LOS QUE NO SE CONFORMAN
Marie Duplessis, la que luego sería conocida como la dama de las camelias, vivió en Francia durante el siglo XIX. Desde muy joven, llamó la atención por su belleza. El dramático contraste entre su pelo oscuro y su pálida piel la dotaba de un gran atractivo. Como ha ocurrido en muchas épocas, el siglo XIX francés promocionaba un tipo de belleza femenina que, en realidad, se relaciona con la debilidad física. Y Marie se ajustaba a ese prototipo. De hecho, Marie Duplessis estaba enferma. Y lo sabía: sospechaba que moriría joven y convirtió su vida en una lucha contra el tiempo. Quería encontrar la felicidad antes de que la muerte la encontrara a ella.
Por su vida pasaron muchos hombres, pero ella siempre buscaba en ellos mucho más de lo que éstos podían darle. Por eso nunca se sentía feliz. Cuando Alejandro Dumas (el escritor que luego narraría su historia) le declaró su amor, ella le previno: “Ten cuidado: puede ser que te rechace, en cuyo caso te sentirás agraviado por mí; pero puede ser que te acepte, y te verás con una amante abatida, con una mujer nerviosa, enferma y melancólica, cuya alegría te parecerá aun más triste que su dolor”.
Marie Duplessis, que no soportaba el perfume de las flores, vivía encerrada en una cárcel de camelias porque éstas son las únicas flores que no huelen. Y desde allí trataba de enfrentarse con un mundo que siempre la decepcionaba. El compositor y pianista Franz List y el mismo Alejandro Dumas fueron algunos de sus amantes. Pero ninguno la complacía.

Probablemente, los seres humanos sólo tenemos dos maneras de evaluar nuestra vida. La primera consiste en comparar lo que nos ocurre con un ideal que hemos imaginado. Cuando usamos esa técnica para decidir si somos felices, inventamos un mundo perfecto habitado por seres perfectos y comparamos nuestra vida con ese modelo. No nos conformamos a no ser que encontremos ese ideal.
La segunda técnica para ver cómo va nuestro mundo es comparar con lo que hay. Miramos a nuestro alrededor e intentamos ver si, en nuestro contexto, nos va bien. Es, desde luego, una forma de actuar más realista. Si actuamos así, nuestras expectativas excesivas no nos perturban. Fluimos con la vida, porque no esperamos nada más allá de lo posible.
El problema de los realistas es que nunca aspiramos a lo utópico y eso nos puede convertir en personas demasiado conformistas. Pero, desde luego, nos libramos del riesgo de vivir como La Dama de las Camelias: deprimidos porque no llega lo que no existe mientras somos incapaces de apreciar lo que tenemos delante.

En estas fechas, todos andamos haciendo planes para el año que viene. Habrá algunos que se conformen con lo que tienen. Habrá otros que sueñen con mucho más sospechando que nunca lo tendrán. Esa insatisfacción perpetua de los que aspiran a la utopía la entendió muy bien Alejandro Dumas. Cuando dejó a nuestra protagonista le escribió una carta en la que le decía: “No soy lo bastante rico para amarte como quisiera, ni tan pobre como para que me ames como quisieras”.
Marie Duplessis murió en Paris a la edad de 23 años esperando al hombre ideal.
A ver cómo se porta el año que viene. O mejor: a ver si el año que viene se parece a lo que cada uno quiere que sea. Que ya va siendo hora.
29 de Diciembre, 2006 - 6:39 pm
La imagen es de Ito Yuhan, un pintor japonés que sabe captar los momentos en los que el mundo se dispone armónicamente. En esos instantes, los que somos más dados a la felicidad sosegada nos lo pasamos pipa…
Para los que sois de los míos, los que os conformáis con cuatro cosas para ser felices, hay un libro que describe muy bien lo que le pedimos a la vida: “La importancia de vivir” de Lin Yu Tang. Sus fragmentos de clásicos chinos ayudan a plantearse objetivos realistas para el año que viene: el viento entrando por la ventana en un día de calor, el sonido de una risa auténtica, la serenidad…
Para los otros, para los que buscáis lo inalcanzable como La Dama de las Camelias, os recomiendo a Wilhem Reich. Es un psicólogo al que no sé por qué se ha dejado de leer: describe la pasión como nadie y buscó con sinceridad la trascendencia. Que ya es buscar.
29 de Diciembre, 2006 - 8:35 pm
Es curioso: en las escuelas de negocios definen “problema” como la desviación entre lo que es y lo que debería ser…
…Y, a partir de ahí, el diagnóstico, la planificación, la programación y el control…
Efectivamente, cuanto más alto nos ponemos “el listón” más fácil y más frecuentemente sentiremos frustración… e infelicidad.
“No es más feliz el que más tiene sino el que con menos se conforma”, proberbio ¿sabio? donde los haya… que, en muchos casos, equivaldría a un conformismo que impediría la evolución y la maduración del individuo, que lo hace, a mi entender, en tanto en cuanto luche por superar las continuas frustaciones que nos depara la vida.
Por otro lado (¡sorpresa!), también existen en todas las empresas unas -continuas- comparaciones entre los resultados obtenidos sobre los objetivos de negocio a alcanzar, entre los distintos grupos de trabajo… Esto, en vez de “amortiguar” la frustación, normalmente “tensa” aún más, ya que siempre te compararán no con los que van peor que tú sino con los que van mejor (incluso, siempre, a pesar de que tu objetivo se encuentre conseguido)
En la vida de las personas, esta 2ª parte también conlleva a uno de los peores “vicios” que -dicen, sobre todo, los extranjeros- somos muy dados a vivirlo los españoles: la envidia. Aún así, también se da el caso contrario, en el que se dice -casi como un resorte automático- “…que me quede como estoy”, comparándose uno con las diversas desgracias ajenas.
A pesar de todo, pienso que ser realista no implica -necesariamente- renunciar a lo utópico… De la misma forma que no conseguir tus objetivos personales en la vida no debería implicar -tampoco necesariamente- la infelicidad.
Creo que ahí está el “quid” de la cuestión y el “trabajo”, precisamente, de los psicólogos: desvincular un estado de “felicidad razonable y estable” de la consecución o no de tus objetivos, “romper” el círculo vicioso causa/efecto.
También creo que lo más razonable y “sano” es no perder nunca el “azimut” (el rumbo, como decimos en la montaña) de a qué y a dónde aspiramos a llegar… Y que, en vez de frustración, nos produzcan satisfación todas las pequeñas o grandes metas “intermedias” que vayamos consiguiendo…
Los psicólogos dirán; pero pa mí que esta Dama de las Camelias necesitaba ayuda profesional:si existe, en esencia, un motivo por el cual -creo yo- deberíamos visitar a un psicólogo es, precisamente, cuando sentimos -como la “Dama”- esa profunda, continua e “irracional” infelicidad…
Efectivamente, don Luis, tal y como ya te comenté hace poco tiempo por correo-e, yo también recomiendo el libro “La importancia de vivir” de Lin Yutang (una de las dificultades en encontrarlo fue que el apellido lo suelen escribir junto…), que ofrece un punto de vista refrescante.
Por cierto, una de las mejores “herencias” que me dejó mi fallecido padre fue el siguiente mensaje: “el NO, ya lo tienes; vete a por el SÍ”. Nunca sabremos de lo que somos realmente capaces de lograr si nunca nos ponemos a ello, la mayoría de las veces, con distintas “excusas incapacitantes” a priori que sólo sirven de una especie de “bálsamo insano” que nos bloquea e impide el progreso personal.
De nuevo, insisto: no conseguir los resultados esperados no debería llevar a la infelicidad y, si así fuera, es -en sí mismo- un verdadero problema (independientemente del caso a caso, del día a día) que hay que resolver lo más pronto posible.
29 de Diciembre, 2006 - 8:47 pm
Pues yo intento andar ahora más en la órbita de Muiño, en la de apreciar las pequeñas cosas que tenemos… porque la otra, la melodramática, es agotadora e infructuosa en el 99% de los casos, dependiendo de la imaginación de un@.
En cualquier caso, y plagiándome a mí misma este el el deseo que he colocado hoy en mi blog, para tod@s:
QUE AL MENOS UNO DE VUESTROS MEJORES Y MÁS GRANDES SUEÑOS SE ABRA CAMINO EN EL PRÓXIMO AÑO.
Que no hay que ser avaricioso, si no ¿qué ibas a dejar para el año siguiente? Y ya sabes, ten cuidado con lo que sueñas, porque puede hacerse realidad…
Pues eso, feliz punto final de 2006 y feliz comienzo de 2007.
30 de Diciembre, 2006 - 1:26 am
De acuerdo con que lo más importante en la vida es no perder el rumbo.
Descartar utopías no significa conformismo. Podemos, y nos conviene, intentar mejorar nuestra posición, pero dentro de las posibilidades de manioibra que las circunstancias nos deparen, y si no lo conseguimos pues aceptarlo.
Yo lo comparo con el montañismo (no el senderismo), explorar en la montaña zonas desconocidas. Fundamental no perder el rumbo y la orientación, luego una serie de decisiones razonables apoyadas en la experiencia y dentro de las propias capacidades y limitaciones que deben ser conocidas. Podemos encontrarnos con la lluvia, el calor excesivo, etc, perder el camino en un extravío controlado y ver como se alarga el tiempo, otros imprevistos, pero sin llegar a perder el rumbo o no saber como salir. Y aceptamos estos contratiempos como normales, vale la pena.
La vida, si la enfocamos adecuadamente, tiene mucho de todo esto.
30 de Diciembre, 2006 - 3:35 pm
H@la,
Seamos realistas: pidamos lo imposible.
Para conseguir objetivos hay que saber de donde se parte. Un@s se esforzarán más en un objetivo, otr@s en la forma de conseguirlo.
Creo que lo “imposible” es cualquier cosa que en ese momento deseas y no sabes cómo alcanzar. Y se trata de buscar las formas, los momentos, las compañías que pueden ayudarte a llegar.
No tod@s tenemos las mismas metas imposibles.
A menudo me pregunto cómo es posible que haya gente que se comporte como le hace y consiga lo que consigue. Para mí sería imposible. Unas veces por falta de arrojo o de forma de pensar. Otras porque simplemente no me quiero parecer a ell@s y además me pongo como “meta imposible” hacer valer mi postura contraria.
Admito que soy una romántica empedernida. Espero no llegar a lo enfermizo, pero también hay muchas enfermedades que no tienen que ver con la utopía.
A brindar, a desear terminar este año lo mejor que se pueda y que el siguiente se porte mejor. Si para ello tenemos que trabajarnoslo, pues hála, a la tarea.
Feliz Año Nuevo, que éste ya ha cumplido y algo habremos aprendido.
Salud y besos,
30 de Diciembre, 2006 - 11:04 pm
como diría aquel famoso torero recolector de prendas íntimas en el ruedo de las féminas: “la conformidad es como el toro…”
bueno… que yo me conformo con desear todo lo bueno para cada segundo, minuto, hora, día y mes del año 2007. para todos todos todos, incluso los que deseen todo lo contrario.
y que nuestras inquietudes avancen hacia el ser y no el tener…
dicen que la era de acuario en la que hemos entrado es mas de sentirse que de poseer o poseerse, osea estar satisfecho por el mero hecho de ser, y no tener ni siquiera que utilizar ese verbo (conformarse), para no depender de ninguna posesión o propiedad.
LUZ…para los satisfechos
31 de Diciembre, 2006 - 8:48 am
Sólo dos formas de evaluar la real.idad, Luis??? Yo creía que había tantas como personas…
Para este nuevo año que hoy iniciaremos, os deseo, que todos los camino que temías cerrados, se abran; que los suelos escabrosos se alisen; que los sueños se cumplan y os traigan sosiego; que la dicha os inunde y el amor os guíe; que las sombras se alarguen y desaparezcan; y que lo que atesoréis no os impida ser solidarios y humanos.
De corazón
Carmen Moreno Martín
Alias Hannah
31 de Diciembre, 2006 - 12:48 pm
No me conformo…
Ante los errores que ha cometido el hombre, y de los cuales aún somos víctimas, no puedo encontrar como solución la venganza, el ensañamiento, el rencor, la ejecución verbal o física.
Y estoy convencido de que estas no son las soluciones por los resultados que hemos obtenido en tantos siglos de comprobación empírica.
Aún somos víctimas de las ignominias que se cometieron en nombre de dioses, ideas, tierras, patrias, razas, riquezas y miedos.
Aún somos víctimas de aquella justicia mal entendida y que empleamos como resarcimiento y compensación, y por ello aún seguimos tragando resentimiento y rencor de nuestra historia llena de miedos y difidencias.
Pero yo quiero hacer un llamamiento a los más cercanos, y si alguno se identifica que haga correr este grito por toda la tierra.
Somos cada uno de nosotros los que tenemos que parar cada ejecución, cada acto violento, cada ocasión de discordia, y solo depende de nosotros el que pare esta rueda.
¿Cómo podemos explicar la horca en nombre de la libertad? ¿Cómo somos hijos de la paz si emitimos en horario infantil imágenes de verdugo? ¿A caso estamos convencidos de que no está en nuestra mano parar la proclama en pro de la desesperanza?
Yo confío en el hombre, porque en el está el esfuerzo y el trabajo del que espera, en nuevos y ambiciosos proyectos, la próxima aurora, donde descubrir el rostro del cercano lleno de amor.
Y por ello creo firmemente en que está en nuestra mano cerrar la puerta de nuestra casa, de nuestra televisión, de nuestros oídos y nuestros ojos, al crimen, al terror, a la muerte venga de donde venga, pues es nuestra la decisión de convertirnos en transmisores de esperanza y no en conductos malolientes de tragedias y fracasos humanos.
Seremos así, muchos individuos empujando, para su cierre definitivo, la puerta de la intolerancia y cimentando en el nuevo año 2007, puentes de entendimiento y compasión, caminos de solidaridad y ternura, plazas de comprensión y diálogo.
(ZAKUL)
LUZ …para amar y perdonar nuestro ayer y nuestro mañana
31 de Diciembre, 2006 - 4:40 pm
No hay técnica para mirar la vida, ni mirar nada.
Estoy de acuerdo con Hannah, hay tantas formas como humanos hay en el planeta, para ver las cosas
No hay que limitarse, comparándose con los demás, ni comparándolo con ningún modelo.
El que aspira a una “utopia”, no vive en una insatisfacción perpetua. No hay que encasillar. Siempre hay exepciones a las reglas.
Alguien me dijo el otro día, si queremos mil, pidamos mil uno, que quizás llegue, pero llegue lo que llegue, seamos felices igual. Lo importante es no pedir con dualidad, deseando pero temiendo, deseando pero dudando que va a llegar. Pedir al universo con fe, que si corresponde, seguro va a llegar.
En la película “El Secreto”, está mejor explicado, o en “What the Bleep do we Know” (parte I y II)
Feliz 2007, lleno de Fe y esperanzas, para todos
31 de Diciembre, 2006 - 5:41 pm
Pobrecita… 23 años son muy pocos años para encontrar el amor, pero también son muchos para sufrir buscándolo. ¿No pueden combinarse ambas cosas? ¿Ser realista e idealista al mismo tiempo? Supongo que si hubiera vivido más, habría cambiado sus aspiraciones quiméricas hacia unas más reales. Feli Navidad Luis! Un beso enorme de tu pequeño admirador. Te quiero.
1 de Enero, 2007 - 9:42 am
H@la,
Ya ha empezado por aquí el 007. En otros lugares llevará más tiempo o estará a puntito de llegar, o incluso sus calendarios tendrán otros números y fechas distintas para celebrar.
Tan contenta que estoy de haber conocido a gente nueva y saludar y ponerme en contacto con l@s conocid@s con la disculpa del Año.
Me voy a pedir a mí misma seguir intentando mejorar y enterarme de qué, cómo, cuándo, dónde, porqué y con quién/es quiero para ser feliz y que l@s demás lo sean conmigo. Y ponerme a la tarea para conseguirlo. Y mantener distancia con el resto.
Se admiten sugerencias e ideas.
Besos para tod@s,
1 de Enero, 2007 - 1:48 pm
Bellamente escrito.
Inteligentemente usado.
Si Ling yu Tang escribía cosas como: el calor de un abrazo estrecho o de una voz susurrando en la voz de la oreja pareja. La ternura de unos besos, la caricia de unas manos. La sonrisa en el Acto… era humano y entonces yo me lo quedaría. Ahora si sólo era un paisajista de distancias y emociones no.
Pero voy a buscar ese libro si me entero de algo… vengo ahora pero si no vengo… Feliz Año
1 de Enero, 2007 - 3:16 pm
¿Existe la utopía?. Si no existe, ¿qué sentido tiene aspirar a ella?¿No es esa aspiración una forma de salirse de la vida, una especie de dimisión de responsabilidades vitales?¿por qué se llama revolucionarios a los que aspiran a lo imposible y acaban vendidos al sistema porque lo imposible no es posible?¿por qué se llama conservadores a los que buscan lo posible y van siempre haciendo pequeñas revoluciones cotidianas?
Yo me enamoré una vez de una mujer para la que nunca nada era suficiente. Y acabó conformándose con muy poco.¿Es eso pasión por la vida?
1 de Enero, 2007 - 4:21 pm
Bueno pero acabó conformándose según tu visión de las cosas… Vete tú a saber lo que fue para ella… quizás nunca se conformó… quizás siguió buscando… quizás sólo te lo hizo creer… quizás tú quisiste verlo así…
1 de Enero, 2007 - 8:28 pm
Ejemplo de tenacidad, constancia y “vacunado” contra la frustración (habrá miles): T.A. Edison, el genial inventor de finales del s.XIX e inicios del XX. Sus citas dan mucho juego. Entre sus muchas anécdotas existe una que viene muy bien al caso: uno de los resultados que más se le resistieron en tiempo y dinero fue la bombilla incandescente (que finalmente patentó), cuando le recordaban que había fracasado casi mil veces antes de dar con el filamento de tungsteno, “No fracasé, porque descubrí 999 maneras de no hacer una bombilla”.
Otra de las frases que se le atribuyen, tampoco tiene desperdicio: “Las personas no son recordadas por el número de veces que fracasan, sino por el número de veces que tienen éxito”. Y una última: “Yo no hice nada por accidente, ni tampoco fueron así mis invenciones; ellas vinieron por el trabajo”.
De nuevo mi agradecimiento a don Luis Muiño por el descubrimiento de “Lin Yutang”, cuya lectura de su libro “La importancia de vivir” ya recomendó en su antigua página web. Por si os pudiera servir de ayuda, yo lo encontré en la Editorial edhasa, en una edición de bolsillo reeditada en 2004. Entre sus capítulos: “la importancia de la holganza”; “el arte de pensar”; “el goce de la vida”…
Ya sé, ya sé (”hombre refranero, hombre puñetero”)… pero añado una cita del nobel Cela: “el que aguanta… ¡vence!”.
…O bien: “crecerá”, “progresará”, “avanzará”…el que sepa superar sus propias frustraciones y las que -a diario- le “regala” la vida…
Tengo la impresión de que, para ello, hay que “hacer músculo”, como en casi todo: ejercer, mantener, “sufrir” para disfrutar más después…
1 de Enero, 2007 - 11:33 pm
Que se lo pregunten a los que tienen que cultivar cada día la resiliencia.
2 de Enero, 2007 - 10:22 am
H@la,
Me ha gustado mucho la referencia al cultivo de la resiliencia. Desconocía o había olvidado el sentido de esa palabra hasta que una persona me dijo que había demostrado capacidad en desarrollarla.
Por eso mismo creo que la resiliencia es la única forma de afrontar los muchas situaciones de la realidad. Pero eso es muy distinto a buscar una utopía. Confiar, esperar, creer, trabajar en algo distinto a lo existente, en la creencia de que será mejor.
Tod@s tenemos utopías, y de hecho cuando veo que las de algun@s para mí son locuras o atacan principios que son básicos para el desarrollo normal y feliz de mucha gente, instintivamente me “armo” de resiliencia. Sin darme cuenta. Pero me agoto. Hasta que alguien tira de mí. Y entonces la esperanza vuelve a surgir.
Este año que comienza estoy segura que a poco que esté alerta veré que hay mucha gente y posibilidades que me ayudarán a conseguir mis deseos.
Besos,
2 de Enero, 2007 - 4:49 pm
El pasado pasó,lo dejaré estar;el futuro está por llegar,para que me voy a preocupar;mejor me quedo en el presente.
2 de Enero, 2007 - 8:47 pm
En mi vida existió un antes y un después de un hecho que cambió toda mi vida. Antes buscaba utopías, me desesperaba porque nunca llegaban y, si alguno de mis sueños se cumplía, nunca era exactamente igual a lo que me había imaginado y a veces provocaba frustración. Pedía a la gente cosas que no podía dar y el término “amistad” era algo cuasireligioso que en algún momento algunos de mis amigos podrían profanar. Resumiendo: un estado cuasipermanente de ansiedad, quizá angustia…
Después de aquello que cambió mi vida, me di cuenta de todo lo que tenía alrededor y que antes no apreciaba. Me di cuenta de la gente tan maravillosa que tenía alrededor. Me di cuenta de la suerte que tenía y que el trabajo, en sí mismo, no proporciona la felicidad. Dejé de pedir peras al olmo y acepté a mi gente tal y como era cada uno de ellos. Acepté los resultados de las decisiones que tomé en su tiempo y constaté que no se dan duros a peseta. Sí que hice planes de futuro pero no me dejé ya arrastrar por la ansiedad de conseguirlos. Y por supuesto que le abrí las puertas a las maravillosas e inesperadas sorpresas que te puede dar la vida (antes ni me daba cuenta de ellas o no las apreciaba). Y creo que entonces fue cuando he conseguido muchas veces acariciar eso tan efímero que es la felicidad.
Creo que la Dama de las Camelias era como aquella vaca que desde el prado miraba con ojos lastimeros a que pasara el tren. Esperando siempre esperando… Y la vida se pasó sin que nada llegara
2 de Enero, 2007 - 10:39 pm
Un buen amigo, mucho más veterano que yo, me dijo: “La felicidad es conformidad”.
No compartí en aquel momento su sentencia. Pero noto que a medida que pasan los años voy aceptándola poco a poco… Pero me resisto con todas mis fuerzas, jaja.
3 de Enero, 2007 - 12:53 am
H@la,
El comentario de Inmeat ¿puedo eludir el segundo? me ha recordado la portada de un disco de Pink Floyd. Lo siento, son los años.
Enmendaré…….
5 de Enero, 2007 - 2:04 am
¿Y que tal si “pedimos” cositas fáciles pero también alguna que queramos aunque esté difícil?, es que sino…
10 de Enero, 2007 - 1:23 am
Lo malo es cuando te comparas con lo que te rodea y también sales perdiendo.
A lo largo del tiempo he aprendido a no creer en utopías…, he aprendido, me han enseñado…, qué más da.
Y por último, me he dado cuenta de que me conformo con poco, y no sé si es bueno para los días que corren.
Un saludo.
10 de Enero, 2007 - 1:26 am
Ah, y conformarse con poco no sólo es sinónimo de no tener ambición, sino también de no perseguir tus sueños.
Ahora sí, me voy a la cama.
Buenas noches.
11 de Enero, 2007 - 2:04 pm
Pues yo tengo la impresión de que la protagonista era feliz, no creo que buscase otra cosa que la que tenía: muchos amantes pero ninguno demasiado “importante”. Eso lo he visto yo en una peli ¿Cómo se llamaba? ¡Ah, sí! James Bond… el cine tiene muchos iconos de este tipo. Pero, eso sí, son todos masculinos.
Por otra parte,la carta de despedida de Dumas no destila romanticismo precisamente.
Ni se compra ni se vende el cariño verdadero…¿Qué tiene que ver la riqueza con el amor? ¿Por qué algunos hombres siguen empeñados en hacer una valoración económica de los sentimientos? Creo que Dumas, con tal despedida demuestra ser un egoísta que la ve como un objeto (hermoso, por supuesto) que se puede comprar. Claro, ella es mala, inconformista, porque no lo acepta: pero él ¿por qué no le tira los tejos a una mujer menos atractiva? ¿Y por qué no se compra un espejo y así se acerca al porqué del rechazo de ella ? ¿Va a ser que era feo? ¿Aburrido?¿Materialista?¿Con poca gracia?¿Todo a la vez? Claro, pero es más cómodo para él darse una excusa económica y así pasa por alto sus escasos alicientes personales y de paso la insulta.
¡Huy,pero qué estoy diciendo! ¡qué despiste el mío! Si llevan siglos diciéndonos que nosotras somos espirituales, al menos en lo que al sexo se refiere. En la cama espirituales y en la cocina materialistas… vamos,que somos felices con uno feo pero que nos compre el pan ¡Qué bonito!
Bueno ésta es mi feminista perspectiva de esta entrada… nada que ver con lo propuesto , pero ¡qué a gusto me he quedado! Aunque podría seguir…:-) ¡Qué pena!
14 de Enero, 2007 - 11:59 pm
Pienso, al menos a mí me ocurre, que no nos damos cuenta de que estamos siendo felices (así, hablando en presente). Creo que es en un futuro cuando reparamos en que fuimos felices y que disfrutamos intensamente en un breve espacio de tiempo. Entonces mitificamos partes del pasado porque en tiempo real nunca sabemos cuándo estamos creando un momento que recordaremos siempre como paradigma de la felicidad de nuestra vida. El instante que nos emociona, que nos crea placer, que nos aporta satisfacción física y/o mental, nos limitados a vivirlo paralizando casi por completo nuestras neuronas, como animales. Por suerte las volvemos a activar luego…
http://www.unabohemia.blogspot.es
16 de Marzo, 2007 - 2:44 pm
Vamos a ver, que no me acabo de quedar tranquila. Bueno, dado que Alejendro Dumas está en el maś allá, con lo cual no puede defenderse, y dado que por aquí nadie lo defiende de mis ataques… voy a asumir yo su defensa.
Querido Alejandro, lo que pasa es que ella no siente lo mismo que tú y antes que asumir eso, que es tan difícil, prefieres buscarte una excusa, en este caso económica, pero podría haber sido cualquier otra, que si soy feo, que si soy alto, bajo, pobre, rico…
Pues te lo estoy arreglando…
Lo de hacerla tu musa me parece una fabulosa solución, siempre que no te metas con ella ( es que yo no he leído La dama de las camelias), en otro caso, sé un señor y mejor no le escribas nada. Al menos es lo que yo, que por señora me tengo, acostumbro a hacer.
Un par de tequilas, camarero.
15 de Abril, 2007 - 5:41 pm
Unos cuantos tequilas después…
Mira, Alejandrito, que me estás cansando. Me temo que no haces buen vino. Pues si no sabes beber ¡No bebas! Así, que ¡hala! Vete de una vez de vuelta al más allá y ¡¡ni sueñes que suba contigo!! Con la de cosas que tengo que hacer aquí abajo.
Sí, sí, te regalo la botella, cuidado con San Pedro, no te la vaya a requisar, que seguro que el Cielo, tenéis ley seca.
Y si te equivocas de puerta y te metes en el Infierno, tranquilo, le dices a Satanás que vienes del Hábitat y seguro que te recibe con los cuernos abiertos. Con un poco de suerte, hasta te invita a quedarte una temporada… sí que te va a venir bien…
Adiós, Alejandro, adiós…
15 de Abril, 2007 - 9:33 pm
¡Eloísa, al redil, pero ya…!
18 de Abril, 2007 - 9:27 pm
es interesante para seguir soñando
5 de Mayo, 2007 - 7:23 pm
Pero, Ale, ¿todavía estás aquí?
Mis amigas me dicen que tenga cuidado con los hombres maduros.
Pero sobre muertos que vuelven del más allá no tengo referencias… me estás poniendo en una situación difícil… eso me gusta.
En cuanto a lo de meterme en un redil, lo intento, ¡pero no me dejan entrar!
En cualquier caso, bebamos el tequila de la paz.:-)
5 de Mayo, 2007 - 7:27 pm
Si tus amig@s te dan consejos como el anterior hay que mandarlos, no a paseo… a misa. Amén.
6 de Mayo, 2007 - 4:00 pm
Que gran realidad esta… tantas veces mirando y pensando en la vida de otros, siempre desde el punto de vista que la queremos ver..y comparando con la nuestra.
Y lo que es peor… cayendo en el error de pensar que si nuestra vida fuera comola de otros, sería mejor vida. Sin valorar que tenemos.
Un saludo
1 de Junio, 2007 - 11:39 am
Pues yo sí valoro mi vida, Tharsis, con todos los problemas que tengo, no la cambiaría por la de nadie. Lo tengo muy claro.
Las comparaciones son además de odiosas, inexactas, porque, con relación a la vida de los demás, una cosa es lo que parece y otra la que es.
1 de Junio, 2007 - 11:45 am
En cuanto a ti, Alejandrito, ya veo que te has ido.
Bueno ¡qué se le va a hacer! Me alegra que nos hayamos encontrado en este lugar fronterizo que une (o separa) tu mundo del mío. Hemos discutido, nos hemos enfadado, nos hemos desenfadado… y eso estando tan lejos y siendo de naturalezas tan diversa (te recuerdo que tú estás muerto, por cierto).
Todo empieza, todo termina (le estoy echando teatro…)
Supongo que a ti te reclaman tus ángeles y a mí mis demonios, que cada vez están más rollizos los tíos. ¡Pero no me dan miedo!
Tú, en cambio, sí me das un poco.
Un abrazote.