CONTRA LA MEMORIA

Elisabeth era una profesora de arte de la Universidad de Harvard con una memoria fotográfica extraordinaria. Entre otros portentos, Elisabeth podía recordar uno a uno los personajes que componían muchos de los grandes cuadros de la historia.
Para estudiar sus capacidades, se utilizó un estereoscopio. Este aparato utiliza dos imágenes distintas que, por separado, no parecen seguir ninguna pauta. Sin embargo, cuando una persona ve una de las imágenes con su ojo derecho y la otra con el izquierdo, se suman y configuran una imagen. El primer experimento que se hizo con nuestra protagonista consistió en pedirla que viera una de las imágenes durante un minuto con el ojo derecho. Recordemos: lo que estaba viendo Elisabeth eran diez mil puntos sin orden ni concierto…
Después de una pausa, se le pidió que viera la otra imagen con el ojo izquierdo, es decir, otros diez mil puntos caóticos. Y por último, se le pidió que juntara en su memoria las dos imágenes. Pues bien: Elisabeth fue capaz de conseguirlo. Podía superponer el recuerdo de las dos imágenes hasta configurar una pauta con sentido. Para hacerlo, había tenido que retener en su memoria la imagen detallada de la disposición exacta de diez mil puntos. De hecho, en experimentos posteriores se comprobó que podía recordar esa pauta un día después de haberla visto.

Max Ernst1.jpg

Nuestra protagonista es uno de los casos más asombrosos de lo que se suele llamar “memoria fotográfica�. Pero, en realidad, esa denominación es incorrecta en éste y en otros muchos casos. La capacidad que determinadas personas poseen no se debería llamar “memoria fotográfica� sino, más bien, “memoria eidética�. La primera sería un recuerdo estático y rígido. Pero éste no es el caso: las personas que, como Elisabeth, tienen memoria eidética tienen imágenes dinámicas y fluctuantes, es decir, pueden recordar el movimiento. Además, pueden alterarlas y jugar con ellas a voluntad. Y, de hecho, no se forman inmediatamente (como lo haría una imagen fotográfica). La persona tiene que ir fabricándolas poco a poco, pasando la vista por distintas partes del modelo.
Muchos niños tienen esta capacidad, pero pocos adultos la conservan. La razón es obvia: en nuestra sociedad, pensar con imágenes es poco adaptativo. Nuestra cultura funciona con palabras y trasladarlo todo a imágenes visuales complica mucho el pensamiento abstracto. La imaginación acaba cargada de detalles vívidos pero inútiles, que acaban convirtiendo el mundo en una especie de caos.

Max Ernst2.jpg
En fin que, como decía mi abuelo, olvidar es tan importante como recordar. En cualquier sociedad y en cualquier época, para aprender ciertas cosas hay que olvidar algunas de las anteriores. Y para conocer a ciertas personas, hay que dejar que otras se vayan de nuestras vidas. Porque si uno no quita algo de su cabeza, acaba por tener demasiada información y es fácil que los árboles no le dejen ver el bosque.
Por eso, tenerla muy grande no es tan bueno como parece. La memoria, digo.

31 comentarios sobre “CONTRA LA MEMORIA”

  1. luis muiño dijo:

    Las imágenes son de Max Ernst, un tipo que afirmaba poseer la maldición de una completa memoria de sus pesadillas. Él definía la memoria como la capacidad de recordar las cosas que deberíamos olvidar. Y pintaba estas imágenes para olvidarlas. No tengo ni idea si funcionó…

    He escrito esto porque me inquieta la obsesión por el tamaño que noto a mí alrededor. Parece que lo importante sigue siendo tenerla muy grande: la memoria, la inteligencia, la sensibilidad, la cantidad de amigos, la cuenta bancaria…Y se nos olvida que dos cosas no pueden ocupar el mismo espacio, así que si una de ellas es muy grande, seguro que hay otra que se ha empequeñecido: la fluidez mental, el sosiego, la posibilidad de decir no, la capacidad de disfrute… “Pequeño libro de una gran memoria� de A. Luria me sigue pareciéndo un libro tremendamente lúcido sobre este tema. Cuenta cómo tenerla muy grande puede dar más problemas que ventajas. ¡Ah!, y por supuesto, “Funes el memorioso�, el relato de Borges. Lo mismo en clave poética…

  2. ¡Unmomento! dijo:

    Supongo que los todos los tamaños tienen sus ventajas y sus desventajas, y supongo que el problema está en la aspiración a cambiar hacia otro, el esfuerzo que uno haga por su objetivo y el trauma que le suponga.
    Lo bueno sería sacar partido a la realidad dada.

    (Es que a pocas digo que a ver si ahora lo grande o lo mucho va a ser malo-faltaría más… ;P)

  3. Una Bohemia dijo:

    No quiero pecar de simplista pero ¿para qué sirve la capacidad aquélla de unir puntitos? Vamos, que puestos a pedir prefiero el don de cocinar bien o de construir barquitos dentro de botellas…

    Ah, por cierto, muchas gracias por enlazar mi blog. Yo también te he publicitado en el mío.

    http://www.unabohemia.blogspot.es

  4. Koldo dijo:

    Ayer mismo, en el programa de Iker Jiménez, aparecieron dos individuos -¡españoles!- campeones del mundo en dos tipos de proezas mentales: cálculo, el uno, y memoria, el otro.

    Los dos habían escrito un libro explicando sus habilidades. Ambos estaban de acuerdo en que había algo hereditario; pero, también ambos, insistían en que todos, cualquiera de nosotros, mediante un entrenamiento diario de sólo 15 mn., podíamos “multiplicar” ambas habilidades mentales…

    En mi caso, por motivos que sólo un psicólogo tendría -estoy seguro- muy fácil de averiguar, mi proeza particular consiste, precisamente, en lo contrario: soy capaz -antes, activamente; ahora, sin esfuerzo- de olvidarlo todo… incluso lo más reciente.

    Seguramente sea algún tipo de autoprotección psicológica, porque, precisamente, cuanto más “olvidable” me resulta algo (desagradable, negativo, etc.), más fácil y rápido lo olvido; tampoco recuerdo cosas o detalles que a mí me resultan “despreciables” (entiéndase, como el cero, en matemáticas, es decir, que ni me van ni me vienen, que no me interesan, vaya): cotilleos varios, vidas privadas ajenas, malos rollos laborales, familiares, etc.

    Esto, como se puede imaginar, “obliga” a ser sincero, a no inventarse nada ni mentir nunca… o, al menos, eso me creo yo… Lo que sí tengo claro es que mentir o “montar alguna historia” me resulta casi imposible: no sería capaz de recordar en un momento dado ningún “capítulo atrasado”, por lo que se me notaría enseguida (más bien: yo mismo acabaría “delatándome”)…

    Así que, cuando vamos a quedar con familia o amigos, mi mujer me “pone al día” de lo que debo o no mencionar, ya que siempre acabo “metiendo la pata”… Además, también “consigo” que “no me cuente nada” (je, je, je…) porque, en cuanto abro la boca, la fastidio…

    Recuerdo perfectamente fórmulas químicas o matemáticas; declinaciones en latín; teorías de distintos filósofos; historia del arte, literatura… lo que dijo ayer el Sr. Punset o don Luis Muiño cuando consigo oirle por la radio… En definitiva: consigo (o eso creo yo) olvidar lo que no me interesa y “recrearme” en lo que, para mí, resulta interesante de esta corta, aburrida y desagradable vida que casi todos llevamos a cuestas “consuetudinariamente” hablando…

    Reconozco que en la vida particular y laboral la memoria resulta muy útil; pero, en la mayoría de los casos, siempre me parece más asociado al “rencor” o a la “venganza” que al amor o la paz espiritual (que, como dije, sí que me resulta sencillísimo de recordar en las personas, en los momentos, en los lugares, en las cosas…), por lo que me reafirmo aún más en mi defecto/carencia.

    Por otro lado, algo sí me preocupa el tema: al parecer, la memoria es uno de los componentes más importantes de la inteligencia… ¿me iré empobreciendo, embobando, embruteciendo…? ¿resultará “irreversible”?

    Por otro lado, siento cierta “desazón” en los amigos, familiares y compañeros (por decirlo de algún modo) porque les cuesta tiempo y trabajo darse cuenta de que realmente no recuerdo la mayoría de las cosas… y tienen que repetirlas y recordarlas y ponerme al día constantemente. Supongo que será igual de desagradable que aguantar a un sordo que, siempre decimos que oye lo que quiere…

    En cualquier caso, como ha quedado ya bastante patente, reconozco que la tengo muy, pero que muy pequeñiiiitaaaa… y, sin embargo, ni me siento avengonzado ni “disminuido” (je, je…), sino que duermo a pierna suelta, sin desear mal a nadie y (al menos, se intenta) sin pensar quién co.. querrá jugármela (por no decir jod…) a la mañana siguiente…

    Como suele terminar siempre ZAKUL: “paz y luz” para los desmemoriados…

  5. Nicolás Mojica dijo:

    Esta ultima frase “y es fácil que los árboles no le dejen ver el bosque” me suena a la entrada de “La teoría general de la relatividad” de Albert Einstein, el dice: no quiero que les pase lo que al viajero, que las casas no les permitan ver el poblado.
    Si me permiten, dando respuesta al ultimo comentario, les dire que no es el punto, ni la utilidad inmediata, es por esto que se delata su capacidad cognitiva y euristica “una bohemia”, pues es solo un ejercicio para medir su capacidades y limitaciones, ella podrá en determinados casos aplicar estas potencialidades resolviendo problemas, para beneficio propio. Un amigo es muy similar a esta chica, y, p. ej., nos gana en los juegos de inteligencia y destreza.

  6. KSNDR dijo:

    Me ha gustado mucho el artículo de hoy.
    Pero me lo que me ha gustado más, más que tus opiniones… es eso de la memoria eidética… Probablemente sea algo interesante de investigar…

  7. Tana dijo:

    H@la,
    Practico a menudo olvidar, consciente o inconscientemente, y tratar de recordar las imágenes y situaciones lo más reales posible.
    Y también tengo mis trucos para no prestar atención a lo difícil.
    Ejemplo: En primero de psicología, en la primera o segunda clase de estadística, el pequeño profesor llenó una pizarra enorme con formulaciones. Al acabar un alumno de fuerte complexión le cuestionó el resultado. El profe se dió cuenta que efectivamente había escrito mal una de ellas y rectificó.
    Decidí en ese momento que me interesaba más aprender con el alumno ya que le tenía al lado. Al cabo de un tiempo y con el hígado y la razón un poco perjudicados el asunto se terminó. Desde luego no recuerdo lo escrito en la pizarra y lo demás esté en una nebulosa en la que he preferido no navegar.
    Lo mismo me ha pasado con las imágenes que hoy trae el maestro Muiño. Los monstruos siguen dándome miedo aunque sean de la razón. Prefiero una pequeña escultura que hay en el Pompidou. En mi memoria tengo la imagen que me impactó. Recuerdo el momento y lo que sentí. Creo que también es de M. Ernst y se llama microbio (o bacteria). También es un monstruo, pero “distinto”, al fin y al cabo representa al ser fuera de las reglas que ha enloquecido…… y altera al resto. Algo muy normal, nada fantástico. :D

  8. zakul dijo:

    agradezco encarecidamente que siempre que se hable de cosas grandes, se me mencione aún sin haberme manifestado, y es que creo que la “LUZ” es mas grande que cualquier otra cosa.
    alguien dijo que los peces eran los seres vivos mas felices pues su memoria no dura ni lo que un anuncio de IKEA.
    yo estoy muy de acuerdo con que aprendamos a desaprender y que también ejercitemos nuestra mente para ser muy selectivos en lo que guardamos en nuestro disco duro(dura y grande parecen apetitoso plato de erotismo)
    por otro lado, que inútil puede ser ver el telediario o un programa de casquería famosil… pues no se que arte tienen para inyectarnos terror, ira, venganza, y toda clase de emociones discordantes, que desequilibran el ánimo y entorpecen el buen humor y la armonía.
    por si alguien quiere hacer un experimento empírico: preparen su radio despertador en el dial de la COPE y despierten con ese soniquete repetitivo y desesperanzado, háganlo durante una semana (aunque creo que con el primer día tienen suficiente).
    la siguiente semana preparen el dial de la radio en una frecuencia de música clásica (RNE por ejemplo) y déjenlo durante tres semanas (para poderse desintoxicar del primer tratamiento y que les haga efecto el segundo.
    ahora les invito a que reconozcan la mala leche y el desasociego que se les agarró durante la primera semana y casi la segunda, pero cuanta armonía tenían los días de las últimas semanas, y sobretodo que buenas digestiones durante toda la jornada.
    por eso yo prefiero llenarme de cosas que abran mi esperanza, llenen mi corazón de puntitos de colores que rían sin cesar y no dejar ningún hueco para el mal rollo y la fealdad.
    ¡¡ay de aquellos que la tienen grande y dura!…ellos tendrán mas trabajo de vaciar y rellenar, que los que andamos por ahí con calibres mas simples.
    LUZ… para los desmemoriados.

  9. suigeneris dijo:

    Yo creo que después de nacer, según vamos creciendo, vamos olvidando tantas y tantas cosas que nos harían vivir más auténticamente…

  10. nemomemini dijo:

    Pues yo soy de los que creo que el olvido es tan bendito como el recuerdo. Lo que a mí me intriga es qué es lo que rige tanto una capacidad como otra.

    Un abrazo.

  11. Para,creo que voy a vomitar dijo:

    Me encanta porque leyendo tus textos rememoro cosas que vi en la carrera…, que, paradójicamente, se han olvidado :)

  12. manuel dijo:

    “Todo olvido es un rechazo”
    Me diría mi madre…

  13. Le Mosquito dijo:

    Prefiero no olvidar nada; y mucho menos que alguien use de artimañas para hacerme olvidar. Más que olvidar, prefiero tener la capacidad, difícil, de seleccionar recuerdos; pero tenerlos siempre en memoria.

  14. Le Petit Ecolier dijo:

    ¡Estoy malditoooo! ¡Malditooooo!

  15. Vailima dijo:

    Desgraciada de mí que tengo una pésima memoria. Me da rabia aunque intento ejercitarla todo lo que puedo. La bicha, me digo, que viene la bicha…

  16. El Zorro Volador dijo:

    Olvidar las cosas no significa perderlas, sino no encontrarlas dentro de tu cabeza. Yo creo que siguen estando ahí y que lo que se pierden son los caminos que descienden a los sótanos de la mente donde las vamos guardando.
    Al aprender cosas nuevas hacemos caminos nuevos a nuevos rincones de la mente, donde alojarlas. Y los viejos, si no se recorren, se empolvan y desaparecen.

    Toño, un amigo con una gran memoria, tiene la capacidad de opinar sobre cualquier tema, pues ha leído mucho y retenido casi todo en su mollera. Cuando habla, no mezcla la información almacenada en sus sótanos mentales, está bien clasificada en baúles.

    Algunas veces es cansino escuchar a alguien que opina de todo, no sé por qué, quizá Luis lo pueda contar en una entrada. Lo cierto es que a Toño le admiro por su memoria, pero hubo un tiempo en que huía de su presencia porque me parecía que acaparaba y dirigía la conversación, y yo me sentía un auténtico ignorante.

    Yo sigo siendo un ignorante y Toño sigue siendo amigo mío.

  17. Koldo dijo:

    Don “ZAKUL”:
    Me ha sido imposible reprimir una auténtica carcajada (de esas de “ajá”…) cuando comentabas lo del experimento con la Cope…

    Te explico. Hace ya unos años coincidí con un compañero que era muy cafetero: cada mañana necesitaba 2 ó 3 cafés, bien cargadados; era su único e imprescindible estimulante, sin el cual “no era persona”, como nos decía.

    Pero había encontrado un “truco” que le preparaba (no sé si en términos contrarios al famoso Tai-Chi…) a afrontar la que se nos venía encima todos los días en el trabajo, ya desde primera hora, y que (¡incluso!) le servía para retrasar su “1ª dosis” de cafeína: (¡sí, efectivamente!) ¡¡¡escuchaba La Cope!!! Decía que era tal la mala leche que le ponía, según venía en su coche hacia la oficina, que ya tenía “cargadas las pilas” para defender el bastión ante clientes, jefe y compañeros, por muy bordes que quisieran ponerse cada día.

    Así que te constato cien-tí-fi-ca-men-te que, al menos a él, le funcionaba tal y como nos dices. Eso sí, me daba la impresión que el motivo no era, precisamente, la sintonía, sino el contenido de los comentarios -erre que erre- con el que “machacaban” todos los días contra los de siempre…

    Yo, confieso que soy un incondicional -casi “sectario”- de Radio-5 “todo noticias”. No sólo porque ahí fue donde “conocí” a don Luis Muiño y a este blog de “el hábitat del unicornio”, sino que, efectivamente, me produce bastante sosiego, no hay anuncios, no “obligan” a nada con comentarios, sino que te dejan (al menos, eso parece a priori) formar tu propio criterio… Tampoco suelo tardar más de media hora en ir o volver de casa al trabajo, por lo que desconozco los “efectos” que provocaría una “administración continuada”… Por cierto, a los que les guste -como a mí- la música clásica, en Radio-2 (o Radio-Clásica) de Radio Nacional están, a todas horas, “dale que te pego”… ¡y, además, te informan, comentan y “desasnan” sobre este tipo de música!

    Por cierto, “Zakul”, no hace falta que te “manifiestes”: son tantas ya las semanas en que coincidimos -como con otros muchos- en este blog, que ya casi eres como de la familia… y ya nos conocemos tu “firma” final, que me gusta mucho, por cierto.

    Un abrazo, don “Zakul”, y ¡que nunca nos falte el buen humor!…

  18. zakul dijo:

    ¿¿y lo de esa frase horrible que escuchamos tan amenudo?…”yo perdono pero no olbido…”
    pues eso me parece igual que comer y no dar de cuerpo nunca, ya que lo peor no sería el sobrepeso que tomaríamos, sino que las toxinas nos rebentarían y supuraríamos eces por la piel y hasta lloraríamos mierda.
    pues creo que los que nunca olvidan, nunca perdonan y supuran cosas peores que el hedor de un pedo rancio.
    perdonen que esté tan escatológico, pero creo que perdonar es muy sano cuando somos capaces de olvidar… y no tanto por quien recibe nuestro indulto, sino por la salud física y mental de quienes luchamos día a día por estar límpios y sanos.
    LUZ… para los límpios de corazón (me parece que esto ya tiene derechos de autor)

  19. egodicamveritatem dijo:

    … Muiño, Muiño, a todos, todos… se me ha quedado enganchada la siguiente frase: “…dos cosas no pueden ocupar el mismo espacio, así que si una de ellas es muy grande, seguro que hay otra que se ha empequeñecido…â€?, la usaré en los próximos días, … hasta que se me olvide, claro. Por cierto tengo la memoria de Dory (Buscando a Nemo), me pregunto qué es lo que tendré “grandeâ€?, todavía no lo sé, sigo investigando…

  20. Trini dijo:

    Cuando hablo del pasado con mis hermanas o con amigos, descubro la cantidad de cosas de mi niñez y adolescencia que he olvidado, quizá porque quería olvidarlas y me puse a ello. No, no tengo buena memoria y tampoco la echo en falta.

    Un abrazo

  21. la puta Roja dijo:

    pues chico que te he leído y se me ha ocurrido esto… que hay cosas tan bien muy guays que puede reportar el recordarlo todo.

    Oye, y que lo que se dice ahí no va por el nombre de tu blog. Va por eso de los tapices aquellos que nos descubrió Rayuela… la serie ‘Amon Seul Desir’ pero se lo voy a dejar a to el mundo poziacaso… y que habla de cómo sois los tíos de guay y de cutres con los colegas… de cómo os transformais y yo esto lo aprendí a los quince años y si se me hubiera olvidao… pues fijate yo que plan… iba a poder follar como folló, los cojones

    Pero que esto no es insultante, es que yo hablo así. Y tengo que firmar la puta Roja, no por que sea puta si no porque soy la puta Roja, aquella puta caperucita Roja que el lobo se cepillo. Sólo que convertida en mi hermana mayor, o sea, la puta Roja ;)

    Besos Don Luis muiño, creemos que sus terapias son cojonudas y funcionan.

    Yo la descubrí en un libro suyo que hablaba de niños… y me sirvió de mucho… vamos me lo empollé. Y el sistema de los yoes… lo mejor…

    Pronto me pondré con el indeseable… yo prefiero llamarlo así y va ser la hostia

    Gracias, un placer aprender tanto de usted :) )
    Siempre.

    la puta Roja

    http://odeo.com/audio/6341883/view

  22. la puta Roja dijo:

    Unabohemia,

    para no tener pensamientos tan simples como el tuyo… una bohemia…. para qué coño va a servir … para tener un mundo intimo mas con corcheas y semicorcheas y no tan nimio, y sí más poliédrico. Pero chica, la mala noticia es que con eso se nace ;)

  23. la puta Roja dijo:

    http://odeo.com/audio/6347453/view

    Koldo, el comentario que me surgía contigo era con muchas preguntas y te he leído en alto :)

    sólo la Roja.

  24. la puta Roja dijo:

    y ya no leo a los demás que si no me paso la tarde aquí colegueando con vosotros o con esa intención y no hay manera de currar un poco ,)

  25. Koldo dijo:

    Doña “la puta Roja”: acabo de escucharte en el enlace que nos ponías en tus comentarios (ni idea de si es página web, blog, o qué…) Confieso que -si se tratara de tu voz lo que se oye- tienes una voz y una forma de comentar muy bonita y estimulante. El contenido también resulta estimulante. Además, no sé por qué, también se percibe como familiar, no me llega como de una extraña… (Me hubiera resultado muy raro “oirme” con tu voz… como decías…)

    ¡Curioso esto de Internet, los blogs y todo este meta-mundo, que cada vez me fascina más!

    Volviendo al tema de nuestro anfitrión, don Luis: pues ahora parece que, científica y psicológicamente hablando, se ha demostrado que, por muy seguros que estemos de nuestros recuerdos… ¡¡¡todos -absolutamente todos- son “falsos”!!! Tras realizar varios experimentos con diversos colectivos y en espacios suficientemente distanciados de tiempo se ha podido constatar que nuestros recuerdos (se trata, como casi todo, de un mero proceso bioquímico, de nuestro cerebro) tienen que rehacerse cada vez que echamos mano de ellos, es decir, que -en absoluto- es “limpio” el proceso de sacar de nuestra mente algo ya visto, sentido o pensado, sino que se reelaboran cada vez… Es más, si preguntamos, pocos minutos después de acaecido un acontecimiento, a varias personas testigos presenciales… ¡¡cada una dirá haber visto algo “distinto”!! Existe un componente emocional, cultural, de vivencias subjetivas anteriores, etc. que hace que biológicamente sea imposible que la misma cosa sea percibida de la misma manera por distintas personas… Por tanto, ¡qué no decir de los recuerdos!¡¡¡y de los sentimientos anexos a ellos!!!

    ¿Os acordáis lo que suele repetir Axtérix a Obélix?
    - “Il faut se méfier” (hay que desconfiar…)

    Así que ¡ojo! con los recuerdos y nuestras “seguridades” en ellos…

  26. Thalatta dijo:

    Y yo sintiéndome menos por desmemoriada… nada que me ha subido la moral y ya no me deprimo después de hacer el “Brain training”

  27. Iván dijo:

    Me gustó todo eso de la memoria eidetica, cada vez aprendo mas sobre eso.
    Si, ultimamente me he estado traumando con eso, pero veo que es bueno y malo y no se que, por lo menos a mi me parece bueno y me gustaría tener algo así.

  28. Nicolás Mojica dijo:

    Es realmente análisis, u ocio?.

  29. Los memoriosos « Carpe Diem dijo:

    [...] Publicado por Laura on 17 Abril, 2008 Está claro que, aún con todas las dificultades y esfuerzos que esto suponga, es más fácil explorar el universo que nuestra propia mente. Aún hoy desconocemos el verdadero alcance de sus funciones y capacidades y seguimos sorprendiéndonos de sus excentricidades. Como las que están vinculadas a la memoria, ese “órgano” tan poco rentabilizado por la mayoría de nosotros. Hace algo más de un año hablé aquí de la sinestesia, un fenómeno que consiste en asociar las impresiones de sentidos diferentes y que, para quienes lo experimentan, suele redundar en una asombrosa capacidad mnésica y también muchas veces poética (imaginen las metáforas que nacen dócilmente gracias a esta peculiar visión asociativa del mundo). Otra de las rarezas de la memoria es la hipertimesia (del inglés “hyperthymesia”, basado en el término griego “thymesis”: recordar), un síndrome que afecta la memoria autobiográfica y que hace que quienes lo padezan (nunca un verbo me pareció mejor apropiado) recuerdan TODO lo que les sucedió a lo largo de su vida, con abundancia de detalles (fechas, horarios, clima, vestimenta, etc.). Mucho más cerca del resto de los mortales está la memoria eidética, que no es otra cosa que la llamada memoria fotográfica, mediante la cual se pueden recordar cosas vistas u oídas hasta en sus más mínimos detalles. Aunque la mayoría de los niños manifiestan poseerla y muchos de nosotros aún conservamos algunos atisbos de ella, existen casos -varios de ellos artistas plásticos- en los cuales esta habilidad está sumamente desarrollada. Justamente esta hipertrofia de la memoria eidética es una de las características del síndrome de Savant. Y cuanto más se estudie, más cosas saldrán a la luz y más nos asombraremos de lo que hay adentro de nosotros mismos. [...]

  30. Arturo Santamaria dijo:

    Es dificil distinguir cuando alguien tiene memoria eidetica o fotográfica, por diferentes matices sociales, entre otras, la capacidad de socialización; en la doxa, simulan ser identicas.

  31. http://www.geocities.com/santamar53/santa.html?1223514907593 dijo:

    Es muy dificil distinguir cuando alguien tiene memoria eidetica o fotográfica, por diferentes matices sociales, entre otras, la capacidad de socialización; en la doxa, simulan ser identicas.

Deje un comentario




eXTReMe Tracker