LOS QUE CORTAN EL BACALAO…Y LOS QUE SE LO COMEN
Cuentan que al final de la Guerra Civil (una de las últimas veces que en mi paÃs hemos hecho el bestia en masa) los gatos empezaron a tomar las ciudades.
Solos o acompañados, en manada o en formación de a dos, lo cierto es que los felinos se las ingeniaban para conseguir alimentos y ocupar las casas abandonadas. Actuaban sigilosamente, completamente indiferentes a la brutalidad que los humanos gastaban entre ellos y que les habÃa desposeÃdo de todo. Los periódicos de la época decÃan, medio en serio medio en broma, que daba la impresión de que sus maullidos desconsolados encubrÃan planes maquiavélicos muy concretos…
Ésta es una de las últimas apariciones que conozco de una leyenda urbana persistente a lo largo de la historia: la de que los gatos tienen una sociedad secreta.
Es una sospecha que ha surgido en muchas épocas y en muchos lugares. Parece como si los gatos estuvieran organizados y dominaran el mundo sin que nosotros lo sepamos. Según la leyenda, estos felinos se organizan a través de una arcana asamblea que se reúne en algún lugar mágico. Y después del cónclave, se diseminan por pueblos y ciudades siguiendo las órdenes de su gobierno interno…

El origen de la leyenda parece claro: los gestos y las conductas de los gatos les dan un encantador aire de misterio. A pesar de ser felinos domesticados, parecen a veces completamente indiferentes a nuestro cariño. Además, aparentan ser absolutamente indolentes: es como si les trajeran sin cuidado los asuntos humanos. Y, quizás lo más importante: los gatos a veces le miran a uno de una forma extraña, como si miraran a algo o a alguien que estuviera en nuestro lugar.
Asà que la moraleja parece evidente: ¿por qué estos felinos pasan de nosotros?¿por qué les da igual una cosa que otra?¿por qué miran como si vieran algo que nosotros no vemos?. Pues porque tienen un mundo secreto, una especie de lobby que les permite ser independientes de nosotros y saber mucho más que sus aparentes dueños.
Lo más fascinante de está mágica leyenda es que funciona como metáfora perfecta de las relaciones de poder. En cualquier relación entre seres vivos es habitual encontrar una paradoja: el que realmente manda está en un segundo plano. Y el que parece el jefe, es solo una marioneta del poderoso secundario.

Un ejemplo clásico de este fenómeno son los “segundosâ€? de dictadores y otros hombres de poder…¿quién mandaba en la Alemania Nazi: Hitler o Goebbels? La verdadera fuente de poder es siempre difÃcil de averiguar porque justamente una de las consecuencias de la autoridad es la manipulación de la información. Si no hay igualdad, la información no fluye. Y por eso, aunque uno normalmente se cree más sabio cuando tiene el poder, lo más frecuente es que esté siendo utilizado por otros que considera más tontos y no participan en sus guerras.
Cuanto más poder tenemos, más caricaturescos nos volvemos…¿no me creéis?. Pues escuchad en secreto alguna asamblea de gatos y descubriréis lo que opinan de nosotros.
2 de Enero, 2007 - 9:11 pm
Las imágenes son de Susan Herbert. Esta pintora se dedica a ridiculizar nuestra altanerÃa de seres humanos sustituyendo en grandes cuadros de la historia (como éstos de Goya y de Blake) a los seres humanos por felinos. Estoy seguro de que esta mujer está pagada por la sociedad secreta de los gatos y es una subversiva que quiere acabar con el poder de los seres humanos…
Y si os interesa el tema de los juegos de poder, os recomiendo intentar leer a Gregory Bateson. Digo intentar porque yo, por lo menos, no he conseguido leer nunca un libro suyo entero. Pero siempre me han estimulado las pocas ideas que he conseguido pillar. Me parece que es muy bueno sacando a la luz los problemas de comunicación que generan nuestros juegos de poder. Él cuenta muy bien cómo, en ese tipo de dinámicas, nunca se sabe muy bien quién gana. En realidad, en psicoterapia siempre he tenido la impresión de que, al final, las guerras siempre las pierden todos los participantes y solo las ganan los que se aprovechan de ellas. Por desgracia, los carroñeros de los juegos de poder no suelen ser los gatos: más bien son personas que fomentan la lucha por el poder pero no participan en ella.
También hay un Asterix y Obelix (\”La cizaña\”) en donde se cuenta muy bien todo esto. Por cierto, a Detritus (el enviado de Roma que se quiere aprovechar de los juegos de poder), le gusta el pescado… ¿serÃa miembro de la sociedad secreta de los gatos?.
2 de Enero, 2007 - 11:49 pm
H@la,
FÃ?NTASTICO.
No esperaba menos para comenzar el año.
3 de Enero, 2007 - 12:02 am
En esto hay algo que parece ancestral en el ser humano: nuestra visión antropocéntrica del mundo y de los animales, en general, sobre todo de los domésticos. De tanto “roce”, tanto ellos como nosotros nos “contaminamos” de algún modo mutuamente, creyendo percibir miradas, gestos y pensamientos “homologables” e intercambiables…
El verdadero Poder, efectivamente, intuyo, es el que se mantiene “oculto” o hermético (en el sentido etimológico)… Supone una auténtica “sutileza” y lo diferencia del “evidente”, cuyos “hilos” suelen resultar desconocidos, sobre todo (de ahà lo paradójico) incluso al propio “protagonista aparente” que pretendidamente detenta el poder…
Quizá sean “paranoias”; pero, como los miedos, también son libres…
Al parecer, en esto consistirÃa la MasonerÃa (que sabemos que es algo real) y otras sociedades secretas (reales o imaginarias…), fundamentalmente basadas en mantener “encapsulado” algún tipo de conocimiento o sabidurÃa que de por sà supone ventaja y dominio…
De hecho, el Cristianismo se metió en la mismÃsima “boca del lobo” (la propia Roma) para medrar, acabando siendo “institucionalizada” desde el núcleo mismo del Imperio…
En la sociedad actual se maneja tal cantidad y diversidad de información (Internet es un paradigma de ello) que resultarÃa imposible discernir entre billones de informaciones anodinas e inertes las verdaderamente “reveladoras”… Estoy convencido de que, en este aspecto, cada vez hay que hacer menos “esfuerzo” por mantenerlas a buen recaudo: las tenemos delante de nuestros ojos; pero ¿cómo distinguir una hoja entre todas las de un inmenso bosque?
En otro orden de cosas, siempre suele hacer mucha gracia cuando vemos cómo en la propia casa de algún general “gordo” o alto dirigente o dignatario, se doblegan y obedecen como perritos falderos las órdenes de sus esposas, o las tonterÃas y sumisiones en las que -también- caen y ceden ante amantes… es decir, “mandan” mucho fuera; pero en casa se dejan los galones en la puerta…
3 de Enero, 2007 - 12:32 am
Ya me encaja: conozco un gato que pÃa (y no es jerga). Ahora caigo en que debe de ser el enlace de Los Pájaros de Hitchcock, que esos si que confabulaban…
Ésto es lo del tonto útil ¿no? ¿Útil para qué? (sÃrvase explicármelo alguien, por mayor)
3 de Enero, 2007 - 12:34 am
Perdón, quise decir “por favor”… :/
3 de Enero, 2007 - 2:13 am
Bueno, hablando desde mi yo-veterinaria te dirÃa que sencillamente los gatos perciben el mundo distinto a nosotros… como los ácaros, las moscas o los delfines…
La leyenda supongo que se asocia a la nocturnidad más que nada.
Y sÃ, tienes razón, el poder siempre está oculto, o sublimado. El dinero, y quien maneja los mercados son los que tienen el poder hoy en dÃa… En USA seguro que manda Cheney más que el bufónpelagatos de Bush…
Al hilo de los gatos… os invito a ver un cortometraje curioso sobre esto de que los gatos… piensan…
Pinchad aquà para verlo.
3 de Enero, 2007 - 5:41 am
Aunque mi escepticismo no me permita creer que los gatos detenten un poder secreto (mejor nos irÃa si fuese cierto), no por eso dejan de ser mis animales preferidos.
¡El gato! Que nos obsequia con su belleza y la armonÃa de sus movimientos y actitudes.
A lo largo de los milenios ha sabido mantener una actitud de igualdad con los humanos, sin caer en la a veces abyecta esclavitud de otros animales domésticos.
En un momento de la historia llegó a alcanzar un estatus casi divino, poniendo a uno de sus representantes en el cielo, la diosa Bastet de los egipcios.
Y hubo que esperar a que la penúltima religión aparecida alcanzara el apogeo de su poder para que sufriera persecuciones religiosas, en una época en que pocos se libraron de ella, cuando se generalizó la obsesión de ver al diablo y al mal por todas partes.
A todos los gatos que comparten domicilio con alguno de nosotros (los unicornios) les deseo junto a sus amos un año 2007 de felices y tranquilas relaciones mutuas.
3 de Enero, 2007 - 11:59 am
Se me ocurre otra versión de la leyenda. A lo mejor, las relaciones de poder funcionan de una determinada manera en el mundo real y nosotros somos los que hacemos brutalidades a los gatos. Pero en sueños, ellos nos pueden a nosotros. Y si muchos gatos sueñan que nos pueden, al final lo conseguirán. Es como lo cuenta Neil Gaiman (al que por cierto conocà gracias a Luis Muiño) en “Un sueño de un millar de gatos”. Me gustó mucho, porque yo creo que las relaciones de poder son muy variables y nunca se sabe que fantasÃas tendrá la persona que va perdiendo y si las podrá cumplir.
Servidora ha intentado hacer las menores guerras personales posibles. Pero tiene razón Luis Muiño una vez más. Cuando las he hecho, he ganado algunas batallas pero he perdido otras. Y al final hemos acabado perjudicadas las dos personas. Y por cierto, en la última batalla con mi ex-costilla acabó ganando nuestro gato, que miraba impasible como nos peleabamos y acabó siendo muy mimado por las dos partes para compensar nuestra culpabilidad. ¿Será verdad lo de la sociedad secreta?
3 de Enero, 2007 - 7:49 pm
suigeneris, he visto el corto del gato, y es muy bonito,tu crees que pensara eso? los gatos son curiosos y tal vez los animales mas independientes, quizas por ello nos sintamos atraidos,nosotros los humanos necesitamos compartir casi todo, hasta este comentario, mientras que ellos nos miran…y bueno le somos indiferentes, no tiene apegos, pueden vivir solos en las calles y bueno estan..
4 de Enero, 2007 - 9:44 am
Existe una novela gráfica, del guionista Neil Gaiman, “El sueño de un millón de gatos” creo que se llama, en la que se ilustra perfectamente la leyenda de la que usted habla. Y además es una preciosidad.
Yo no sé si mi gata conspira contra mÃ, pero desde luego hace lo que le da la real gana y si no me saca a patadas de la casa es porque me ha concedido esa gracia, me parece.
4 de Enero, 2007 - 1:05 pm
Ya, ya, reÃos si queréis de la conjura de los gatos. Pero antes leeos este artÃculo de un blog cientÃfico buenÃsimo, The Loom, sobre la manera en que los gatos nos controlan la mente:
http://scienceblogs.com/loom/2006/01/17/the_return_of_the_puppet_maste.php
En sustancia: la toxoplasmosis transmitida por los gatos puede que altere el cerebro de los dueños, haciéndolos más suspicaces hacia los demás… y más dedicados a sus gatos. Si ya sabÃa yo que los humanos estábamos al servicio de los gatos.
4 de Enero, 2007 - 6:57 pm
Es la leyenda más chorras que he leÃdo en mi vida.
Los gatos sà que tienen una asamblea secreta, se llama hambre y estómago y siguen haciendo lo mismo, congregándose en lugares abandonados donde siempre hay algún alma caritativa que no tiene hijos o está falta de cariño y les lleva las sobras, de lo que sea.
El gato por otro lado no se puede decir que sea un animal domesticado. Porque siempre conserva su independencia y lo que hace lo hace porque le sale de los pelos gatunos. Haz la prueba.. Un amo de perro pega a su perro y no pasa nada, el muy gilipollas del perro sigue lamiéndole el culo (si no se pasa demasiado con él); ahora pasate un poco con un gato, da igual que sea tuyo que no, si le llevas al lÃmite… el que te vas a llevar un buen susto eres tú. Lo que pasa que son unos animales super fieles y muy posesivos de si mismos en principio y no, no son las marionetas de nadie. Y por supuesto decir de ellos que son completamente indiferentes a nuestro cariño sólo puede decir alguien que no tiene ni puta idea del tema. Vamos que los desconoce en absoluto. Los gatos son ultrasensibles a nuestro cariño y de hecho no les importa nada más, porque sólo son sensibles a eso, a los mimos… no es que ellos hagan nada para engatusarte, sino que si tú los tienes contentos harÃan cualquier cosa por ti, porque son super tontorrones. Y por supuesto no les traen en absoluto indiferente los asuntos humanos… cuando su compañero, su ‘’amo'’ enferma o está triste jamás salen de sus pies. Y es más son capaces de captar el amor y si sientes amor (aunque no sea por ellos) tampoco puedes sacudÃrtelos de encima. Y sobre eso de que nos miran como si otro estuviera en nuestro lugar… joder, miran a nuestro alrededor, como si vieran algo en nosotros que los humanos no captamos… como si para ellos las energÃas sutiles fueran algo visible. Sin embargo los espejos no les dicen ni fu ni fa. Pero ahà miran como nosotros miramos a veces en los espejos, lo que vemos a nuestro alrededor.
Y pasarán de ti. Porque a lo mejor saben que tú bioquÃmica no es benigna para con ellos. Entonces sÃ, en pasar de todo cuando no notan buen rollo … los gatos son unos expertos. Pero jamás pasan de nadie que les quiera. Es más, se pillan unos cuelgues curiosos. Pero son muy selectivos y siempre eligen con quien. Si no están muy seguros de tus intenciones se largan con viento fresco y no les ves más el pelo. Y si quieren acercarse… pueden volverse muy muy sigilosos pero cuando te das cuenta ya les tienes encima.
De sus dueños sà que parecen saber tanto o casi tanto como los dueños, porque huelen (o captan) viajes, partidas, regresos… la lluvia. Se atusan de una forma especial cuando va a llover. PodrÃa decirse que son animales de la lluvia
Y bueno son tan desconocidos que ni siquiera quienes los estudian han elaborado una teorÃa fidedigna acerca de su ronroneo. Pero cuando sienten placer, hedonismo, ronronean. Cuando están contentos por ese hedonismo más. Pero curiosamente cuando están muy enfermos también. Pero ya a punto de morirse, terminales. Y es difÃcil que cuando se acerque a ellos un cientÃfico para estudiar sus cuerdas vocales, como idiotas no son, y no les mola un duro ser estudiados de esa curiosa manera… se callen pertinazmente. No es cuestión de que quieran ocultarnos su secretos, es que nosotros no sabemos cómo hacer para comprenderlos. A lo mejor eso tiene que descubrirlo un amante de los gatos que tenga los conocimientos cientÃficos pertinentes. A lo mejor es que el ronroneo no es ningún secreto, sólo un estado de ánimo.
Y desde luego si hay que utilizar al gato como una metáfora del poder… hay que utilizarla de la siguiente manera… ¿dónde el poder no funciona? con él. O debo ser muy tonta yo y no termino de pillar lo de tu metáfora. Pero no me parece apropiada para el asunto al que querÃas llegar. Elige otro bicho, mira. Que algunos ya estamos hartos de que se utilice a los gatos como chivo expiatorio constantemente. Asà tienen la fama que tienen. Gracias a la ignorancia sobre sus vidas de la leyenda negra que les cuelgan todos aquellos que no los conocen de nada.
Yo cada vez que se me cruza por delante un gato negro sonrÃo. Me gusta porque me da un buen rollo que te cagas. Me recuerda aquello de que la gente siempre tiene miedo de lo que no conoce. Y entonces pienso en lo humanamente estúpido que es eso
Por último los gatos no opinan. No pierden el tiempo en eso. Son unos Vividores del copón y mola. Por lo menos a mà mucho, que me han servido de maestros
Besos
(a los comentarios no llegué pero ya lo haré en cuanto tenga un ratillo… a ver cuántos abogados del diablo hubo por aquÃ)
4 de Enero, 2007 - 10:24 pm
Después de “Todo tetas y culo” nada que decir, se nota que ha vivido con ellos
Sà son cariñosos y saben a quién frotarse, mi gata me lamÃa las lágrimas siempre que lloraba. Ahora tengo la suerte de que uno de ellos quiere dormir conmigo.
Supongo que el poder de los gatos es detentarlo en sà mismos.
4 de Enero, 2007 - 11:26 pm
Quod erat demonstrandum, Luis Muiño. Los gatos deben de ser una muy buena metáfora del poder oculto cuando hay personas como “Todo tetas y culo” que no permiten que se ironice sobre ellos. Algo de poder deben de ejercer en determinadas personas cuando hablan de ellos como si fueran sagrados. Siempre he creÃdo que la mayor muestra de poder que existe es conseguir que te clasifiquen entre aquello de lo que no hay que reÃrse. Si los gatos se convierten en tabú y no se pueden hacer bromas sobre ellos, entonces es que son como Dios. Aviados vamos si las ironÃas sobre los gatos entran en el mismo apartado que los chistes sobre Mahoma.
A mà me ha parecido muy simpático el post. Y no creo que la descripción de la conducta de los gatos ande muy lejos de la realidad de bastantes de ellos. Y llevo 37 años teniendo gatos (ahora tengo dos). Pero me parece bien ironizar sobre ellos. Igual que me gusta ironizar sobre mÃ, sobre Ghandi, sobre el Ché Guevara y sobre los chimpances, seres a los que también tengo mucho cariño. Nadie es tan importante.
5 de Enero, 2007 - 1:22 am
Ay, querido Jose Ã?ngel… ¿no te has parado a pensar que el inteligente elaborador de la estrategia es el parásito Toxoplasma gondii (te lo dejo en inglés porque sé que tú controlas, asà te culturizas un poco cientÃficamente). Verás además, ya que estamos en el blog de un psicólogo, la relación de algunas psicosis y esquizofrenias con esta infestación.
Hale, ya sabes, donde hay confianza da asco.
Y pobres gatos… Si es que la ignorancia es muy atrevida, pero si se trata de hacer metáforas, pues nada, a meta-forear, que asà aprendemos muchas cosas.
12 de Enero, 2007 - 2:04 pm
jajaja, me encanta pensar que haya toda una red de gatos oculta!
Yo también soy un fanático de los gatos. Son taaaaaaan parecidos a los humanos.
Hay una frase que me encanta: “los perros creen que son hombres. Los gatos, en cambio, están convencidos de que son Dios”
De hecho tengo un libro lleno de este tipo de frases
Buenas las reflexiones que leo por aquÃ. Están muy bien hiladas.
14 de Mayo, 2007 - 12:48 am
Menudo hallazgo ha sido esta página!!.
De veras que es un enfoque muy original. Yo soy una fanática total de los gatos. Tengo todavÃa 3 de ellos, aunque mi adorado Gatsby murió el pasado 28 de Febrero. Os invito a visitar su blog: http://desdeelcielodegatsby.blogspot.com/
Lo de la sociedad secreta, pues tampoco me extrañarÃa. Al final, somos los orgullosos humanos los que acabamos estando a su servicio, les proveemos de las mayores golosinas, limpiamos su caja y todo encantadÃsimos, porque los adoramos. En cambio, el que tiene un perro, tiene un sirviente.
Lo que ocurre es que los gatos nos devuelven con creces todo lo que hacemos por ellos. Son tan “psiquicos” que captan nuestras emociones, nos consuelan cuando pegamos bajón. Se acurrucan con nosotros para ver la tele, cuando saben que nos sentimos solos…. y mucho más. Cuando hacen todo esto, uno se siente tan honrado y orgulloso de tener un gato en su vida, porque ellos nunca son falsos, no saben fingir. Si aman, lo hacen hasta el final, y si te ignoran, también. No conocen el odio, antes escapan a buscar alguien que los comprenda mejor.
Ellos nunca decepcionan, solo hay que saber comprenderlos.