, es calidad, y las modas son basura? ¿Y sus amantes, son personas de calidad y personas basura?, cuestiono.
6 de Marzo, 2007 - 2:55 pm
Al César lo que es del César. Coincido con Javier, la basura tiene aspectos aprovechables y, en ese sentido, le doy la razón a Johnson. Sin embargo, no hay que perder el norte: la basura es basura y mejor estarÃa “controlada”.
Enchufarse varios capÃtulos seguidos de “Falcon Crest” u otra serie es tragar mucha tele; pasarse las tardes jugando a la Xbox o al “SuperMario” es tragar tele y no necesitar a los amigos (posiblemente); y seguir la vida de los que aparecen en el Tomate y resto de hortalizas es tragar tele, fomentar el cotilleo y (posiblemente) cubrir alguna carencia en nuestra vida con la vida de otros.
La pregunta es, ¿se pueden fomentar las habilidades estudiadas por el profesor y cientÃfico y potenciadas en esos contextos mediante otros contextos que no impliquen tiempo de televisión, autismo o “voyeurismo”? ¿A nadie le gustarÃa participar en “Humor Amarillo”, por equipos…?
6 de Marzo, 2007 - 6:26 pm
ANESTESIA…
…AMNESIA…
…Bálsamo mental, intelectual y espiritual…
(”autismo”, efectivamente, “El Zorro Volador”…)
¿Tan fuerte es nuestro “dolor” que asà lo buscamos y necesitamos? ¿O se trata, de nuevo y por desgracia, de “mi” famosa “Ley del MÃnimo Esfuerzo”…?
¿De quién pretenderÃamos “huir” sino de nosotros mismos? ¿Por qué? ¿Para evitar enfrentarnos a nuestra propia realidad, de la que -seguramente- no estemos muy conformes o satisfechos?
¿Tan insorportadamente larga y vacÃa nos parece nuestra existencia?
¿Si estuviéramos “realmente” “ocupados” anhelarÃamos con tanta intensidad e insistencia tanta pérdida de tiempo?
Los psicólogos sabrán (o deberÃan saber), pero ¿estas auténticas “sobre-dosis” de TV, videojuegos, etc., no serÃan sÃntomas de la “verdadera” enfermedad?
Algo no va (no nos va) bien. El verdadero cambio en cuanto a entretenimientos se trata y con relación a un pasado no tan remoto como pudiéramos creer, es que los actuales no socializan. Es más, por desgracia, me temo que no hacen sino fomentar el ostracismo, el aislacionismo social, la vacuidad y falta de contenido de las pocoas relaciones personales que van quedando… Incluso casi me atreverÃa a llevar la contraria a este tal Johnson: el ostracismo me parece que también es mental… y sin crÃtica alguna: nos chutamos en vena, “engullimos” y “embestimos” contra el “capote” de todo lo que nos colocan delante… sin elaborar, dando casi todo por sentado, sin crÃtica…
“Amar duele” (dice Falete… él sabrá por qué…)
… Pero PENSAR sà que tié ser joÃioooo… que lo evitamos a toda costa.
6 de Marzo, 2007 - 8:40 pm
Luis mi chico, en el último párrafo nos pones la piel de plátano a nuestro alcance ¡ay, la cultura basura! sobre todo hoy que somos conscientes de la necesidad del reciclado. El autor -Johnson- defiende que la “ludopatÃa” ya que estamos colgados de los reality-show televisivos nos hace ver los problemas desde muchos puntos de vista y yo me pregunto y os lo hago llegar ¿desde cuando la realidad no es polimórfica? incluso los problemas de selectividad tienen muchas posibles soluciones, sólo que ’sabemos’ que solución nos piden. Me explico: un problema x puede ser solucionado con una
7 de Marzo, 2007 - 2:45 am
Yo me imagino que todo es válido, de todo se aprende. A la vez que todo tendrá su contrapartida.
Un beso.
7 de Marzo, 2007 - 2:54 am
Llamativo y muy común que, al seguidor diario de alguna serie televisiva sea reconocido como “enganchado”, y al que sigue la actualidad, a lo largo del dia, en los noticieros de televisiones y radios, y prensa escrita, se le llame “persona informada”.
Un comportamiento asÃ, tampoco da mucho lugar a la sociabilización ni a la familia. Pero, eso sÃ, tiene “label de calidad”… Y nos gusta arrimarnos, en la medida de nuestras posibilidades, a lo bien reconocido.
¿Se nos ocurre pensar que tal vez nosotros mismos resultemos “espectadores, debatientes, oyentes, etc., de basura” para otros más eruditos? ¿que les parezcamos jugar a culturitas, que les seamos lumpen, cutres, frikis, kitschs?
Sobre el ocio con amigos: ¿es a todas luces -exclúyanse los casos extremos- preferible, más enriquecedor, más sano, distender saliendo con amigos a cualquier otra actividad?
Tomates, Grandes Hermanos y tales: Nacen del espÃritu cotilla humano, no lo generan. Y, al fin y al cabo, son “juegos” (unos lo son realmente, aunque peligrosos) o “jugadas” (de las que alguien saca partido económico).
Las carencias son prediluvianas, como las formas de intentar cubrirlas, de desahogarnos. No sé si a ésto se le puede catalogar de patológico…
Fomentar habilidades en contextos que no impliquen voyeurismo: ¿y no es el principal método que ha usado la enseñanza en la historia? Otros le llaman observación, atención, etc.
Lo siento, Zorro, no podÃa contenerme 0:)
7 de Marzo, 2007 - 12:42 pm
De la misma manera que la libertad es libertad, la cultura es cultura, pienso. AsÃ, etiquetar como basura a ofertas diversas puede partir, como tantas otras etiquetas, de intereses tendenciosos, excluyentes y censores. No sé qué es lo que cada persona puede entender como “basura cultural”, pero sà entiendo que lo que percibo personalmente como tal, es abusivo y omnipresente entre la oferta “cultural”.
Para mi, el problema que puede causar aquello que entiendo como “basura”, es que hay demasiada. A todas horas, en todos los medios, y dirigida a todas las edades. Esto, la oferta masiva de “basura” en espacios y tiempos destacados y al alcance de cualquiera (sobre todo cuando los “cualquiera” son niños y adolescentes) es lo que me parece preocupante. Tanta “cultura basura” exhibida en los altares mediáticos más “publicitados” y visitados, hacen montañas. Montañas que cubren, sin piedad, otras alternativas; alternativas que apenas pueden verse ni olerse, y, que cuando asoman por “casualidad”, hieden ante narices no acostumbradas. AsÃ, aquellas alternativas que otros podemos disfrutar, son hediondas basuras para quienes no quieren escarbar un poquito más, y paraÃdos vetados para una buena parte de niños y adolescentes.
8 de Marzo, 2007 - 9:23 am
H@la,
¡Ay Muiño, esta vez sà que la intervención ha sido un revulsivo para mi conciencia! He tenido que asumir mi consumo abusivo de lo que ha catalogado de cultura basura (cine, cómics, televisión). De cómics ya no tanto como hace unos añitos, y lo he tenido que cambiar por espacios informativos de mi emisora radiofónica preferida, además de otras fuentes.
Lo que no he practicado han sido los videojuegos, ni de antigua ni nueva generación, pero la dopamina me venÃa inoculada por la suerte de vivir en una comunidad de vecinos en la que he estado planteando los mismos problemas de salud e higiene desde que llegué, unos veinte añitos, y en el último año, plÃn…., haber salido por sorteo para “llevar” los asuntos, y tener ese gran honor (si a algun@ ya le ha tocado sabrá perfectamente de lo que hablo) de ser la primera persona que no se habÃa postulado a sà misma para serlo ni haber participado en reuniones caseras ni de escalera para, cuales históric@s estrategas, conseguir tener al resto despistad@s y más atontad@s de lo normal.
Como ayer me despedà y conseguà recordarles, con buen rollito, a qué se habÃan dedicado este último año y ell@s escuchando más calladit@s de lo normal, hoy voy a celebrar a lo grande el DÃa de la Mujer Trabajadora. Me lo he ganado chupi, hasta ahora estaba acostumbrada a trabajar donde me pagaban más las labores propias de mi sexo y condición, pero este año tengo de plusvalÃa haberlo hecho para otr@s 31 más (el 1 es el administrador) y ¡¡¡GRATIS!!!. Si es que l@s que hemos nasÃo pá currar somos asÃ, aunque no tengamos ninguna gana.
Como veréis lo mÃo sà es una conciencia total de cultura basura; la “otra” me pilla un poco más inasequible y cuesta más esfuerzo y tiempo aprehender.
Voy a ver (en el sentido de alucinar) qué me cuentan en las noticias………..
8 de Marzo, 2007 - 6:14 pm
A cualquier cosa le llaman complejidad, por lo que veo.
No hay nada más complejo que conocerse a un@ mism@, y no sé si controlar videojuegos y comprender tramas circenses hace que un@ esté más cerca de comprenderse o más cerca de ignorarse a sà mism@, lo cual no sé hasta qué punto hace a esta cultura eficaz para vivir más plenamente.
Ahora, supongo que para algun@s es la mar de entretenido y placentero. Pa qué más!!
9 de Marzo, 2007 - 9:08 am
H@la,
A mà este capÃtulo me sirvió para desahogarme de las tensiones acumuladas que me habÃa producido llevar tiempo intentando resolver problemas y salvando obstáculos en algo que ni era un juego ni habÃa elegido. No podÃa desconectarme de ello.
En la resaca de creer haber terminado, la dopamina me sirvió para echar lastre, basura, como fuese.
Lo malo es que me habÃa engañado. Los problemas siguen…., asà que voy a ver como me las apaño para conseguir que la siguiente dosis de dopamina me siente mejor.
Estoy de acuerdo con suigeneris en que para conocerse mejor y vivir plenamente no vale cualquier entretenimiento.
Saludos,
9 de Marzo, 2007 - 4:33 pm
Pues va a ser que Steve Johnson, además de profesor y columnista, también es un agitador social. Desde luego los directores / presentadores de los cutre-programas de la parrilla (Ana Rosa y cÃa.) van a tener una justificación de cierto prestigio para defender a sus monstruitos. Esto es como cuando nos vendieron que Gran Hermano era un experimento sociológico…
www.unabohemia.blogspot.es
10 de Marzo, 2007 - 8:59 pm
Estoy de acuerdo con Desechable y con Mosquito.
¿Basura?, se trata de un adjetivo despreciativo y cada cual lo aplicará de forma diferente.
Desde antes de los videojuegos mucha gente recurrÃa a las telenovelas y similares, o a las revistas del corazón.
Para mà todo ello es basura, pero no creo que tenga que serlo para los demás.
Cada cual elige lo que le va mejor según su nivel cultural y caracterÃsticas personales, y desecha el resto.
Lo importante es que exista la posibilidad de elegir, cuanto mayor mejor.
12 de Marzo, 2007 - 6:09 pm
Y ahora que os habeis ido todos…: ¿por qué esa cultura es basura? ¿por qué despreciable? ¿en qué intoxica? ¿en qué degrada? ¿por qué prescindible, repugnante, etc. (cualquier carácterÃstica de lo que se define por o connota “basura”?
12 de Marzo, 2007 - 6:53 pm
Desechable, no te contengas, que para eso no venimos a este grupo de Muiño.
Ya que me aludes, te respondo.
No es comparable el estar “enganchado” a una teleserie que el estar “informado” por ver los telediarios (salvando la distancia de lo informado sobre la realidad que puede estar uno a través de los medios). Más si la teleserie es un telecorazón o teletomate. De hecho, quiero pensar que los que se molestan en estar informados dedican más atención a sus familias que los enganchados a la parra tomatera.
¿Es más sano, preferible, enriquecedor salir con los amigos a otra actividad de ocio? Esta pregunta no está bien formulada (eliminas los extremos pero das a elegir entre el blanco y el negro cuando deberÃa ser gris), sin embargo, puesto que pones al interlocutor en un extremo de elección, si hubiera que mojarse yo te digo que sÃ, es más sano y enriquecedor. Yo te preguntarÃa: “Para vivir con un cierto equilibrio mental, ¿puedo prescindir definitivamente de los amigos o de la Xbox?”
¿¿El voyeurismo es el principal método que ha usado la enseñanza en la historia?? El voyeurismo implica “contemplar actitudes Ãntimas o eróticas de otras personas”, según la RAE, asà que yo lo he usado mal (aunque con paréntesis), pero me he acercado más a su definición pues en el contenido de los programas-tomate puedes encontrar todo eso. Ahora bien, relacionarlo con la enseñanza… Puede que el voyeurismo sà sea patológico; la observación con el fin de aprender, lo dudo.
Desde que tengo la tele en el suelo, la enciendo menos. ¿Nadie se apunta a Humor Amarillo por equipos…?
12 de Marzo, 2007 - 8:27 pm
Anda, Zorro… expláyate (y yo también, de paso) un poquito en los argumentos, que las cosas no Son hasta que se demuestre lo contrario, sino que necesitan un poco de explicación…
Invertir el mismo tiempo (pongamos que sobrado por iterativo y obsesivo, y cuando no lo exige la profesión) en estar al cabo de la actualidad polÃtica, económica, etc. no tiene el mismo prestigio que hacerlo en realityshows, telenovelas, comics…
Asà es apreciable normalmente.
Y cuando en ambos casos se dan consecuencias negativas ¿por qué es atenuante ese contenido? ¿qué hace basura a una u otra opción?
(No quieras creer que los informados dedican más tiempo a sus familias… Es un hecho)
Excluyo los extremos, porque sin llegar a pensar en amistades perniciosas, o actividades altamente convenientes, sà creo que la sociabilización en sÃ, no es la repanocha (panacea).
“¿puedo prescindir definitivamente de los amigos o de la Xbox?â€?. Jeje Tú también te pones tremendo
Ni yo hablo de que en todo momento sea preferible prescindir de los amigos, ni tú lo contrario.
Jugaba con el término como derivado del francés “ver”, sin más. Entonces, si el ser simples espectadores, sin lugar a intervención, es algo que degrada el progreso intectual, o algo de eso: ¿cómo es que en eso ha basado la enseñanza tradicional su método? (Y no estoy por el conservadurismo)
¡Vale! ¿Cómo se juega a Humor amarillo? ¡Me pido la locución!
16 de Marzo, 2007 - 2:21 pm
Lo confieso, de niña me gustaban Alaska y Dinarama, será que la veÃa en La bola de cristal. Conseguà que mi madre me comprara la cinta con todas las canciones.
Mi canción favorita era “A quien le importa lo que yo haga…”
La cantaba yo con mucho entusiasmo y con mucha razón, por cierto, porque, efectivamente ¿A quién le importaba lo que yo hiciera?
Iba yo con mucha fuerza de niña, pero creo que luego me frené o me frenaron.
15 de Abril, 2007 - 7:24 pm
No me resisto a la tentación de echarme otro cantecito… mi segunda canción favorita de Alaska era ésa que decÃa:
…me fascinó la sangre,
maté al siguiente con un alambreeeee
Soy la funcionaria asesina,
buscada por la PolicÃa,
y he degollado a más de cien,
cuando ¿…? sé qué hacer.
Y los disuelvo en lejÃÃÃÃa
¡los mato a sangre frÃa!
Y los entierro enseguida.
Éste es el trozo de canción que recuerdo.
HabÃa algo en ella me inquietaba y me llevaba dejar de cantar por unos segundos para preguntarme :¿Qué será una “funcionaria”? Entonces no sabÃa qué era. Ahora ya lo sé.
Imagino a uno de estos padres bienpensantes de ahora que compran a sus hijos un triciclo de ésos con mango en el sillÃn, como una metáfora de control sobre su destino, como una expresión del miedo a la falta de control (llamada seguridad) sobre el destino de sus retoños. Pues, como digo, imagino a estos papás escuchando a sus niños cantar una canción como ésta, en lugar de una infantil. El niño, al psiquiatra. Y la música, requisada.
Entre otras muchas cosas, a mis padres tengo que agradecerles que me hayan dado libertad de pensamiento y de expresión. Lo que pienso es fruto de mi propia experiencia fuera de casa.
Y por supuesto, mi triciclo, no tenÃa mango en el sillÃn, ni control remoto, ni GPS (los acabarán fabricando… si no, al tiempo) y además era propulsado pendiente abajo por otros niños para coger mayor velocidaaaaaaad.
Y nunca me caÃ.
Bueno, en otras circunstancias sÃ.