MANTRA NÚMERO SEIS: “SI COINCIDE CON LO QUE PIENSAS, PIÉNSATELO ANTES DE CREERLO”
Viernes, 26 de Enero de 2007En 1957 un hombre llamado James Vicary contó que había realizado, en un teatro de Nueva Jersey, un experimento que iba a cambiar la historia de la humanidad. El devenir histórico no cambió: por suerte o por desgracia, la historia del ser humano se altera más con una mezcla de pequeños acontecimientos que con grandes cataclismos. Pero desde luego, el experimento de Vicary se ha convertido en uno de los más famosos de todos los tiempos.
Lo que este hombre contó a la prensa es que había proyectado destellos subliminales de refrescos durante la proyección de “Picnic” (una película, por cierto, malísima). Estos estímulos subliminales, que incluían las palabras “Tome Coca Cola”, se sobre-expusieron encima del rostro de la actriz Kim Novak. Se supone que eran imágenes de breve duración (un treintavo de segundo, aproximadamente) y que sólo podían ser percibidas inconscientemente. Según contó el publicista, los espectadores recibieron el mensaje sin oportunidad de elegir y eso produjo un incremento del 58% en las ventas de coca cola de la ciudad en un periodo de seis semanas.
El informe de Vicary tuvo una gran repercusión. Se empezó a hablar del lavado de cerebro, de control de masas, de manipulación gubernamental… Y es que el concepto de percepción subliminal es maquiavélico. La idea de que se puedan fabricar estímulos que por su brevedad no lleguen a ser percibidos por la conciencia y, por lo tanto, no puedan ser analizados, es realmente preocupante.

En realidad, el experimento nunca ha podido replicarse. Hoy en día todos tenemos claro que Vicary fabricó una leyenda urbana que le reportó muchos beneficios. Nadie ha podido demostrar nunca una verdadera influencia de los estímulos subliminales a la hora de elegir una marca de refrescos, un coche o una buena lejía para el hogar. Pero muchas personas siguen creyendo que la publicidad de ese tipo funciona.
Las leyendas urbanas son creídas porque plasman ideas que a todos nos parecen ciertas…¿qué aviso moral escenifica el cuento de la eficacia de la publicidad subliminal?
En primer lugar, el mito del conocimiento prohibido. A los seres humanos nos resulta muy fácil creer que existen técnicas potencialmente destructivas que, de caer en manos de los poderosos, podrían permitirles manipularnos sin que nosotros pudiéramos oponernos…
En segundo lugar, la teoría de la represión sexual. Casi todos los estímulos subliminales que se analizan tienen que ver con el sexo. Los que creen en la eficacia de esta técnica piensan que nuestra parte consciente sigue rechazando cierto tipo de imágenes sexuales. Y que por eso, para llegar a nosotros, hay que introducirlas inconscientemente. Piensan que la represión sigue funcionando y que nuestra sexualidad está en las capas más profundas de nuestra mente…

¿Serán ciertos los dos mitos?
¿Habrá conocimientos demasiado poderosos para que el ser humano los posea?
¿Estará reprimida nuestra sexualidad?
O, simplemente, mantenemos todas estas teorías porque nos resultan lógicas…y por eso nos creemos la eficacia de la publicidad subliminal.