Archivo de Enero de 2007

MANTRA NÚMERO CINCO: “EL QUINTO SE LEVANTA…Y TIRA DEL MANTRA”

Viernes, 19 de Enero de 2007

“La rama dorada? de Wiliam Frazer es uno de los libros más fascinantes que se ha escrito sobre antropología de la magia. Probablemente sea el más citado. Seguramente es el más mentiroso. En sus páginas se cuenta la siguiente historia…
En cierta ocasión aconteció que un jefe neozelandés, de alto rango y gran santidad, dejó los residuos de su almuerzo en lo alto de un camino.  Algo después, un esclavo llegó al lugar y como estaba hambriento, comió las sobras.  No había terminado aún cuando un horrorizado espectador le informó que el alimento que había comido era del jefe.  Después de oír la fatal noticia, el esclavo fue poseído por las convulsiones y calambres de estómago más extraordinarios, que no cesaron hasta que murió al anochecer del mismo día.

Frazer recoge aquí una de las historias que aparecen con más asiduidad en la narrativa del terror: la muerte por miedo.  El acontecimiento aparece a menudo en historias y leyendas.  Una clásica, por ejemplo, habla de alguien que acude a un cementerio a desenterrar algo y encuentra allí un objeto maldito que le aterra hasta el punto de matarle. 
Otra narrativa repetida por muchas personas es la muerte vudú. La historia se suele contar así: un brujo de una tribu decreta la muerte de alguien y le hace ingerir un líquido. Al poco tiempo, la persona fallece entre grandes convulsiones.  Cuando el antropólogo que se encuentra allí investiga el contenido del recipiente descubre que contiene… agua.  La persona ha muerto de sugestión.
En el otro extremo del mundo, alguien muere de terror por haber roto la maldición de una pirámide.  O alguien convoca espíritus del mal y abandona nuestro mundo porque ha conocido una realidad prohibida.  La narrativa es siempre la misma: alguien rompe un tabú, y es castigado por ello.

De nada sirve que ninguna de estas muertes por sugestión haya podido ser comprobada nunca.  Todas estas historias son falsas, pero se han convertido en leyendas urbanas que voceros de todo el mundo transmiten sin verificar.  Aunque nadie haya fallecido nunca por pasar mucho miedo (nuestro cuerpo está programado para que eso no ocurra) se sigue hablando de ello. La leyenda ha resultado muy útil para proteger a los poderosos y, desgraciadamente, los vendedores de miedo han ayudado a estos potentados contribuyendo a perpetuar el mito.

El roto 1.jpg
Los que ostentan el poder han intentado, durante toda la historia, utilizar tácticas psicológicas que obliguen a los menos afortunados a respetar las desigualdades.  Los métodos físicos son, al final, más costosos y menos duraderos.  Conseguir la sumisión psicológica es mucho más eficaz.  Y para ello hay pocas técnicas más útiles que la creación de un tabú y de castigos mentales para aquellos que lo rompen.
Yo creo que los que nos dedicamos a hablar sobre estos temas deberíamos tener especial cuidado en calibrar qué tipo de mecanismo de poder estamos fomentando con las historias que contamos.
Porque nosotros no ganamos nada haciendo apología de la injusticia social… ¿o sí?.




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